Fics de Naruto.

Quantum Ninja.

Capítulo Uno: Un Deseo mal hecho

Naruto acaba de fallar su examen de ingreso a la Academia Ninja, por tercera ocasión no volvería a entrar a Gennin, se sentía tan mal que decidió pasar su tristeza sentado en el columpio de la escuela. Todos los demás chicos festejaban de alegría el haber ingresado a Gennin, nadie parecía preocuparse por Naruto, nadie, excepto una pequeña niña de cabello azul. Naruto veía cabizbajo, evitando levantar la mirada para ver los rostros de felicidad del resto de futuros ninjas y recordarle aun más su dolor.

—¿Por qué siempre debo ser yo? —preguntó Naruto muy molestó, casi al borde de las lágrimas, sin embargo no lloró—. Será mejor que me valla a casa.

Naruto procuró retirase sin hacer el menor ruido posible, para que nadie se diera cuenta de su presencia, pero aunque el mismo Kyubi hubiera brotado de su interior en ese momento, nadie, con excepción de Hinata que vigilaba cada uno de sus movimientos; se hubiera percatado de él.

—¡Qué le diré ahora a Iruka-sensei! —habló preocupado Naruto caminando sin rumbo fijo—. El confiaba tanto en mí… ¡POR QUÉ EL EXAMEN ERA JUSTO EL JUTSU QUE SE ME DA MÁS FATAL!

Naruto se detuvo y se limpió una lágrima, molesto pateo una pequeña piedra que había en el camino, pero para su mala suerte esta sale y se impacta en un cristal. Para empeorarlo todo, el cristal roto era de la trastienda del Ichiraku Ramen, el mismo dueño salió a ver que sucedía.

—¡NARUTO! —Ichikaru gritó enojado al ver a Naruto como único responsable de esa acción—. No te volveré a servir más ramen hasta que me pagues la ventana.

Ichiraku regresó muy enojado a su tienda, su hija Ayame salió a ver que sucedía y vio a Naruto muy triste, casi al poder de las lágrimas, algo en el fondo del pequeño, siempre le había simpatizado. Ayame se acercó a Naruto y luego de consolarlo para que dejará de llorar le ofreció un cuenco de Ramen, muy agradecido Naruto se retiró feliz, al menos su día comenzaba a ponerse mejor.

—Cuídate Naruto-kun, descuida, veré que hacer con papá —despidió Ayame a Naruto, sabía que en el fondo, Naruto no era mal niño, además, aunque el cristal no costará casi nada, el pobre de Naruto apenas y tenía para comer.

Muy feliz Naruto caminaba casi a brincos con su cuenco de ramen y como era de esperarse, si se la pasa brincando con un tazón lleno de sopa… pues se terminará regando y fue justo lo que sucedió. Pasando por el parque de la ciudad, Naruto tropieza y su ramen termina sobre el cabello de la peor persona posible… Hiashi Hyuga, cabeza del clan más antiguo de Konoha.

—¡QUIÉN FUE EL MALDITO QUE SE ATREVIÓ A MOLESTAR A LA CABEZA DE LOS HYUGA! —gritó furioso el padre de Hinata, la pequeña que estaba a su lado se asustó mucho al darse cuenta de que el que había provocado todo, fue precisamente la persona a la que más amaba—. ¡TÚ!

Hiashi, que se encontraba paseando con su familia, se detuvo enojado al ver a Naruto. Algo en el siempre lo había incomodado, quizás el hecho de haber sido el hijo de su ex-mejor amigo o tal vez por el motivo de que tuviera dentro al peligroso Kyubi. Hiashi se acercó muy molestó a Naruto, con clara intenciones de todo.

—¡No papá! —pero no pudo hacer nada, ya que Hinata se tiró enfrente de Naruto para salvarlo—. Na-Na-Naruto-ku-kun es mi amigo, no lo lastimes… por favor.

Hiashi tuvo que detener su furia, aunque odiará a su hija por haber sido una deshonra para su clan, seguía siendo su hija, además todo Konoha estaba mirando. Naruto quien estaba asustado, ni siquiera se había percatado de que Hinata lo había protegido, pero la pequeña hermana de Hinata sí.

