Capítulo once - Catering, parte uno.

EDWARD

Mis ojos estaban pegados al reloj desde que mi conversación telefónica con Renée terminó. Los segundos pasaban como minutos. Los minutos pasaban como horas. Las horas se sentían como días.

Todos sabían que no debían de perturbarme hoy. Miraba de forma amenazadora a cualquiera que se atreviera a mirar en mi dirercción. Mi cabeza estaba nublada con imágenes de Bella. Bella en un accidente automovilístico. Bella atrapada en un auto destrozado. Bella atada en algún lugar. Bella secuestrada a punta de pistola. Bella sangrando. Bella gritando. Bella llorando.

Bella. Bella. ¡Bella!

¡¿Por qué demonios nadie me llamó para informarme de su paradero?!

¿Cómo Renée pudo mantenerme fuera de esto así? ¿Acaso sabía lo que le había pasado a su hija? ¿Le importó que hubiera caminado fuera de este restaurante ya múltiples veces, sólo para caminar adentro de vuelta? Sigo queriendo entrar en mi auto y buscar a Bella yo mismo, pero en eso cambiaría de opinión. Necesitaba estar aquí en caso de que apareciera.

¡Maldición!

¿Por qué Renée no me llamó? Sólo podía pensar en dos respuestas, la primera siendo que no tenía ningunas novedades. La segunda siendo que estaba demasiado distraída para hablar por su descubrimiento de lo que le pasó a Bella. Por favor, rogué, por favor, que sea la opción número uno.

Un toque en la puerta de mi oficina hizo que apartara la mirada del reloj. Quien quiera que sea, debía de tener bolas de acero. Sabían mejor que interrumpirme mientras estaba haciendo... absolutamente nada.

A menos que... a menos que sea Bella. Sostuve mi respiración. Por favor, que sea Bella.

La manija se torció y yo me tensé en mi asiento. Vamos, Bella. Sé tú, por favor.

Las bisagras rechinaron mientras la puerta se abría. La puerta se abrió lentamente, una pulgada por cada momento. Mi ansiedad y anticipación continuaron aumentando. Bella. Bella. Bella.

Una pálida mano apareció a la vista y agarró el lado de la puerta. Bella. Bella. Bella.

Una cabeza con cabello oscuro empezó a asomarse dentro de la oficina. Bella. Bella. Bella.

Ojos marrones oscuros se bloquearon con los míos.

Mi rostro decayó.

Alice.

Mis codos estaban descansando en mi escritorio, mis manos unidas al frente de mi rostro. Cerré mis ojos por un breve segundo y respiré profundamente por mi nariz. Mis ojos se abrieron de golpe antes de apretar mi mandíbula. No estaba de humor para una conversación amistosa. Más le vale que esto sea relacionado con el trabajo.

"¿Es este un mal momento?" Alice se adentró a la oficina y cerró la puerta detrás de ella, obviamente sin darle importancia a que sea o no un mal momento. Ya se había invitado a sí misma a entrar.

Mantuve mis ojos en ella sin decir una palabra. Aunque pareció inafectada. Se dirigió hacia la silla al frente de mi escritorio y se sentó.

"Así que." Sonrió brillantemente y cruzó sus piernas. "¿Adivina qué?"

Parpadeé.

Frunció los labios. "Sí, tienes razón. Adivinar es tan de tercer grado."

Volví a parpadear.

"Ok, escucha," comenzó. "Hay una gran fiesta elegante en la mansión Volturi mañana en la noche, y, ¿adivina quién va a ser parte del servicio de comidas del evento?"

Suspiré y me incliné hacia atrás en mi silla.

"Claro." Sacudió su cabeza. "Lo olvidé. No adivinanzas. Como decía, la respuesta es...¡YO!" Chilló y saltó de su silla. "¿Puedes creerlo, Edward? ¡Esa esposa cazadora de dinero de uno de los hombres más ricos de Seattle hizo que uno de sus sirvientes llamara el restaurante y pidiera que yo me haga cargo del catering!" Colapsó en la silla de nuevo con una sonrisa soñadora en su rostro. "Sé que literalmente no tengo tiempo para planear esto, por lo que necesitaba empezar de una vez." Pausó y me miró sospechosamente.

Suspiré de nuevo, "¿Qué más necesitas?"

