Ya tengo el capítulo. Esta vez ha sido más que difícil escribir al ordenador porque, aparte de no tener pc, que sigo sin pc, me prestaron uno muy viejito, que no tenía procesador de textos pero bueno, me apañaba más o menos hasta que el teclado se estropeó y ya no funciona la "a", yo empiezo a pensar que estoy gafada.

Vamos a seguir con Gaara que irá conociendo a Nagato, Temari y Kankuro y sus reflexiones y luego tenemos a un Shikamaru un poco apurado por "problemas personales" y que recibe la llamada de un histérico Naruto y por último veremos cómo sigue Itachi y se descubrirá algo.

Espero que os guste.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Expectativas y realidades

De nuevo el universo de Gaara había vuelto a trastocarse. Ni por un momento se había planteado la idea de que Nagato se hubiese casado y tuviese una familia, lo cual no dejaba de ser lo más lógico del mundo. No sabía cómo no se le había ocurrido la idea de que Nagato hubiese seguido con su vida, no sabía por qué extraña razón pensó que continuaba soltero, quizás porque estaba solo cuando le vio en casa de la abuela Chiyo, fuera lo que fuese ahora aquello era una variable más en toda su ecuación.

Temari había hecho un comentario sobre los cuadros que había en esa casa porque había uno en concreto, un cuadro de estilo impresionista en el que se veía a una mujer con vestidos occidentales antiguos, de espaldas, mirando un campo lleno de flores, que le llamó mucho la atención.

- Es curioso - había dicho Nagato - A mí también me gusta mucho este cuadro, no sé por qué me recuerda a vuestra madre, es muy extraño.

Si, era extraño pero a Temari también le pasaba, no es que le recordara a su madre pero al verlo se sentía como melancolía, podía imaginarse a esa mujer mirando el campo de flores con mirada nostálgica.

- Hay más cuadros de este autor por la casa - habló Shii - ¿Queréis verlos?

- Buena idea, Shii - añadió Nagato - La comida tardará aún un poco, así que puedes aprovechar para enseñarles las pinturas y mientras yo tomaré un poco el sol.

- Si no le importa - intervino Gaara - Yo preferiría quedarme con usted.

- De acuerdo - sonrió Nagato - Pues acompañadme.

- No estés demasiado al sol - dijo Shii - Ya sabes que el sol de Diciembre es muy engañoso. Venid vosotros conmigo, veréis que cuadros tan interesantes. La dueña de esta casa es una amante de la pintura, la mayoría de estos cuadros son obra de su nieto, creo, algunos son copias de lienzos famosos pero otros son suyos y son muy interesantes.

Subieron a la primera planta de la casa, Shii tenía razón había muchos cuadros interesantes o al menos a Temari se lo parecieron, a Kankuro sin embargo le llamaba más la atención la decoración en sí y al ver un piano no pudo si no acordarse de Sumire y de aquel momento que tuvieron en la casa de la playa de Sasuke y de aquel abrazo tan cálido, lo que le recordaba que Sumire estaba en Konoha y también Sai ¿Y qué tontería le había dado a Sai? Kankuro pensaba que ya se le había pasado el capricho por Sumire pero no, parece ser que solo había sido un paréntesis, claro que lo entendía, Sumire era encantadora... maldito Sai.

Shii hablaba con Temari cuando Kankuro se dio cuenta de que no estaba enterándose de nada. De pronto el teléfono de Shii comenzó a sonar.

- Disculpadme un momento.

Shii contestó el teléfono mientras se alejaba de la habitación.

- ¿Qué piensas? - preguntó Kankuro a su hermana.

- Estoy preocupada. No me esperaba que Nagato Uzumaki tuviese una familia.

- Lo cual no deja de ser normal.

- Sí, es cierto, lo que pasa es que me da un poco de miedo ¿Sabrá su familia lo de Gaara?

- ¿Qué quieres decir?

- Que bueno, si lo saben ya habrán hecho sus planes, bueno, digo yo, pero si no lo saben ¿Querrá Nagato que lo sepan? Lo mismo si Gaara es hijo suyo no quiere que lo sepan, imagínate la de contrariedades que puede tener que de pronto apareciera un hijo, se lo pueden tomar bien o se lo pueden tomar fatal, imagínate que no quieren que haya un hijo bastado de por medio, pueden pensar que quiere quedarse con su herencia o no se...

