Capítulo I:SENTIMIENTOS

P.V de Jacob:

Sus ojos eran iguales a los de la persona que ame. Tan pequeña, pero hermosa, frágil, bella. No sé cómo ni por qué pero cada vez que la miro el fuego que hay dentro de mí arde, pero no es un ardor que quema sino que me hace sentir vivo. Cada minuto a su lado es…

-¡Hey Jacob, despierta! –me interrumpió Renesmée– Tenemos que ir al instituto.

Desde que Bella y Edward se fueron de segunda Luna de Miel a Isla Esme Charlie y yo nos turnamos para cuidar a la pequeña Nessie. Vamos juntos al instituto, hacemos las tareas juntos. Obviamente conozco a todos sus amigos.

Renesmée aparenta ser dos años menor que yo, pero sigue creciendo aunque mucho más lento. Según Carlisle crecerá hasta parecer de diecinueve o veinte años y de ahí se detendrá.

Como todos los días fuimos juntos al instituto. La deje en la puerta de su clase dándole un apasionado beso en la frente y diciéndole que se cuide.

Al terminar mis clases fui a recogerla en la puerta del gimnasio, pues esa era su última clase del viernes y caminamos juntos hasta su carro el Mercedes S600, el primer carro de Bella. Mientras nos dirigíamos comenzamos a hablar de cómo nos fue en el instituto. Cuando llegamos Billy y Charlie nos esperaban en la puerta.

-¡Abuelo! –le dijo abrazándolo- que bueno que estés aquí.

-Si mi pequeña vine a tráeles un poco de la pesca de hoy –luego dirigió la mirada hacia mí- ¡Ah!, hola Jacob.

-Hola Charlie, hola papá –le respondí mientras entraba a la casa siguiendo a Renesmée que había entrado a la cocina para poner los pescados en la congeladora.

-Y ¿Cómo les fue en el instituto? –nos preguntó Charlie.

-Bien –respondió Nessie– el lunes llegan unos chicos nuevos a mi clase y lamentablemente de todo el comité yo voy a tener que guiarlo por todo el instituto –gruñó.

-Eso no me contaste Nessie –le refuté.

-Sorry Jake, es que no es muy importante.

-Bueno no importa, más tarde me lo contarás.

-Jacob –intervino Billy- deja de reclamarle a Nessie que AÚN no eres su novio.

-¡¿Qué?!, ¡¿Cómo que AÚN?!, ¡¿Cómo que mi novio?! –chilló Renesmée. Charlie miró con cara de desaprobación a Billy.

-No nada Nessie, tonterías de Billy, como siempre –agarré su mano y nos dirigimos a cambiarnos de ropa mientras fulminaba a mi padre con la mirada

Nessie entró a mi cuarto a cambiarse y yo me fui al baño a cambiarme. Mientras me cambiaba no dejaba de pensar en lo que dijo Billy. ¿Cómo pudo decir eso enfrente de Nessie? Después de cazar iba a tener una serie conversación con él. Terminé de cambiarme y me dirigí hacia mi cuarto. Nessie estaba sentada al borde de mi cama con la mirada perdida hacia la ventana. Me sorprendí al verla así y me dirigí hacia ella, me arrodillé frente a ella y tomé su cara muy suavemente con mis manos y la miré fijamente a los ojos.

-Nessie, mi niña, ¿Qué pasa?

Ella me miró y deslizó suave y lentamente sus brazos en torno a mi cintura y se apretó contra mi cuerpo. Me quedé rígido tratando de controlar mis emociones e incliné lentamente mi cabeza hacia sus rizos y escuché casi como un susurro del viento: "Te quiero". Me sorprendió oírlo porque era la primera vez que lo decía, pero no era igual a lo que yo sentía. Ella me quería, pero yo la amaba.

-Yo también te quiero Nessie –le respondí.

