Capitulo 2 "Promesas"

Los lamentos de estómagos vacíos hacían eco en los oídos de la tribu goblin, en cada niño, mujer y hombre. Dwingvatt, debajo de una capucha y simulando a un indigente, llevaba cuatro años viendo en decadencia a su gente. A pesar de ser medio día, el ambiente se mostraba como siempre hostil, y la humedad solo presagiaba lluvias por la noche.

Al goblin de piel pálida poco le importaba pescar un resfriado…porque sería el tercero en el mes. Su propio cuerpo, cansado y hambriento, no le permitía dejarse ver y esperar que su pueblo lo linchara por ser el guerrero renegado que alguna vez ayudo a un miserable humano. La mera visión de aquella mujer, con su armadura carmesí, le inflamo los ánimos de odio, y un olor a sopa le retorció las tripas.

-Mira Dwin…conseguí algo de comer- Dijo una voz cerca de él, chillona y queriendo ser discreta. Levantando la mirada se encontró con los brillantes ojos castaños de Krirrly, que le extendía un tazón de humeante caldo.- Vigk Vagk y yo trabajamos mucho para traértelo…come-

Dejando el tazón cerca de el, la niña se alejo para refugiarse en los brazos de un imponente troll que le llamaba por lo bajo. La pareja más dispareja de todas, una niña goblin y un troll adulto…los únicos que lo acompañaban desde algunos meses atrás.

Tomando el recipiente, se bebió con ansias su contenido, saciando un tanto su apetito.

-Gracias pequeña…algún día te lo pagare- Le dijo terminando, y mentalizándose en ponerse de pie.

- No hay problema Dwin…- Le respondió desde lo alto, en los hombros de su compañero y dedicándole una enorme sonrisa- Sabes que el dinero no me interesa…solo que…

-Atrape con vida al humano que porta una armadura azul reluciente…-Le interrumpió, molesto- Te he dicho un centenar de veces que es imposible ese trabajo…Es un hijo del infierno.

- Puf…y tu eres un pesimista…si lo planeamos bien podríamos conseguirlo sin perdidas de vida- Resbalándose desde su posición hasta los brazos del troll, la niña se poso suavemente en el suelo- Debí suponer que mi trabajo por reanimarte, que me ha costado tantos meses está fracasando…solo eres un perdedor.

Golpe bajo.

-Tú no entiendes nada de la vida mocosa…ni siquiera has pasado por el dolor de perder a alguien querido- Le reprocho, furioso por la crítica sin fundamentos.

-¡Eso es lo que tu crees ingrato!- Sin miramientos, Krirrly tomó el objeto más cercano y lo dirigió a la cabeza del desanimado goblin pálido.

-Aunch!... ¡Más respeto mocosa!-

Algunos que transitaban por la lodosa calle se pararon ante el espectáculo, lo cual los alerto.

-Em... Es mi hija...jejeje- Tomándola en brazos la acerco y sonrío con nerviosismo a los curiosos, quienes continuaron su andar- Vez lo que provocas niña imprudente…si me reconocen me linchan…-

-Con ese color de piel tan feo hasta se me hace raro que no lo hicieran ahorita- Le respondió, iracunda- Y suéltame que te puedo acusar de pedofilico-

-Perdón su majestad- Dijo con sarcasmo el acusado, aflojando el agarre.

El troll a todo momento no les quito la vista de encima, y por su mirada la paciencia estaba ausente aquel día. Les gruño con reproche, manoteando el suelo.

La niña, no mayor de 12 años, suspiró molesta. Estaba harta del comportamiento tan inmaduro del guerrero adulto, y ella no estaba ayudando en mucho golpeando su nublada cabeza.

-Mire señor Dwingvatt…Si algún otro goblin sirviera para mis propósitos, no estuviera detrás de usted alimentándolo por tanto tiempo- Dijo con más cortesía que veces anteriores-…por eso le ruego, ayúdenos a capturar al caballero de la armadura azul reluciente – Posando ambas manos sobre su pecho, la menor lo miro suplicante.

Aquel gesto era tentador y adorable…no para Dwingvatt, que la venganza era lo único más fuerte que su estomago.

- Me halagas pequeña… ¿Pero que buscas de mi?...estoy fuera de forma…soy un desastre en estos momentos…-

-¡Yo puedo sacarlo de ese estado!...se lo he dicho muchas veces…prométame capturar al humano y yo lo ayudare junto con mi amigo Vigk Vagk, lo alimentare, lo vestiré…puedo hacer cualquier cosa por usted…-

Dwingvatt miro a su alrededor, y solo vio tristeza y hambruna.

- ¿Incluso ayudar a nuestro pueblo?-

-Después de tener a ese caballero en mi poder…todo será posible- El tono usado en la frase le sonó malicioso.