Sonrió. "Ayudantes. Ya sabes, personas que me ayuden a cocinar y otras que me ayuden a servir los platos de comida deliciosa y que agua la boca que tendrá a esa mujer creída demandando que me encargue de todos sus eventos."

"¿Cuántas personas necesitas?"

Toqueteó un dedo sobre su labio inferior. "Bueno, ya sé a quienes quiero. Paul y Seth para ayudar con la cocina. Rosalie, Jasper, Victoria...Bella." SUs ojos se enviaron de golpe a mi rostro cuando el último nombre se deslizó de su lengua. "Y, um, ¿qué tal ese hermano tuyo? No tiene un trabajo, y necesita levantar ese perezoso trasero y hacer algo para contribuir con la sociedad. Esos cinco podrían ser nuestros pequeños camareros y camareras. Oh, y te necesito a ti. Para que puedas, ya sabes, dirigir o hacer de niñera...o cualquier cosa que hagas."

Pensé sobre ello por un momento. Era factible. Excepto por la parte de Bella. ¡Ni siquiera estaba aquí! No sabía dónde estaba o si estaba a salvo. "Está bien," Dije finalmente. "¿Ya has hablado con ello?"

Asintió con la cabeza. "Bueno, a todos excepto a Bella y tu hermano. Tú puedes simplemente llevarlo contigo. Y Bella... ¿dónde está Bella? ¿Acaso no se supone que deba estar aquí?"

Ignoré su pregunta sobre la ausencia de Bella. No necesitaba meter a alguien en mi bizarra obsesión y preocupación por ella. "Deberías dejar a Bella fuera y sólo preguntar por cualquiera de las camareras."

Sacudió su cabeza en una terca y aniñada manera. "Nop. Lo siento. No puedo. Ya he hecho mi lista de personas."

"Entonces cámbiala," dije rotundamente.

Chasqueó la lengua. "Nop."

"Bella ya me ha dicho que es torpe y no es buena en largos grupos de personas," protesté. "NO querrá hacer el trabajo."

Alice se encogió de hombros. "Haré que lo haga."

Entrecerré los ojos. "No harás que haga algo."

Rodó los ojos. "Cálmate, Edward. Lo hará."

"¿Cómo lo sabes?" pregunté.

"Sólo lo sé. Intuición femenina y todo eso."

"Claro," repliqué inactivamente.

"Si no le preguntas, lo haré yo," amenazó. "Bueno, no preguntaré. Le diré que esté allí. Y tú me conoces, no me rendiré hasta que ella esté en sus rodillas y gritando que amará hacer el trabajo, sólo para que pueda callarme."

Sacudí mi cabeza. "Alice, por favor, sólo déjala en paz."

Se levantó de la silla y me miró. "Mañana en la mañana, lo primero que haré es correr directamente hacia ella y decirle que cancele sus planes para la noche porque me ayudará en el catering."

Cuando Alice decía algo, lo decía de verdad. Si por algún milagro Bella apareciera mañana en la mañana, la pobre chica sería bombardeada con las ridículas propuestas de Alice. De alguna forma tendría que alcanzarla antes de que Alice lo hiciera.

**

Pasé el resto de la tarde y la temprana noche tratando de mantenerme ocupado en vez de pensar en Bella. Descubrí que podía comportarme sanamente si ella no estaba en mi mente.

Acabababa de dejar el restaurante t deslizarme en mi coche cuando mi teléfono empezó a sonar. Observé de reojo el ID de la llamada antes de presionar el botón de atender.

"¿Hola?"

"No hay comida en la casa," una profunda voz masculina dijo en la otra línea, sonando bastante como un niño quejándose.

"¿A qué te refieres con que no hay comida? Emmett, hay una despensa completa de comida. Tenemos sopas y vegetales y..."

"Déjame corregir eso," dijo. "No tienes ningún comestible en la casa."

Gemí y me presioné el puente de la nariz. "Bien. Ya estoy en el coche. Iré a un supermercado. ¿Qué necesitas?"

Listó elementos cualquiera que causarían que cualquier persona explotara como un globo. Reí antes de trancar y conduje hacia la tienda más cerca para recoger su insalubre comida chatarra.

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Estaba viendo los diferentes tipos de doritos mientras trataba de recordar qué tipo le gustaba. Podía comprar uno de cada tipo, una pérdida de dinero, o simplemente llamar y preguntar. Me decidí un par de segundos después y busqué mi teléfono.

