CAPITULO 23: FELIZ MEDIO-ANIVERSARIO.

(Voz de Gojyo)

"Buenos días…" Me dice Lily cuando tras revolverse un poco al despertar, acaba despertando y aún sin abrir los ojos.

"¿Hoy no me riñes por mirarte mientras duermes?" Le digo divertido.

"No merece la pena." Afirma suavemente. "Todos los días lo hago y todos los días vuelves a hacerlo…"

"Genial, me encanta ganar." Afirmo divertido para ponerle el brazo bajo su cabeza para atraerla hacia mí mientras ella sonríe diciendo que no porque aún no se ha acabado de despertar. "No pasa nada, yo te despierto." Afirmo para besarle la cara y enseguida pasar a sus labios.

Cuando despertamos no pasa de ahí, como mucho igual alguna caricia o poco más.

Y eso es agradable, realmente agradable, hasta que nos levantamos.

"Creo que hoy iré andando a la universidad." Me dice. "No sé, parece que hace un buen día, sería una pena desaprovecharlo, más aún teniendo un examen a las 12."

"Si quieres puedo acompañarte." Le digo.

"Ah, como quieras." Afirma sonriendo. "Me apetecía ir sola, pero considerando lo que me pasó la última vez que se me ocurrió salir a desahogarme sola…"

La habían atacado, malherido y casi violado. La policía aún seguía buscando a los que lo habían hecho.

"Bueno, dos son más protección que uno ¿no?" Le digo sonriendo y besándole la espalda para que se estremezca. "¿Vas a llevar eso?"

"Sí, hace calor." Me dice. "Por qué. ¿Tienes algo en contra?"

"No, es que… pareces un chico." Le digo.

"Perfecto, cuanta menos atención capte mejor." Afirma divertida para girarse hacia mí suavemente. "La única que me interesa es la tuya ¿hum?"

"Pequeña… como sigas así vas a hacer que me tire a tu cuello…" Le digo bromeando y acariciarle el vientre suavemente.

"Mmmm…" Me dice ronroneando aunque noto un ligero temblor una vez por su espalda. "Suena tentador… pero tenemos un examen, así que…"

"Bueno… nada mejor para relajarse que un poco de sano sexo antes." Le digo bromeando.

"Ah." Afirma sonrosándose. "Pero no estamos solos."

Entonces sonrío, aprende rápido y es realmente encantadora, así que le beso.

"Entonces tendremos que intentar no hacer ruido, lo dejaremos en un aperitivo." Le confieso sonriéndole. "Y cuando estemos solos… tal vez entonces podamos saciar el hambre ¿mejor?"

Sonríe y asiente, entonces vuelvo a besarla.

Me encanta ver sus reacciones, así que tengo que controlarme mucho para no hacerle producir los sonidos que más anhelo de ella. Así que apenas jugamos un poco, lo justo para que al acabar, note que está mucho más relajada.

"¿Tenía razón mi sugerencia?" Le pregunto.

"Creo que sí." Afirma sonriendo y cogiendo el pantalón tras alisarse un poco las ropas del pecho que le había levantado yo. "Te lo diré cuando salga del examen."

(Salto espacio-temporal)

"Vaya, no sé por qué pero sabía que te encontraría aquí." Me dice Lily mientras estoy esperándola recostado en la hierba frente a la ventana de la clase donde hizo el examen.

"Me gusta el sol que hay aquí." Confieso. "¿Y tu examen?"

"Tenías razón." Afirma sonriendo. "Sobre lo de la mañana… estuve relajada."

Eso me hace sonreír divertido.

"Vaya, pensaba que ya te habías olvidado de eso." Le digo divertido. "Como eres tan tímida y decente…"

Eso la hace sonrosar murmurando algo de no se qué de ser yo un indecente y ella no ser tan buena como yo decía. Y aunque me río, le doy un beso.

"Era broma." Me dice. "Me gusta cómo eres."

"¡Bobo!" Me dice soltándose y dándole un golpecito suave en el pecho.

Me encanta cuando hace eso, cuando se molesta conmigo por cosas así, cuando me da un golpe tan suave que no le haría daño ni a una mosca. Y cuando la sujeto y vuelve a intentarlo de forma que nos acabamos cayendo al suelo.