-No preguntare el porqué de lo ultimo…pero tu promete ayudar a nuestra gente y yo prometo ayudarte con el humano-

-¡Trato hecho!- Extendiéndole una mano, ambos cerraron el trato con un apretón de manos- Ahora deja llevarte a un lugar en que podrás recuperarte…

Sin esperar una respuesta, Vigk Vagk se acerco a ambos y los tomo en brazos sin escuchar las quejas de Dwingvatt.

Varrfarrinn se vestía de gala aquella tarde, ¡Y el no estaba listo! Aspharr busco y rebusco en sus cajones, esperando encontrar un atuendo para la ocasión. Maldijo a su Hermanastra por entregarle una invitación a una fiesta en el castillo… una hora después que comenzara el evento… ¡Estaba seguro que Ectvarr lo mataría!.

El documento no detallaba el porqué de la celebración y estaba firmado por la doncella de la luz…por lo que concluyo que era algo de importancia.

-Querido niño, encontré este traje en la habitación de tus padres…- Le dijo su vieja nana entrando al cuarto- Estoy segura que con lo crecidito que estas te quedara-

-Gracias Nana…-Aspharr, tomando la vestimenta se la midió a lo rápido. Podría ser que las mangas le quedaran algo largas, pero lo tenía sin cuidados.

Sin perder más tiempo se acomodo lo mejor que pudo y salió al pasillo portando un elegante traje, con tonalidades de azul y hebillas de oro.

-Mira nada más que apuesto estas, igualito a tu padre - Le halago la nana al mirarlo de pies a cabeza. Aquella anciana siempre tan dulce se gano una sonrisa de Aspharr y un beso en la mejilla.

- Bendita seas Nana entre todas las mujeres…¿Ya esta Inphyy lista?...-

-Más que lista hermano- Le interrumpió la nombrada atravesando el pasillo a su espalda. Aquella tarde Inphyy impactaría con un sensual vestido rojo (su color preferido), el cual se ajustaba a su figura. La sonrisa conjugaba con el glamoroso collar y los pendientes de diamante.

-Excelente…no podemos hacer esperar a su majestad- Le dijo Aspharr intentando mirar a otro lado que no topara con los ojos de su hermanastra, para no soportar algún gesto de burla por sus mejillas rojas. Ofreciéndole el brazo con caballerosidad, Aspharr ordeno traer el carruaje que los llevaría hasta la entrada del palacio real.

Inphyy rió por lo bajo analizando cada pestañeo de su único familiar vivo. No entregarle la carta la hubiera divertido mucho al día siguiente, pero horas antes, al analizar la situación, se encontró muy ansiosa por ver los resultados de su travesura.

El salón de eventos del palacio estaba perfecto, la comida perfecta, la música perfecta, el ambiente perfecto… ¡Pero no todos los invitados! Si Ectvarr no encontraba otra cosa que morder que no fueran sus uñas se comería la mano en pocos minutos.

-¿Dónde podrá estar?... ¿cuántas posibilidades hay que lo asalten o se le rompa la rueda del carruaje?- Se decía a si misma andando de un lado para otro, con uno de sus consejeros detrás.

-Mi señora, no debe preocuparse tanto, estoy seguro que el joven vendrá…apenas lleva un ligero atraso- Intentaba animar el anciano…sin mucho éxito.

-¡¿Ligero atraso? ¡Ya van a dar las 10 y el no llega!- Le gritó estresada…y hubiera continuado una serie de insultos si las trompetas no salvaran ahora al viejo.- Espero que sea el…que sea el…por favor- suplico al orbe

El orbe se compadeció de ella. Aspharr entro al salón con galantería, tomado del brazo por su hermanastra, que por primera vez en años se veía femenina y abierta al cortejo. Todos los presentes aplaudieron a su arribo, situación que sorprendió al joven caballero.

-Que tengas este y muchos más felices cumpleaños, caballero del templo- Le felicitó con alegría Ectvarr al llegar al lado de ambos- Tarde pero con elegancia, querido amigo…- Rió la doncella con etiqueta. Los presentes rieron con ella provocándole un escalofrío al cumpleañero.

-Le agradezco todo esto y más su majestad…espero y disculpe mi tardanza, es una falta grave a su persona-

-No hay problema caballero…- La música de fondo interrumpió una futura platica- Que le parece si lo disculpo con la condición de que me invite a bailar- Aspharr le sonrió con naturalidad, y soltando de mala gana a Inphyy le extendió la mano invitándola a la pista de baile.

Inphyy, al tenerlos alejados, mascullo un millar de maldiciones. Esa Ectvarr tenía una habilidad nata para evitar burlas públicas.

Mientras tanto, la pista de baile no tardo en llenarse de invitados que disfrutaban ver bailar a la pareja más nombrada del reino. Ectvarr y Aspharr hacían por demás la pareja perfecta. Ambos eran ricos, con altos mandos, carismáticos y elegantes. Se olía el matrimonio en el aire.

- Y dime Aspharr… ¿Por qué tardaste tanto?- Le pregunto la doncella al caballero, ignorando su alrededor.

