¡Feliz fin del mundo!

Les dejo la segunda actualización del día para que disfruten el inicio del año. Espero que les guste el cap. Nos leemos más abajo.


28. Misterio en las viejas ruinas

El timbre del recreo llegó a sus oídos como un lejano zumbido, no pudiendo despertarlo del todo. El ruido de sillas y pupitres rechinando contra el suelo al levantarse la gente, mas las conversaciones y gritos a su alrededor no fueron suficientes para sacarlo de ese estado tampoco.

Él seguía haciendo circulitos en la hoja con su pluma negra, que ya ni tinta tenía por haber sido malgastada toda la lección en aquél monótono recorrido.

No obstante, el albino parecía ni haberse percatado. Su mente estaba completamente dispersa en la quinta dimensión, pensando en su relación actual con su demonio.

Una vez más, había arruinado las cosas, por ser tan estúpido y hablar sin pensar. Como si fuera poco, no bastaba con haber dicho aquello, sino haberlo dicho de una forma tan poco "cool". Y ahora ella otra vez lo evitaba, al igual que él se sentía incómodo cuando sus miradas se cruzaban por casualidad. ¡Al diablo con todo! Odiaba esa situación, la detestaba con toda su alma. Justo cuando sentía que las cosas se estaban arreglando y algo más pasaba. ¿Es que era un complot o qué?

Pero no era eso lo más inquietante, no, claro que no, no estaba ni cerca. Lo peor del caso, era el hecho de que prácticamente se le había declarado al decir aquello… porque, contaba como declaración, ¿Verdad?... claro, una forma muy espontanea y pervertida, pero declaración al fin y al cabo… ¿Verdad?

—¿Soul-kun?— Lo llamó por tercera vez Tsubaki, sacándolo finalmente del trance.

Él parpadeó un par de veces antes de mirarla.

—¿Ah?— Observó el aula vacía. —¿Ya es recreo?

—Desde hace cinco minutos— Contestó algo extrañada.

—Oh…— Soltó un suspiro, poniéndose de pie.

—¿Sucede algo?— Se atrevió a preguntar finalmente. Llevaba viéndolo en aquél estado desde el principio de la clase.

—No es nada, no te preocupes— Contestó todavía con la mirada perdida, lo que ocasionó que se tropezara con un muy mal ubicado bolso, y cayera de lleno al suelo.

La pelinegra rápidamente acudió a su ayuda.

—No parece que no suceda nada— Comentó algo preocupada mientras lo ayudaba a levantarse. —¿Es por tus padres? ¿Te dijeron algo cuando llegaron?— Le asustaba la idea, pues recordaba que al poco tiempo se habían aparecido de la nada, haciendo que todos tuvieran que huir rápidamente antes de ser descubiertos… dejando inevitablemente todo el desastre en la casa.

El chico arqueó una ceja, algo extrañado, hasta que recordó el suceso. Y la verdad era que casi no se acordaba de largo sermón que le dieron, pues estaba completamente distraído… como ahora.

—Ah, eso…— Recordó finalmente. —No, para nada, no te preocupes por eso— Le aclaró, tratando de sonar lo más casual.

Ella, no muy convencida, estaba a punto de abrir la boca para insistir, hasta que un par de estudiantes ingresaron repentinamente al aula, haciendo que ya no pudieran hablar más sobre ese tema por precaución. Se limitaron a mirarse y esperar en silencio a que los otros se fueran, escuchando inevitablemente su plática.

Amos se giraron para verlos ante la mención de la palabra "fantasmas", despertando un notorio interés.

—Sí, ya sabes, ¿No has oído los rumores sobre los fantasmas que aparecen en la antigua academia?— Al fondo de la clase, un chico de cabello azul oscuro platicaba animadamente con otro rubio, sacando de un bolso una lata de gaseosa.

—Oye oye, deja de asustarme con eso— Insistió el otro con disgusto, sentándose sobre una de las mesas para quedar frente al de cabello azul.

Este último soltó una carcajada antes de proseguir.

