Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, yo solo me dedico a escribir mariguanadas por pura diversión sin ningún ánimo de lucro. Todos pertenecen a Meyer.

Sumario completo: Un nuevo chico entra el instituto que va Edward, al principio le parece un poco extraño, pero al paso del tiempo se le hace alguien agradable y se convierte en su mejor amigo, pero ¿qué pasará cuando empiece a sentir cosas extrañas por él y se sienta... algo gay? ¿Qué secretos esconde ese chico?

Una idea muy loca, lo se xDDD


—¡Corre, Bell, vamos! —me animaban mis compañeras de equipo. Corrí junto con el balón, esquivando a las defensas con una gran facilidad y anote un golazo.

—¡¡Sí!! —grité, al igual que mis compañeras. Habíamos ganado una vez más, éramos grandiosas, no profesionales, pero si buenas. Ángela y yo nos abrazamos felices de la vida, alegres. Como me complacía ganar, y aun más al equipo de los chicos. Era simplemente genial.

El fútbol era genial. Lo amaba con todo mi ser. Era lo más importante para mí, significaba todo. Era lo mejor del mundo, y como había dicho, era genial con eso. Era la capitana del equipo femenil de instituto, me habían escogido porque era la mejor, según mis compañeras. Incluso mejor que el equipo oficial de los hombres. Si oficial, nosotros estábamos como de adorno, pues no participábamos en los torneos escolares importantes. Pero como decía, era mejor que todos ellos, o al menos eso lo decía mi novio; James. Y mis amigas también lo creían, aunque pensaba que exageraban un poco. Yo pensaba que todas éramos igual de buenas, aunque empezaba a creerme que éramos mejores que los hombres, porque cuando a veces se organizaban pequeños partidos entre nosotros, les terminábamos pateando el trasero. Ja. Ja.

Cosa que al couch no parecía agradarle mucho que digamos, no era por nada, pero era un completo machista. Decía que las mujeres no servíamos para jugar el "fútbol real", que éramos débiles y lentas. Si fuera por el nuestro equipo ni siquiera existiría, pero como somos varias a las que les gusta el fútbol, logramos hablar con el director y a duras penas nos dieron permiso para crear nuestro equipo femenil. Pero como había dicho, el idiota del couch, no nos dejaba participar en los torneos importantes de verdad, según él, no quería ponerse en ridículo presentándose con un equipo de chicas, ni tampoco soportaría perder algún juego por nuestra culpa. Cosa que dudaba que pasara.

Ni siquiera había aceptado formar un equipo mixto, solo escoger a los mejores de cada equipo y listo. Pero no quería, decía que no estábamos al nivel de los chicos, y que solo perderíamos el tiempo en niñerías. Incluso el director estaba de acuerdo con él, cuando se lo pedidos, se negó y citó algún protocolo del instituto. Así que prácticamente estábamos de adorno, y no servíamos para nada. Pero aun así, yo en la mayoría de mi tiempo libre me la pasaba practicando, tratando de mejorar mis técnicas, pues todavía me fallaban algunas cosas. Nadie me impediría cumplir mi sueño de ser una gran jugadora de fútbol, mi sueño era ser la primera mujer en la selección nacional. O algo así. Quién sabe.

—Bell, lo hiciste de maravilla. Creo que jugaste mejor que la mitad de mi equipo —me felicitó mi novio, y me besó.

— ¿En serio? —aún no me lo creía del todo.

—Por supuesto —dijo.

Era un partido informal, no era del instituto. A veces solíamos jugar así, para divertirnos un poco. Chicos contra chicas. Y siempre terminábamos ganándoles. Algo que me parecía genial, al igual que a mis compañeras, porque les demostrábamos que no por ser mujeres, jugábamos mal el fútbol. Odiaba a los machistas, y mi escuela de era de machistas. Ja.