Lentamente me alejé un poco de ella y su rostro estuvo a unos escasos centímetros del mío. Levantó el brazo extendiendo sus dedos largos pálidos hacia mi rostro. Me mostró todos los momentos que pasábamos juntos: Cuando me vio por primera vez con esos ojitos que me cautivaron, cuando fuimos a cazar juntos, cuando los Vulturius llegaron y se la querían llevar y ella estaba montada sobre mí, cuando me mordió y cuando por primera vez me dijo "Te quiero". En ese momento me tambaleé hacia atrás, pero antes caer, sus manos frías suaves me cogieron por la muñeca. Como yo era más fuerte que Renesmée, los dos terminamos en el suelo, ella encima de mí. Se escuchó un estruendoso ruido, pero nos quedamos inmóviles, viéndonos el uno al otro. No me di cuenta en qué momento Billy y Charlie abrieron la puerta de mi cuarto porque estaba perdido en su hermosa mirada. Volteé la mirada y Charlie y Billy estaban parados en la puerta mirándonos boquiabiertos y atónitos.

-¡Uy! Creo que interrumpimos algo importante –dijo Billy.

-Este…, no, no, solo nos caímos eso es todo –le respondió Renesmée levantándose ruborizada. Charlie me miró con cara de pocos amigos y luego dirigió su mirada hacia Nessie.

-Tu madre llamó y me dijo que hoy por la noche vuelven. Quiere que llames a los Cullen para que te lleven al aeropuerto.

-Yo la puedo llevar –dije sin pensarlo dos veces.

-Gracias, Jacob, pero estoy seguro que los Cullen la llevarán –me dijo Charlie rápidamente.

-Abuelito, en todo caso Jake puede acompañarnos.

-Claro que te acompañaré Nessie –le dije guiñándole el ojo. El estómago me rugió pidiéndome comida– Bueno, vamos a comer.

-Sí, tienes razón, ya me dio mucha hambre –dijo Nessie dirigiendo la mirada hacia Charlie y mostrándole una sonrisa con sus dientes perfectos y afilados. Charlie se quedó paralizado pero rompió a reír y corrió a abrazarlo. Le dio un beso en la mejilla y me tomó de la mano para dirigirnos a lo profundo del bosque.

Me transformé para poder seguirle el paso, ella encontró una manada de venados y con suma delicadeza los atrapó por el cuello. Mientras nos alimentábamos yo no podía dejar de verla. Era tan tierna, tan delicada, su piel era tan suave y frágil. Cuando terminamos de cazar, volvimos a mi casa tomó el teléfono y llamó a los Cullen.

-¿Alice? –dijo mientras al otro lado de la línea le respondían.

-Mi mamá llamó a Charlie y le dijo que me diga que te llame para que me lleves al aeropuerto –la miré y mis ojos se encontraron con los suyos, me dio una sonrisa y o le devolví con otra– Jacob va a acompañarnos.

Esperó la respuesta y contestó con unos cuantos hum, ajás, y unas cuantas risas. Mientras ella hablaba yo pensaba en ella, en lo linda y tierna que es, en el comentario fuera de lugar de Billy y en esas dos palabras que me hicieron tan feliz. Aunque sabía que solo me quería como un amigo, avivaba la esperanza de que en algún momento ese simple te quiero se convirtiera en un te amo, te extraño, te necesito, que era todo lo que yo sentía por ella. Mi mayor deseo era que en ese momento entrara corriendo y me digiera que me amaba y así yo podría confesarle todo mi amor. Cuando terminó de hablar se dirigió hacia el sillón y se recostó a mi lado. Yo la abracé como si no la hubiese visto hace años. Suavemente deslicé mis dedos por su cabello y lo acaricié al igual que a sus mejillas rosados. Nos quedamos en silencio durante unos minutos, luego ella alzó la mirada y se quedó mirándome fijamente. Se quedó así y luego añadió:

-Jacob, eres muy simpático –me quedé boquiabierto y perplejo.

-¿Realmente lo crees, Nessie? –le respondí.

-Claro que si, tonto –me dijo abrazándome y ocultando su rostro en mi pecho – y por eso no entiendo cómo estás solo.

-No estoy solo Nessie te tengo a ti.

-Yo hablo de una chica que sea tu novia y que te ame.

