Los personajes y todo lo que reconozcan es de Stephenie Meyer


Capítulo 30

Bella POV

–¡Maldición, Alice!

–¡Lo siento, lo siento!

–Jasper si sigues distrayendo a la enana, Bella quedará como colador

–Menos mal no hay vampiros aquí – murmuré y pronto escuché las carcajadas de todos los presentes.

–Ya dije que lo siento, además, sólo fue un piquetito – intentó defenderse mi mejor amiga mientras daba vueltas a mi alrededor

–Pero es Bella, podría salírsele el hígado por ahí

–Y a ti se te podría salir el cerebro por la boca así que cállate, Emmett – Edward le replicó a su hermano calmadamente, lo cual me hizo sonreír, pues pocas cosas realmente podían hacer que mi novio perdiese los estribos, aún cuando Emmett rozaba el límite entre lo pasable y lo no pasable

Nos encontrábamos en nuestra habitación, Alice estaba terminando de usarme como Barbie y por supuesto que me había picoteado más veces de las que habría querido admitir, pero sabía que de quejarme más, mi mejor amiga se sentiría mal y yo no quería que ella se sintiese de ese modo. Mientras ella seguía ajustando el vestido que llevaba puesto, Rosalie entró por la puerta con una enorme sonrisa. Hacía apenas dos días que Nicole y Julian habían vuelto a la escuela y todos nos sentíamos más que aliviados al ver que nuestra amiga había decidido superar lo sucedido y ella había asegurado que las seguiría con su obra sin importar nada.

A mí me daba mucho gusto que Nicole hubiera vuelto, sin embargo, la más entusiasta había sido, por supuesto, Lyla, quien había despertado a la mitad de los dormitorios femeninos con su grito de emoción. Nosotras habíamos salido a ver qué ocurría y nos encontramos a las dos pelirrojas abrazadas mientras Rosalie las miraba muerta de la risa. Después llegó la directora y todas tuvimos que irnos de vuelta a los dormitorios, ya tendríamos tiempo de darle la bienvenida a nuestra amiga al día siguiente.

El que Nicole y Julian regresaran había sido para todos un gran alivio y por fin podíamos volver a la normalidad. Según nos había dicho la directora, Lauren y Tanya ahora estaban en un colegio de señoritas en Londres. Los padres de ambas chicas habían venido hacía poco para disculparse con todos nosotros de parte de sus hijas. Aunque no nos parecía correcto mandar a sus padres, todos habíamos aceptado las disculpas, y tal vez fuera lo mejor así, de haber venido Lauren y Tanya, yo sinceramente no podría decir cómo habría reaccionado.

–¿y bien? – preguntó Alice a Rosalie mientras la rubia iba a sentarse al regazo de Emmett

–Tienes diez minutos para terminar eso – respondió la muchacha antes de que ella y su novio comenzasen a besarse y todos nos volvimos a otros asuntos.

–¿Sólo diez minutos? ¿no podías entretenerla un poco más? – preguntó Alice molesta mientras seguía con su trabajo conmigo y yo aguantaba sus malditos piquetes.

–No o se vería muy obvio – Rosalie separó sus labios de los de Emmett lo suficiente para contestar eso y volver a besarlo.

–¡Oh Dios! ¡bajo presión no funciono – aseguró Alice y yo tenía que estar de acuerdo.

–Alice, cálmate o lastimarás a mi novia – pidió Edward y yo lo miré agradecida, lanzándole un beso y él me sonrió con esa sonrisa torcida que podía volverme loca.

–Cuando tenga mi propia firma, no tendré que hacer esto – murmuró Alice haciendo puchero, lo cual me hizo sonreír.

–Y créeme que todas las modelos lo agradecerán – le contesté yo con una sonrisa algo culpable, a lo cual ella me miró herida y yo sólo atiné a acariciar su cabeza con cariño.

Después de eso, todos decidimos que lo mejor que podíamos hacer era dejar que Alice siguiera trabajando en silencio, claro que aquella tranquilidad se debía en parte a que Rose y Emmett estaban más concentrados en besarse y Edward y Jasper, como los caballeros del grupo se habían quedado sumidos en un cómodo silencio….hasta que…

–¡diablos! Váyanse a un hotel – Jasper, el siempre tranquilo Jasper, le aventó un cojín a Emmett a la cabeza, logrando que él y Rosalie se separaran.

–No tenías por qué hacer eso – se quejó Emmett y Rosalie se atragantó con una risita

–Sí, sí tenía, no quiero ver cómo tú y mi hermanita se…se… sabes a lo que me refiero – terminó Jasper algo sonrojado y todos sonreímos, incluida Alice. Entonces Rose fue a sentarse en el regazo de su hermano y éste la abrazó protectoramente, besando su cabello – creo que tengo que cuidarte más, princesa

–¿Ah sí? Pues yo voy a hacer lo mismo con Alice – advirtió Emmett.