—Son rumores frescos, comenzaron a circular por la escuela apenas hace dos días— Prosiguió, haciéndole caso omiso. —Sucedió cuando uno de los niños de primaria fue a buscar su balón de futbol a la antigua academia. Dijo que daban escalofríos de sólo ver el edificio, y tan pronto puso un pie allí, sintió ruidos extraños…

El chico se tapó los oídos y cerró los ojos, no queriendo saber más nada, haciendo que el de pelo azul sonriera.

—Y antes de que pudiera irse, ¡Bamm!— Exclamó, haciendo un ademán con sus manos que sobresaltó al otro. —Algo lo estaba jalando dentro, y dice que allí dentro vio…— Se le acercó con una expresión aterradora en el rostro.

—¿Q-qué vio?— Preguntó no muy convencido el otro.

—¡Un cadáver!— Le sacó la lengua e hizo una expresión más aterradora para asustarlo, haciendo que el otro gritara.

Tanto Soul como Tsubaki se miraron mutuamente. Aquello olía a demonio o bruja por todas partes… También a leyenda urbana, pero a como estaban las cosas no podían darse el lujo de desechar las posibilidades.


Maka arqueó una ceja, entre incrédula y confundida.

—¿Seguros que no se trata simplemente de historias de fantasmas comunes y corrientes?— Quiso asegurarse.

Ella se encontraba de brazos cruzados, recostada cómodamente contra el mullido respaldo de la silla de terciopelo y con las piernas cruzadas, apoyando los pies en la pequeña mesita redonda que tantas reuniones había presenciado en el enorme patio trasero de la mansión de Tsubaki.

Su atuendo era sencillo, una blusa de tirantes color verde, y una mini falda de tablones oscura. Las sandalias negras sobre el césped, dejando sus pies descalzos para no ensuciar la mesa.

—Algo me dice que realmente debemos de investigar allí— Asintió la propietaria, mirando con cierta preocupación un punto fijo en la mesa.

Ella ya se había quitado el uniforme, reemplazándolo por una sencilla camisa de botones de color crema, y una falda oscura muy similar a la de la rubia.

—Además, nada nos cuesta ir a echar un vistazo— Agregó Soul, aflojándose la corbata del uniforme y sentándose en otra de las sillas donde había dejado colgada la chaqueta.

Maka se mordió levemente el labio inferior, pensativa. Tenía excesiva prisa por ir a Egipto luego de haber oído el relato de Liz, y realmente no quería estar perdiendo el tiempo con cosas innecesarias.

—¿Y a todo esto, qué es esa vieja academia, o antigua academia… o como se llame?— Preguntó el demonio de cabello azul, llegando de la cocina con unas cuantas bolsas de comida chatarra en los brazos. Le lanzó uno de los paquetes a Soul, que agradeció con la mirada y una sonrisa torcida.

—Antes de que construyeran el edificio actual de la academia, se usaba el otro, que sigue estando en los terrenos de la escuela, un poco más adentro— Comenzó explicando Tsubaki, mientras que su demonio dejaba descuidadamente todos los paquetes y bolsas sobre la mesa, obligando a Maka a retirar sus pies y apoyarlos en el espacio que le quedaba a la silla. —Hasta hace poco menos de treinta años estaba en funcionamiento, pero un día algún gracioso quiso jugar una broma que salió mal y terminó incendiando gran parte de la estructura. El incendio, mas el desgaste que había estado sufriendo con el tiempo, obligaron al director y al dueño a construir otro edificio.

—Lo que quedó de la vieja academia nunca lo demolieron, y ahora se considera una zona de riesgo porque la estructura está muy vieja y desgastada, y la propia zona también se encuentra muy descuidada. Es casi como un terreno baldío donde hay una casa fantasma— Amplió el albino, abriendo el paquete de papas fritas y llevándose unas cuantas a la boca. —De hecho, los alumnos de último año de la generación del 98 inventaron una leyenda de que había fantasmas en la zona por la propia apariencia del lugar, y en una prueba de valentía, un grupo de cinco chicos fue a explorar el área— Hizo una pausa para seguir comiendo.

