Disclaimer: No me pertenecen ni la historia ni los personajes, todo ello pertenece a Twilightluver001 y Stephenie Meyer. Únicamente me pertenece la traducción.


Anteriormente en Welcome to the Real World:

Tenía clase esa noche. Por primera vez desde que empecé la universidad, no podía prestar atención. Normalmente siempre iba derecho a casa después de las clases pero no estaba seguro de que ir a casa fuera lo mejor para mí en estos momentos. Quería ver a Bella. La echaba de menos. Pero también sabía que no era lo suficientemente fuerte como para actuar normal ahora mismo. Así que, me dirigí hacia la playa.

No era una atracción turista y no había luces ni coches a la vista cuando llegué. Encontré esta playa un par de meses antes, cuando Bella y yo estábamos en busca de apartamentos y accidentalmente tomamos la carretera equivocada. El lugar era muy desierto pero me gustaba así. Era silencioso, pacífico, y me sentía desconectado con el resto del mundo incluso aunque fueran solo por unos minutos. Era el único lugar en el que podía pensar para aclarar mi mente.

Me senté en el coche y bajé las ventanillas. Podía oler la sal en el aire, podía oír las olas, y podía sentir la ligera brisa golpeando contra mi piel. Era genial estar apartado de los ruidos de la ciudad, Genial de estar solo.

¿Qué voy a hacer?

¿Qué habría hecho mi padre si no hubiera muerto en ese avión? ¿Habría intentando mantener la enfermedad en secreto por el resto de su vida? Me preguntaba cuánto tiempo le llevaría a mi madre averiguarlo. Era una mujer muy perceptiva. El hecho de que se lo hubiera estado ocultando por todos esos meses antes de su muerte me sorprendieron. No sabía que fuera tan buen actor. ¿O quizás era porque nunca estaba en casa y no veíamos a través de él?

Sacudí la cabeza. El pasado era el pasado. Papá estaba muerto y no había nada que pudiera hacer para cambiar eso. Ahora mismo, lo único que podía hacer era esperar los resultados. Y entonces, decidir a dónde iríamos con todo eso.


Capítulo Nueve: Distante

Bella Swan

Edward volvió a llegar tarde a casa al siguiente día. Y al siguiente. Y al siguiente…

Me dijo que tenía un examen el jueves, así que había estado yendo a la biblioteca para empollar. Le pregunté hace dos noches –muy casual y amablemente- por qué no podía simplemente estudiar en casa, y me dijo que estar en casa le distraía. Estaba herida por su respuesta- es decir, ¿se estaba refiriendo a que yo era una distracción?- incluso aunque sabía que no era su intención ofenderme. Él debió leer el dolor reflejado en mi rostro ya que lo siguiente que hizo fue añadir "No quiero decir, tú, Bella. Quería decir que es más fácil estar centrado en la biblioteca ya que es terriblemente aburrido y tengo a mano la información que necesite sin tener que estar yendo y viniendo"

De todas formas, después de su explicación intenté no ver cosas donde no las había, incluso aunque quería preguntarle por qué simplemente no usaba Internet para buscar la información que necesitaba. Pero al final decidí guardármelo para mí. No quería investigar ni ser una pesada. La última cosa que quería era que se sintiera molesto a mi alrededor. Además, él debía tener sus razones. Si decía que visitar la biblioteca era lo que necesitaba, entonces supongo que debería ir. Quizás lo que estuviera buscando no estaba disponible en las librerías o en Internet.

Me levanté y palpé el otro sitio de la cama que había a mi lado a la siguiente mañana. Vacío. No es que estuviera sorprendida o algo, había sido así toda la semana. Edward se iba por la mañana temprano y normalmente no volvía hasta las once o medianoche. Apenas nos habíamos dicho nada esta semana aparte de los "Te veo luego" o "Buenas noches". No lo que se dice una conversación, si me preguntas.

Realmente deseaba pasar más tiempo con él, pero nunca estaba en casa. Las siete horas que pasaba en casa… dormía. Y cuando le preguntaba si quería hacer algo juntos en los fines de semana, de un modo u otro siempre tenía una excusa para librarse de lo que sea que sugiriera.