Pocas eran las veces en que Jasper y Emmett peleaban por sus chicas, pero era divertido ver cómo comenzaban a amenazarse, mientras que Alice y Rosalie se miraban aguantando la carcajada, por supuesto que mis amigos podían decir que ellos llevaban las riendas de su relación, pero en realidad, las chicas Cullen y Hale tenían mucho que decir al respecto. Edward y yo nos miramos y yo le guiñé un ojo con complicidad. Aunque Edward era el mellizo de Alice, se tomaba su relación con Jasper con filosofía y respetaba mucho su intimidad sin involucrarse…demasiado. Pues cuando Edward llegaba a ver que Jasper ponía una mano arriba o debajo de la cintura de su hermana, no podía evitar carraspear con algo de molestia.

Yo simplemente me sentía fascinada de poder compartir momentos tan divertidos con personas tan cercanas a mí. Jamás tuve un grupo de amigos así, de hecho, sólo podía decir que Jacob era mi amigo en mi otra ciudad, estaba acostumbrada a la soledad y nunca me había sentido afectada por ello, no me gustaba involucrarme en donde no me llamaban. Y al llegar aquí, me encontré con personas increíbles, las cuales me dejaron entrar a su círculo y que además de aceptarme como era, me quisieron por ello. Ahora había veces en las que Emmett nos atrapaba besándonos y regañaba a Edward por no ser cuidadoso con "su hermanita". Jamás pensé que diría esto, pero cómo amo la escuela.

–Chicos, basta, es maravilloso saber que mis hermanos me protegen y que mi cuñada también tiene un hermano que la cuida, ahora por favor dejemos el tema ¿de acuerdo? Nicole no tarda en llegar – pidió Alice con "la carita", lo cual ocasionó que todos se callaran, por supuesto, como si pudiera ser de otro modo cuando se trata de Alice dando órdenes.

–Tienes razón, hadita mía, dime qué hago – preguntó Jasper besando a su novia en la mejilla

–Hay que sacar los vestidos de mi habitación y lo demás está en la de Bella – anunció Alice señalando ambas habitaciones.

No hubo que decir más, Emmett, Rosalie y Edward también se levantaron y comenzaron a sacar las cosas en las que todos habíamos estado trabajando por días, desde que el incendio ocurrió, y desde que Nicole se fue. Todos estábamos consientes del trabajo que la pelirroja había hecho por sacar su obra adelante, y el haber perdido todo había sido un golpe demasiado duro, pues los profesores que vendrían de Juilliard habían sido avisados del incidente y no habían podido presenciar la obra de Nicky.

En cuanto Alice me dijo que ya podía quitarme el vestido, que por fin estaba listo, me bajé del banquito sobre el cual había hecho de modelo. Y justamente en ese momento, en el que yo me bajaba y los chicos sacaban las cosas, la puerta de la habitación se abrió, dándoles la entrada a dos pelirrojas. Todos nos quedamos atónitos y sin saber muy bien qué hacer, Nicole venía riendo de algo que había dicho Lyla y cuando vieron tantas cosas, las dos nos miraron, Lyla por supuesto que estaba al corriente de lo que era todo aquello, pues entre ella y Alice habían planeado todo.

–¿Chicos qué… - comenzó a preguntar Nicole sin captar mucho, así que Lyla le pasó un brazo por los hombros y le sonrió.

–Pues verás, querida mía, mientras tú ibas a poner esa cabecita y ese corazoncito tuyo en paz, nosotros nos dedicamos a trabajar un poco – inició la pelirroja y con un gesto de cabeza, le indicó a Alice que tomase la palabra.

–Todos vimos el gran esfuerzo que le pusiste a la obra, así que decidimos ayudarte, recuperando algunas cosas

–Ya tenemos el vestuario y la escenografía, listos – Rosalie le sonrió a nuestra amiga – así que podríamos decir que lo único que le falta a todo, es que la dirección tome las riendas y vaya con esos actores buenos-para-nada para que comiencen a ensayar de nuevo

–¿De…de verdad hicieron todo esto? – preguntó Nicole, incapaz de creerlo del todo.

–No, preciosa, la verdad es que no, todo lo que ves aquí es un holograma – bromeó Emmett y para sorpresa de todos, Nicole se echó a reír antes de correr a abrazarnos a todos.

–Son los mejores amigos del mundo

–Sí que lo somos – asintió Emmett, ganándose la carcajada colectiva.

Y si uno creía que con lo del club de teatro no habíamos tenido suficiente, el hada favorita del colegio nos puso a trabajar en las festividades de Navidad.

