Siento haber tardado tanto, todo se complica pero por fin he podido conseguir un ordenador y un poco de tiempo.

Este capítulo va de Naruto e Ino. Es un capítulo muy importante que marca el inicio de un cambio. Espero que os guste.
Tengo que dedicar este capítulo a
Valentina, si no sería un poco injusto porque ella me ha ayudado mucho con este, con el capítulo de mi historia original y con la nueva versión, si no fuera por ella hoy no podría haber actualizado tampoco. Gracias Valentina, muchísimas gracias.

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Aquella oportuna crisis de ansiedad

Desde luego Naruto no era la persona que mejor sabía disimular en el mundo sus nervios, cuando estaba nervioso se le notaba, no importaba lo que intentara negarlos, se le notaban y mucho. Claro que eso mismo le pasaba a Kushina y por suerte para Minato no estaba allí Minako, porque si no terminarían por ponerle a él también de los nervios... es que en eso sus hijos eran igualitos a su madre, estaba claro que a él no se parecían.

- ¿Crees que Minako estará bien, ttebayo? - preguntaba Naruto mirando por una de las ventanas de la casa.

- Pues claro - respondió con naturalidad Minato mientras metía algunas prendas en una pequeña maleta de viaje - ¿Acaso crees que los Uchiha van a secuestrar a tu hermana?

- ¿Pero se portará bien? Mira que Minako es muy atolondrada, no quiero que nos deje en vergüenza.

- ¿Desde cuándo te has avergonzado de tu hermana?

- Es que no quiero que de una mal imagen delante de los padres de Sasuke, ttebayo, quien sabe, a lo mejor son sus suegros.

- Eso es algo que de momento es muy improbable. Tu hermana solo tiene 15 años, no se va a casar tan pronto. Tú adelantas demasiados acontecimientos Naruto, que a tu hermana le guste Sasuke y quizás a Sasuke tu hermana y que tu madre quiera que tengan una cita preparada no quiere decir nada de nada, la vida da muchas vueltas.

- Papá...

- Dime.

- ¿Es que te vas de vuelo? - de repente se dio cuenta de lo que su padre estaba haciendo.

- Si, esta tarde. Me voy a Francia.

- ¡A Francia!

- Si, no es la primera vez que voy, no sé de qué te sorprendes tanto.

- ¿Y cuánto tiempo vas a estar?

- Volveré el miércoles, tu procura no dar trabajo a tu madre.

- Ya no soy un niño, dattebayo, no quieras consolarme diciendo que tengo que ser el hombre de la casa y todo eso, ya te has ido muchas veces, es tu trabajo, eres piloto comercial, que no soy tonto, ttebayo.

Minato llevó su mano a la cabeza de Naruto y le revolvió el pelo.

- Ya eres un hombre ¿verdad? Habéis crecido demasiado deprisa, me hubiera gustado que fueseis pequeños más tiempo.

- Papá ¿Cuándo te hiciste novio de mamá?

- Hace ya mucho tiempo, la verdad es que casi toda mi vida he estado con ella,

- ¿Ella fue tu primer amor?

- El primero y el único. La conocí cuando íbamos al colegio, ella tenía mucho carácter y siempre estaba de broncas con los fanfarrones del recreo, ya sabes que los niños pueden ser muy crueles y la tomaron con ella, no les gustaba su pelo rojo, no les gustaba que pegara más fuerte que ellos... Pero a mi si me gustaba su pelo rojo y cada día la seguía cuando regresaba a casa, para vigilar que le pasara nada, claro.

- ¿Y cómo se enamoró de ti?
- Pues eso tendrías que preguntárselo a ella, yo solo sé que un día me gritó que dejara de seguirla y me acercase y dijo "si vas a mi lado podrás vigilarme mejor" Me costó mucho que confiara en mí, no creas.

- ¿Y cómo lo has conseguido? ¿Cómo conseguiste no dejar de estar enamorado de ella?