En el momento en que lo agarré, empezó a sonar. Alcé mis cejas. Wow, tal vez él podía leer mi mente. Pero una rápida ojeada al ID de la llamada me dijo que no era Emmett quien llamaba. 'Renée Casa' aparecía en la pantalla. Respiré profundamente. Esto era. Ella o iba a decirme que Bella estaba bien...o...

Presioné el botón verde y sostuve el teléfono en mi oreja.

"¿Hola?" Fui capaz de soltar.

"Sr. Cullen, es Bella Swan."

¿Bella? Mi corazón dejó de latir por un breve segundo y mi estómago se revolvió como si estuviera en una montaña rusa, a punto de bajar la primera colina empinada.

"Bella," dije en un respiro, aliviado. Oh, gracias Dios. No sonaba herida. Estaba bien. ¿Pero dónde había estado? "Estaba tan preocupado por ti. ¿Dónde has estado? ¿Estás bien?"

"Estoy bien. Hubo un problema personal que tuve que atender. Lamento tanto no haber llamado, pero no podía. No tenía mi teléfono conmigo."

Sentí como si pudiera respirar de nuevo. Mi pecho ya no se oprimía o se sentía restringido. Quería reír. "¿Qué pasó?" mi tono era notablemente más calmado - suave y agradable.

"Um, bueno," susurró, como si estuviera tratando de mantener la conversación en privado. "Alguien me llamó muy temprano en la mañana para ir a ayudarle. Ella estaba teniendo un problema con..."

Hubo una pausa en la otra línea. Aparté el teléfono para ver si se había caído la llamada. Nop. Todavía estaba allí. Estuve a punto de llamarla pero en eso la escuché hablar.

"Espera. Alguien está en la puerta."

Asentí con la cabeza y envié mi mirada de nuevo a los doritos. Agarré una de sabor ranch. Si no era la que Emmett quería, bueno, entonces qué mal. Tomaría lo que yo le daría y le gustaría.

"¡Sal de aquí!"

Me congelé. Mi corazón se hundió en mi estómago. Bella le estaba gritando a alguien del otro lado de la línea. ¡¿A quién le estaba hablando?!

"¡No puedes estar aquí! Voy a llamar a la policía."

Mi corazón casi explotó cuando la escuché gritarle a alguien. Me esforcé en escuchar lo que estaba ocurriendo mientras soltaba la bolsa y corría por el pasillo, dejando el carrito detrás por igual. Ignoré la molesta mirada de los compradores mientras hacía mi camino entre ellos. Hubo más voces y yo corrí fuera de la tienda, hacia mi coche.

"¡¿Bella?! ¡¿Qué demonios está pasando?! ¿Estás bien?" Grité en el teléfono.

"¡No! ¡Hay un hombre no deseado que entró en mi casa!"

¡Mierda! Alcancé mi auto y abrí la puerta. "Bien, voy en camino. Sólo espera un par de minutos," prendí el motor incluso antes de cerrar la puerta. Espera, Bella. Afortunadamente la tienda estaba sólo a unas cuadras de su casa.

Juro que si algo le ocurre a ella...no sería responsable de mis acciones. Bizqueé y traté de concentrarme en mi conducción mientras sostenía mi teléfono con mi mano libre. Necesitaba calmarme antes de tener un accidente automovilístico.

Escuché sus gritos en la distancia. Sonaba como si estuviera dentro de un tunel, pero sabía que debió de haber lanzado el teléfono en algún lado. Hice una rápida desición para cambiar a otra línea y llamar al 911. Les dije rápidamente que hubo un saboteo en la residencia Swan, y la mujer dijo que una unidad de patrulla está en camino. Fui de nuevo a la otra línea pero no pude escuchar nada. Ninguna palabra.

Lancé mi teléfono en el asiento del pasajero y agarré el volante hasta que mis nudillos se volvieron lo más blanco posible.

Cuando la casa de Bella apareció a mi vista, vi dos personas paradas en el jardín de enfrente. Un hombre y una mujer. En eso vi a Bella sentada en la grama. No se veía que había decidido tomar simplemente un pequeño descanso de gritar y sentarse, lucía como si hubiera sido empujada. Mi mandíbula se tensó mientras pisoteaba el freno y aparcaba a medio camino en la calzada. La policía todavía no estaba aquí. Les había ganado.

Abrí la puerta y vi a Bella levantándose.

