Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Gracias por sus comentarios. Son apreciados :D

Bella's POV

Seth era una persona tan agradable. En cuanto llegamos a la sala donde el gran vidrio se encontraba, se acercó y disimuladamente me susurró en el oído.

-No te preocupes por nada Bella, todo saldrá bien. Y en cuanto salgas de esta podrás ser libre. Ya verás.

Le sonreí y agradecí asintiendo con la cabeza. Si tenía que ser sincera conmigo, estaba nerviosa. Mucho. Pero todo lo superaría después de salir de aquí. Ver a Phil me traería todos aquellos recuerdos que había intentado borrar. Pero sería fuerte, tenía que serlo para poder… mis mejillas se pusieron al rojo vivo. Edward le había dicho a Seth que pensaba casarse conmigo. Fue todo un shock al principio, pero después, al ver su mirada segura, me tranquilicé. Edward me quiere.

-Muy bien, todos listos. –dijo el jefe de policía. –Los hombres comenzarán a desfilar y se formarán para que pueda identificar a su padrastro señorita. Ellos saben que los están viendo, pero no saben quién. –se acercó a un micrófono. –Que comiencen a pasar.

Mi corazón comenzó a latir a mil por hora. Mi respiración se agitó. Intenté controlar todo eso, pero era imposible. Cada hombre se asemejaba a Phil un poco, pero más viejo. Y entonces entró, el causante de todas mis desgracias. Todo este tiempo esperé verlo como en mis sueños y recuerdos. Alto, fuerte, con el gesto duro.

Mis hombros se relajaron, no noté que estaban tensos sino hasta que sentí ese dolor al relajarlos. Suspiré largamente. Había temido tanto tiempo a ese hombre. En mis recuerdos él era invencible. Pero ahora que lo veía, con la mirada perdida, los ojos rojos, su ropa sucia. No iba mal vestido, solo se veía cansado, perdido. Ahora que yo había crecido no me parecía tan grande y fuerte. Había perdido mucho peso desde que yo lo vi.

-¿Bella? –dijo Seth tomando mi brazo suavemente. -¿Ves a Phil ahí dentro?

-Sí, -dije frunciendo el ceño. Esto era justamente lo que necesitaba para deshacerme de las ataduras. Ya no podía temer que me hiciera daño porque ya no era el mismo. Solo era un hombre miserable al que incluso yo podría golpear y deshacerme de él si intentaba atacarme.

-¿Puedes apuntarlo con el dedo?

Asentí y levanté mi brazo –Ese, el número 5. Ese es mi padrastro. El hombre que asesinó a mi madre y que abusó de mí. –Mi voz sonaba débil. Me encontraba exhausta. Cansada de tener miedo todo el tiempo. Phil ya no podía dañarme. Suspiré y al mirarlo lo hice con lástima. Pobre hombre.

-Eso es todo, es todo lo que necesitábamos. –se acercó de nuevo al micrófono. –Llévense al número cinco. Todos los demás se pueden marchar.

Me quedé mirando un momento más, cuando se lo llevaron ni siquiera luchó. Fue como si se diera por vencido. Y quizá así había sido. Debió ser agotador estar huyendo todo este tiempo. Sonreí un poco, ahora era libre. Me sentía bien conmigo misma. Lista para comerme al mundo. El jefe de policía y el Seth se quedaron platicando. Me acerqué un poco a la puerta y la abrí. Quería susurrarle las buenas noticias a Edward en lo que ellos terminaban de hablar.

-Hermano, debo confesarte algo, -escuché a Emmett decir. Sonreí, él me hacía tanto reír.

-¿Qué?

-Siempre creí que las novias que tenías eran sexys, inteligentes, buena onda. Y sobre todo cuerdas. –mi corazón se aceleró al escuchar esto. Me paré en seco y escuché la siguiente parte. -Pero esta, hombre, esta se lleva las palmas. Tiene la palabra loca escrita en la frente. –jadeé por lo bajo y me tapé la boca. No podían estar hablando de mí, ¿o sí?

-Oh, vamos, no está tan mal. –dijo Edward con tono despreocupado.

-¿No? Por favor, eres psicólogo. No puedes estar tan ciego solo porque te encaprichaste de ella. -¿encaprichado?

-No me encapriché… bueno, quizá un poco. Pero igual creo que tiene remedio.

