Nada de esto me pertenece, los personajes son de la gran Meyer, la historia de Little Miss Whitlock, yo solo me adjudico ésta humilde traducción.


One Step at a Time

By:Little Miss Whitlock

Traducido por: The Little Cullen


Querido Diario: La vida apesta.

Querido Diario, escribí furiosa a través de las lágrimas. No, lo rayé. 'Querido Diario' no era como me sentía hoy. Suspiré mientras miraba la página vacía que tenía ante mí, esperando a ser llenada con grandes historias y triunfos. Pero, ¿y si no los tenías? ¿Y si todo en tu vida era dolores de cabeza y sufrimiento?

Quién quiera que lea esto, comencé, hoy mi vida apesta completamente. Si se supone que hoy todo se mejorará un poco, ¿Por qué siento como si todo empeorara? ¿Cómo puedo levantarme cada mañana, sabiendo que tal vez hoy dolerá igual que ayer? Las cosas no están cambiando.

Tiré la pluma, intentando disipar la nueva oleada de lágrimas que amenazaba con salir. No, hoy iba a ser distinto. No me voy a sentar y sentir lástima nunca más.

Empujé mi silla contra el escritorio, haciendo un pequeño ruido contra el piso. Me paré, y cepillé mi cabello con mis manos, mirando al reloj. 10:45 p.m. aún es temprano, pero ya casi es hora. Bajé las escaleras, tiré otra carga de ropa en la lavadora, cerrando la puerta con un gran ruido. Ya no seré más silenciosa.

Comencé a poner los platos en el lavaplatos, intentando ocuparme, pero no tuve suerte. Usualmente mantenía ésta rutina hasta las 11:30 p.m., que era cuando me convencía que ya era momento para ir a dormir. Algunas veces el sueño llegaba, otras me quedaba acostaba por horas recordando todas aquellas memorias felices.

Fui hasta la sala, levantando platos sucios y vasos, acomodando una almohada o dos y tirándolas de regreso al sofá. Suspiré de nuevo. ¿Desde cuándo mi vida se volvió tan… vacía?

Miré la sala, evaluando la ahora limpia mesa y sofá. Miré las fotos encima del mantel sonriendo para mí misma. Eran fotografías familiares de vacaciones pasadas, con ellos sonriéndome de regreso. Dejé a mis ojos enfocarse a la fotografía de en medio. Era el día de nuestra boda. Lo recuerdo como si solo hubieran pasado unos días, y no años. Edward estaba parado, orgulloso a mi lado vistiendo un esmoquin, con una gran sonrisa. Sus brazo me rodeaba protectoramente, como si estuviera asustado que cambiara de opinión y saliera huyendo.

Mi vestido blanco strapless me hacía ver mucho más alta de lo que era. Éramos tan jóvenes… y tan enamorados. Disipé la memoria de mi mente y me giré apagando la luz y dejando atrás los días felices.

Camine de puntillas con mis calcetines, así no despertaría a nadie mientras iba a la habitación de huéspedes. La puerta estaba entreabierta y el pequeño abanico estaba funcionando para mantener el cuarto frío en estas cálidas noches de verano. Me acerqué un poco y lo miré, mi ángel, estaba acostado en la cama. Parecía que le costaba descansar cuando no tomaba su medicación. Su cara parecía tan pacífica e inocente, no un hombre molesto. Su cabello estaba despeinado como siempre, y su boca estaba ligeramente abierta, un ronquido escapo de sus labios.

No estoy segura de cuánto tiempo estuve parada viéndolo dormir, cuando inhale profundamente y me escurrí a la habitación. La lámpara de al lado de su cama, en su cómoda estaba brillando tenuemente. Le quite sus lentes de lectura y levante el libro que se encontraba caído en el piso, y los puse en la cómoda. Me acerqué y suavemente, para no despertarlo, le besé la frente y susurré "Te amo".

Se estiró y por un momento pensé que lo había despertado, pero se quedó quieto, su cara se relajó de nuevo y murmuró algo que no pude entender. Apagué la luz y salí de la habitación, cerrando la puerta silenciosamente y dirigiéndome a la habitación principal.

