Disclaimer: Naruto no es mio y nunca lo sera T.T

Capitulo 1

Hoy era un día especial, al menos lo era para los maestros que regresaban a impartir clases a el instituto Konoha. Sakura Haruno le agradaba pero al mismo tiempo no le agradaba la idea de ir a la escuela.

Antes la idea de impartir clases en el prestigioso Instituto Konoha, le parecía una maravilla pero entonces llego él. Ha, como lo odiaba. De solo verlo se le revolvía el estomago, bueno quizás exageraba. Por que el maestro de deporte era muy apuesto. Si lo era pero lo apuesto se le fue a los talones cuando lo escucho hablar con esa voz varonil y sexy, es que el modo en el que se refería a ella nunca era el adecuado.

La maestra Haruno era muy hermosa, tenía un cabello de un exótico color rosa y unos enormes ojos del color del jade, con una piel blanca como la nieve. Pero el cuerpo de la joven maestra era lo que el Uchiha siempre le hacia recordar, tenia unas piernas largas y delgadas escondidas en una falda pegada a el cuerpo de color negra, con unas caderas que se movían a un compás y unos enormes pechos, ocultos en una camisa de botones verde.

-Estupido, Uchiha- murmuro caminando para entrar a la escuela.

Se fue hacia el aula que estaba completamente vacía y saludo a su asistente.

-¿Qué tal, Sai? ¿Cómo te fue en las vacaciones?- le pregunto mientras colocaba los libros en el escritorio.

-Bien, pinte mucho. Y al parecer tendré una exposición en el museo del centro, aun lo discuto con el directivo- le contesto un hombre de cabellos y ojos negros, con una piel blanca como un papel y una sonrisa extraña.

Sai era su asistente, le ayudaba con todo lo relacionado a las actividades extras para lo alumnos, ya sea en canto, poesía o pintura. Sin este hombre Sakura estaría muy atareada por tanto trabajo.

-¿Enserio? ¡Que bien! Con gusto iré a ver esas pinturas, deben de estar fantásticas- dijo sonriéndole a su compañero.

La maestra Haruno, inicio su clase con los alumnos de 4 semestre.

-Buenos días, jóvenes- dijo escribiendo en el pintarron, mientras los chicos se acomodaban en sus lugares- ¿Cómo les fue en sus vacaciones?- pregunto la pelirosa mientras buscaba unos papales en su escritorio.

-Muy bien, Profra. Haruno- contesto un chico.

-Que bien- contesto distraída la maestra- espero que hayan leído sobre los autores- los jóvenes la miraron extrañados- este parcial tratara de los autores mundiales del mundo.

-¿Mundiales del mundo?- repitió alguien.

-¿Qué?- dijo la pelirosa.

Hasta después noto su error al expresarse, pero ya era tarde los jóvenes ya se estaban riendo de ella.

-Bueno, ya que están muy graciosos hoy, tendrán tarea- les dijo severa.

Se escucho un "¡NO!" mutuo.

Pero antes de que la Haruno pudiera responder se escucho el ruido de un vidrio al quebrarse.

Sakura vio salir a Sai del aula y por la ventana pudo ver como reprendía a unos chicos que jugaban futbol.

-Por hoy termino la clase, pero mañana si abra tarea- comento antes de salir del aula.

-¿Qué paso, Sai?- le pregunto al pelinegro cuando ya estuvo afuera del aula.

-Estos chicos quebraron un vidrio del aula- le hizo saber a la pelirosa.

-Con que así fue. Entonces están castigados los tres- dijo mientras tomaba la pelota de futbol con su manos y llevaba a los chicos a la dirección- Sai, ¿podrías hacerte cargo de mi otra clase?

Sai asintió y se fue al aula.

-Ustedes tres. Vamos a la dirección- ordeno la pelirosa

-Pero tenemos entrenamiento- dijo uno de los jóvenes.

-Debieron pensarlo antes de quebrar un vidrio de MI aula- dijo la maestra poniendo énfasis en el mi.

Los llevo hasta la dirección donde se encontró a Kabuto acomodando unos papeles.

-Hola, Kabuto. Podría hablar con la directora, por favor- le pidió la pelirosa.

-Claro, Sakura. Déjame avisarle, ¿Qué sucedió ahora?- pregunto al ver a los 3 jóvenes detrás de la maestra.

-Por eso es que vengo- dijo la pelirosa y toco la puerta de oficina de la directora.

-Entra- dijo una extraña voz, desde dentro.

Un hombre de piel pálida, cabello largo negro, lacio y de ojos color miel, estaba sentado viendo por la ventana.

-¿Qué pasa, Sakura?- le pregunto el hombre.