Maka se fijó entre los paquetes y consiguió encontrar uno de galletas, que no dudó en tomar antes de que Black Star lo hiciera.

—De esos cinco chicos sólo regresaron tres— Volvió a hacer una pausa para tragar. —Uno de ellos se accidentó en el segundo piso. Los otros cuentan que pisó mal y la estructura misma no soportó su peso. El chico se cayó directo al vacío y murió al impactar contra el suelo.

La rubia intercambió una mirada con el otro demonio, y luego volvieron a centrarla en el humano.

—¿Y qué pasó con el otro chico?— Preguntó Maka.

—Parece que se asustó por algo que vio después y salió corriendo. Los otros lo buscaron por el resto de la noche, pero nunca lo encontraron. Ellos pensaron que su compañero habría vuelto a casa, pero a la mañana siguiente hablaron con sus padres y confirmaron que nunca regresó— Se relamió los dedos cuando terminó el paquete, que luego hizo una bolita en la mano. —Incluso se inició una búsqueda que duró como unas tres semanas, pero nunca hallaron nada.

Todos contemplaron en silencio al chico una vez hubo acabado, y Tsubaki se encogió un poco en su lugar, abrazando con más fuerza el almohadón color vino que le había quitado a su silla.

—Yo nunca había escuchado sobre eso…— Admitió con cierto temor. —¿Cómo te enteraste?

Soul sonrió de forma torcida y amplia.

—Lo sé porque Wes era uno de esos chicos.

La pelinegra abrió los ojos de par en par, Black Star escupió lo que tenía en la boca y Maka lo miró atónita, sin masticar todavía el mordisco que le había dado a su galleta.

—¡¿Tu hermano?— Soltó de un momento a otro su demonio, con una notoria incredulidad.

Él se cruzó de brazos y asintió con orgullo.

—Por eso mismo estoy seguro de que si vamos encontraremos algo. No son simples "historias de fantasmas"— Afirmó divertido.

—Oye oye, ¿Crees que Wes quiera venir con nosotros?— Preguntó emocionado el demonio de cabello azul, ganándose una patada en el rostro por parte de la rubia.

—No seas idiota, si pasa algo necesitaremos usar nuestros poderes y él se daría cuenta— Le contestó con obviedad.

—De hecho…— Todos miraron a Soul cuando pronunció aquello, a modo pensativo. —Wes y los otros cada año regresan al lugar a hacer su recorrido, en memoria de los otros dos. Le dejan flores al que murió allí— Recordó, intentando hacer memoria para iluminarse más, en busca de detalles. —Creo que la última vez lo escuché comentar algo acerca de cosas extrañas que vieron y escucharon…

Tsubaki abrazó con más fuerza el almohadón, y Black Star, quien la miraba de soslayo cada tanto, se preguntó cómo podía estar abrazando a esa cosa antes que a él.

—Bien…— Suspiró Maka, llamando la atención de todos. —Está decidido. Iremos al atardecer— Se cruzó de brazos y luego observó a su humano, olvidando cualquier otro problema que hubiera tenido con él gracias a que la situación lo ameritaba. —Tú averigua más sobre esa historia, habla con tu hermano— Observó ahora a los otros dos. —Nos vemos allá entonces.


Tal y como les habían relatado, la estructura estaba vieja y denotaba un notorio desgaste. La antigua academia se alzaba por entre todo aquél pastizal descuidado y sumamente crecido, y desde donde se encontraban, por la parte del frente, podía apreciarse al costado izquierdo la parte negra y parcialmente destruida por causa del pasado incendio.

Si bien todavía contaban con la luz del atardecer, se notaba cierto aire escalofriante y sobrenatural rondando la zona, tal y como lo habían descrito los "valientes excursionistas", una "academia embrujada".