-¿Tu no me amas? –le pregunté pero al mismo tiempo me arrepentí.

-Ah, este ¿yo?

-Si Nessie ¿Tu no me amas? -le volví a preguntar acercándome a su rostro.

Ella me miró con unos ojos de incertidumbre y confusión. En ese momento Billy pasó por detrás del sillón y al encontrarnos abrazados y muy juntos me golpeó la nuca. Renesmée la miró confusa y en mi mente agradecía a mi padre pues estaba seguro de que si hubiera pasado un minuto más yo habría tomado su cara con mis manos y la hubiera besado hasta que alguien me detuviese. Billy tomó de la mano a Nessie y le dijo que se cambiará porque los Cullen estaban a punto de llegar. Nessie entró a mi cuarto y Billy se sentó a mi lado y volteó a mirarme. Tenía la cara endurecida.

-Jacob, tienes que controlarte -me dijo con voz áspera– No estás cien por ciento seguro de que ella te ama. Por ahora te ve como a un hermano, pero tienes que darle tiempo y no apresurar las cosas.

-Sí, tienes razón, es que a veces no puedo – dije escondiendo mi rostro con mis manos – Es muy difícil. Quiero que ella siente lo que yo siento por ella. Quiero que me ame, que cuando me vea sienta que soy para ella quiero que…

En ese momento escuché el motor del Porsche de Alice.

-Y Charlie, ¿se fue? –le pregunté a Billy dirigiéndome a la puerta.

-Si justo después de que ustedes se fueron a cazar –me respondió y luego Renesmée pasó como un rayo dirigiéndome a la puerta.

-¡Alice! –le gritó Nessie, se abalanzó saber ella y se la comió a besos, luego se dirigió a Emmett- ¡Emmett! –y a él también se lo comió a besos. Yo la miré y luego miré a Emmett. Me sentí un poco celoso y creo que él se dio cuenta.

-Qué pasa Jacob, ¿estás celoso? ja, ja. Tranquilo, tranquilo, yo tengo a Rosalie, tú te puedes quedar con Nessie., ja, ja –Nessie lo miro con ojos de plato, luego se convirtieron en ojos de furia.

-Alguien me puede explicar, ¿Qué está pasando aquí? –siguió Nessie- Jacob, no soy tonta, desde hace días me estas insinuando cosas y hoy cuando estábamos sentados en el mueble y me preguntaste eso me miraste con unos ojos de…

-¡Uy!, estaban juntitos y que te pregunto -dijo Emmett alzando las cejas dos veces rápidamente.

-¡Emmett cállate! -gruñí, luego mire a Nessie- Nessie termina la oración

-¡No! -gruñó

-¿Por qué no?

-No…, no…, no –tartamudeo.

-¿Por qué?

-No puedo explicarlo, ni siquiera puedo explicar lo que sentí. -me quede paralizado cuando dijo eso. Emmett y Alice intercambiaron miradas. ¿Acaso Nessie me amaba?, ¿Acaso ella sintió algo especial cuando estábamos en el mueble? Espere un momento para ordenar mis ideas y luego tomé su rostro entre mis manos y le pregunté:

-Nessie ¿Qué sientes por mí? -se quedó en silencio y luego añadió:

-Jacob, la verdad es que no se.

-¡¿Cómo no puedes saber?! -grité y la solté.

-Es que a veces eres como un hermano. Otras como un amigo, pero otras, como hoy cuando me caí encima de ti… siento que quieres ser algo más y yo… -suspiró- estoy confundida porque no sé lo que quiero -tomé con mi mano derecha su cintura y con la izquierda su rostro…

-¡Bieen Jacob! -añadió Emmett alzando las cejas. Nessie se ruborizo y se alejo de mí.

-¡Emmett! ¡Cierra la boca! -le grite, luego mire a Nessie- Nessie, tengo que hablar contigo en privado. Necesitó decirte algo muy importante.

-Está bien, pero ahora no -me respondió.

-Nessie esto es muy importante.

-¡Ya te dije que ahora no, Jacob! -gruñó Nessie. En ese momento Rosalie salió del carro. Le hizo una seña a Alice para que Renesmée se suba al auto.

