"La verdadera felicidad es de una naturaleza retirada y un enemigo que golpea y hace ruido; surge en el primer lugar, de la diversión de uno mismo; y, por consiguiente, de la amistad y las conversaciones de algunos compañeros elegidos." – Joseph Addison.

"La amistad es el amor menos sexo mas razón. El amor es amistad mas sexo menos razón." – Mason Cooley

"Él odiaba la emoción, no porque casi no la sintiera, si no porque la sentía profundamente." – John Buchan.

Capítulo Siete

"¿Cuándo fue que te diste cuenta que tu madre era infeliz?"

Bella estaba recostada en el sofá de la oficina de Marcy, mirando hacia el techo. Estaba jugando con las mangas de su camiseta y su mente trataba en encontrar una respuesta lo suficientemente adecuada. El rostro de su madre apareció en su mente, una por cada coyuntura en la vida de Bella: los primeros días de clase, cumpleaños, vacaciones, pequeñas reuniones familiares, e incluso esas extrañas ocasiones en las que su familia iba a la iglesia.

"Supongo que siempre he sabido que nunca fue feliz; sólo que siempre estaba como resignada por la vida que eligió. Me refiero, ella y Charlie no eran realmente como los otros padres; no pasaron mucho tiempo juntos. La verdad es que nunca los vi hablar entre ellos o simplemente sentarse y estar el uno con el otro, ya sabes, la forma en que una pareja debería sentirse cómoda. A Renée nunca le gustó el silencio en un cuarto. Se ponía inquieta cuando todo estaba silencioso, pero a Charlie le gustaba. Supongo que mi mamá se sintió como si él la estuviera sofocando."

"Esas son unas buenas observaciones. ¿Fuiste capaz de notar todo eso antes de que tu madre se suicidara? Eso es muy maduro para una chica de trece años."

Bella cerró sus ojos y bufó ligeramente. "He tenido casi cinco años para fijarme en esas observaciones. He tenido tiempo para pensarlo."

Marcy sonrió mientras escribía un par de notas en su bloc. Cambió un par de páginas en el archivo de Bella y pasó su dedo índice por la página, buscando algo. Pausó y una arruga alteró su frente por el más breve segundo y en eso cerró el archivo de golpe y compuso sus facciones de nuevo en una suave sonrisa.

"¿No hubo al menos una vez en tu vida, en la que pudiste ver que tu madre fue genuinamente feliz? Me refiero, tuvo que haber algo."

"¿Además del día en que accidentalmente se mató?" Bella replicó crudamente, enviando un par de fulminantes ojos marrones hacia la terapeuta.

Suspirando, Marcy sacudió la cabeza. "Todavía rehusándose a ver la verdad. Bueno, de todos modos, sorpréndeme."

Bella frunció el ceño y se concentró en la pregunta. Genuinamente feliz. Bella ni siquiera sabía qué se sentía eso, y sintió que su cabeza empezaba a dolerle tratando de imaginar eso en el rostro de su madre.

Cruzó los brazos sobre su pecho y mordió su labio inferior. Y en eso un distante recuerdo borroso cruzó su mente. Con ningún otro pensamiento en su cabeza Bella empezó a hablar.

"Tenía once. Ella iba a buscarme después de la escuela para mi cita con el dentista y yo estaba caminando hacia el coche. Me acerqué y vi que estaba hablando por teléfono. Estaba animada y riendo; nunca la había visto así. Se veía tan libre e incluso a través de las tintadas ventanas pude ver este brillo en ella. Se veía feliz en ese momento."

"¿Qué pasó después?"

"Bueno, me metí en el auto y dijo que tenía que irse y trancó."

"¿Sabes quién era en la otra línea?"

"Tuvo que haber sido mi papá. Dijo 'Te quiero'."

"Hmmm." Marcy murmuró e hizo clic con su bolígrafo de nuevo y escribió otra nota.

Esos pequeños sonidos eran algo que a Marcy le gustaba hacer cuando Bella estaba en terapia, y cada uno siempre la dejaba confundida e inquieta. ¿Qué era lo que no le estaba diciendo?

Echándole un vistazo al reloj, Marcy puso sus cosas en la mesa y miró a Bella. "Bueno, ya casi terminamos. Déjame ver esos brazos."

