Disclaimer: no soy dueña de ningún personaje.

Summary: Ella era su ángel, el su maestro. Lecciones de vida diarias, de la mano de dos pequeños niños de 6 y 11 años. Es cortito y tierno, un Fluff con todas las letras.

N/A: oficialmente soy la peor… estoy llorando como una enferma leyendo esta cosa melancólica que escribí inspirada en "11 y 6" de Fito Páez… odio esto, creo que voi a dejar de hacer estos fics tan tortuosamente frágiles…

11 y 6

La pequeña castaña de 6 años llevaba poco mas de 5 horas caminando por las ajetreadas calles de aquella ciudad, le dolían los pies de tanto caminar… era tan solo una niña frágil, dulce y tímida, increíblemente sufrida gracias a las adversas circunstancias que a su corta edad había tenido que afrontar… aun así Bella era un reluciente ángel al cual solo le faltaba desplegar sus relucientes y aun ocultas alas… solo necesitaba un pequeño empujoncito.

Era triste pensar que pequeños niños pudieran andar sueltos por aquellas enormes ciudades, con la vida echada a la suerte, sin un destino o un rumbo fijo… era indebido… pero no era solo su caso…

Edward tenía 11 años recién cumplidos y sobrevivía al día a día con su precaria tarea de limpia vidrios para conseguirle dinero a su padre, un padre no deseado por ninguna persona… un padre que lo golpeaba, luego de que el llevara dinero para su preciada y adictiva bebida…

Cargaba con unos cuantos moretones en su desgravado, larguirucho y joven cuerpo, tenia rasgada una pequeña parte del labio inferior y su ojo estaba ligeramente hinchado… aun así era un hermoso niño de cabello broncíneo y ojos de un vibrante verde esperanza…

La vida era tan injusta para ellos… pero no se daban por vencidos, afrontando sonrientes la vida que les había tocado vivir… era maravillosa la silenciosa lección de vida que aquellos pequeños, silenciosamente le daban a los transeúntes.

Edward entró a un pequeño bar con la repentina necesidad de utilizar el baño… sabia que el noble dueño de aquel bar le dejaba utilizar el servicio y en más de una ocasión le había obsequiado un trozo de pan… mas entró a aquel sitio y sus ojos se desviaron hacia una esquina, donde una pequeña niña cabizbaja, de melena marrón y ojos chocolate jugaba con un pequeño clavel en su mano…

Tuvo el repentino impulso de acercarse a ella y la extraña necesidad de averiguar si estaba bien. No lo ignoró.

-te sientes bien?-le susurro a la niña menor, tomándola de la mano…

Ella solo levantó la vista y sus ojos tristes se iluminaron al ver a aquel niño de orbes verdes… se sintió bien y por primera vez en sus cortos años de vida, la esperanza refulgió en ella, obligándola a sonreír… el entreabrió ligeramente su mandíbula al ver aquella resplandeciente sonrisa y solo pudo suspirar, comprendió que aquella niña era la más hermosa que nunca antes había visto y decidió que aquella sonrisa que le había hecho temblar las piernas, seria de ahora en adelante el motivo diario de su andar…

Se aferró a su mano sin la mínima intención de soltarla y la guio hacia la salida, sin una palabra más… el verla a los ojos bastaba para el…

Él le enseñó a vivir en plenitud, mientras lentamente ella aprendía a desplegar sus invisibles alas… recibía sus palabras como si de un sabio profesor se tratase y aceptaba cada reto que aquel bello niño le insinuaba… era sorprendente, se sentía completamente feliz y confiada estando cerca de aquel ojiverde.

El por su lado, jamás soltó aquella pequeña mano, que con los años fue creciendo hasta transformarse en una arrugada, pero aun así, suave y hermosa mano.