Tirité mientras entraba a la habitación –no por el frío, esta noche no hacía- sino porque las memorias de nuestro pasado –mío y de Edward- puedan venir a mí. Las alejé tan rápidamente como regresaron, intentando no llorar esta noche. No, esta noche sería la noche en que las lágrimas se detendrían. Me puse mis pijamas –unos shorts de basquetbol y un top- antes de gatear por debajo de las sábanas de la gran cama, dejando la comodidad en el piso. El lado derecho estaba tan vacío, ahora, como lo había estado desde hace un tiempo. Deje salir otro suspiró y me quede mirando al techo, quitando el cabello de mi rostro que tapaba en mis ojos.

"Dios, o cualquiera que este arriba escuchando. ¿Podrías ayudarme? Por favor. Te lo he estado pidiendo por un tiempo pero aún no he obtenido ninguna respuesta. ¿Podrías hacer un milagro para mejorar un poco las cosas? Algunos días quisiera ya no despertarme más, solo quisiera morir. ¿Por qué no me ayudas? ¿Por qué no le ayudas a él? Te necesitamos." Esperé, pero después de no recibir ninguna respuesta suspiré. "Claro, si no deseas ayudarnos, creo que no hay nada que pueda hacer"

Cerré mis ojos por un segundo, pensando para mí misma "Lo amo, realmente lo amo. Pero no puedo seguir así, nos está matando lentamente. Así que si estás ahí, y no es mucho pedir, podrías hacer algo para mostrarnos que aún hay esperanza"

Me quedé en mi lado de mi cama, tomando unos largos respiros para alejar las lágrimas. No, esta noche no. Por favor esta noche no. Me supliqué a mí misma mientras apaga la lámpara que estaba en la cómoda a mi lado. Esta noche, no.


Cuando desperté, pude escuchar a los pájaros cantar. Gruñí y puse la sábana por encima de mi cabeza. Cinco minutos más, me dije a mi misma. Pero de alguna manera sabía que no tendría esos minutos. Me salí de debajo de las sábanas y mire mi despertador 6:45 a.m. Bueno, por lo menos no lloré durante la noche.

Me senté rápidamente, en cuanto me di cuenta. No había tenido ninguna pesadilla. Dormí toda la noche sin tener ninguna pesadilla. Tal vez la última vez que eso sucedió, fue hace tres años. Sonreí a mí misma, mareada ante la idea de tener que recordar los horribles eventos de hace tres años. Salí de la cama, y me dirigí al baño a lavarme la cara y cepillar mis dientes. En cuanto el agua fría toco mi cara, no pude evitar sentir una chispa de esperanza en mí. ¿Será hoy, el día en que las cosas cambien?

Miré mi reflejo en el espejo, dándome cuenta: no era un sueño. La pequeña cicatriz aún seguí ahí, encima de mi ceja izquierda, un pequeño y permanente recordatorio de cómo era la vida. Inhalé, alejando las lágrimas. Tomé mi cepillo dental y me comencé a cepillar fuertemente, regañándome por ser tan estúpida. Si tuvieras suerte, Bella, los tres últimos años no hubieran pasado. Eres tan crédula al pensar que las cosas mejorarían hoy.

Me amarré el cabello en una cola de caballo, me puse unos jeans azules y un top azul sencillo. Sabía que tenía un largo día ante mí. Era miércoles, después de todo.

Mientras continuaba con mis pensamientos, escuché al teléfono sonar. Corrí para tomarlo del escritorio antes de que pudiera despertar a Edward. "¿Hola?" Respondí en un susurró.

"¿Bella? ¿Por qué susurras? ¿Qué sucede?"

Me reí de misma al darme cuenta que estaba en el piso de arriba por lo que no tenía que susurrar. "Lo siento Alice. Olvide que estaba arriba. ¿Qué pasa?" Pregunté casualmente

"Oh, nada realmente. Solo quería saber cómo estás…" Cortó, eso solo podía significar que quería algo.

"Bueno, nada nuevo ha pasado desde que me llamaste ayer. Todo sigue igual ¿Qué hay de ti?" Pregunté tímidamente, esperando que captara el punto.

"Mmm… bueno… Jasper pensaba… que si…"

"¿Qué quiere, Alice?" Presioné, sabiendo que el favor no era completamente para Jasper.