Riéndonos, me encanta reírme con ella.

Y sinceramente, voy a echar mucho de menos todo es cuando tengamos que irnos… pero ahora estoy ahí, con ella, y me gusta todo lo que me da la vida a su lado.

"En serio, qué tal te ha ido." Le digo.

"Bien…" Dice aún sobre mí mientras la mantengo cogida. "Estaba deseando que acabara todo."

"¿Era el último?" Le pregunto.

"No, por desgracia no, aún me quedan un par más." Me dice. "Pero era el último por esta semana."

"Bueno, pues entonces… divirtámonos, por hoy." Afirmo sonriéndole y girándome para ponerme encima de ella, besarla y entonces levantar y tenderle la mano para ayudarla a levantar.

"¿Y qué vamos a hacer?" Me pregunta.

"Por lo pronto vamos a comer algo, había pensado coger algo de comer en una tienda y disfrutar del resto del día, juntos." Le digo. "¿Buena idea?. ¿Mala idea?"

"Buena." Afirma sonriendo y asintiendo. "Pero solo unas horas, quiero estudiar para los otros exámenes."

"¿No puedes dedicarme ni un solo día entero?" Le pregunto con ironía.

"Cuando todo esto acabe." Afirma suavemente.

"¿En serio?" Le digo.

"Un día entero." Me dice levantando un dedo tras atusarse las ropas y mirándome fijamente a los ojos. "Los dos solos, como si fuera domingo pero cuando quieras."

"Suena… apetecible." Afirmo suavemente. "Hecho."

"Hecho." Me dice asintiendo.

"Señorita… tienes unos cuantos tratos conmigo." Le digo bromeando. "Y si no recuerdo mal, era un maleducado, mujeriego… y maltratador de niños."

"He cambiado de idea." Afirma mirando al frente por el camino. "Salvo lo de maltratador de niños, al pobre Goku lo maltratas."

"Goku es un mono, no cuenta." Afirmo bromeando. "Es broma, es broma. Son solo juegos entre los dos, pero no espero que lo entiendas."

"Oh, claro… sois hombres…" Dice con ironía. "Y yo una pobre mujer que no hace más que meterse en líos y soy incapaz de entender vuestras cosas."

"¿Me tomas el pelo?" Le pregunto divertido.

"Lo siento, no se me dan tan bien las ironías." Afirma ella. "¿Un paseo hasta el último puente?"

"Me gusta la idea, pero primero lo primero." Afirmo. "Y eso es comprar la comida."

"Está bien, vamos al supermercado." Me dice encogiéndose de hombros.

(Salto espacio-temporal)

Es curioso cómo en este mundo, todo se puede arreglar con apenas dos llamadas y dinero, siempre es cosa de dinero.

"¿Seguro que no puedes decirme qué hay en esa bolsa?" Me pregunta Lily mientras pasa de uno a otro sándwich empaquetado en cajita de plástico ajustándose a la forma de lo que contiene.

"Todo a su tiempo." Afirmo.

"Voy a dejar de poner películas antiguas." Afirma. "Bueno, qué dices. ¿Pollo con salsa kebab o algo más vegetal?"

"Carne, sin duda." Afirmo.

"Vale, pues cojo dos de estos y… una ensalada." Afirma. "Y eso deja… rusa o… pasta o… con pollo al curry."

"Mira que te gusta comerte la cabeza." Le digo divertido.

"O a ti comértela demasiado poco." Afirma contraatacando de esa forma que tanto me gusta a mí.

"Coge la que quieras, a mí me suenan bien todas." Afirmo cogiéndole la mano que acaba de dejar una fiambrerita de ensalada.

"Genial." Afirma sonrosándose suavemente. "Pues esta misma."

"¿Esta misma?" Le digo bromeando. "¿Y el dilema de escoger la mejor ensalada?"

"Me gustan todas, y… me sigue dando un poco de vergüenza que nos vean de la mano aquí." Afirma susurrando la última parte.

"Lo siento." Afirmo soltándole la mano, sin embargo, no he dado dos pasos y noto un meñique en el mío que me hace mirar para verla al otro lado de ese meñique, aún sonrosada pero firme, como siempre.

"Supongo que eso no está tan mal." Afirma suavemente. "Necesitamos algo de bebida. Las cervezas están en aquel pasillo de allí."