-Nessie, ya vámonos, sube al auto -le dijo Alice a Nessie, Rosalie se dirigió a mí y escuché un bufido de Emmett.

-Ten mucho cuidado con ella chucho -me dijo con voz amenazante.

-Está bien rubita. Pero no te creas su mamá porque no lo eres -me fulminó con la mirada y se dirigió a su auto.

-Ya entra al auto, perro -me dijo. Ella se fue a su auto y yo entre al auto de Nessie. Emmett iba al volante y Alice estaba en el copiloto. Los dos carros arrancaron y nos dirigimos hacia el aeropuerto. En el camino no hablamos del tema. Solo unas cuantas veces Nessie se ruborizo por las indirectas de Emmett.

Cuando llegamos al aeropuerto nos dirigimos al panel de control. El avión de Bella ya había llegado y los pasajeros estaban desembarcando, nos quedamos en silencio y Alice dijo.

-Jasper te acuerdas cuando Bella se escapó porque la engaño James.

-Sí, Edward estaba llegando y la salvó de él -respondió mostrando una cara de preocupación.

-¿Quién es James? -pregunto Nessie preocupada. No me pude contener y la abracé. Le di un beso en la frente y me aleje dulcemente de ella.

-Jacob tu no pierdes ni una oportunidad ¿no? -dijo Emmett. Le gruñí y Nessie se ruborizo.

En ese momento los pasajeros del avión de Bella ya habían comenzado a salir. Edward y Bella fueron los últimos en salir. Ella apoyaba su cabeza en el pecho de Edward y él le cogía por la cintura. Cuando la vi me acordé de todo lo que vivimos. La primera vez que la besé. La segunda vez cuando me devolvió el beso. Me estremecí y me entró el deseo de correr y abrazarla pero abracé a Nessie. En ese momento comprendí el amor que Nessie sentía por mí, era el mismo que yo sentía por Bella.

-¿Qué tal les fue en el viaje? –preguntó Alice.

-Mejor dicho –añadió Emmett- ¿Cuántas camas rompieron? –todos nos reímos menos ellos y Nessie, que se ruborizó.

-Puedes callarte –gruñó Edward

-¡Uy! Tan mal les fue ja, ja, ja Nessie mostró una cara de incomodidad y yo enfurecí.

-¡Emmett cállate, no ves que mi niña está incomoda con tus comentarios!

-¿Tu niña? –bufó

-Sí, mi niña –le respondí. Bella me miró con cara de terror y luego le preguntó bien bajito, pero lo suficientemente alto para que yo escuchara, si es que Renesmée ya sabía sobre mi amor. Edward me miró y probablemente haya estado hurgando en mi mente. Volteó a ver a Bella y le negó con la cabeza.

-Bueno vámonos, Jake cuida bien a "tu niña" –dijo Emmett y esas dos últimas palabras las dijo de forma sarcástica.

-Ya cállate Emmett –le dije mientras tomaba a Nessie por la mano y nos dirigíamos hacia su carro. Rosalie rompió a reír y añadió:

-Creo que se está poniendo de moda callar a Emmett- Emmett la miró y ella le guiñó el ojo y le dio un beso.

Qué asco, nunca había visto a la rubita y al fortachón besándose. Edward se rió en voz alta, seguro estuvo hurgando en mi mente como siempre. Salimos del aeropuerto y en el Mercedes subimos Edward, Bella, Nessie y yo. Edward iba al volante lo cual era un fastidio para mí por su fascinación de manejar a más de 120. Algún día de estos se iba a chocar.

-No lo creo Jacob, toda mi vida he manejado así y nunca he chocado un solo carro.

-Siempre hay una primera vez –le respondí

Durante el corto recorrido a casa de los Cullen, Nessie siguió contándome de los chicos nuevos del instituto. Yo no había escuchado ni un solo rumor sobre elllos. Al llegar a "casa" Nessie se había quedado dormida en mi regazo. Edward salió del coche y se dirigió adentro de la casa con Rosalie, Emmett, Alice y Jasper. Bella salió última del carro y abrió la puerta trasera, luego extendió los brazos.

