Hola! Hace mucho tiempo!

Bueno, no tengo excusas.

Pero existe un ANGEL que decidio ayudarme y se llama:

Niesugui

Este capi y los que quedan seran traducidos por ella! Y se lo agradezco.

Que disfruten.


Capítulo 22

Bella POV

Cuando salí del apartamento, seguía durmiendo apaciblemente. Se había vuelto tan agradable despertarme cada día a su lado... Me estaba planteando seriamente el pedir hacer el trabajo en casa. Después de todo, mi trabajo no requería mi presencia en el periódico y así podía pasar más tiempo con él. Llegué al trabajo decidida a hacerle mi petición a Victoria, mi jefa. Me sorprendió la agitación que reinaba allí. Parecían estar preparando un golpe mediático, una de las especialidades del periódico. Me dirigí a su despacho. Tenía bastantes cosas que hacer, de hecho.

-¡Bella! ¡Te estaba esperando!

Parecía muy contenta de verme, lo que me dio mala espina porque no somos muy cercanas, que digamos.

-Victoria, ¿cómo estás?

-Muy bien, querida. ¿Y tú? ¿Cómo has pasado las vacaciones?

-Tirando a bien. Tanto que no tenía muchas ganas de volver a trabajar.

-Te entiendo. Pero tengo una promoción para ti, eso te tendría que devolver el interés.

-¿En serio? Pero... Yo... ¿Por qué tengo derecho a una promoción?

Estaba bien, no digo que no, pero no era ideal si quería hacer avanzar mi proyecto.

-Bien, han pasado muchas cosas desde que te fuiste. Para empezar, hemos publicado tu artículo sobre los primero capítulos de Stephénie Meyer, y como supongo que imaginas, ha tenido un gran éxito, sobretodo porque tenemos la exclusividad sobre ese evento... Pero sobretodo, Stanley nos ha hablado de ti, y de tus talentos de persuasión...

-¿Quieres decir que Meyer ha decidido dejarse ver?

-No exactamente... Su editora nos ha revelado secretos bastante candentes sobre ella... O más bien, sobre... ¡él!

Me quedé flipando. ¡Wow! ¡Eso quería decir que era un HOMBRE! Tenía que haberme dado cuenta... La historia siempre estaba contada de un punto de vista muy masculino. Pero era tan romántico, tan lleno de emociones, que no lo había pensado nunca.

-¡Es increíble! ¡Nadie se esperaba eso!

-¡Eso no es todo! ¡Mike ha descubierto su identidad y nos espera en la sala de reuniones para poner a todo el mundo al corriente!

Me quedé un rato pensando...

-¿Quieres decir que ha descubierto su identidad?

-Exactamente.

Nos dirigimos hacia la sala y me acordé de mi conversación con Edward.

-Victoria, no creo que tengamos que hacer esa revelación sin su aprobación...

Ella me miró como si me hubiese vuelto loca. Edward había conseguido convencerme de protegerla... esto, protegerle de todo ese caos mediático y respetar su anonimato. Y el hecho de que el autor se escondiese bajo un pseudónimo femenino decía largo y tendido sobre eso...

Mike no podía consigo mismo de la impaciencia en la sala abarrotada de gente. Todo el mundo estaba a su alrededor, era su momento de gloria, a la espalda del pobre escritor. No me gustaba nada participar en todo esto. De toda formas, y aunque no supiese nada de ella... de él. ¡Ah! ¡Es que no puedo hacerme a la idea de que sea un hombre! Como sea, cuando entré, Mike me llamó a su lado. Intentaba negar con la cabeza cuando Victoria me impulsó hacia allí. Inmediatamente, todas las miradas me taladraron. No me gustaba nada de nada... Me ponía muy nerviosa.

-Bella, estoy muy agradecido de que estés aquí para mi anuncio.

-Mike, no veo por qué...

-Venga, ¡te debo muchas cosas!

Lo miraba sin entender nada cuando se aclaraba la garganta para dirigirse a la sala entera. Explicaba las razones de esta conferencia, daba rodeos sin acercarse del todo al tema, lo que amenazaba con ser monótono y aburrido, como él. Pero en seguida empezó a hablar de sus investigaciones...

-Aunque haya sido muy minucioso escondiéndose, el escritor de Midnight Sun a dejado indicios que me han permitido llegar hasta él... Bella, te concedo el honor de desvelarle al mundo entero su identidad.

Me miró con una sonrisa de oreja a oreja tendiéndome un sobre. La cogí y la abrí, insegura... Era una presión increíble para algo que ya no deseaba hacer. Les eché una ojeada a la multitud y a las cámaras, todos expectantes, esperando que dijera el nombre que ponía dentro del sobre. Cogí mucho aire antes de leerlo...

Edward Anthony Cullen...

El suelo se derrumbó bajo mis pies.