-Quizá lo tenga, pero lo feo nadie se lo quita. –mi estómago se revolvió. Seguro que sí hablaban de mí. Emmett teniendo a Rosalie como esposa podía juzgar a todas las mujeres como feas.

-No está fea. –el tono de Edward sonó inseguro.

-Bueno, lo maltratada. Y usada, te apuesto a que ha pasado por cientos de hombres. –mis ojos se llenaron de lágrimas y no pude aguantar más.

-Sí, eso no te lo niego. –cerré la puerta para no escuchar más. Edward no me amaba, estaba "encaprichado" de mí. Él creía que estaba loca pero que tenía remedio. Y lo peor de todo y que más me hería porque era verdad es que estoy usada por muchos hombres. Me senté en el suelo y la dulce enfermera, Ángela, se acercó.

-Señorita Swan, ¿está bien? –dijo algo asustada. Mi mente estaba acelerada pensando en algo rápido.

-Ángela, tienes que ayudarme. –susurré. Vi que Seth y el jefe de policía estaban por terminar de hablar. –Tengo que salir de aquí sin hablar con nadie, ¿de acuerdo? Tienes que ayudarme a salir de aquí lo más pronto posible. –le rogué con los ojos y ella con su corazón bondadoso lo entendió.

-De acuerdo, vamos, de pie señorita.

En cuanto abrió la puerta vi a Edward de reojo, se sorprendió al ver que salíamos a toda prisa. Escuché que me llamó y mis lágrimas saltaron. Escuché que Ángela le pedía que me diera tiempo y que después habláramos. Le agradecí mentalmente. Me subí en el auto que nos llevaría de vuelta al hospital. En el último momento me giré, Edward se veía confundido, hablando con Seth. No resistí más y comencé a llorar.

-Ya, ya, señorita. Todo estará bien. El doctor Cullen podrá solucionar todo. Podrá estar con él más pronto de lo que cree.

-Ángela, -dije tomando sus manos de manera brusca. Ella no se alteró, solo esperó pacientemente a que le dijera –no quiero volver con él, por favor, promete que me ayudarás a salir sin que él sepa dónde estoy.

Ella estaba confundida, podía verlo en sus ojos. Después de tanto tiempo hablando de él como si fuera mi mundo. Y lo era, pero tendría que superar esta situación. Negó con la cabeza sin entender. El enfermero que conducía iba con la música alta, así que no se enteraba de nada.

-Escucha, no tengo dinero, no tengo empleo, no tengo nada. Edward quiere casarse conmigo, pero yo no lo quiero a él. –soy pésima mintiendo, pero por el bien de mi salud esta mentira sí me salió. –Tienes que ayudarme a salir del hospital sin que él sepa dónde está. Porque si me encuentra querrá que me quede con él.

-Pero no entiendo señorita, ¿por qué no quiere estar con él ahora?

-No me quiere, Ángela, -mis ojos se llenaron de lágrimas de nuevo. –Sigue creyendo que estoy loca, solo me ayuda porque… no sé, no tengo idea de por qué me ayuda.

-Pero…

-Lo sé, suena loco de él, pero es la verdad, escuché cuando se lo dijo a su hermano, -su mirada fue de enojo por unos momentos. Después tomó mis manos con fuerza.

-Usted no se preocupe señorita, yo puedo ayudarle.

Le sonreí un poco. –Gracias, Ángela. Y por cierto, llámame Bella.

Presentía que seríamos grandes amigas.

Edward's POV

Los dos meses pasaron más rápido de lo que esperaba. Estaba ansioso por verla, estaba literalmente saltando de felicidad. El juez del caso había dicho una fecha para su salida y yo estaba fuera del hospital esperándola. Alice se había ido con Jasper a visitar a sus amigos en Italia. Esos se la mantenían de fiesta. Pero por suerte antes de irse me había dejado ropa y todo preparado para Bella. Nuestra habitación, sonaba tan bien el "nuestra", estaba completamente equipada ahora para los dos.

Alice se rehusó a organizar la boda antes de que Bella aceptara, así que esa misma noche la llevaría a cenar y se lo pediría. Estaba nervioso.

-Dr. Cullen, -me giré y vi a una enfermera de cabello castaño. Era la misma que había ido con Bella a la estación. Me miraba fríamente y eso me sorprendió.

-Hola, vengo a recoger a Bella.

-La señorita Swan se marchó el día de ayer. La fecha de su salida era ayer. Además, ella dijo que no quería verlo de nuevo. Me pidió que le dijera que no la busque, no quiere verlo de nuevo. –me pareció que estaba en un sueño…o más bien una pesadilla.