- No lo sé, simplemente ella siempre ha estado a mi lado y yo al suyo... El amor no es una batalla, no se trata de pelear contra ti mismo o contra el otro para conseguir que no se acabe, el amor es algo que tiene que surgir libremente y si ha de morir pues dejarlo morir. No hay nada que garantice que vaya a ser eterno, nada te asegura que esa persona que en ese momento es muy especial para ti vaya a seguir siéndolo siempre.

- Pero mamá y tu lleváis juntos mucho tiempo.

- Es porque nos respetamos y no esperamos del otro más de lo que sabemos que puede darnos, tenemos paciencia el uno con el otro, nos escuchamos procuramos entendernos y porque... el amor no tiene un manual, es difícil, hay que hacer muchos sacrificios, compartir, comprender...

- A mí me gustaría tener a alguien como tú tienes a mamá. Siempre se os ve enamorados a pesar de la pila de años que lleváis juntos, ttebayo.

Minato dejó de ordenar su maleta para mirar a Naruto.

- ¿Qué te pasa Naruto? ¿A qué tienes miedo?

- A todo... Yo... yo quiero ayudar a Ino pero tengo miedo a que se apoye demasiado en mí y fallarla ¿Y si no resulto ser un buen amigo? ¿Y si la hago más daño?

- ¿Aún no le has pedido salir ni nada?

- ¿Cómo le voy a pedir salir? Ella no... no creo que sea el momento, ella lo está pasando muy mal, cada día la veo peor y no quiero agobiarla.

- Quizás, precisamente este sea el momento. Si sientes algo por ella deberías decírselo, si te gusta debería saberlo porque su problema es muy grave, ella se ve mal, se ve fea y deforme.

- ¡Ya sé que se ve fea y deforme, dattebayo!

- Pues por eso, quizás necesite que le digan lo guapa que es. Yo no soy psicólogo como tu madre pero he visto a muchas chicas con problemas parecido al de Ino y me he dado cuenta de que se sienten muy solas porque la gente se aparta de ellas, la gente no quiere problemas, les da miedo, no saben cómo tratarla y piensan que no van a ser capaces de ayudarla, precisamente piensan como tú, que...

- Que les van a fallar... Tienes razón, tienes razón, todo el mundo suele apartarse y yo he empezado a actuar como todo el mundo pero es que solo soy un crio y tengo miedo...

- Mira Naruto, si no quieres ayudarla mejor no te acerques más a ella, si no vas a estar a su lado hoy no vengas con tu madre y conmigo, así te evitarás problemas y tu vida será más sencilla.

- Pero eso no la ayudará tampoco.

- Pero la ayudará más que si le das falsas esperanzas. Piénsalo bien y decide que quieres hacer, si estar al lado de Ino o no. Si no lo estás nadie te va a reprochar nada pero si lo estás tienes que estar preparado para aguantarlo todo, para apoyarla en sus peores momentos, para recaídas y depresiones... Naruto, yo sabía que no le gustaba a tu madre, sabía que me consideraba un cobarde pero yo no quería dejarla sola, me daba miedo que la pegasen y no pudiese defenderse, me daba miedo que algún día la hiciesen algo, así que, a pesar de que sabía que a ella no le gustaba que la siguiese yo la seguía y estaba convencido de que cada día me despreciaba un poco más, pero yo continué aunque algunos días me arrepentía muchísimo de ser tan tonto y me decía "hoy no la seguiré, nunca le pasa nada, hoy tomaré otro camino" pero a la hora de la verdad volvía a seguirla...

- ¿Que me quieres decir? No te entiendo, ttebayo.

- Lo que te quiere decir - interrumpió la madre - Es que debes seguir lo que te dice tu corazón. Tu padre es que se complica mucho para decir las cosas. Si realmente crees que no vas a ayudar a Ino mejor ni lo intentes, pero si piensas que puedes hacer algo por ella, lo que sea, aunque parezca una tontería, debes hacerlo o llegará el día en el que te arrepientas de no haberlo intentado.

