Capítulo 40

Epílogo: Dedward, Izzy y Bebé Einstein


Una semana después.

"No es necesario que le digamos hoy que estoy embarazada, ¿cierto?" Intenté negociar mientras revolvía la salsa en la sartén, y Edward picaba las verduras a mi izquierda. "¡Quiero decir, ni siquiera me veo como si estuviera embarazada!" Miré a mi vientre casi plano, frunciendo el ceño ante la pequeña protuberancia.

"Piensa en ello. Les decimos ahora, o les decimos en nuestra boda cuando Alice no pueda encontrar un vestido que te quede."

"¿Vestido?" Mis oídos parpadearon ante la mención de la boda. "Espera… ¿qué vamos a hacer? ¡Voy a estar gorda! "

Rió por lo bajo, agitando la cabeza hacia mí. "De todas las cosas que hay que preocuparse."

"P-Pero-"

"No tenemos que casarnos pronto," me aseguró, mientras se acercaba por detrás, y colocaba las verduras en mi sartén. "Por mucho que me gustaría que así fuera," apretó sus labios contra mi cuello, "Dudo que pueda ser arreglada en las próximas semanas."

Suspiré tranquila, mis hombros cayendo mientras probaba la salsa, antes de apagar el gas.

"¿Todo bien, señora Cullen?"

"Perfecto," le contesté soñadoramente, sosteniendo la cuchara para que probara. Antes de que pudiera pensar, se la unté en toda la cara, y luego corrí hacia el dormitorio.

"¡Bella!" Gritó detrás de mí mientras cerraba la puerta, al oírle correr hacia nuestra habitación. "¡Eso no fue gracioso!" Lloriqueó mientras me reía para mis adentros, consiguiendo mi vestido del armario.

"Entonces, ¿qué tal está la salsa?"

"¿Puedo entrar?"

"No respondiste mi pregunta."

"Está deliciosa," murmuró seductoramente y abrí la puerta rápidamente, mi estómago estrujándose por el deseo mientras me forzaba a contenerlo.

"¿Cuál?" Le mostré dos vestidos, luchando por ignorar su comentario anterior.

"Yo diría que el blanco se ve más bonito," dijo, mirando a los dos vestidos, antes de encontrar mi mirada, y sonreír. "Aunque…"

"Estamos vestidos completamente opuestos."

Rodé mis ojos mientras examinaba su ajustada camisa negra, mi corazón latía errático cuando me di cuenta de unos pocos botones superiores desabrochados.

Me hizo girar, tirando de mi camiseta sobre mi cabeza antes de cambiarla por el vestido blanco mientras lo deslizaba lentamente por mi cuerpo. Me dio un beso a la mitad de la espalda, sus manos apoyadas suavemente en mis hombros mientras me hacia girar en sus brazos.

"¿Te he dicho que te amo?"

Mis labios se curvaron una sonrisa, y mis manos se apretaron alrededor de su cuello mientras jalaba sus labios hacia los míos.


Sábado, 12:20p.m.

"¿A qué hora," jadeó, arrojando su chaqueta, "van a llegar?"

"No tengo idea," le contesté, mi respiración tan pesada como la de él mientras lo jalaba hacia mí, chocando mis labios contra los suyos.

"¿Tenemos tiempo para-"

Sonó el timbre.

Obviamente, no.

Gruñí, empujándolo eso creo que está de más mientras enderezaba mi vestido rápidamente, antes de devolverle su chaqueta. Sonreí ante su expresión tensa y agitada.

"¡Emmett!" Sonreí cálidamente al abrir la puerta, viéndolo afuera con una mujer que no había visto antes. Era tan típico de él que nos interrumpiera.

"Hey Izzy," dijo sonriente, mirando a la mujer en su brazo. "Esta es Rosalie, mi novia."

"Hola," le tendí la mano para estrecharla, y la estrechó, sonriéndome cálidamente mientras los conducía dentro, estirando el cuello desesperadamente para ver si podía encontrar a Edward. No había posibilidades. Probablemente estaba aún enfadado en nuestra habitación.