- ¿Tú crees? No parece ge tengan problemas de dinero

- Si, pero a veces eso no es excusa para algunas personas, ya sabes lo que se dice, en cuestión de dinero no hay amigos, ni familia, ni nada.

- Eso es cierto, pero vamos en el caso de Gaara no hay problema, solo hay que explicarles que no está interesado en el dinero de nadie.

- Pero a lo mejor no se lo creen.

Kankuro chasqueó la lengua

- Puede ser un tanto incómodo, sí.

- Es que esta situación es una muy incómoda ¿Y nosotros? Lo mismo piensan que nosotros también queremos algo.

- ¿Cómo pe?

- Extorsionarle o algo así

- iPor dios, Temari! Sí que eres retorcida y desconfiada.

- Yo es que ya no me fío de nada.

- Bueno pues mantengamos la calma y averiguaremos que es lo que pasa. Si es un malentendido explicaremos nuestras razones y si no nos creen pues "aire", no creo que Gaara necesite nada de esta familia, él solo quiere saber si es su padre.

- Pero a lo mejor si quiere, a lo mejor quiere una cercanía o algo con él.

- Bueno pues ya nos enteraremos y ya veremos lo que hacemos pero una cosa te digo, si Nagato es el padre de Gaara y no lo acepta como es o pone pegas o yo que sé, no se si merece la pena haber averiguado la verdad, a lo mejor Gaara estaba mejor sin saberlo.

- No seas tan drástico y calla que ya vuelve Shii.

- ¿Y a ti que impresión te da este?

- De momento me ha caído bien, ya veremos.

Por su parte Gaara caminaba despacio al lado de la silla de ruedas de Nagato, este la manejaba él solo, se negaba a que Gaara le ayudase, decía que eso le daba la sensación de depender de los demás, además que no le apetecía que su acompañante fuera por detrás de él.

- Supongo que te habrás extrañado mucho de que te invitara a comer.

- En cierto modo.

Nagato le había dicho, cuando se conocieron en la casa de la abuela Chiyo, que si quería hablar de su madre le llamase, así que tampoco le extrañó demasiado, lo que si le desconcertaba era que estuviese allí su hijo.

- Supongo que extrañarás a tu madre, quiero decir, el cariño de una madre

- No lo sé. Lo que creo que extraño es eso, si, el no haber sentido el cariño de una madre. Lo más parecido creo que fue la abuela Chiyo y mi psicóloga, si, ella es un mujer increíble, con mucho carácter pero alegre y cariñosa y pienso que una madre debe ser así ¿Mi madre era cariñosa?

- Tu madre adoraba a sus hijos, eran todo para ella.

- ¿Puedo...? ¿Puedo preguntarle cosas de mi madre?

- No si sigues tratándome de usted, me resulta muy incómodo.

- Si... bueno... - Gaara pensaba que estar dando rodeos era una forma de perder el tiempo, necesitaba saber lo que necesitaba saber, claro que si Nagato no se lo decía espontáneamente suponía que tendría que ir despacio con ese tema ya que habían sido invitados a comer y tampoco era de buena educación llegar y preguntarle al anfitrión si había tenido una aventura con una mujer casada - Yo quería saber si fuiste muy amigo de mi madre.

- Creo que si, al menos yo quiero pensar que ella me tenía por un buen amigo.

- Antes de morir mi tío Yashamaru guardó en una caja unas cuantas cosas personales de mi madre y pidió que se me entregara cuando yo tuviera juicio para entender.

- ¿Entender?

- Entender, razonar y perdonar... fueron sus palabras... también me escribió una carta contándome muchas cosas.

- Me dio pena cuando supe lo de tu tío, supongo que la depresión pudo con él, estar deprimido es algo horrible.

- ¿Te enteraste de lo de mi tío?

- Siempre he querido estar al tanto de vuestra familia. Te parecerá una tontería pero a pesar de que tu madre y yo fuimos amigos durante solo unos meses ella fue muy importante para mí, me enseñó que hay algo muy poderoso… el amor.

Gaara miraba a Nagato sin saber que expresión poner y Nagato sonrió.