Era como si casi me estuviera evitando.

Me reí ante lo absurdo de la idea. ¿Por qué en el mundo Edward querría evitarme? Nada había pasado entre nosotros; al menos, nada que yo supiera. Además, nos prometimos amarnos para siempre ¿no? En el Instituto, y Edward no era de los que rompían promesas.

Pero si no me estaba evitando… ¿Por qué no estaba nunca en casa?

Aparté todas esas absurdas sospechas de mi mente. Rosalie me invitó a su casa para charlar y no iba a dejar que mi agrio estado de humor me estropeara la tarde. Alice y Jasper estaban fuera de la ciudad, en la boda de un compañero de trabajo, sino ella hubiera venido también, sin ninguna duda. 'Todo el mundo tiene una muy ocupada vida social' pienso para mí con envidia. Todo el mundo menos yo. Quiero decir, ¿qué es lo que he hecho en estos días de diario y en el fin de semana? Me he sentado en casa, en el sofá, y me he preguntado cuándo mi novio iba a volver a casa. Solamente había una palabra que describiera eso- patético.

Me puse una bufanda y un abrigo después de escuchar el viento que hacía fuera. Luego, arrancando una hoja de papel de una libreta, escribí, En casa de Rosalie y Emmett, y lo pegué en la nevera en caso de que el volviera a casa temprano. Era un malgasto de tiempo. Yo sabía que las probabilidades de que volviera a casa temprano eran como… el cero por ciento. ¿Pero se me puede culpar por tener esperanza? Echaba de verdad de menos a Edward. Echaba de menos verlo sonreír, echaba de menos que me abrazara y que me dijera que me amaba más que a nada… echaba de menos estar con él.

Suspiré.

El camino hasta la casa de Rosalie y Emmett fue corto. Solamente me llevó quince minutos llegar; ocho, si hubiera sido Edward el que conducía. Él y sus hermanos solían conducir en las autovías como si ellos fueran los dueños del lugar. Y la parte mágica era que ninguno de ellos había tenido nunca una multa. De alguna manera, si había algún poli unos cuantos metros por delante, los sentían y bajaban la velocidad como buenos ciudadanos mientras los pasaban. Le pregunté a Edward cómo lo hacía; se río y me dijo que era cosa de chicos.

La casa de Rosalie y Emmett era igual de grande e impresionante como la de Alice y Jasper. Se podría decir que era más de Rosalie, ya que Emmett, igual que Jasper, no le importaba el diseño interior mientras tuviera su pantalla plana, sofá y cama. La casa solía pertenecer a la tía abuela de Rosalie, Victoria. Rosalie había pasado cada verano con su tía abuela hasta que empezó a estudiar en ECA, así que habían sido muy cercanas a lo largo de los años. Y desde que Victoria no tiene ningún hijo, ¿adivinas a quién le dejó la casa en testamento cuando falleció?

Tenían una habitación dormitorio cerca de la piscina en la parte de atrás de la casa. Una vez les pregunté por qué no alquilaban la habitación ya que ellos no la usaban, pero se encogieron de hombros y me dijeron que no necesitaban el dinero. Me parecía un desaprovechamiento, pero, allá ellos. No era mi casa. Los Cullens y Hales eran familias privilegiadas, el dinero no era algo por lo que se tenían que preocupar.

El diseño nuevo de Rosalie estaba en el camino de entrada al garaje- un dorado Aston Martin que tenía toda la pinta de ser algo por lo que Emmett babearía. Dios, su trabajo molaba. En realidad, le pagaban por probar coches, y la mejor parte era que se los traía a casa por un par de días para mejor observación. Y a veces, si se sentía muy unida al vehículo –lo que ocurría muy a menudo- hablaba con la compañía muy dulcemente para que la dejaran comprarlo. Rosalie no solo era una de las mejores diseñadoras de interiores de coches en su compañía, sino que también su más valiosa clienta. Solía bromearle diciendo que gastaba más dinero del que ganaba cuando empezó a trabajar. Era gracioso, de verdad. Normalmente eran los tíos los que tenían esa obsesión por los coches, pero en el caso de Rosalie y Emmett, Rosalie era la que se refería a sus coches como sus "bebés". En serio. Les ponía nombre a los coches después de ver sus estrellas de cine favoritas. ¿Cómo de raro suena eso?