Los jóvenes se estremecieron al ver al director, se decía que era muy extraño.

-Vera, director Orochimaru…- comenzó pero fue interrumpida por el sonido de la puerta al abrirse.

-¡¿Qué hacen ustedes tres aquí?! ¡Vayan inmediatamente al entrenamiento!- ordeno un pelinegro muy apuesto, vestido con una camiseta sin mangas blanca y un pantalón deportivo azul marino.

-Lo siento, director. Él entro sin previo aviso - le dijo Kabuto mirando al pelinegro con enojo.

-Claro que no, Uchiha- le contesto la Haruno- ellos van a pagar por haber roto un vidrio de mi aula con su pelota de futbol- le hizo saber la maestra y dijo lo ultimo con burla.

-No te preocupes, Kabuto. Retírate- le dijo el director.

-Todo por un vidrio. ¿Qué no sabes que la competencias son mas importantes, princesa? Y estos son mis mejores jugadores- le dijo acercándose a ella y halando a el chico hacia él- Vayan al gimnasio- le ordeno a los jóvenes aun viendo a la Haruno.

-Claro que no, este asunto no se va a quedar así- le contesto ella y halo el joven hacia ella.

-Mira, princesa, ya…

-¡Silencio!- dijo el hombre de ojos miel- Maestro Uchiha se que es muy importantes las competencias- se formo una sonrisa arrogante en el rostro de pelinegro- pero los jóvenes necesitan una castigo por lo que le hicieron a el aula de la maestra Haruno- la sonrisa del pelinegro se borro y la de la Haruno apareció- Aun así, debemos idear una manera de que puedan resolver estos dos problemas.

Los dos maestros se miraron, la Haruno lo miraba con rabia y él solo… la miraba.

-Además, maestra Haruno, no parece que usted haga esto por lo que le hicieron a su aula- la joven se tenso- me parece que esto lo hace para que el maestro Uchiha tenga un mal rato- el director suspiro- los jóvenes tendrán su castigo, es mas que obvio, pero este no afectara su entrenamiento. Van a tener que comprar un nuevo vidrio y además instalarlo- les dijo a los jóvenes que aun estaba detrás de la Haruno.

La pelirosa frunció el seño e intento protestar pero el director la detuvo.

-Creo que fui lo suficientemente claro- finalizo- ahora salgan tengo cosas que hacer. Y suelten a ese chico que no se ve muy cómodo.

Ambos maestros voltearon a ver al joven que hace un momento habían halado y los soltaron al mismo tiempo. Se miraron por un momento.

La pelirosa alzo su cara orgullosa y quito el cabello de su hombro.

-Como sea- dijo ella- solo quiero que ese vidrio quede como nuevo- le dijo a los chicos.

Abrió la puerta y salio por ella, dejando atrás a los chicos y a el maestro Uchiha.

Camino por el pasillo donde se encontró a varios alumnos que la saludaban y otros la miraban con picardía.

-¡Sakura-Chan!- grito alguien y la pelirosa sabia muy bien quien era.

Un rubio de ojos azules y piel bronceada, con una camisa naranja de botones y un pantalón de vestir negro, trotaba hacia ella.

-¿Qué pasa, Naruto?- dijo suspirando la pelirosa.

-¿he?- la miro confundido- te miran enfadada, Sakura-Chan, ¿paso algo?- le pregunto preocupado- ¿No me digas que fue otra vez por el teme?

-Mm... No te preocupes, Naruto- le contesto- Tengo que ir a clase- le dijo distraída.

-Eso me recuerda a que uno de tus alumnos en mi clase me dijo lo que habías dicho- le hombre soltó una carcajada- solo a ti se te ocurre decir dos veces lo mismo- volvió a reír y varios alumnos lo miraron, pero al ver que era el Prof. De física se alejaron.

La Haruno se quedo helada al escuchar eso. ¿Qué acaso este día no se iba a acabar?

-Pero mira lo que tenemos aquí, a la profesora de artes con los pechos mas grandes que…- comenzó a decir un pelinegro.

-¡Cállate, teme!- le grito le rubio.

-¿Y a ti quien te metió, dobe?- le dijo el pelinegro recargado en los casilleros con las manos en los bolsillos.

No definitivamente, este iba a ser un día muy largo.

-Ahora discúlpate con Sakura-Chan- le dijo el rubio enojado.

-Podría disculparme, pero ella tiene que estar en mi habitación sin…-

-¿Qué no tienes entrenamiento con tus alumnos? ¿O acaso los dejaste espiando a las chicas en las duchas otra vez?- le dijo la Haruno sonriendo.

Los ojos del pelinegro se abrieron, pero después se volvieron a su natural serenidad.

