NOTA: Si alguien ve de pronto que esta historia tiene un capítulo nuevo, he de decir que he reescrito el final. Dividií el anterior capítulo en dos para poner añadir y profundizar en los sentimientos de Shikamaru. Básicamente es el mismo final, solo cambian leves cosas y como digo, tanto en éste, como en el anterior, se trata más lo que siente Shikamaru. Esta vez, para el último episodio, se basa solo en ellos dos y no hay nadie más, los demás eran añadidos de la historia y los únicos importartes son sus sentimientos.

Si algo tiene Naruto es que no se rinde fácilmente y por supuesto ha decidido que recuperara a Shikamaru pero ¿Sabrá como hacerlo? ¿Aceptará Shikamaru sus sentimientos o al final decidirá que es mejor olvidarlo todo?

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Shikamaru sentía miedo, un miedo que parecía helarle los huesos, se sentía solo y abandonado, allí en medio de la oscuridad más tenebrosa. No sabía hacia donde tenía que dirigirse para poder salir de ese túnel donde se había metido. Se sentó sobre algo mojado y frío y dobló sus piernas hasta abrazar sus rodillas. El corazón le latía muy deprisa, sabía que tenía que relajarse pero no podía, la ansiedad que sentía por estar allí era superior a él.

- Shikamaru – una voz llego claramente a sus oídos.

- ¿Asuma-sensei?

- Si te paras, si no avanzas, nunca llegarás al final de este túnel y nunca verás de nuevo la luz ¿Vas a dejar que te venzan? ¿Vas a dejar que ganen? ¿A qué estás esperando? No te pares ahora, verás que la salida no está tan lejos como crees.

Shikamaru se despertó bruscamente. La luz de la mañana comenzaba a entrar débilmente por la ventana, lo suficiente para ver a la persona que, echada a su lado, se mantenía abrazada a él. Unas horas antes, una de sus habituales pesadillas le había despertado aterrado y sudoroso y Naruto, después de calmarle, se había recostado a su lado y abrazado fuertemente para que no se sintiera solo, acompañándole hasta que volvió a dormirse y por lo que se veía, también se había quedado dormido.

Con cuidado se separó de él y le observó ¿Cuánto tiempo llevaba Naruto durmiendo en el hospital? Cada noche, preparaba su saco al lado de la cama y allí se tumbaba, esperando que Shikamaru se durmiese, ni una sola vez le había visto dormirse antes que él. Todo el mundo insistía en que debía irse a su casa pero nadie le convencía… Naruto era muy testarudo. Y Shikamaru se dormía tranquilo porque sabía que Naruto estaba allí y que si las pesadillas volvían a aterrorizarle, él estaría allí para espantarlas… Naruto se había convertido en todo para él.

El último sueño acudió a su mente y esas palabras resonaron de nuevo dentro de él.

"Si no avanzas nunca llegarás al final del túnel y nunca verás de nuevo la luz"

Shikamaru no era tonto, puede que en esos momentos su confianza en sí mismo fuera mínima, puede que se sintiera vulnerable pero no era tonto. Miró a Naruto y lo comprendió todo, el final del túnel no estaba tan lejos, sobretodo porque tenía una mano dispuesta a guiarle hasta la salida, solamente tenía que seguir andando y si se sentía perdido agarrar esa mano que Naruto le ofrecía. No, él no estaba solo, había mucha gente esperándole, pero sobretodo estaba él, a su lado, ayudándole a levantarse cada vez que se caía… su Naruto.

Porque Naruto era suyo, si, era suyo. Puede que si de pronto, regresara Sasuke, Naruto no sabría que hacer y puede que lo que sienta por Sasuke fuera más poderoso, pero en esos momentos Sasuke no estaba allí y Naruto se ofrecía a él. Tenía miedo, mucho miedo de que Sasuke apareciese reclamando a Naruto ¿Qué haría él? ¿Dejaría que se lo quitasen? Si apareciese en esos momentos seguro que perdía a Naruto, y sería su culpa, claro que sería su culpa, porque Naruto le estaba ofreciendo mucho, se volcaba en él ¿Y qué hacía él? Nada, se pasaba el día lloriqueando como un niño caprichoso… Naruto terminará hartándose de esa situación. Tenía que ser fuerte, tenía que levantarse y continuar andando porque Naruto no podrá esperarle eternamente, quizás, sin darse cuenta se estaba convirtiendo en un lastre, algo que no dejaba avanzar a Naruto.