Aunque era algo que se presentaba a menudo; no digo que siempre les ganáramos, pero la mayoría de las veces sí, estábamos muy felices. A mí me encantaba ganar. Estuvimos un rato allí, disfrutando un poco de la victoria, y también aprovechando el poco tiempo libre que habíamos tenido para salir del instituto. Después de un rato, , nos tuvimos que marchar de la playa (era donde jugábamos) pues ya había oscurecido, y cuando llegamos me dirigí junto con mi mejor amiga, Alice, a nuestra habitación. ¿Había dicho que también ella jugaba en el equipo? ¿No? Pues sí. También le gustaba el fútbol, aunque no estaba obsesionada con el tanto como yo. Para ella solo era un hobby.

Entramos e inmediatamente me deje caer en mi cómoda y suave cama, suspire en cuanto me recosté. Estaba agotada. Nos la habíamos pasado la mayor parte de la tarde jugando fútbol y voleyball.

--Estoy agotada —suspiró Alice, también dejándose caer en su cama.

—Ha sido un largo día.

—Sí, y será mejor que nos durmamos —dijo ella.— Mañana tenemos entrenamiento —suspiré en cuanto dijo la palabra entrenamiento. Amaba el fútbol, pero estaba tan cansada que escuchar esa palabra hizo que me agotara aún más.

—Sí, tienes razón —dije dando un bostezo.

— ¿Y cómo van las cosas con James? —preguntó ella mientras nos cambiábamos. A ella no le agradaba mucho James, decía que no era un chico muy bueno que digamos, ella sabía que él no era muy sincero. No se llevaba muy bien con él. Y me había dicho un montón de veces que ni siquiera sentíamos nada, que no tenía caso que saliéramos. Y yo no lo hacía caso, y ni siquiera sabía porque. Patético.

—Bien, ya sabes, como siempre —contesté. Ella me miró, ceñuda, obviamente había notado que no quería hablar de eso con mi respuesta tan buena. Suspiro.

— Ay, Bell ¿cuándo entenderás? —dijo.

—No lo sé —me encogí de hombros y me aventé a mi cama.— Buenas noches —dije dando otro bostezo.

—Buenas —contestó ella. Y entonces me gire, y me dormí pensando en... fútbol. Y en lo cansado que sería mañana.

Cuando desperté al día siguiente, Alice ya no estaba en su cama, cosa que no se me hacía rara pues era casi hiper activa porque dormía muy poco. Quien sabe a qué se debería. Pero nunca podía estarse quieta, y menos dormir durante mucho tiempo. Me día una dicha rápida y me puse mi ropa de entrenamiento, un pants, una sencilla blusa de tirantes y mis tenis favoritos. Fui rápido a comer algo, pues dentro de poco empezaba el entrenamiento y no quería tener dolores de estomago. Después me dirigía al campo de entrenamiento cuando me encontré con Ángela y algunas de las otras chicas que también iba al entrenamiento.

—¡¡Bell, Bell!! —me llamó alguien. Me detuve y me giré para ver quién era, claro, era Alice. Venía corriendo hacía nosotras, no tardo mucho en llegar, corría muy rápido.

— ¿Qué? —pregunté sin entender.

—¡¡Han cancelado el equipo!! —dijo ella cuando tomó un poco de aire.

—¡¡¿Qué?!! —exclamamos todas. No me imaginaba mi cara en ese momento, ¿cancelaban el equipo? ¿nuestro equipo? No, no. Esto no podía estar pasando.

—Miren la firma —dijo ella enseñándonos un papel.

— ¿Cancelaron el equipo y ya?

—¡No pueden hacer esto!

—Esto no se va a quedar así —dije furiosa. Todas fuimos a donde estaba el couch entrenando con los chicos. Fui la primera en llegar con él, me controlé un poco, pues no quería complicar todo esto aún más. Me paré junto al, y lo miré furiosa, al igual que las demás chicas. El no nos prestó atención al instante, parecía muy ocupado viendo a los chicos.