- Me refiero al amor de una madre por sus hijos. Creo que no hay nada más importante para una madre que su hijo, ni mayor sacrificio que el que una madre está dispuesta a hacer por un hijo. Conocer a tu madre me hizo ver la vida de otra forma. Yo era un joven lleno de ideales que quería cambiar el mundo y me di cuenta de que para cambiar el mundo a veces hay que empezar por cosas muy pequeñas.

Shii regresaba donde estaban Temari y Kankuro.

- Perdonadme, me temo que voy a tener que marcharme, ha surgido un imprevisto en una de las casas de la fundación.

Kankuro y Temari se miraron entre ellos sin comprender nada.

- ¿Qué fundación? – preguntó directamente Kankuro e inmediatamente notó un pellizco de su hermana en el brazo, seguramente para indicarle que estaba siendo demasiado descarado.

- La fundación de mi padre. Yo acabo de terminar la universidad y estoy intentando implicarme y seguir con su proyecto, pero es más difícil de lo que pensaba.

- ¿A qué se dedica la fundación? – preguntó ahora Temari y Kankuro le devolvió el pellizco.

- ¿No lo sabíais? Ah, yo pensaba que lo sabíais.

- La verdad es que no sabemos demasiado de tu padre – respondió Temari.

- Ah, vaya, que situación tan incómoda. Os los cuento por el camino, tengo que decirle a mi padre que sintiéndolo mucho no voy a poder comer aquí – comenzaron a caminar deshaciendo sus pasos y en dirección al jardín – Hace unos años mi padre por fin pudo hacer realidad su deseo de crear una casa de acogida para mujeres maltratadas. Tenemos tres casas de acogida, en Oto, Ame y Kusa, bueno en Kusa acabamos de inaugurarla y tenemos varios problemas, parece ser que hay quien no le interesa y por lo visto han entrado y destrozado todo.

- ¿Han entrado en plan vándalo? - se interesó Kankuro - ¿Pero ha habido daños?

- Bastantes, sobretodo materiales, aunque lo grave es que una de las voluntarias ha resultado herida. Comprenderéis que tengo que ir a ver lo que ha pasado allí.

- ¿Pero cómo puede haber gente tan retrógrada? - gruñó Temari - Es que es increíble que pasen cosas así.

- Te asombraría saber lo que algunos resentidos son capaces de hacer.

...

Shikamaru Nara no sería Shikamaru Nara si no hubiese sospechado que algo pasaba y no sería digno de ser un Nara si no supiera atar cabos y descubrir de qué se trataba.

Había salido del refugio, hacía frio y el aire helado parecía abofetearle en la cara pero casi que lo agradecía, necesitaba sentir ese aire fresco y de paso refrescarse las ideas y otra parte de su cuerpo donde parecía empeñada en juntarse toda su sangre, en lugar de ir al cerebro, que es donde debería ir.

Akane se había quedado dentro del refugio preparando la comida, o calentándola, no sabía muy bien lo que hacía peor Shikamaru había decidido dejar que lo hiciera porque era muy mandona y no sabía estar sin hacer nada, además tampoco era tanto trabajo. Empezaba a tener hambre, al final se habían entretenido demasiado paseando por allí, haciendo un muñeco de nieve y tirándose bolas y ya iba siendo hora de comer.

Estaba más que claro que Akane se traía algo entre manos, tampoco había que ser un genio para darse cuenta de eso, Akane dejaba demasiadas pistas e indicios de que era así, sonrisillas extrañas y algún que otro comentario con doble sentido, en realidad Shikamaru llevaba sospechando de Akane desde el día anterior, algo tramaba y cuando le dijo que iban a pasar el día en el refugio ya sí que no tuvo ninguna duda. A partir de ahí solo había que atar cabos.