-¿Disculpa? –dije desconcertado.

-Lo que escuchó. Bella me ha pedido que le diga que no quiere verlo más. Se ha ido. Gracias por venir.

Me quedé estático en mi lugar. Pero antes de que se marchara la enfermera alcancé a tomarla por el brazo. -¿Dónde está? –le dije de forma cortante.

-Suélteme o tendré que llamar a seguridad.

-Dígame dónde demonios está. ¿Qué está pasando aquí? Primero rechazan todas mis solicitudes de visita y ahora esto. ¿Qué ha pasado? ¿Es ella la que no quiere verme o alguien la está manipulando?

-No sé si esté informado, Dr. Cullen, pero la señorita Swan no tiene precisamente muchos amigos. Se ha ido por su cuenta y ella ha decidido que no quiere verlo. Ah, casi lo olvidaba, me ha dicho que le agradezca por toda su ayuda. Sin usted se habría tenido que quedar aquí por un año. Le fue de utilidad, pero ahora es independiente. Así que si me disculpa. –se soltó de mi agarre y entró al hospital.

Mi mente no maquinaba bien. ¿Sería posible que todo este tiempo estuviera fingiendo solo para que la ayudara?

No estuve seguro de como llegué a casa a salvo. Mi mente seguía en blanco. Me recosté en mi cama pensando en todo lo que habíamos pasado. ¿Qué demonios es esto?

El tiempo pasó, un día, dos, una semana, dos. Hubiera seguido con la mente nublada y en shock, de no ser por el duende enano que tengo por hermana. Después de dos semanas en mi casa bajo la rutina que había mantenido los dos meses anteriores, llegó Alice.

-¡Edward, serás idiota, abre la puerta! –fui mecánicamente a abrirle. Todo en mi funcionaba mecánicamente ahora.

-Hola Alice, -dije sin mucho ánimo.

-¿Qué has hecho ahora? ¿Dónde demonios está Bella? Y lo más importante, ¿por qué no la estás buscando?

-Ella ha decidido irse, Alice. No puedo obligarla a estar conmigo, -dije lo que me había dicho tantas veces en mi mente cada vez que quería salir y voltear la ciudad de cabeza para encontrarla.

-Pero, ¿Qué ha pasado? ¿Por qué un día están felices comiendo perdices y al siguiente todo se va al garete?

-Nunca estuvimos felices comiendo perdices. Todo el tiempo que estuvo conmigo fue un completo desastre. Alice, por cada recuerdo feliz que tengo de ella, hay otros tantos de tensión e infelicidad. Entiendo por qué se alejó de mí, y la entiendo completamente.

-Edward, -dijo abrazándome. –Iban a tener el resto de sus vidas para recompensar eso, -dijo susurrando. La abracé de vuelta.

-Ella no quiere estar conmigo.

-¿Le preguntaste? ¿La viste?

-No, se fue del hospital un día antes, al parecer me equivoqué de fecha

-¿Cómo puedes estar tan seguro? ¿Cómo te pudiste rendir tan rápido?

-Nunca fue mía para querer. Supuse que había traído tantas cosas buenas a mi vida que era hora de dejarla ir. Esa enfermera sonaba tan convencida.

-Edward, tienes que hablar con Bella.

-No sé dónde está o si querrá verme.

-Algo me dice que esa enfermera tiene algo que ver. Ve y habla con ella. Y por favor, deja de decir que no la mereces o que tienes que dejarla ir. Si vieras las cosas tan lindas que les espera, no dirías eso. Su futuro es algo claro en mi cabeza, tienes que luchar por ella. ¿De acuerdo?

Alice tenía razón. Por primera vez en dos semanas veía todo claro. ¿Cómo había podido dejarla ir tan fácilmente? Esto debía tener una explicación. –Gracias Alice.

Fui por mi chaqueta, pues hacía frío, entré en el auto y me dirigí directamente al hospital. Esa enfermera y yo tendríamos una buena charla.

Bella's POV

Vaya, dos semanas. Todo se había ido en un borrón. Mi salida del hospital había sido tan rápida que no tenía completamente claro como lo logré. Creí que Edward… desvié mis pensamientos. No podía derrumbarme en estos momentos. Tenía que ser fuerte. Quité esos pensamientos de mi cabeza.