Maka y Black Star intercambiaron miradas, percibiendo con más facilidad que los humanos aquélla inquietante esencia maligna que mantenía alejados a los animales e insectos y mataba las plantas. Incluso podía vislumbrarse una ligera neblina rondando por el suelo semi destruido y agrietado de concreto, lo que una vez fue la cancha externa del patio de juegos delantero.

No les quedó duda alguna. Definitivamente había algo habitando ese lugar, algo muy malo y con una tremenda sed de sangre.

—Tal vez será mejor que Soul y Tsubaki regresen— Sugirió Maka, sin dejar de examinar el lugar con la vista.

—No, yo creo que no hay problema con ellos… ¡Los que deberían regresar son ustedes!— Black Star señaló acusadoramente al Shinigami y las otras tres, haciendo que Chrona se ocultara tras él.

El de cabello negro se limitó a enviarle una mirada matadora, no por el comentario, sino por haber asustado a la muchacha.

—Todo asunto sobrenatural que afecte la vida de los seres humanos merece ser investigado personalmente por un Shinigami, para eso estamos— Contestó como siempre inmutable.

—¡Pero nadie los invitó!— Siguió protestando el otro, no conforme con su respuesta. —¡Nosotros acordamos venir aquí para patear traseros! ¡Ustedes sólo son unos colados!

—C-concuerdo con él, mejor nos vamos ahora que podemos…— Decía una temblorosa Liz, aferrándose por completo a su hermana y con el rostro azul al ver el lugar.

—Nada de eso, no podemos ignorar esta situación— Insistió inamovible Death the Kid, volviendo a centrar su mirada dorada en el lugar.

Maka permanecía seria por fuera, observando desconfiada un punto fijo en el edificio, sin poder evitar inquietarse de sobremanera por dentro. Apretó ligeramente los puños antes de hablar.

—Entremos de una vez.

Una de las puertas en rejas oxidadas y llenas de enredaderas se hallaba caída, y la otra rechinó fuertemente cuando Patty la empujó para agrandar la entrada. Se internaron con cuidado en aquél piso de concreto viejo y agrietado, esquivando las salvajes plantas que crecían y se asomaban por entre los huecos.

Patty reía alegre al sentir el tremendo agarre de su hermana, más que aterrada. Chrona se aferró más al brazo de Kid y Tsubaki buscó inconscientemente la mano de Black Star, quien gustoso correspondió el apretón.

Soul por un momento tuvo celos tras observar a las parejitas. ¡No era justo! En situaciones como esas todos podían pasársela la mar de bien con la persona que les gustaba –sin contar a las Thompson, claro-, y él no. No es que le diera miedo el lugar como para buscar refugio en los brazos de Maka o algo así, pero no le molestaría tomar su mano. Por lo menos que ella se la tomara, considerando que era mujer y ellas normalmente se asustaban más fácilmente con esas cosas…

Pero descartó la idea al recordar que no era una mujer cualquiera, sino un demonio…

—Soul— Lo llamó de repente la voz del Shinigami. —¿Le pediste a tu hermano que te contara más detalles sobre aquella historia?

—Ah… sí— Asintió, y al sentir algunas miradas sobre él, supo que debía de contarles lo que había averiguado. —Le pregunté por lo que sucedió la última vez que vinieron, y me dijo que sintió el ambiente más pesado… y escalofriante esa noche. Dijo que no se adentraron en el edificio como las otras veces, que se limitaron a dejar las flores por el patio porque les dio miedo lo que pudieran encontrar dentro.

—¿Y por qué les daba miedo lo que pudieran hallar dentro?— Se atrevió a preguntar Tsubaki, no muy convencida del todo de querer saber.

—Porque dijo que oyeron unos ruidos extraños. Voces, para ser más precisos. No les comprendieron lo que decían, pero me dijo que no parecían ser voces de este mundo.

La pelinegra se estremeció, y Liz chilló asustada.

—Espíritus intranquilos, ¿ah?...— Soltó Maka en voz baja, a modo reflexivo. Se volteó para mirar a los demás demonios y al Shinigami. —¿Ustedes también lo sienten?