-No se de que hablas, Haruno- le dijo el pelinegro.

-Claro, ahora te acaba de dar un ataque de amnesia, ¿no?- le dijo la Haruno- Pero espero que no vuelvan a hacer por que esta ves tendré pruebas de tus perversiones y le diré al director- le amenazo la pelirosa.

-Hmp- "dijo" le pelinegro.

El rubio miraba sin entender la escena.

-Vaya, teme. Ya no tienes a todas las mujeres con un letrero que dice "tómame"- le susurro el rubio al ver el comportamiento de la pelirosa- Por que Sakura-Chan, ni te toma en cuenta.

-Hmp, claro que si tiene ese letrero, solo que su enorme trasero me impide ver…- pero no pudo terminar, por que la Haruno le dio un golpe, con el balón que aun tenia en las manos, en la cabeza.

-La próxima vez tratare de traer un bat conmigo- dijo la pelirosa.

Se despidió de Naruto, miro con odio a Sasuke le dio el balón y comenzó a caminar hacia su aula.

-Bueno, teme. Tengo clase, así que me boy- dijo el rubio.

El pelinegro veía a la Haruno mientras caminaba, pero no miraba exactamente como su cabello se movía, más bien le interesaba otra parte de su cuerpo que también se movía.

Sasuke se fue hacia el entrenamiento que tenía con sus alumnos, hoy practicarían. Ya tendría más tiempo para acosar a la pelirosa. Además el periodo escolar acababa de empezar y el tenia todo el tiempo del mundo.

La pelirosa acababa de salir de impartir una clase, este era una clase libre que tenia, se sentó en su silla y escucho unos pasos.

-¿Qué paso, Sakura?- quiso saber otro pelinegro.

-Pues…- comenzó la pelirosa- castigaron a los chicos, pero no de la manera que yo quería. Si no fuera por que llego el maldito del Uchiha. Hubiera hecho que esos chicos se quedaran todo el semestre conmigo, dejando al Uchiha sin sus mejores jugadores- dijo mientras recargaba un codo en el escritorio y miraba por la ventana.

-No crees que ibas a llevar demasiado lejos esto, Sakura- le comento preocupado Sai.

-Después de que me ignoro y ahora me acosa- siguió mirando por la ventana y volteo a ver al pelinegro- no lo creo.

-Si, el hizo cosas muy malas en tu pasado- le dijo acercándose a ella- pero no creo que debas desquitarte con los alumnos, por algo que hizo él- le aconsejo el hombre.

La pelirosa lo miro, para después desviar la mirada y poner una pose pensativa.

-Tienes toda la razón del mundo- le dijo la Haruno- Estuvo mal de mi parte, haberle hecho eso a esos chicos. Quizás me disculpe con ellos, después- le comento la pelirosa.

La joven siguió viendo por la ventana.

-Después de todo ellos no tiene la culpa de las estupideces de su maestro- agrego con el seño fruncido.

Sai sonrío con esa sonrisa extraña que tenía.

La Haruno se levanto de su silla y camino hacia la puerta.

-¿A dónde vas?- le pregunto el hombre.

-A comer algo a la sala de maestros. Enojarme me dio hambre- dicho esto salio.

Cuando llego a la sala de maestros tomo una taza de café y vio a la esquina de los postres. Había galletas, rosquillas y otros panecillos dulces.

-Toma las galletas, las trajo hace poco la esposa de Naruto, Hinata. Están deliciosas-

La pelirosa volteo a ver quien le había brindado tan preciada información. Una rubia, de cabellos largos sujetados con una coleta y unos ojos azules claros, la miraba con una sonrisa.

-Ino- le dijo sonriendo- gracias, aunque lo mas seguro es que ya probaste de todo y por eso sabes que las galletas son deliciosas- dijo tomando una- toda una cerda- le dijo encogiéndose de hombros.

Ino la fulmino con la mirada y sonrío.

-Claro, pero creo que a ti te cabe mejor, ¿no?- le dijo la rubia y Sakura la miro confundida- por que todo se te va a la frentezota que tienes, ahí se acumula la grasa- le contesto.

Las dos se miraron por un largo rato con furia en sus ojos para después estallar en risas.

-Te extrañe, cerda- le dijo a la rubia.

-Yo también, frentezota- le dijo a la pelirosa mientras la abrazaba.

Las dos tomaron sus tazas de café y se sentaron en una pequeña mesa que había desocupada.

-¿Cómo estuvieron tus vacaciones?- le pregunto la rubia mientras tomaba un poco de café.

-Todo es perfecto, mientras no mire al Uchiha- dijo mientras cerraba los ojos y tomaba café.

La rubia sonrío melancólica.