"Jasper quiere ir a visitar a Edward" Dijo rápidamente.

Suspiré. "Alice, no sé si hoy sea un buen día…"

"Oh, vamos Bella" Gimoteó, tratando de convencerme de cualquier manera posible."Han pasado seis meses desde que alguien ha sido capaz de visitarlo… Jasper extraña a su mejor amigo… y yo extraño a mi hermano…"

"Ya te lo dije, él no quiere que nadie venga" Suspiré "Alice, por favor no me hagas esto ahora, tengo que preparar el desayuno…" Traté de luchar contra las súplicas de Alice, pero era casi imposible.

Suspiró impacientemente. "Por lo menos, ¿podríamos vernos para almorzar, ir de compras o lo que sea?"

"No lo sé, sabes que no me gusta dejarlo solo si no hay necesidad…" Escuché un golpe del piso de abajo seguido de una corriente de maldiciones. "Escucha Alice, me tengo que ir, luego te llamo"

Ya una vez derrotada, Alice se enfurruño "Te voy a secuestrar si no me dejas verte pronto. Dile a Edward que lo quiero, ¿por favor? Nada es lo mismo sin él…"

Asentí. "Ok, adiós, Alice" Dije rápidamente mientras colgaba el teléfono y lo tiraba a la cama. Rápidamente bajé las escaleras, tratando de no caer. "¿Edward?" Le llamé "¿Estás bien?"

Lo podía escuchar desde el otro lado del pasillo, aún seguía maldiciendo. En cuanto llegué a la puerta, sabía que él me había escuchado ir.

"No entres" Gruñó.

Cerré mis ojos y tomé un largo respiro, abrí las puertas de cualquier manera. Cuando abrí mis ojos, casi grite por lo que vi "¡Oh, Edward!"

Su cuerpo estaba en el piso en una posición fetal, sus brazos estaban fuertemente pegados a su pechó. Escanee rápidamente el cuarto buscando su silla de ruedas para acercársela. Fue muy estúpido de mi parte no acercarla a su cama, anoche antes de irme a dormir. Si Alice no hubiera llamado, hubiera estado aquí…

"Te dije que no entraras, ¿qué parte no entendiste?" Gritó mientras sus manos se aferraban a la cama, tratándose de jalarse hacia arriba.

Intenté no llorar, sabiendo que él no quería molestarse conmigo. "Edward déjame ayudarte" Dije, agachándome para ayudarlo a levantarlo.

"No" Gruñó, mirando al piso, a cualquier lugar menos mi cara "No quiero que me veas así"

"Edward, tienes que dejarme ayudarte" Me paré y le acerque la silla de ruedas. Él la tomo y con ayuda de sus brazos se sentó en ella fácilmente. Tres años le han sido suficiente tiempo para practicar. Bueno, por lo menos ahora usa su silla de ruedas.

Lo miré silenciosamente dirigirse a su closet y abrir la puerta. Pasó su mano por su cabello bronce, mientras veía detenidamente al closet. "La playera gris" Dijo casi en un susurró, sabiendo que no podría tomarla desde donde estaba.

Caminé lentamente, tome la playera y le quite la hombrera para pasársela. Lo vi quitarse la playera de su pijama y tirarla a la canasta de ropa sucia. Me quedé viendo su pecho, fascinada por sus pectorales, su fuerza corporal ha incrementado con los años. Pasó la playera por su cabeza, bajándosela lo más que pudo. "Gracias" Murmuró.

Me forcé a sonreírle. "De nada, mi guapo esposo. ¿Qué deseas de desayunar?" Le pregunté casualmente mientras me inclinaba y le besé la frente. Me dirigí a la cocina, sabiendo que él me seguiría cuando estuviera listo.

Empecé a sacar los ingredientes del refrigerador: huevos, leche, jugo, tocino. Tenía mi cabeza metida en el refrigerador cuando lo oí venir.

Suspiró sonoramente. "Bella, siento haberte gritado ésta mañana… no tenía derecho…"

Sacudí mi cabeza, dejándole saber que no estaba molesta con él. "No te disculpes Edward. No debí haber entrado después que me dijeras que no lo hiciera; es sólo que estaba muy preocupada por ti" Puse una sartén en la estufa y la dejé calentarse mientras batía los huevos en una sartén con sal y pimienta.