Akane le había llevado al refugio porque quería... porque necesitaba que se ocupase de ella. Era cierto que la tenía muy abandonada, no abandonada de que no la hiciera caso o no se preocupase por ella, abandonada en lo referente al tema de sus hormonas y sus "necesidades". Realmente es que Shikamaru pensaba que ese no era un tema importante, pensaba que Akane no le daría importancia, incluso le era incómodo insinuársele o comentarle algo porque no quería parecer un salido delante de ella, ya sabía que estaban casados pero es que... que problemático que era todo... todo era más complicado de lo que parecía. Si ellos hubiesen tenido un noviazgo normal o algo parecido a una relación normal no sería todo tan incómodo pero solo lo habían hecho una vez y sin planearlo, pero aún sin darse cuenta y a ella no le gustó y él tampoco se puede decir que lo disfrutase, sentía demasiada vergüenza encima como para disfrutar de nada y ella se quedó embarazada y ya no lo habían repetido. Lo intentaron pero Akane se quejó de que le dolía y él entró en pánico ¿y si por su culpa abortaba? Así que desde entonces solo se habían besado y acariciado y a él le daba la impresión de que si le insinuaba que quería algo más ella podía pensar que era un aprovechado, que se aprovechaba de que estaban casados o... lo que fuera, Shikamaru daba muchas vueltas a todo ese tema porque como querer claro que quería pero entre no ofenderla y no hacerla daño no hacía nada más que darle excusas y largas al asunto para no tener que enfrentarse a eso, porque ese era otro problema que tenía, algo más que problemático y eran las expectativas de Akane. Seguro que Akane esperaba algo… cuando menos bueno, ya que la primera vez había sido decepcionante pues seguro que esperaba que la segunda fuese mejor pero ¿y si no lo era? Que él no tenía experiencia, que era un pringadillo que… ¿y si su expectativas eran muy altas? ¿Y si la decepcionaba otra vez? ¿Y si resultaba que la segunda vez era aún más decepcionante que la primera?

Se estaba empezando a volver loco, además lo estaba pasando fatal físicamente también, sobre todo por las mañanas cuando se despertaba con "aquel" problema y no es que fuese solo incómodo, es que era bastante doloroso.

Sabía que era normal y que no debería sentirse avergonzado y luego además cada vez que veía la redondez que empezaba a coger su vientre él... se excitaba muchísimo ¿sería un pervertido por excitarse al ver a una mujer embarazada? No, error, no era por ver a una mujer embarazada, era por ver a Akane con esa tripita redondita y...

"...

- No lo puedo evitar, no quiero pero no lo puedo evitar - le había dicho a Shikato no hace mucho durante el desayuno, porque con alguien tenía que hablar y si lo hacía con Chouji ya estaba escuchando sus risotadas.

- Pues tú tienes la solución bien cerca - sonrió Shikato.

- ¡No seas burro! ¡No puedo hacer eso! Primero, si la despierto porque tengo "ese" problema lo mismo me rompe, con suerte, la cara y segundo, no puedo hacer nada con Akane.

- ¿Por qué?

- Porque está embarazada.

- No seas absurdo ¿es que crees que vas a golpear a los niños con eso?

- No, no es eso.

- A lo mejor piensas que te lo van a agarrar - rio con ganas.

Shikamaru le miró frunciendo el ceño.

- Lo que pasa es que como el médico dijo que tenía peligro de aborto pues nos aconsejó que no tuviéramos... relaciones.

- Ah, ya entiendo. Pero a lo mejor ya ha pasado el peligro.

- Pero yo no me fio. La última... y la única vez que lo intentamos a Akane le dolió bastante.

- Bueno, hay más de una forma de hacer zumo.

- ¿Qué quieres decir?

- Que hay otras formas para solucionar tu problema.

- No le voy a pedir a Akane que me haga nada.

- ¿Te da vergüenza? No debería dártelo, a fin de cuentas es tu mujer y deberíais, los dos, tener confianza. Pero de todas formas siempre puedes hacer tu solo un apaño... ya me entiendes, no será la primera vez que lo haces, así que no me mires con esa cara de tonto.

- ¿Pero cómo quieres que...?

- ¿Te lo tengo que explicar?

- No, déjalo. Lo que pasa es que yo estoy con Akane y...

- No lo pienses tanto, no le vas a poner los cuernos, ni a serle infiel, además si piensas en ella ni si quiera sería de pensamiento. De todas formas, primo, primero pregúntale a ella a ver qué opina al respecto, vuelvo a decirte que tenéis que tener confianza y Akane no es tonta y se ha casado, debe imaginarse que piensas esas cosas porque si cree que no las piensas, entonces sí que tienes un problema.

..."

