Unendlichkeit



Sus manos acariciando aquel bello rostro tan pálido debido a aquella mascara impuesta por aquella guardiana que se había atrevido a atrapar a su amigo y atarlo, alejándolo del lado de quien siempre le amó.

Carlua era una bella dama enamorada de su "primo" Raava, sin saber exactamente a quien le pertenecía el cuerpo y amor del pelizul, hasta risa le causo pensar en como reaccionaria la rubia de enterarse. No le importaba, en realidad todo carecía de sentido alguno al lado de su amigo, y alejado de él también solo se concentraba en hallar a su prioridad que era y siempre sería él.

Miyu los había convertido de amigos a enemigos, adueñándose del cuerpo y corazón de Raava, la odió aún más, tenía bajo su control a quién era su líder, que iba a dirigir a los shinma de occidente antes de Cait Sith.

Ahora sobre aquel hermoso mueble suave, aquel manto cubriendo el blanquecino cuerpo resbalaba lentamente cayendo sobre la tupida alfombra.

-No permitiré que te separes de mí, tu cuerpo lo pide, lo desea, aclama por quien es tu verdadero amo.

-Lemures, mi amigo, mi todo.

-El océano te atrajo hacía mi, a donde perteneces en realidad.

Sus cuerpos guiados por el deseo, juntándose y acariciándose, los sonidos no reprimidos eran el mártir de Liris quien oprimía sus ojos para no derramar aquellas gotas que caerían sobre las olas intensas del mar.

Carlua ignorante estaba feliz de tener a su primo con ella, anhelante de que la tomara entre sus brazos como cuando eran pequeños, esta vez quería besarlo y amarlo, que él la amara de igual manera, tantos deseos le estaban sofocando, debía de cumplirlos aunque siempre le dijeran que eran sus caprichos.

Siempre conseguía lo que quería, esta vez nadie impediría que tuviera a Raava pero Lemures se lo había impedido, le intimidaba con aquella amable actitud seductora, tan directa e insinuante.

Sabía que amaba a Raava pero estaba segura que no tanto como ella. Su alma aclamaba por aquel shinma, y lo tendría encontrándose el rostro del albino con aquella expresión de placer inundado sus sentidos, gimiendo con cada embestida del moreno quien se adentraba en su cuerpo salvajemente, mordiendo y dejando marcas.

Sus sentidos rotos como los de Liris, ambas dando al océano más liquido en aquella tormenta que empezaba a llenarlas, creando dolor y odio en sus cuerpos, siendo amenazadas por la intensa mirada de Lemures.

-Ravaa es mió.

Los relámpagos gritaron con intensidad marcando aquel embrujo del shinma occidental derramándose en el interior calido de su siempre amante.

Fin.