Bella se sentó derecha en el sofá y levantó las mangas de su camiseta cautelosamente. No importaba que tuviera que hacerlo cada día, nunca se acostumbraba. Trataba tanto de ocultarlas. Ni siquiera le gustaba mirarlas en la ducha.

Bella mantuvo su cabeza en alto y sus ojos al frente mientras Marcy examinaba sus brazos por algún corte nuevo. Ella estaba orgullosa de sí misma. No había habido uno por casi una semana completa; un nuevo récord para Bella. Y conocía a regañadientes la razón. Edward. Cada vez que ella se volteaba, sin importar donde estuviera, él estaba allí. En los pasillos, en las filas del desayuno, almuerzo y cena, a su lado en la sala de computadores, e incluso la encontró en el patio y simplemente se sentarían y leerían silenciosamente. Pero siempre estaba cerca. Y ella quería que él estuviera cerca. Disfrutaba de sus conversaciones. Él le añadía un humor seco a las situaciones y ella lo encontraba divertido e impresionante. Edward veía el mundo de manera diferente, le gustaba ser honesto con las personas y no tonteaba con la gente. Ella apreciaba eso. Ella lo apreciaba a él. No era del todo malo verlo si Bella empezaba a admitir. Estaba empezando a encontrar demasiado difícil día tras día quitar los ojos de encima de esas profundidades verdes y sus dedos batallaban contra el resto de su cuerpo por pasarlos por su cabello bronce desordenado. Bella sintió sus mejillas flamear ante su más reciente descubrimiento sobre su pequeño flechazo en él. Había empezado a soñar con él.

También estaba empezando a encontrar difícil respirar cuando él se acercaba a ella. Y lo estaba haciendo bastante.

"Hmmm."

Bella fue sacada de su ensimismamiento cuando Marcy hizo ese molesto sonido de nuevo. Ella jadeó; había comenzado con un genial sueño sobre Edward.

"¿Por qué siempre haces ese sonido?"

Marcy la miró y sonrió. "Es que me encuentro empezando a analizar inconscientemente tus heridas. Sabes que son muy descriptivas. Míralas y dime qué ves."

Bella pensó que estaba loca, pero le hizo caso de todos modos. Mirando hacia sus brazos, Bella sólo vio líneas. Algunas eran más profundas que otras y algunas más largas.

Bella miró hacia arriba y encontró los ojos azules de la doctora pelirroja y sólo encogió un hombro.

"No sé que se supone que tenga que ver."

Marcy extendió una mano y trazo una línea que Bella ni siquiera recordaba; seguramente la había hecho hace bastante tiempo.

"Puedo decir que ésta es la primera." Dijo silenciosamente, retirando su mano.

"¿Cómo?" Bella miró la cicatriz y no podía decir la diferencia entre alguna de ellas.

"Si miras lo suficientemente cerca, puedes ver donde tu mano estaba temblando. Estabas nerviosa y asustada. Pero en eso con las demás, tu mano estaba firme y segura. Prudente. Estas otras que son más profundas; estabas molesta cuando hiciste éstas. Y en eso éstas largas; querías escapar de algo. Es por eso por lo que las hiciste, para no sentir nada por un poco más de tiempo. Y en eso éstas más cortas," Indicó las pequeñas líneas que probablemente no medían más de media pulgada, "te estabas acordando. Acordándote de tu madre."

Bella estaba sin aliento con esa explicación. Pensar que alguien podía decir todo eso sólo por los cortes de sus brazos.

"Ésto es lo que estamos tratando de evitar Bella. Necesitamos que aprendas a hablar con tu boca; no con tus brazos."

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"Bien chicos," Marcy dijo sentándose en su silla afelpada. Todos estaban en un círculo para su sesión de terapia grupal esa noche. "Quiero que todos me digan una palabra que describa el día de hoy. Y," miró alrededor a las seis personas," Rosalie, por qué no empiezas tú." Hizo clic con su bolígrafo y lo colocó en el papel para empezar a escribir cuando se diga una palabra.

Rosalie hizo una mueca ladeando su boca, su cejo fruncido mientras buscaba una palabra. "Divertido." Sus ojos se enviaron hacia el rostro de Emmett cuando lo dijo y sonrió ligeramente.

"¿Emmett?"

"Hambriento."

