Disclaimer: Los personajes que se presentan en esta historia son propiedad de Masami Kuromada y Toei Animation. Lo que se escribe aquí sólo es por diversión y sin intención de ofender o plagiar a alguien.

"The Boys of the Kido's Mansion"

Noveno capítulo: "Let's groove tonight!"

-Miren, ¿Qué es eso?- preguntó Drew, mirando por la ventana de la camioneta.

-Debe ser algún tipo de festival. Suele haber bastantes durante el año- aclaró Jade.

El auto se detuvo en el semáforo, justo a un lado de la plaza donde se llevaba a cabo el mencionado evento. La chica abrió los ojos como plato y señaló insistentemente con su dedo índice a las demás para que le prestaran atención. Ellas parecieron comprender lo que Drew les sugería y asintieron rápidamente.

-¡Chofer, paremos aquí por favor!-

-.-.-.-.-.-.-.-

-¿No íbamos a un bar?- preguntó Aioria, mirando con curiosidad el lugar.

-Primero, haremos una parada- contestó la periodista.

Había muchas personas yendo y viniendo entre los múltiples puestos de comida, los cuales al parecer eran diferentes locaciones donde se vendían platillos tradicionales de varios países, había también música por aquí y por allá, y otros tantos puestos de juegos para el entretenimiento de todos. Los santos siguieron a Drew, quien parecía haber tomado la posición de líder, y cuando hubieron caminado hasta el centro de la plaza, supieron en seguida cuál era la idea de la joven. Alrededor de la explanada, se apostaban más puestos de comida, pero el que llamaba más la atención, era el stant que pertenecía a Estados Unidos, pues al lado de la gran carpa, estaba una gran multitud, gritando y riendo ante el espectáculo que se estaba llevando a cabo.

-¡Ni de loco!- gritó en seguida el Leo, dando un paso atrás.

-No me digas que te asusta un toro mecánico, Aioria- dijo Marin, divertida.

-Pensé que sería buena idea hacer un pequeño reto ya que estamos aquí-

-¿Un reto? ¿Qué propones?- preguntó Kanon.

-Seremos nosotras contra ustedes, el equipo que pierda, invita la primera ronda de cervezas al otro. Así de simple-

-Pensaba en algo más interesante, un beso a la perdedora, por ejemplo- dijo Kanon, sonriendo malicioso.

-¡Yo me ofrezco como tributo!- gritó Sapphira emocionada, dando un paso al frente.

-Hoy no estás de suerte, galán- contestó rápidamente Drew, deteniendo a su amiga en el acto- una ronda de cervezas es el trato-

-¿Qué se le va a hacer?- comentó sonriente- bien, me parece que seré el primero-

-No tan rápido, Kanon- indicó la griega, levantando una mano- hay una pequeña regla-

-Bien, ¿Y cuál es?-

-La regla es que sólo se puede elegir a uno de cada equipo, y lo elegirá alguien del equipo contrario-

-¿Qué?, eso no es justo, Drew- reclamó Milo.

-¡Oh vamos, será divertido!, ¿Qué dicen?- animó Adrianne con ojos brillantes.

Los chicos se miraron entre ellos unos segundos, y sin querer entrar en discusión sobre la regla, decidieron que lo mejor era dejar fluir las cosas, después de todo, se suponía que era una noche para relajar tensiones, y lo más importante… ellos eran santos dorados, los más fuertes y gallardos… ¿Cierto?

-¿Quién empieza a elegir?- preguntó Shura.

-Oh, las damas primero, por supuesto- contestó el gemelo menor, sonriendo seductoramente.

Drew le dio una palmada a Sapphira en la espalda, como indicando que ella fuera la que hablara, pero ante el desglose de encantos que mostraba Kanon, la maquillista tardó unos segundos en contestar, y después de sacudir la cabeza para espantar ideas que cruzaban su mente, pasó su vista por todo el grupo de hombres, deteniéndose en uno en particular.

-Él, lo elijo a él-

-¿Disculpa?- reaccionó el aludido.

-¿Afrodita?, tienes que estar bromeando, ¡No durará ni dos segundos!- exclamó el italiano.

-¡Oye! ¿De qué lado estás?- recriminó Piscis, entrecerrando los ojos.

-Lo siento, amigo, pero es la verdad- asintió Shura.

-Así es el juego, chicos. Bien, su turno-

-Veamos...- dijo Kanon, volteando a ver al resto. Asintieron al mismo tiempo, decididos a dar a conocer su elección.

-¡Adriirajamaridrewshaina!-

-¿Qué?, ¡No hablen al mismo tiempo!- pidió la castaña griega.

Los chicos se miraron entre ellos una vez más, y supieron que se encontraban en un notorio desacuerdo sobre quién elegir para que realizara el reto.

-¿Nos permiten un momentito?- pidió Kanon.

Los chicos se cerraron en un círculo, dándole la espalda a las mujeres, y entonces se permitieron discutir sus ideas.

-¿Qué rayos están haciendo?- siseó el gemelo menor.

-Estamos eligiendo a una de ellas, obvio- recalcó Milo.

-Me refiero a por qué todos gritan cosas diferentes. La mejor opción es...-

-¡Drew!- exclamó Milo, entusiasmado.

-¿Eres team Drew, o algo por estilo, alacrán?- dijo Aioria- si ella sube perderemos, esa loca podría durar días ahí-

-Concuerdo con él- dijo Aioros, para sorpresa de todos- a ella le van estas cosas, quiero decir-

-Imagino que lo sabes mejor que nadie, arquero- comentó Kanon, sonriendo ladino- digo, si pudo montar un centauro, ese toro no es... ¡Argh!-

-Deja de decir idioteces, Kanon- pidió Saga, quien le había propinado un fuerte codazo en las costillas- te lo advierto- amenazó otra vez mentalmente.

-Me dolió, idiota- murmuró el gemelo- insisto, la mejor es...-

-¡Marin, por supuesto!- intervino Aioria.

-¿Estás loco?-

-¡¿Insinúas que mi hermosa Marin no es la mejor?!-

-¡Concéntrate, gato revoltoso!- pidió hastiado Máscara Mortal- Marin es una amazona, ella y Shaina en lugar de ser arrojadas por el toro, terminarán destruyéndolo-

-Ya que lo pones así...-

-¿Sapphira?- se atrevió a preguntar Aldebarán. Varios negaron con la cabeza.

-Está igual de loca que Drew- atinó a decir Afrodita, haciendo una mueca- ¿No la escuchaste?, hasta se ofreció a hacerlo-

-Pero no porque estuviera precisamente deseosa de ganar...- comentó Saga.

-¿Adrianne?- dijo Mu, no muy convencido.

-¡También está loca!- gruñó Máscara Mortal.

-Bueno eso nos deja con...-

-¡Jade!, es lo que he tratado de decirles- habló Kanon entre dientes- sólo mírenla, no ha dicho nada desde que se mencionó la "maravillosa" idea, y a mí parecer es mucho más... delicada, que las otras, a pesar de que se comporta como una bestia depredadora la mayoría del tiempo-

Algunos abrieron un poco los ojos, como comprendiendo lo que decía el gemelo. Asintieron en silencio y deshicieron el círculo. Kanon dio un paso al frente y señaló a la elegida de esa noche.

