En el show no oímos los pensamientos de los personajes y, por lo menos a mí, en más de una ocasión, me gustaría poder poner subtítulos a las miradas, a los suspiros, a los gestos... Esto es lo que trato de hacer. Intentar meterme en sus mentes, en los momentos posteriores al capítulo final. Además, seguro que el primer episodio de la quinta temporada no nos enseñará el momento justo siguiente a la famosa frase (no me fío un pelo de HH, con todos mis respetos...). Por eso yo llamo a este fic hacer terapia.

Disclaimer: Ahora HH dice que si pudiese volver a escribir el final lo haría de otra forma. Si fuesen míos, lo habría escrito de otra forma.

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"¿Quién eres?"

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Dos palabras y la alegría que hacía un momento invadía todo mi ser se evaporó de repente. Lo único que soy capaz de hacer es suspirar. En ese suspiro se condensa mi frustración, mi congoja y mi miedo.

Dos palabras y el peso que había estado soportando estos días y que en dos segundos, cuando oí su voz, se había atenuado hasta hacerme sentir liviana como si no pisase el suelo, volvió a caer sobre mí haciendo que me costase respirar... Sé que no es un peso literal, sino un mecanismo orgánico de defensa provocado por una situación de estrés que genera una segregación excesiva de adrenalina y ésta causa la hiperactividad vegetativa, un funcionamiento más rápido del corazón, con la consiguiente afectación de la presión sanguínea, sensación de ahogo y otras cosas... pero en este momento lo único que siento es eso. Un enorme peso.
Ahora lo que debo es concentrarme, porque de lo contrario, estaré hiperventilando en un momento y no puedo permitir que Booth me vea así. Debo estar tranquila, o al menos parecerlo. Pero no puedo ni pensar coherentemente.
¿Cómo dos palabras pueden tener tanto poder sobre mi cuerpo? Me siento mareada, insegura... Las emociones agolpándose en mis ojos que siento que se nublan, no sé si por la ansiedad o por las lágrimas que intento contener.

Ojalá pudiera simplemente reducir lo que me pasa a un mero proceso orgánico como sin duda habría hecho antes... La pregunta aquí sería ¿Antes de qué? ¿De conocerlo? ¿De perderlo aquella vez que creí definitiva por una bala que iba destinada a mí o de casi perderlo después a manos de la sepulturera? ¿Antes de casi perderlo otra vez ahora? En todo caso, antes de darme cuenta de que él es la única constante en mi vida y de que si le pierdo, perderé la esperanza de poder llegar a ver el mundo como lo hace él... Y lo peor, perderé la posibilidad de verlo a través de sus ojos...
Quizás si no estuviese tan cansada podría ser más racional, pero estos días sin dormir y casi sin comer hacen que mis funciones cognitivas estén disminuídas. Veo que sigue mirándome y aquellas dos palabras resuenan en mi mente una y otra vez como yunques contra mi sien. Solo puedo sentir miedo, irracional. Son sólo dos palabras y pueden acabar con la poca confianza que tengo en la vida. Respiro nuevamente intentando contener mis emociones y trato de contestar.

- Soy... yo... - Otras dos palabras. Éstas suenan a traves de mi garganta, como un susurro, entrecortadas, mientras noto los latidos de mi corazón retumbando en mis oídos. Su mirada inquisitiva me pone todavía más nerviosa. No puede ser... No puede ser que no se acuerde, que no me recuerde... no lo acepto... Me doy cuenta de que decir "yo" para identificarme no es un método eficaz, y hablo nuevamente, intentando que mi voz parezca un poco más segura. - Soy Hue... -. Al intentar decir mi nombre la voz se me quiebra totalmente... Quién va a llamarme Huesos si él no ... No quiero ni pensarlo. Sé que es algo totalmente absurdo, pero si no lo pienso es como si no existiese esa posibilidad, al menos hasta que se confime de manera fehaciente. Ese es el primer paso del proceso de duelo, la negación. Respiro hondo, hasta que casi me duele. No. No puedo estar pensando en duelo. Él está vivo. Y, por fin, está consciente. Cualquier cosa que pase a partir de aquí la afrontaremos juntos, porque eso es lo que hacen los compañeros. Definitivamente es lo que hacen los compañeros. Y puntualizo –Soy Brennan -.