¡NO!

Miraba a Mike. Seguía sonriendo pero ahora la veía diferente. Era una sonrisa llena de malicia y satisfacción, después haber hecho algo que no está bien, de la que disfrutaba increíblemente...

-¿Es... es una broma?

-No, Bella, léelo...

-¡No!

Rompí el papel con enfado, rabia y decepción. Mis ojos estaban bañados en lágrimas y ya corría hacia la salida. No... No quería traicionarlo, incluso después de su traición.

Edward. Me. Había. Mentido.

Edward. Me. Había. Traicionado.

Oía voces llamándome, pero no les hice caso... Todo se derrumbaba a mi alrededor. Y estaba sola... Dolorosamente sola.

-Bella.

La voz aterciopelada de Jacob me sacó de mi torpeza. No entendía cómo había llegado fuera, pero Jake me miraba sin entender lo que pasaba. Me amarraba a él, era mi bote salvavidas en medio de la tormenta. Me abrazó cariñosamente.

-Bella, ¿qué te pasa?

-Edward...

Era la única palabra que podía salir de mi boca... No me preguntó nada más, cogió las llaves de mi coche en mi mochila y me sentó en el asiento del copiloto para llevarme a casa. Ya no podía reaccionar, todo adquiría sentido en mi cabeza. La manera que había tenido de convencerme, tan empeñado que no le entendía. Tan empeñado en salvarse a si mismo. ¿En qué más me había mentido? ¿Me amaba realmente? ¿O era por nuestra mutua y perfecta comprensión en la cama?

-Bella, tienes que bajar.

Jacob me miraba con expresión de compasión. Ya habíamos llegado.

Jake y yo habíamos hecho las paces al fin. Me había visitado para pedirme perdón. Pensaba haber entendido que no estaba enamorado de mi. Según él, habérmelo dicho le había tranquilizado, pero mi rechazo no le había dolido tanto como pensaba... Pero, antes que nada, no quería perder nuestra amistad. Había planeado visitarme hoy en el trabajo, lo que explicaba su presencia.

Yo lo miraba, agradecida.

-Gracias Jake.

-Bella, dejame que te lleve, no estás en muy buen estado...

Le dejé y me alzó en sus brazos fuertes. Entramos en el ascensor. Mi estómago estaba hecho una bola. Iba a tener que afrontarlo... Tenía que ser fuerte. No podía volver a caer en su juego. ¡No! Estaba decidido. No iba a dejarle hacer nada.

A penas habíamos salido del ascensor cuando le vi. Parecía igual de decaído que yo. Parecía aterrado. Y con razón.

-Jacob, puedes dejarla. Yo me ocupo.

-¡No!

Jake me apretaba cada vez más fuerte contra él. Su calor corporal casi me abrasaba. Le di unos golpes en el pecho para que me soltara un poco.

-Está bien. Jake, me puedes soltar.

Me posó en el suelo con precaución.

-Edward, no tengo nada que decirte.

-Bella, por favor, no nos hagas esto...

-¿Nos? ¡Nos! ¿En serio piensas que existe un "NOSOTROS"? Edward, me has traicionado. Me has mentido... Tú...

-Pero.. Contaba decírtelo...

-¿Cuándo?

-Esta noche...

-Venga ya... Después de, espera, ¿los... cuatro meses que llevamos juntos? Claro, cierto, no has tenido tiempo, ¿verdad?

-Simplemente... Esperaba el mejor momento. Sabía que sería delicado.

-Pues has esperado demasiado!

-Ya lo veo.

-Es demasiado tarde. Edward. ¡DEMASIADO TARDE!

-¡No! Bella no me hagas esto, ¡por favor! ¡Te lo pido por favor! ¡Te lo suplico!

Se tiró a mis pies, abranzándome la cintura, puso su cabeza contra mi vientre y mi corazón se rompió. Deseaba tanto llegar a perdonarlo... Pero no debía... No debía... Luché por soltar mi cuerpo.

-Edward, para, ¡suéltame!

-Edward, ¡ya basta!

La voz de Alice resonó detrás de nosotros. Estaba al lado de Jacob, Nessie nos miraba con tristeza.

-Suéltame, empiezas a hacerme daño...

La verdad es que empezar, era retórico. Porque ya me había hecho mucho daño. Y tanto daño que me era insoportable. Pero razonó, me soltó, dejó caer sus dos manos mustias a los lados. Aguantaba con todas mis fuerzas para evitar consolarlo. Nessy me cogió en brazos y me alejó de él, con ayuda de Jake. Alice se quedó un instante con su hermanos antes de alcanzarnos. Yo escondía mi cara bañada en lágrimas en los hombros de mi pequeña Nessy... No quería verle. Sabía que no podía aguantar.

