Resignación

Siempre tuve la convicción de que soy la reencarnación de la mala suerte. No es que tenga una vida desgraciada, tengo unos padres que me aman, Charly y René son dos personas completamente afectivas y perseverantes. Han tenido que luchar con mi salud y mi mal genio desde el día cero, sin nunca dar un mueca de cansancio.

Padezco desde que nací un mal congénito en la visión, que es degenerativa con el correr del tiempo, es decir, cuanto mas años tengo, mas visión pierdo. La calidad de mis ojos fue empeorando lentamente, ya a los 3 años de edad, tenia que usar lentes.

También tengo un hermano llamado Jacob. Mi hermano y yo éramos inseparables, hacíamos todo juntos, Jacob era mi fuente de inspiración. El tiene un don especial, puede hacerte sonreír en los momentos mas difíciles, con su carácter compasivo siempre lograba entenderme, me hacia sentir cuidada, era como mi ángel protector, siempre que tenia algún problema, al voltearme el 100 porcinito de las veces me encontraba con el mas animado de los abrazos con la siempre muy significativa frase ''Todo va a estar bien Bella''. Como cunado los chicos de la escuela se burlaban de mis gruesas gafas, el fue quien convenció a mis padres para que me compren lentillas de contacto.

Los momentos mas divertidos también los viví con el, no se de donde sacaba esas ideas locas que lo caracterizaban, él me enseño todo lo que se acerca de autos y deportes, a entender sus reglas, porque a la hora de jugarlos ni él pudo sacarme buena. Para resumir, mi hermano Jacob era mi angel en la tierra antes del cielo, era la luz cegadora con la que chocas de lleno luego de haber dormido mucho. Quizás les resulte extraño de comprender, la mayoría de los hermanos no tienen este tipo de vínculos, es mas, todas mis amigas que tenían hermanos de similar edad se la pasaban despotricando sobre sus –según ellas- ''estupidos hermanos''. Yo no podía entenderlas, si tener un hermano en mi vida era maravilloso, pero claro, ellas no tenían a mi Jacob.

Pero por la desgracia del destino, Jacob eligió la noche equivocada para ir al almacén, esa noche llovía mucho, Charly le pidió que no valla, la ruta es muy traicionera de noche, aun mas si esta diluviando.

Como lo testarudo que era, Jacob se monto en su Gol y se fue. Pasaron casi 2 horas y no volvía, con Charly y Rene comenzamos a preocuparnos, hasta que el teléfono sonó, trayendo consigo la peor noticia que jamás pude escuchar. Era la policía, para comunicarnos que mi hermano había entrado a comprar en el almacén justo cuando estaba siendo victima de un robo a mano armada, hubo un tiroteo entre ladrones y policías, una bala perdida impacto en el cuello de Jacob, dándole muerte al instante. Ese día mi vida entera se derrumbo como un débil castillo de naipes es arrasado por un fuerte viento. Creí que había olvidado como respirar. ¿Por qué él? De tantos seres nefastos y miserables que existen que no merecen vivir, ¿Por qué alguien como Jacob?, el mundo necesita gente como el, siempre dispuesto a hacer feliz a los demás, nunca me repondré de esto.

Luego de este golpe tan grande, como si mi vida no fuera ya una verdadera mierda, llego la frutilla del postre. Empecé a sentir como mi vista día a día, se ponía menos nítida, mis lentillas de contacto estaban siendo ineficientes. Dado que padezco una rara enfermedad, mi mama me llevo inmediatamente al oculista.

El nos explico que por lo visto mi enfermedad estaba influenciada por mi sistema nervioso, por lo visto, la perdida de mi hermano me estaba afectando significativamente, tanto que empecé a ver poco y nada, también nos dijo que no había nada que hacer mas que esperar. Hoy por hoy, tengo 17 años, y mis ojos solo ven negro.

Tuve tiempo para prepararme mentalmente a la inminente llegada de mi ceguera, pero creo que nadie puede aceptar sin problemas el hecho de dejar de ver, porque aunque siempre fue mi mayor dificultad, no puedo concebir mi vida sin volver a ver el azul del cielo, el verde de las plantas, los colores del arco iris luego de una tormenta, ni siquiera los colores de los calcetines que quiero usar cada mañana, mi vida se sumió a la oscuridad absoluta y eterna, sin mas remedio que la resignación. No solo tenia que convivir con la triste ausencia de mi ángel, sino que tenia que afrontar la idea de que seria un maldita ciega por siempre.

Mi madre a golpeado cada puerta de cada medico especialista en la visión en todos los Estados Unidos, pero todos coincidieron en que mi caso es un mal congénito, que solo un milagro me podría devolver la vista. Esto me golpeo como una pelota de Voley Ball rebotando en mi cara después de un potente remate, y ni hablar de mis padres.

Ellos tratan de hacerme sentir feliz todos los días, pero es inútil, ¿Cómo puede un ser vivo sentirse feliz luego de dos perdidas de este calibre?, porque no es como las personas que nacieron ciegas, y nunca llegaron a conocer ningún color, pero claro, nadie puede extrañar algo si nunca lo experimento, pero mi caso, es aun mas triste, ya que yo tuve todos esos placeres, y me fueron arrebataron por estas cosas del destino, mi visión y mi hermano.

Cuando caí por completo en mi presente realidad, me sumí en mi misma, no hablaba con nadie, ni podía encontrar comunicación alguna que me fuera interesante mantener, es que, no tenia nada para decir, nada que quisiera que el mundo supiera de mi. Deje de comunicarme hasta con mis padres, solo entablaba una comunicación en caso de ser muy necesario.

