Hola!!! quería que sepan, si es que alguien alguna vez lo lee, que este es mi primer fic. No es muy original la idea que digamos, pero espero poder mejorar.


-Bella, POR FAVOR DECIME QUÉ FUE LO QUE PASÓ TAN IMPORTANTE EN EL VERANO –me gritó Alice una vez que estuvimos a solas. Yo la había arrastrado hasta un lugar lejano del club en que nadie nos viera ni escuchara, y eso de esperar digamos que no era su especialidad.

-Dejá de gritarme o no te cuento, -dije al borde de la risa, pero no sin decisión.

En el verano, que ya estaba por terminarse, había ido con mi hermano Emmett a pasar un mes con papá. Él vivía en un pueblo en el medio de la nada donde nada ocurría, en dónde nuestra visita anual era todo un suceso. Odiaba ir. Mi único consuelo era morirme de risa de las estúpidas bromas que constantemente hacía mi hermano.

Ese mes no había tenido nada de particular… excepto que…

-Bueno, como ya sabés, -finalmente complací a Alice contándole la historia, -en Forks no pasa nada nunca, el tema fue que para la noche anterior a nuestra parida, Emmett, que no podía aguantarse más el deseo de socializar, me obligó a ir a una fiesta que daban los alumnos de la escuela a la que iba un amigo suyo de allá.

-¿Entonces? ¿Pasó algo importante en esa fiesta? Cuánto a que sí. Si no, no me lo estarías contando. ¿Es que conociste a un chico? ¿Qué ropa tenías puesta?

Raro. Alice sacando el tema de la ropa.

-Pará. No te adelantes a los hechos, -me reí. –La verdad es que sí. En la fiesta, ni bien Emmett abrió la boca, ya se había formado todo un grupo de gente escuchándolo. Así que yo me quedé sola. Pero entonces-

-¿Qué, qué, qué?- me interrumpió ella.

-Entonces un chico me vio sentada sola y se acercó con intenciones de hablar. Disimuladamente se sentó en la silla a mi lado, y comentó algo sobre la fiesta, y algo sobre que no recordaba haberme visto nunca en los pasillos de la escuela; mientras que yo seguía mirando a Emmett. Me preguntó si yo sabía quién era ese grandote que hacía reír a todos. Cuando volteé mi cabeza con intención de responder la pregunta… no sabés…

-¡Claro que no sé! ¡Terminá de contar!

-Vi al chico más lindo que había visto en mi vida. Tenía el pelo cobrizo despeinado, piel blanca (bueno, vivía en Forks, era de esperarse) nariz recta, mandíbula marcada, cejas expresivas, en fin, los rasgos más perfectos que había visto en mis dieciséis años de existencia. Pero lo más llamativo de todo, eran sus ojos. De un color verde esmeralda, que en ese preciso instante penetraron los míos.

-¡¿Y?!

-¡Preparate para esto! A los dos segundos de mirarnos a los ojos, se me acercó y dejándome hipnotizada e incapaz de reaccionar… ¡me besó!

-¿De verdad? ¿Cómo fue el beso?

-Qué se yo, un beso.

La verdad era que estaba mintiendo. Eso no había sido un beso. Eso había sido mucho más. Al tocar sus labios los míos, pude sentir las mariposas en el estómago tan usadas por el supuesto amor a primera vista, pude sentir cómo me hervía la sangre bajo la piel que estaba en contacto con sus labios, cómo se me ponía el pelo de punta en la nuca cuando él puso su mano ahí para acercar más mi cara a la suya…

-¿Él estaba en pedo?

-No. ¿Te pensás que le hubiera devuelto el beso si estuviera borracho?

-¿Así que le devolviste el beso? ¡¿Qué pasó después?!

-Adiviná.

-Te dijo su nombre, mail, celular y lo mismo vos.

-No.

-¿Vino su novia?

-No. Peor. Vino Emmett.

-¿Le hizo algo? –su voz sonaba preocupada.

-No. Sólo se limitó a arrastrarme como a una nena chiquita (olvidándose que sólo tenía un año más que yo) y volver con Charlie –dije recordando con frustración ese recuerdo. Pero, al pasar unos segundos de silencio, dije –no importa, total sé muy bien que nunca lo voy a volver a ver. Y si es así, ¿te creés que se va a acordar de mí? Cambiando de tema, ¿ya te compraste el uniforme?

Eso. Cambiar de tema, siempre y cuando sea relacionado a la ropa, siempre funcionaba con Alice.

Mi hermano y yo vivíamos con mamá en una gran ciudad. Íbamos a una escuela pequeña. Ahí yo tenía a mi única y mejor amiga, Alice. El tema era que este fin de año la escuela había cerrado, y nosotros, los alumnos, no teníamos otra opción que cambiarnos. Alice, Emmett y yo éramos los únicos que nos íbamos a cambiar a la secundaria Lowood. Un instituto privado dónde el tema de la "no libertad de vestuario" irritaba a Alice.

Mientras tanto, caminábamos por el club, acercándonos a las multitudes, hablando sobre el comienzo en una nueva escuela. Por lo menos no iba a estar sola, pensé. Ya estaba atardeciendo, la luz del cielo crepuscular desdibujaba los contornos de las cosas. Los árboles parecían negros contra el cielo anaranjado.

-Va a ser rarísimo todo. Que nadie te conozca… no conocer a nadie, -remarcó este último hecho. A Alice no le importaba la cuestión de ser conocida sino la de saber todo de todos. Empezar desde cero era una tragedia descomunal para ella.

En ese momento, vino Emmett a decirme que ya era hora de irnos, que mañana iba a ser un día especial.

Nuestro primer día en Lowood.

Emmett nos llevó a Alice y a mí a casa. Ella se quedaba a dormir, sabía que yo necesitaba su apoyo moral para levantar los párpados la mañana siguiente.

-Además, leí en el folleto de la escuela que se puede usar un maquillaje ligero, así que vamos a tener que madrugar para testear diferentes looks para dejar una buena primera impresión, -anticipó ella mi tortura.

Esa noche, soñé algo poco común. La verdad, el hecho de soñar ya era de por sí algo poco común en mi. Yo, que duermo sin sueños, era la decepción de mi mejor amiga, que vivía de sus supuestos "sueños premonitorios" que casi siempre acertaban. A ella le habría encantado saber que desde que había llegado de Forks constantemente tenía sueños que dejaban entrever como yo verdaderamente me sentía.

El sueño de esta noche había sido especial. Dormida y con la mente en blanco, volví a sentir esa sobrenatural sensación, la cual había sentido al besar a ese perfecto desconocido. De repente, imágenes inmóviles empezaron a aparecer en mi mente. La mayoría parecían la imagen de una chica (posiblemente yo), tomada de la mano con un chico al cual no lograba verle la cara. Todas se situaban en un lugar que yo nunca había visitado, como un patio interno, de forma rectangular, cubierto de enredaderas de flores blancas. Había varios chicos y chicas de mi edad en el fondo.

¡¡¡¡¡RIIIIINGG!!!!!! ¡¡¡¡¡RIIIIINGG!!!!!! ¡¡¡¡¡RIIIIINGG!!!!!!

El despertador de Alice sonó.

¡¡¡PUUM!!!

Yo lo paré de un manotazo. Miré la hora.

Ya era tiempo de que mi tortura comience (Alice y nueva escuela).


Bueno, espero que les haya gustado. No dice mucho, pero esto recién empieza!!!!

Me encantaría recibir reviews, todavía no se lo que se siente!!!

Chauu!!! Besos!!!

Fer