-Jacob, dámela –Bella se acercó y yo abracé fuertemente a Nessie de un modo protector. Bella se quedó mirándome- Jake tú la has tenido todos estos días, ya dámela.

-Ya pero ten cuidado con que se despierte le dije mientras le entregaba a Nessie.

-Jacob, creo que la mamá soy yo, ¿no?

-Lo sé, lo siento… mañana vuelvo.

-No Jacob

-¡¿Por qué no?! –le grité y Nessie se movió en su brazos.

-¡Shh!, mañana Edward quiere llevar a Nessie a pasear. V a ser un paseo en familia.

-Bueno está bien, ¿pero puedo ir con ustedes? –pregunté.

-Jake. Va a ser un paseo familiar, solo los tres, ¿ok? El lunes ella estará contigo para ir al instituto.

Dos días sin Nessie, un infierno, el máximo tiempo que yo había pasado sin su compañía era el periodo de nuestras clases, porque cuando sonaba el timbre salía rápido para encontrarme con ella. O cuando se quedaba en la casa de Charlie yo me quedaba hasta tarde y luego entraba por su ventana sin que se dé cuenta. Estaba seguro que esos dos días serían los más largos de toda mi vida.

-Está bien –le dije refunfuñando.

-Jacob una pregunta, ¿Cuándo piensas decirle? –su pregunta me sobresaltó. Miré a Nessie, estaba en los brazos de la persona que hace un tiempo amé.

-Antes de ir a recogerlos se lo iba a decir pero me dijo que mejor después hablábamos. Así que se lo diré el lunes en el instituto.

-¿Estás seguro que no quieres esperar más tiempo?

-Bella entiéndeme, ya no puedo más con esto. Todos estos días han pasado cosas co...

-¿Cosas? –me interrumpió.

-A veces me acerco mucho a ella y me es difícil contener mis emociones.

-¡¿La has besado?! –me preguntó casi gritando. Nessie se movió pero después volvió a su posición inicial y se quedó profundamente dormida.

-Aún no –dije haciendo énfasis a la palabra AÚN.

-Jacob, ten cuidado con ella, es mi hija y es pequeña.

-No creo que sea tan pequeña.

-Literalmente hablando si lo es –me respondió.

-Bella, sabes que ella es muy madura para su edad. Ahora parece una chica de diecisiete años y tú la sigues tratando como a un bebé de un año.

-Bueno no cambiemos de tema, ¿Qué cosas han pasado?

Le conté todo lo que pasó ese día. No podía creer lo franco que era con ella. Le dije todo lo que sentí cuando Nessie me dijo "te quiero". Pero no me creyó.

-¿Estás seguro de que dijo eso?

-¡Claro que sí! Pero la verdad no era lo que yo quería escuchar.

-Querías que ella te diga que te amaba, ¿verdad?

-Si –admití- pero en ese momento te juro que estaba tan… tan emocionado, tan eufórico. No sé como describirlo.

-¿Y qué pasó después? –me preguntó.

-Después me tocó la mejilla y me mostró todos los momentos que estuvimos juntos.

-Creo que fue toda su vida –me dijo sarcásticamente.

-Ja, ja, ja –me reí y luego retomé la conversación- cuando termino de decir "te quiero" me tambaleé pero ella trató de sujetarme y los dos terminamos en el suelo.

-¿Qué hizo ella?

-Nada y eso fue lo que me pareció raro. Ella no hizo nada. Se quedó quieta encima mío. Me miraba con unos ojos que no podía comprender, pero no hacía nada.

-Tal vez este confundida.

-Sí, eso fue lo que pensé, pero tú crees que ella…

-¿Te ame?

-Si –le respondí, aunque creo que mi corazón ya sabía la respuesta.

-No lo sé con exactitud. Solo Edward te puede decir lo que ella piensa. Pero creo que ahora está confundida por el comentario de Billy y por lo que haces.

-¿Yo? ¿Qué hago?

-Te acercas mucho a ella.

