Bien, culminé el fan fic. He de decir que estoy muy agradecida con todo lo que he logrado y con todos aquellos que me han dejado reviews, a lo largo de esta historia. Sin duda, le he tomado mucho cariño y sólo espero que sea de su agrado tal y como lo fue para mí. Espero, que nos leamos pronto en otro fan fic (Capaz, con tantos que tengo) y por ahora sólo me despido de ustedes. Saludos y besos, espero que les guste y nos estaremos leyendo pronto.

M&S

Epílogo II: Quedan los recuerdos.


Hermione sonreía, mientras observaba una filmanción. Ella la había hecho, aunque su marido no entendía las cosas muggles. Habían aprendido a vivir con ellas. Rosse. Ella usaba su cuerpo de vez en cuando y se sentía terrible al ver esa filmación. Verla, tan radiante.

"Severus, se llama cámara y es muy útil"- suspiraba ella mientras su esposo escudriñaba el objeto.

"Sé lo que es una cámara"

"Bueno, esta es una filmadora"- dijo, cuando lo grababa- "Guardará todos los momentos y podremos vernos" "Vamos Severus, déjame verte"

"Día uno. Mi esposo está dormido y yo estoy haciendo uso de un regalo de Rosse. Ella siempre quiso tener recuerdos de mis hijos, antes de que crecieran demasiado. Vamos a complacerla"

"Severus sigue dormido y yo estoy observando a Carmille" "Sonríe mucho mientras me mira a mí. Bien, ya descubrió quién la filma y no me dejará en paz hasta que la tome muy de cerca"

Otro fragmento de su vida en aquella cinta. Rosse sostenía a su hija, mientras ella trataba de tocar la cámara filmadora. Ambas sonreían.

" ¡Dile hola a mamá! ¡Dile hola a mamá!"

" ¡Mírala balbucear! ¡Muy pronto dirá tú nombre Hermione"- sonreía Rosse.

"No, es más factible que diga "Mione" "

Las partes que más le gustaban, eran sus hijos y su esposo. Esos pequeños momentos, donde él no se fijaba en que ella lo filmaba.

"Severus y Sebástian, comen", se llamaba la cinta...

" Toda una proeza. Severus intenta alimentar a Sebástian"

"Seguro que sí"- decía Rosse a su lado- "Míralo, Sebástian se niega a la comida"

"Bueno, es hora de que Severus use sus técnicas de persuación. Carmille, siempre le escucha y nunca patalea cuando está cerca de ella"

"Carmille ama al señor Severus"

" Lo bañó en comida para bebés ¡Has visto Rosse!"

El rostro de bochorno de su esposo, sin duda sería único en cuanto viera ese video. Sebástian reía mientras su padre se limpiaba la camisa. Era tan inquieto y a la vez tan independiente. Pero verle con Carmille, era lo que más amaba ella.

" Carmille, intentando alcanzar a su padre"

La pequeña bebé caminaba torpemente, mientras Severus caminaba un poco más adelante. Parecía no haberse dado cuenta de todo eso. Ella lo intentaba pero no podía alcanzarlo, se lanzó al suelo y comenzó a llorar. Snape se giró y la observó, con una sonrisa.

" Qué Hermione, es ese gesto"- susurró él, levantándola del suelo- "No aprendas esas cosas de tu madre"

"Espera a que esté con él, me oirá acerca de eso"- decía ella.

"¿Caminamos, Carmi?"- preguntó él, cuando la bebé se había apoyado en su pecho- ¿No? Bueno sólo caminaré yo entonces.

"Hermione se balancea en un columpio"

"Funciona bien esto"- sonreía Rosse, filmándose a sí misma y luego a Hermione- "Hermione columpia a sus bebés"

" Espero que no se animen demasiado, sino se caerán"- Suspiraba su madre.

"El señor Severus viene, ¿Querrá salir en la filmación?"

"Ven Severus, te estamos esperando"

"¡Se caerán!"- suspiraba él, mirando en dirección a Rosse y la filmadora.

"Oh no, los estoy sosteniendo bien"- sonreía Hermione, mientras besaba a su esposo.

Los videos de bodas nunca faltaban. El video de la boda de Hermione. Bien, no había sido filmada en su boda original, pero sí en la boda que ellos rehicieron. Los sentimientos que iban a empezar desde cero.