- Pues...- Nervioso, comenzó a juguetear con los dedos de su pareja de pasos (cosa que a ella le encanto)-…unos amigos fueron a felicitarme, y con el viaje de la mañana no tarde en caer dormido después que se retiraran.

- ¿Y no te llego mi mensaje?-

-Ehem… ¿La invitación?- Pregunto, recibiendo una afirmativa- Me la dio Inphyy cuando desperté y ya se nos había hecho tarde…-

-¡¿Qué Inphyy qué?- Le interrumpió de súbito, pisándolo con los afilados tacones por la exasperación. Un millón de insultos pasaron por la mente de la dama en ese momento, y con rabia busco a la causante de su estrés.

-Aunch… No se enoje su majestad…no fue su intensión, ella quería dejarme descansar porque me vio cansado…-Dijo Aspharr con las lagrimas esperando traicionarlo por tremenda agresión a los dedos del pie-

-Estoy segura que fue intencional… ¡Esta si me las pagara aunque sea tu hermana!- Le gritó separándose de él y comenzando la cacería.

Al otro lado del salón se escucho un leve estornudo.

- Creo que alguien está hablando de ti Inphyy- Exclamo Epharr divertida por los gestos de la nombrada.

-¿Pero quién podría ser?- Se pregunto, buscando a la pareja que le provocaba nauseas.

Después de un buen rato dando vueltas por todo el lugar, Ectvarr se dio por vencida. Había demasiados invitados, y la mayoría vestidos de rojo…encontrar a la bruja de Inphyy seria como encontrar una aguja en un pajar.

- Doncella, no se enoje con mi hermana…ella sabia lo cansado que me encontraba. No le gustaría verme en la fiesta con ojeras ¿Verdad?- Le pregunto Aspharr en un intento por tranquilizarla.

Más que por defender a Inphyy, lo hacía para evitar una contienda en medio de la corte presente.

- Tienes razón, por lo menos ahorita te ves esplendoroso- Exclamo Ectvarr suspirando profundamente para olvidar su enojo… ¡Por un demonio, mejor disfrutaba que su querido Aspharr estaba con ella y aun faltaba un rato de baile!

- ¿Deseas algo de beber?... ¿O preferiría su majestad platicar un rato?- Con un tono seductor y la última pregunta, hacían en la doncella un hueco enorme en la panza llena de maripositas.

-Bueno…aquí adentro hay mucho ruido... mejor vamos afuera-

Arrastrándolo, literalmente, lo guió hasta uno de los numerosos balcones del lugar. Uno de sus favoritos, con vista a la ciudad, invitaba a relajarse con la sincronía de las luces en la noche. Detrás de ellos, el compás de los violines se volvió lento (sin mencionar romántico). Entre la pareja se tejió un silencio.

-Aspharr…por favor, se sincero conmigo- Se atrevió Ectvarr a hablar, con un nudo en la garganta.

-Como usted desee su majestad…- Le respondió el caballero distraído con el espectáculo lejano.

- E-en serio contéstame con toda sinceridad- Tartamudeo, nerviosa y decidida a que esa sería su noche.

-Como usted ordene…- Le respondió de la misma manera.

- Aspharr… ¿Yo?... ¿Tu?...bueno…- No encontraba las palabras correctas- ¿Y-yo a ti te gus…?

-¿Pero qué demonios está pasando ahí abajo?- La interrumpió Aspharr de súbito, destruyendo toda la ambientación (y de paso el corazón de Ectvarr).

Abajo, cerca de la entrada que estaba a la vista, un grupo de guardias arrastraban a un moribundo hombre que portaba el estandarte de los pueblos del noreste en su espalda.

-No lo sé…- Suspiro la doncella decepcionada -…vaya a investigar caballero, podría ser de importancia.

-Gracias su majestad…no tardare- Con reverencia le beso la mano y se perdió entre los invitados.

Al estar sola, Ectvarr sintió un hueco nuevamente, pero no en su estomago, si no en su corazón.

Ups…Hasta Inphyy sintió un poco de compasión por la situación en la que se encontrarse la doncella de la luz. La furtiva dama de armadura (ahora vestido) carmesí los había estado siguiendo toda la noche y estaba preparada para interrumpir el momento más romántico con alguna payasada, sin embargo, su hermano hacía el trabajo mucho mejor que ella.

Con la satisfacción de sentir derrotada a la enfadosa doncella, estaba dispuesta a seguir a Aspharr para enterarse del chisme, pero un leve llanto la detuvo. ¿Acaso Ectvarr estaba sollozando?...bien, ella era mala, y esa mujer de sus peores enemigas…pero algo de remordimiento la azotó.

Tal vez y con suerte al rato hablaría con su hermano y lo regañaría por ser un tonto insensible.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Fin del capítulo.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

De acuerdo , este fic me encanto , agradezco a la escritora por hacer este hermoso fic y por darme permiso de subirlo aquí.