Crespúsculo no me pertenece, solo esta trama.

Full Summary: Bella es hermana de un Boxeador famoso e hija de un Boxeador retirado. Carlisle Cullen y su hijo Edward van a vivir con ellos una temporada, ya que en un tiempo será un torneo muy importante. Edward solo se centra en el Boxeo y no piensa en nada más que eso, está dispuesto a ganar y dará todo por hacerlo, pero conoce a Bella, que le parece muy "interesante" y no puede evitar acercarse cada vez más.


Capitulo 1 "La necesidad de la familia Swan"

— ¡Vamos Emmett prometiste que me llevarías a la librería!

—Espérate enana un golpe más. —dijo el grandulón de mi hermano mayor sin siquiera molestarse en mirarme.

— ¡Me dijiste eso hace media hora!

—Emmett, un Swan cumple sus promesas, lleva a tú hermana a la librería como prometiste. —la aguda voz de mi padre retumbo en el Gimnasio. Le sonreí a mi padre y este me guiño el ojo.

Emmett refunfuño. Se sacó sus guantes y me miro con el ceño fruncido. Alguien que no lo conociera habría pensado que estaba a punto de darme una paliza, más yo, sabía que nada pasaría.

—Si pierdo la próxima semana caerá en tu conciencia enana. —me señalo con el dedo y dio una mirada severa, mi hermano se tomaba muy en serio sus encuentros.

Rodé los ojos, no me gustaba que él hiciera esos comentarios donde dejaba ver la posibilidad de perder, porque él nunca perdía.

—Ganarás Emmett. ¡Ahora llévame a la librería!

Mi padre le lanzo las llaves del Jeep rojo que tanto adoraba mi hermano.

—No demoren. Emmett, debes seguir.

—Sí, Charlie. No demoraremos —Emmett me miro— ¿Cierto?

—Es solo un libro. —me encogí de hombros.

El Boxeador tomo un poco de agua de una botella y comenzamos a caminar en dirección a la salida. No se cambio de camiseta y tampoco se habría secado el sudor de no ser porque le ofrecí una toalla.

Tenía veinte años y ya era Boxeador profesional. La próxima semana iba a tener un encuentro y por eso estaba entrenando más, por eso estaba un poquito de mal humor, en otra ocasión me habría llevado sin problemas, enseguida, a la librería.

Mi padre, Charlie Swan, en su juventud había sido boxeador. Ha ganado como el mejor boxeador peso pesado del mundo. Pero eso había sido hace mucho. Y ahora era el dueño de uno de los Gimnasios de Boxeo más cotizados. Era todo un honor estar en el, que Charlie Swan te entrenara, no era cualquier cosa. Era estricto, aunque no muy hablador, las cosas no cambiaban mucho en casa, no era un gran comunicador, yo había heredado ese rasgo de él.

Ahora, Emmett debía seguir con el "legado familiar", su meta era ganar el título al igual que mi padre en sus tiempos y estaba segura de que lo iba a lograr, confiaba en sus capacidades.

Lo bueno era que yo no estaba obligada en seguir el legado. Con mi coordinación no llegaría a dar ni siquiera un paso y ya estaría de boca al cuadrilátero. Por eso yo estudiaba medicina, para sanar todas las heridas de mi hermano luego de una pelea. Porque más de alguna vez, Emmett había salido mal parado de alguna.

Mis padres eran separados. Renée se había casado con Phil, un jugador de ligas menores de Baseball. Charlie había quedado con la custodia de Emmett y Renée la mía. Pero a los diecisiete años, cuando Renée se había casado con Phil, decidí que era tiempo de vivir con Charlie aquí, en Seattle.

Conocí a mis mejores amigos: Alice, Jasper y Rosalie. Rosalie era la novia de Emmett y modelo profesional, rubia, con ojos azules, cuerpo despampanante, muy tenaz y de carácter fuerte; mi cuñada. Alice era la novia de Jasper, su cabello negro, desordenado y corto, tenía ojos color avellana y baja estatura; adoraba las compras, era diseñadora de modas, mejor dicho, eso estaba estudiando. Jasper, también era boxeador, pero nuevo en todo esto, había comenzado hace un año, pero ya contaba con su espacio y poco a poco se hacía más conocido, él también se entrenaba con Charlie en su Gimnasio; era rubio, con ojos celestes, alto y musculoso, su personalidad era introvertida y daba aspecto de "débil" a sus contrincantes, pero la realidad era otra.

Esa era mi vida, rodeada de peleas y de hombres luchando por un titulo junto el reconocimiento en los medios.

—Enana llegamos. —la voz de mi hermano me sacó de mis pensamientos.

Ni siquiera me había dado cuenta de que ya estábamos en la librería. Emmett me ayudo a bajar de su Jeep y entramos. Era difícil creer que éramos parientes, físicamente opuestos, él como Hulk, yo Campanita, él extrovertido, yo introvertida y la lista podía seguir.

Quería comprar un libro que me estaban pidiendo en la Universidad. Me dirigí enseguida a la sección de medicina y comencé a pasar los libros. El boxeador se mantenía a mi lado con una postura sobreprotectora.