"Hermione dice que sí. Ella se casa con el señor Snape"

Amaba esos videos, amaba ver esos recuerdos una y otra vez. Amanecía, pero ella no se había ido a dormir. Estaba contemplándolos.

- ¿Hermione? ¿Qué estás haciendo?- preguntaba Snape, observándola.

- Miro nuestro pasado. Abro mis ojos y miro todo lo que hemos ganado.

"Severus y sebástian, practican encantamientos"

"No vayas a lastimarlo"

"Estaré bien mamá- suspiraba el pequeño, mirando hacia la filmadora- ¿Puedes dejar de hacer eso?"

"No, luego querrás mostrárselo a tu novia"

"Hermione"

"Bueno, a tus amigos"- dijo ella con una sonrisa- "Así, mirarás cuanto has crecido"

- ¿Cuánto han crecido?- preguntaba su esposa.

- Son nuestros Hermione, por mucho que crezcan.

- Hemos avanzado tanto.

Severus asintió, observándose a sí mismo ayudar; a Carmille a caminar. Hermione nunca había dejado de presenciar esa escena, ni él, dejar de verla a ella enseñarle a caminar a su hijo. Tan diferente su futuro ahora.

- ¿Crees que serán felices?

- ¿Felices? Hermione, son felices y quizá mucho más que eso.

- Es que, siento que me he perdido de algo. Algo importante.

- Perdimos mucho tiempo de matrimonio en discusiones sin sentido. Perdimos a Rosse, perdimos nuestra vida plena y el hogar. Pero lo tenemos nuevamente.

- ¿Qué tenemos?

- Abre tus ojos y mira..

Sus hijos estaban al final, leyendo. Estaban en su primer año de escuela en Hogwarts y apenas entendían lo que eso significaba. Severus y Hermione, sabían lo que descubrirían a la larga pero ellos preferían permitirles ese derecho. Ese derecho de experimentar, de trazar su camino sin temores. Con una vida muy distinta a lo que ellos pudieran esperar. Así iba a ser y ella tenía que entenderlo.

- Están los recuerdos- suspiró ella- los recuerdos de nuestros hijos.

- Serán más- meditó Snape- muchos más y quizás necesites más espacio para guardarlos.

Hermione sonreía, mientras observaba el rostro de su esposo y a su pequeña hija. La dormía, mientras estaba sentado. Esperaba, mientras ella terminaba de dormirse.

- ¿Dormirás hoy a Carmille?

- Cómo todas las noches, hasta que me pida que me detenga.

- Me alegra saber, que tengo un esposo atento.

- Y a mí me alegra saber, que tengo una esposa sentimental. Así, evitaré decir algunas cosas, que la hagan llorar.

- ¡No soy sentimental! Sólo soy, atábica. Creo que, me he apegado mucho al pasado.

- Vamos, esposa "atábica". Aún hay mucho que hacer.

- ¿Ah sí?- preguntó ella, abrazándole- ¿Qué cosa?

- ¿Cierta mujer olvidó que cumple años de casada con su esposo?

- ¡Severus, lo recordaste!

- ¿Cómo puedo olvidarlo, si siempre me lo recuerdas como una maniática obsesiva?

- ¡Yo no te lo recordé!

- Entonces, sí lo hice- respondió él, con un beso- ¿A dónde quieres ir?

- ¿Y los pequeños?

- Ya resolví eso. Ya no son unos "pequeños" Hermione.

Hermione sonreía, mientras ellos estaban en la habitación. Ginny Weasley los cuidaría esa noche. Noche que sería de ellos solamente. Habían pasado tanto, que sin duda era un alivio. Rosse, murió tiempo después. Ese era su destino y nadie lo pudo cambiar. Sus últimas palabras fueron.

"Le diré a tu madre, lo feliz que eres", luego sus ojos se cerraron y ella ya no vio todo lo que había alcanzado.

Y ese día, Severus llevó a Hermione a París otra vez. A la torre Eiffel, pero ella ya no tenía miedo. Ella ya había superado su temor. Por que Severus estaba a su lado. Abrir los ojos, ya no representaba temor. Y la besó, una y otra vez,dentro de aquel enorme monumento. Con sus copas de vino tinto y blanco.

- Por ti, Hermione.

- Por ti, Severus.

Y nunca volvió a ser blanca, siempre fue tinto pero Severus lo entendió muy tarde. Ella era una combinación dulce, algo que le embriagaba desde lo más profundo. Allí, donde la veía. Hermione, su vino tinto.