Muchos asintieron, pero los dos humanos no entendían del todo aquellas palabras.

—¿Espíritus intranquilos?— Quiso saber Soul.

—Así se les llama a los fantasmas rencorosos que por alguna razón permanecen vagando en este mundo. Normalmente se trata de gente joven que ha sido asesinada violentamente— Explicó brevemente su demonio, para luego observar el suelo una vez más. —Pero hay algo extraño aquí… las presencias se sienten, hasta un humano podría sentirlas, pero hay algo diferente… es como si estuvieran alejados.

Kid asintió, y Chrona se estremeció. Sentía su sangre inquieta dentro de su cuerpo, o más precisamente, sentía a Ragnarok inquieto dentro de ella, casi como si esperara algo.

—Pero con sólo dos víctimas, contando con el relato de tu hermano— Prosiguió Maka. —No son suficientes para generar este ambiente tan pesado y cargado con almas en pena… tiene que haber algo más, ¿No es así, Kid-kun?— Se volteó para ver seria al Shinigami, quien le devolvió la misma mirada.

—Buena observación— Le dio la razón. —Así es. Mi razón para venir principalmente consta en las muchas desapariciones que han estado ocurriendo.

Tsubaki se llevó una mano a la boca, repentinamente asustada.

—Ahora que lo mencionas…— Murmuró. —Ha habido muchas últimamente, casi una por día, como mínimo. Salió en las noticias toda la semana.

—Y lo vincularon erróneamente con una red criminal— Concluyó Kid. —Pero en realidad, todos los desaparecidos habían estado siendo manipulados, y tengo fuertes sospechas de que los han estado trayendo aquí para asesinarlos— Observó de nuevo el edificio.

—Y si tomamos en cuenta que parece ser que esta energía y aura maligna crece más y más con los días…— Siguió Maka.

—Significaría que el rayitas tiene razón— Completó Black Star, haciendo que el otro le enviara una mirada fulminante.

La luz del sol cada vez se borraba más rápido del lugar al ser devorada por el manto oscuro, quitándoles la poca visibilidad que pudieran tener y dándole a la estructura un aspecto cada vez más aterrador.

Chrona sintió a su arma reír en su interior, y se aferró más al brazo del pelinegro.

—¿Sucede algo?— Le preguntó éste en un susurro.

Ella se sonrojó un poco y se apresuró a negar con la cabeza, para luego desviar la mirada. Ni ella misma podía comprender del todo qué le sucedía a Ragnarok.

Liz intentó escapar de allí con todas sus fuerzas, pero el firme agarre de Patty no se lo permitió, y tuvo que clavar sus uñas en el suelo para cuando volvió a jalarla por un pie hacia dentro.

—¡Por favor, no quiero ir!— Chilló asustada, lloriqueando.

—Pero es divertido, onee-chan~

Soul quiso correr. No porque fuera un miedoso como Liz, sino por mero instinto natural, algo dentro de él le pedía a gritos que saliera de allí cuanto antes. Con una rápida mirada, comprobó que Tsubaki se sentía como él. Ahora estaba por completo aferrada al brazo de su demonio, temblando ligeramente y con un miedo creciente asomándose por sus ojos.

—Tranquila, Tsubaki, estás con el gran Black Star, le patearé el trasero fantasma a cualquiera que intente ponerte un dedo encima— Le aseguró altanero, alzando en alto su pulgar.

Ella pareció tranquilizarse un poco, ya que le regaló una tierna sonrisa en respuesta.

Soul volvió a mirar a Maka, ocupada al hablar sobre algo con Kid. Estaba claro que ella jamás tendría ese tipo de atenciones con él. Estaba perdido.

—Bien, entonces nos dividiremos en tres grupos— Dictó la rubia de ojos verdes. —Cada uno inspeccionará una distinta área, si encuentran algo o están en problemas sólo pínchense un dedo y llegaremos tan pronto sintamos el aroma de la sangre— Explicó con total seriedad, de brazos cruzados.

