Lo prometido es deuda, aquí esta el primer capitulo de "Resistiendo a Edward"

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a ooohlalaaa.

Capitulo 1. Paleta de hielo

BPOV

"¡No voy a ir!"

Saque un puñado de ropa de la maleta que mi madre, Renee, estaba empacando y la tiré a mi cama. Bueno, a mi colchón sin sábanas. Ella ya había sacado todo de la cama antes de que llegara a casa.

"¡Vas a ir, Bella!" ella agarró la ropa y la aventó echa bola a la maleta. "¡Quítate!"

Hice una mueca cuando me quito del camino y puso otra pila de ropa en la maldita bolsa negra que significa el final de la vida como la conocía. Si ella no fuera mi madre, la hubiera tirado al suelo y le hubiera arrancado el cabello.

"¡No es la gran cosa, mamá! Estas exagerando." Intente probar mi suerte negociando. Siempre había podido hablar con Renee para convencerla de todo.

"Bella, es mi última palabra. ¡El tenia 24 años! Tú tienes 17. ¡Tiene suerte de que no lo haya mandado a la cárcel!"

Me encogí a la mención de él. Fue un error estúpido de mi parte. Si hubiera sabido como sería el resultado, hubiera evitado a ese imbecil de inmediato.

"Mamá, solo fue una vez. ¡Una vez! Lo siento."

"No, no fue solo una vez. La forma en la que has estado actuando solo empeora y tiene que parar."

Puse mi cara de triste, problemática, 'hija única que estaba actuando', pero ella no se la creyó. Renee caminó hacia el pasillo y me arrojó una caja de cartón al cuarto.

"Lo que sea que te quieras llevar, ponlo ahí. Y, apúrate. Tienes un vuelo que tomar."

Cruce los brazos sobre mi pecho y patalee, dándole un golpe a la maldita caja.

"No voy a ir. No puedes obligarme a ir."

"Tienes razón. Pero si quieres, puedo decirle a Charlie, y estoy segura que el no tendrá ningún problema en sacarte de aquí. Aunque tenga que cargarte y arrojarte al auto."

Rayos, Renee era buena. Si Charlie tenía cualquier cosa que ver en la mudanza, haría de mi vida un infierno una vez que llegara. Mas de lo que ya tenía planeado.

No dije nada. Solo me pare ahí y la mire con todo el coraje que pude lograr.

"No me mires así, Bella. Tu pediste todo esto."

Seguí, sin decir nada. Si ella me estaba mandando lejos, tratarla con mi silencio era la única cosa que podía tener como consecuencia.

Mire alrededor del cuarto, buscando cualquier cosa que pudiera llevar conmigo en todo este "viviendo una puta aventura de mierda" mas soportable. Busque mi iPod y mi laptop en mi escritorio, pero Renee siguió mis ojos y los agarró antes de que pudiera hacer algo.

"Estos no. Si los necesitas tanto, convence a Charlie de que te los compre. Estas no son vacaciones."

Mi respiración se incrementó, y exhale ruidosamente por la nariz. Estaba demasiado sorprendida como para pelear.

"Se que estas enojada, pero esto es por tu propio bien. Y cuando aprendas la forma en que un adolescente normal y respetable debería ser, entonces puedes regresar."

"Jodete." Azote la puerta en su cara mientras ella se quedaba ahí en el pasillo, tratando ser buena conmigo. Esa perra. Esta mierda era imperdonable.

Mire el triste espacio que dejo de ser mi habitación. Renee ya se había tomado la libertad de empacar toda mi ropa. Como si pudiera usar cualquiera de esa mierda en Washington, como fuera. Donde mi padre vivía llovía todos los putos días. Yo ni siquiera sabia en que consistía el atuendo para lluvia. ¿Un impermeable? ¿Botas para la lluvia? Estaba segura que no tenía ninguna de esas cosas en mi maleta.