Y no solo Naruto, todos los demás. Ahora mismo no era si no una carga para todo el mundo. No servía para nada y no porque fuera inútil si no porque no hacía nada ¿En cuánta misiones puede que su ayuda hubiese venido bien? Quizás él no fuera un ninja con ataques súper poderosos pero a veces, el Quinto había contado con él, a veces sus estrategias habían funcionado… no era tan mal ninja después de todo… quizás sus amigos le habían necesitado y él… No, esto no podía seguir así, no podía convertirse en una carga para nadie, era un ninja, había recibido formación psicológica, estaba preparado para las torturas… era un ninja, por muy horrible que fuera lo que había pasado él era un ninja, sabía que eso podía pasar, y quizás en el futuro se vuelva a repetir pero ahora ya ha acabado, lo único que importa es que ya ha acabado, está en Konoha y debe comportarse como lo que es.

Suavemente acarició el cabello rubio de Naruto y se acercó a besar dulcemente sus labios. Naruto abrió los ojos y vio a Shikamaru mirándole fijamente, sonriendo.

- ¿Shikamaru, estás bien? – se incorporó rápidamente.

Shikamaru intentó hablar. Había pensado que en realidad nunca lo intentaba en serio y quizás solo necesitaba un esfuerzo… pero no logró articular ni una sílaba.

- No te esfuerces, Tsunade ha dicho que las palabras saldrán solas.

Los ojos de Naruto parecían sonreír cuando vio a Shikamaru hacerle aquel gesto. Era la primera vez que lo hacía.

- Yo también te quiero, Shikamaru… te quiero mucho – Y la abrazó y su alegría fue en aumento cuando notó como Shikamaru respondía a su abrazo.

Shikamaru se abrazó de una forma posesiva a Naruto. No, no iba a dejar que nadie se lo quitase.

Aquella mañana Shikamaru estaba decidido a cambiar aquella situación. Por primera vez se sentía con ganas de hacer algo, algo útil, demostrarse a si mismo que no era un estorbo. Escribió una carta y rogó a Naruto que se la entregase al Hokage.

Después de leerla detenidamente, Tsunade impuso una nueva misión para Naruto: debía cuidar de Shikamaru porque Shikamaru era más valioso para Konoha de lo que Naruto imaginaba y no estaban dispuestos a perderle. Shikamaru había dado un primer paso: quería recuperarse y pedía que, ya que sus heridas físicas no necesitaban tanta atención, le dejasen abandonar el hospital y comenzasen a darle algo de trabajo, alguna ocupación en la que pudiera ser de utilidad. Tsunade estaba de acuerdo, como siempre, la lógica de Shikamaru era innegable y el hospital no era el ambiente más apropiado para su recuperación, además, la mejor medicina para él, era Naruto, así que ordenó a Naruto que buscase un sitio donde llevarle, si no quería instalarse a vivir en casa de sus padres.

Dos días después Shikamaru salía del hospital. Naruto, nervioso y excitado le llevó hasta su nuevo hogar, una pequeña casa situada en la zona dónde vivían los Nara, muy cerca de la casa de sus padres.

Shikamaru observaba como todas sus cosas habían sido trasladadas allí. En una de las habitaciones había dos camas.

- ¿Y esto? – preguntó con su nuevo idioma de signos.

- Una es para mí, quiero estar cerca de ti por las noches.

- ¡Qué rollo! Sería mejor que hubiera solo una… o que las juntásemos ¿no?

Emocionado como estaba y deseoso de sentir a Shikamaru cerca de él, Naruto comenzó a besarle, dejándose, como siempre, llevar demasiado por sus impulsos, pasó sus manos por debajo de la camiseta de su compañero para poder tocar su piel, esa piel que tanto echaba de menos y que siempre ardía al contacto de sus dedos… pero esta vez no fue así, Shikamaru al notar las manos de Naruto empezar a recorrer su espalda, le apartó bruscamente, no lo pensó, fue algo totalmente instintivo, como si hubiesen pulsado un resorte o activado una bomba oculta dentro de él.