Alice y su novio Jasper llegaron poco después y, luego Esme y Carlisle, los llevé hacia la sala, antes de ir a averiguar dónde se había metido Edward.

Estaba caminando de un lado a otro.

"¿Tu papá va a dispararme?" Preguntó al momento en que entré a la habitación. "Porque no puedo pensar bien cuando estoy a tu alrededor, es decir, me olvido de cosas que no debería. Sobre todo cosas importantes, como… c-como," balbuceó, haciendo una pausa mientras me miraba desesperadamente. "¡Como no embarazar a Bella en los próximos tres años!"

Me reí en voz baja, tirando de su brazo mientras le besaba la mejilla. "Si realmente sientes que tu vida está en peligro, para estar seguro hay un chaleco en el armario."

Dejó escapar un suspiro de alivio, pasando los dedos por su cabello mientras me daba un beso antes de levantarse e ir a saludar a sus padres y hermanos.

Sólo faltaba que llegara mi papá.


Sábado, 12:40p.m.

"Hola Bells," mi padre sonrió cuando abrí la puerta, abrazándome rápidamente. "Consiguieron un lindo lugar."

"Edward lo compró para nosotros," contesté sonriendo mientras sus ojos se agrandaban.

"Supongo que el muchacho apesta en las primeras impresiones entonces," se rió en voz baja mientras rodaba mis ojos. Muchacho; realmente necesita crecer.

"¿Quieres ir con sus padres, que están en la sala? Tengo que terminar la cena," le ofrecí y él asintió, sonriendo mientras se movía hacia la sala, evitando a Alice, que venía hacia mí.

"¿Estás preparando la cena?"

"¿Sí…?"

"Bien, ¿dónde me necesitas?"

Resoplé, yendo hacia la cocina mientras ella me seguía, sonriendo para sí misma. "Así que…" Empezó, "¿cuándo ibas a decirme que Edward te había comprado una casa?"

"¿Esta noche?"

"¿Alguna otra cosa que tengas pensando decirme esta noche?" Insinuó mientras metía mi mano en el bolsillo. La que tenía el anillo de compromiso.

"Puede ser…"

Sonrió ampliamente, chillando de felicidad. "¿No me dirás ahora?"

"Realmente no quiero tener que repetirlo."

"¿Por favor?" Dijo, haciendo un puchero.

"Bien," tiré la cuchara, mientras me giraba hacia ella. "Edward consiguió una oferta de trabajo en Alaska y nos mudaremos allí en la primavera."

Me miró fijamente. "¿Qué?"

Le di la espalda, para ocultar mi sonrisa, mientras ponía la pasta en el horno. "Alice, sabes que estoy bromeando… ¿cierto?"

"Qué buena amiga eres," murmuró con amargura mientras cortaba al pobre tomate.


Sábado, 1.10pm

"Así que Bella," Esme sonrió cálidamente desde el otro lado de la mesa, "¿Cómo lograste separar a Edward de su habitación en nuestra casa? ¡Hemos intentado que lo hicera por años! "

Rodé los ojos. "Creo que debe haber sido los chorros en la bañera." Le lancé una mirada de complicidad mientras sonrió descaradamente hacia mí, apretando mi mano debajo de la mesa.

"Bella, si te dijera que tenemos unos impresionantes chorros en nuestra bañera, ¿vendrías a vivir con nosotros y nos harías la cena todas las noches?" Emmett sugirió al otro lado de la mesa.

"¿Qué tiene de malo mi comida?" Rosalie preguntó amargamente mientras él sonreía tímidamente.

"¡Pero Rosie, esta comida está muy, muy bueeeeeeena!"

"Bebé." Hizo una mueca, sonriéndome.

Bebé. Oh, Dios.

Apreté con más fuerza la mano de Edward, y su mirada se posó en la mía, al darse cuenta de que éste era el momento en que les contábamos.