Pegué en la puerta. Oh, tenían timbre, pero hacerlo sonar siempre me hacía sentir avergonzada. ¡Sonaba increíblemente fuerte! Era la clase de sonido que esperabas escuchar cuando la gente anunciaba la llegada de una reina. A Rosalie tampoco le gustaba, pero sentía que si lo cambiaba, significaría una falta de respeto a su tía abuela ya que había sido su favorito mientras vivía.

"¿Quién es?" Escuché su grito desde el otro lado de la puerta.

"Bella"

"¿Bella? Oh, ¡entra! ¡La puerta no está echada con llave!"

Hice lo que me decía. Luego, bajando las escaleras con un impresionante top palabra de honor, se abalanzó sobre mí y me rodeó con los brazos en un abrir y cerrar de ojos. Este no era el típico comportamiento de Rosalie. No la había visto así de energética desde… desde que el sujetador de agua de Lauren se rompiera en el Baile de Invierno.

"¡Bella!"

"¡Hey Rosalie! ¿Por qué estás tan feliz?" me reí entre dientes, un poco sobrecogida. No era como si no nos hubiéramos visto en un montón de tiempo; Edward y yo vinimos el pasado sábado para escuchar el anunciamiento marido-y-mujer.

Se sobrepuso y retrocedió un paso, totalmente avergonzada. "Lo siento. Solamente necesitaba a alguien con quien compartir mi felicidad. ¿Sabes lo que hizo Emmett?"

"Ummm…" intenté pensar algo que pegara con su entusiasmo "¿Hicisteis algo para mayores de dieciocho? Si ese es el caso por favor no me otorgues el placer de saber los detalles"

Me dio un empujón juguetón "No es nada de ese estilo ¿vale? Vamos, ¿lo vas a adivinar o no?"

Me rendí así que me encogí de hombros.

Ella respiró hondo. "Vale. Volví del trabajo hace unos minutos antes de que llegaras. Y fui al dormitorio para cambiarme y ¡oh Dios!" Alzó sus manos "Había un enorme ramo de rosas sobre la cama que decía, Feliz 2º Semana-Aniversario, mi encantadora Rose"

Resistí la urgencia de reír tontamente. ¿2º Semana-Aniversario? El gran Emmett, qué ver a Rose así, como una adolescente loca e inevitablemente enamorada, realmente me hacía sonreír. Ella siempre había sido la más madura de las tres. Teniendo en cuenta de que era un año mayor que Alice y yo, siempre se proclamaba la hermana mayor. Así que verla así, aturdida y emocionada… no era algo frecuente.

"¿Debería felicitarte, o…?" dejé caer.

Ella puso los ojos en blanco. "No, déjalo. La emoción ya se está yendo gracias a ti" Entonces, mirándome directamente a la cara con ojos serios y especulativos, me preguntó "¿Bella? ¿Qué pasa?"

Su pregunta me pilló con la guardia baja. Era más perceptiva de lo que pensaba.

"No pasa nada. ¿Por qué lo preguntas? Estoy feliz porque las cosas entre Emmett y tu vayan tan bien"

"Si tú lo dices," dijo cuidadosamente, analizando mi expresión. Mantuve el control y me sentí orgullosa de no dar señales de nada más. Ella se encogió de hombros y fue a la cocina para coger dos vasos de sidra sin alcohol mientras yo me sentaba en la barra –sí, tenían esa cosa en la casa. Suspiré cuando ella se sentó a mi lado.

"Vale, tienes razón. Es… Edward"

Me regaló una sonrisa tranquilizadora.

"Me supuse que sería algo así. Continúa, veré si puedo ayudarte" murmuró.

