¡Aqui esta! como lo prometi en mis otros fics, actualizare los capitulos -en cuanto pueda, claro- en fin...

Me tarde mucho con este y en verdad lo siento D: enserio que si, ademas de que quiero editar los primeros capitulos pues... admitamoslos, estan muy malos (demasiados) e.e en fin, ¡Que lo disfruten! :D

LOS PERSONAJES PERTENECEN A DISNEY, YO SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO CON ELLOS


Danger in Egypt

Capitulo VI – Recordando

Pasadas algunas horas Shego ya era muy bien recibida en Madian, las personas le daban obsequios, hacían preguntas sobre su extraño color de pelo y piel, algunos desconfiaban de ella por su extraña forma de actuar pero las demás preguntaban sobre su vida. Aun que ella no hablaba mucho sobre ese asunto, cuando esas dudas le llegaban las omitía diciendo otras cosas aun más interesantes, Kim se dio cuenta de eso pero no le tomo mucha importancia.

En ese día se estaban iniciando los preparativos para una fogata, Shego recordó aquellos días en los que vivió por un tiempo en Madian, pero eso para ella era historia vieja.

-¿Dónde naciste? – pregunto Jim mientras seguía a Shego.

-La verdad… - pero fue interrumpida por el otro hermano.

-¿Qué edad tienes? – Tim la siguió por el otro lado, Jim izo un puchero.

-¡Le estoy preguntando yo!

-¡No es cierto! ¡Yo llegue primero!

Y los dos hermanos gemelos comenzaron a pelear alejándose así de la peli-verde, ella suspiro pero se divertía al ver a los gemelos pelear por algo tan ridículo, miro a su alrededor y sonrió al ver el pueblo que una vez la acogió en su agonía. Lo podía recordar muy bien, solo una persona la ayudo a sobrevivir de la deshidratación y perdida de energía.

Camino con lentitud para observar al ganado y ahí encontró a la mujer por la cual inicio este viaje, Kim, ahí se encontraba ella, sentada debajo de un árbol que ya estaba casi seco, a su alrededor había un ganado de ovejas pastando el poco césped que había, algunas se acercaban a ella y se echaban junto a ella para así descansar en la sombra. Shego sonrió y decidió ir junto a ella, cuando ya vio que estaba lo suficientemente cerca decidió hablar.

-Hola princesa – la pelirroja volteo a verla.

-¿Qué quieres? – pregunto con hostilidad.

-Tranquila… solo vengo a estar aquí contigo – se sentó a su lado pero ella no le tomo ni la mas mínima atención.

-No me hace falta tu compañía – se levanto pero la de piel verde le tomo la mano deteniéndola, Kim la miro - ¿Por qué no vas con Bonnie? Ella está muy emocionada por conocerte a fondo – puso énfasis en la última palabra.

Shego solo comenzó a reír, era evidente que su princesita estaba celosa de la morena, aun que eso le gustaba ver en Kim. Soltó su mano, la de oji-verde la mira un poco curiosa.

-Haz lo que quieras, pero ya sabes que no debes estar celosa…

-¡N-No lo estoy! – Shego pudo observar como su rostro se ponía rojo como un tomate.

-¿Enserio?

-Exacto, no lo estoy.

-¿Entonces por qué estas roja?

Kim se puso aun más roja, ya parecía un tomate y se fue de ahí refunfuñando y maldiciendo a la peli-verde, Shego solo comenzó a reír, hace mucho tiempo que deseaba poner así a su princesa pero su desaparición no lo había permitido. Un recuerdo amargo llego a su mente evitando que siguiera riendo, no era un recuerdo muy agradable, era uno de los más horribles de toda su vida… el día en que su princesa desapareció.

"Shego se encontraba en su casa de barro, en las zonas más pobres de Egipto, donde los hebreos vivían, la luz de la luna iluminaba el interior de la choza, nada fuera de lo común estaba sucediendo ahora mismo, solamente que, hoy había quedado de verse con su princesa.

La de piel verde intento consolarla por lo sucedido con su padre, el entierro de lo que quedaba del Faraón fue a altas horas de la mañana, por lo que vio a Kim esa misma tarde, pero ella le dijo que quería verla en la noche, cuando la luna estuviese en su mejor posición y así se fue, dejando sola a la esclava.

Pudo oír como unas pisadas se acercaban a su hogar, sabía que era ella, se levanto sigilosamente de su cama tratando de no despertar a Betty, lo consiguió, abrió la puerta de madera con cuidado y ahí estaba Kim, tenia puesta una capa para que así ningún esclavo al reconociera.