Esme POV

Aquella media tarde, había decidido ir a hacer unas cuantas compras, mis hijos pasarían este fin e semana en casa y no había mucho en el refrigerador, de modo que debía surtir todo antes de que mis dos tragones llegasen a casa y se encontrasen con todo vacío. La verdad es que no me molestaba hacer las compras sola, ese día Carlisle saldría temprano del hospital y seguramente llegaría para ayudarme a sacar todo. Compré comida, papel de baño, unas galletas y otros artículos de limpieza que hacían falta en casa. Al terminar con las compras obligatorias, me di una vuelta por el área de decoración y me di cuenta de que ya estaban todos los adornos de Navidad. Sonreí con alegría, pues para la familia, la Navidad era la mejor época del año, mi hadita compradora agotaba sus recursos en darnos regalos fabulosos a todos y Edward siempre estaba ahí para ayudarme a hacer la cena, mientras Emmett y Carlisle siempre eran los encargados de ir a cortar el árbol.

Mientras fantaseaba con las Navidades, mi teléfono comenzó a sonar en mi bolsa, así que me espabilé y comencé a buscar mi móvil en la bolsa. Cuando lo encontré y lo saqué, vi el nombre de mi marido en la pantalla, de modo que tomé la llamada con una sonrisa en mis labios.

–¿problemas encontrando el celular en la bolsa, mi amor? – fue el saludo de él, lo cual causó que yo riera.

–Algún día lo responderé al primer timbrazo – prometí mientras tomaba el carrito y comenzaba a empujarlo hacia el área de cajas. – Dígame, ¿qué puedo hacer por usted, doctor Cullen?

–Bueno, puedes empezar dejándome ayudarte con el carrito – respondió él y al voltear, vi que mi marido ya estaba ahí, teléfono en mano y con una sonrisa en sus labios.

–¡Mi amor! ¡Qué sorpresa! – Exclamé, guardando de nuevo el teléfono y acercándome a él para darle un beso suave y rápido, no debía olvidar que estábamos en un lugar público.

–Pues sí, llegué a la casa y me dijeron que habías venido a hacer las compras, así que vine a buscarte – él me contó con una sonrisa - ¿cómo estuvo tu día?

–Bien, ahora estaba viendo los adornos de Navidad y pensé que esta vez podríamos organizar una cena un poco más…concurrida – le comenté a mi marido mientras los dos nos formábamos para pagar.

–¿Concurrida? ¿a quiénes tienes en mente? – preguntó Carlisle mientras comenzaba a sacar las cosas del carrito para ponerlas en el recibidor.

–Pues…a los Swan y a los Hale

Desde que Jasper, Rosalie y Bella eran parejas de nuestros respectivos hijos, los Hale habían pasado varias tardes con nosotros y los Swan telefoneaban seguido, de modo que se me ocurría que pasar unas Navidades todos sería algo muy bueno para los chicos y para nosotros. Por supuesto que no les había dicho nada ni a Renée ni a Violet, pues aún no había comentado la idea con mi marido y era importante conocer su opinión antes de comenzar a hacer planes.

–Suena increíble, mi amor, seguramente serán unos festejos bastante entretenidos – me alentó Carlisle con una sonrisa mientras me abrazaba por la cintura – dime ¿te he dicho que te amo este día?

–No las suficientes veces – contesté con otra sonrisa antes de que sus labios volvieran a apoderarse de mi boca.

–Mmm…te amo Esme Cullen

–Eso está mucho mejor – me reí y acaricié su mejilla con cariño – yo también te amo, Carlisle Cullen.

Después de pagar y poner todo en el auto de Carlisle, nos fuimos a la casa, Mirna, la muchacha que nos ayudaba con la limpieza de la casa, nos ayudó a sacar todo de las bolsas y nos aseguró que ella guardaría todo en la alacena, lo cual yo agradecí infinitamente, guardar las compras no era como hacía 20 años. Los dos subimos a nuestra habitación y mientras Carlisle se cambiaba, yo fui a sentarme a la cama con una libreta en la mano. Si íbamos a organizar una cena de Navidad, sería imperioso hacer una lista de los invitados y de lo que haríamos para cenar.

Me quedé haciendo cuentas, nosotros éramos cinco, los Hale cuatro y los Swan tres: seríamos once personas, así que no seríamos tantos. Nosotros podríamos cenar en el comedor y los chicos en la sala de juegos que estaba contigua a la sala. Podríamos hacer ponche y poner frutas secas como aperitivo y…mi teléfono comenzó a sonar de nuevo. Extrañada, lo saqué de la bolsa y al ver el nombre de Alice, sonreí.

–Hola tesoro ¿cómo va todo?

–Excelente mamá, ¿sabes? Tu idea de la cena es fantástica, y estaba pensando que podríamos hacer un intercambio de regalos entre todos ¿qué te parece?

–Tú siempre vas un paso delante de mí, mi vida, pero claro, yo me encargo – respondí sin sorprenderme de que mi hija ya supiera que haríamos una cena.