-Sí, bueno es que a veces no puedo controlarme y… -en ese momento se escuchó que alguien cerraba la puerta de la casa y se dirigía hacia nosotros. Era Edward.

-Jacob, ya es muy tarde –miré al cielo y era verdad había perdido la ración del tiempo, ya era muy tarde- Creo que deberías irte.

Eso quisieras, pensé.

-Es lo mejor, Jacob –lo miré con cara de pocos amigos pero tenía razón, ya era muy tarde.

Abracé a Bella y le di un beso en la mejilla. Luego miré a Nessie. Volvieron a mí mente todos los momentos juntos. Me estremecí y Edward me miró con cara de desaprobación y yo le respondí con una sonrisa burlona. Me di la vuelta y lo dejé con la palabra en la boca. Luego caminé hasta mi casa, así tendría más tiempo para pensar como le diría a Nessie que la amaba, que vivía por ella. Sin darme cuenta llegué a mi casa. Todos estaban durmiendo. Me dirigí a mi habitación y me quedé profundamente dormido.

Estaba desorientado impaciente. ¿Cómo le diría a Nessie que la amaba? No sé en qué momento apareció. Estaba frente mío. Tenía puesto un pantalón escocés de colores negro y gris y un saco negro de cuello ancho. Sus rizos bien definidos pero naturales volaban con el viento. Me miró y me abrazó, me dio un beso en la mejilla y me preguntó qué era lo que tenía que decirle. Me puse nervioso, temblaba como una hoja en una tormenta, no podía contenerme. ¿Qué me estaba pasando? Había practicado millones de veces decirle que la amaba, pero en ese momento no me salía ni una sola palabra. Me acerqué tomé su mano y la llevé hasta la sala. La solté y comencé a caminar. Mientras me movía de un lado a otro escuché sus pasos atrás de los míos y sentí sus dedos fríos en mi brazo. A garró muñeca y apareció delante mío, muy cerca. Alcé mi mano derecha y acaricié su mejilla. Luego con la mano izquierda tomé su cintura y la aproximé aún más a mí. Su rostro estaba muy cerca al mío. Podía sentir su respiración agitada rozar mi barbilla. Miré sus ojos y sin pensarlo dos veces le dije "te quiero". Nunca había estado tan cerca de ella. Al decirle que la quería mis labios rozaron los suyos. Nos quedamos en esa posición por unos segundos. Luego ella se acercó aún más a mí apretó sus labios contra los míos al igual que yo sobre los suyos. Sentí como sus brazos se enroscaban en mi cuello y se aferró aún más a mí. Volví a presionar sus labios sobre los míos uno, dos, tres veces y escuché que susurró "te amo" mientras me besaba. Luego apoyó su rostro a mi pecho y besé sus rizos. Nos quedamos así por unos segundos y luego alcé su rostro en dirección al mío y volví a besarla con más fuerza y ella no se quejó. Fue un beso apasionado, ardiente, y en eso oí que Billy me llamó. Tan inoportuno como siempre. No le hice caso y seguí besando a Nessie. Grité mi nombre varias veces hasta que me separó de ella y sentí agua sobre mí. Desperté. Me senté raídamente y vi a Billy con un vaso en la mano izquierda y con una almohada en la derecha. Comprendí que todo era un sueño. La Nessie de mis sueños estaba en la mano derecha de Billy, la almohada. Me levanté y me di cuenta que a era tarde.

-Jacob, ¿vamos a pescar? –me preguntó Billy.

-Bueno –respondí, así tendría más tiempo para pensar. Me dirigí a mi habitación para cambiarme. Escuché llegar a Charlie y fui a saludarlo.

-Si… -nos dirigimos a la puerta donde estaba Billy y salimos los tres de pesca.