No sí, si Akane si pensaba, la verdad es que por lo menos hablar, lo que era hablar, Akane hablaba más de sexo que él y a veces se ponía tan cariñosa que... pero había algo que a Shikamaru no le cuadraba, era como una pieza que no encajaba... que rabia le daba no encontrar esa pieza.

Y ahora le había llevado al refugio, a pasar el día solitos... estaba claro lo que Akane pretendía y tendría que dárselo... aunque... si quizás la pieza que no encajaba era esa...

A todo esto había que añadir el problema añadido de... ¿qué era? ¿Perfume? Si, seguramente era ese perfume de Jisei que Akane se echó el día que salió con Sasuke y que hizo que el chico se pusiese en plan depredador... tenía que ser eso porque ayer Akane fue a casa de Jisei a que le diera "una cosa" y regresó a casa con Sumire, las dos muy contentas, cuchicheando entre ellas y riéndose a escondidas, que seguro que era por algo de él porque ninguna de las dos son buenas disimulando y luego esta mañana Akane tenía esa sonrisa de maliciosa y ese olor... nunca lo había olido, era un perfume distinto al que ella suele usar. El no creía en esas cosas, por lo menos no en perfumes mágicos, ni pociones, afrodisiacos y esas cosas, pero sabía de la existencia de perfumes con feromonas que atraen al sexo contrario y despiertan el deseo sexual ¿Sería esa una forma retorcida que tenía Akane de decirle que quería sexo? Bueno, más bien parecía una exigencia.

Sacó el móvil de su bolsillo y lo miró. Si llamaba a Jisei saldría de dudas y si era cierto lo que pensaba podría pedirle algo que contrarrestara aquello porque es que lo suyo estaba empezando a ser muy... no había palabra para explicarlo, Sasuke mordió a Akane, a saber él que podría llegar a hacer.

Estaba mirando el móvil valorando si llamarla o no cuando el aparato comenzó a sonar. Era Naruto, ahí salía su nombre en la pantalla. Shikamaru suspiró... en el bien pensado plan de Akane para aislarle se le olvidó apagar los móviles.

- ¿Qué te pasa, Naruto? - contestó resignándose.

- ¡Shikamaru! ¡Ha sucedido algo horrible, ttebayo!

- ¿Qué ha pasado? - la idea de que a Ino le había sucedido algo cruzó su mente alarmándole - ¿Ino está bien?

- ¿Ino? ¿Qué le pasa a Ino, ttebayo?

- Nada, Naruto, nada, olvídalo, no sé por qué he pensado en Ino ¿Qué ha pasado?

- ¿Qué le pasa a Ino? - le llegó el grito de Naruto a través del teléfono.

- Nada, es solo que con todo el tema de la anorexia no se... a veces me preocupo.

- Entiendo. No, no es por Ino, que por cierto, tengo buenas noticias... ¡No me líes! ¡Yo no te he llamado para hablar de Ino, ttebayo!

Shikamaru retiró el teléfono de su oreja, la voz de Naruto parecía taladrarle y lo miró pensando que Naruto era otro que terminaría volviéndole loco.

- Se trata de Sasuke - oyó al volver a ponerse el aparato al oído.

Shikamaru suspiró, siempre que Naruto tenía algún problema acudía a él y eso no le molestaba, era su amigo y los amigos están para eso, lo que le molestaba es que se imaginaba cualquier tontería entre Naruto y Sasuke.

- ¿Qué le pasa al Uchiha?

- Que Minako ha dicho que se han besado ¡Que se han besado! ¿Te das cuenta, ttebayo? ¡Sasuke ha besado a mi hermana!

- Vale, vale, no grites, no vas a solucionar nada gritando.

- ¡Pero ha besado a mi hermana, ttebayo!

- Peor hubiera sido que la hubiese golpeado.

- ¿Pero tú me has escuchado? ¡La ha besado! ¡A mi hermana! ¡A mi hermana pequeña!

- Tu hermana pequeña tiene ya 15 años, lo mismo no es el primer chico al que besa.

- ¿Pero qué dices, dattebayo? ¿A ti te gustaría enterarte de que Sasuke besa a Chiharu?

- Te tendrás que acostumbrar a eso.