"Es solo que… yo…" Estaba buscando las palabras y sus puños golpearon la mesa, haciendo brincar del susto. "Maldita sea, Bella, odio estar así… ser quién ahora soy…"

Dejé de batir los huevos y me senté en una silla junto a él. Tomé una de sus manos entre las mías. "Edward, debes dejar de odiarte por esto. Hice un voto en la salud y la enfermedad. Bueno, ahora es el tiempo de la enfermedad, pero te pondrás mejor. Todos los días estás mejorando. Además Érica dijo que estas cosas toman tiempo" Traté de tranquilizarlo, haciendo círculos en su mano con mi pulgar. Pero tienes que intentarlo. Pensé para mí misma, egoístamente.

Edward se había rendido después de un año de rehabilitación. Después… del accidente… los doctores estaban seguros que podría volver a usar sus piernas después de unas cuantas sesiones de terapia intensiva. Edward trabajó duros los primeros ocho meses, pero luego de obtener los mínimos resultados, su esperanza decayó. Después de un año, renunció completamente. Se rehusó a ver a sus familiares y amigos, e incluso por unas pocas semanas me dejó de hablar. Estaba molesto consigo mismo por no ser capaz de mejorar. No importaba cuantas veces animaba, nunca era suficiente. Después de un año de eso, Edward se quedaba en cama, mucho, solo salía para bañarse o comer. Había perdido toda esperanza, y en ese momento pensé que incluso había perdido la esperanza en mí. Nuestro matrimonio estaba destrozándose porque él se dio por vencido en todo.

Finalmente, luego de una peleáramos y yo saliera de la casa por toda la noche, él entró en razón. Cuando regresé, Edward prometió que regresaría a rehabilitación. Pero eso no resolvió nada, aún sigue sin dejar que sus amigos y familia le visiten –excepto en navidad-. Su orgullo no se lo permitía.

Me miró con los ojos llenos de culpa y vergüenza. "No sé porque te quedaste conmigo" Dijo suavemente. "No merezco que nadie tan bondadoso como tú"

Sacudí mi cabeza. "Eso no tiene sentido, Edward Cullen, y tú lo sabes. La verdad es que te amo, y tú hiciste un voto para amarme por siempre, por lo que tú eres el que está conmigo" Le sonreí y saqué mi lengua, que le pareció entretenido. Me paré. "Ahora, ¿qué te parece si preparo el desayuno? Érica vendrá pronto por tu sesión en casa, es miércoles".

Él asintió se acercó para verme cocinar. "¿Cómo dormiste anoche?" Preguntó, juzgando mis reacciones para saber si mentía o no.

"¿Sabes? Dormí toda la noche y no tuve ni una pesadilla. Creo que eso es para celebrarse" Le sonreí dulcemente. "Y tú estabas muy dormido cuando te fui a ver anoche, Sr. Todavía tenías puesto tus lentes" Sonreí ante la memoria de un Edward tan angelical.

Terminé el desayuno, y nos serví a ambos un plato. Edward comió en silencio, pero su humor estaba un poco más animado desde el incidente de la mañana. Espero que hoy sea el día que haga la diferencia.

El timbre sonó, y me fui a verlo. Abrí la puerta revelando a una sonriente Érica, cargando una bolsa con instrumentos que utilizaría para la sesión de rehabilitación de Edward, hoy. "¡Hola, Bella!" Dijo animadamente.

Sonreí ante su calidez. "Hola, Érica, pasa" Abrí más la puerta para que pudiera pasar.

Se paró en la entrada y me susurró. "¿Cómo está hoy?"

Estaba a punto de contestarle pero escuche a alguien toser fuertemente y vi que Edward ya estaba en el recibidor. "Tal vez este paralizado, pero ciertamente no estoy sordo, señoritas. Estoy bien, Érica, gusto en verte"

Me sonrojé, llena de vergüenza de que Edward nos atrapara hablando de él. Se fue a la sala sin decir una palabra.