- ¿Pero y si le fallo? ¿Y si ella espera de mi algo que no voy a ser capaz de hacer?

- Naruto te he visto apoyar incondicionalmente a Sasuke, a Neji, a Gaara, que mira que entender a Gaara fue bastante difícil, comprendes a todo el mundo, sabes llegar a su corazón y hacer que se abran a ti ¿Qué problema tienes con Ino?

- Quizás... me dolería mucho... demasiado...

Naruto se quedó callado y sin saber que decir, era la primera vez en su vida que se sentía tan asustado por fallar a alguien, de hecho nunca se había planteado que podía fallar, siempre actuaba sin pensar mucho, solo dejándose llevar por lo que su corazón le decía ¿Por qué tenía ahora miedo? Nunca había tenido miedo porque siempre había estado convencido de hacer lo correcto y ahora... ahora también, claro que si... no sabía muy bien que necesitaba Ino pero algo le decía que lo que no necesitaba era tener a un indeciso a su lado.

- Vale, ya se lo que tengo que hacer, ttebayo ¿Cuándo nos vamos?

Sonrió con esa sonrisa tan suya y que sus padres conocían tan bien y salió de la habitación.

- Le hemos educado para ser como es - comentó Minato - Para él ayudar a los demás es algo normal, no podemos ahora decirle que no lo haga.

- Bueno - suspiró Kushina - No va a ser nada fácil pero para eso me tiene a su lado, ttebane, solo espero que Ino tenga una buena actitud, que coopera y que no le rompa el corazón... o yo le romperé las piernas, dattebane.

...

Ino no tenía ganas de salir a pasear, de hecho se encontraba mareada y con dolor de estómago pero no quería preocupar más a sus padres y como parecían muy interesados en salir a dar un paseo con su hija y además que por lo visto habían quedado con los padres de Chouji, pues accedió.

Hacía mucho frio o ella tenía demasiado frio, un frio tremendo, no podía dejar de tiritar y eso que se había puesto más ropa de lo habitual en ella, así que cuando sus padres hablaron de entrar en una cafetería a ella le pareció una de las mejores ideas que había escuchado en mucho tiempo.

Se sentó frente a una mesa redonda y se quitó los guantes, sentía los dedos helados.

- ¿Te apetece un chocolate? - preguntó su padre.

Ino alzó los ojos y me miró casi con miedo ¿Un chocolate?

- Perdona - añadió suavemente el padre - ¿Un té calentito?

- Un café con leche - habló caso con miedo Ino - Con sacarina, si no te importa.

En ese momento la puerta de la cafetería se abrió y entraron Kushina y Naruto discutiendo por algo, no se sabía muy bien porqué pero armaban bastante escándalo.

En seguida Inoichi se acercó a saludar a Minato e Ino no podía dejar de mirar a Naruto, era tan gracioso, estaba allí, discutiendo con su madre y su madre... parecía casi una cría como él.

- ¡Naruto! - levantó la mano y le llamó en voz alta - ¡Naruto!

- ¡Ino! ¡Estás aquí, ttebayo! ¿Qué haces?

- ¡Compórtate como un caballero! - gruñó Kushina - ¿Es esa forma de saludar a una señorita y su madre, ttebane?

- Jo mamá ¡pero si es Ino!

- Disculpa a mi hijo, por favor ¡Vamos! ¡Pide tú también disculpas!

- No te pongas así Kushina - sonrió la madre de Ino - Si son amigos desde niños.

- Es que estoy intentando enseñar buenos modales a mi hijo, ttebane. Si vierais lo educado que es Sasuke.

- ¿Es verdad que ahora está en tu casa, Kushina?

- Ah sí, necesitaba un poco de hogar familiar, el pobre estaba muy solo en su gran mansión.

- ¿Y Minako? - se interesó Ino al no ver a la hermana de Naruto.