"¿Y eso?" Le digo mientras nos dirigimos allí.

"Sé cuánto te gusta la cerveza." Me dice. "Y yo me cogeré algo también."

"¿Algo?" Le pregunto mientras llegamos al pasillo de las cervezas y localizo la marca que me gusta para coger unos pocos.

"Algo." Afirma cogiendo una marca de cerveza que no había visto nunca, con etiqueta oscura y un dibujo de frambuesas en ella. "Un algo que me gusta al menos lo justo para hacerte compañía cuando te tomes esas."

"Ya decía yo que era imposible que fueses tan aburrida." Le digo bromeando.

"¡Oye!" Me dice.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

"Vaya, llevamos… horas paseando." Afirmo sonriendo mientras llegamos de vuelta al punto que habíamos quedado en llegar, por segunda vez.

"Un buen paseo ¿no crees?" Me dice Gojyo.

Hemos parado un rato antes, para comer. Nos hemos sentado en un banco del paseo y hemos comido los sándwiches, la ensalada… y hemos bebido cerveza.

¡Hasta hemos brindado!

Sin embargo, él sigue llevando la misma bolsa en la mano; cerrada como si no pudiese abrirse.

Comienzo a estar realmente escamada, pero como las otras dos veces que he preguntado, consigo la misma respuesta.

"Todo a su tiempo." Afirma sonriéndome.

"Comienza a darme qué pensar." Afirmo levantando una ceja.

"Bueno… he preparado algo especial." Afirma sonriendo. "Y vas a tener que esperar para verlo."

"No sé si me gustan demasiado las sorpresas." Afirmo un poco escamada ante tanto secretismo.

"Oh… vamos… no me fastidies la sorpresa…" Me dice.

"Está bien, está bien." Me rindo. "Esperaré a ver esa sorpresa especial."

"Esa es mi chica." Afirma sonriendo y besándome.

Es raro, pero si me pongo a pensar en las sorpresas que me ha dado no puedo recordar ni una sola vez que haya sido para mal. Así que… técnicamente no tengo motivos para sospechar de él.

Al menos no hasta que se quita su badana y me rodea para ponerla ante mis ojos.

"Bueno… comienza la sorpresa." Me dice sonriendo. "Y para eso… necesito que te fíes un poco de mí y me dejes taparte los ojos."

"Hum…" Digo dejándole.

Eso ya comienza a olerme raro.

Sobre todo cuando me lleva de la mano un rato y luego me hace coger a su brazo.

"Tranquila, es que no quiero que te pierdas." Afirma con un tono que me hace pensar inmediatamente en que sonríe.

"Tenemos que estar llamando la atención demasiado." Afirmo notando cómo me arde la cara de la vergüenza al saber que todo el mundo nos mira.

"Bah, hay algunas chicas que te envidian." Me dice sonriendo. "Tengo una chica preciosa conmigo."

"¡Oh, venga ya!" Me quejo dándole un golpe suave en el pecho a ciegas. "Si llevo ropa amplia, además, me habéis dicho que parecía un chico."

"No, ahora ya no." Afirma mientras noto cómo me pone algo en el pelo y me da un golpecito suave en la mano riéndose cuando intento tocar lo que sea que me ha puesto enganchado en el pelo. "No te lo toques, arruinarás esa preciosa flor."

"¿En serio?" Le digo. "¿De dónde has sacado una flor?"

"La he comprado, pero el resto vas a tener que encontrarlas." Afirma él sonriendo.

No sé por dónde vamos porque no veo nada, pero cuando noto una ráfaga de aire frío golpeándome en los hombros antes de que el aire se enfríe un poco me pongo nerviosa.

"Tranquila, hemos entrado en un edificio." Me dice sonriendo de nuevo guiándome a un sitio y cubrirme las orejas mientras le oigo susurrar algo a alguien y yo toco lo que parece un mostrador de mármol antes de que me de un toquecito suave en las manos. "No toquetees para adivinar."

"¿Dónde estamos?" Le pregunto.

"Espera un poco, ya casi hemos llegado." Me dice.

"Gojyo, no tiene gracia." Le digo. "Es… por favor, no tiene gracia."

Entonces noto cómo me pone una mano en su cara y se acerca para besarme suavemente.