- ¿Qué te pasa?

Shikamaru contestó evitando su mirada con un gesto de desagrado.

- ¿Qué te pasa? ¿No quieres que te toque?

Shikamaru seguía evitando su mirada.

- ¿Por qué? ¿Te doy asco? ¿Estás enfadado conmigo?

Negó con la cabeza. No, claro que no estaba enfadado, Naruto había sido un encanto, no podía sentirse más alagado por recibir sus cuidados pero… no podía, simplemente no podía.

Comenzó a hacer gestos con las manos.

- No te entiendo… vas muy deprisa… - los gestos de Shikamaru cada vez eran mas rápidos y atropellados - ¡Shikamaru, cálmate! ¡No te puedo seguir! ¡Ya! – Naruto le sujetó las manos – Más despacio, por favor, yo no aprendo tan rápido como tú… ¿Qué te pasa?

Shikamaru repitió los gestos lentamente mientras Naruto buscaba los que no entendía en su libro.

- No quiero que… me toques… me doy asco… me siento… sucio… mi cuerpo está… marcado…me da… vergüenza – decía en voz alta Naruto mientras seguía con atención sus manos – No digas eso, eso no es cierto, Shikamaru tú…

De un manotazo separó a Naruto de él y volvió a comunicarse con sus manos.

- Déjame… yo no te… importo… no le importo… a nadie… no valgo… nada

Los ojos de Shikamaru estaban llenos de rabia y lágrimas. Naruto no soportaba verle así.

- Vete con… Sakura… busca a tu… Sasuke… a mi… déjame… no valgo nada… alguien como yo… no…no… no merece… nada

- No te entiendo Shikamaru… No sé porqué dices eso – Naruto no podía sentirse más abatido, no sabía que decirle, como hacerle entender que para él era lo más importante del mundo – He visto tus cicatrices y aunque todo tu cuerpo estuviese deformado a mi me seguirías pareciendo maravilloso y seguiría queriendo tocarte… Sasuke es un amigo muy valioso para mí y no voy a dejar de intentar que vuelva a Konoha pero si, por algún motivo, él te hiciera daño… le mataría, igual que maté a esos Arakami.

Shikamaru se sentía impotente por no poder expresar lo que le pasaba, lo que aún tenía dentro de sí, esa sensación de vacío inmensa, esa tristeza que de nuevo le dominaba… Miró a Naruto, se había sentado en una de las camas, cabizbajo, con los ojos llenos de lágrimas y de pronto recordó como había empezado todo… aquel día, en su casa, viéndole igual, triste y preocupado, oyéndole hablar de que era un monstruo, del rechazo que las personas sentían hacia él… Admiró su fuerza de voluntad, toda su vida se había sentido desplazado, humillado sin saber por qué, pero él nunca se dejó vencer por el desánimo, siempre seguía adelante… Naruto era digno de admiración y él… ¿De qué se quejaba? El era muy afortunado, tenía toda su atención, sabía, por boca de varias personas, como se desesperó al encontrarle, como la ira se apoderó de él y no pudieron calmarle hasta que acabó con todos sus torturadores, que no se había separado de su lado, que le había velado día y noche para que si se despertaba no se encontrara solo.

Era ridículo sentirse solo porque Naruto siempre estaba allí, con su sonrisa, diciendo alguna tontería para hacerle reír, haciéndole olvidar aquellos malos momentos ¿Y como le estaba correspondiendo? Con desconfianza, con miedo… su mente lógica comenzó a funcionar de nuevo, a decirle que si en alguien podía confiar era en Naruto. Por fin sus ideas comenzaron a recolocarse… él quería a Naruto, confiaba en Naruto y Naruto no le había fallado, no, era él el que estaba comenzando a fallar.

Se sentó a su lado, ya que las palabras no salían de su garganta, le diría a Naruto lo que sentía de otra forma. Naruto seguía cabizbajo sin prestarle mucha atención. Allí estaban, de nuevo, sentados en una cama, Shikamaru mirando a Naruto, igual que aquel día ¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? ¿Meses? Parecían muchos debido a los acontecimientos tan intensos que habían vivido. No se sentía muy seguro de sí mismo, tenía miedo, pero tenía que hacerlo, porque los miedos hay que mirarlos a la cara… Puso sus manos en los hombros de Naruto y le giró para que le mirara.

