"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte"

Drácula Bram Stoker

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EINHERJER

La lluvia continuaba cayendo, su armadura estaba completamente mojada ¿Qué importaba? ¿Acaso importaba? En ese momento le daba lo mismo, levantó la vista al cielo lleno de nubes negras, las gotas de lluvia mojaron sus ópticos empañando un poco su visión, bajó la vista una vez más hacia sus manos manchadas de energon.

Se necesitarán más lágrimas para limpiarlas- pensó mientras las cerraba apretando los puños.

A su alrededor todo era destrucción, a esto los había llevado la Guerra entre Clanes, a terminar matándose entre ellos mismos.

Apagó por un momento los ópticos tratando de que las imágenes de la matanza desaparecieran de su vista, después de unos segundos los volvió a encender, se sonrió con tristeza, las imágenes de los muertos continuaban ahí.

Se pusó de pie sintiendo la estructura completamente adolorida, no había una sola parte que no protestara, las heridas algunas de consideración otras menores le acompañarían en esa nueva etapa... su soledad.

¿De qué había servido pertenecer al clan vencedor si al final terminarían matándose entre ellos mismos? Simplemente trato de olvidar todo lo que había pasado, forzando a su procesador para aceptar lo que había hecho.

Lo hice en defensa propia- se dijo- no quería morir... no quería ir a las estancias de Primus...

Un trueno hizo que levantara de nuevo la vista al cielo, era mejor irse de ahí... ya no había nada que le atara a ese lugar.

Adiós, Clan del garañón- dijo tomando su arma del suelo aun con las manos manchadas por el energon de los caídos- adiós a mi clan...

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Era la primera vez que Mesala estaba en este planeta, el tercer planeta del sistema solar, un planeta insignificante comparado con otros, y a la vez tan basto y magnífico que el cazador entendió en ese momento el por qué de que los autobots le protegieran en contra de los decepticons al extenderse su batalla hasta este planeta.

El último miembro del clan de la zarpa se había separado no hacia ni un año terrestre de KARR y Lilium, siempre estaría en deuda con el transam de visor dorado aunque éste dijera que no tenía importancia; pero, en este momento él prefería estar solo, por primera vez en mucho tiempo Mesala se vio solo.

Solo en un mundo completamente diferente a su hogar.

Hogar- musitó mientras sus ópticos morados se perdían en la distancia- yo no tengo hogar.

"Podrías ser mi reemplazo" Había dicho una vez el cazador de negros ópticos pero Mesala nunca dijo sí o no al ofrecimiento, simplemente en ese momento el cazador no estaba listo para semejante honor.

Después siguió a KARR y Lilium a la Tierra, nada les ataba a Cybertron, nada le ataba a ningún lugar.

Mesala se pusó de pie, había pasado toda la mañana sentado en esa colina solamente observando la naturaleza del planeta Tierra. Después de estirarse un poco y tomar su lanza del suelo acomodándola a su espalda optó por transformarse en ese modo alterno único.

La combinación de toro y felino avanzó a paso lento por el declive de la colina.

¿Y ahora qué? Se preguntó el cazador mientras sentía la tierra debajo de sus pezuñas y garras ¿Ahora qué, Mesala? ¿Ahora qué?

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¿Y ahora qué rumbo seguir? Se preguntó observando el mapa interestelar de la nave.

¿Cybertron? ¿Zatoova? Todos daban lo mismo, lo único que quería era alejarse del recuerdo del pasado.

La insignia del garañón seguía en su cinturon, no había tenido el valor de negar su pasado.

Es momento de buscar un futuro- se dijo mientras su dedo apuntaba al tanteo el mapa.

De pronto detuvó el avance de su dedo en un puntito insignificante entre todos los planetas.

Planeta ¿tierna?- se acercó a ver mejor el mapa- Tierra - corrigió sonriéndose de su error.

Era la primera vez en mucho, mucho tiempo que se sonreía, la guerra entre clanes le había arrebatado el gusto de sonreír.

Rumbo fijo al planeta Tierra- dijo acomodándose en su asiento.

- Coordenadas cargadas, tercer planeta del sistema solar; denominación Tierra.

Apagó los ópticos intentando descansar un poco confiando en la precisión del piloto automático de su nave.

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¿KARR?- Mesala llegó a donde se encontraban el transam y su compañera.

Regresaste pronto- contestó KARR sin moverse de su asiento frente a una computadora- ¿pasa algo?- preguntó solo ver la cara del cazador.

Si necesitas algo, sabes como encontrarme- dijo Mesala sin moverse de la puerta- regresaré pronto.

KARR levantó la vista mirándolo directamente a los ópticos morados, el transam nunca retiraba el visor dorado de su mirada.

Espero que encuentres lo que buscas, Mesala- contestó el transam.

Mesala no pudo más que sorprenderse ¿cómo era que ese transam siempre sabía que era lo que escondía?

Le diré a Lilium que viniste a despedirte- dijo el transam regresando su atención al trabajo.

Cuando KARR levantó de nuevo la vista Mesala ya había abandonado el lugar, los cazadores odiaban los sentimentalismos incluyendo las despedidas...

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Mesala revisaba un mapa holográfico que proyecto un dispositivo en su muñeca, había cargado mapas geográficos del planeta Tierra con la intención de explorar un poco, quien sabe, tal vez hasta en una de esas excursiones y cacerías encontrara algo que fuera realmente interesante, las leyes autobots prohibían a cualquier cazador hacerse de algún trofeo humano o de especies terrestres en peligro de extinción; pero, todo cazador sabía como hacerse de un buen trofeo sin que los guardias cybertronianos se dieran cuenta...

Aquí- dijo Mesala apuntando a Noruega en el mapa holográfico.

No había bases autobots cercanas, no había especies prohibidas, ese país nordico parecía ofrecer entretenimiento al cazador, además podría entrenar un poco en clima frío, los mechas no soportaban temperaturas muy bajas, simplemente el planeta de origen de Mesala podía catalogarse como un planeta cálido, sí, Noruega era la opción.

Al momento el cazador se puso en movimiento a la tierra de los vikingos humanos.

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Ese era el mejor lugar para aterrizar sin tener que dar explicaciones a las autoridades autobots, esos cybertronianos seguramente comenzarían a preguntar sobre el motivo de su visita a la Tierra, del por qué, del cómo, del dónde, no estaba de humor para semejantes interrogatorios.

Koro- dijo de pronto- protocolo camuflaje local, regresare en cinco ciclos terrestres.

- Protocolo cargado, disfruta tu cacería.

Lo haré- contestó al piloto automático- ten por seguro que lo haré...

Continuara...