Quizás sería bueno que hablara con alguien del tema. Es decir, tiene que ser malo guardarme todas las preocupaciones solo para mí.

"Edward ha estado…" cerré los ojos, odiando que tuviera que decirlo en voz alta, "…distante. No sé qué está pasando pero parece como si me estuviera evitando"

Sentí una fuerte punzada en el pecho en el momento en que las palabras salieron. Nunca pensé que llegaría el día en que yo, Bella Swan, necesitaría preocuparme por mi relación con Edward. No quiero fanfarronear, pero todo el mundo nos envidiaba en el instituto y en la universidad. Éramos la clase de pareja que la gente quería ser. De hecho, en nuestra graduación, Rosalie y Emmett, Alice y Jasper –los Cullens y Hales vinieron para liarla en la fiesta, o eso dijeron- y Edward y yo fuimos nombrados "Las Parejas de Oro de ECA". En ese tiempo, yo pensé que era bastante ridículo. Pero ahora, quería que eso fuera cierto, incluso aunque no estuviéramos más en ECA. No era el título lo que a mí me importaba. Era… realmente, no lo sé. Bueno, por supuesto que nos peleamos y discutimos alguna que otra vez. Después de toda nuestra cabezonería y afiladas lenguas, era inevitable. Pero normalmente hacíamos bromas de ellos cuando ya no estaba la situación caldeada.

Pero esto era peor que una pelea. No tenía ni idea de cómo solucionar esto ya que no podía sentir cuál era el problema, para empezar.

"Estoy segura de que no te está evitando." Rosalie dio una incrédula risotada, dándole un sorbo a su bebida "Estamos hablando de Edward. Te quiere hasta el punto de la locura."

"No me lo parece así." Murmuré a regañadientes. "No he hablado con él –quiero decir, hablar verdaderamente con él- durante dos semanas ahora. Se va antes de que me despierte por la mañana, y no vuelve a casa hasta que estoy dormida. Sé lo estresante que la escuela de medicina puede ser, ¿pero esto no es algo exagerado? Nadie trabaja así de duro"

Rosalie no tenía nada que decir ante eso. Jugueteaba con la cuchara de su plato, pareciendo estar pensando en algo muy profundamente.

"¿Has hablado con él sobre esto?" preguntó.

"Lo he intentado" suspiré "Pero como he dicho, rara vez lo veo"

"Intenta de nuevo, Bella. Nunca fuiste de las que se daban por vencidas. Mira" puso una mano en mi brazo "Tú quieres a Edward, ¿no?"

Resoplé "¿Eso es una pregunta retórica?"

Rosalie sacudió su mano "Responde, Swan. ¿Amas a Edward?"

"Sí, pero-"

Me cortó "Ahí está. Irás a casa y tendrás una larga conversación con mi querido cuñado" me guiñó cuando decía la palabra y yo me reí por lo bajo." Eres Bella Swan. La única. ¿Recuerdas como solías darle en las narices a Lauren y a las otras Bimbos en el instituto?"

Me reí entre dientes ante el recuerdo. Buenos tiempos, buenos tiempos…

"La Bella que conozco nunca se sentaría en mi bar y sentiría pena de ella misma. No lo niegues," dijo, levantando la mano para pararme cuando vió que estaba a punto de protestar. "Porque eso es lo que estás haciendo ahora mismo. Pareces como si tu perro acabara de morirse o algo. En fin, a lo que vamos… ¡La Bella que yo conozco iría hasta Edward y le obligaría a darle una explicación ahora mismo!"

Ella tenía razón. La única forma de solucionar esto era enfrentando a Edward. Algo lo estaba molestando, lo sabía. Esta vez, no iba a rendirme con su poco convincente consuelo. Él podría pensar que me tiene totalmente engañada, pero no. Lo conocía. Lo conocía mejor que nadie.

Un coche se paseó por la calle. Juzgando por el volumen de la música rap en el garaje, me figuré que debía ser Emmett.

"¡Cariño, estoy en casa!" él cantó.

Rosalie puso los ojos en blanco. "¡Aquí!" gritó.