Suavemente levantó el mentón de Naruto mientas con su otra mano, puesta en su nuca le atrajo hacia si. Shkamaru juntó sus labios temerosamente, no sabía porqué pero ahora el miedo al rechazo por parte de Naruto le estaba empezando a causar pánico, le hacía sentirse muy vulnerable.

Todo el cuerpo de Shikamaru temblaba. Naruto, a quien aquel gesto pilló por sorpresa, lo notó. Notaba los labios de Shikamaru rozarle mientras temblaban, pasó sus manos rodeando su cintura y le respondió a aquel beso con otro suave y lleno de afecto. Shikamaru comenzó a relajarse y en un momento aquellos besos suaves comenzaron a dar a paso a otros más intensos.

Shikamaru cogió las manos de Naruto y las guió hasta su coleta. Este entendió lo que quería y así lo hizo. Le soltó el pelo y enredó sus dedos entre sus cabellos. Aquel gesto era una de las cosas que Naruto echaba más de menos. De nuevo Shikamaru cogió sus manos, entrelazó los dedos con los suyos y se dejó caer hacia atrás, poniendo cada mano a ambos lados de su cara… si, aquello era conocido para Naruto, así estaban ese día, el día en el que se dio cuenta de que Shikamaru era la persona a la que siempre había estado esperando que entrase en su vida.

Naruto intentaba controlarse y no lanzarse sobre Shikamaru dejándose llevar por el deseo que comenzaba a dominarle, no, no quería asustarle, Shikamaru ahora necesitaba que fuese sobretodo tierno, demostrándole lo que lo amaba. Acarició con delicadeza cada centímetro del cuerpo de Shikamaru mientras le quitaba la camiseta, se detuvo en cada cicatriz, poniendo sus labios sobre ellas y besándolas con delicadeza, no había ni un centímetro de su piel que no recibiese atención, mientras Shikamaru iba relajándose y dejándose llevar por esa maravillosa sensación. Llegó al borde del pantalón, puso un dedo sobre el botón y miró a Shikamaru.

- ¿Puedo?

Shikamaru suspiró y asintió levemente con la cabeza. Y Naruto prosiguió con su recorrido de besos y caricias.

- Si crees que estás sucio, te lavaré con mis besos – susurró – borraré cada huella que te haya marcado con mi piel.

Shikamaru sentía unas ganas horribles de llorar, era algo angustioso que nacía de dentro de él y no podía evitar, ni los besos, ni las caricias, ni aquel placer que Naruto le proporcionaba conseguía calmar esa ansiedad.

Naruto le besó los labios y se quedó mirándole lleno de determinación.

- Quiero que lo hagas tú. Quiero sentirlo todo de ti. Haz conmigo lo que quieras, todo lo aceptaré, lo que sea, no me da miedo nada viniendo de ti… desahógate conmigo.

Estaba dispuesto a lo que fuera con tal de que eso sirviese para que Shikamaru descargara toda esa rabia y esa pena que tenía encerradas.

Naruto llevó su mano a la boca y se la mordió. No era por dolor, era para que sus gemidos no se oyeran, porque si no los retenía, mucho se temía que toda Konoha se iba a enterar de lo que ocurría. Ni se le había ocurrido pensar que Shikamaru podía ser tan hábil, realmente cuando le llamaban genio era por algo a parte de su cerebro.

Se quedaron mirándose mientras normalizaban su respiración. Shikamaru sonreía al ver a Naruto con la expresión de tonto que se había quedado, con la boca abierta y los ojos medio entornados.

- ¿Estás seguro de que no habías hecho esto antes?

- Aprendo rápido – contestó casi en un susurro.

Naruto abrió los ojos de par en par.

- ¡Has hablado! ¡Shika, puedes hablar! ¡Puedes hablar, dattebayó! ¿Serías capaz de decir otra cosa?

Shikamaru volvió a sonreír.

- Te quiero, Naruto.

Naruto se abalanzó a besarle. Las lágrimas, esta vez de alegría, escaparon de sus ojos.

- Espera… tranquilízate… me estás ahogando.