—Emmett Swan ¿No? —un hombre se acerco a nosotros.

—El mismo. —contesto con orgullo.

— ¡Oh, amigo, es un honor conocerte! De verdad te admiro. Espero que ganes en tú próxima pelea ¡Estaré en primera fila! —exclamaba emocionado el hombre.

Sonreí mientras buscaba el titulo que necesitaba.

—Gracias. No sé qué haría sin el apoyo de ustedes chicos. —Emmett removió sus cortos cabellos rizados con vergüenza.

A mi hermano le gustaba ser reconocido, pero aún no se acostumbraba a la idea y se ponía nervioso cada vez que los fans se le acercaban.

Me fije que el hombre trabajaba en la biblioteca. Tenía el uniforme. Una camisa roja con el logo de la librería en la izquierda.

—Eh…, ya encontré el libro. —hablé con la voz más alta de lo normal para que me escucharan.

Los dos hombres eran altos, Emmett más por supuesto, y me veía más "enana", como me llamaba cariñosamente mi hermano.

—Oh, claro. —dijo el hombre. Le entregue el libro y caminamos hacia la caja registradora.

—Un admirador más —susurré—. Cada vez te haces más popular.

—Lo sé, Bells. ¡Genial! ¿No? —sonrío haciendo que sus hoyuelos se marcarán más. Asentí con una sonrisa.

Me hacía feliz, la felicidad de él.

—Ya está. —dijo el hombre.

Iba a sacar mi billetera para pagar el libro, pero Emmett me detuvo y pago.

— ¡Oye! —reclame.

—Aún puedo pagarle algo a mi hermanita ¿No? Creo que era ayer cuando te cargaba en mis hombros para ir a tomar helados… —dijo con tono tierno.

—Aún lo haces. —le recordé frunciendo los labios.

Y era cierto, aún me trataba como una niña y a veces, se tornaba tedioso.

— ¡Arruinaste mi Flashback! —alego mientras sonreía.

El hombre me entrego la bolsa y se despidió. No sin antes pedirle un autógrafo a Emmett.

Cuando llegamos al Gimnasio me dirigí hacia mi habitación.

Nuestro Gimnasio estaba en nuestra misma casa, o al menos en una parte del terreno. Nuestra casa era una gran mansión, me parecía raro que alguien tan sencillo como mi padre quisiera vivir en algo así, por lo que intuía mi hermano estaba tras la decisión, estaba segura que de ser por Charlie, viviría aún en Forks. Y al lado de esta se encontraba el Gimnasio, que tenía dos pisos y sus paredes blancas. Charlie tenía mucho dinero, luego de dedicarse al boxeo por veinte cuatro años, había ganado bastante, ahorrado. Con el Gimnasio ganaba más.

Me senté en la silla de mi escritorio, puse el gran libro encima y comencé a leer. Estábamos estudiando la Anatomía Humana. Este era mi primer año. Debía estudiar mucho más.

Luego de estar cuatro horas leyendo sin parar, repitiéndome palabras y conceptos, interrogándome a mí misma. Creí que era momento de ir al Gimnasio para ver en que estaba mi hermano y los demás. Quizás habían llegado mis amigos.

Salí de la casa con paso lento y seguro. No quería volver a caerme. Siempre me pasaba lo mismo, caía camino al Gimnasio, se estaba convirtiendo en costumbre. Por suerte esta vez no lo hice.

— ¡Bella! —Alice me abrazo apenas entré al Gimnasio.

—Alice, ¿Qué cuentas?

—Nada, solo que hoy fui de compras ¡Había liquidación! Pude comprar muchas cosas lindas, para ti para Rose y para mí.

Menos mal que no me había invitado para ir de compras con ella. Odiaba hacerlo.

—Bella. —me llamó Rosalie.

—Rose, ¿Cómo estás? —pregunté mientras dejaba mi cabello tras mis hombros.

—Bien, vine a visitar a mi novio y a ti por supuesto.

— ¿Y Jasper? —quise saber, extrañada. No lo veía en ninguna parte.

— ¡Aquí Bella! —habló a mis espaldas.

Me volteé y lo vi. Estaba en el cuadrilátero con Mike, este último era nuevo, había llegado hace dos meses, no era un gran boxeador tampoco, pero al menos se esforzaba. Y desde ese momento me hostigaba demasiado, sus miradas descaradas sobre mí me incomodaban mucho.

— ¿Estudiaste hija? —me pregunto Charlie poniendo una de sus grandes manos en mi hombro.

—Sí, pero luego volveré a hacerlo, para repasar. Mañana tengo examen. Vine para descansar mi mente un poco.

—Espero que te vaya bien. Serás la primera Swan en graduarse de la Universidad. —sonreí.

Y era cierto. Todos los hombres Swan habían sido Boxeadores reconocidos. Y la mayoría de las mujeres eran amas de casa o algo así. Eso me convertía en la primera Swan en graduarse de la Universidad.

El boxeo era como una necesidad en mi familia, ni siquiera yo me salvaba. No podía pasar un día sin que viniera al Gimnasio para ver cómo estaban las cosas. Al fin y al cabo estaba en mis venas, aunque fuera la persona más torpe del planeta.