Capitulo uno: tragedia

(Edward P.O.V.)

Me encontraba en el estacionamiento junto a Alice, ella aun con su poco interesante manía por la moda lograba sacarme una sonrisa si se lo proponía. Estaba muy al pendiente de los pensamientos y las visiones de Alice, las cuales cambiaban constantemente ya que yo aun no decidía que hacer con mi vida ahora que sabía de la existencia de aquella intrigante humana con una esencia horriblemente deliciosa para mí.

Pero en vez de alejarme de ella ahí me encontraba mirándola como un tonto, Edward Cullen mirando a Isabella Swan. ¿Debería ir hacia ella y saludarla? ¿O esperar a que ella se percatara de mi presencia y se escondiera en su cacharro?

Me volví a concentrar en Alice, mi futuro seguía cambiando al igual que el de ella. Jasper, Emmett y Rosalie venían caminando hacia nosotros, no los miré demasiado, yo estaba concentrado en ella, en su delicado aroma, su rubor exquisito y sus intrigantes ojos color chocolate.

De pronto una visión de Alice llamó mi atención, una camioneta había tomado una dirección errónea y aplastaba a mi objeto de adoración dejándola reducida a un montón de hueso bañados en sangre sobre el frio pavimento de Forks, en ese momento todo lo que pensé fue "ella no".

Quería correr hacia ella, la conocía tan poco pero sentía que debía protegerla a toda costa, ella era mi vida, mi razón de ser y por mucho que me costara admitirlo no podría seguir viviendo en un mundo en donde ella no estuviera cerca mío.

La visión de Alice se realizaba poco a poco, la camioneta que la impactaría era la de Tyler, iba tomando aquella curva de la visión; sabía que no era buena idea apostar contra los designios de Alice, instintivamente me puse en posición para correr y salvarla pero Jasper debió sentir alguna emoción extraña en mi por lo que me sujetó del brazo, al ver esto, Emmett me aprisionó con su fuerza, me era imposible liberarme, Emmett era muy fuerte y Jasper muy táctico intuyendo lo que podría pasar.

-¡Déjenlo!- exclamó Alice; ambos me soltaron pero ya era demasiado tarde, escuche un ruido de metal retorciéndose, gritos y mas gritos, chicas histéricas llamando a una ambulancia y a la policía desde sus teléfonos móviles. En ese momento comprendí que mi vida había acabado, pasaba imaginando en mi mente como seria si fuera posible el estar con esa humana, el ser su amigo, su compañero; ahora ninguna de esas fantasías se haría realidad, serian solamente sueños, sueños que se esfuman tan fácilmente, sueños que nunca se harán realidad.

-Jazz, será mejor que te lo lleves, el aroma de su sangre no tardará en llegar aquí- dijo Alice demasiado preocupada.

Jasper trató de calmarme enviando olas de paz, pero yo no podía estar tranquilo, como me arrepentía por no ir a saludarla, si hubiera vencido mi miedo y me hubiera dirigido a ella quizás la hubiera podido apartar de la trayectoria de la camioneta, pero no lo hice, y la culpa carcomía mi inmóvil y frio corazón.

Con la conmoción que causó la muerte de la chica de Arizona todos los estudiantes aprovecharon para retirarse a sus respectivos hogares, yo fui llevado al mío por mis hermanos, me encerré en mi habitación; Esme, mi madre, me había dirigido una mirada compasiva cuando me vio entrar a la casa, sabia al igual que yo que quizás aquella frágil y delicada humana era esa luz que yo necesitaba en mi oscuridad.

Ella con una mirada llevaba calor a mis frías entrañas, y si su esencia quemaba en mi garganta no me importaba, yo pensaba luchar por ella, dejar de ser tan intimidante, darme la oportunidad de acercarme a ella y darle a ella la oportunidad de acercarse a mí.

-Edward…- dijo temerosa Esme desde el otro lado de la puerta, -Carlisle quiere hablarte-.

Yo no le respondí, me encontraba demasiado sumido en mis pensamientos como para querer hablarle a Carlisle.

-Él está en el teléfono, dice que tiene que comunicarte algo importante- insistió Esme.

¿Pero que había en este mundo más importante que ella?, mi luz se había apagado, su mirada solo sería un vago recuerdo en mi memoria, el fresco aroma de su cabellera solo sería una ilusión, su dulce esencia solo una fantasía.

Pero en el fondo no podía culpar a mis hermanos por sujetarme, ellos no sabían lo que iba a pasar, seguro pensaron que yo iría tras Bella a darme un festín con su sangre delante de todos los humanos que había en el estacionamiento.

-Hijo por favor, es importante, contéstale- rogó Esme.

El tono de su voz hizo que cambiara de opinión, Esme era como una madre para mi, tan pacifica, tan cálida, tan buena, era un verdadero crimen angustiarla. Decidí salir de mi habitación; cogí el teléfono que ella tenía en sus manos y lo puse cerca de mi oreja.

-Soy yo Carlisle- dije con la voz quebrada.

-Edward, que bueno que contestas- dijo Carlisle desde el otro lado del teléfono.

-¿Pasa algo?- pregunté sin interés.

-Si, supe lo del accidente en el instituto, no te angusties hijo, ella vive-.

-¿Qué?- logre articular.

-Ella es frágil, pero es también toda una luchadora- dijo Carlisle.

Debía admitir que la nueva noticia me había dado una pequeña esperanza, necesitaba verla, tomar su mano, sentir el calor de su piel, decirle algo lindo y hacerla ruborizar, necesitaba sentir mi garganta quemar, por muy masoquista que pareciese necesitaba sentir esa tentación por su sangre, porque sabía que mientras tuviera su esencia deliciosa en mi nariz ella estaría viva.
Como está ella; dije mas en una exigencia que en una pregunta.

-No te mentiré Edward, ella está muy grave, tiene lesiones de consideración en los riñones, pulmones e hígado, ha perdido mucha sangre, su corazón sigue fuerte pero si no recibe un trasplante múltiple ella morirá en menos de una semana-. Me explico Carlisle.

-Voy para allá- le dije cortando la llamada y devolviendo el teléfono a Esme.

-Todo saldrá bien hijo mío, ten fe-. Dijo mi madre para luego abrazarme.

Solo logré articular un vago -"gracias mamá"- y salí disparado hacia el garaje en busca de mi Volvo.

Alice y Jasper me habían visto bajar las escaleras rápidamente; ellos me siguieron, se subieron en la parte trasera del Volvo sin decir palabra alguna aunque en sus pensamientos yo podía escuchar el dolor de Alice hacia su futura amiga y la culpa de Jasper por haber malinterpretado mis acciones.