"Tranquila." Me dice suavemente frotándome las mejillas con los pulgares. "Está bien, solo hemos entrado en un sitio. Un momento y estaremos ya. Te podrás quitar la venda."

"Gojyo…" Le digo pidiendo.

"Un segundo, de verdad." Me dice volviendo a besarme una vez más antes de darme otro beso y cogerme suavemente en un abrazo. "Estoy contigo, tranquila."

Por mucho que me diga eso, no puedo evitar sentirme incómoda mientras el suelo deja de moverse y me doy cuenta que estábamos en un ascensor y ahora salimos de ahí para que pare un momento y oiga un clic antes de que vuelva a guiarme, esta vez sospecho que dentro de una sala.

Y entonces paramos y me besa una vez mientras la venda hecha con su badana haciéndome pestañear antes de mirar alrededor para ver que estamos en un baño.

"Feliz medio-aniversario." Me dice sonriendo.

"¿Medio-aniversario?" Le digo para darme cuenta de a qué se refiere. "¿Estamos en un baño?"

"Bueno… mi regalo está en esta bolsa, pero es solo la primera parte." Afirma sonriéndome. "Te dejo sola para desenvolverlo mientras yo preparo la segunda fase ¿vale?" Añade antes de volver a besarme una vez más antes de salir cerrando la puerta tras él.

Un medio-aniversario. Medio año ya, seis meses…

Sin darme cuenta estoy sonriendo y cuando miro al espejo me doy cuenta.

¿Quién iba a pensarlo?

El chico que me había parecido un ligón del tres al quince, alguien a quien le bastaba con que fuese una chica y punto… que Gojyo iba a ser alguien tan romántico como para celebrar esos 6 meses juntos, como para contarlos haciéndome caer en la cuenta que era cierto, que hoy hacía precisamente 6 meses que llegaron.

Y entonces recuerdo la misteriosa bolsa que ahora está en mis manos.

¿Qué será?

La abro rápidamente, con ganas de satisfacer mi curiosidad sobre qué era lo que Gojyo había estado cargando desde el supermercado con tanto misterio rodeándolo, sin importarle llevarlo todo el día en la mano mientras paseábamos y comíamos fuera.

Y cuando lo veo no puedo evitar abrir los ojos al sacarlo.

¡Es un vestido! Vale, no es un Dior, pero es precioso, en tela suave y un blanco casi perfecto, opaco en el torso y semitransparente en el resto, ocultando lo que necesitaba ser ocultado pero semi-insinuando las piernas, y con una cinta azul celeste brillante como con brillantitos en la cintura, justo donde el vestido dejaba de ser ajustado para ser holgado. Y dos cajas.

Frunzo las cejas al verlas.

¿Qué más puede haber dentro?

La caja grande era evidente que eran unos zapatos, tal y como he descubierto; pero ¿y la pequeña aplanada?

Si el vestido me había hecho abrir los ojos como platos, al abrir esta última caja es la boca la que se abre como si quisiera descolgarse hasta el suelo; porque ahí dentro hay un conjunto de lencería fina compuesta por sujetador, ligero, braguitas y medias, todo en blanco y un tejido sedoso pero semitransparente como de encaje suave.

"¿Qué tal ahí dentro?" Me pregunta Gojyo desde fuera.

"¡Un momento!" Afirmo saliendo de mi asombro.

"Si necesitas ayuda con alguna cremallera avisa." Afirma.

"Creo que podrá apañármelas." Afirmo mirando la ropa de nuevo y decidiendo ponérmela.

Sin embargo, mientras me estoy poniendo las medias tras ponerme el resto, lamento profundamente no haber gastado algo más de tiempo en mí.

"Mierda… debería haberme depilado…" Murmuro para mí.

"¿Decías algo?" Me pregunta desde fuera.

"¡No!" Afirmo. "¡Ahora salgo!. ¡Y más te vale estar ahí, porque te voy a matar!"

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

"¡Ahora salgo!. ¡Y más te vale estar ahí, porque te voy a matar!"

Eso me hace sonreír. Definitivamente esa que es ella.

"Lily ha vuelto…" Canturreo susurrando para mí mismo mientras acabo de preparar la botella enterrándola entre los hielos.