Shikamaru volvió a separar el teléfono de su oído, esta vez los gritos de Naruto eran aún más chillones, si es que eso podía ser. Un par de vez intentó acercárselo pero inmediatamente lo retiraba. A la tercera por fin lo logró hacer.

- ¿Ya has gritado bastante? Mira Naruto, tranquilizate, sé que a lo mejor te suena un poco fuerte pero Minako se está haciendo mayor y no lo puedes evitar, además es tu hermana, no tu hija, deja que tus padres se ocupen de eso.

- ¡Pero si mi madre es más irresponsable que ella, ttebayo! ¿Sabes lo que hizo? Minako lo dijo en la comida, delante de mis padres y mi madre... ¡Mi madre me ha regañado a mí, ttebayo!

- ¿A ti?

- Bueno es que... yo le di un puñetazo a Sasuke ¡Estaba allí, callado, sin decir nada y yo tenía que hacerlo, ttebayo!

- ¿Pegaste a Sasuke sin ningún motivo?

- ¡Besó a Minako!

- Naruto... ¿Pegaste a un ciego?

- Pues estará ciego pero bien que besó a mi hermana, para eso no estaba ciego ¿verdad?

- Naruto, Naruto, estás sacando todo de quicio, tienes que tranquilizarte. A Minako le gusta Sasuke, ya te lo dije y es una chica muy lanzada, lo sabes, a mí me da unos abrazos de lo más comprometedores, puede ser que solo le diera un piquito o que fuera un accidente.

- ¿Tú crees?

- Mendokusei, pues claro, además es Minako, no te tienes que preocupar y es Sasuke ¿Acaso Sasuke es de lo que se aprovechan de las chicas?

- Pues él estuvo saliendo con Sakura y Akane... y Karin.

- Y que yo sepa Akane nunca ha dicho que él se propasase con ella.

- Ya pero...

- Un beso no es malo y a lo mejor Minako lo ha hecho por... hacer la gracia. Piensa en Momoka, la hermana de Sakura, ella es más pequeña y te aseguro que se ha besuqueado con el hermano de Ino. Además, cuando tu tenías 15 años, si te hubieran dado la oportunidad de besar a Sakura, lo habrías hecho, bueno que digo ¿que no has jugado a la botella?

- ¡No es lo mismo, ttebayo!

- Además si Minako lo ha dicho es porque no debe ser nada que tenga que ocultarse.

- ¡Minako es una pervertida, dattebayo!

- Yo que tú hablaba con Sasuke y me enteraba bien de lo que ha pasado. A lo mejor a Sasuke le gusta Minako.

- ¡Pero como le va a gustar si es una cría!

- Una cría muy bien proporcionada.

- ¡Shikamaru, que es mi hermana!

- Mira Naruto, habla con Sasuke y discúlpate por haberle golpeado.

- ¿Que me disculpe?

- ¿No dices siempre que es tu mejor amigo?

- ¡Pero ha besado a mi hermana!

- Te lo vuelvo a decir, peor hubiese sido que la hubiera golpeado ¿No? Sasuke está ciego, Naruto, ciego, no está muy bien que golpees a una persona ciego ¿no crees?

- Si... bueno, a lo mejor me he pasado un poco.

- Anda, tranquilizate y habla también con tu padre ¿Tu padre no estaba delante cuando Minako lo ha dicho?

- Si, si estaba.

- ¿Y qué ha hecho?

- Pues nada, porque mi padre es un buenazo, ttebayo. Bueno, ahora está hablando con Minako... creo.

Todavía le costó un poco convencer a Naruto de que se calmase y es que cuando Naruto se encabezonaba con algo no había forma de apearle del burro... claro que Minako era igual que él. Sinceramente en esos momentos no se cambiaba por el Uchiha, menuda situación incómoda la que debía estar pasando.

...

A veces creemos que las cosas son como en las películas y a veces las damos por ciertas, tan ciertas que cuando la realidad nos muestra su cara nos cuesta creer que se de verdad no sea como esperábamos.

Uno de los casos en los que la mayoría de las personas andamos errados es en el tema de despertarse de un coma. Hemos visto en muchas películas como la gente en ese estado se despierta como si nada, como el que se despierta de tomar una siesta, lo hemos visto tantas veces que muchos pensamos que es así y no... no se parece a la realidad.