–Fantástico, por eso eres la mejor madre del mundo…bueno, por eso y por muchas cosas más – mi hija aseguró y yo solté una carcajada

–Gracias, tesoro, salúdame mucho a tus hermanos

–Claro y tú a papá, nos veremos el viernes

–Cuídate mucho Alice

–Te amo mamá, besos

Al colgar el teléfono, sonreí con ternura, mi hija era maravillosa y aunque mucha gente la trataba de extravagante, yo creía que era única, y agradecía al cielo por haberle mandado a un Jasper que la amara tal cual era. Carlisle salió del vestidor y yo le sonreí mientras él se dirigía a la cama con una pícara sonrisa, lo cual me hizo soltar una carcajada.

–Tu hija definitivamente, es extraña – me dijo y ambos nos soltamos a reír, sí, Alice era una muchachita muy peculiar, pero así la amábamos y en vez de preocuparnos, habíamos aprendido a acostumbrarnos

–Nuestra hija, querrás decir – le corregí mientras él me quitaba la libreta y la aventaba, lo cual me hizo soltar una carcajada más. - ¿Qué pretendes, Carlisle?

–Pensé que era obvio, mi amor – respondió él tomándome de la cintura para atraerme hacia su pecho antes de darme un profundo beso que casi me quita la respiración.

–¿Otra vez? – pregunté mientras desabrochaba los botones de su camisa, apenas antes de irse al hospital, Carlisle y yo habíamos hecho el amor en la regadera.

–Sí, mi amor, otra vez – asintió antes de volver a besarme, cuando sentí su cuerpo cálido y fuerte sobre el mío, la réplica se fue de mis pensamientos. La réplica y todo lo demás.

Esa tarde, no nos percatamos de a qué hora se fue Mirna, cuando bajamos, ya todo estaba guardado y la comida ya estaba fría. Carlisle comenzó a sacar los platos, vestido solamente con unos pantalones y yo calenté la comida, con sólo su camisa cubriéndome, nos dirigimos una sonrisa y después de comer, regresamos al dormitorio. Sí, el que nuestros hijos estuvieran en un internado decididamente tenía sus ventajas.

Jasper POV

Hoy el día había sido muy bueno, la verdad es que no puedo quejarme de nada, venir a vivir a Phoenix había sido la mejor idea de mis padres, me encantaba la escuela y estar con mis amigos y mi novia era fantástico. Jamás creí que podría encontrar a alguien que pudiera ser como el hermano que nunca tuve, pero aquí encontré no sólo a uno, sino a dos. Edward y Emmett se habían convertido en personas muy importantes para mí, aunque fueran tan diferentes, a los dos los apreciaba igual, por razones diferentes, claro. Edward era el hermano comprensivo, aquel que no juzgaba y que siempre tenía un buen consejo para dar; Emmett por su parte, era más alivianado y siempre conseguía sacarnos una sonrisa a todos con sus comentarios. Y lo más importante, es que sabía que podía contar con los dos, sin importar las circunstancias.

Ahora me encontraba en el gimnasio con Edward, él me había pedido que lo acompañase mientras él practicaba unos tiros libres y yo me había llevado mi tarea de física para poder adelantarla mientras le hacía compañía. No era necesario que estuviéramos hablando, el silencio entre los dos siempre era cómodo, ninguno de los dos teníamos la necesidad de llenar todo silencio con una plática vacía. En el momento en el que terminé los deberes, me quedé observando cómo Edward encestaba por novena vez consecutiva.

–¡Qué bueno que no está tu club de fans o la enfermería ya estaría llena de desmayadas! – bromeé y mi amigo rodó los ojos, aunque al igual que yo, sonrió por el comentario.

–Menos mal Bella no es celosa – comentó mientras encestaba de nuevo – se la pasa bromeando con eso del club de fans

–Pues tienes mucha suerte – respondí al comentario de los celos y Edward volteó a verme

–¿Alice es muy celosa contigo?

–No es taaan celosa, además, tú la conoces tan bien como yo, siempre sabe cómo poner en su lugar a las muchachas que intentan "algo" conmigo…es un alivio la verdad – le platiqué con una sonrisa, que mi novia fuera capaz de apartar a esas chicas de mí era increíble, así que de vez en cuando me colocaba tras ella para dejarla lidiar con eso.

–Al que no envidio es a Emmett, tú sabes que respeto mucho a Rosalie, pero ella sí que es de armas tomar.

–No me oirás nunca discutirte eso – me mostré de acuerdo con una risita.

Rosalie era, en palabras simples, la otra mitad de mí mismo. Con ella había compartido todo, desde el útero de nuestra madre hasta nuestro primer auto. A estas alturas, con sólo vernos a los ojos podíamos saber lo que el otro pensaba o sentía. Y así como habíamos compartido todo, nos conocíamos perfectamente, así que nadie tenía que venir a decirme que mi hermana era de temer. Si yo no tenía que temer por que alguna muchacha se me acercara, Emmett muchísimo menos. Rosalie jamás permitiría que una muchacha se atreviera a acercarse demasiado a su novio.