- Se ha marchado con Sasuke, ttebayo. Es una metomentodo que siempre se mete en todo.

- Bueno ¿Que os apetece tomar? - se acercó a la mesa y preguntó Minato.

- A mí me apetece un aperitivo - contestó Kushina - Patatas o algo, takoyaki, pide unos takoyaki, me apetecen un montón ¿A vosotros no?

- Pues ahora que lo dices a mí también me apetecen - asintió la madre de Ino.

- ¡Hola a todo el mundo!

La puerta se había abierto de nuevo y Chouza, acompañado de su mujer entraban también en la cafetería. Kushina había llamado a la madre de Ino y le había dicho que invitase también a los padres de Chouji o Shikamaru, ellos eran buenos amigos y no iba a resultar raro que quedasen para tomar algo y cuanto más gente hubiera mejor ya que Ino no se sentiría tanto como el centro de atención y no sospecharía que era una encerrona para ella, las anoréxicas suelen ser muy susceptibles con esas cosas.

Al cabo de un rato estaban todos sentados alrededor de la mesa y en ella unos cuantos platos con pulpo, sushi y otras cosas que al menos antes a Ino le gustaban bastante.

- ¿Ya te encuentras mejor, Ino? - preguntó de pronto la madre de Chouji - Parece que aún tienes mala cara.

- No, si, ya me encuentro mejor, gracias.

- ¿Te pasó algo ayer? - la interrogó severa su madre.

- Se puso un poco indispuesta - contestó con naturalidad Chouza - Yo creo que comió demasiados pastelitos.

Esa frase sonaba demasiado rara. Inoichi y Kushina se miraron intrigados.

- Ayer mi chico llevó a su novia a casa - continuó Chouza - Vino mi hermano y tuvimos una pequeña fiesta.

- ¿No te me digas que Chouji tiene novia? - se interesó Minato.

Mientras la conversación empezaba a girar sobre Chouji, Ino empezó a sentirse agobiada, el corazón le latía bastante deprisa y quería huir de allí.

- ¿Vamos a dar una vuelta, Ino? - propuso de repente Naruto.

Para Ino aquello fue como un milagro. Si, quería irse de allí.

- Si, si, vamos a dar un paseo - dijo levantándose inmediatamente.

- ¿No decías que tenías frio? - inquirió su madre.

- Si pero... quiero salir a dar una vuelta.

En cuanto Naruto e Ino salieron de la cafetería, Kushina se incorporó de su asiento y se acercó inquisidora hacia Chouza.

- ¿Qué es eso de que ayer Ino se puso indispuesta, ttebane?

- Estuvo vomitando - contestó la madre de Chouji.

- ¿Vomitando? - se alarmó Kushina - ¿Pero la visteis vosotros vomitar?

- No, verla no la vimos, pero la oímos.

- ¿Qué comió?

- Unos cuantos pastelitos - respondió Chouza.

- ¿Cuantos?

- Pues no los conté pero varios.

- ¿De verdad que Ino comió pastelitos? - se interesó Inoichi - ¿No sería que se los escondió y luego los tiró en el servicio?

- No, no, se los comió - aseguró la madre de Chouji - Yo la vi, se los metió en la boca y los masticó. Eso es bueno ¿verdad?

A esas alturas por supuesto que los padres de Chouji y los de Shikamaru conocían el problema de Ino, sobretodo porque la madre de Ino necesitaba desahogarse y nadie mejor que sus amigas para eso.

- Depende - respondió Kushina - ¿Cuánto comió?

- Pues ya te he dicho que no los contamos pero... a ver, compré bastantes porque ya sabes cómo nos gusta comer a nosotros... si, comió bastantes, es que estaban muy ricos.

- ¿Y vistes si se los comía con ansia?

- Pues...

Ni Chouza, ni su mujer sabían que responder a eso y tampoco comprendían porqué Kushina estaba tan alarmada.