—Hola, chicas. He escuchado la mala noticia —dijo él.

— ¿Mala? Es un tragedia —dramaticé. Al menos para mí sí lo era. Una vida sin fútbol, no era vida.

—Las universidades nos quería ver jugar.

—Lo sé. Si puedo ayudarlas en algo, díganmelo

—Si, si puede. Queremos jugar con los chicos —dije, cuando dije esto él empezó a reírse. ¿Qué demonios tenía esto de gracioso? ¡Era una emergencia! ¿Cómo podía reírse en momentos como estos?.— ¿He dicho algún chiste o qué?

—Cualquier cosa menos eso —dijo él, dejando de reírse.

—¡Vamos, couch! ¡Sabe que somos buenas! —supliqué, odiaba hacer esto, pero era un caso de vida o muerte.

—No creo que sepa eso.

—Sólo le pido una oportunidad, por favor.

—¡¡Vamos!! —dijeron las demás chicas.

—Chicas, el torneo comienza en dos semanas. Iremos contra Forks, nuestro rival —dijo excusándose.— No podemos perder, tenemos que ganar.

—Y nosotras podemos ayudar —repliqué.

—Hola, nena ¿Qué pasa couch? —dijo James llegando. Sentí un gran alivio cuando lo vi, el nos ayudaría.

—Las chicas quieren jugar con el equipo —respondió el burlándose. Cuando dijo esto, los chicos empezaron a reírse, incluso James. Me sentí fatal en ese momento, no de dolor, si no de rabia, quería matar a ese traidor hipócrita.

—No hablara en serio —dijo James riendo.

—Basta. Son excelentes jugadoras, pero las chicas no son tan rápidas como los chicos —dijo él. Mierda, mierda y más mierda. Estúpido machista. Empezaba con eso de que las mujeres no éramos capaces de quien sabe que tantas cosas.

— ¿Perdón? —dije sin poder ocultar mi rabia.

—O tan fuertes, o atléticas —continuó el burlándose de nosotras, al igual que los demás chicos.— Y estas no son habladurías, es científico — Si como, que se meta eso por quien sabe dónde. Eso era completamente estúpido, carecía de significado para mi.— No pueden ser chicos, así de simple.

—Si como no y una coña —repliqué rabiosa.— James, tu eres el capitán del equipo ¿qué dices? —dije con un poco de esperanza. Por favor, por favor James apóyame.

—Creo que el entrenador lo dijo todo —dijo él. No quise adivinar cómo era mi rostro en ese momento, pero supongo que no debió haber sido muy bueno, porque Alice me agarro del brazo, como para detenerme.

— ¡Ayer dijiste que jugábamos mejor que la mitad de tu equipo! —salté furiosa. Todos esos imbéciles empezaron a reírse.

—Nunca dije eso.

— ¿Qué carajos? ¡¿Por qué demonios mientes?! —salté enfurecida, malditos hombres machistas. Maldito James hipócrita. ¿Por qué carajos mentía? Claro, porque nunca había sido honesto. Siempre había sido como los demás y yo de estúpida pensé que era diferente.

—Se acabó la discusión —me cortó, viéndome enormemente rabiosa.

—Bien, se acabo la relación —repliqué. Todos sus amigos se burlaron de él, su cara se descompuso inmediatamente. Como lo disfruté. Incluso el estúpido couch. Ja. Ja.

—No seas así... no quiero que te lastimen, eso es todo —dijo el estúpidamente, si claro. Que te lo crea tu abuela imbécil.

—Aww... ¡no me digas! ¡Eres una bola de...! —no terminé porque el couch sopló el silbato.

—Bien, regresen a la práctica —dijo al tiempo en que yo le avenaba mi balón en su estúpida cara.

Me marché junto con Alice y Ángela, estábamos muy abatidas. Pero yo era la más afectada. Ángela se despidió de nosotros pues iría a ver a Eric; su novio. Necesitaba que alguien la controlara. Alice y yo nos dirigimos a nuestra habitación.