–Y hablando de novias… - murmuró Edward y al voltear hacia la entrada del gimnasio, vi que Alice y Bella venían a buscarnos

–Hola chicos – saludó alegremente Alice, dando sus brinquitos de hadita hasta llegar hasta mí. Yo la senté en mi regazo y besé sus labios dos veces

–¿Dónde andaban? – pregunté mientras veía como Edward dejaba caer el balón y abrazaba a su novia por la cintura

–Tu novia me secuestró – acusó Bella a Alice mientras Edward reía, escondiendo el rostro tras el cabello de su chica.

–No es cierto Isabella Marie Swan, fuiste voluntariamente conmigo – protestó Alice

–¿Llamas voluntariamente el ir detrás de ti mientras jalas la manga de mi blusa? – replicó a su vez Bella

–Sí

Edward soltó una carcajada y yo tuve que contener la mía, porque de reírme, Alice me mataría. Claro que podía entender a Bella, Alice era demasiado exigente, sin embargo, su bondad y su gran corazón lograban que todos fueran detrás de ella sin quejarse demasiado. Al menos yo nunca que quejaba, estaba tan enamorado de ella que jamás me quejaría de lo que hacía.

–¿Entonces a dónde la llevaste voluntariamente? – preguntó Edward, obviamente con un toque burlón, mientras Bella seguía entre sus brazos.

–Me llevó al laboratorio de química para que intentásemos hacer un barniz rosa porque el suyo está en su casa – respondió Bella antes de que Alice abriese la boca

–¿y eso es malo? – preguntó Alice, utilizando aquel tono de voz dulce e inocente que ninguno podía resistir.

–Sí, la directora casi nos mata cuando nos vio ahí – se quejó Bella

–Al parecer tenemos una manía con los laboratorios – susurré al oído de mi hadita y ella volteó a verme con una sonrisa antes de darme un beso.

Para evitar que Alice y Bella siguiesen discutiendo por lo mismo, las invitamos a dar un paseo por el jardín. Edward y Bella venían caminando frente a nosotros y yo pasé mi brazo por los hombros de Alice mientras caminábamos unos cuantos pasos detrás de ellos. Al igual que su mellizo, Alice estaba cómoda con el silencio, excepto cuando de moda se trataba, ahí sí no había manera de detener su parloteo, y aunque nadie prestase atención a lo que ella decía, seguía y seguía hablando.

Nos fuimos a recostar al pasto, Alice esperó a que yo me sentara para luego ella recargar su cabeza en mi regazo. Yo le sonreí y comencé a acariciar sus cabellos con un gesto distraído, no era como tener a Rosalie acostada sobre mí, pues ella tenía el cabello largo y mi hadita no. Sin embargo, me sentía a gusto jugando con las puntas que se le hacían, me daban un poco de cosquillas.

Edward se recargó en el árbol y Bella se sentó entre sus piernas. Definitivamente, era más fácil convivir con la pareja que hacían ellos dos. Bella y Edward eran muy discretos y nunca buscaban ser el centro de atención, sin embargo, aunque no estaban comiéndose a besos como Emmett y Rose, era igualmente fácil ver el amor que había entre ambos. En esos momentos, Edward tenía ambas manos sobre el vientre de Bella y ella acariciaba la rodilla de él con un gesto como el mío. Me gustaba la manera en la que se comportaban como pareja y me alegraba mucho por ellos, ambos estaban hechos el uno para el otro.

–Mi mamá planea hacer una fiesta de Navidad – escuché que Alice decía y todos pusimos atención a su comentario.

¿–Ah sí? ¿cuándo te dijo? – preguntó Edward con una ceja levantada.

–Hoy, apenas comenzó a pensarlo, así que le sugerí que podríamos hacer un intercambio de regalos, será divertido, tengo que ir pensando en qué le regalaré a papá

–¿Cómo sabes que te tocará, papá?

–Simplemente lo sé, además será genial porque estaremos todos

–¿Todos? – preguntamos Bella y yo al unísono

–Sí, mamá invitará a sus familias, obviamente, una lástima que los demás no puedan – Alice respondió y todos nos quedamos algo estáticos.

Vale, Alice era mi novia y la amaba, pero eso de que estuviera adelantándose a los acontecimientos y que además lo hiciera con gran precisión, era algo a lo que no podía acostumbrarme aún. Y según la expresión facial de Bella, ella tampoco lograba entender todo por completo. Edward por su parte, mostraba una tranquilidad sorprendente, sin embargo, siendo su hermano mellizo, era seguro que él ya estuviera acostumbrado a que su hermana estuviera siempre un paso delante de todos nosotros.