Érica lo siguió a la sala. Usualmente, no me quedaba a ver la sesiones de Edward; utilizaba ese tiempo para ir al supermercado u otras cosas. Odiaba dejar solo a Edward, y él se rehusaba a ir conmigo. Tomé mi celular y mi bolso y fui hasta la sala. "Edward, voy a salir por unos momentos ¿necesitas algo?"

Me miró mientras Érica escribía algunas notas en su libreta. "¿Podrías traerme mis pastillas para el dolor?"

Asentí. "Claro. Regreso en un momento." Caminé rápidamente hasta él, lo besé en la mejilla. Edward y yo difícilmente nos besamos en los labios porque está tan molesto consigo mismo por su discapacidad de poder cuidarme 'como un verdadero hombre'. Nuestra intimidad se ha vuelto nula desde el accidente. Nunca presioné a Edward, esperando que él lo regresara a su paso.

Sonrió ligeramente. "Te amo" dijo mientras me dirigía a la puerta.

Me paré y me di vuelta, una gran sonrisa se asomaba en mi cara. "Yo también te amo, Edward"

No me lo había dicho en días. Tal vez las cosas sí estén mejorando, pensé mientras salía de la casa, ya estaba llamando a Alice mientras me escondía del abrasador sol.


Me sentí mal por no mencionárselo, iba a ver a Alice en un café de camino a mis recados. Ella ya había decido que me acompañaría al supermercado. La vería en un Starbucks cercano.

"¡Bella!" Chilló, saltando en cuanto me vio salir del Volvo plateado de Edward. Desde que mi camioneta murió hace dos años, y Edward no pudiendo conducir, no deje que me comprar un auto nuevo.

Alice vino corriendo hasta mí, jalándome en un fuerte abrazo. "Eh, hola a ti también, Alice"

Sonrió, pero su sonrisa se desdibujo en cuanto vio mi vestimenta. "Bella, sé que no sales mucho, ¿pero no podrías usar las ropas que di la pasada navidad?"

Negué con la cabeza. "¿Y hacerle saber a Edward dónde voy? No lo creo"

Ella me miró tristemente. "¿Crees que algún día nos vuelva a hablar?"

"Yo creo que sí. Tenía buen humor esta mañana. Incluso me dijo que me amaba" Sonreí estúpidamente ante la memoria de lo que sucedió en la sala.

Ella soltó una risita. "¡Oh, Bella! ¡Es TAN genial! ¡Vamos, hay un chocolate frío esperando adentro con tu nombre en él!" Exclamó y me jaló al Starbucks para ordenar nuestras bebidas.

"Asegúrese que sea descafeinado" Sonreí y le dije al cajero, provocando que Alice me enviara una mirada asesina.

"Yo quiero un expreso doble en mi frapuchino de chocolate venti" Le dijo a la cajera, mientras me daba un codazo cuando rodé lo ojos, nunca dejó de sonreír,

Después de que nos dieran nuestros cafés, fuimos al supermercado. Alice estuvo hablando todo el camino, contándome de los Cullen y nuestros amigos. "Papá y mamá están planeando que toda la familia tomemos un crucero para el otoño, incluso creo que Emmett y Rosalie van a ir este año; sabes que tan difícil es para él tener tiempo libre" Emmett era un abogado en asuntos médicos, siguiendo lo mapas que pudo los pasos de su padre, todos nos sorprendimos cuando eligió esa carrera tan seria.

Sonreí tristemente, sabiendo que ese sería otro viaje que Edward y yo nos perderíamos. Traté de no amargarme, pero no pude evitar sentirme triste porque Edward haya alejado a todo su familia desde el accidente.

Alice me miró cautelosamente, poniendo una mano sobre la mía. "Podrían ir, Bella" Dijo suavemente, sabiendo lo que estaba pensado. "Tú misma dijiste que él podría mejorar. Todavía quedan tres meses"

"Gracias, Alice, pero creo que solo un milagro podría hacer que Edward considerara salir de casa, y menos ir a un crucero con su familia"

Mientras caminábamos en el supermercado tiraba cosas al carrito. Más pan, mantequilla, harina, pechugas de pollo, chuletas, algunos vegetales frescos, y los ingredientes para hacer el postre favorito de Edward: pie de mousse de chocolate. Quería hacer algo especial para él, dado que estaba de buen humor.