Se acerco a ella lo suficiente para verla a los ojos, aun en la inmensa obscuridad podía apreciar esa hermoso brillo en sus ojos color verde, como los suyos, solamente que los de ella misma no eran tan hermosos, ya iba a tomar la palabra pero fue interrumpida.

-Yo primero, quiero decirte algo… - Shego asintió y la pelirroja tomo aire - …desde que… mi padre murió, me di cuenta de muchas cosas… - ella tomo un poco mas de aire y miro al suelo - … me di cuenta de las cosas más importantes, por ejemplo; mi padre siempre deseo liberar a los hebreos de su esclavitud, claro aun teniendo algunos pero no atormentarlos tanto como ahora… yo cumpliré su deseo – levanto su rostro para así ver a Shego a los ojos – además, me di cuenta de… mis sentimientos… - se sonrojo un poco – por ti.

Shego abrió los ojos, jamás pensó que la princesita de la que ya estaba enamorada desde que la conoció se enamoraría de ella de la misma forma, al ver que la alta no decía nada bajo su rostro.

-Mejor me voy – ya estaba a punto de irse.

La peli-verde se dio cuenta de su error al no decir nada y con rapidez la abrazo con fuerza, Kim se sonrojo aun mas al ver que la abraza así que paso sus brazos por su espalda para corresponderle el abrazo.

-Tú ya sabes de mis sentimientos, no tengo que decirte gran cosa pero… - se separo un poco para verla mejor, Kim levanto su rostro para verla a los ojos, pudo apreciar un sonrojo en sus majillas a lo cual sonrió con dulzura y con una de sus manos acaricio su mejilla - … te amo como no imaginas princesa – Kim mostro una gran sonrisa – te protegeré, aun que mi vida me cueste… vales mucho para mí.

Al ver que Shego le correspondía los sentimientos disfruto del tacto de su mano en su mejilla y se acerco su rostro al suyo, la alta sabia que quería hacer y acepto con gusto, inclino un poco su cabeza para así unir sus labios, el beso fue tierno, dulce, disfrutaban del momento, ninguna de las dos quiso que acabase pero en algún momento tenía que acabar.

Separaron sus rostros y se miraron a los ojos, Kim ya iba a decir algo pero cuando se estaba a punto de separar de la peli-verde se dio cuenta como esta caía al suelo, asustada se hincó para ayudarla.

-¿Shego? – la nombrada levanto un poco su cabeza para verla, le sonrió, estaba sangrando de la espalda, eso no era bueno.

Kim sonrió al ver por lo menos que ella estaba consciente, ya estaba por ayudarla pero unas fuertes manos jalaron su cabellera pelirroja provocándole dolor, Shego sintió la ira invadirle al ver cómo le hacían daño a la mujer que amaba, trato de levantarse pero unos hombres la tomaron de las manos y dejándola de rodillas.

-Nunca pensé que… mi querida sobrina tuviera sentimientos por los esclavos… - Kim reconoció esa voz, mientras gemía por el dolor vio por el rabillo del ojo una silueta que al paso de estar a la luz lunar se izo ver a Miraz.

-¿T-Tío…? – Kim estaba confundida, pero a la vez aliviada, su tío la ayudaría - ¡Tío! Por favor, ayúdame – le suplico, lo único que recibió como respuesta fue una carcajada de arrogancia - ¿Tío?

-No me vengas con estupideces, ¿Ayudarte? – Shego sabía que ese hombre no era de fiar, lo supo desde el primer momento en que lo vio en las construcciones, el hombre solo seguía riendo – si lo que he estado planeando todo este tiempo es matar a ti y a mi… hermano – escupió la última palabra – pero ahora que he conseguido matar a mis dos grandes problemas… solo me haces falta tu.

-¿De qué hablas? – Kim no sabía que estaba sucediendo.

-Ya lo sabes muy bien pequeña… - se acerco a su oído y comenzó a susurrar – yo mate a Isis en tu cumpleaños, yo mate a Ramsés ayer en la noche… - una sonrisa maliciosa se dibujo en su rostro, Kim estaba en un shock, del que no reaccionaria después de unos minutos.

-Maldito… - Miraz volteo a ver detrás suyo a la peli-verde que se encontraba de rodillas - ¡SUELTALA! – el solo izo un movimiento de mano y uno de los hombres le dio un golpe en el rostro.