—¡Bell, Al! —nos llamó alguien. Nosotras nos volvimos, y ahí viniendo hacia nosotras se encontraba Rosalie, mi otra mejor amiga.

—Hola —dijimos ambas, cuando los alcanzo.

— ¿Qué ha pasado? —preguntó al ver nuestras caras.

—Han cancelado el equipo —contesté deprimida.

—No inventes —dijo Rosalie asombrada.— ¿Por qué?

— Porque se les dio la gana! —exclamé furiosa. Obviamente Rosalie entendió que no era con ella con la que estaba enojada. Rosalie no jugaba en equipo con nosotras, a ella no le gustaban esas cosas. Pero nos apoyaba mucho cuando jugábamos nuestros partidos y nos preguntaba sobre nuestras cosas. Nos llevábamos muy bien.

—Iré a mi habitación —murmuré abatida. No esperé a que me contestaran, sabía que ellas me entendían. En cuanto llegué a mi habitación me encerré. y grité del coraje. Patee un balón que estaba allí, con fuerza y rompió una de las lámparas de las mesitas de noche. Me valió una papa. Empecé a empacar mis cosas, no soportaba estar más tiempo aquí, tenía ganas de matar a todos. Me estaba volviendo loca.

— Bell —llamó Alice desde el otro lado de la puerta.

— ¿Qué pasa? —dije.

—Vamos, ábreme —me dijo. Suspiré y fui a abrirle.

—Demonios Bell, ¿qué estuviste haciendo? —dijo cuando entró vio la lámpara hecha añicos. Pero después vio mi maleta en mi cama, y me miró sin entender.— ¿Te vas?

—Si, algo así —contesté volviendo a lo mío.

—¿A dónde? —preguntó ella sorprendida.


Nota de Autor:

Wie geht es dir? xD

Pues aquí con otro intento de historia, es una idea loca y ya deben estar mirando el fic feo. Hace mucho que escribí todo esto, ya llevó cuatro capítulos, pero no he podido avanzar porque la olvidé por completo y quedó enterrada en los archivos de mi compu al igual que muchas otras que pronto publicaré. La publiqué porque quería saber que opinaban acerca de ella, debí haberla publicado hace mucho tiempo, pero como tengo tantas historias pendientes lo olvidé, pero dos historias similares a esta me hizo recordarla. Una de HP Las Apariencias Engañan y otra de Twlight que no recuerdo como se llama. Pero aclaro que será muy diferente. Es un poco raro, pero en serio no estoy copiando a nadie, aunque así lo parezca.

Si veo que les gusta la idea, subiré el segundo cap prontito, al menos con los primeros cuatro no tardaré demasiado, porque como había dicho ya los tengo escritos. La idea salió de una película que he visto como un millón de veces jaja, y pues quise adaptarla a los personajes de Meyer xD

*Si, es un poco extraño ver a Bella jugando fútbol (pues es muy torpe y no sirve para los deportes). Y también de feminista. Lo de jugar fútbol es de la peli (aunque también me encanta) y lo de feminista, admito que es mío, espero que no les moleste que haya puesto un poco de mi personalidad. Si les molesta, quitaré eso de feminista. Es que yo soy muy feminista pero nada femenina xDD

*Lo de James como novio de Bella, no me maten jajaja... sé que es muy weird pero no se me ocurría a alguien más xD Aparte no saldrá mucho.

*Mmm, creo que no tengo nada más que decir, a lo mejor sí, pero ya lo olvide. Así que los dejo (si es que llegaron hasta acá) Y... ya saben la palabra ¡¡Reviews!! ¡¡Vamos aprieten ese botón verdecito que es gratis!! Y si no... pues que mal por ustedes, no los querré. :(

Auf Wiedersehen

Leon

Alles Ist Gut Solang Du Wild Bist!