- ¿Y dices que luego vomitó? - volvió a preguntar Inoichi.

- Si, dijo que se encontraba mal, nosotros bromeamos diciendo que había comido demasiados, como ella normalmente come como un pajarito...

- Kushina - Inoichi la miró grave y preocupado - ¿Tú crees...?

- ¿Alguna vez la habéis visto comer de forma compulsiva? - preguntó Kushina mirando a los padres de Ino.

- Nunca.

- Pues entonces quizás solo se trata de que quería comer y su cuerpo lo rechazó. No te preocupes, Inoichi.

...

Paseaban despacio, Ino tenía otra vez frio e inconscientemente se agarró al brazo de Naruto y se pegó a él.

Naruto se quedó paralizado durante unos segundos ¿Ino le estaba abrazando? Bueno no era un abrazo pero casi como si lo fuera. Enseguida notó como tiritaba.

- ¿Tienes frio?

- Mucho, hace mucho frio.

- ¿Sabes por qué tienes tanto frio?

- ¿Porque estamos en Diciembre? - contestó con ironía.

- No, es porque estás muy delgada, no tienes "chicha", ni calorías que quemar en tu cuerpo.

- Ya estamos ¿Me vas a echar una charla?

- Lo siento, no quería molestarte, no sé qué me ha pasado.

Durante unos segundos guardaron silencio, Naruto lamentándose de haberle dicho eso sabiendo lo poco que a las chicas con su problema les gusta que le digan esas cosas e Ino avergonzada porque sabía que Naruto tenía razón.

- Es que tengo que decirte algo importante, Ino - habló atropelladamente Naruto.

- Yo también quiero decirte algo.

- Es que tengo que decírtelo ahora mismo, ttebayo.

- ¿Por qué? - se asustó Ino - ¿Qué es lo que pasa?

- Es que es una cosa que quiero que sepas, para que la pienses y para que la sepas, claro.

- Pero es que yo tengo que decirte algo muy importante también y es que necesito decírselo a alguien y tú eres el único al que me atrevo a decírselo.

- ¿A mí?

- Me da mucha vergüenza decírselo a otra persona y... si se lo digo a Sakura lo mismo la preocupo demasiado o no se...

- ¿Qué te pasa Ino? - empezó a preocuparse Naruto.

- Es que no se a quien decírselo, había pensado en Chouji pero no quiero causarle más problemas o en Shikamaru pero... supongo que tengo que contárselo a tu madre pero es que lo tengo aquí y necesito soltarlo.

- ¿No será que estás embarazada?

- ¡Pero que bruto eres Naruto! ¿Cómo voy a estar embarazada? Yo no tengo la regla, a mí se me ha cortado ya... esa es otra, no hago nada más que pensar si me voy a quedar así para siempre ¿Y si no me vuelve nunca? ¿No podré tener hijos?

Naruto se sintió aliviado al comprobar que Ino iba siendo consciente de los problemas que esa tontería de no comer le estaba acarreando.

- Pero ahora no se trata de eso - continuó la chica - No me líes

- Pues dime lo que te pasa.

- Déjalo, mejor no, acabo de darme cuenta de que mejor no.

- ¿Por qué? ¿Te has enfadado conmigo, ttebayo?

- No, que va, lo que pasa es que de pronto me he dado cuenta de que me comporto como una niña caprichosa y parece que solo quiero llamar la atención.

Naruto dio dos pasos para adelantarse a Ino se paró delante de ella con cara de enfado.

- ¿Quién te ha dicho que eres una caprichosa?

- Nadie pero sé que todo el mundo lo piensa, lo se Naruto, no pongas esa cara, todo el mundo piensa que soy una mimada y... creída. Nadie me conoce pero es normal porque tampoco yo me he mostrado como soy, por lo menos de un tiempo a esta parte. No sé lo que me pasa, ya no me siento yo misma, siento como si otra persona se hubiese apoderado de mí, estoy confusa, enfadada y asustada.