"¿Viste…? Oh, hola Bella ¿cómo estás?" rompió la frase cuando me vió. "¿Edward no vino contigo?"

Sacudí la cabeza, intercambiando una mirada con su mujer.

"No" dije, dándome cuenta de que esperaba una explicación "Él… eh… está ocupado estudiando"

"Oh" Si sospechaba algo, no lo mostró. Supongo que hice un gran trabajo manteniendo mi cara de póker.

Se giró hacia Rosalie con una brillante sonrisa. "¿Has tenido la oportunidad de ver el dormitorio?"

Ella lanzó sus brazos alrededor de su cuello, devolviéndole una sonrisa llena de cariño "Sí, Emmett. Fue muy dulce por tu parte. Gracias"

Entonces se besaron.

La imagen de ellos dos hizo que se me formara un nudo en la garganta. Era feliz por mis mejores amigos, por supuesto. Pero también envidiosa y celosa. ¿Cuándo fue la última vez que Edward y yo estuvimos así? ¿Tan cerca, y sin que nos importara el mundo? Probablemente hace dos semanas pero parecía toda una vida. Dios… lo echaba de menos, quería que estuviera aquí conmigo. Para que me diga que me quiere, Para decirme que nada había cambiado y todo estaba bien…

Rosalie, recordando que yo estaba en la habitación, rompió el abrazo de Emmett y me envió una compasiva sonrisa de disculpa. Emmett no notó su gesto, y se fue.

"¿Qué queréis chicas para cenar? Lo que sea que queráis, el Chef Emmett lo tendrá listo en menos de veinte minutos"

Rosalie resopló "Quieres decir que el Chef Emmett pedirá nuestra comida e irá a recogerla cuando esté lista"

Él sonrió, para nada avergonzado.

"Umm…" Me aclaré la garganta, incómoda "Seguramente querréis celebrar vuestro -¿Cómo era? ¿2º Semana-Aniversario? Está bien, yo me-"

Emmett puso los ojos en blanco "Corta el royo educado, ¿vale, Bella? Eres familia. Te lo dijimos desde el día en que nos mudamos: siempre serás bienvenida aquí. Así que para de actuar como una extraña y ¡dime lo que quieres para cenar! Estoy hambriento"

Me reí entre dientes "Una hamburguesa estaría bien. Sin cebolla"

"Bien. ¿Rose?"

"Lo mismo. Sin cebolla y sin pepinillos."

Emmett pareció impresionado "¿Rosalie Hale- o sea Cullen- comiendo una hamburguesa?" Yo estaba de piedra. Rosalie había insistido siempre en la dieta sana desde que la conozco. Había estado evitando la comida rápida desde el instituto. ¿Y ahora una hamburguesa? Debió estar demasiado sobrecogida por la sorpresa de Emmett para pensar coherentemente. Eso, o había sido abducida por algún alien. "¿Debería decirles también que quiten el pan y la carne también?" preguntó inocentemente.

Rosalie le dio un golpe en el hombro y miró fijamente a su amante "Eso solamente dejaría la lechuga y el tomate, idiota."

Emmett y yo le devolvimos la mirada, como diciendo: exactamente.

."Vale" Emmett aún estaba sacudiendo la cabeza, incrédulo. "Dos hamburguesas. Yo necesito tres, así que eso hacen cinco…"

Emmett estuvo de vuelta con la comida a los veinte minutos, justo como prometió. Vimos la tele, y nos reímos en las partes malas de una película de miedo. Era como en los viejos tiempos, aunque no estuviéramos con todos los miembros de nuestro grupo.

Los chistes de Emmett y los intentos de Rosalie por animarme me hicieron olvidar mis preocupaciones mientras estuve allí. Pero tan pronto como comencé a caminar hasta su puerta principal para irme, pude sentir las preguntas y las dudas resurgiendo. Por primera vez, no quería ir a casa. No quería enfrentarme a la gran casa vacía y preguntarme donde estaba Edward o qué estaba haciendo.