-Jade-

-¿Eh?, pero...-

-¡Bien! Ya está decidido, ¡Vamos!- gritó entusiasta Drew.

La chica apresó la mano de su amiga y la arrastró hasta el tumulto de gente. El resto del grupo las siguió de cerca, hasta llegar a donde se encontraba el foco del espectáculo. Drew se acercó hasta el hombre que llevaba un micrófono, le dijo algunas cosas al oído, y éste asintió rápidamente.

-¡Tenemos nuevos participantes!- anunció el chico- ¿Quién va primero?- preguntó a Drew, tapando momentáneamente el micrófono.

-Ella- indició la griega.

-¿Cómo te llamas, cariño?-

-Jade...-

-¡Denle un gran aplauso a Jade!-

El vitoreo de la gente no tardó en escucharse, lo que provocó que las piernas de la pelinegra comenzaran a temblar. Miró fúricamente a sus amigas, incrédula de que hubieran permitido que ella subiera al juego. Intentó dar unos pasos atrás, más fue detenida por Sapphira, quien le dedicó una maliciosa sonrisa, y un "No te preocupes, vamos a ganar", ¿Cómo es que ella lo sabía?, sin más miramiento la empujó cerca de la reja donde se delimitaba el perímetro hacia el toro mecánico, el cual estaba rodeado de lo que parecía un cuadrado inflable, en caso de que alguien cayera. Suspirando, pero no sin dejar de temblar, trepó la cerca y se encaminó a la "bestia". Justo en ese momento sonó la intervención de una guitarra, lo que provocó una reacción eufórica por parte del público, y ella pensó en que no podía ser más oportuna la letra de dicha canción que en ese momento sonaba.

"I'm on the highway to hell! On the highway to hell!" se escuchó cantar a muchos de los presentes. Finalmente llegó hasta el toro, al cual le ayudó a subir un muchacho del staff, y después de asegurarse con todas sus fuerzas en las correas, comenzó a rezar. El aparato en forma bovina comenzó a moverse, al principio en lentos círculos, pero después la velocidad aumentó, así como las vueltas que daba, y Jade se sujetó con todas sus fuerzas, tanto a las correas como a los costados del toro, pero a cada segundo sentía que se soltaría y saldría volando algunos metros, para después caer hacia su muerte. Pudo escuchar a sus amigas gritando de emoción, diciendo su nombre y quién sabe cuántas incoherencias más, lo peor de todo era que tenían el descaro de animarla cuando ellas la habían dejado a su merced, y quizá lo más horrible para ella: ¡El bombón de Saga estaba viendo!

-Dios, mátame ya- pensó al borde del colapso.

Como si un ser divino hubiera escuchado sus pensamientos, el toro dio un violento giro y finalmente sucedió: no pudo sostenerse más tiempo y salió despedida por los aires, de una forma al mero estilo dramático Hollywoodense. Justo cuando pensó que sería puré de Jade al estrellarse en el pavimento, unos fuertes brazos la atraparon, garantizando a su cuerpo la divina salvación.

-Toma- dijo secamente Camus.

Pasó rápidamente el cuerpo tembloroso de la chica al de su derecha.

-¡¿Y yo para qué la quiero?!- gritó Saga.

-¡Ay, me morí y llegué al cielo!- exclamó Jade, aferrándose al cuello de Géminis.

-¡Ya bájate!-

Saga se deshizo el agarre de Jade y la obligó a despegarse de él, muy a pesar de la pelinegra. El público aplaudió y gritó aún más animado con la hazaña realizada por Camus al atrapar a la chica sin esfuerzo aparente, y pronto el animador del micrófono llamó al siguiente participante. Todos los santos miraron a Afrodita, expectantes, como si con su mirada reposaran las esperanzas de ganar en él, cosa que al Piscis le importaba muy poco. Atinó a rodar los ojos al cielo, y emparejando su pulcro abrigo gris, se encaminó con la frente en alto y la mirada arrogante, digno porte de su estatus; él era el santo dorado de Piscis, ni más ni menos, y se los iba a demostrar. Al verlo pasar, algunas chicas soltaron un gritito y rápidamente sacaron sus teléfonos móviles, seguras de que aquel hombre que comenzaba a acercarse al aparato, era un modelo, ¡O un ángel!, cualquiera de las dos era posible.

-¡Es tan guapo!- gritó emocionada una chica.

-¡Escuché eso!- dijo un muchacho a su lado.

-No te enojes, mi amor... pero sí es muy guapo- replicó ella, tomando fotos sin cesar.

Hubo un cambio en la canción, como para acentuar la segunda participación, y se pudo escuchar que nuevamente la gente cantaba "and i knew there was no turning back, my mind raced, and i thought what could i do, and i knew, there was no help, no help from you"

-¿Por qué justo hoy decidieron usar canciones de AC/DC?- se preguntó el peliceleste de mala gana.

Al igual que Jade, Afrodita subió al toro, haciendo una mueca de disgusto por tener que pasar semejante prueba. Que sus compañeros dijeran lo que quisieran, pero a él estas cosas simplemente no le atraían, miró al cielo y pensó "las próximas vacaciones me voy al polo sur". Mientras tanto, con el alboroto femenino que causó el doceavo santo, nadie notó la rápida desaparición de la francesa, la cual se escabulló ágilmente hasta donde estaba el operador de los controles. Le dirigió algunas palabras, y después sacó de su cartera unos cuantos billetes y le guiñó el ojo, como cerrando el trato. El hombre aceptó de inmediato, sonriéndole a la bella castaña y le aseguró con un gesto que todo estaba "bajo control".

Afrodita suspiró por tercera vez y finalmente, ajustándose lo mejor que pudo, dudoso en un principio, terminó por tomar las riendas de aquel animal mecánico, haciendo en el acto un gesto que indicaba que no se sentía ni de cerca cómodo. No es que Afrodita fuera menos gallardo o masculino que sus compañeros, simplemente disfrutaba de ser un hombre con clase, como él repetía hasta el cansancio, cada vez que a Máscara Mortal se le ocurría molestarlo y para su mala suerte Shura le seguía la corriente. Escuchó que el presentador dijo algunas palabras, y sintió el mecanismo del juego accionarse.

"Aquí vamos" pensó. Las partes comenzaron a temblar y a hacer un ruidito, completamente diferente de cuando Jade subió. El Piscis levantó una ceja, extrañado, y en un segundo de curiosidad y duda, acercó sólo un poco el rostro al lomo del toro, tratando de descifrar qué era aquel ruido. Ni su octavo sentido, ni los reflejos que poseía, tampoco la capacidad de ver movimientos a velocidad luz, no, nada de eso le previno del momento en que el toro, siguiendo un movimiento que no había mostrado antes, se despegó de su base, como accionado por un resorte, golpeando de lleno la cara y de paso la cabeza del doceavo guardián de Athena, haciendo que éste cayera del asiento… inconsciente… con un hilo de sangre en la nariz.

El público guardó silencio unos momentos, al igual que todos la orden de la diosa, no creyéndose la inverosímil escena. El chico del micrófono tragó saliva, y después rió nerviosamente.