Marcy rió. "Siempre tienes hambre."

Emmett ladeó su cabeza y le guiñó un ojo. "No ese tipo de hambre Marcy." Alcanzó la mano de Rosalie y la apretó gentilmente.

"Calma Emmett," Marcy dijo con tono desaprobador. "¿Jasper?"

"Mejor."

"¿Cómo?"

"Bueno, Alice y yo estábamos en el salón de arte y alguien se cortó un dedo. Alice sostuvo mi mano y me habló al oído para distraerme."

"Muy bien. ¿Alice?"

"Lleno. Tampoco en el sentido de la comida." Alice cruzó sus piernas debajo de ella al lado de Jasper en el sofá.

Marcy asintió con la cabeza y se volteó hacia Bella.

"Um, supongo que ansioso." Le envió una mirada furtiva a Edward a través del círculo. Los ojos de él brillaban mientras encontraba su mirada y le envió una sonrisa, haciendo que las mejillas de ella se encendieran.

"Y por último, ¿Edward?"

Edward pausó por un momento y mirando al rostro de Bella de nuevo dijo, "Brillante."

Bella sintió sus mejillas enrojecer aún más mientras la sonrisa de Edward se ensanchaba. La obvia razón de esa palabra no pasó desapercibida para los demás. Jasper y Alice soltaron unas risitas desde su posición en el sofá, mientras que Rosalie y Emmett reían fuertemente. Marcy simplemente tenía una sonrisa intencionada en su rostro y se dedicó a escribir sus notas.

Los ojos de Emmett pasaron de Bella a Edward por unos segundos. "Tampoco es para tanto." Bromeó.

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Él lo estaba hacienda de Nuevo. Siguiéndola. Y mirándola. Estaba poniéndola nerviosa intencionadamente y eso la molestaba. La molestaba porque ella quería que él lo hiciera. Pero no debería. Ella quería que él le diera esa sensación que hacía que su estómago se sintiera separado de su cuerpo, flotando por alguna parte, mientras su corazón golpeteaba tan salvajemente en su pecho que le asustara que fuera a explotar. Pero no debería. Su mano dolía por tocar la de él, como ese primer día. Sus ojos quemaban por mirar hacia los de él y estaba temblando. Temblando por el deseo de estar con él. Pero no podía.

Edward estaba actuando con un poco de obviedad. Esa mañana Bella lo encontró merodeando por el pasillo, y cando ella y Alice habían salido de su cuarto para ir a desayunar, él había comenzado una conversación con ellas dos sobre la tarea de matemáticas de esa semana. Él camino más o menos cerca y Bella sintió su cuerpo regocijarse en la calidez y la cercanía. Ella no se había dado cuenta, pero su rostro sostuvo una sonrisa todo el camino hacia el comedor.

Edward se paró detrás de ella en la fila. Imitó sus elecciones de comida y la siguió hacia su mesa. Cuando alcanzaron sus asientos, él se le adelantó y sacó su silla para ella.

"Gracias." Ella murmuró, y sintió sus mejillas flamear.

Él sacó el asiento a su lado y se sentó. "De nada." Susurró cerca de su oído.

Su corazón se saltó un latido mientras la esencia de su aliento volaba por su rostro. Su respiración se había vuelto un poco pesada, por lo que agarró su vaso, sirvió un poco de agua temblorosamente y lo llevó hacia sus labios. La ayudó a refrescar su repentinamente seca garganta y respiró profundamente tratando de calmar el resto de su recalentado cuerpo. Éste no era el momento y definitivamente no el lugar para esos pensamientos y sensaciones.

Bella sólo fue capaz de acelerar mientras desayunaba y se levantó de la mesa, lanzándose a través de la puerta y escaleras arriba. Ni siquiera se molestó en mirar si Edward la seguía, como era su hábito actual.

Entró en su cuarto y cayó de cara en su cama, todavía tratando de calmarse. ¿Cómo podía pasar esto? En un psiquiátrico para más colmo. ¿Como podía ella, quien nunca había encontrado a alguien atractivo, repentinamente estar experimentando su corazón o acelerándose al pensar en el o saltándose latidos cuando él le daba cualquier tipo de atención? Gimió y se rodó sobre su espalda.