—Ammm… ¿Es necesario eso de la sangre?— Preguntó curiosa la de cabello negro.

—Podemos usar otros métodos, ¿sabes?— Le avisó como si nada Soul, mostrándole su celular. Tsubaki también sacó el suyo.

—A-ah…— Maka no se esperaba aquello, apenas recordaba esos aparatos. —Pero habrá problemas con Kid, él no tie…— Guardó silencio al ver el que le mostraba Liz. —… B-bien… supongo que así está bien— Admitió ligeramente sonrojada y desviando la mirada. Repentinamente se sintió avergonzada por no haber reparado primero en ese simple método en vez de complicarse la existencia con sus típicas "señales de humo", y la risotada de Black Star tampoco la ayudó mucho.

—En ese caso, dividámonos. Si no pasa nada, nos reuniremos aquí en tres o cuatro horas— Concluyó Kid, dando media vuelta y alejándose con las otras tres. Le hubiera gustado acordar una hora más simétrica, pero ocho ya eran demasiado.

Tras farfullar unas cuantas maldiciones por lo bajo, dirigidas hacia el Shinigami, Black Star miró a su ama.

—Bien, en ese caso el grandioso yo tomará ¡ese camino!— Señaló hacia la dirección contraria, con una de sus clásicas sonrisas, antes de encaminarse hacia dicho lugar junto con ella, quien todavía permanecía firmemente sujeta de su brazo.

El silencio que ya de por sí era insoportable, pesado e inquietante, se volvió mucho peor cuando los otros dos quedaron allí, solos. Soul se atrevió a mirar de soslayo a su demonio, quien se encontraba sujetando los bordes de su falda con sus manos y la cabeza gacha. La mirada la tenía oculta bajo la sombra de su flequillo, labios apretados y un notorio sonrojo en sus mejillas.

Pensó en decir algo, o mínimo sugerir algún camino, pero el silencio parecía intimidarlo más, quitándole las pocas ganas que pudiera hallar para querer entablar una conversación.

Antes de que pudiera seguir pensando en algo para decir, un carraspeo le llamó la atención. Observó a Maka, dándole la espalda y dirigiéndose hacia las escaleras que llevaban al segundo piso, indicándole en silencio que la siguiera.

Él soltó un suspiro y la siguió en silencio, sintiendo otra vez esa barrera de incomodidad entre ellos, y las palabras que le dijo en aquella ocasión volvieron a resonar en su mente, casi como si su propio subconsciente quisiera torturarlo. Volvió a mirarla, aprovechando que ella iba delante de él. No era justo, ¿Por qué se comportaba de aquella manera? Podría siquiera hablarle.

Maka por otro lado no podía deshacerse del sonrojo de sus mejillas, y pronto comprendió que aquello no se debía a la vergüenza que había pasado allí abajo, sino por la cercanía hacia el chico de cabello blanco. Sentía su corazón inquieto y sus rápidos golpeteos contra su pecho, haciéndola tragar grueso. Maldijo en su mente, aquello no era nada bueno. Es más, hasta debería de estar avergonzada de sí misma, ¡¿Qué hacía ella comportándose como una tonta adolescente enamorada?

Soul vaciló por unos instantes. ¿Le preguntaba o no lo preguntaba? Sabía que podría empeorar considerablemente las cosas si decía algo que no tenía que decir, pero tampoco pretendía conformarse con ese silencio incómodo entre ellos. Quería saber qué era lo que pensaba ella con respecto a su… ¿Declaración?... realmente no encontraba cómo catalogar aquello, pero decidió que sí contaba como una. Además, debía de aprovechar su tiempo a solas con ella…

—Maka…— La llamó, después de mucho pensarlo.

Ella se sobresaltó. Todavía no comprendía muy bien el significado de las palabras que le había dicho esa última vez, y la ponían tremendamente nerviosa. Tragó grueso y se giró para verlo, intentando mantenerse lo más normal posible, sin delatar ningún rastro de inseguridad en sus facciones.