—¡HINATA QUIERE A NARUTO! —comenzó a gritar la pequeña Hanabi, haciendo que su padre se pusiera cada vez más enojado—. ¡HINATA QUIERE A NARUTO!

La furia de Hiashi se volvió tan grande, que no dudaría ahora en asesinar a Naruto, aunque tuviera que pasar sobre Hinata. Cuando se disponía a ejecutar su mejor técnica, su esposa, la madre de Hinata y Hanabi, solo le dirigió una mirada y lo paralizo en el acto.

—Por favor cariño, no asustes a las visitas —sonrió la mujer de cabello azul largo—. Te liberare si prometes no hacerle nada al pequeño, mira que es el primer amigo de nuestra hija —Hiashi asintió, aunque algo entumido, su esposa colocó dos dedos sobre su frente y pronunció el típico conjuro de liberación de Genjutsus, luego se inclinó y miro dulcemente a Naruto—. Perdona a mi esposo, es algo impulsivo, porque no vienes a casa para cenar.

Naruto dudó ante la invitación de aquella mujer, recién la conocía, además su esposo le demostró claramente de que lo quería asesinar y que no le importaba si su propia hija lo defendía, además estaba esa otra pequeña molestosa de la hermana menor. Pero la voz de la señora había sido tan dulce, además no tenía nada en el estómago desde la noche anterior.

—¡CON GUSTO! —exclamó Naruto sin dudarlo, Hinata estaba emocionada, Naruto iría a visitar su casa… y quizás se podría quedar en su habitación.

—Nee-chan, ¿por qué te sonrojas así? —preguntó la pequeña Hanabi al ver muy sonrojada a Hinata, pero esta no dijo nada, solo evitó ver directo a los ojos a Naruto.

—Bien, entonces esta hecho. Hoy invitaremos a Hizashi y a Neji a cenar —exclamó la madre de Hinata y Hanabi, su esposo iba a oponerse, pero esta solo le dirigió una mirada molesta y Hiashi solo acepto gustoso.

Luego de la fenomenal cena, vino lo peor, una charla aburrida y tediosa entre la cabeza de la rama principal y la secundaria, aunque ya habían acabado todos, nadie dejo la mesa. Entre conversaciones de los dos gemelos, Naruto era acosado por dos personas más en esa mesa, la pequeña Hanabi que lo seguía molestando con Hinata y Neji quien no dejaba de hacerle todo tipo de preguntas.

—Naruto quiere a mi hermana —comentaba en voz baja la pequeña Hanabi, para no interrumpir a su padre. Hinata estaba muy sonrojada ante las palabras de su hermanita, pero Naruto por otro lado, estaba muy enojado.

—Dime, si eres de Konoha, ya te gradúas este año de Gennin en la Academia —por un lado Hanabi no dejaba de molestarlo y Neji, no dejaba de recordarle su triste destino—. O no serás uno de esos ninjas que no pueden llegar a Gennin. Porque yo entre a Gennin en mi primer intento y tuve las mejores notas.

—Naruto quiere a mi hermana —Naruto estaba por reventar, en cualquier momento enfrentaría a esos dos molestosos niños, aunque eso le causara luego problemas a Hinata por ser su familia.

Previniendo que sucedería algo, la señora de la casa, la esposa de Hiashi y madre de Hanabi y Hinata, hizo una señal y los criados parecieron entender. Al poco tiempo llegaron varias copas cubiertas con lo que parecía ser postre, quizás helado o algún dulce delicioso.

—Postre —de solo ver la copa frente suyo, a Naruto se le hizo agua la boca. Hiashi y Hizashi interrumpieron su discusión para el postre.

—Espero les gustes, fue preparado exclusivamente por nuestra querida Hinata —Hinata se sonrojo ante las palabras de su madre—. Pueden empezar a comer.

Ni bien dio la orden y Naruto destapó la copa, es verdad que el postre lucía increíble, pero sabría igual. Sin dudarlo Naruto tomó la pequeña cuchara de plata a su lado y se dispuso a saborearlo, Hinata lo miraba de reojo muerta de preocupación.

—Le gustara a Naruto-kun. Por favor, que le guste —exclamaba sonrojada Hinata—. Lo hice lo más delicioso posible, espero te guste Naruto-kun.