"Bueno, cualquier cosa es posible. Tengo fe en que el vendrá. No puedo perder la fe en él, Bella. Me asusta pensar en qué pasaría si él no mejora". Dijo en un susurró, luchando contra las lágrimas.

Apreté su mano en señal de apoyo mientras iba a la farmacia por las pastillas para el dolor de Edward.


El resto del viaje fue igual, Alice lanzando indirectas de que quería ir conmigo y darle una 'sorpresa' a Edward, ya que andaba de buen humor. Le dije que no era una buena idea mientras la dejaba en su auto, ya de regreso al Starbucks.

"¡Oh, Bella! ¡Es que lo extraño demasiado! Las cenas familiares no son lo mismo. No está bien lo que Edward hace. Está siendo egoísta" Se enfurruño en su asiento, negándose a bajarse.

Puse mi brazo alrededor de sus hombros. "Alice" Intenté persuadirla, pero ellahizo ese puchero. Tenía solo dos segundos para endurecerme o iba a perder y ella lo sabía.

"Bella, serán solo 5 minutos. ¿No te gustaría ver a tu hermana feliz?"

Suspiré. Espere un largo tiempo. "CINCO minutos, Mary Alice Hale. Solo cinco minutos. Ni uno más. Y si Edward me mata, tú serás la que se hará cargo de él por la eternidad"

Saltaba de la emoción y reía. "¡Oh, gracias, gracias Bella! ¿Puede venir Jasper? ¿Por favor?"

"¡Absolutamente no!" Su sonrisa cayó. "Es sólo que no quiero presionarlo Alice. Por favor, esto de por si va a afectarle"

Asintió. "Bueno, ¿Qué estamos esperando? ¡Quiero ver a mi hermano!"


Alice me jaló hasta la entrada ya que aparqué el auto. Pasamos la puerta, Érica ya se no estaba. Miré mi reloj de muñeca, había acabado temprano. Esta no podía ser una buena señal. Inhalé profundamente y entramos, grité. "Edward, ya regresé"

Solo obtuve silencio. Puse las bolsas de compra en la meseta de la cocina y me dirigí a la sala. Lo vi sentado en su silla mirando el patio trasero, de espaldas a mí.

"Edward, ¿Cómo fue tu sesión?" Le pregunte cautelosamente, esperando buenas noticias.

Él suspiró. "Aún sigo en la silla, ¿o no?" Sus palabras me dolieron.

Me acerqué a él, poniendo una mano en su hombro. Sentí a su cuerpo tensarse. "¿Érica dijo algo que te molesto?"

"Estoy cansado de luchar por algo que nunca pasará"

"Sí lo lograrás. Solo tienes que tener fe…"

"¡Ya no puedo más!" Comenzó pero fue cortado por el sonido de la puerta cerrándose. Demonios, pensé.

Él se volteó y se encontró con una muy animada Alice. "¡Edward, oh, Edward, estoy tan feliz de verte!"

Edward me miró a ver fríamente, sabiendo que esto era mi culpa. "Alice" dijo sin ninguna emoción.

Ella se acercó. "Bueno, veo que has estado trabajando. Pero parece que no te has afeitado. Tsk, tsk. Jasper te manda saludos, y por supuesto también Emmett y Rosalie; mamá y papá te extrañan mucho. ¡Edward no deberías…" Estaba divagando.

"No, TÚ no deberías estar aquí. Pensé que les había dicho que no quería visitantes." Gruñó, y se giró a mí. "Pensé que te había dicho lo mismo"

Me estremecí. "¡Vamos Edward! ¡Alice es tu hermana! Tu familia se preocupa por ti. Ellos deben pensar que te tengo encerrado aquí con mis tontas excusas", Declaré, diciendo los tan familiares argumentos que le había dicho miles de veces.

"Bueno, Alice, ahora puedes ir a casa y decirles a todos cómo su precioso Edward sigue atorado en esta maldita silla. Y si no te importa, apreciaría que te fuera de una vez" Dijo fríamente.

Los ojos de Alce se llenaron de lágrimas mientras asentía lentamente. Después de un segundo, sacudió la cabeza, golpeando su pie con una mano en su cadera. Oh, ahí viene, pensé.