-¡Y la ganadora es Jade!-

-¡Sí!-

El resto seguía con una cara difícil de descifrar, mientras las chicas saltaban alegres por su victoria. La gente comenzó a dispersarse y Afrodita permaneció unos minutos tirado, hasta que Mu y Shura se dignaron ir por él, para después arrastrarlo hasta el auto.

-.-.-.-.-.-.-.-

-Afrodita, ¿Estás bien?-

-¡Sí, estoy maravilloso, Marin!- contestó mordazmente el aludido.

-Ni quien replique eso, guapo- comentó casualmente Sapphira, pasando con una cerveza en la mano.

El guardián de Piscis gruñó por lo bajo ante el comentario y presionó con más fuerza la bolsa de hielo contra su cara, mientras en la nariz tenía un gran pedazo de servilleta a modo de tapón. Marin hizo un gesto de preocupación y se ofreció a ir por más hielo para su compañero, mientras Shaina rodó los ojos al cielo, pensando que era un exagerado. Una mesa estaba frente a ellos, ya con varias bebidas preparadas, y a su lado, en la otra mesa, las chicas levantaban sus cervezas y brindaban por la victoria. El lugar resultó una elección acertada para pasar la noche, ofreciendo a sus comensales un rato agradable con sus instalaciones y bebidas, y a pesar de que el bar se encontraba lleno, el numeroso grupo de la agencia de modelos parecía estar disfrutando de aquella noche libre.

-¿No deberías estar en la otra mesa?- cuestionó el peliceleste.

-Ellas son los suficientemente ruidosas por su cuenta, no me necesitan para armar un escándalo, además ya cobré mi parte del botín- dijo Shaina, meciendo al aire su tarro.

-Creo que fue buena idea venir después de todo- comentó Mu, sonriente.

-Ya lo creo, hasta Shaka beberá un trago- comentó la amazona.

-Es limonada- aclaró el rubio, procediendo a beber de su vaso, para luego escupir el contenido- ¡¿Qué es esto?!- gritó alarmado.

-Puede que haya pedido tu limonada… con un poco de vodka- comentó casual.

-¡Shaina!, sabes que beber alcohol va en contra de mis…-

-Sí, venga ya-

La peliverde se encargó de tomar el vaso del rubio y hacer que éste lo bebiera todo de un sólo golpe para el horror de éste y de los demás presentes, quienes sabían que Shaka se apegaba con estricto régimen a los códigos budistas. Para cuando terminó de engullir el líquido, atinó a toser un par de veces para después manotear al aire, como espantando moscas imaginarias. Mu se quedó congelado en su lugar, al igual que Aioria, Aldebarán y Afrodita, mientras el resto platicaba animadamente en la mesa de atrás. Las mejillas de Shaka se tintaron rápidamente de rojo y cuando levantó la mirada, parecía que miraba con atención algún punto en la pared contraria. Shaina rió a sonoras carcajadas, y procedió a darle una fuerte palmada en la espalda al rubio.

-Shaka, amigo ¡Dime algo!- inició Aioria, preocupado, más el rubio seguía con la mirada perdida- Shaina, eres increíble…-comenzó con aire de sermón- ¡Realmente increíble!, nunca nos aceptó siquiera una cerveza antes. Felicidades, Shaka, acabas de ser desvirgado en el vicio de la bebida-

-Ustedes… me las van… a pagar- contestó el rubio, mareado.

-Hablando de ser desvirgado… dinos, Shaka, ¿Eres realmente digno merecedor de tu signo, o acaso nos has mentido todo este tiempo?- soltó la cobra de pronto.

-¡Shaina!- intervino Marin, alarmada- me voy cinco minutos y mira lo que haces-

-¡Shhh!, Shaka, contesta la pregunta- ordenó la amazona, riendo maliciosa.

-Sí, caballero de Virgo, conteste la pregunta- intervino Drew, aparecida de la nada.

-A ti nadie te invitó- dijo Leo.

Los santos, que no esperaban semejante pregunta, abrieron la boca en sorpresa, y hasta Drew, que se encontraba de los más animada con sus amigas, nomás escuchar semejante cuestión se deslizó cual si flotara hacia la mesa contigua, adoptando un aire digno de su anterior profesión, y que los presentes recordaban muy bien. Hasta se había conseguido una servilleta y la pluma de un mesero que iba pasando, como para no perder ningún detalle a ser revelado. Por su parte, la mesa a sus espaldas, también escuchó el interrogatorio, y Kanon, sonriendo de oreja a oreja le hizo una seña a Saga para que se acercase.

-Seguro es virgen- susurró a su gemelo.

-Yo no sé, pero tampoco te consta, Kanon- dijo Saga.

-Por favor, es Shaka, vamos, te apuesto a que sí- insistió.

-¿Y qué apostamos?-

-Cien euros-

-¿Sólo eso?-

-Argh, cien euros y la limpieza del templo por un mes-

-Bien, trato-

Mientras tanto, Shaka trataba de mitigar los estragos de la bebida, cosa que le resultó imposible. Pronto su cuerpo se relajó y dejó caer los hombros, concentrándose en la sensación, o mejor dicho, la falta de ella en su cara.

-Por supuesto que he experimentado de los placeres carnales, es parte fundamental del conocimiento de nuestro cuerpo, y posterior entendimiento del espíritu, para así estar en completo equilibrio existencial-

Una vaso estrellándose se escuchó desde atrás al mismo tiempo que Kanon soltaba una maldición, la sonrisa socarrona de Shaina se borró al instante, Drew escribió como loca en la servilleta, casi destrozándola en el acto, no sin antes derramar unas cuantas lágrimas como fan a la que le han destruido una fantasía. Afrodita dejó resbalar la bolsa con hielo que sostenía, Aioria, Mu y Aldebarán comenzaron a ahogarse con sus bebidas. Un silencio se hizo en ambas mesas, hasta que finalmente ocurrió un raro evento de presenciar: Saga estalló en carcajadas.

-Págame- dijo a su hermano, estirando la mano.

-¿Eh?, ¡No, espera!, debe haber algún tipo de malentendido, ¿Cierto, Shakita?-

-No, lo que dije es verdad- contestó de lo más casual el rubio.

-Pe...pero, ¡Pero!- insistió el gemelo.

-Paga, Kanon- dijo Saga entre risas.

-Maldición…- masculló Kanon, sacando el dinero de su billetera- ¡Tú!, lo sabías, ¿Cierto?- acusó al mayor.

-Puede que haya escuchado algo por ahí, puede que no. No seas mal perdedor, Kanon. Ah, gracias- dijo aceptando el dinero- ahora, recuerda cuando regresemos limpiar bien los escalones de la entrada-

-Estúpido Saga, estúpido Shaka- soltó Kanon, alejándose de la mesa- necesito otra cerveza-

-Supongo que ya sería mucho pedir si nos dijeras quién fue la afortunada, digo, la atrevida, es decir, la involucrada- articuló Drew, todavía con la pluma y la servilleta.

-Sin comentarios- respondió Virgo, manoteando al aire para cerrar el asunto.

-Ya decía yo…-

-En fin, yo sabía que Shaka no podía ser todo pureza y castidad, aunque se le dificulten las habilidades de conquista- comentó Milo, también aparecido de la nada.

-¿No estabas en la otra mesa?- replicó Afrodita.