Su voz había sonado ronca, y adormilada después de cuatro días en coma. Cuatro interminables días. Cuatro días muy intensos. Esperando. Sólo esperando. Veo confusión en su mirada. Es normal que esté desorientado, pienso, mientras me mira como me miraba al principio de nuestra colaboración mientras identificaba los caracteres básicos de un cuerpo con solo mirarlo, una mirada de entre frustración e inseguridad. Esa que pronto pasaría a una de confianza absoluta e incluso podría decir que de orgullo. ¿Y si no me vuelve a mirar así? No creo que pueda soportar que me mire sin verme, sin ver lo que él diría que es mi alma, como hace siempre.

- Ah, ya...- No suena muy convencido, pero no puedo presionarle, sería contraproducente, así que espero a que se oriente. Está observando el entorno, las paredes, las ventanas, la silla donde he pasado la mayor parte de estos días, la mesa donde está mi ordenador al que acabo de confesarle mis pensamientos. Trato de explicarle nuevamente lo que ha pasado.

- Estamos en el hospital. Te acaban de operar – por fin parece que soy capaz de controlarme y mi voz se oye tranquila. Eso me relaja un poco -. Tenías un tumor en el cerebro, lo extrajeron con éxito y la biopsia confirmó que era benigno, lo que ocurrió es que no reaccionabas tras la operación, no te despertabas. Un problema con la anestesia. – estaba tratando de simplificar para evitar que se alarmase más de lo que podía estarlo ya – Llevas cuatro días en coma.

Tras un silencio su tono de voz profundo y tosco, demuestra su confusión.- ¿En coma?... No sé... No puedo...- Se lleva la mano a la frente, frotando el puente de la nariz mientras cierra un momento los ojos. Sé que está intentando aclarar sus ideas. Al entreabrirlos de nuevo, me mira y sonríe con cansancio, pero esa sonrisa ilumina la habitación, y hace que me sienta, sin duda, un poco mejor. Mi rostro debe mostrar todavía la angustia que siento, porque su mirada es de preocupación – ¿Estás bien?- dice en una voz ahora más suave mientras acerca su mano a la mía. No puedo contestar. Es la misma mano que apenas he soltado en estos últimos días, pero ahora no me siento capaz de tocarla. No si quiero mantener mi compostura.

Mi cuerpo me traiciona nuevamente y se me hace un nudo en la garganta, empiezo a notar un sudor frío en las manos y una punzada en el estómago. Todo son respuestas fisiológicas normales a situación de estrés. Sólo desearía poder controlarme, pero parece que es imposible.

Intento devolverle una sonrisa, pero dudo mucho que pueda lograr más que una ligera mueca.– Voy a avisar a los médicos de que estás despierto- Es la única explicación que ofrezco mientras aparto mi mano para pulsar el timbre de su cama antes de rápidamente dar media vuelta y dirigirme hacia la puerta. Noto como una lágrima resbala silenciosa por mi mejilla.

Desorientado y confuso,postrado en una cama y convaleciente, aún se preocupa por mi. Aunque no sepa quien soy.

Mientras salgo de la habitación, intento no mirar el ordenador que sigue encendido en la mesita, al lado de la puerta, desafiante... Pero sin compasión vuelven a mi mente las últimas palabras que escribí en él. "Cargas que nos permiten volar". Que ironía. En este momento no me siento como si pudiera volar, es más, es como si se hubiesen quebrado las alas metafóricas de que hablaba y solo quedase el peso, un peso inútil e inerte, insoportable que me impide respirar. Parece que es un castigo por haber escrito algo que no sé bien qué significa. Era tan fácil explicar así lo que sentía en estos días. Por un momento dudé si borrarlo, pero ahora me doy cuenta de que hice lo correcto. Era irracional, un sinsentido. Cruzo el umbral de la puerta evitando girar la cabeza para mirar a Booth. Y como saliendo de otra realidad, que me trae de regreso de mis pensamientos, una voz muy familiar hace me me quede inmóvil.

- No tardes, Huesos . Tengo que contarte un sueño...- risueño como siempre y con su mirada más devastadora. - Tú estabas en él...- termina. Su voz ahora es dulce y con un halo de misterio, dedicándome su mejor sonrisa. Este sí es Booth. Mi Booth.

Y aunque mis alas todavía puedan estar rotas, entiendo por un momento lo que podría ser volar.