Capítulo 2

Ángeles

(Angels)


Disclaimer: Sthephenie Meyer es la dueña de Twilight, ahemyywe150 es la duela de Maria y yo solo tengo mis libros *-*


emeCe es mi beta :D


Mientras el hombre delante mío me miraba con esos ojos verdes, no pude evitar enojarme. Verán, no soy el tipo de chica que acepta los defectos de un hombre simplemente es hermoso. Cierto, este hombre era hermoso (sin mencionar, intimidante) pero no estaba a punto de perder la cabeza por él. Si iba a tratarme mal, estaba preparada para tratarlo mal. Porque esa era la forma en que yo funcionaba.

Aún así, en ese momento no podía hacer más que mirar a María. Parecía triste, pero definitivamente no estaba ni intimidada ni asustada.

"Estamos cenando, Edward," suspiró. Junté el coraje para mirar al hombre que suponía era Edward. Me estaba viendo acusadoramente y María dejó escapar un ruido de frustración.

"¡No te molestes con ella! ¡Yo la invité a cenar! ¡Estoy siendo agradable!"

Supongo que ahora era ella la que estaba enojada.

"¡No le estamos pagando para que sea una invitada!" Casi gruñó Edward. María rodó los ojos y le dio la espalda a Edward de tal forma que pudiera imitar la cara de Edward para mí. Tuve que contener la carcajada por la forma en que arrugó su nariz con ira exagerada, pretendiendo ser Edward. Inmediatamente me sentí un poco más segura con María allí. Parecía que María era más valiente que yo frente a Edward.

Hubo un momento de silencio, mientras sentía una especie de tensión que iba creciendo. Y era un poco incómodo…

"Mientras estamos aquí," dijo María, sarcasmo filtrándose en su voz, "¿qué tal si hago las presentaciones?"

Edward entrecerró los ojos a María pero no dijo nada.

"Bella Swan, conoce a es Edward-no-tengo-una-vida-así-que-fastidio-a-las-niñeras Cullen," dijo María alegremente. Miró fijamente a Edward cuando terminó. Casi me echo a reír a carcajadas, pero me mantuve fuerte, mordiéndome el labio en su lugar. Por extraño que parezca, parecía que Edward iba a sonreír también. ¿Sonreír? Imaginen eso. Supongo que María tiene un misterioso poder sobre él.

Finalmente Edward sacudió su cabeza hacia nosotras y desapareció de nuestra vista. En ese momento me eché a reír, dejando salir toda la risa que había acumulado. María se veía feliz y orgullosa de sí misma. También parecía aliviada de ver que no estuviera corriendo hacia la puerta.

"Lamento lo de mi hermano gruñón," suspiró con una pequeña sonrisa, "No le gustan las niñeras. No te lo tomes como algo personal."

Teniendo un millón de diferentes (y no tan amigables) respuestas en mi cabeza, opté por reírme.

"Está bien," sonreí, "No lo culpo. Apuesto que me veo muy feroz."

Hice una cara gruñendo y alcé mis manos, pretendiendo usarlas como garras. Era un monstruo al acecho.

María pensó que me veía muy graciosa.

"Oh, eso es tan aterrador," dijo María sarcásticamente entre risas. Me reí con ella.

"Bueno, antes de que tu hermano venga a comerme viva," Empecé mientras María soltaba una risita, "¿Qué tal si vamos empezando la tarea?"

María concordó con un suspiro y se bajó de la silla. Me acerqué para llevar los platos al fregadero, pero María me detuvo.

"Deja que Kate haga eso," dijo. Por supuesto. Hay gente aquí que hace todo ese trabajo. Qué tonta eres, Bella. Asentí y nos dirigimos al cuarto de princesa. Mientras atravesábamos la sala de estar, vi a Edward encorvado sobre un piano. Su expresión mostraba concentración y sus mangas estaban enrolladas hasta los codos. Estaba golpeando su hoja de música con un lápiz, sumido en sus pensamientos.