-Creo que puedo hacerlo bastante bien en ese tema- añadió Shaka.

-¡Está comenzando a delirar!, no debí poner alcohol a tu bebida, lo siento, Shaka- dijo la peliverde dramáticamente.

-Estoy bien, sólo recuérdenme quitarles los sentidos cuando esté sobrio-

-¡En fin!, te oyes muy confiado- interrumpió Milo- ¿Que tal si hacemos un pequeño reto?-

-Milo, te estás aprovechando de la embriaguez de Golden…, digo, de Shaka- añadió Drew.

-¿Reto?, ¿Qué reto?-

-¿Qué te parece conseguir el número de diez chicas para el final de la noche?-

-¿No son muchos números?, además no está pensando claramente- preguntó Mu, preocupado por el estado de su amigo.

-Claro que no, el lugar está bastante concurrido hoy, seguro lo hace fácil-

-¡Bien!- exclamó Virgo- sólo si prometen dejar de adulterar mis bebidas-

-Sí, sí, lo que tú pidas, Shaka- prometió Milo.

Escorpio sonrió y le dejó espacio al rubio para que pudiera levantarse, no sin un poco de esfuerzo. Shaka alisó arrugas invisibles a su vestimenta y decidido miró los alrededores, encontrando una mesa a unos metros donde varias mujeres bebían animadamente. Se dirigió a paso seguro, ante la atenta mirada de sus compañeros, quienes tenían el presentimiento de que algo saldría mal. Justo a unos pasos, Shaka se detuvo y obtuvo inmediatamente la atención de todas las chicas de la mesa, las cuales parecían un grupo de extranjeras. Pareció decirles algunas palabras, y en seguida una de ellas se sonrojó violentamente mientras otra colapsaba de lleno al suelo.

-¡Oh my god!, ¿Andy, are you ok?- se escuchó decir a una, tratando de socorrer a la desmayada.

Todos arrugaron el ceño y abrieron la boca, sin comprender qué rayos había pasado, hasta que Shaka volteó en dirección a ellos, levantando los hombros y con los ojos abiertos completamente… sus hermosos y brillantes ojos azules.

-No sé qué pasó- dijo el sexto guardián, una vez regresó a la mesa.

-Te diré lo que pasó, genio, casi las matas. No abras esa arma letal tan descuidadamente- regañó Afrodita.

-¿Arma?, estoy seguro que no usé mi cosmo para…-

-No, tus ojos- aclaró Marin- tu mirada es la más peligrosa de la orden dorada, incluso si no utilizas el Tesoro del Cielo, no deberías usarla a la ligera con personas comunes… sobretodo chicas, hasta yo casi caigo-

-¡Marin!- gritó Aioria indignado.

-¡Dije casi!-

-Bien, sólo trata de no causar daños colaterales- añadió Milo.

Así, el santo de Virgo se encaminó nuevamente a otra mesa, también con algunas presencias femeninas, dispuesto a cumplir el reto.

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-Ya que nosotros pagamos la primera ronda, me parece que las "Sirenas" deberían hacer honor a su fama, y alegrarnos la noche con una canción- retó Kanon, dándole un trago a su cerveza.

-¡¿Qué?!, ¡¿Se te ha fundido un fusible en el cerebro?!- gritó Aioria- ¡Nos van a sacar a patadas!-

-Aioria...- susurró Marin, dándole un ligero codazo.

-¡Oye!, ni que cantara tan mal- se quejó Drew.

-Pues...- susurró Shura.

-Ahí lo tienes- comentó triunfante el Leo.

-Oh, ¿Acaso las sirenas están intimidadas de cantar juntas después de tanto tiempo?- siguió el gemelo.

-¡Ja!, eso quisieras, hasta tomé clases de canto para momentos como este- aseguró Sapphira- Vamos, chicas, demostremos nuestro talento-

-Talento, así lo que se dice "talento"... no tenemos mucho, Sapphi- comentó Adrianne.

-Al fin dices algo sensato, mujer- comentó Máscara Mortal, bebiendo igualmente.

-Tranquilas- continuó Kanon- si comienzan a arrojar botellas, puedo detenerlos...y pedirles amablemente que tiren cosas menos peligrosas-

-No será necesario, Gretel- Dijo Drew, sonriente.

-¡Milo!, ¿Le dijiste sobre eso?-

-Puede que sí... no me acuerdo- contestó el escorpión con su mejor rostro inocente.

El resto de la mesa rió ante lo que pareció un momento bochornoso para el gemelo, ya que él siempre se mostraba confiado y no pensó en que la bella castaña le replicara con tan horrible sobrenombre, cortesía de Máscara Mortal. Antes de que pudiera decir cualquier otra cosa, un reflector se encendió en el pequeño escenario, al mismo tiempo que las pantallas planas colocadas en las paredes del bar, dejaron ver el inicio de un video musical, mostrando en los primeros segundos a un trío de hombres con llamativas cabelleras. Algunas personas prestaron atención a la música al momento que se mostró la letra de la pista para que todos pudieran seguir la canción:

"Once upon a time not so long ago, Tommy used to work on the docks, union's been on strike, he's down on his luck, it's tough, so tough"

Se escuchó el inicio de la canción a través de cuatro no muy afinadas ni gráciles voces, cuyas dueñas no eran sino las chicas de imagen y Drew, la cual se apoderó de la posición al centro, y cantaba cada palabra con un aire solemne, pero a la vez potente, seguida de las otras tres. La periodista se alejó unos pasos del escenario, comenzando a acercarse a la barra, levantando las manos al aire, como para animar a la gente a que cantara con ella. Los santos pasaron saliva, pensando que pronto terminarían fuera del establecimiento gracias a la extraña colaboración que estaban haciendo aquellas cuatro. Sin embargo, no todo salió tan mal como pensaban, pues a la señal de las chicas, imitando a Drew, las personas comenzaron a palmear sus manos, siguiendo con presteza las lyrics de la pantalla.

-No va a hacer lo que creo que va a hacer, ¿Verdad?- susurró Aioria.

-Ten por seguro que sí...- contestó Aioros.

"WOAH, LIVIN' ON A PRAYER!"

Al gritar aquella icónica parte, Drew terminó de subir a la barra, donde otro reflector la iluminaba y le seguía por donde se moviera. La gente gritó junto a ella, y muchos levantaron sus tarros de cerveza, o sus vasos de licor preparado, dejándose llevar por el momento. Adrianne, Sapphira y Jade se dispersaron por las mesas que estaban más cerca del escenario, cantando apasionadamente y obteniendo una respuesta eufórica por parte de los comensales.

Los guerreros estaban atónitos, sin poder creer que aquello se hubiera convertido en un espectáculo tan disfrutable para todos.

Una mesa llena de chicos cantó a la par que Jade, quien les había estirado el brazo con su micrófono, para que ellos continuaran interpretando el verso. El público se volvió loco de un momento a otro, y las reinas del lugar se volvieron las chicas, quienes a pesar de que subieron como parte de una broma, demostraron que no necesitaban de una maravillosa voz para poder divertirse a lo grande.

"Oh, we've got to hold on, ready or not, you live for the fight when it's all that you've got"

De pronto el trío se acercó a la barra y cantaron desde ahí, así como los improvisados fans que les seguían la pista con la vista. Los reflectores las enfocaron en su totalidad y anunciando el final de la canción, sacudieron sus melenas y levantaron la mano libre en un puño.