No había visto a mi padre en dos años, pero las dos semanas de verano que tenía que pasar en Forks siempre habían sido las más miserables del año para mí. No había nada que hacer ahí. Charlie era tan aburrido, nunca había visto a ninguna otra persona del pueblo que fuera de mi edad. Pasaba casi todo el tiempo viendo la televisión o durmiendo. En eso iba a consistir mi futuro, pero con la escuela añadida. Dios, odiaba a Renee.

La caja era muy grande para las cosas que había metido ahí. Algunos portarretratos con fotos de mis amigos. Un par de libros que ya había leído 50 veces. Mi colección de CDs. Eso era casi todo. Cerré la caja y la patee al pasillo, temblando y haciendo más ruido del necesario. La vida de Renee iba a ser tortuosa cuando me fuera.

Un par de horas después, estaba sentada en la zona del estacionamiento del aeropuerto de Phoenix, intentando poner mi cara de valiente. Mierda, como deseaba haberme comportado de la forma que ella quería. No quería irme de Phoenix. Pero era muy tarde. Empuje la puerta para abrirla y salí, azotándola tan fuerte como pude. La cajuela estaba abierta así que saque mis maletas y camine hacia las puertas, sin despedirme de Renee.

"Bella, te amo. Créeme, esto es por ti." Deje de caminar cuando escuche lo que dijo, pero no me di la vuelta para verla. Quería que se sintiera culpable por lo que me estaba haciendo. Sin ninguna otra palabra, camine por las puertas automáticas, arrastrando mi maleta detrás de mí.

En el viaje entero a Seattle, estaba en pánico. Todavía no hablaba con Charlie de nada de esto. Estaba segura que seria un encuentro incomodo, y ni siquiera sabía si tenia planeado castigarme, o hacer la típica cosa que hacen los padre de, "No estoy enojado, estoy decepcionado", o si solo iba a pretender que nada había pasado y me dejaría empezar de cero. Esperaba que hiciera lo último, aunque pareciera la menos posible.

El se decidió por la cosa de "estoy decepcionado".

"¿También estas enojado?" golpee la ventana con la puntas de mis dedos, rompiendo las tres horas de silencio que habíamos tenido en la patrulla.

"No"

Charlie siempre fue un hombre de pocas palabras.

"Entonces, ¿Por qué no hablas?"

El suspiro y se rasco la barbilla, "Solo estoy decepcionado de que esto saliera así, Bella."

"Bueno, culpa a Renee por sus habilidades paternales de mierda."

"Cuida tu boca, por favor."

Rodee los ojos y me recosté en el asiento, viendo el cielo. Estaba un poco oscuro, y juro que tan pronto como vi la señal de "Bienvenido a Forks: Población: 12", o lo que fuera que dijera, empezó a llover a cantaros. El sonido del viento no hizo la tensión del carro mejorar.

Era casi media noche cuando llegamos a la casa de Charlie. Tan pronto como salí del auto mi pie se hundió en un charco de lodo. Ugh. Sacudí mi sandalia antes de arrastrarme a la puerta principal. Charlie subió mis maletas a mi habitación y encendió la luz, dejándome ahí para sentirme en casa. La pintura amarilla de las paredes, que estaba segura que estaba así desde que nací, era deprimente. El único mobiliario que había era una cama matrimonial pegada en la esquina, un pequeño closet en la pared contraría y un escritorio vacío que seguiría vacío ya que esa malvada zorra se había quedado con mi laptop como rehén. En defensa de Charlie, él había añadido una televisión encima del closet. Necesitaba redecorar, inmediatamente. Estaba demasiado cansada y mucho mas enojada como para desempacar o hacer algo productivo, así que me deje caer en la cama bocabajo y me quede dormida.