"¡Bella!" grité y corrí hacia ella.

La alcancé y empecé a jadear. "¡¿Estás bien?!" Mis ojos escanearon su rostro. No se veía herida. No habían moretones. No cortes.

Miró hacia el hombre parado a su lado, el hombre que tenía un firme agarre en la mujer parada a su otro lado. "Lo estaré hasta que ese idiota esté en la cárcel."

Lo miré y sentí mi mano torcerse. Quería golpear mi puño contra su rostro repetidamente. "Eso no debería tomar mucho tiempo. Llamé a la policía cuando venía en camino."Qué coño hizo él para hacer que Bella lo odie tanto? ¿Y quién demonios era esa mujer? ¡Necesitaba algunas respuestas antes de volverme loco!

Estuve a punto de preguntar qué ocurrió cuando escuché las sirenas retumbando en la distancia. Estaban acercándose rápidamente. Todavía tenía ganas de golpear y dejar inconsciente a ese hombre por lo que me acerqué a Bella y la toqué. Tenía que mantener mis manos ocupadas antes de que hiciera algo para ser arrestado por igual. "¿Estás bien?" le pregunté.

"Estoy bien," susurró.

Traté de preguntar qué pasó de nuevo, pero en eso escuché al hombre soltar una cadena de maldiciones antes de apartar a la otra mujer e irse hacia el auto que asumía que era suyo.

La policía arribó y lo arrestó. Bella me explicó qué ocurrió antes y por qué él estaba en su casa. Sacudí mi cabeza en descreimiento. No sólo la mamá de Jasper arriesgó la vida de Bella, si no que Bella se sacrificó a sí misma para salvarla. Estaba seguro que no era tan melodramático como eso, pero igual, la chica no le daba importaba a su propia vida. Nunca había conocido a alguien como ella antes.

Antes de irme, le pedí a Bella que viniera al restaurante temprano. Quería hablar con ella antes que Alice lo hiciera, para darle una oportunidad de escapar antes de que Alice pudiera molestarla. Pero conociendo a Bella, ella aceptaría el trabajo. Esa era la forma en la que era, incluso si ella no quisiera hacerlo, lo haría.

Se veía casi preocupada cuando le dije que quería hablar con ella. Eso me regresó hacia mi reciente terminación. ¿Acaso Bella sabía lo que había ocurrido entre su madre y yo? ¿Renée tuvo la misma discusión con Bella que tuvo conmigo? ¿Estaba nerviosa sobre mis intenciones con ella? ¿Estaba preocupada de que yo empezar a flirtear con ella?

Instantáneamente recordé lo que dijo primero cuando llamó. Me dijo Sr. Cullen. Nunca me había llamado así antes. ¿Acaso estaba tratando de establecer una relación profesional? ¿Era esa la forma de recordarme que yo era su jefe y ella no quería que nada personal surgiera entre nosotros? Creo que Renée tal vez haya malentendido los sentimientos de Bella hacia mí.

No dormí bien esa noche. Seguía despertándome cada media hora. No podía sacar a Bella de mi cabeza. ¿Cómo cambiarían las cosas entre nosotros? Si ella es distante y actúa diferente a mi alrededor, sabría que no está interesada y que tendría que dejarla sola.

Me forcé a ir a dormir. Iba a ser un largo día mañana. Sabía que Alice se volvería loca con prepararlo todo e iba a ser una tortura estar cerca de ella ahora. En eso tendríamos que ir a esa fiesta. Quién sabe cuánto duraría.

BELLA

Estaba hecha un manojo de nervios cuando llegué al restaurante. Ciertamente sabía que él y mi mamá rompieron, y que posiblemente sabría mi flechazo por él. Eso podría estarlo poniendo intranquilo. ¿Y si me confrontaba por ello? ¿Me diría que lo dejara ir y que persiguiera a alguien que realmente estuviera interesado? ¿Me despediría?

Tragué antes de tocar la puerta de su oficina. La puerta se abrió casi inmediatamente y estaba cara a cara con Edward.

Sus ojos estaban ligeramente enrojecidos, como si estuviera exhausto y no hubiera dormido la noche anterior. Bueno, esos nos hacían dos.

"Entra," dijo suavemente y se apartó del camino para que yo pudiera seguirlo más adentro en la oficina.

Jugueteé con mis manos nerviosamente y lo miré. "¿De qué querías hablarme?"