"Take my hand, we'll make it I swear, Woah, livin' on a prayer!"

El grito de la audiencia resonó por todo el lugar, los aplausos le siguieron, así como algunos silbidos. La élite de Athena estaba petrificada aún, y sólo cuando las chicas se acercaron sonrientes a la mesa, fue que cerraron lentamente la boca que tenían abierta de la impresión, y se apresuraron en componer sus expresiones.

-¡Soy su fan!- gritó Escorpio animado.

-Milo…- susurró Camus, pegándose en la cara.

-Te daré un autógrafo- contestó Sapphira, sonriente.- ¿Y bien?, creo que las Sirenas nos hemos ganado al menos otra ronda de cervezas, ¿No crees?- dijo dirigiéndose a Kanon.

-A este paso voy a acabar sobrio y sin dinero…-

Pero el asunto no terminaba ahí, pues se escuchó el inicio de otra canción, y todos se congelaron en su lugar al notar que Drew estaba otra vez en el escenario, sosteniendo todavía su micrófono, y lista para cantar.

-Por Athena, ahora sí que nos van a sacar a patadas- otra vez se lamentó Aioria.

El sonido de lluvia dio inicio a la canción, mientras aparecía en las pantallas el nombre del famoso cantante Justin Timberlake. Drew tomó fuertemente su micrófono y dio inicio a su número, haciendo una expresión dramática, mirando a su vez a alguien en especial.

"You were my sun, you were my earth, but you didn't know all the ways I loved you, no"

Aioria soltó un gritito de indignación, siguiendo la mirada de la castaña y encontrando que su blanco era su atónito hermano, unos asientos atrás. Continuó con otra línea de la canción, muy a pesar de todos, pues al exagerar la tristeza de la letra original, parecía que estaba en agonía alguna especie animal. Aioria le hizo un gesto a Shura, y éste comprendió rápidamente las intenciones de su compañero; el español obligó al arquero a levantarse y dirigirse hacia donde estaba el chico que programaba el karaoke.

"You told me you love me, why did you leave me all alone?, now you tell me you need me, when you..."

La música paró en seco, y en un segundo hubo confusión sobre el suceso. Las personas en el bar se preguntaron qué había pasado, sobretodo Drew, quien estaba muy en su papel de cantante sobre el escenario. La luz que se centraba en ella se movió a la izquierda, revelando que dos hombres subían pronto al frente, y en cuanto vio de quiénes se trataban, su boca dibujó una "O" de la impresión. Hubo algunos cuchicheos en la audiencia, y después se escucharon los silbidos provenientes de varias mesas, casualmente todas ocupadas por mujeres, incluidas las "sirenas".

"Tonight I'm gonna have myself a real good time..."

Shura empezó cantando el conocido tema de Queen, con una increíble voz grave que daba un toque diferente a la ya presentada canción. Las alegres notas de piano inundaban por completo el bar, y la audiencia pareció revivir con la presentación del santo de Capricornio, quien miró a su derecha y encontró perpleja a la periodista, sólo para atinar a hacerle un guiño con el ojo.

"Don't stop me now I'm having such a good time, I'm having a ball, don't stop me now"

Aioros se unió, haciendo gala de una increíble voz grave, más parecida a la de ciertos vocalistas de metal, y que sin embargo logró embonar con el ritmo de la canción para hacerle segunda a Shura. Al momento de su intervención se escuchó el grito eufórico de la orden de oro, quienes se sintieron invadidos por una agradable mezcla de júbilo al ver al dúo en acción. Shura bajó del escenario y también Aioros, ambos, acercándose a diferentes mesas, las luces de los reflectores siguiéndolos rápidamente. Las sirenas gritaron de emoción al ver pasar a Shura su lado, mientras tanto un escándalo similar se produjo cuando Aioros se acercó a otra mesa llena de féminas.

"I am a satellite I'm out of control, I am a sex machine ready to reload!"

Ante aquella línea cantada por el arquero, las mujeres gritaron en sus lugares y los colores subieron a sus rostros nada más de imaginar las posibilidades con aquel ejemplar masculino. Aioria aplaudió y hasta se limpió una lágrima imaginaria mientras decía "Ese es mi hermano!". Las voces de ambos santos se unieron después para cantar juntos el resto de la canción, armando tremendo espectáculo que era imposible saber si era un karaoke o un concierto de rock. Los aplausos no se hicieron esperar, y varios silbidos volvieron a escucharse, Shura y Aioros se miraron por un segundo, completamente satisfechos.

Mientras dirigían sus pasos a la mesa, un sostén voló por los aires, cayendo directo a la cara de Sagitario, quien rápidamente se lo quitó de la cabeza, notando que en un costado tenía un número telefónico apuntado. Shura rió escandalosamente y le palmeó la espalda a su amigo, continuando su camino.

-¿Qué tal lo hemos hecho?- preguntó el español.

-¡Estuvieron divinos!- gritó Sapphira- más de lo que normalmente están, claro- agregó coqueta.

-Nada mal- contestó Drew, sonriendo de lado.

-¿"Nada mal"?, creo que nosotros merecemos esa ronda de cervezas ahora- intervino Aioros, sonriente.

-Creo que sus fans se nos adelantaron- siguió la griega, apuntando hacia un mesero que se acercaba.

-Cortesía de las...señoritas- anunció el hombre, señalando discretamente una mesa.

Los confundidos santos voltearon en dirección donde indicaba el mesero, para encontrar una mesa desde donde tres chicas y un chico les saludaban de vuelta. El joven, mirando a Aioros, le hizo una señal con su mano en forma de teléfono, leyendo en sus labios un "llámame" para después tirar un beso al aire en su dirección. El arquero se sonrojó levemente, y dio la espalda a aquel improvisado grupo de fans. Los guerreros rieron de nueva cuenta, y tomando una cerveza cada quien, brindaron al aire.

-Oigan…¿Dónde está Adrianne?- preguntó Jade, mirando hacia todos lados.

-¿Eh?, estaba aquí hace rato- dijo Sapphira.

-¿Dónde está?- preguntó Drew a uno de ellos.

-¿Y yo por qué diablos tendría que saber?- contestó el santo de Cáncer.

-Hace rato estaba contigo, ¡Oh, no!, la has mandado a la puerta del infierno,¿Verdad?- inquirió Drew alarmada- de seguro ahora está en alguna de tus paredes en el templo de Cáncer-

- ¡¿La mataste?!- gritaron Jade y la pelirroja.

-¿Qué?, yo no maté a nadie, locas…-

-¿Y dónde está?-

-No sé, ella se fue caminando sola, ¿Contentas?-

-¿Cómo pudiste dejarla?, de seguro ya está en otro distrito-

-Ese era el plan... ¡Es decir!, ¿Tengo cara de ser su niñera?- arremetió con fastidio Máscara Mortal- es una adulta, no le pasará nada-

-No contesta su teléfono, ¿Qué hacemos?, la última vez terminó en otra ciudad- dijo la pelirroja.

-¿"En otra ciudad"?, ustedes tienen problemas- dijo el caballero de Cáncer.