Pensé que estaba soñando cuando me desperté en la mañana y tuve que proteger mis ojos. Había sol entrando a través de la única y solitaria ventana de mi habitación. Aún dormida, me deslice a la ventana y me las arregle para abrirla después de pelearme un poco con ella. La ventana probablemente no se había abierto en años. Escuche el ruido de un gran rugido que venía de enfrente de la casa así que saqué mi cabeza y sentí el calor en mi cara. De ninguna manera me iba a quedar adentro en uno de los raros agradables días soleados en Forks, así que después de cepillarme los dientes y poner mi cabello en una coleta, brinqué las escaleras y busqué alrededor a Charlie. No estaba cerca. El ruido todavía venía de afuera, así que abrí la puerta para ver.

Charlie estaba parado en la calle, viendo debajo del capo de una camioneta vieja y roja. Me acerqué a él y le toque el hombro, rompiendo su concentración.

"¿Qué es?"

El cerró el capo y se encogió de hombros. "Es para ti."

Estaba en shock. Tuve problemas con Renee y me castigó mandándome a vivir con Charlie quien… ¿me compra un auto? Aunque, era un auto de mierda, pero aún así, no tenía sentido.

"¿Qué quieres decir?"

"Bueno, necesitas moverte de alguna forma. No puedo llevarte a todas partes. Además, si no tienes un auto estarás atrapada aquí todo el día… no quiero que te sientas como si estuvieras en la cárcel."

Camine alrededor de la camioneta, observándola. Charlie me veía a mí con curiosidad.

"¿Y que piensas?"

"Me gusta, Charlie. Tiene personalidad." El me sonrió mientras abría la puerta del conductor y salté dentro. Baje la ventana y saqué mi cabeza. "Sabes que no tuviste que hacer esto."

"Pero quise. Considéralo un regalo de cumpleaños adelantado."

Me reí y le levante mis pulgares.

"Gracias papá." Pise el acelerador, haciendo que todo gruñera. "Voy a sacarlo para probarlo. ¿Necesitas algo?"

"Nop, estoy bien." El me dijo adiós con la mano mientras veía como daba reversa en la calle y me dirigía calle abajo.

En el mismo segundo que pise la carretera, el sol se escondió detrás de una nube y todo oscureció. Ridículo. Forks era un lugar muy patético. Había algunos pequeños vecindarios de prestigio en las afueras del pueblo, pero fuera de eso era el típico pueblo de suburbios con una sola calle principal. Me imagine que tendría que ir a comprar cosas para cubrir mis necesidades básicas, así que fui hacia la única tienda en el pueblo, apropiadamente llamada "Tienda de Forks". Cuando llegué al frente de la tienda, no había autos en el estacionamiento. Dudaba que estuviera abierto.

Abrí la puerta y escuche sonar una pequeña campana anunciando mi llegada. Un tipo anciano me asintió y saludo cuando tome una canasta. El lugar estaba vació. Sorprendentemente, encontré todo lo que necesitaba fácilmente. En único con el que batalle fue con el shampoo. Estaba hasta arriba de un estante, y me sentiría estúpida si tuviera que pedirle ayuda a alguien para que viniera y lo tomara por mí. Así que salte para intentar agarrarlo, pero dada a mi falta de coordinación, casi caigo arriba de todo. Escuche una risita al final del pasillo, me di la vuelta para ver quien era, avergonzada.

"¿Necesitas ayuda o algo así?" había una chica parada ahí con cabello rizado, sonriéndome.

"Mmm, si… shampoo."

"Ten, déjame ayudarte." Uso el fondo del estante para impulsarse y tomó la botella que estaba a lado de la que quería. "Es verano. Podrías necesitar la hidratación."

"Gracias… supongo." Arroje el shampoo a mi canasta, tratando de dejar pasar el ligero insulto a mi cabello.

"¿Quién eres?"

"Soy Bella. Me mudé aquí ayer."

La chica hizo un gesto y me vio con lástima. "¿Enserio? ¿Por qué?"

Me reí. Aparentemente no era la única con un punto negativo hacía la vida en Forks.

"Me metí en problemas. Así que me mandaron aquí con mi papá, Charlie. El es-"

"El jefe de policía." Ella terminó la oración por mí.

"Sip."