"¿Sabes qué Edward? Ya no me importa una mierda que quieres, haz estado en esta casa por más de dos años innecesariamente. ¡Es absurdo! ¿No ves lo que haces? ¡Te estás escondiendo! No estás ayudando a nadie, tu familia te extraña y tú solo te sientas y sientes lastima por ti mismo, todos los días. Sin mencionar que retienes a Bella."

"Alice, tú no entiendes…" Comenzó Edward.

"No, Edward, eres TÚ quién no entiende. Piensas que nos haces un favor al alejarte de nosotros. Sabes que Bella jamás te dejaría. Por amor de Dios, tengo que esperar hasta que la enfermera venga a tu casa para poder ver a Bella, por solo 15 minutos. Y tú no te das cuenta de eso. ¿por qué? Si amarás a Bella tanto como dices deberías ver que ¡también la estás lastimando! No puedes alejarla de su familia. ¿Cómo puedes tratarla así? ¿Cómo puedes tratarnos a todos así? Solo queremos ayudarte" Las lágrimas corrían en su ahora furiosa cara.

"Alice, creo que deberías irte", le dije suavemente, sin moverme del lado de Edward. Si esta era la vida que él quería, yo me quedaría a su lado.

Ella sacudió su cabeza en desacuerdo. "¿Ves de lo que hablo? Mira lo que le haces a ella, a mí, ni siquiera puedes imaginar cómo mamá y papá están sufriendo…"

"Alice, ¡ya es SUFICIENTE!" Rugió Edward, mirándola con ojos furiosos. Apuntó a la puerta. "¿Te vas a ir o tendré que sacarte a patadas yo mismo?"

Se giró para irse, hablando tan bajo que no la escuchaba. "Me gustaría que me sacarás. Por lo menos así, tal vez te sentías humano de nuevo" Dijo yendo hacia la puerta.

Mi corazón se detuvo. Miré a Edward, y luego a Alice. La estaba perdiendo, la estábamos perdiendo. "¡Alice!" Le llamé mientras corría a la puerta. "Alice, lo siento tanto"

Se giró hacia mí. "No me vengas con esa mierda, Isabella Cullen. Entiendo que tu lealtad este con Edward, y no puedo culparte por eso, él es tu esposo. Pero si las cosas no cambian pronto se pondrán peor. Él no debería alejarte de nosotros, Bella. Si no quiere vernos, mínimo te debería dejar visitarnos"

Tomé un profundo respiro, intentado luchar contra las lágrimas. "Él no me tiene atrapada"

Me miró a los ojos, había rabia en los de ella. "¡Disculpa, ¿qué dijiste?!"

"Alice, él no me mantiene aquí. ¡Pero no lo puedo dejar sólo! ¿Y si le sucede algo? ¡Jamás podría perdonármelo!"

Sacudió la cabeza de nuevo. "¿Ves? Aún no lo entiendes. Con él negándose a salir, el te mantiene atrapada aquí." Suspiró. "Me tengo que ir. Llámame" Me dio un beso en la mejilla y un ligero apretón antes de irse a su auto.

Me paré viéndola irse en su auto. Después de un momento, me dirigí adentro. Cerré la puerta suavemente, y me fui a la cocina escapando de Edward por unos instantes hasta que se calmara. Pero él me conocía muy bien. Ahí estaba, sentado en medio de la cocina, con los brazos cruzados, esperándome.

"Edward" Comencé.

El sacudió su cabeza. "No, necesito decirte algo"

Asentí lentamente.

Él me veía fríamente. "Y tal vez no te guste"


Aquí está el Fic que les decía.... ¿es de su agrado? ¿no? ¿sí? ¿qué piensan de la actitud de Edward? ¿la de Bella? ¿y la de Alice? Todo dejenlo en un Review...

Si desean que continue con la traducción solo dejen Reviews!!! Podría dar un regalito al primero... aun nada decidido... pero bueno...

NOTA: Al dejar review acepta las condiciones, tal como ser visitada en un horario nocturno por un complaciente: Edward, Jasper, Emmett, Carlisle, Sam, Jacob, Seth, Paul, Embry, Quil, Demetri, Nahuel, Félix, Garret, varios o TODOS¡! xD