Me encanta esa Lily. La Lily que me amenaza cuando sé que no haría daño ni a una mosca. La misma Lily que constituye la mujer con más agallas que haya conocido nunca y viva para contarlo.

Mi Lily.

"Vaya… estás radiante…" Le digo a Lily cuando la veo salir del cuarto de baño, sitio al que le he dejado entrar para que se cambiase.

"Te has pasado, mucho." Afirma seria. "Este vestido y… ¡Dios santo, dónde estamos!"

"Bienvenida a la 'suit Gojyo', madame." Le digo. "No es la 'suit' principal pero… bueno, tampoco podía cargarle tanto al Sanzo corrupto."

"Cierto, no es necesario que te mate yo, ya lo hará Sanzo." Afirma ella.

"Oh, vamos." Le digo divertido. "¿No puedes fingir que te alegras un poquito al menos? Venga, relájate y disfruta un poco."

Al principio pienso que no va a ceder, pero entonces relaja la cara y suspira.

"Está bien… supongo que si es solo por unas horas puedo olvidar el resto y disfrutar un poco." Se rinde.

"Mucho mejor." Afirmo dándole un toquecito suave en la barbilla. "Bueno, pues comencemos por el principio. He traído algo de cena, o más bien la he mandado traer. Es…"

"¿Huelo a curry?" Me dice.

"Vaya, tienes un olfato increíble. Sí, es curry." Afirmo. "Pero eso solo es el segundo."

"¿El segundo?" Me dice.

"Tenemos un entrante, y un primer plato… segundo y postre." Afirmo. "Vale, lo he traído de fuera, pero el entrante es de los buenos."

"Está bien." Afirma sonriendo. "Aunque fuesen latas seguiría siendo especial."

"Tú sí que eres especial…" Le digo sonriendo.

Había pedido las ostras al hotel, la sopa de tiburón y nidos de gorrión a un restaurante chino al que también había pedido la carne al curry. Pero el postre… eso sí que era especial, me había costado horas buscarlo y al final Hakkai nos lo había conseguido traer hechos en casa por él: pasteles de luna. Y haciendo eso Hakkai era el mejor.

(Salto espacio-temporal)

"Madre mía… estoy llena…" Afirma Lily sonriendo feliz cuando acabamos los pasteles de luna. "Y esos pastelitos eran…"

"Auténticos y genuinos pasteles de luna." Afirmo. "Hechos por un auténtico oriental, aunque me encantaría decir que fui yo pero no soy tan bueno."

"Lo importante es el gesto." Afirma suavemente.

"Estás preciosa con esa ropa." Afirmo yo mientras ella me acaricia la cara sentándose en mi regazo donde le acaricio el pelo suavemente. "Lástima que no sea todo lo buena que tú mereces."

"Para mí vale millones." Afirma suavemente. "Porque la has elegido tú para mí, y porque tú piensas que estoy tan guapa con ella." Añade acercando su cara ligeramente hacia la mía con un gesto suave y lento.

"No es difícil verte preciosa, ya lo eres tú misma." Afirmo respondiendo a su gesto besándole del todo.

No puedo cansarme de ella, de sus labios, de su sonrisa y sus ojos. Incluso su pelo, aunque siempre me había gustado largo en las mujeres, me encantaba tan corto y rebelde como lo tenía.

Para mí incluso con sus imperfecciones era perfecta; porque era ella, era la misma chica valiente que sobrevivía a todos los golpes que la vida le quisiera dar, la misma chica que actuaba maternalmente con Goku y me hacía sentir a mí querido.

Esa era la Lily oculta bajo su piel y huesos. Y me volvía loco.

Entonces se mira y me mira a mí. Sonrío al entender que lo que se pregunta es si lo dejaré puesto.

Entonces le sonrío.

"Hemos venido a cenar tranquilamente." Le digo suavemente acariciándole la cara. "Y para eso necesitabas ropa bonita."

"¿Y lo que está debajo?" Me dice levantando una ceja como diciéndome que era evidente que yo había buscado algo desde el principio.

"No podía dejar que mi chica fuese desnuda debajo de un vestido tan provocativo." Le contestó. "Así que ya ves, es la primera vez que prefiero abrazar a una chica a verla en mi cama."

"¿Y no te gustaría tener ambas?" Me dice suavemente.