"Perdona. Soy Jessica." Le di una sonrisa amable. "¿Vas empezar la escuela aquí la próxima semana?"

"Eso parece."

"¿Último año?" asentí. "¡Yo también! Bueno… supongo que te veré en la escuela, ¿eh?"

"Sip. Adiós… ah, y gracias por eso," dije señalando la canasta.

Después de pagar por mis cosas, caminé hacia fuera, con alegría. Las nubes se habían ido y cuando miré el cielo, todo lo que podía ver era azul. Manejé de regreso a casa, ya motivada para desempacar mis cosas. Intentaría sacar lo mejor de esta situación, no importara que horrible fuera.

"¡Bella!"

Escuche a Charlie llamándome desde debajo de las escaleras. Baje las escaleras y lo vi parado junto a la maldita caja que empaque el día anterior. Renee debió haberse quedado toda la noche despierta. Después de romper la tapa, mire los patéticos recuerdos de mi vida en Phoenix. Agarrando Cumbres Borrascosas del fondo de un montón de basura, corrí hacia mi cuarto y me puse un bikini antes de regresar al vestíbulo. Charlie levantó una ceja a mi decisión de ropa.

"¿Qué? ¿No habías escuchado del aire acondicionado?"

"Aquí no es necesario. Ahí una casa afuera, si quieres tranquilizarte. Pero, ponte una playera o algo primero."

Lo ignore y me puse mis grandes lentes de sol antes de irme al porche. Camine chapoteando, y me puse cómoda con mi libro en un sillón. El clima calido me hacia sentir como en casa.

Después de un rato, escuche el sonido distante del camión de helados. Agarré un par de dólares de mi bolso y me pare al final de la banqueta, golpeando el piso con el pie de anticipación. El camión lentamente se paro frente a mí y le sonreí al tipo raro de adentro antes de ver el menú. Me decidí por las típicas paletas de hielo, metiéndomela en la boca y dándole el dinero al chico antes de irme.

Me quede parada en el patio, ya que la luz del sol daba directo en mi cara si me quedaba allí. El calor hizo que mi paleta se derritiera más rápido de lo normal, y empezó a escurrirse por mis dedos. Use mi lengua para limpiarlos uno por uno.

"Sexy." Escuche una melodiosa voz masculina, gritando a través de la calle. Estaba tan metida en lo que estaba haciendo, que no había escuchado al Volvo plateado acercándose.

Mis mejillas se sonrojaron incontrolablemente cuando vi al chico recargado en el auto, sonriéndome. Buen Dios, el era ridículamente sexy. Su cara era perfecta, como una maldita escultura o algo así. El tenía estos brillantes ojos verdes con pestañas largas alrededor de ellos, y tenía los pómulos de un maldito súper modelo. Tenía una mandíbula cuadrada, perfecta y perfectos dientes blancos. Y su cabello era, increíble. Era de un castaño, como de un color rojizo y despeinado, pero despeinado a propósito, y se paraba en todas las direcciones y el sol reflejado en el, hacia que brillara. Y era alto, y delgado, pero perfectamente musculoso, pero no mucho, como muuuuy musculoso, o muy delgado.

Me tragué mis nervios de antes y forcé mi bien practicada confianza.

"Hey." Pase mi lengua alrededor de la punta de la paleta de hielo mientras él se acercó a mí.

"¿Quién eres?"

"Bella. Me acabo de mudar, con mi papá."

"¿Tu papá es el jefe Swan?" asentí mientras sacaba la paleta de mi boca seductoramente. "Wow. ¿Quién lo hubiera pensado?"

Me encogí de hombros y me subí los lentes a la cabeza para poder verlo mejor.

"¿Quién diablos eres tú?"

"Soy Edward."

Edward. Edward era un dios.

"¿Cumbres borrascosas? ¿En serio?" apuntó el libro que tenía bajo el brazo.

"¿Qué hay de malo con Cumbres borrascosas?"

"Nada. Excepto que es una mierda."