—¿Dime?

—No me has dicho nada todavía— Comentó, adelantándose para caminar al lado de ella y manteniendo su mirada fija al frente y logrando que su voz no delatara el nerviosismo que lo carcomía… incluso se felicitó mentalmente por ser tan "cool" después de tanto tiempo. Una de sus manos alumbraba con una linterna, y la otra la mantenía guardada en su bolsillo.

—¿A qué te refieres?— Preguntó ella, tapando también su nerviosismo y alzando ligeramente una ceja.

—Me refiero a… a lo de la otra vez— Y allí sentía que lo "cool" se le iba. —Ya sabes… sobre lo que te dije…

Bien, eso sí que no lo vio venir. Un inesperado sonrojo terminó por aflorar en sus mejillas, obligándola a desviar la mirada.

—¿Y se supone que deba decir algo?— Le costó trabajo evitar que su voz temblara. Rayos, no era el momento, y de verdad que no lo era. Incluso se encontraban caminando en plena oscuridad, en un lugar atestado de esencia maligna y sobrenatural, adentrándose a lo desconocido… en otras palabras, ¡Ni siquiera el ambiente era romántico como para ponerse a hablar de esos temas!

—Claro que sí— Frunció levemente el ceño, y sacó valor de quién sabe donde para que su voz sonara firme, preparándose mentalmente para lo que seguía. —Normalmente uno espera alguna respuesta después de declararse…

Hizo una corrección mental… ahora sí estaba nerviosa, nerviosa a más no poder y sonrojada como nunca. Sintió que se le fue el aire con eso, y por un momento sus piernas temblaron. Siguió caminando por pura inercia, porque su cerebro ya se había desconectado de toda atadura que la mantuviera allí.

Por más que ya supiera de los sentimientos que tenía su amo hacia ella, no estaba lista para escucharlo de aquella forma tan… directa. Tragó grueso cuando se percató del largo rato de silencio que había dejado transcurrir.

—A-amm…— Balbuceó, sin saber muy bien qué decir. ¿Qué diría? Ya había aceptado, con costos, que sí sentía algo hacia él. Pero… todavía no estaba lista… —Y-yo…

Algo se movió.

Algo pesado acababa de moverse y generar ese sonido, apagando cualquier otro ruido de alrededor, incluso las palabras de los muchachos, quienes se detuvieron de inmediato y se tensaron.

Permanecieron en un completo silencio. De esos silencios tensos que se generan en el momento de mayor suspenso, cuando uno aguarda temeroso a que lo inevitable suceda. Esperaron paralizados poder oír algún otro ruido, pero el tiempo pasaba y seguían sin escuchar nada.

Y entonces oyeron otra cosa.

A juzgar por el sonido, algo se estaba arrastrando por el suelo.

Soul se estremeció de pies a cabeza, sin intención alguna de voltearse. Apretó con fuerza el agarre de su linterna, y tardó en percatarse de que un sudor frío le recorría el rostro.

Maka agudizó al máximo sus sentidos, percatándose entonces de aquella presencia que se encontraba detrás de ellos. No era humana, estaba segura. Apretó con fuerza los puños, maldiciéndose mentalmente por haber sido tan estúpida y no haberse dado cuenta antes de que algo los seguía. Debió de haberlo notado, incluso el ambiente allí era mucho más tenso, y la presencia de los espíritus intranquilos se hacía notar muchísimo más.

Otro ruido de algo cayendo generó un sonido estridente a causa del tremendo silencio, y aquella cosa que se arrastraba se encontraba mucho más cerca que antes.

Maka giró despacio y con cautela, preparándose para enfrentar cualquier cosa que fuera eso.

CONTINUARÁ…


Tachán. Nunca falta el enemigo interrumpiendo en el peor momento XD

¿Qué les ha parecido? Las cosas se ponen más interesantes en el siguiente capítulo.

Le doy galletita de navidad con vida propia a quien me deje review. Las pueden mojar en leche y comerlas, no se preocupen, no gritan :D (?)