Es justo entonces cuando se levanta ante mi sorpresa y va hasta la cama.

De verdad que no había pensado usarla, al menos no para nada que no fuese dormir y descansar, porque se merecía un pequeño descanso y ya habíamos jugado esa misma mañana; pero… me lo estaba poniendo realmente difícil moviéndose así.

Se había sentado en el borde de la cama y me miraba fijamente, moviéndose seductoramente supongo que sin ser plenamente consciente.

No, sí sabía lo que hacía, intentaba hacerme una invitación.

"En serio, no necesito…" Le digo poniéndome de rodillas ante ella. "Estás cansada de los exámenes, solo quería celebrarlo con una cena y hacerte relajar un rato."

Mierda, me cogió la mano y se la llevó al pecho, poniéndome la palma justo sobre su pecho izquierdo con el pulgar al valle entre ambos mirándome y respirando ligeramente más pesadamente.

"No puedo creerme que quieras esto…" Afirma suavemente.

"Yo tampoco… pero parece que es así." Afirmo. "Es la primera vez que busco algo así. No quiero ganar yo, quiero que ganes tú."

Entonces sonríe y me besa la mano, antes de volver a ponerla, esta vez justo en su piel, sobre el borde de la tela del vestido para hacerlo resbalar ligeramente hacia abajo metiéndolo entre la tela y su piel y haciéndome estremecer al notar lo rápido que late su corazón y oyéndola a ella gemir una única vez casi en un susurro.

"Por eso quiero esto." Susurra casi como si le costase hablar y medio ronroneando. "No eres cualquiera… eres tú… eres Gojyo…"

Me volvía loco, realmente que lo hacía.

Me hacía perder toda determinación que tuviera, siempre me ganaba y al final, yo volvía a acabar jugando con ella a esos juegos prohibidos que ninguna chica tímida como ella debería jugar nunca.

Mientras le bajaba la cremallera para quitarle el vestido al levantarla poco después sujeta por las caderas desnudas de toda tela salvo por lo que le sujetaba las medias para que no bajaran de su posición, me di cuenta que solo ella era capaz de hacerme perder la cabeza de esa forma en que seguía siendo yo y queriéndola y cuidando de no hacerle daño ni físico ni psicológico.

"Ah… ahora recuerdo por qué ese…" Afirmo sonriendo al verla tumbada en la cama, vestida con la ropa blanca en contraste con el cubre camas oscuro de esa habitación.

"No te rías de mí." Murmura suavemente mientras sus mejillas vuelven a teñirse de un rojo brillante.

"Nunca lo haría." Afirmo volviendo a besarla para comenzar a desenvolverla de esa envoltura también.

Y cuando ya estamos ambos desnudos… dios… con ella parece que siempre esté preparado para devorarla, hasta el último poro de su piel.

Cuando entro en ella es… como si nunca antes hubiera estado con otra mujer, nos convertimos en uno, es como si fuese la perfecta unión entre ambos, la perfección de la culminación entre nuestros sentimientos.

Y lejos de ser ardientes o eróticos… son realmente cálidos y tiernos, mucho mejores que nada que haya experimentado nunca. Ni siquiera la idea del amor fraternal o materno.

(Salto espacio-temporal)

"¿Estás bien?" Le pregunto suavemente a Lily mientras nos cubro con las sábanas que había bajo el cubrecamas que he retirado antes de poder unirnos siquiera, porque ella merecía lo mejor, y las sábanas que había debajo eran sin duda más suaves que el oscuro cubrecamas.

"Sí." Asiente sonriendo cálidamente de una forma que me parece realmente tierna antes de que pueda besarla suavemente. "Feliz medio-aniversario. Te daré tu regalo mañana, necesito encontrar algo… así de bueno."

"Ya me has dado tu regalo." Afirmo besándola y acariciándole suavemente bajo las sábanas y volviendo a besarla antes de abrazarla para atraerla hacia mí y acomodarla contra mi cuerpo para volver a besarla. "Pero ahora vamos a descansar, mañana tendremos que madrugar para que no nos descubran en casa."

"Sí…" Afirma suavemente acurrucándose contra mí.

Es realmente tierno, como un niño pequeño; sin embargo sé que podría acostumbrarme a eso y que lo echaré en falta cuando todo esto acabe.