-¿Aun sigues con tu plan diabólico de asesinar a Sasuke?- le pregunto.

-Mas o menos- dijo encogiéndose de hombros la pelirosa- Pero el ni se acuerda de mi y eso que estuvimos en las mismas escuelas- le contesto mirando el techo.

La rubia soltó una carcajada.

-No veo por que debes vengarte, el ahora te hace caso, ¿no?- exclamo sonriente- y mira que esta como quiere. Se nota que hizo ejercicio en las vacaciones por que su trasero esta…-

-¡Cállate, Ino!- le reprendió la pelirosa- ¿que no sabes hablar de otra cosa? No cave duda que eres una cerda- le dijo molesta.

En ese momento alguien entro por la puerta de la sala de maestros, mientras peinaba sus cabellos azabaches. Las dos mujeres lo miraron.

-Como siempre digo, mirar es gratis- dijo el recién llegado.

-Y me imagino que para otras cosas si pones precio, ¿no, Uchiha?- le pregunto sarcástica la pelirosa.

El pelinegro soltó una carcajada.

-Para ti con descuento o todo gratis, princesa- le dijo mientras le guiñaba un ojo.

La pelirosa rodó los ojos e Ino soltó una risita.

-Hmp, cuanta variedad- dijo el pelinegro- por que no me ayudas a escoger Sa-ku-ra- dijo sensualmente.

-Lo único en lo que te ayudaría a escoger seria tu epitafio- le contesto ella, lo que hizo que Ino riera- solo eso. (Esta frase la tome de un fic, no es mia, ahora no recuerdo cual. Pero

espero que no se moleste la persona que lo escribio)

La rubia miro su reloj de pulsera y bebió más café.

-Bueno, chicos. Me retiro por que tengo que dar clase- les explico la rubia.

-No se como puedes dar clase de nutrición y seguir siendo una cerda- le dijo Sakura sonriendo.

-Bueno, yo no puedo saber como puedes dar clases de artes y no confundir tu enorme frente con un cuadro en blanco- dicho esto la rubia salió.

-¡Ino- cerda!- le grito, pero tarde la rubia ya se había ido.

La pelirosa soltó un suspiro y bebió más café.

-Que bien se llevan- soltó el Uchiha.

Se había olvidado que el estaba en el cuarto. Ella. Y él. Solos.

El hombre se sentó en donde antes había estado Ino, con su taza de café. Y la miro con una mueca traviesa.

-Sabes- comento mientras se estiraba dejando ver su músculos- estoy muy estresado, ¿Qué haces tu para quitarte el estrés?- le pregunto pícaramente, mientras miraba sus labios rosas abrirse para hablar.

-Si yo fuera tu, me tiraría de un barranco y veras que se te quita- le contesto cortante y comió una galleta.

-Bueno- comenzó con una mirada sensual- yo estaba pensando en otra cosa- acerco su mano a la de Sakura, por enzima de la mesa- podría cerrar la puerta y nosotros podríamos…

Pero no logro terminar, por que Sakura derramo un poco de café caliente en su mano.

-Así- le apunto con la cuchara del café- así te quiero, muy lejos de mi- le explico mientras se levantaba de su asiento.

-Hmp- le "dijo"- Ya caerás, Sakura. Ya caerás- le hizo saber el pelinegro.

-Si, ya caeré al suelo, pero nunca en tus redes, Uchiha- dicho esto abrió la puerta y salio.

El Uchiha se quedo en la misma posición, con los brazos detrás del cuello, pero tenia la cara pensativa.

¿Cómo fue posible que no la viera cuando estaban en la secundaria o en la preparatoria? Estaba tan concentrado en ver a las chicas que se le insinuaban que ni siquiera noto a la pelirosa. ¡Y eso que ella tiene el cabello ROSA!

Sonrío con su natural arrogancia.

Pero cuando la vio el primer día, no la reconocía. Hasta que la investigo y entendió que ella había sido una de las tantas admiradoras. Solo que ahora se había retirado. Ya volvería a ser admirado otra vez. Con sus encantos lograría conquistarla y es que tan solo verla o tenerla enfrente hace que sus hormonas trabajen el doble.

Se levanto y derramo el café por el fregadero. No sabía mal pero no quería más café. Tomo otra galleta. Estaban realmente buenas, pero se imagino algo que sabría mejor y era de color rosa pálido, con este pensamiento se fue directamente al gimnasio para empezar un nuevo entrenamiento con sus alumnos. Aunque se quisiera distraer le hubiera encantado la idea de toparse otra vez a la pelirosa, para hacerla enojar de nuevo.

-Bueno- suspiro- ahora a trabajar, ya veré a Sakura después- dijo mientras caminaba con una sonrisa de lado en su rostro.