Entrecerré los ojos y le fruncí el ceño. "De echo, Edward, es una de las mas admiradas piezas de literatura clásica-"

"Si, si. Es mierda." El movió su mano a mí con indiferencia antes de que inesperadamente sus ojos se abrieran mucho.

"Edward Cullen," escuche la voz de Charlie desde la puerta principal. "¡Tienes cinco segundos para alejarte de mi hija!"

Edward sonrió y se fue cruzando la calle, "Hasta después, Bella."

Me paré frente a Charlie y puse mis manos en las caderas, enojada.

"¡Charlie! ¿Qué diablos fue eso?"

"Fue por tu propio bien." Azoto la puerta en mi cara, dejándome para ahí en el porche. Idiota.

Regrese a mi silla, mirando a Edward. Agarró una carpeta del asiento trasero y se dirigió a la puerta de mí vecino. Sin entrar, se la dio a un niño que abrió la puerta y se regresó a su auto. El maldito hijo de perra tenía estilo. Me guiño el ojo antes de saltar al asiento del conductor y se fue acelerando y lo perdí de vista.

Mi curiosidad sacó lo mejor de mí. Encontré a Charlie frente a la televisión, tomando una cerveza.

"¿Qué hay de malo en Edward Cullen?"

"El es exactamente como tú."

Me reí y me senté en el sofá junto a él.

"¿Qué hay de malo en eso?"

"Lo malo con eso es que el no se comporta y les da a sus padres mucha aflicción. Exactamente como tú. Y dos errores no hacen un acierto, así que aléjate de el."

Crucé los brazos sobre mi pecho.

"No puedes decirme que hacer, Charlie. El es sexy."

Charlie apago la TV y volteó su cabeza hacia mí, enojado.

"Primero, necesitas aprender a respetar. Detente con esa mierda de 'Charlie'. Es papá, papi, padre. El que prefieras. Charlie no es una opción."

"Esta bien. No puedes decirme que hacer, papi."

"Eso lo veremos." Sentí un gran placer al ver que sus mejillas se ponían rojas. Charlie usualmente era muy pasivo, y aparentemente había encontrado una forma de agarrarlo. "Oh y solo para que sepas, toda la población femenina de tu edad en Forks piensa la misma cosa de Edward igual que tú. No eres especial. Si gustas, puedo decirte todas las Exposiciones Indecorosas que tiene Edward, o-"

"Soy buena."

Las palabras de Charlie fueron suficientes para apagarme el momento. Los chicos que eran así me gustaban de una mala forma. Pero, Edward era tan hermoso. Y el me había hecho tener esperanzas de que toda esta "aventura de mudarse a Forks" no fuera lo peor humanamente posible. No iba a tachar nada de mi lista hasta que supiera que hacer.

*

Lo primero que vi cuando llegue al estacionamiento fue a Edward recargado en su estúpido Volvo de madre que lleva a sus hijos al fútbol, una zorra rubia a su costado. Esta bien, Charlie no estaba mintiendo. Me estacione tan lejos como pude de él y mi dirigí a mis clases. Mientras caminaba por los pasillos llenos de personas, escuche una voz familiar llamándome.

"¡Bella!" me di la vuelta para ver a esa chica Jessica que conocí en la tienda de Forks.

"Hey."

Ella caminó junto a mí, evidentemente disfrutando de las curiosas miradas que recibía de los otros estudiantes.

"¿A dónde vas?"

"Mmm…Español," le dije, dándole mi horario.

"Yo también."

Probablemente no era una coincidencia. Me pude imaginar que compartiríamos muchas clases cuando solo había 300 personas en toda la escuela.

Caminamos hacía Español y tomé dos asientos cerca del final. Saque mi copia de Cumbres Borrascosas y comencé a leer para pasar el tiempo hasta que la clase comenzara.

"¿Todavía leyendo esa basura?"

Mire hacía arriba para ver a Edward sentado a un lado de mi, frente a Jessica, cerca de la zorra rubia.