- No puedo, no puedo… Ya me hablas… yo… ¡y me has dicho que me quieres! Dímelo otra vez

- Te quiero y ¿sabes? Eres un encanto pero esto no te pega nada… a ti te va lo de ser…

No terminó la frase. Naruto le empujó, tumbándole de espaldas en la cama mientras no paraba de besar con ansias su cuello, la frase de Shikamaru solo podía ser una indirecta, una indirecta que Naruto estaba dispuesto a cumplir, no fuera a ser que se desilusionase.

Aquella noche las pesadillas no acudieron a atormentar a Shikamaru, sabía que aún volverían, que todavía no estaba bien del todo, pero ya podía ver una pequeña luz al final del tenebroso tunel. Cuando se despertó se sentía maravillosamente, rodeado por los brazos de Naruto, ambos estaban desnudos y una agradable calidez emanaba de sus cuerpos, sentía la suavidad de Naruto acariciándole, casi daba pena romper aquel momento. Cerró de nuevo los ojos, aún era muy temprano, seguiría disfrutando de esa calidez y sonriendo volvió a quedarse dormido.

Sintió una presión en su cuello. Abrió los ojos sorprendido, Naruto se dedicaba a darle pequeños besos.

- ¡Ahhh! ¿Qué haces?

- Ya es de día, perezoso.

- Pero es muy temprano – se quejó – déjame dormir.

- Ni hablar ¡Tenemos mucho tiempo que recuperar, dattebayo!

- Pero ¿Ahora? Anda estate quieto… no… Naruto… no… déjame dormir.

- ¡Mira que eres quejica! – Naruto se acomodó encima de él y le miró sonriendo – Por cierto, bienvenido a casa…. Te echaba de menos.

Era imposible, cuando Naruto se proponía algo no era fácil convencerle de lo contrario. Shikamaru suspiró, por lo que se veía se acabó el descanso. Naruto pasó sus dedos suavemente por la piel de Shikamaru, había añorado tanto ese tacto, ese olor, aquellos gemidos que inundaban su cerebro…

- Eres mío Shikamaru, solo a mi puedes dármelo todo porque yo solo te lo daré a ti.

Poco a poco todo fue volviendo a la normalidad. Naruto volvió a retomar su entrenamiento y aceptaba sin rechistar cualquier misión que se le encomendaba, no había que olvidar, que él, iba a ser el mejor Hokage de la historia, alguien del que Shikamaru se sentiría muy orgulloso.

Pero, para Naruto nada tenía gran importancia. Cada noche delineaba con sus dedos, una a una, las cicatrices de Shikamaru, le gustaba verlas porque le recordaban que una vez estuvo a punto de perderle y lo vacía que sentía su vida sin él. Lo único que verdaderamente le importaba era ver dormir a Shikamaru plácidamente, darle un beso en el cuello, abrazarse a él, esconder la cara entre su pelo y dormir respirando su aroma ¿Qué pasaría mañana? Nadie lo sabía, ambos habían decidido vivir en el presente y disfrutar de lo que la vida les daba en ese momento. Shikamaru alejó sus preocupaciones sobre Sasuke, si éste regresaba ya vería lo que pasaba, no valía la pena que algo tan problemático le amargase.

- Te amo Shikamaru – susurraba justo antes de dormirse.

- Yo también te amo – le contestaba en un susurro.

Después de todo, la vida merecía la pena ser vivida.

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Y colorín, colorado… hasta aquí hemos llegado.

Esta historia la escribió Tenshiko (la Te de KuTe) para Kumiko, porque ésta estaba algo deprimida. Quise hacer algo distinto y poco visto, una alternativa para quien buscase algo original. Que haya puesto a Naruto y Shikamaru de pareja no quiere decir que los considere la pareja ideal pero si lo eran para mi historia.

Doy las gracias a todos los que habéis conseguido leerla. Podía haber sido más larga pero me parecía abusar de vuestra paciencia. Y sobretodo agradezco a quienes se la han añadido a favoritos y a los comentarios recibidos, porque, la verdad, siendo algo tan atípico no esperaba despertar el interés de nadie. Gracias de corazón.

Nos continuamos leyendo.

Disclaimer: Vuelvo a repetir que los personajes de "Naruto" son propiedad de Masashi Kishimoto. Yo los he cogido prestados sin ánimo de lucro. Que quede claro.