-Rata asquerosa no te tengo miedo, se sobre tu secretito… - en ello se acerco a ella y saco un trapo color negro que tenia escondido en sus ropas – esto es… - con el trapo negro tapo sus ojos, ella se movía con fuerza para que la soltasen, pero no lo consiguió – para que no veas la tragedia…

Shego empezó a oír gemidos y chillidos, era su princesa la que gritaba de agonía, algo le estaban haciendo y Shego no podía protegerla como se lo había prometido, le dieron un golpe en la nuca, dejándola inconsciente…

Al despertar se dio cuenta de que ya no tenía la venda color negro sobre sus ojos, vio a su alrededor y se dio cuenta de que no estaba sola, vio a una persona echada en el suelo, se acerco con dificultad hacia esa persona, pensando que era Kim, pero era Betty.

-¿Betty? Pero que… - su amiga mayor estaba sangrando en grandes cantidades, la puso boca arriba y se dio cuenta de que todo su rostro estaba rojo, toda esa sangre provenía de uno de los orificios, donde antes había estado su ojo derecho.

Shego inmediatamente con desesperación busco a la mujer que amaba, al no encontrarla con la mirada empezaba a entrar en la locura, ¿Dónde podría estar? ¿Qué le habrá hecho ese maldito? Esas y mil y un preguntas se hacían en su mente. Pero luego un indicio aparecía, pero no era bueno… si no malo.

Se puso de rodillas frente aquel indicio, eran parte de las blancas telas de su vestido de seda, seda egipcia. Manchadas de sangre, toco la arena que aun estaba manchada y se dio cuenta de que la sangre estaba fresca, ya sabía que significaba eso, su princesa… había muerto, su corazón se había roto en miles de pedacitos, justo como en su pasado..."

Shego volvió en sí, sacudió su cabeza tratando así de que todo recuerdo amargo se esfumase de su mente, al parecer lo consiguió. Decidió seguir el camino que utilizo Kim para así estar junto a ella y de alguna u otra forma, enamorarla de nuevo.

-¡El sacerdote ya llego! – grito uno de los niños de Madian, la emoción se podía presenciar en su voz.

Todos los Medianitas corrieron en dirección del camello que llevaba encima a un hombre con ropajes azules, Shego sonrió al verlo desde esa distancia, reconoció la piel azul y esa cicatriz en su rostro… era el sacerdote Draken, un gran amigo de ella.

-¿Cómo han estado niños? – pregunto el alegre de ver tan grande a los niños Medianitas que por última vez los vio pequeños - ¡Han crecido! Nuestro señor debía de ver buenas esencias en ustedes – los niños solo rieron y salieron corriendo de ahí.

Los hombres y ancianos saludaron al sacerdote con alegría, Draken sonreía a más no poder, le alegraba volver a su pueblo natal. La peli-verde observaba aun desde una larga distancia la llegada de su viejo amigo, luego sintió la presencia de una mujer, que conocía a la perfección.

-El es Draken… el sacerdote de Madian – le dijo Kim mientras observaba también al sacerdote - el único que sabe que soy egipcia…

-Conozco a ese viejo a la perfección… - Kim miro sorprendida a la alta.

-¿Cómo lo conoces?

-Bueno… veras… - en ello llegaron los gemelos Tim y Jim los cuales tomaron de las manos a Shego con fuerza - ¿Qué pasa?

-¡El sacerdote quiere verte! – grito alegre el pequeño llamado Jim.

-¡Yo iba a decírselo! – espeto el otro.

-No se pelen – aclaro Kim, ellos se calmaron, hoy no querían ver a su hermana enfadada.

Los niños llevaron con rapidez a Shego hacia la carpa donde estaba Draken, Kim los seguía por detrás y se divertía al ver a Shego un tanto disgustada, esos niños podían lastimar por su fuerza, aun que no lo hacían apropósito, Kim conocía ese pequeño dolor. Cuando llegaron los niños lanzaron a la peli-verde a la carpa, ella casi cae al suelo pero unas ancianas la tomaron.

-G-Gracias… - dijo un tanto confundida, se dio cuenta de que las ancianas levantaban un poco su ropa para ver sus cicatrices y de las cuales algunas se abrían y la sangre manchaba toda su piel verde.

-Tenemos que bañarte para quitarte toda esa sangre – dijo una de las ancianas, las otras asintieron - ¡Traigan las esponjas!