"Hey, Edward." Jessica levantó su mano y pasó sus dedos por el cabello de la nuca de Edward. No pude evitar odiarla de inmediato.

Edward solo la ignoro y continúo sonriéndome con burla.

"¿Cómo es que se conocen?" Jessica pregunto, muy curiosa de repente.

"Oh, Bella y yo tenemos un gran cariño por las empresas de paletas de hielo." Rodee mis ojos, pero no quite la vista de mi libro.

"No entendí" Jessica murmuro bajito. Ella no presionó más cuando Edward se dio la vuelta y tomo uno de sus rizos entre sus dedos. Viendo todo esto, como que me empecé a odiarlo también. El tenía los huevos para coquetear con cada mujer que se le pusiera enfrente.

"¡Ejem!" Una criatura alta, rubio, con apariencia de dios se puso en el asiento frente a mí, aclarando su garganta. "Edward, ya habíamos hablado de esto. Mantenlo despejado."

"Jodete, Jasper," le dijo Jessica.

"No gracias."

Estaba temporalmente congelada por la vista tan próxima de otro chico ridículamente bueno de 17 años. Talvez el aire fresco de verdad le hacía bien a las personas.

Cuando la clase comenzó, el profesor le dio el temario de la clase a quien fuera que estuviera sentado al frente. Jasper se dio la vuelta y me dio los papeles con una sonrisa.

"Hey," el susurró. Edward notó esto y le dio un golpe en el brazo.

"Aléjate, zorra."

Jasper le enseño el dedo y volvió a darse la vuelta. Pase la mayor parte de la clase mirando la parte de atrás de la cabeza de Edward. Jessica le dio golpecitos dos veces en la espalda, pero la ignoro las dos veces. El estaba ocupado dibujando algo en un pedazo de papel, y parecía muy metido en eso. Hice mi mejor esfuerzo en no babear cuando me di cuenta de tres pequeños lunares en el lado izquierdo de su cuello que se asomaban de su ropa cada vez que el bajaba la cabeza. Era patética.

Cuando la campana sonó salte de mi asiento, no queriendo caminar con esa zorra de Jessica. Todo el asunto de Edward me hacía sentir incómoda y necesitaba hacer nuevos amigos. Me pare frente a mi casillero para guardar mi nuevo libro de español. Edward pasó frente a mí, con Jessica siguiéndolo como un perrito triste.

"Ten, esto es para ti." El me paso el pedazo de papel donde había estado dibujando en clase. Mi boca se abrió cuando lo abrí, tratando de que Jessica no lo viera. Era un dibujo asqueroso de mí haciendo algo pornográfico… con una paleta de hielo.

"En serio" dije sarcásticamente.

El me sonrió y arqueo una ceja. Decidí seguirle el jueguito, ya que sabía que podía hacerlo mejor. Dentro de mi casillero había un imán pegado a la pared, ya que sea quien lo haya usado antes fue muy flojo como para llevárselo. Detuve el dibujo con el imán en la puerta y lo puse bien para que Jessica lo pudiera ver.

"Oh, mi Dios," ella tartamudeo, evidentemente molesta.

"Si zorra," dije en mi cabeza. "No eres especial."

Me reí, cerrando mi casillero. Todo el asunto parecía muy gracioso.

"Asi que, mmm, Edward… ¿tienes planes más tarde?" tomo el cuello de su playera y se acercó mientras lo decía.

"Talvez"

No queriendo ver mas de lo que sea que estuvieran haciendo, me metí entre la multitud para ir a mi siguiente clase.

Mis siguientes clases pasaron sin ningún incidente. Me di cuenta en la tercera hora, en Ingles que dado a que yo estaba en clases avanzadas en Phoenix, y que Edward era un bastardo muy inteligente, tenía clases con el todo el día, con excepción de matemáticas, por que era pésima en eso, arte porque Edward tocaba el piano o algo así y escogió banda, y gimnasia gracias a Dios. Eso me salvaba de la vergüenza. Para la hora del almuerzo, Jessica se había ablandado conmigo otra vez, principalmente porque era una zorra que le gustaba llamar la atención y las personas seguían intentando hablar conmigo, supongo que la hacía sentir cool que ella era amiga de la nueva chica. Y de cualquier forma, mi disgusto con ella se fue cuando me di cuenta que todas las chicas babeaban por Edward.