-¡Las sesiones!- gritó Jade de pronto- ¡La jefa nos va a despedir!-

-Y tú amiga podría estar secuestrada en estos momentos, Jade- añadió Drew.

-Ah, sí, eso también-

-¿Y qué hacemos?-

-¡Hay que buscarla, claro!, nuestra pobre e indefensa Adrianne está sola, vagando por ahí, sólo dios sabe dónde- insistió la periodista.

-Si la secuestraron entonces no hay problema-

-¿Qué dices, Aioria?- cuestionó su hermano, preocupado.

-Se darán cuenta que le falta un tornillo y la regresarán en seguida, ni siquiera tenemos que movernos, confíen en mí-

-¡Aioria!-

-O podríamos dividirnos y buscarla…-

-Quizá no esté lejos- animó Afrodita- vamos, Máscara-

Pero para cuando Piscis buscó con la mirada a su amigo, éste ya había salido corriendo del lugar, con claras intenciones de no participar. Afrodita negó con reproche la actitud de su amigo y decidió esperar la opinión general. Los chicos pensaron que lo mejor era salir a las calles a buscarla, posiblemente se encontrara en los alrededores, y con algo de suerte no habría terminado en algún otro lugar lejos de ahí.

5 minutos antes...

"You were my sun…"

-Le dije que no teníamos talento- suspiró Adrianne, alejándose de la música del karaoke.

La chica salió a la pequeña terraza del local y mientras le daba sorbos a su bebida, notó que uno de los del grupo estaba más adelante, al parecer atendiendo una llamada, no sólo eso, sino que su rostro, siempre serio y amenazante, ahora lucía una brillante sonrisa que ella podía ver, a pesar de que estuviera casi dándole la espalda. Adrianne levantó una ceja ante el raro acontecimiento y curiosa se acercó unos pasos, esmerándose en no hacer ruido.

-Sí, lo sé…- dijo él- regresaré pronto… también te extraño…-

Cuando colgó se dio la media vuelta y la sonrisa que portaba se desvaneció inmediatamente. Adrianne le miraba con sonrisa pícara y le dio otro trago al vaso.

-Vaya, vaya-

-¿Qué quieres?- gruñó.

-¡Nunca imaginé que fueras tan amable con alguien, Mascarilla de la Muerte!-

-¡Máscara Mor…!, aghh, olvídalo, mujer- dijo Cáncer tragándose su indignación.

-¿Quién es la afortunada, eh, eh?- preguntó juguetonamente la francesa.

-Eso no te importa, quítate de mi camino- contestó él, pasando a su lado.

-¿Los demás también la conocen? ¿Tienes una foto?-

El italiano se detuvo en seco y dirigió su mirada fúrica hacia la castaña, cosa que pareció intidamarla por un segundo, luego ella sonrió inocentemente y él se acercó hasta estar a poca distancia.

-Escucha, no dirás ni una palabra de lo que acabas de oír a nadie si quieres vivir, ¿Entiendes?, y con "nadie" me refiero a cualquiera de mis compañeros o tus… amigas- dijo lo último como si lo dudara.

-¿Y yo que gano a cambio?-

-¿Estás sorda?, te dije que…

-Sí, sí, pero eso es aburrido, además si me matas habrá muchos testigos. Vamos, ayúdame a ayudarte, yo guardo tu secretito y tú haces algo por mí, ¿Sí?-

Máscara Mortal levantó una ceja y arrugó la cara, no creyéndose lo descarada que era la fotógrafa al todavía tratar de negociar con él. La pobre incauta no sabía que podría mandar al Yomotsu a cualquiera de esos testigos con sólo chasquear los dedos, aunque claro, eso le traería muchos problemas con su diosa, y mucho papeleo. Resopló fastidiado y rodó los ojos.

-¿Y qué quieres?-

-¡Yei!- exclamó feliz Adrianne, bebiendo de una sola vez lo que quedaba de su bebida.

-Más despacio, ¿Qué eres, una alcohólica?-

-Claro que no, Floren…-

-Ni se te ocurra decir ese nombre- amenazó Cáncer.

-Bueno, bueno, y yo que creí que éramos amigos-

-Ser amigo tuyo es lo último en mi lista de cosas por hacer en esta vida, es más, ni siquiera está en la lista-

-¡Qué malo eres!, en fin, te propongo algo, vamos por una bebida, la mejor bebida de todas-

-Creo que ya bebiste suficiente y no me necesitas para eso, ve a la barra tú sola-

-No hablaba de una bebida en este bar, sino en otro, ¡La mejor de todas!-

-Sí, sí, ya dijiste eso-

-Necesitamos ser sigilosos, o Jade intentará atraparme-

-¿Por qué habría de…?, ¿Sabes qué? olvídalo, no iré a ninguna parte contigo- dijo Máscara Mortal, pensando que toda la situación era ridícula.

-¡Oigan!, ¡¿Quién es la novia de…?!-

Adrianne empezó a gritar, en dirección del interior del bar y acto seguido fue acallada por las manos del peliazul, quien abrió los ojos espantado, y luego le dirigió una mirada de advertencia a la castaña.

-Vamos por tu bebida, pero calladita- volvió a amenazar el cangrejo dorado- argh, me babeaste la mano- se quejó Máscara cuando la soltó.

-¡Vamos!-

Máscara Mortal rodó los ojos al cielo, y siguió a la chica, quien se las arregló para pasar desapercibida por el resto, siendo una tarea sumamente fácil gracias a que la atención estaba puesta en su totalidad en el dúo que formaban en ese momento Aioros y Shura en el escenario. Él estaba realmente cansado y más que divertirse, la noche le resultó tortuosa, de no ser porque su dulce Helena había llamado, ¿Por qué, oh Athena, tenía que haberlo escuchado esa fotógrafa de lo peor?, pensó mientras seguía a la entusiasmada chica. Ahora su tan preciado secreto podría salir a colación si a ella se le soltaba la lengua. ¿Y si la mandaba al inframundo, haciéndolo parecer un accidente…?, nadie sospecharía, y al que sospechara también lo mataba…

-¡Mascarilla!-

-¿Y ahora qué?, y no me digas "Mascarilla"-

-Es por allá- dijo ella, señalando en alguna parte de la concurrida avenida.

-¿Cuál es ese maravilloso trago si se puede saber?, no creo que valga tanto la pena- intentó disuadirla.

-¡El Holandés Errante*!- exclamó feliz Adrianne- aunque no puedo recordar dónde lo probé, pero seguro es por allá-

-Holandés…- repitió Cáncer, entrecerrando los ojos- ¿"Holandés Errante"?, suena al trago que prepara esa descarriada de…- sus pensamientos se detuvieron en seco.

Un foco se prendió en la cabeza de Máscara Mortal ante tal revelación, y acto seguido una sonrisilla apareció en los labios del cangrejo dorado, al darse cuenta de que esta era su oportunidad de deshacerse de Adrianne: jamás encontraría un lugar donde pudiera beber el Holandés Errante, pues según Milo sólo podía hacerlo Drew y nadie más sabía la receta. Si la francesa decía la verdad, era porque obviamente Drew lo había preparado en algún momento para ella, el detalle es que había olvidado que su amiga fue la autora…¡Simplemente grandioso!, si se perdía en la búsqueda de tal cóctel, quizá no llegaría a su casa, o mejor aún, a la compañía; si no se presentaba la fotógrafa, ¿Quién tomaría las fotos? y si no se hacían fotos de las sesiones, ¡No habría trabajo!, Máscara Mortal comenzó a carcajearse.