Y ya pasada la sorpresa, me parecía que la idea de pasar una Navidad los seis juntos sonaba bastante bien. Aunque éramos un grupo un poco mayor, me imaginaba que los demás ya tendrían planes con sus familias, hasta ahora sabía que Gis se iba con sus padres a esquiar y Nicole pasaría las Navidades con la familia de Julian y de Damien. Igual podríamos organizar antes de regresar a la escuela.

–…entonces tendremos que ir a escoger tu vestido, Bella – al parecer me había perdido la mitad de lo que había dicho mi hadita, pero el fin de su frase hizo que Bella rodara los ojos.

–Alice, faltan semanas para la Navidad – protestó la castaña mientras Edward volteaba a otros lados para aguantar la carcajada que se moría por soltar.

–Pero si no vamos pronto, los vestidos más bonitos se van a agotar – el tono que usó Alice era acompañado por la carita, así que, obviamente, Alice tenía la batalla ganada en contra de Bella.

Bella suspiró derrotada. Era una gran ironía que la mejor amiga de Alice fuese una desapegada de las compras. Ya podía imaginarme lo que sentiría Bella, haciendo lo que más odiaba por complacer a aquella monstruita, y todo porque la quería. Yo tampoco era un afecto a las compras, había vivido ya suficiente con Rosalie como para que ella y mi novia estuvieran de acuerdo con que tenía un buen gusto para vestir, así que hasta ahora me había librado de acompañar a alguna de las dos a sus días de compras. Y los hermanos Cullen también habían aprobado todas sus lecciones de moda. Gracias al cielo, al parecer, la única que faltaba era Bella y por su poco interés en la moda, parecía ser que Alice jamás la dejaría en paz con eso.

Entonces, Bella volteó un poco su rostro y miró a Edward con un gesto compungido.

–¿Nos acompañarías? – pidió la muchacha con una expresión tal que, si yo fuera Edward no podría soportar ver.

–Claro que sí, mi amor – aceptó el hermano intermedio de los Cullen, besando los labios de su novia con una sonrisa.

–Yo también las acompaño – dije antes de que Alice siquiera tuviera que pedírmelo. Seguramente nos estábamos metiendo en la boca del lobo, pero podía imaginar que Bella lo agradecería mucho.

–Entonces al oso no le quedará de otra más que venir también – afirmó Alice con esa decisión que la caracterizaba.

Edward y yo nos dirigimos una mirada de diversión. Sí, nosotros también habíamos aceptado salir de compras con las chicas, pero sería extremadamente divertido ver cómo Emmett seguía a mi hermana por las tiendas. Quizás esta salida de compras no fuera a ser tan tediosa como todos nos imaginábamos.

Nos quedamos otro rato platicando a gusto. Bella se removió un poco para acomodarse y pronto se quejó, lo cual hizo que todos volteásemos a verla con algo de preocupación. Si algo malo podía pasar en algún lugar, le tenía que pasar a la pobre.

–¿Mi amor estás bien? – preguntó Edward acariciándole la espalda con preocupación.

–Sí, es sólo que…algo…hay algo aquí…como una piedra – respondió Bella moviéndose de dónde estaba.

Edward y Bella se movieron y nosotros nos quedamos viéndolos mientras removían un poco de tierra para saber qué era lo que había ahí. Sin embargo, mientras iban haciéndolo, un nudo comenzó a hacerse en mi estómago.

–Ya…pero no es una piedra es un…¿un microscopio? – Edward sacó el aparato del hoyo y yo sentí cómo enrojecía. Mi hadita y yo nos dirigimos una mirada de culpabilidad.

–¿Qué hace un microscopio enterrado en los jardines? – preguntó Bella con una genuina y comprensible curiosidad. Alice y yo evitábamos mirarlos a la cara.

–No lo sé…aguarden un minuto – sentí la mirada penetrante de Edward sobre nosotros y supe que ya nos habían cachado – ustedes dos – nos señaló – el día de Halloween Bella y yo estábamos allá y los vimos muy sospechosos caminando por aquí – le comentó Edward a Bella y nosotros nos miramos con las mejillas enrojecidas.

–Es que…es que se rompió…y la directora nos hubiera matado – nos excusó Alice con su voz cargada de desesperación, lo cual en otra situación me hubiera causado mucha gracia, pero no en esos momentos.

–¿Cómo rompieron un microscopio? – preguntó Bella ingenuamente, mientras su novio ponía una cara de desagrado - ¿saben qué? Mejor no contesten eso, prefiero no saberlo.

–¿No dirán nada, verdad? – pidió Alice a nuestros amigos y yo observé a Bella, la cual ponía una sonrisa de victoria.

–No diremos nada, con una condición

–¿Cuál? – preguntó Alice con algo de duda en su voz y yo ya podía olerme la condición que Bella le impondría a mi novia para no decir nada con respecto al incidente.