Entramos a la cafetería y me senté al final de una mesa llena de gente. Al otro lado podía ver a Edward y a su amigo Jasper, que se sentaba frente a mí en español. Entre ellos dos había una pequeña chica ridículamente bonita, con cabello corto. Sentada frente a ellos estaba la maldita Afrodita en persona, una rubia, alta, chica con aspecto de modelo con ropa de diseñador que sabía que no vendían en Forks. La chica parecía salida de una revista. Junto a ella estaba un chico enorme, con cabello oscuro y rizado y con esos sexys hoyuelos. Ese lado del la mesa parecía salida de una película. No podía dejar de mirar.

Sentados en nuestro lado estaba la zorra rubia que había estado alrededor de Edward en el estacionamiento, creo que se llamaba Lauren. Había un imbecil sentado junto a mí, Mike Newton, que había puesto muy en claro sus ganas de intentar estar conmigo. El se sentó junto a mí en la segunda hora e insistió en acompañarme a la siguiente clase. Lo encontré molesto y desesperante. Hice una nota mental de intentar juntarlo con Jessica. Además estaba segura de que él y Edward tenían como un tipo de pelea entre ellos, ya que Edward le daba una mirada de muerte cada vez que lo volteaba a ver. Solo había una chica que me cayó bien, la mejor amiga de Jessica, Ángela. Ella era muy normal y no me pregunto cosas estúpidas, y parecía una buena persona de verdad. No conocía nadie así.

La chica pequeña de cabello negro que estaba entre Edward y Jasper debió darse cuenta que tan incómoda me veía, por que cuando me paré para comprar una Coca de dieta y ella estaba detrás de mi en la línea, me dijo algo.

"El primer día es horrible, ¿eh?" su voz era aguda e iba bien con ella. Ella sonreía mucho y parecía que tenía mucha energía. Si la conociera mejor le hubiera recomendado café descafeínado en vez de la coca en su mano.

"Si. Es un poco bizarro, de echo."

"¿Por qué?"

Me imagine que decirle que ella y sus amigos parecían pertenecer más a Los Angeles en vez de un pueblito como Forks sería un poco raro, así que censure mis palabras un poco.

"Mmm… bueno, veamos. En la primera hora la chica sentada junto a mi estuvo manoseando y casi teniendo sexo con los ojos con tu amigo Edward que esta por allá. Quien luego hizo un dibujo de mi algo sucio y me lo dio enfrente de ella. Oh, y hasta ahora tuve tres clases con él, donde las mujeres se le lanzan encima todo el tiempo, no había visto nada así antes. Es raro. Mmm, y también ese idiota de Mike Newton sigue intentando conseguir algo de mi, y no parece entender cuando alguien no esta interesado en él. Si, eso resume casi todo."

La chica soltó una risita y asintió. "Suena como un típico día en Forks High. Soy Alice, por cierto. Edward es el chulo de aquí si no te habías dado cuenta. Solo ignóralo. Oh, y a Newton… solo ignóralo, también."

Ella se acerco y se paro de puntitas, bajo la voz para que nadie alrededor pudiera escuchar.

"No me haría muy amiga de Jessica y Lauren si fuera tú. Puedes sentarte con nosotros, si quieres."

Acepte su oferta. Su mesa parecía mas interesante a donde me estaba sentando antes. Sin mencionar, mejores chicos guapos para mirar.

Ella palmeo la silla que estaba junto a ella, al final de mesa.

"Ella es Bella. Bella esa es Rose, Emmett, Jasper," ella señalo a la súper modelo, que me dio un saludo débil y el tipo enorme me sonrío de oreja a oreja y levanto la mano. "Y ya conoces a Edward."