-¿Vienes o no?- preguntó ella.

-Sí, sí, es más, tú ve a delante y yo te sigo, ya sabes, como tu guardaespalda-

-¡Muy bien!- gritó Adrianne.

La chica se apresuró por la calle, evadiendo con un poco de dificultad a las personas que pasaban a su lado. Máscara Mortal se quedó en su lugar, viendo como se alejaba cada vez más la despreocupada castaña, quien no se molestó en voltear y comprobar que él la seguía. El joven italiano amplió su sonrisa y una vez la perdió de vista, se llevó ambas manos a la nuca y comenzó a silbar una canción, volviendo a subir las escaleras hacia la segunda planta del bar.

.-.-.-.-.-.-

-¿Alguien ha visto a Shaka?- preguntó Shaina, alcanzando a los demás.

-¿Él también?, fantástico- refunfuñó Aioria- un desaparecido a la vez, por favor-

-Shaka podrá cuidarse solo- insistió Dohko

-¡No! ¡Golden Boy, yo me pierdo contigo!-

Ante el desesperado grito de fangirl, la élite de Athena rodó los ojos al cielo mientras Drew buscaba incesantemente con la mirada al también desaparecido caballero de Virgo. Aldebarán aseguró lo había visto salir poco antes que los demás y se ofreció ir en su búsqueda, al igual que Mu. Máscara Mortal había desaparecido por completo, y el resto se organizó fuera del bar para tratar de localizar a Adrianne, más que nada para asegurarse de que no causara problemas en cualquier otro lugar. Y en lo que pareció un muy improvisado plan de búsqueda, incluso cuando Aioros y los gemelos eran los mejores estrategas de la Orden, se dividieron en grupos, o eso le pareció a la mayoría, pues nunca nadie supo el momento en que Drew y Aioros se escabulleron por su cuenta, al igual que Kanon y una muy sonriente Sapphira.

Milo decidió caminar por los alrededores, probando suerte por si encontraba a Adrianne cerca, aunque según las conclusiones de los demás, quizá ella ya estaba en otro planeta. Las calles estaban concurridas, a pesar de la hora, y pensó en que extrañaba un poco la quietud del Santuario en la madrugada. Caminó unos minutos, pasando al lado de varias callejuelas, que también estaban llenas de bares y restaurantes a lo largo, hasta que a tres calles de distancia del bar donde se encontraba, le pareció distinguir a la francesa, pues reconoció el abrigo amarillo que llevaba esa noche. Suspiró aliviado y a su vez rió por lo bajo al ver el ridículo desenlace de todo el alboroto que sólo diez minutos atrás se había hecho. Estaba acuclillada, al parecer revisando sus zapatos, y frente a ella resplandecía el letrero de un bar.

-¡Adrianne!-

-¡Te creció el cabello Mascarilla!-

-¿Qué?, ¡Pero qué ofensa!, yo soy más guapo que Máscara Mortal-

-¿Milo?-

El aludido giró los ojos al cielo y luego vio que Adrianne entrecerraba los ojos, como tratando de enfocarlo. El caballero le ayudó a levantarse y le explicó la situación, a lo que ella rió despreocupada. Luego vio que uno de sus zapatos tenía roto uno de los tacones, por lo que no podría caminar con ellos.

-Pidamos un taxi, te llevaré a tu casa- ofreció él.

La chica se resignó en la búsqueda del maravilloso trago y aceptó seguir a Milo, después de todo, comenzaba a ver borroso y el suelo ya no parecía tan estable como antes. Antes de darse cuenta estaba en la puerta de su apartamento y una vez el peliazul abrió la puerta le ayudó a entrar. Ella se apresuró sobre el sofá y se dejó caer mientras Milo se quitaba los zapatos, y una vez dentro, el guerrero soltó un silbido de asombro al notar lo elegante del lugar.

-Alissa debe pagarles muy bien- dijo al aire.

-Mi cabeza- se quejó Adrianne- ¡Voy a morir!, dile a mi madre que siempre la quise- pidió cuando Milo se sentó en la orilla del mueble.

-No vas a morir- rió el peliazul- sólo estás mareada, te traeré agua-

-¿Agua?, no, no, ya sé qué me va a servir-

En el tiempo que Milo tardó en levantar una ceja, Adrianne se incorporó del sillón como resorte, le rodeó el cuello y le besó fúricamente. El escorpión dorado quisiera decir que fue "apasionadamente", pero la verdad es que la chica ejercía demasiada fuerza sobre él, casi como si estuviera dispuesta a arrancarle la boca. "Zeus, ¿Por qué me hiciste tan irresistible?", pensó Milo, seguro de que sus encantos no tenían límites. Casi sin aire y usando un poco de fuerza logró quitársela de encima, luchando un poco con sus brazos que parecían tener ventosas como los tentáculos del pulpo, dispuesta a pegarse a él.

-Adrianne, creo que bebiste demasiado-

-¡No, claro que no!, mira, te diré que bebí lo suficiente para atreverme a besar a un semidios sin temer ser asesinada-

-No soy un...-comenzó él, pero luego sonrió- pensándolo bien, continúa-

-Créeme, sé lo que hago- dijo ella, acercándose nuevamente- ¿Qué dices?-

Milo sonrió.

-.-.-.-.-.-.-.-

Sapphira ni siquiera se molestó en encender la luz de su apartamento. Apenas pudo entrar, arrojó las llaves y su bolso al suelo y saltó directo a Kanon, quien la sujetó de la cintura y correspondió a sus labios. A su parecer, la pelirroja era muy atractiva y estaba dispuesto a aprovechar la noche con ella, pues no bastaron muchas señales de su parte para que Kanon pudiera comprender qué era lo que pensaba. Le sonrió de medio lado y ante la excusa de dividirse, lograron perderse entre la gente sin que los demás lo supieran.

Kanon rió al notar su impaciencia mientras le desabotonaba la camisa, a la vez que le guiaba a su habitación, a ciegas y a tropezones, claro está, pero eso no le impidió al gemelo hacer lo propio con ella. Para cuando se tumbaron sobre la cama, el segundo Géminis pudo admirar a media luz la bella figura de su compañera, quien le volvió a besar, asiéndose de su larga melena.

La noche iba bien, y pudo haber sido grandiosa de no ser porque cuando Kanon se deshacía del cinturón en su pantalón, escuchó un ronquido, parpadeó dos veces y de nuevo otro, ambos en dirección de Sapphira quien yacía sospechosamente quieta. El gemelo se acercó: para su horror y el de su "compañero" descubrió que la pelirroja estaba inconsciente entre las almohadas. Kanon se quedó estático unos segundos más y finalmente exclamó:

-¡¿Es en serio?!-

Esa noche fue una batalla perdida para su fiel compañero, Krull el rey guerrero, quien aceptó su derrota tras un baño de agua fría.