–Cuando vayamos de compras, yo elijo la tienda y yo elijo el vestido – Bella decretó con seguridad, lo cual hizo sonreír a Edward

–¡Pero Bella! – comenzó a protestar mi hadita compungida, sin embargo Edward la interrumpió.

–Acéptalo, Alice, o Emmett será el primero en enterarse de esto – amenazó el muchacho a su hermana, obviamente, saliendo en defensa de su novia, yo me estremecí al pensar en las burlas que Emmett nos haría de enterarse de lo que estábamos haciendo.

–De acuerdo, aceptamos – yo intervine antes de que Alice dijera algo.

Edward y Bella sonrieron satisfechos y antes de irnos, los cuatro volvimos a cavar el hoyo para esconder el microscopio, sólo que ahora lo dejamos más hondo y más cercano a las raíces del árbol, de ese modo, si alguien llegaba a sentir algo, pensaría que era una raíz algo salida, nada más. Sabía que Edward y Bella mantendrían su promesa de no decir nada, lo cual era un alivio porque si Emmett se llegase a enterar del incidente, no nos dejaría de molestar, jamás.

Lyla POV

Después de días de no poder ver a mi mejor amiga, ahora no quería ni separarme de ella por nada, me preocupaba que pudiera recaer en su depresión y yo no podría soportar verla así una vez más. Por eso todos nos habíamos empeñado en rehacer la escenografía y los vestuarios mientras ella y Julian estaban fuera. Lo cierto es que me sorprendió la facilidad con la que todos habían aceptado ayudarnos en la empresa, pues no sería fácil rehacer tantas cosas. Sin mencionar que estábamos tomando decisiones que le correspondían a Nicky y ella bien podía decir que nada le gustaba. Ver cómo mi amiga veía todo con emoción y sorpresa, supe que habíamos hecho un buen trabajo y ahora ella podría tomar las riendas del club nuevamente.

Por supuesto que no la tendría fácil, ya había escuchado a algunas chicas que estaban dentro del club diciendo que estaban descontentas con el abandono de Nicole y que querían hablar con la directora con respecto a eso para poder poner a alguien más a cargo del grupo. Yo sólo sonreí y me imaginé la escena, esas dos tenían que tener mucho cuidado con lo que decían y hacían, pues mi amiga era perfectamente capaz de dirigir el club de teatro como nadie más y dudaba que la directora escuchar a quejas que no tendrían fundamento. Nicole era una persona muy perseverante y no dejaría que nadie le quitase el sueño que tenía de convertirse en una actriz y directora prestigiosa. Y yo no dudaba que lo conseguiría.

–¿Estás pensando en mí? – preguntó una cariñosa voz a mi oído mientras me abrazaban por la cintura. Yo sonreí y dejé que la presencia de Zach me envolviera.

–En realidad, pensaba en Nicky – respondí bromista pero sincera

–Voy a ponerme celoso, últimamente todo en tu cabeza, es Nicky – se quejó él mientras sus labios besaban mi cuello

–Es mi mejor amiga – repuse y él se separó de mí, me di la vuelta y lo miré divertida

–Pues ahora parece que piensas en ella más que en mí – añadió "herido" y yo solté una carcajada.

Por supuesto que aquello era una mentira, pues él sabía que desde que habíamos regresado, las cosas entre nosotros iban de maravilla y no podía evitar pensar en él cuando tenía un momento de ocio. Por supuesto que yo aún estaba algo recelosa, pero Zach estaba comportándose como nunca y yo no podía evitar sentir que las cosas iban mejorando muchísimo. Antes de que pudiera responderle, alguien tocó la puerta de nuestra habitación, así que fui a abrir.

–Hola, Lyl – me saludó Emmett recién le abrí

–Hola Emm ¿qué haces por aquí?

–Pues estoy buscando a mi novia – respondió como si fuera lo más obvio del mundo…que por cierto era lo más obvio del mundo

–Rose no está aquí – respondí yo y le abrí la puerta – pero puedes pasar a esperarla, si quieres

–Claro, gracias – entró y al ver a Zach, una sonrisa burlona curvó los labios del grandote y yo supe que no había sido una buena idea invitarlo - ¿interrumpo sus cochinadas?

–No, de hecho, no estábamos haciendo nada porque Lyla estaba pensando en Nicole – respondió Zach y yo rodé los ojos.

–Creo que eso me huele a engaño, Zach – bromeó Emmett y yo me quedé pensando. Ese hombre en verdad no conocía la sutileza o la delicadeza, pues el tema del engaño, no nos hacía gracia a ninguno de los dos y Emmett parecía no percatarse de ese detalle – Eso de mejores amigas se me hace que es un pretexto

Yo me mordí los labios para contener una carcajada. Por supuesto que Emmett tenía que salir con una de esas respuestas, sin embargo, ver el rostro de confusión de mi novio hizo que yo soltara una carcajada. Por supuesto que Nicole y yo estábamos más que seguras de nuestra identidad sexual y que lo que nos unía era una gran amistad, no lo que Emmett creía que era un amorío secreto.