Naruto se metió la cuchara a la boca y luego de unos minutos pareció quedarse atónito, los presentes preocupados que aun no habían probado el postre, ya que tenían a Naruto de conejillo; se preocuparon mucho. Pasaron unos minutos antes de que Naruto reaccionara, de sus ojos brotaron lágrimas de felicidad, en menos de cinco segundos se acabo el postre y estuvo pidiendo más.

—¡ESTA DELICIOSO! ¿Hay más? —exclamó el rubio con cara de hambre, Hinata estaba encantada, los demás dieron un respiro de alivio y empezaron a comer, obteniendo el mismo resultado que con Naruto.

—Nee-chan, esta delicioso —exclamó Hanabi emocionada, al igual que el resto de los presentes, incluso Hiashi tuvo que reconocer la superioridad de la comida de su hija.

Luego del postre, Naruto fue obligado a bañarse y aunque pusieron a toda la servidumbre solo para cazar al escurridizo rubio y obligarlo a estar limpió, no fue muy problemático el juntarlo con Hinata. Como si fuera un día de fiesta, Hinata y Naruto encendieron fuegos artificiales en el patio y comieron helados, luego de acabar, se acostaron sobre la hierba aun húmeda.

—Mi día fue de mal en peor hoy, me sentía muy triste… pero tú me salvaste Hinata —Hinata casi se desmaya al oír estas palabras—. De no ser por ti, no creo que estuviera aquí. Hoy comí como un rey, me bañaron y me vistieron, ahora míranos, acostados en el patio viendo las estrellas.

Aunque hacia frío y el viento soplaba sin piedad, Hinata no sentía para nada el poderío del clima, su sonrojo al estar junto a su amado Naruto era tal, que para ella esa helada noche, era como si fuera medio día en el parque de konoha. Una curiosa luz interrumpió las fantasias de Hinata, era una luciérnaga, pero le dio un tema importante de que hablar.

—Mira Hinata, una luciérnaga, Iruka-sensei dijo que les gustaban los estanques, como el de tu casa —sonrió Naruto alegre de demostrar que no era tan inculto como todos creían—. Aunque pensé que era otra cosa, creí que era una de esas estrellas fugaces de las que hablaban tanto en la academia.

—¡Sabes lo que dicen de las estrellas fugaces Naruto-kun! —Naruto negó con la cabeza y miró fijamente a Hinata, haciendo que se sonrojara, esta desvió la mirada para poder hablar—. Si cierras los ojos y le pides un deseo con toda tu fuerza, se te hará realidad.

Naruto sonrió como nunca lo hizo durante todo el día, Hinata se alegro de corazón, había hecho feliz a su querido Naruto, aunque fuera solo con una historia que le había contado su abuela. Naruto tomó la mano de Hinata, cosa que la hizo sonrojar, por suerte el rubio no se percato de su sonrojo, ya que estaba muy emocionado buscando estrellas.

—¡Mira esa Hinata! —gritó Naruto al ver lo que creía era una estrella fugaz.

—No Naruto-kun, eso es solo un globo, como los que regalaban en el parque —Naruto se sonrojo, Hinata sonrió, era la primera vez que le veía esa expresión en el rostro y le gustaba.

Pasaron cerca de dos horas buscando por todo el cielo estrellas fugaces, aunque el cielo estaba despejado esa noche, no parecía haber señales de una sola estrella fugaz. Cuando ya empezó a hacerse muy tarde, la madre de Hinata fue a llamarla, mientras Hinata le pedía otros diez minutos de permiso a su madre, Naruto muy aburrido lanzó una shuriken al cielo.

—Rayos, se me perdió… acababan de regalármela —mientras Naruto buscaba por donde se fue su regalo, algo que no esperaba apareció de improviso.

—Naruto-kun, mamá me dio diez minutos más de permiso —Hinata llegaba muy feliz a darle la buena noticia a Naruto, cuando ve a lo lejos una muy brillante estrella fugaz—. ¡NARUTO-KUN LA ESTRELLA FUGAZ!

Hinata corrió hacia Naruto, este al parecer ya había visto la estrella, así que solo estiró su mano y tomó la de Hinata, ambos cerraron los ojos y juntaron sus manos. Cada uno pidió un deseo a aquella estrella fugaz, sin saber, que el deseo que pedirían, se volvería realidad… y en que forma.

Continuará.