Gracias a Dios que Charlie dejó el arma en su casa.

"Teníamos otro motivo para organizar ésta cena aquí-" Edward comenzó.

"¿Qué, aparte del hecho de que te encanta mi compañía?"

Edward rió entre dientes. "Aparte de ese hecho, Emmett… Tenemos algunas noticias que queremos compartir con ustedes."

Los ojos de Alice se iluminaron sobre la mesa. "¿Así que no es la noticia de que ambos se mudan a Alaska, debido a Edward consiguió un trabajo allí?"

"¿Alaska?" Charlie dijo bruscamente sobre la mesa mientras Edward me miraba con confusión.

"¿Desde cuándo nos vamos a mudar a Alaska?"

"Desde que pensé en una excusa para no decirle a Alice antes; quería salvarme de repetirlo."

"¿Y la verdad es...?"

Miré a Edward rápidamente, escuchando la alarma desde el exterior - o tal vez sólo era mi imaginación. Quién sabe; era una buena imaginación.

"Le he pedido a Bella que se casara conmigo," dijo Edward alegremente, trayendo nuestras manos entrelazadas a la superficie de la mesa para que mi anillo se reflejara a la luz, "poco después de que ella me dijera que estaba embarazada."

Sabía que algo como esto iba a suceder!" Alice chilló mientras le lanzaba una mirada incrédula.

"No, sólo querías que algo como esto sucediera."

Rodó los ojos. "Punto justo."

"¿De cuánto estás?" Susurró Rosalie, mientras la miraba sorprendida.

"Ocho semanas."

Sus mejillas se volvieron de color rosa. "Yo estoy de nueve semanas."

Incluso Emmett parecía confundido. "Rosie, tú-"

"Iba a esperar… pero supongo que como todo el mundo está celebrando, me podría unir"

Sin hablar, la llevó a su regazo, deslizando sus grandes manos sobre su estómago, mientras enterraba la cara en su pelo.

"¿Segura que estás preparada para esto Bells?" Preguntó Charlie en voz baja, y me volví hacia él, mis ojos aprensivos y cautelosos.

"Más que nunca."

Y entonces, asintió.

Me giré hacia Edward, tocando su mejilla suavemente con las yemas de mis dedos. Lo amaba más de lo que hubiera creído posible, y él me correspondía, que de alguna manera… era todo lo que necesitaba saber.

Aunque, incluso el tiempo no cambiaba algunas cosas.


Tres años después.

"Edward, necesito ese informe en los próximos cuarenta segundos."

"No tengo cuarenta segundos," dijo enojado, sus dedos moviéndose sobre el teclado tan rápido como podía. Tenía el cabello enmarañado - sudor aún pegado en la punta de sus rizos, y sólo me podía imaginar el estado de las teclas.

"Veinte tres segundos."

"Bella," advirtió, maldiciendo al escribir una palabra equivocada.

"Dieciséis segundos."

"Mierda," maldijo a la pantalla. "¡Necesito más tiempo!"

"Diez."

"¡Bella!"

"Siete."

Maldijo de nuevo, luchando para terminar el informe en los pocos segundos que le quedaban.

"Edward, se acabó el tiempo. El periódico va a salir en exactamente treinta minutos y tengo que poner tu artículo a imprimir."

"Dame cinco minutos."

"No," le dije con fuerza. "Sólo imprime lo que has hecho".

Me envió una mirada asesina, antes que a regañadientes enviara su documento para imprimir. "Podrías haberme dado un minuto más." Se dirigió hacia mí, con ojos acusadores y fríos.

"No, no podía," repliqué, mirando hacia él mientras - inconscientemente - me acercaba más hacia él.

"Eres tan insistente."

"Tu tipeo apesta."

Antes de darme cuenta, sus labios estaban atacando los míos, y dejé caer los archivos que tenía en mis manos, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello mientras lo empujaba más cerca hacia mí. Mis piernas se envolvieron alrededor de su cintura y me levantó por encima del escritorio, empujando una gran caja de papel en el proceso y dejándola caer al suelo, su contenido volando a través de las baldosas.