De hecho, resultaba muy curioso como los chicos siempre pensaban que nosotras podíamos tener "algo" más con una mejor amiga si íbamos a todos lados juntas, sin embargo, ellos jamás dirían que Emmett y Jasper tenían algo por caminar juntos a las clases o cosas así. Incluso Julian y Zach, quienes se habían vuelto los mejores amigos después de que se hicieran nuestras parejas, respectivamente. Sin duda la mente de los chicos era más pervertida que la de las chicas.

Los chicos me miraban con sorpresa y yo no podía dejar de reírme, su idea de un amor entre Nicole y yo me había dejado más que sorprendida. Y para rematar, en ese mismo momento, entraron Nicky y Rose tomadas de la mano. Ver la expresión de Emmett me mató y me tuve que sentar en el sillón porque ya me dolía el estómago de tanto reírme.

–¿Qué le pasa a esta loca? – preguntó Rosalie sin soltar su mano de la de Nicole

–Mi querida Nicky, parece que levantas demasiadas pasiones – le dije a mi pelirroja amiga antes de volver a reírme. Por supuesto que ninguna de mis compañeras de habitación entendía a lo que me refería.

–¿Yo? ¿levantando pasiones? ¿qué significa eso? – preguntó Nic

–Pues sí, primero, haces que Lyla piense en ti todo el tiempo y ahora vienes tomando a mi novia de la mano – respondió Emmett algo enfadado y yo seguí con mis imparables carcajadas.

Rosalie y Nicole se voltearon a ver y pronto se unieron a mis risas, claro que era ridículo todo lo que ese par estaba diciendo. Nicole siempre había tenido la costumbre de tomar a sus amigas de la mano, yo mejor que nadie lo sabía, y sinceramente, había que ser muy corto de vista para creer que Nicole era lesbiana o bisexual, se notaba a leguas que ella sólo tenía ojos para Julian. Así que nosotras tres nos quedamos acostadas en el sillón botadas de la risa mientras Emmett y Zach nos veían confundidos. Entonces, consideré que era necesario parar de reír y hablar en serio con los chicos. Dejé que ese par siguiera riendo y yo los miré con una tierna sonrisa.

–Chicos, en verdad, si creen que Nicole podría hacernos sentir algo más que una amistad por ella, entonces nos conocen muy poco a las tres – les dije con un tono que trataba ser conciliador. Respiré profundo, no debía seguir riéndome de ellos de ese modo.

–Pero venía tomando a Rose de la mano – reclamó Emmett y su novia rió a carcajada suelta.

–Vamos Emmett, eso no quiere decir que me guste, Rose – se defendió Nicole – además, ¿cómo podría quitarte a tu rubia?

–Pues más te vale que no intentes nada con mi pelirroja – Zach fue a abrazarme posesivamente y yo reí mientras le dejaba un beso en su cuello.

–Dios mío – se quejó Nicky rodando los ojos ante el despliegue de posesividad que había en la habitación – ustedes están locos.

–¿Nosotros? – preguntó indignado Emmett mientras atraía a Rosalie y la sentaba en su regazo – tú eres la loca.

–Sí, loca por él – respondió Nicole mirando hacia la puerta con una sonrisa de boba en el rostro.

Los cuatro volteamos y yo sonreí al ver a Julian en la entrada de nuestra habitación. Nicole se levantó y fue a darle un beso antes de que ambos salieran de ahí.

–Por si quedaban dudas… - susurré y sólo alcancé a escuchar la risita de Rosalie antes de que los labios de Zach se apoderaran de los míos.


Heme aquí con otro capítulo xD

Como podrán imaginarse, vamos llegando a la recta final del fic u.u

Después de tanto tiempo, por fin su loca escritora se dignará a terminarlo, pero ya tengo varias ideas formándose en mi loca cabecita, de hecho, si alguno ya se pasó por mi perfil, notará que ya tengo una nueva historia que se llama "se desintegra el amor". Como muchos de ustedes sabrán, Emm y Rose son mi pareja favorita, así que me he permitido escribir otro fic con ellos como protagonistas, pero otro Ed/Bella se está formando.

Espero que disculpen esta demora y que disfruten del capítulo, el cual yo gocé escribiendo por lo cómico que es.

Nos vemos en el próximo.

Muchas gracias a todos por sus reviews, les juro que leo todos, sin embargo, no me alcanza el tiempo para responderles a todos y no considero correcto responderles a algunos y a otros no, de todos modos, cuentan con mi más sincero agradecimiento.

Un beso

Los quiere,

Dayan