Edward ni siquiera me miró. Estaba demasiado ocupado arrancando pedazos de su servilleta y los tiraba al cabello de Lauren. Que maduro.

Jessica me dio una mirada de, "¿Que carajos haces?", pero yo solo me encogí de hombros y no le hice caso. Me caía mucho mejor Alice.

Alice me contó toda la historia de su grupo de amigos cuando íbamos para mi siguiente clase. Rosalie, Alice, Jasper, Emmett y Edward habían sido amigos desde que se acordaban. Los habían obligado a estar juntos por sus cualidades similares: inteligencia, belleza, dinero, sus actitudes de me-importa-una-mierda, para dar unos ejemplos. Y por supuesto, el hecho de que no encajaban en este pueblo. Alice fue muy amable, y me imagine que encajaría bien en su grupo, ya que encajaba bien en las características, excepto por el dinero, claro. Pero tener un papá policía me daba poder, y toda esa mierda era muy importante cuando eres adolescente. Como fuera, Alice me dijo que Edward tuvo sus momentos con Rosalie y Alice cuando eran niños, pero dejo claro que el solo se metía con chicas fuera de su círculo que ninguna de ellas tenía interés en Edward, Jasper o Emmett. Para mantener las cosas menos complicadas o algo así. Casi me hizo no querer ser amiga de ellos, porque me metería con los tres chicos sin dudarlo. Lentamente, parte por parte.

Cuando llegue a mi ultima clase del día, Biología, solo había dos asientos libres. Uno a lado de Edward, que sorprendentemente no tenía ninguna tonta soldada a su brazo, y otro junto al retardado de Newton.

"¡Hey, Bella! Puedes sentarte aquí." El chico Newton palmeó el asiento junto a él todo emocionado y yo hice una mueca. Edward se dio la vuelta y empujó el escritorio, haciendo que Mike se golpeara en el estómago.

"Aléjate, Newton." Di una sonrisa educada y me senté junto a Edward, encogiéndole los hombros a Mike. Edward me arqueó una de sus gloriosas cejas pero no me dijo nada.

La clase fue aburrida como siempre en el primer día de clase. No hicimos nada más que ver nuestros temarios y libros de texto. Edward agarro una hoja de papel de mi libreta y escribió la lección ahí. El bastardo tenía la letra perfecta. Cuando la campana sonó, suspiré, agradecida de poder irme a casa y poder salir de clase sin mirar atrás. Edward me siguió hasta el estacionamiento, preguntándome cosas estúpidas de cómo había estado mi día y evadiendo grupos de chicas que le hablaban. Llegué a mi camioneta, que intencionalmente había estacionada lo mas lejos posible del Volvo plateado cuando llegué en la mañana.

"¿Esta inmensa mierda es tuya?" el miro mi camioneta, confundido.

"Tiene personalidad. ¿Y un Volvo? Quiero decir, ¿Qué parece, que tienes 40 o algo así?"

"No, no dijiste eso," el dijo, muy ofendido. "Un día voy a pasar por ti para enseñarte que tan maravillosa es esa cosa."

"Si, pero asegúrate de limpiar los asientos primero. Charlie ya me dijo todo acerca de tus citas en el asiento trasero." El entrecerró los ojos y comenzó a alejarse para irse a su auto. Vi a Jasper acercarse, viéndonos con curiosidad.

"Eres graciosa. Te veré pronto."

Salté a mi auto que ya había empezado el fuerte rugido antes de que pudiera pensar en lo que él había dicho. ¿Te veré pronto? ¿Qué diablos significaba eso?

Me di cuenta esa noche.

Le hace mucha burla al Volvo porque en EUA es un auto más como familiar, como para las mamás que llevan a sus hijos a los partidos de fútbol y esas cosas.

Y bien, ¿Qué les parecio? Si es un poco, bueno muy largo pero vale la pena, totalmente, en serio, así que espero sus reviews!!!

Por las quiero y me quieren! jooooo