Esta era la forma más común en la que resolvíamos las cosas.

Por suerte para nosotros - funcionaba.

Aunque por desgracia, no pasaba mucho tiempo hasta que volviéramos a discutir.

"Eres tan… previsible" dije en tono acusador, incapaz de mantener la sonrisa fuera de mi cara, me sonrió virtuosamente.

"Y tú te ves prácticamente comestible, con la falda apenas cubriéndote algo de piel."

Lo iba a abofetear pero él me tomó la muñeca con fuerza entre sus dedos, tirando de mí en otro beso.

"Sra. Cullen," una voz tímida llamó desde la puerta, y me aparté de Edward, luchando por controlar mi respiración mientras intentaba hacer más larga mi falda.

"¿Sí?"

Era Ángela - nuestra nueva secretaria.

Cuando empezamos a pensar en la idea de tener nuestro propio periódico juntos, mi primera demanda fue que yo estaría a cargo del personal. De esa manera, podría contratar a las secretarias que realmente hicieran el trabajo que se les pidiera y no tratarían de robarme a mi marido.

Así es; marido. No tropecé por el pasillo e hice el ridículo. De hecho, conseguí no hacerlo en ningún momento de la ceremonia, y pude decir mis votos.

"Le acabo de dar a Madison su almuerzo y usted me pidió que se las trajera después de ello."

"Gracias Ángela," Le sonreí cálidamente, saltando desde el escritorio de la manera más elegante que podía manejar mientras tomaba a Madison en mis brazos, balanceándola suavemente en mi cadera.

Con sólo dos años, tenía los ojos de su padre - de un hermoso verde profundo - y por desgracia para ella, tenía el pelo de su madre - marrón, rizado, y una pesadilla para desenredar.

Besé la parte superior de su cabeza mientras chillaba en mis brazos, envolviendo los dedos alrededor de un mechón de mi cabello.

"¿Cómo está mi niña?" Edward canturreó, sus brazos envolviendo mi cintura mientras miraba por encima de mi hombro. Su cara me dijo todo - que estaba tan fascinado con ella como yo.

Creo que el haber leído esos libros de 'Cómo ser un papá', había valido la pena.

"Está bien," le dije, dándome la vuelta en sus brazos para que Madison estuviera a salvo entre nosotros.

Me miró con cariño, antes de volver su mirada hacia la pequeña niña en mis brazos. Edward presionó sus labios en su mejilla, mientras ella se sonrojaba de emoción.

"¡Dedward!" Murmuró, manteniendo arriba sus pequeños brazos hacia la cara de Edward.

"Soy papá," frunció el ceño mientras ella arrugaba la nariz.

"¡No, tú eres Dedward!"

"¿Papá? "

"¡Pero mamá dice Dedward!"Argumentó, hablando lentamente pero con fuerza, a través de sus dientes blancos como la leche.

La deslicé en los brazos de Edward, y sonrió cálidamente, con los ojos brillantes de amor. "Ve a discutir con papá, Maddy".

"¿Es papá o Dedward?" Aún no podía decir su nombre correctamente. Esto divertía a Emmett durante horas y horas.

"Papá," sonreí cálidamente, antes de que furtivamente lo mirara con descaro, "o Eddie si lo deseas."

"¿Edddie?" Intentó decir que a través de sus dientes mientras Edward gemía, haciendo una mueca mientras me miraba.

"Llámame papá, por favor, Maddy. Simplemente ignora a mamá." Presionó sus labios en su mejilla mientras ella envolvía firmemente sus dedos alrededor de su mano. Le hizo cosquillas con suavidad mientras ella se retorcía en sus brazos, su risa resonaba en la habitación.

Parecía que fue ayer cuando me había prometido a mí misma que no sería como otra secretaria - que no me enamoraría de Edward Cullen.