Tumbada en la cama de Alice, las chichas me llenaban de atenciones. Emmet había pasado y me había preguntado si quería que lo destrozase. No. Creía que lo había conseguido yo muy bien. Le explicaron a Jake toda la historia... ¡l pobre le habían metido en todo sin que lo supiera! Nessy se tiró un buen rato explicándoselo todo, puesto que ellas habían recibido la explicación en directo por televisión cuando estaban el centro comercial. La noticia había recorrido la ciudad rápidamente, casi el mundo entero. Que Edward era uno de los más brillantes escritores de su generación... Y que yo me había sentido doblemente traicionada cuando mis amigos me habían desvelado que lo sabían todos. Quitando a Nessy y Jacob, claro.

-Bella, por favor, intenta perdonarlo...

-Te lo quería decir...

-Estabáis hechos el uno para el otro...

Sus palabras me habían acompañado toda la noche. Mi cólera se había calmado y la cara devorada de Edward me acosó toda la noche. Lo amaba demasiado, ya le echaba de menos...

Incluso, si tuviésemos que volver a empezarlo todo de nuevo, para ir sobre buenas nases, estaba lista para aguantarlo todo. Iba a escuchar sus explicaciones, nos juraríamos que siempre seríamos sinceros el uno con el otro...

Porque no podía abandonarlo. Estaba por encima de mis fuerzas.

Volvimos entonces a mi apartamento. Alice y Rose estaban contentas de mi decisión, y yo estaba llena de esperanza.

Esperanza que se desvaneció en cuanto vi a Tanya salir de su apartamento, ligera de ropa... Nessy tuvo que sostenerme para evitar que cayese al suelo...

-¿Qué haces aquí?

¡Era ELLA la que ME preguntaba eso!

-Eres más bien tú la que tiene que responder a esa pregunta. ¿Qué hacías con Edward?

-¡Lo estaba consolando, querida! Ha venido a verme después de que lo dejaras, estaba tan mono... Pero te ha olvidado rápidamente...

La bofetada le dio en toda la cara. ¡No! NO IBA A VOLVER A EMPEZAR.

-¡Puta! ¿Cómo has podido?

-¡Zorra! ¡Tú lo has dejado! ¡YO estaba allí!

Salté sobre ella, tirando de su pelo, pegándole puñetazos, patadas... Me estaba desahogando con ella. Nessy intentaba separarnos, en vano. Tanya chillaba de dolor frente a mi liberación de violencia.

-¡Bella! Para esto.

Su voz. ¡ÉL! La solté inmediatamente para atacar al verdadero culpable. Estaba dolida, destrozada... ¡Por su culpa!

-¡Cabrón! ¿Por qué me has hecho esto? ¿POR QUÉ?

-¡Bella! ¿Qué mosca te ha picado?

-¡ penas me doy la vuelta y te lanzas a sus brazos!

-¿Eh? Yo... no...

-Me has decepcionado completamente...

Retomé con dificultad mi respiración. No merecía que me pusiese en ese estado, solo era un...

-¡Cerdo! ¡Te odio! ¡Me has hecho demasiado daño! ¡No quiero volver a verte!

Con Nessy pegada a mis talones, nos metimos en el ascensor. Las lágrimas caían sin que pudiera hacer nada, temblaba de rabia... Había sido completamente idiota... Nessy me daba palmadas en la espalda, pero en mi cabeza baila la imagen de Edward y esa chica... Juntos... Enlazados...

Las puertas se abrieron y se encontraban ahí, delante de mi. Desnudos, con los cabellos revueltos, jadeantes. Mi corazón latía a mil por hora. Una sensación de deja vu me había invadido, y hacía caer más lágrimas...

-Bella, por favor, dejame...

Intentaba tocarme pero yo me apartaba.

-Edward, se acabó. Es el fin.

-¿En serio piensas que podría haber hecho algo parecido?

-Me has mentido, ¿no?

Salimos del edificio y unos periodistas corrieron hacia nosotros. Sí, hábía venido todos por él...

-Bella...

-Edward, mira a tu alrededor-le dije antes de que los periodistas llegaran a nuestra altura.-¿Ves? Están todo aquí por ti. Por favor, no huyas. Asume tus responsabilidades. TODAS tus responsabilidades. Tus mentiras, tus traiciones, tu éxito... ¡TODO! Pero sobretodo... ¡SOBRETODO! No trates de volver a verme. Quiero que me olvides. Haz como su nada de esto hubiera existido.

Le dejaba. Sabía muy bien que no podría hacer nada más porque los periodistas habían empezado a hacerle preguntas. Entré en el coche. Nessy a mi lado.

-Bella, ¿estás segura de que estás en estado de conducir?

-Sí.

Arranqué el coche, sin verle ya siquiera, tragado por la masa de gente.

Me iba de ese lugar.

Le dejaba.


GRACIAS!