Tock tock tock! mi madre toco la puerta.

-Bella! Amor puedo pasar?. Nunca contestaba esa pregunta, esa era la clara señal de que me daba igual si entraba o no, por supuesto René nunca optaba por la segunda opción.

-Bella cariño, es hora de cenar, ven toma mi mano y te ayudare a bajar. Yo tome su mano, y como siempre, me limite a seguir sus pasos.

Nos acercamos al comedor que esta en la planta baja, mama mudo mi cuarto que se encontraba en la planta superior, por cuestiones lógicas, no queria que cayera por las escaleras y me rompiera la cabeza. Si, mi madre es un tanto exagerada.

En la mesa pude sentir la presencia de Charly, desde que quede ciega, mi olfato es sumamente efectivo y puntilloso, nunca me equivocaba, y como todas las personas, Charly tenia su aroma particular.

-Hey Bella!, como te encuentras hoy?

-Bien. -Respondí secamente, como siempre.

-Me alegro mi amor, quieres esta tarde ir al parque? Nos podemos sentar en una banca en el sol a aprovechar este día.

-No-Fui muy sincera, que interés tendría yo en ir al parque, a hacer que?

-Vamos Bella, debes salir algún día- Argumento Charly con voz preocupada.

-No me interesa Papa.

-Bella, queremos hablar contigo.- Añadió Rene.

No conteste, siempre era mi señal personal, mi manera escueta de decir ''Haz lo que quieras''.

-Tu padre y yo estuvimos averiguando, y tu actitud con respecto a tu situación es por supuesto perfectamente entendible, hablamos con unos cuantos terapeutas y ellos coinciden en que necesitas ayuda profesional.

-Si Bella, es cierto, por esto es que, tenemos una propuesta para hacerte.

Me quede helada, temía que era lo que me propondrían.

-De que se trata?- dije con voz curiosa.

-Ellos nos contaron, que la mayoría de la gente con tu situación, reaccionan de la misma manera, y es lógico. Por esto, se inventaron terapias personalizadas, con gente preparada para acompañarte en este proceso las 24 hs del día.- contó René, sonaba como si estuviera queriendo venderme algo.

-Quieren traer a vivir con nosotros a un terapeuta??-pregunte con voz de desaprobación, me exasperaba pensar en vivir con un extraño.

-No exactamente amor, tu iras a ellos.-Dijo Charly puntualizando cada palabra.

Me congele, estoy siendo una carga para mis padres, y ya no me soportan y quieren internarme en un loquero o algo así.

-NO! Yo no me iré de aquí, no me interesa salir de aquí, mi vida esta acabada, no me interesa recuperar nada!.

-Bella amor mío, entiende, la vida no termino para ti, todos perdimos a Jake, pero tratamos de sobreponernos, debes tratar de seguir adelante!, solo danos una oportunidad. Hagamos un trato, ve al instituto, una semana, solo 7 días, experimenta todo lo que tienen para ofrecerte, sino te puedes acostumbrar, vuelves a casa, te lo prometo, pero por favor, inténtalo, por nosotros…por ti?- Mi madre sonaba desesperada, hasta podría notar como su voz se compungía con forme pronunciaba las palabras, creo que contenía un llanto.

-Mama no quiero, por favor no me hagas esto.

-Bella, solo inténtalo, dime algo, que mas tienes para perder? Piensa en eso..El estaría orgulloso, lo se-Dijo Charly muy sensibilizado.

Esas palabras me atravesaron como las balas del mejor francotirador, dieron justo en el blanco. Era cierto, yo ya no tenia nada que perder, para mi la vida ya no tenia sentido, una semana no me haría daño.

Lo medite unos segundos, podía sentir la expectativa en el aire.

-Esta bien, lo are. Una semana!.- al fin conteste.

-OHH MI BELLA ME HACES MUY FELIZ!, veras que no te arrepentirás. Trata de sacarle todo el jugo a esto, te ayudara muchísimo!.

-Si mama creo que lo intentare.- dije resignada

Después de eso, intente pensar en positivo, a lo sumo, lo peor que me podría pasar podría ser aburrirme por demás, pero eso era algo a lo que estaba completamente acostumbrada, puedo manejarlo.

Luego de eso, mama se encargo de describirme cada prenda de ropa que me había comprado para mi estadía en el instituto de recuperación, como si me importara, pero trataba de hacerle creer que le prestaba atención.

Todavía la fecha de mi ingreso al instituto no era segura, según el Director del lugar, le dijo a mi mama que llegaría una carta de aceptación a mi casa, y dentro, estaría toda la información que necesito saber para ingresar.

Y así fue, una mañana la bendita carta llego, contenía la fecha de ingreso, datada para el próximo Lunes, el numero de habitación, los elementos que necesitare para las distintas actividades que se realizan, y el nombre de la persona que sera mi tutora dentro del edificio, las 24 hs, según mi madre, ese tutor funciona como mi amigo personal, el estará allí para escucharme, aconsejarme y claro esta, para ayudarme a trasladarme y demás cosas que no puedo hacer por mi misma.

El nombre de mi supuesto tutor era Edward Cullen, de 19 años de edad, según el papel. Me llamo poderosamente la atención que un chico tan joven, se dedique a este tipo de tareas, de seguro debe ser una persona muy solidaria. Por un momento me dio un poco de pudor pensar en que un hombre sea mi tutor, quizás me sentiría mas cómoda con una mujer, pero bueno, tratare de usar lo mejor de mi para sobrellevarlo, después de todo, será una semana, o eso creo.