Naruto veía los ojos de Ino llenos de lágrimas a punto de salir y también como ella evitaba mirarle directamente a él. Puso sus manos en cada uno de los brazos de su compañera y la sujetó con fuerza pero con cuidado de no hacerla daño.

- Ino mírame, a mí me gustas, yo si veo a la verdadera Ino y se distinguirla debajo de esa máscara con la que te cubres.

- No le gusto a nadie, yo quería gustarle a mis amigos, pensaba que era simpática, no creo que tuviera demasiado mal carácter, vale que a veces grito mucho y que mando demasiado pero...

- Escúchame, nadie es perfecto y tú le caes bien a mucha gente.

- Yo solo quería verme bien, tener un pelo bonito pero ahora mi pelo está débil, sin brillo y se me cae.

- Pero eso tiene arreglo Ino.

- No, no lo tiene, me he hecho daño a mí misma, lo sé, yo no me había dado cuenta del daño que me hacía, yo solo quería verme bonita pero ahora soy un monstruo, ya no le gusto a nadie y no sé por qué, la gente me mira como con pena.

- Yo no te miro con pena.

- He sido tan tonta, me he esforzado tanto por ser perfecta, he hecho ejercicio hasta agotarme, me he levantado por las madrugadas para limpiar mi habitación y quemar estas malditas grasas, he dejado de comer todo lo que me gustaba, he mentido a mis padres, he escondido la comida en mis cajones y... no sé cuántas más cosas he hecho y no ha servido para nada y ahora no se lo que siento, es como si no pudiese sentir nada, me enfado conmigo misma pero es como si una voz me dijese que no me escuche, que ella sabe lo que es mejor y que si la hago caso seré perfecta y yo no quiero escucharla y...

- ¡Ino! - se asustó Naruto, la chica comenzaba a hablar demasiado deprisa y a mover las manos de forma incoherente, además respiraba agitadamente - ¡Ino, escúchame! ¡Escúchame!

Naruto la movió bruscamente para llamar su atención. Ino pareció calmarse y le miró confundida.

- No estás bien Ino, estás muy nerviosa y no sabes lo que dices.

- Lo siento, es que no sé qué me pasa, me agobio enseguida... Tienes razón Naruto, no estoy bien, me siento fatal, me duele el pecho y no puedo respirar.

- Voy a llamar a mi madre y tú vas a esperar sentada en este banco ¿vale?

...

Naruto ya no tenía ni una duda sobre lo que tenía que hacer, las dudas se habían transformado en determinación y él se sentía como el Naruto de siempre.

Estaba sentado al lado de la cama donde dormía Ino, había cogido la mano de la chica, la que no tenía puesta ninguna vía, la tenía entre las suyas y no iba a soltarla. Si Ino necesitaba una mano amiga que le guiase por el camino donde se había perdido pues ahí estaba él.

Acercó la mano de Ino hasta su cara y la apoyó en su mejilla, la mano estaba caliente gracias a que él la sostenía entre las suyas y había entrado en calor. Ojalá pudiera hacer lo mismo con todo su cuerpo y llenarlo de calor... estaba tan fría.

- Te quiero - susurró.

- ¿Naruto? - Ino comenzaba a despertarse y se frotaba los ojos con la mano libre, justo en la que tenía puesta una vía, no la había visto pero la sentía, pero no quería verla - ¿Dónde estoy?

- En... e- el hospital - contestó Naruto nervioso ¿Habría oído Ino lo que había dicho?

- ¿Qué me ha pasado?

- Te dio un ataque de ansiedad y comenzaste a autolesionarte, mi madre te dio un sedante y llamamos a una ambulancia que te trajo aquí y te han puesto suero y creo que más tranquilizante, por eso estás tan adormilada.

- ¿Me autolesioné?

- Te tirabas del pelo y te dabas golpes... en la cabeza y en los brazos.