"¿Hola? Oh, hey Jon. No, no, está bien…" Rosalie cogió fuertemente su móvil cuando éste sonó y dijo "Es trabajo. Em, llévala hasta su coche, ¿vale?" Entonces se fue hacia la cocina y la escuché gritar "¡No los quiero en un maldito gris! ¡Esos clientes están en sus veinte, no noventa!"

Emmett se rió entre dientes "Siento pena por el chico del teléfono, siempre se las arregla para hacerla enfadar de una forma u otra con su estupidez. ¿Tienes todo lo que necesitas, Bella?"

Asentí con la cabeza "Sí, sólo traje el bolso conmigo. No tienes por qué acompañarme fuera. Soy perfectamente capaz de cruzar el césped por mí sola, muchas gracias"

Él me dedicó una sonrisa con hoyuelo incluido "¡Oh vamos! ¿Crees que dejaría a mi hermanita pequeña caminar sola por la oscuridad así? Tengo un par de minutos. Vamos."

Emmett se tomaba su papel de hermano mayor muy en serio. O debería decir, sobreprotector hermano mayor. No estuve muy unida a mi familia cuando crecía, pero los Hales y los Cullen tenían siempre alguna forma de hacerme sentir como si fuera parte de su familia.

Aparte de mí, Emmett era el que más cercano estaba de Edward. Quizás pudiera saber algo sobre su extraño comportamiento últimamente…

Es espeluznante esto, ¿eh?" dijo de manera conversadora mientras caminábamos por la acera.

"Sí… espeluznante" concordé distraídamente "¿Emmett?"

"¿Qué pasa?"

Dios. Tenía que admitir mis problemas otra vez. Pensarías que la segunda vez sería más fácil, pero no lo era.

"¿Bella?" Emmett preguntó, sacándome de todo hilo de pensamientos. Me estaba mirando fijamente con el ceño fruncido. "¿Qué te pasa? Has estado actuando de forma divertida toda la tarde."

Vale. Así que sabía que algo iba mal.

"Edward" suspiré. Parecía que no podía decir su nombre sin suspirar estos días. "Ha estado actuado de forma extraña últimamente. No sé qué va mal o por qué se está comportando así… ¿Ha hablado contigo recientemente, Em?"

Él sacudió la cabeza, aún frunciendo el ceño "No. No desde la última vez que vinisteis. Estaba muy callado cuando vino la semana pasada. Pensé que estaba cansado así que no pregunté"

"Ha estado callado durante dos semanas, Emmett" murmuré "Ya no lo veo. Tengo la sensación de que me está ocultando algo aunque él no lo admite."

Ya habíamos alcanzado mi coche para entonces. Me incliné hacia la puerta mientras Emmett metía sus manos en los bolsillos del pantalón, procesando todo lo que acababa de decirle.

"¿Qué teorías tienes?" preguntó.

"Esa es la cosa" respondí, haciendo un exagerado encogimiento de hombros. "No lo . En un segundo todo es perfecto, y al siguiente actúa como si fuéramos extraños."

No llores. Me advertí a mí misma. No estás llorando. Me estaba sintiendo tan vulnerable que las lágrimas solo podrían ponerlo todo peor aún. Además, una cosa que he aprendido después de estar tanto tiempo con Emmett y Jasper –Se asustaban ante la imagen de una mujer llorando. No iba a poner a mi hermano mayor en esa clase de situación.

"Bueno" Emmett dijo, enderezándose. "Edward no me ha dicho nada. Pero Bella, no… pienses demasiado en esto, ¿vale? No sé qué pasa con él pero sí sé que está loco por ti. Lo que sea que esté ocurriendo… pasará. Siempre hay obstáculos en las relaciones, pero el objetivo es superarlos. Por ejemplo, Rosalie y yo podremos haberte hecho pensar que siempre todo es suave y encantador entre nosotros-"

Lo corté con un resoplido. Emmett siempre tenía alguna forma para hacerme reír. Me sonrió.