Vio la foto de su prado. Algo estaba presionándose en el fondo de su mente, pero no sabía si estaba lista para encarar lo que sea que fuera todavía. Se levantó y salió de la cama, luego agarró sus libros y salió de la habitación.

Bella se detuvo en seco cuando entró en el pasillo. Edward estaba al frente de ella inclinándose casualmente contra la pared. Tenía sus libros con él y ella le permitió a sus ojos viajar apreciativamente por su torso cubierto en una camisa de botones azul marino y los jeans oscuros sobre sus piernas. Llevó sus ojos a su rostro de nuevo y vio que le estaba sonriendo.

Bufó y empezó a caminar hacia las escaleras, rodando sus ojos. Él obviamente sabía lo que le estaba haciendo a ella.

Edward la alcanzó fácilmente en las escaleras y alcanzó a tomar los libros de ella, pero Bella simplemente los cambió hacia su otro brazo. Él suspiró y continuaron caminando en silencio.

Mientras alcanzaban el final, Bella sintió los ojos de él buscando su rostro de nuevo.

"¿Así que vamos a seguir pretendiendo que no hay nada entre nosotros dos?" Él le preguntó quietamente.

Los pasos de Bella se detuvieron y casi se cayó hacia delante, pero Edward la estabilizó. Ella apartó fuertemente su mano del agarre, jadeando ante el hormigueo que su toque envió por el cuerpo de ella.

"No sé de lo que estás hablando." La voz de Bella la traicionó de todos modos, cuando se quebró en las últimas palabras.

Edward ladeó su cabeza hacia la izquierda y la fulminó con la mirada. "Tú sabes muy bien de lo que estoy hablando."

Bella sólo sacudió su cabeza y se volteó hacia el pasillo para ir a la sala de computadores. Escucho a Edward empezar a seguirla.

Se sentó en su computador y el tomó su asiento al frente de ella, encarándola. Ella inició sesión en su cuenta y empezó a entregar su tarea, todo el tiempo sintiendo la mirada de él haciendo agujeros en ella. Sus dedos estaban temblando mientras movía el mouse hacia las direcciones correctas en la pantalla y continuó respirando profundamente; es que había demasiado calor en ese cuarto.

La hora pasó con toda la suavidad que pudo. Ella participó completamente en las discusiones, ignoró las miradas de Edward, tomo el quiz de cinco preguntas de matemáticas, ignoro a Edward mientras el rozaba accidentalmente su pie contra el de ella por debajo de la mesa, realizó la redacción de ingles, e ignoró a Edward susurrándole cosas.

Cuando el tiempo terminó, Bella agarró sus cosas y corrió fuera del cuarto, Edward en sus talones.

"Eso fue interesante." Edward musitó, manteniendo fácilmente los pasos de ella. Bella estaba maldiciendo esas largas piernas de él.

Ella suspiró. "Edward, lo que sea que sea esto…no podemos-" Fue interrumpida cuando él toco su brazo.

Ella miró hacia arriba y vio que él estaba sonriendo triunfalmente, sus ojos verdes brillando, y Bella de pronto sintió que todo estaba bien en el mundo. "¿Así que sí admites que sí hay algo?" No era realmente una pregunta porque él sabía que la había atrapado.

Bella trató de retener aquello. "No dije…no, lo que quise decir fue…" Pero no tenía palabras con él mirándola de esa forma. Y ella sabía que era inútil. Él tenía razón.

Pero no podía al mismo tiempo. No importaba lo mucho que lo quisiera, no podía dar rienda suelta a…lo que fuera que fuera aquello. Ella estaba allí por una razón y sólo por una. Para mejorar. No podía dejar que algún…momento de locura nublara aquello. No importaba lo mucho que lo deseara.


Espero que les haya gustado. Sólo fue un poco de avance en la relación de Edward y Bella, pero algo es algo :)

Gracias por leer, espero sus opiniones ^^

Por cierto, lamento mucho si hay alguno que otro error mínimo, pero tengo que utilizar temporalmente la laptop de mi padre y es americana, por lo que no tiene tildes. Corregí el capítulo con el corrector de word, pero puede que me haya saltado una que otra palabra xD

-Mariale

PD: Si tienen tiempo échenle un vistazo a mi nuevo one shot, llamado Corazón de Algodón, y mis otras historias One Of The Boys y Ladrona de Corazones. Gracias :D