- Pero yo nunca me he...

- Tenías una crisis de ansiedad muy violenta. Pero no te preocupes, ahora ya no tienes que sentirse sola, estoy contigo.

- Otra vez en el hospital, que vergüenza - se quejó mientras se tapaba los ojos.

- No tienes que tener vergüenza por nada.

- Pero es que tú no sabes Naruto, no sabes... yo... no sé qué me pasa... ¿Sabes lo que hice ayer?

Naruto guardó silencio, lo sabía pero era mejor que ella misma lo reconociese.

- Ayer... y también el viernes... es que yo... de pronto pensé que me estaba haciendo daño... fue por lo que me dijeron cuando me dio la alergia... yo... de pronto tuve miedo y me agobié mucho y... me puse a comer... empecé a comer todo lo que vi... en mi casa y luego salí y compré patatas y yo que sé y luego en casa de Chouji y... de pronto me sentí falta, sentía toda esa comida en mi estómago, invadiendo mi cuerpo y pensé que iba a engordar mucho y... y...

- ¿Fuiste a vomitar?

Ino asintió con la cabeza.

- Te juro que nunca lo había hecho antes, te lo juro, no sé qué me pasó, yo sé que es lo peor... no sé qué me pasa.

- Bueno, lo importante es que quieras curarte y no vuelvas a hacerlo.

- ¡No volveré a hacerlo! ¡Nunca! ¡Es horroroso!... Oye... ¿Y mis padres?

- Han ido a tu casa a prepararte una maleta.

- ¿Una maleta?

- Ino... te vas a quedar en el hospital unos días.

- ¿Cómo que me voy a quedar en el hospital unos días? - Ino soltó la mano que Naruto tenía sujeta y se incorporó en la cama.

- No te pongas nerviosa o vendrán y te sedarán de nuevo.

- ¿Cómo que me voy a quedar unos días? - repitió en un tono más bajo.

- Ha dicho mi madre que es lo mejor, que necesitas tratamiento y tiene que ser cuanto antes.

- Pero...

- Ahora vendrá mi madre y te lo explicará.

- ¿Pero y mis estudios?

- Solo van a ser unos días, además mañana comienza la semana deportiva así que no te perderás nada.

- ¿Dónde me van a ingresar? ¿En psiquiatría? ¿Estás diciendo que estoy loca?

- Solo digo que necesitas ayuda y aquí te enseñaran a comer, es solo eso Ino, solo serán unos días, te enseñaran como debes alimentarte, aprenderás nuevos hábitos, además yo... yo vendré todos los días y comeré contigo y luego iremos a pasear o me ayudas con los deberes... no te voy a abandonar, estaré siempre a tu lado porque yo... yo...

- ¿Tu? ¿Por qué quieres ayudarme?

- Porque quiero que estés bien, quiero verte sonreír y sentir como alegras todo... como alegras mi vida... yo... tu... tú me gustas mucho Ino, me gustas más que otra chica me haya gustado nunca y te necesito a mi lado.

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Y con este capítulo finaliza el fin de semana. Ahora van a pasar muchas cosas, así que no os las perdáis.

Muchas gracias a todos por vuestra paciencia esperando, por continuar leyendo y por los comentarios y palabras de ánimo, que por cierto, me animan mucho.

Gracias Jannette-BlackWeasley, Sabaku no lisseth, Glimmee (creo que ya te comenté sobre las parejas en el comentario que me pusiste en la otra historia), Mara (sí que soy mala, sí), Tsuchi, Kamiry Hatake, Dark_Genesis, Sayumi-hyuga98 (siento que se hayan borrado tus otros comentarios, gemela de Akane), Valentina, Ginger, Michi, Clover, Bishop. Nemesis, Lenon, Matsuo… disculparme si me olvido de alguien o se ha borrado su comentario y no lo he recibido, a todos muchas gracias.

Nos vemos en el siguiente ¡Matta ne!