Ángela me había ayudado mucho. Cuando salí esa noche del hospital, después de que me dijera que Edward se había ido sin decir nada, me dijo que me quedaría en su casa hasta que tuviera un lugar donde quedarme. Me ayudó a conseguir un trabajo de mesera en un pequeño café en seguida de su casa. No era nada de otro mundo el aprender a hacer café o servir mesas. La gente por lo general era amable.

Mi turno era de 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Después iba al departamento de Ángela, comía, dormía un poco y regresaba al tercer turno que era de 5 de la tarde, a una de la mañana. No veía a Ángela más que los domingos, ya que ella entraba a las 5 de la mañana y salía hasta la 1 de la tarde Pero regresaba. Ambas hacíamos dos turnos, pues apenas nos alcanzaba para los gastos. De hecho casi se cumplía una semana de que no la veía. Ese día fue especialmente agotador. Lo único que quería era ir al departamento y dormir. Aunque sabía que estaría por lo menos una hora llorando antes de caer rendida. Era siempre lo mismo. Todos los momentos vividos con Edward venían a mi mente y me sentía tan mal de haberlo dejado, pero entonces la plática con su hermano la escuchaba una y otra vez en mi cabeza.

Pues bien, decidí que ese día no lloraría… fue mucho más fácil decirlo que en realidad hacerlo. Ahora lloré por dos horas, antes de caer dormida.

El sol comenzó a picarme los ojos, me giré en la cama, y por primera vez en dos semanas no me desperté con frío… de hecho era la primera vez que despertaba con el sol en la cara, pues siempre tenía que levantarme antes de que saliera el sol para estar lista. Gruñí, pues sabía que estaría frío afuera.

-No iré al primer turno, estoy cansada, -dije para mí misma. Suspiré y comencé a abrir los ojos.

Lo primero que noté fueron esos ojos verdes brillantes mirándome fijamente. Pensé "sigo soñando", pero entonces comprendí por qué no tenía frío, su cuerpo me abrazaba por debajo de las tres cobijas que teníamos encima. Aunque yo solo hubiera tenido una cuando me fui a la cama. Nos quedamos mirándonos por unos minutos, en silencio, yo disfrutando enormemente del calor de su cuerpo. Él fue el primero en romper el silencio.

-¿Sabes? Escuchar pláticas ajenas es de mala educación. –entrecerró los ojos acusadoramente y continuó. –Suelen malinterpretarse y causar problemas. Si no ves el panorama completo, no puedes entender la plática. Lo que no entiendo, es como después de los meses que pasamos juntos y de las experiencias que hemos tenido. De todo lo que te enseñé y que tú me enseñaste, hubieras podido creer que esa plática era sobre ti.

-Todo lo que dijeron era congruente conmigo.

-No, no lo era. Ni yo ni Emmett creemos que estás loca. No estás fea, no estás usada o maltratada. No para mí, si tú te consideras así, es algo que tendremos que arreglar. Y sobre todo…no estoy encaprichado contigo. Pero ni siquiera fuiste para preguntar.

-Si no era sobre mí, entonces ¿sobre quién era?

-Sobre una ex novia que acababa de ver, que habían encarcelado por prostitución y que me confesó que tenía drogas. Emmett la conoció, cuando nosotros estuvimos juntos, era completamente diferente. De ella sí estaba encaprichado. Isabella Swan, de ti estoy enamorado. Te lo dije, te amo. No puedo creer que me dejaras así. ¿Debo considerar entonces que tú no me amas? ¿Por eso me dejaste con tanta facilidad, echaste a la basura todo lo que te dije?

-No, -dije con lágrimas en los ojos. Edward acarició mi mejilla y limpió una lágrima que se había derramado. –Tú también me dejaste ir, cuando te dijeron que me había ido.

-No podía obligarte a estar conmigo. Además fue como si mi mente no lo procesara. No entendía nada y fue así hasta que Alice llegó para aclararme la cabeza y darme una sacudida. Bella, no te dejaré marchar de nuevo, ni aun si me lo pides. –sonreí aun llorando.

-Nunca te lo pediré, -le dije abrazándolo. Lo había extrañado tanto. Y ahora todas las ataduras de mi pasado ya no estaban. Éramos por fin libre.

-Mi pequeña extraterrestre, -dijo besando mi mejilla llena de lágrimas. Reí sobre su cuello.

Por fin estábamos juntos.

¡NO PUEDO CREERLO, LA HE TERMINADO! *happydance* Gracias a todos los que la continuaron hasta el final.