"Pero tenemos alguna que otra pelea ocasionalmente, por tan imposible que parezca. Entonces lo hablamos, y nos queremos el uno al otro incluso más que antes. Quizás algo lo está molestando, pero dale algún tiempo y estoy seguro de que irá a ti con sus problemas"

Wow. ¿Cómo y cuándo se había vuelto Emmett en el Doctor Phil?

Emmett me palmeó en la cabeza de forma fraternal y entonces sonrió "¿Por qué no te duermes con esa idea, Bella? Las cosas se solucionarán. Sé que lo harán. Tú eres tú, y Edward es Edward. Después de todo, vosotros dos no fuisteis nombrados La Pareja de Oro de ECA por nada" soltó una risotada sincera. Luego todo ápice de broma desapareció de su rostro y la seriedad volvió.

"Habla con él, Bella. Tú fuiste la única que conseguiste saber lo que le pasaba en el instituto. Estoy segura de que puedes hacerlo de nuevo. Habla con el"

Si consigo que hable él conmigo, pensé desalentadoramente.

Él abrió la puerta de mi coche por mí y le di un fuerte abrazo antes de decirle gracias y buenas noches. Por mi espejo retrovisor vi que no entró en la casa hasta que giré a la derecha por la carretera.

Pensé en las sugerencias de Emmett y Rosalie de camino a casa. Ambos recomendaban cosas totalmente contrarias; Rosalie pensaba que sería lo mejor obligarme a darme una respuesta en ese preciso y mismo momento, mientras que Emmett me aconsejaba que le diera más tiempo y le dejara a él venir a mí. No tenía ni idea de cuál era la mejor forma de actuar, ya que ambos planes tenían lagunas. Aunque las dos tenían algo en común: habla con él. Me dijeron.

Así que, al final, decidí equilibrar las sugerencias que me dieron los recién casados. Enfrentaría a Edward –Sabía que eso de esperar a que él viniera a mí no iba conmigo. ¿Cuánto tiempo iba a tardar, de todas formas? ¿Un mes? ¿Un año? Pero no le obligaría a darme una respuesta ahora mismo. Me acercaría a él de un modo más sutil. Y, con un poco de suerte, las cosas volverían a estar bien entre nosotros.

Las luces del porche estaban encendidas cuando llegué a casa. No era porque Edward hubiera vuelto temprano a casa; yo las dejé encendidas antes de ir a casa de Rosalie. La nota que dejé aún estaba pegada al frigorífico. No estaba decepcionada; ya me había mentalizado de esto mientras venía en coche. Suspirando, la hice una bola y la tiré a la basura. Fue inútil y estúpido por mi parte escribirla en primer lugar. Yo sabía que no vendría a casa. ¿Por qué demonios me esforcé siquiera?

Me giré para enfrentar el lugar que siempre lo había sentido como un refugio seguro desde el día en que me mudé. Pero la casa ya no se sentía como casa nunca más. En el momento en que entré en el hogar, en vez de sentirme relajada, cómoda y cálida, me sentí… sola. La casa era demasiado grande y estaba demasiado callada sin Edward dentro. Todo se sentía… mal.

Voy a hablar con Edward, me prometí a mí misma. Averiguaré qué pasa y lo superaremos juntos. Lo que sea que sea.

Me metí en la cama después de cambiarme y ponerme unos pantalones cortos y una camiseta. Me sentí mejor después de una ducha caliente, pero no era lo suficientemente reconfortante como para hacerme olvidar los problemas. Estaba bastante determinada a no quedarme dormida, puse una taza de café en mi mesita de noche, encendí la lámpara y cogí una de mis novelas favoritas de ciencia ficción de mi estantería para leer. Era difícil centrarse en la historia, no pasaba un minuto en el que no levantara la vista hacia el reloj de forma ansiosa e impaciente.

Edward volvió a eso de la medianoche. Tragué saliva cuando lo escuché cerrar el coche tras él, de repente sin idea ninguna de qué debería decir. ¿Cómo podía simplemente olvidarme? ¡Tenía todo el discurso memorizado en la cabeza mientras veía la película en casa de Rosalie y Emmett!

Relájate. Actúa con normalidad y permanece calmada.