Durante toda la tarde me pasé pensando en cómo le diría que la amaba. Antes del instituto, en el almuerzo o al final. Que le diría, te quiero no porque ella también me quería y no era exactamente lo que yo sentía. Te amo, te extraño, te necesito eso representaba mejor lo que yo sentía. Lo peor de todo, su respuesta. ¿Cómo reaccionaría?, ¿Qué me diría?, ¿Seguiría siendo mi amiga o sería algo más que solo mi amiga? El tiempo pasó lentamente. De repente llegó a mi mente una idea. Necesitaba ir a Port-Angels para comprarle algo a Nessie, ¿pero qué? Un vestido, no muy Alice, un estéreo, no muy Rosalie, un CD, no muy Edward. Pero de repente tuve una idea. Quería algo que demostrara mis sentimientos, mi amor por ella, algo que mostrara todos lo momentos vividos, todo lo que sentía al verla, ese ardor que me recorre todo el cuerpo. Un álbum de fotos. Tenía muchas fotos con ella aunque no reveladas. Tenía que ir a Port-Angels a revelarlas. El resto del día me quedé pensando en ella y traté de recordar todas las fotos que teníamos juntos. Cuando volví a mi casa ya era de noche. Cené con Billy y Charlie, lo que habíamos pescado. Cuando Charlie se fue fui a acostarme a mi cuarto pero solo pensaba en Nessie, en su reacción al saber que la amaba. No podía dormir. Cuando al fin me quedé dormido tuve un sueño muy extraño. Soñé lo mismo que la noche anterior, con Nessie, pero cuando estaba a punto de besarle en la sala alguien entró, no sé quien era pero por donde caminaba se volvía oscuro y solo llegué a ver su sombra. Era un chico alto al parecer, miré a Nessie y me di cuenta que tenía los ojos fijamente puestos en él. Levanté la mirada y los ojos de la sombra. Eran dorados. Demostraban una llama, fuego en el fondo. Su mirada y la de Nessie estaban juntas. Vi a Nessie, sus ojos eran distintos reflejaban lo mismo que los de la sombra, pero de una forma más intensa y en el fondo logré ver amor y pasión. La sujeté pero me venció y se aproximó a la sombra. Yo la llamaba con desesperación pero no me hacía caso. La sombra estiró la mano y pude verla, era pálida. Nessie la tomó y se adentró a la parte oscura de la sala con la sombra. Me desperté nervioso, no podía entender mi sueño. Me quedé pensando unos minutos sin hallarle respuesta y luego me acordé que tenía que ir a Port-Angels. Fui a desayunar con Billy y luego me cambié para ir a Port-Angels. Me dirigí al garaje y saqué mi moto y conduje hasta Port-Angels. Primero entré a una tienda para revelar las fotos. Eran como 100. Me dijeron que regresara en un par de horas. Busqué el álbum en seis tiendas diferentes. No encontré ninguno que me gustara lo suficiente o expresara lo que sentía por Ness. Regresé después de almorzar a la tienda donde dejé revelando las fotos. Ya estaban listas. La señorita fue a sacar las fotos. En eso levanté mi cara y miré un álbum de color blanco con el borde y unas flores de color morado. Tenía escrito con letras fucsias: "Por siempre juntos, mi niña". Era eso lo que quería decirle. La señorita salió con un paquete de fotos.

-Bueno aquí están, son 115 fotos.

-Está bien, ¿me puedes mostrar ese álbum blanco? –y lo señalé.

-Claro –respondió muy amablemente y lo trajo. Lo tomé y luego añadió.

-Su novia es muy bonita. Estoy segura que le gustará este álbum.

-Gracias –respondí. Preferí no explicarle que Nessie no era mi novia porque pronto lo sería.

Compré el álbum y pagué las fotos. Regresé a mi casa y llegué cuando el sol se estaba ocultando. Guardé mi moto y puse todas las fotos en el álbum. Cuando terminé fui a cenar con Billy. Después fui a mi habitación. Cuando estaba en la puerta un viento frío me sorprendió. Me senté en la punta de la cama y me acordé de mi sueño con la sombra. Me estremecí. Me eché en la cama, pero no podía dormir, tenía miedo a su respuesta. No sabía si soportaría su rechazo. Me quedé dormido pero con un temor no solo a su respuesta, sino que tenía el presentimiento de que algo o tal vez alguien malo llegaría nuestras vidas.