Una persona entra en coma y si logra salir, la experiencia le cambiará la vida y también a sus familiares. No es como en el cine; nadie despierta y se reincorpora a la vida donde la dejó. La recuperación tras un coma puede durar años.

Cuando una persona sufre un daño cerebral y pasa por un período de coma es muy difícil que vuelva a ser la misma, ya que se trata de una experiencia que "le cambia la vida a cualquiera para siempre", eso era lo que los médicos habían dicho a Fugaku y Mikoto cuando por fin Itachi "despertó" y también añadieron que "despertar del coma tiene un pronóstico final incierto y que una vez que sale de él es difícil que el paciente vuelva a ser el mismo de antes, aunque hay casos de recuperación total. Cuanto más tiempo ha pasado un paciente en coma más graves serán sus lesiones al despertarse".

Desde luego si lo que pretendían los doctores era que no tuvieran grandes expectativas lo habían logrado.

Lejos de una recuperación inmediata, les señalaron que, al despertar, es frecuente que el paciente estuviera somnoliento y fatigado, ya que lo primero que debe restablecer su cuerpo son unos "ritmos de sueño y vigilia normales".

Itachi se "despertó" del coma. No fue algo milagroso y sorprendente, no abrió los ojos y dijo "hola" y como en los casos reales se encontraba realmente desorientado, no recordaba nada del accidente y menos de haber estado en coma. En realidad al principio lo único que hacía era tener movimientos reflejos y oculares y reaccionando al dolor, era lo que los doctores llamaron "estado mínimo de conciencia" y después, poco a poco, comenzó a localizar objetos y personas y a tener cierta autonomía.

Le costaba realizar algunas acciones que requerían más destreza y pulso o concentración como podía ser poner un reloj en hora, abrocharse la camisa, cosas pequeñas que le desesperaban porque le hacían quedar como un torpe. También le costaba un poco hablar, no es que balbucease o algo así, era que algunas palabras le resultaban difíciles de vocalizar o que las frases no parecían ordenarse de una forma lógica. Todo ello ya le habían dicho que era algo normal, que su cerebro había estado sin funcionar normalmente y le costaba un poco activarse de nuevo, ponerse en marcha.

Para Itachi, al que siempre habían considerado como genio de la familia, le resultaba bastante duro verse así pero lo que peor llevaba y más le dolía fue descubrir, por accidente, que su hermano pequeño no veía. Ahora se sentía culpable y nadie se atrevía a decirle que uno de los ocupantes había fallecido para no agravar ese sentimiento.

Ayesa estaba sola en la habitación recogiendo las cosas de Itachi y las suyas, ahora que Itachi había salido del coma ya no era necesario que estuviese en esa habitación, en esa parte del hospital. Iba a ser trasladado a otro hospital, en realidad una clínica de reanimación para ayudarle a terminar de activar de nuevo su cerebro, eso era lo que necesitaba, ejercitarlo, al igual que a veces necesitamos ejercitar una pierna o un brazo para recuperar movilidad pues él necesitaba ejercer su cerebro y en esa clínica, por lo visto había gente muy cualificada para ayudarle.

Ayesa suspiró, no sabía cuánto tiempo estaría Itachi en aquella clínica pero esperaba que realmente le ayudase. Había estado hablando con su padre y explicándole que con quien deseaba casarse era con Itachi, de todos los Uchiha su elección era Itachi y eso no parecía muy apropiado porque de todos los Uchiha Itachi resultaba en la actualidad el peor partido. Pero Ayesa era el ojito de su padre y no pudo negarse, bastante mal se sentía con haberla mandado a aquel internado y peor aún por obligarla a escoger esposo, no, no podía obligar a su hija a casarse con alguien a quien no quería y si ella había escogido a Itachi era porque le quería, no veía que podía tener de malo, a fin de cuentas era un Uchiha.

Unos golpes en la puerta la hicieron dar un pequeño respingo.

- Siento asustarte - oyó una voz masculina desde la entrada.

Se giró y sonrió al ver al dueño de aquella voz, un chico de la edad de Itachi, alto, moreno y guapo como casi todos los Uchiha.

- ¡Shisui! ¡Qué alegría verte! Pasa, pasa.

- ¿Cómo está, señorita Senju?

