Disclaimer: Los personajes (a excepción de unos cuantos), escenarios, argumentos, etc, etc pertenecen a JK Rowling. Nada de esto se hace con fines de lucro si no por mera diversión.

Prólogo

24 de marzo de 1978:

Vivir deliberadamente

-Léelo otra vez-le pidió James. Se mantenía con la espalda rígida, los ojos avellana perdidos en el abismo, el entrecejo fruncido y el cabello más revuelto que nunca, ahí, al lado de la camilla de Remus Lupin.

Remus suspiró, abrió la boca para leer de nuevo pero le interrumpió el grito de Sirius Black, quien se encontraba en otra camilla con un brazo roto y una enfermera neurótica amenazándole con una infusión apestosa a plátanos y arsénico. Peter dio un respingo:

-¿Creen que debería hacerle compañía?

James se encogió de hombros:

-No es nada que no se merezca, créemelo, yo estaba ahí.

-Tres mujeres contra Sirius no es algo de todos los días-comento Peter, consternado-En su lugar no sé que hubiera hecho.

-Salir corriendo-le replicó James, severo-Suena lógico.

-Por favor-se quejó Peter-Si de salir corriendo se trata, ¿por qué no hacemos memoria sobre tu incidente con Evans?

-Porque no fue ningún incidente. Nada pasó, en realidad. Honor de Merodeador-le gruñó. Remus adivinó que aún no superaba que Lily Evans le había vaciado un platón con puré de patatas en el almuerzo después de una de sus infantiles peleas. Nada fuera de lo común.

Peter les miró aburrido y los abandonó para tratar de "razonar" con Madame Pomfrey, Sirius seguía gimoteando, ni por todos los galeones de Gringotts bebería aquella porquería.

-Que día-suspiró James cuando se sentó al pie de la camilla de su amigo. Remus había decidido por voluntad instalarse en la Enfermería aquella noche, su humor no se encontraba del todo bien dado que la transformación daría lugar en tres días. Él tampoco había tenido un buen día, podía adivinar que de aquel exclusivo grupo denominado Los Merodeadores quien llevaba el record de mejor suerte podía ser Peter Pettigrew: las chicas no lo molían a palos en la práctica de quidditch, nadie lo humillaba con un sombrero de puré de patatas y sus metamorfosis eran voluntarias.

Remus negó con la cabeza y tomó aire para leer la frase de aquel libro que Alice Nixon le había dejado en la mesita de noche con la nota:

"Espero que estés más amable con los libros que con los humanos. Muérdete el codo y me avisas si pudiste.

Alice.

PD: Señalé las partes que quizá te podrían gustar más."

Lo hizo sentir mal de inmediato después del trato que le había propiciado aquel día durante la explosión en el tercer corredor del primer piso.

La explosión en el tercer corredor del primer piso también había sido un tema muy resonado por los estudiantes aquel día. Seis heridos por utilizar saliva de dragón en una poción, quemaduras y otras cosas, hasta donde Remus sabía todos lograron salir alrededor de las siete de la tarde de la Enfermería. Ahora residían Sirius Black, Juliette Sheppard, Kyla Holland y él. Los tres primeros no pasarían la noche allí.

Llevó sus ojos tristes y densos como la miel al texto que tenía una divertida flecha dibujada por Alice y leyó a James que se mantenía atento:

-"Fui al bosque porque deseaba vivir deliberadamente, quería vivir profundamente y extraer toda la esencia de la vida. Dejar de lado todo lo que no fuera la vida, para no descubrir en el momento de la muerte, que no había vivido."

James le sonrió con calidez como rara vez lo hacía:

-¿Quién lo escribió?

Él examinó la portada para encontrar el nombre del autor:

-Henry David Thoreau.

-Henry David Thoreau-repitió James-Nos debió conocer muy bien.

Remus asintió con la cabeza, grabados con tinta aparecieron los garabatos de Alice en la esquina inferior izquierda:

"Carpe diem, RL."


Nota de la autora: Eliminé la historia pasada porque el prólogo estaba inconcluso, ahora, decidí hacer algo más breve que de pie al desarrollo del argumento. Gracias.