Pero mírenme ahora; enamorada, casada, y de pie junto a nuestra hija.

Solía asociar el rojo con el odio, el peligro y la vergüenza. Pero cuando miro a mi familia - todo lo que veo es amor. Y pensar… que podría haber terminado con Mike Newton por el resto de mi vida.

"Madrina Alice cumpliendo con su deber; ¿cómo está Maddy hoy?" Dijo alegremente por el teléfono, y rodé mis ojos, riendo entre dientes.

"Dudo que Maddy quiera ir de compras todavía, Alice," Edward bromeó mientras ponía el teléfono en altavoz. "Dale unos años más."

"Ah, bueno," suspiró, "una mujer siempre puede intentar."

"¿Ali?" Los ojos de Maddy se iluminaron con el sonido de su voz, y pude oír a Alice riendo por el teléfono.

"Hey princesa, ¿quieres ir de compras conmigo?"

"No, quiero un pony."

"¡Maravilloso!" Casi podía imaginar su sonrisa. "Nunca he decorado un establo antes."

"No va a tener un pony," dijo Edward con fuerza mientras Madison se volvía en sus brazos para mirarlo.

"¡Pero quiero uno!"

"Bebé-"

"¿Papá, pooooor favor?"

"Deja de mirarme así," refunfuñó, pasándola con rapidez a mis brazos.

"¡Pero, Eddie!"

Alice estalló en carcajadas en el otro extremo del teléfono. "Emmett, ven para acá. ¡Tenemos otro apodo en la familia! "

Edward me lanzó una mirada desesperada mientras Emmett se unía a la línea.

"Eddie, es agradable hablar contigo de nuevo."

"Emmett-"

"¿Y cómo está Izzy?"

"Bella está bien."

"¿Y cómo está Einstein?"

"¿Einstein?"

"¿El… pequeño, lindo y suave conejito?"

"¿Qué?"

"¿La linda, adorable niñita que causa estragos en mi casa cada vez que viene?"

"¿Madison?"

"¡Sí!"

"Oh Dios," Edward murmuró, cerrando los ojos con fuerza.

"¿El bebé que ustedes crearon?"

"¿Qué?"

"Mira, si no sabes realmente de lo que estoy hablando, supongo que podría explicarte. Verás, cuando dos personas se aman, tienen lo que se llama s-"

Edward colgó rápidamente.

"Por favor no me digas que estaba a punto de hacer lo que yo creo que estaba a punto de hacer".

"No sé… Eddie."


¡Hoooooooooooola! :D

Bien, tenía el capítulo desde ayer pero ninguna de mis hermanas me dejo una de las computadoras, estuve hasta las 2 a.m. y nada, las quería golpear, sinceramente (tampoco me quejo tanto, vi como por millonésima vez 'Pride & Prejudice').

Bueno, vayamos a lo chido :D Aquí está el último capítulo de 'Red' *se echa a llorar* y, por si no lo saben, les informo que hay un outtake (con la esperanza de más) y un EPOV, no sé cuando los vaya a subir, apenitas estoy pensando como le voy a hacer. Lo seguro es que hay mucha Itzell para rato.

No me quiero alargar mucho, so: Muchas gracias por sus 783 reviews (hasta el momento, espero llegar a los 800 ^^ *indirecta muy directa*) sus 310 favoritos y sus 215 alertas (también los 72 502 hits, pero no sé que sea eso). De verdad, se los agradezco, fue eso lo que evito que fuera muy yo y dejará la historia plantada cuando sentía que no podía.

Igual, agradezco a las que me agregaron a facebook/twitter/msn, yo sé que no soy la persona más educada, dulce y considerada, pero por ahí me hablaban y yo contestaba :D o al menos intentaba hacerlo, si alguna vez no lo hice, perdón.

Muchas gracias a mi beta, a las que dejaron review todos los capítulos, a las que los dejaban groseramente largos xD bueno, a toooodas ;D

¡Las quiero!

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#Itzell / Samm