-.-.-.-.-.-.-.-

Escuchó la alarma de su teléfono e intentó estirar un brazo para apagarla, sin embargo, al hacerlo, notó que la mesita de noche no era la de la habitación donde normalmente dormía, y que su teléfono seguía sonando en el suelo. Parpadeó un par de veces, enfocando a su alrededor, sin poder reconocer el lugar donde estaba. Sus ojos se abrieron de golpe al comprender, o mejor dicho, recordar la situación, y velozmente giró su cuerpo a la derecha, donde encontró un espacio vacío y las sábanas deshechas. Se llevó una mano a la cabeza y después suspiró; miró alrededor de la habitación, donde estaba esparcida su ropa y se golpeó la cabeza nerviosamente.

-Mierda...-

El dolor de cabeza se hizo presente y Aioros maldijo otra vez haber bebido más de la cuenta. La molestia no se mitigó con pensar que, incluso cuando ambos habían estado de acuerdo, la ausencia de Drew esa mañana sugería que quizá ella se arrepintió de su inesperado encuentro, o quizá había tenido trabajo pendiente. De nuevo estaba pensando demasiado las cosas, pero no podía evitarlo, ¿Ya no importaba, o sí?,

El guerrero se levantó de la cama y apenas notó que en la mesita de noche había dinero y a su lado una nota.

"Toma un taxi. -Drew"

Aioros arrugó la cara y después hizo lo mismo con la nota. Volteó a ver indignado el dinero en la mesa y presuroso se levantó para tomar su ropa y vestirse.

-¿Pero qué se cree?, ¡Tengo dinero para tomar un taxi!, ¿Acaso me vio cara de uno de sus amiguitos para dejarme dinero después de...? ¡Argh! -

Sin más, Aioros salió a toda prisa del hotel y se dirigió a la residencia Kido, notando que ya eran las nueve y media de la mañana, seguro algunos ya estaban de pie, ¡Y por Athena que no dejaría que lo vieran en semejante estado!, es por eso que, a su llegada en lugar de ir por la puerta principal, se dirigió velozmente al lado oeste y rodeando la enorme casa, entró por la puerta corrediza del jardín trasero, la cual conectaba a la cocina. Caminó por el lugar, atravesó el salón del comedor principal y cuando estaba por salir, vio que tres de los chicos de Bronce miraban con sumo interés hacia la puerta principal.

-¿Qué hora es?-

-Son las diez vein... ¡Aioros!-

.-.-.-.-.-.-

Lo primero que pensó Milo al despertar fue que debió haber pensado mejor la situación, después de todo, Adrianne estaba ebria, aunque a estas alturas parecía tener bastante tolerancia al alcohol. Sin embargo, todo rastro de culpa se desvaneció, cuando ella despertó sonriente, se acercó a su lado y... bueno, una cosa llevó a la otra.

-¿Y me dices que eres soltero? ¡Ja!- exclamó Adrianne, secándose el cabello.

-¿Qué?, es verdad- contestó Milo, saliendo del baño.

El peliazul tomó su camisa y se la puso, viendo que Adrianne había apagado la secadora de cabello, volteando a verlo incrédula.

-No te creo-

-Bueno, ¿Crees que me hubiera acostado contigo de tener novia?-

-No se lo impidió a mi exnovio-

-Oye, tengo mis principios- dijo seriamente Milo, y luego cambió el tono- quizá no era para ti, yo creo que eres muy linda-

-Oh, gracias- dijo ella sonriente.

-Ya debo irme, pero te veo mañana- dijo él guiñándole un ojo a la castaña.

-Cuenta con ello...- contestó la chica.

Milo volvió a sonreír y se dirigió a la puerta principal. Aquella era una estupenda mañana, de esas que no podrían ser arruinadas con nada... o casi nada. El joven escorpión salió a toda prisa hacia el elevador y cuando las puertas se abrieron intentó entrar, sin darse cuenta que otra persona salía al mismo tiempo. Lo único que pudo sentir fue un líquido ardiendo en su camisa y que le hizo maldecir en voz alta.

-¡Oye, fíjate!- gritó una chica.

-¡Pero si tú te tropezaste conmigo!- gritó también él, y levantando la vista se congeló en su lugar- ¿Dre...Drew?-

-¿Milo? ¡Milo!, ay perdón, no te vi- contestó cambiando el tono de voz- lo siento mucho, no me di cuenta, venía... pensando-

-¿Pensado, tú? ¿Estás enferma?-

-¿Quieres que te eche el otro café encima?- amenazó la muchacha.

-No, no, tranquila- pidió tregua- ya me iba-

-Yo igual, debo ir a la casa de Adrianne... la cual está en este piso- razonó Drew lentamente- oye, ¿Qué hacías...?-

Pero para cuando Drew quiso formular su pregunta, el santo de Escorpio la hizo a un lado y subió al elevador, implorando a todos los dioses que las puertas se cerraran pronto. Una vez en la primera planta, salió a toda velocidad hacia la calle y comenzó a correr hacia la zona residencial de Saori, espantado de que Drew fuera a descubrir que acababa de pasar la noche con su amiga y lo persiguiera para darle caza, con lo rápida que era para saltar a conclusiones, quizá no tendría tiempo de explicarse y ella misma lo mandaría al inframundo.

-Soy demasiado joven y guapo para morir otra vez- pensó sin detenerse.

.-.-.-.-.-.-

-Y...¿Cómo estuvo su noche, chicos?-

Ante la pregunta de Shion, distintas reacciones se apreciaron: Kanon pareció sollozar en su lugar y continuó mordisquenado el pan, Milo tiró el vaso de jugo y Camus le miró sospechosamente, Shaka parecía maldecir entre dientes, revolviendo fúrico su ensalada mientras Shaina reía inocentemente a su lado, Aioria no dejaba de entrecerrar los ojos en dirección a su hermano, que parecía de lo más normal, Afrodita tenía hinchada la nariz y Máscara Mortal no dejaba de ver su celular. El patriarca arqueó una ceja y volteó a su derecha donde estaba Dohko, pero el chino sólo levantó una mano en señal de "no me preguntes a mí", y finalmente vio hacia la izquierda, donde estaba Saori. La muchacha se encogió de hombros.

-¿Qué tal el episodio de anoche, mi señora?- preguntó Aldebarán, cambiando el tema- el de ese drama tan popular-

-¡Oh!, ¡Estuvo muy emocionante!- exclamó la diosa, cual adolescente que era.

Y así comenzó a relatar los hechos del mencionado capítulo, en el que sus protagonistas tenían una aventura nocturna por Tokio, comenzando en un festival, continuando en un bar, y terminando en el distrito rojo de la ciudad.

Continuará...


¡Hola!, tal como lo prometí, he aquí la continuación de la mencionada noche libre de los santos dorados. Espero les haya gustado, y que sobretodo tengan en cuenta que es un fic donde predomina algo de humor y no es mi intención hacer de esto un fic romántico, a pesar de las últimas escenas que incluí, es por eso que lo compensé con un descenlace más inclinado a lo cómico. Anyway! si les gustó, déjenmelo saber con un comentario, ya saben, los review alimentan a los escritores.

Para Sweet Viictory! ya casi te mataba con el pendiente, sorry! : D

*Holandés Errante es propiedad intelectual de Drew... y por lo tanto de Sweet Viictory en "Reportera del Zodiaco" ;D

Nos leemos pronto!