-¿Las que? – sintió como las ancianas la rodeaban y comenzaban a desnudarla - ¡E-Esperen! ¡Hey! ¡Señoras por favor!

Los tres, Kim, Jim y Tim miraban divertidos la escena, aun que ellos no debían estar ahí viendo su hermana mayor no izo nada, pues todo el grupo de ancianas que estaba alrededor de Shego no los dejaba ver ni una pequeña parte de ella.

-¡Me hacen cosquillas! – la peli-verde comenzaba a reír un poco pero luego sintió una esponja pasando por un lugar indebido - ¡Ou! S-Señoras – Shego estaba avergonzada, esas mujeres no respetaban el espacio de ella, pero aun así, las ancianas no se detenían.

Kim reía con fuerza al ver a la alta siendo limpiada por las ancianas, ya había pasado por ello hace un año pero ya estaba acostumbrada a que la bañasen otras personas. Mientras las ancianas la limpiaban pudieron ver como un viejo de piel azul entraba a la carpa, comenzó a reír a carcajadas.

-¡Pero si es She! – las ancianas se retiraron con rapidez, pero antes de que los demás vieran mas allá, él le puso encima una sabana la cual la ayudo a taparse.

-¿She? – murmuro confundida Kim, jamás había oído que alguien la llamase así, ni siquiera lo oyó de los labios de Betty.

-Hola Draken… - las ancianas miraban a Shego con malicia, ella las miraba un poco avergonzada, era la primera vez que Kim la veía con las mejillas un poco obscuras, símbolo de que estaba sonrojada de la vergüenza.

-La última vez que te vi eras muy escuálida… ¡Mírate! – le dio una palmada en la espalda, ella casi cae pero consiguió mantenerse en pie - ¡Músculos y Músculos por todas partes!

-Bueno… - iba a decir algo pero Draken la interrumpió.

-Además estas más alta… vaya, ¿Qué comiste? – ahora estaba sorprendido, giro alrededor de la de piel verde.

-La última vez que me viste tenia catorce… - logro articular palabra.

-Cierto, son muchos años… cuéntame, ¿Qué ha sido de ti?

-Ejem… - Draken volteo a ver a Kim, que estaba en la entrada de la carpa junto a sus hermanitos – Niños váyanse.

-¿Por qué? – pregunto Tim.

-Queremos estar aquí – Jim izo un puchero pero eso no ayudo.

-Váyanse… - los pequeños refunfuñaron y salieron de ahí, dejando a los tres adultos solos.

-¡Kim! – el viejo de piel azul fue a abrazar a Kim, ella acepto con gusto el abrazo – mucho tiempo sin verte – ella comenzó a reír.

-Me viste hace unas semanas – los dos comenzaron a reir.

-Oigan… ¿Dónde hay ropa para mí? – Draken volteo a ver a Shego, que aun tenia puesta la sabana.

-Enseguida las ancianas te la ponen – Shego abrió mucho los ojos, no quería ver de nuevo a esas ancianas.

-Draken… - murmuro Kim cerca del viejo.

-¿Si pequeña?

-¿Desde cuándo conoces a Shego?

-¡Una esplendida pregunta! – se acerco a la peli-verde – cuando apenas tenía catorce años llego aquí hambrienta y sedienta… - le revolvió su cabello mojado – parecía un esqueleto, así que le di asilo.

-¿Qué hacías en el desierto?

Pero Shego no pudo contestar, las ancianas llegaron llevándosela consigo a una zona alejada de la gran carpa, nuestra pelirroja suspiro y se froto las manos.

-Draken… - el hombre de piel pálida y casi azul la miro - ¿sabes de donde viene Shego?

-Por supuesto – afirmo el - ¿Por qué lo preguntas?

-Siempre se lo trato de preguntar a ella pero no me contesta o nos interrumpen… - se rasco un poco la nariz – podrías… ¿podrías decirme?

-¡Claro! Pero sabes que eso no me corresponde a mí decirlo.

Kim asintió, sabía que no era deber del Sacerdote pero aun así quería saber, ella sabía que Shego no se lo diría ni aun que le suplicara como una… una vulgar.


¿Les gusto? espero que si, espero poder traerles el siguiente :3

Guest: aqui lo tienes ;D

GAMI184: ¡somos muchos que nos encanta el KIGO! *-* fue una de mis primeras parejas yuri, me alegra que te guste la historia :D

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¿Dejaran algun review?