- Bastante bien ¿Y usted, señor Uchiha?

- Bien, bien - los dos rieron - Supongo que dentro de poco tendré que llamarte señora Uchiha.

- No digas tonterías, si me llamas así te tiraré piedras.

- Si, seguro que lo harías ¿Cómo va tu compromiso con Itachi?

- No estoy comprometida con Itachi, no inventes cosas.

- Pues yo he oído que tu compromiso con Izuna se ha aplazado indefinidamente.

- Necesito tiempo para pensarlo bien y hacerme a la idea.

- Claro y yo me chupo el dedo... en fin, prima ¿Dónde está Itachi?

- Está con sus padres, han ido a ver al médico, van a trasladarse a una clínica de rehabilitación para casos como el suyo, ya sabes, para ayudarle, no creo que tarden ya en volver.

- Eso está bien. Pero bueno yo venía a verte a ti también.

- ¿Y eso?

- Para decirte que sigo enamorado de ti - Ayesa hizo varios gestos seguidos, abrir los ojos, fruncir el ceño, arquear las cejas y torcer la boca, ante esas muestras de confusión y enfado Shisui no pudo por menos que romper a reír - Que no tonta, era una broma, menuda cara has puesto, sigues siendo igual de crédula, que te lo crees todo, como cuando éramos pequeños, que picabas en todas las bromas.

- Y tú sigues siendo igual de tonto y tus bromas siguen sin tener gracia.

- Porque no has visto la cara que has puesto. Venía a hablar contigo porque, después del accidente de Itachi tuve que encargarme de su trabajo y de ponerlo al día y encontré que le había pedido que buscase a la hermana de tu abuela.

- Ah eso, se suponía que era algo secreto, una cosa entre él y yo.

- Ya, lo supuse, me imaginé que era para acercarle a ti, las mujeres sois muy enredonas.

- Te equivocas de medio a medio, quiero sorprender a mi abuela.

- Como quieras - se encogió de hombros - El caso es que pensé en hacer esa gestión, supuse que no me llevaría mucho tiempo.

- ¿Y?

- Me llevó más tiempo del pensé - Shisui puso su maletín, que llevaba cogido con una de sus manos, encima de la cama y lo abrió - Pero di con ella, Misa Uzumaki.

Shisui sacó una foto que entregó a Ayesa.

- ¿Es ella? Se parece a la abuela Mito, pero es joven ¿no?

- Ahí tenía 52 años, falleció a causa de un cáncer de mama. Cambió su nombre por el de Misa Yagami cuando se casó.

- Yo creí que se la había dado por muerta durante el bombardeo de Nagasaki.

- Tuvo mucha suerte, la pariente con quien la dejó su madre la llevó a un orfanato, parece ser que tampoco podía hacerse cargo de ella y una semana antes del bombardeo fue adoptada por la familia Tanaka. Después del bombardeo se perdieron todos los informes, me ha costado bastante pero pude localizarlos. Vivió en un pueblo de Kusa, me imagino que la niña debió pensar que su familia había muerto. Se casó con Tetsuya Yagami y tuvo un hijo que al morir su madre curiosamente se trasladó a Konoha; tiene una hija que tal vez te interese - revolvió entre sus papeles - aquí está, va al mismo instituto que el hermano de Itachi, toma.

Ayesa cogió la nueva foto, en ella se veía a un chica de su edad más o menos, con los ojos rojizos a juego con su pelo, un pelo peinado de una forma inusual, largo y uniforme por un lado y más corto y como con trasquilones en el otro y con gafas de pasta marrones. La verdad es que le parecía muy conocida, juraría que la había visto por algún sitio.

- Se llama Karin - sentenció Shisui.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Como me es tan difícil pasar los capítulos a ordenador quizás a partir de ahora escriba capítulos más cortitos y así poder actualizar más a menudo. Lo que haré será que cuando teng "capitulitos" (por así llamarlos) los editaré y se convertirán en uno más o menos "normal" para que así el número de ellos no aumente demasiado… bueno, es una de las ideas que tengo para que no pase demasiado tiempo sin actualizar.

Muchas gracias a todos por leer y por los comentarios y el apoyo que me dais. Espero poder actualizar pronto y que no me pasen más desgracias. Hasta el próximo ¡Matta ne!