"Buenos días para ti también," rió.

Me mordí el labio inferior. "Lo siento. Es que estoy nerviosa."

Sus cejas se fruncieron juntas. "¿Por qué es eso?"

"Me llamaste a tu oficina."

"Oh," soltó unas risitas. "No estás en problemas. Puedes relajarte."

Eso todavía no me hacía sentir aliviada. Todavía podía interrogarme sobre mis sentimientos.

Lo miré expectantemente antes de que me hiciera señas hacia la silla al frente de su escritorio. Caminé y tomé asiento mientras él se paraba al frente de mí y se recostaba contra su escritorio.

"Tengo algo que preguntarte, y por favor, siéntete libre de declinar," dijo. "No estás obligada a hacer esto."

Mi corazón se aceleró. Acaso él...¿acaso él iba a invitarme a salir? "¿Sí?" pregunté tímidamente.

"Alice vino ayer," empezó a decir.

¿Alice? ¿Qué? Estaba confundida.

"Está organizando una fiesta esta noche," continuó. "Sólo un montón de millonarios reuniéndose. Nada importante. Como decía, me preguntó si podía pedirte que la ayudaras."

¿Era esto sobre catering? ¿De verdad? Casi reí fuertemente. Estaba preocupándome por nada. ¡Me estresé por nada! No podía creerlo. Mi boca se abrió pero él me cortó.

"No tienes que hacerlo. Estaré allí, al igual que Rosalie y Victoria, y un par más." Pausó y una comisura de sus labios se levantó. "Y mi hermano. Sé que ustedes dos ya se conocen."

Me ruboricé. "Sabes que no hay nada entre nosotros, ¿verdad?" repentinamente quise hacerle saber eso. No tenía idea de lo que Emmett le había dicho.

Sonrió. "Lo sé, pero igual, tal vez sea agradable trabajar tan cerca con alguien de tu interés amoroso." Sus ojos estaban buscando los míos cuidadosamente. Buscando algo que tal vez fuera a soltar.

No tenía idea de lo cerca que estaba. "No me gusta Emmett," confirmé.

Lució un poco aliviado, probablemente porque pensaría que era extraño que yo saliera con su hermano desde que él salió con mi madre. Pero sus ojos estaban buscando. ¿Qué estaba tratando de averiguar?

"Ok," dijo luego de un breve período de silencio. "Alice quiere que seas una de las camareras. Traté de advertirle que no querías verte envuelta en ello, pero insistió que te quería a ti."

Estaba en lo cierto, no quería verme envuelta en ello.

Aunque sí dijo que era un grupo de gente rica, así que ¿y si me tropezaba y derramaba algo sobre el anfitrión y arruinaba la fiesta completa?

"Bueno, lo haré con una condición," dije.

"¿Cuál?" preguntó.

"¿Puedo llevar a Jasper conmigo?" pregunté con ojos suplicantes. "Él puede asegurarse de que no haga el ridículo, y tiene experiencia."

Asintió con la cabeza. "Estoy seguro que eso no será un problema. Sólo habla con Alice sobre ello. Estoy seguro que está tratando de secuestrarte en algún momento del día para hacer que hagas lo que ella quiera."

"Ok." Me levanté para alistarme para mi turno en el momento en que la puerta de la oficina se abrió.

Alice estaba parada en el marco de la puerta con una maniática sonrisa en su rostro. "Oh, bien," se dirigió hacia mí. "¡Estás aquí temprano! Estoy segura que Edward ya te informó sobre el trabajo que estarás haciendo esta noche. Forcé a una de las chicas para que tomara tu puesto como anfitriona hoy. Así que, ¡hoy eres toda mía! ¡Vamos a alistarnos!"

Miré hacia Edward con una expresión de ayuda en mi rostro.

Él suspiró y sacudió la cabeza. "Si te cansas de ella," Edward me dijo, "sólo trata de escapar y correr hacia mí, me encargaré de ello y la encerraré en un armario si tengo que hacerlo."

Presentía que iba a hacer eso.


¡Lamento mucho la tardanza! Realmente no tengo excusa, sólo que he estado ocupada últimamente, la vida real y el planeamiento del concurso (Hateful Lemonade Contest) me han distraído bastante.

Espero que les haya gustado el capítulo, estoy segura que el de la fiesta les gustará.

Gracias por leer,

- Mariale