Me senté más enderezada aún y fijé los ojos en el libro. Estaba haciendo de todo menos concentrarme en la novela. Lo escuché depositar sus llaves en la entrada, ir hacia la cocina para coger un vaso de agua… entonces sus pasos sonaron en el pasillo.

Tragué saliva de nuevo, mi garganta estaba seca y tensada.

Pareció sorprendido de verme despierta. Se paró en la puerta, parpadeó, y entonces frunció el ceño.

"¿Bella?" Había pasado tanto tiempo que no había dicho mi nombre. "¿Por qué estás despierta? Es muy tarde" inclinó la cabeza hacia el reloj.

Me aclaré la garganta y dejé el libro en la mesita de noche.

"Bueno," comencé diciendo mientras él se desabotonaba la camisa y la reemplazaba por una camiseta "Simplemente pensé que podríamos…"

Me paré cuando se giró para estar frente a mí, sofocando un grito ahogado, me interrumpí, completamente espantada ante su imagen. Sus ojos estaban enrojecidos y había oscuras ojeras bajo ellos. El fuego que había siempre en su mirada se había ido. Cansancio fue lo único que pude ver.

Él se metió en la cama junto a mí.

"¿Deberíamos qué?" preguntó, bostezando.

Por una vez en mi vida, no sabía que contestar. Quería hablar sobre nuestro pequeño problema pero al mismo tiempo, quería que durmiera algo ya que era obvio que era lo que más necesitaba. La salud de Edward era de lejos más importante que todo lo demás. Además, siempre podríamos hablar mañana ¿no?

"¿Bella?"

Sacudí la cabeza e incliné la cabeza para darle un besito en la mejilla.

"Nada. Iba a sugerir que…" me paré "bueno, no podía dormir sin tenerte a mi lado así que simplemente pensé en que debería esperarte para que nos quedemos dormidos juntos. Me alegro de que estés en casa"

Él besó la parte superior de mi cabeza "Vale. Entonces durmamos. Buenas noches, Bella"

"Buenas noches, Edward"

Mañana, me juré, hablaría con él. ¿Sabía lo desesperada y sola que me sentía en este momento incluso estuviera tumbada a su lado? Es como si solo estuviera conmigo físicamente.

Me apretujé contra él y presioné mi mejilla contra la tela de su camiseta. Olía a él y era a lo único que me podía agarrar ahora mismo ya que todo se estaba yéndome de las manos. Lo echaba de menos. Lo echaba mucho de menos.

"Te quiero Edward. Te quiero" susurré en la oscuridad.

Él ya estaba dormido.


Hola a todoooos! Yuliss' back again... xD Siento muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho la demora. Vengo con pilas recargadas, totalmente y tengo toda la intención de actualizar más seguido, de verdad. Así simplemente os pido un poco más de paciencia, y que sigais aguantándome un ratito más... jajaja...

Hace falta mucho más que unos cuantos examenes y una pereza enorme para acabar conmigo, muahaha!

A ver... noticias nuevas sobre el fic.

La autora original ya ha enviado Welcome to Drama Academy a editoriales, y actualmente está con el editor. Según ella, en 2 o 3 meses ya tendremos la novela en venta en Amazon. Lo que no estoy segura es de si solo sera en formato e-book, o tambien en libro de papel. Pero bueno, ya avisaré con las próximas noticias que tenga.

La secuela ya está acabada, así que la tengo que guardar pronto, para que me de tiempo a tenerla entera y poder traducirla entera tb. Solo tiene 29 caps, así que tengo toda la intención de acabarla. Ya solo queda un empujoncito más!

También agradecer a todos los reviews, todas las lectoras que me han esperado pacientemente, que me han comprendido y que siguen ahí a pesar de la demora. Gracias de verdad, en serio.

Así que, como muestra de agradecimiento, este cap va para todas ustedes. Espero qe lo hayan disfrutado, aunque como saben... las cosas malas empiezan a llegar... :(

Un besito a todos, y esperaré con ansias sus comentarios.

Nos leemos pronto, I promise.

Yuliss