Mientras pasábamos, alzó la mirada. Yo, por supuesto, miré hacia otro lado, pero vi que su expresión era indescifrable.

"Él debería estar hacienda su tarea," murmuró María enojada mientras entrábamos a su habitación. ¿Tarea? ¿Estaba en la secundaria?

"Uh… ¿Tu papá también le da tareas a él?" Pregunté, tratando de no sonar sorprendida. Lo juro, ¡Edward no lucía como un adolescente!

"No. Está en la facultad de medicina. Bueno, va a ser su segundo año este otoño, pero se supone que debería estar trabajando en ello en lugar de perder el tiempo con el piano."

"Oh."

Eso era un alivio. Estaba deseando no estar loca o quedándome ciega por pensar que Edward parecía tener mi edad. Gracias a Dios, lo era. No sé qué haría si tuviera que pagar por anteojos… o cirugía para los ojos… o una institución mental para ese caso.

"Ahora está trabajando a medio tiempo como profesor de piano. Mi papá er… piensa que debería trabajar. Al menos, eso es lo que dice que Edward debería hacer."

¡Trabajar! ¡Pero si tenían tanto dinero! ¡Seguramente más dinero de lo necesario! Tal vez los padres de María eran adictos al trabajo y le querían transmitir sus hábitos a Edward. Aún así… me parecía muy extraño.

Mientras pensaba en eso, debí de haber tenido una mirada de perplejidad porque María me miraba con preocupación mientras buscaba en su escritorio.

"¿Algo va mal?" Preguntó.

"Oh. Lo siento. No, nada va mal. Empecemos."

"¿A qué hora te irás esta noche?"

"Alrededor de las… ocho," pensé en voz alta. Todavía no había decidido realmente a qué hora me iría. Quizás si su hermano me atacaba verbalmente otra vez, podría decidirme por irme, uh… más temprano.

"Pero mañana vendré más temprano para más tutorías," dije. Irme alrededor de las ocho era algo seguro. María asintió, y me di cuenta de lo mucho que su mirada se parecía a algo sacado de un sensiblero especial navideño donde María era el ángel guardián que llevaba la Navidad a un pueblo abandonado. Excepto que la mirada María era brillante e inocente. Más… genuina. ¿Un verdadero ángel? Ni siquiera estaba intentando verse inocente… ¿sí? No lo creo. No estaba intentando convencerme de nada…

Los ángeles son algo curioso. Son descritos como algo tan inocentes, aunque secretamente son fuertes y poderosos. Siempre tienen algún tipo de misión. Obedeciendo las órdenes de alguien con más poder. ¿Por qué? Quién sabe. No son tan poderosos como Dios. Dios es tan poderoso que se sienta en las nubes, dirigiendo todo en secreto. Me recordaba a Charlie, de Los Ángeles de Charlie*. ¿Coincidencia? Creo que no. Estos directores de películas son unos diablillos inteligentes. Así que la pregunta era: ¿Qué tipo de trabajo tenía el Ángel María? ¿Lo descubriría alguna vez?

María y yo nos sentamos en el piso, donde dijo que era más cómodo para ella. Sacó su favorito en primer lugar. Era un libro azul deteriorado con las hojas raídas. Traté de no mirarlo con escepticismo porque ella lo sostuvo con tanta suavidad en sus manos. Era un libro de poesía. Oh qué angelical.

"Perdona," se disculpó María cuando vio mi cara sorprendida, "Sólo léeme uno, lo prometo. Luego trataré de leer uno por mi misma… trataré."

¿No podía leer bien?

Escogí uno al azar y empecé a leer. De hecho, no era un estúpido poema de niños que imitaba los viejos libros de Dick y Jane**. Era muy hermoso, en realidad, y me pregunté de dónde había sacado María este libro. Otra cosa para añadir al enigma que era la familia Cullen. Era tan poco lo que sabía de ellos, y me preguntaba si realmente necesitaba (o quería) saber más.

Terminé el poema para encontrarme con los ojos de María sonriéndome. Sí, sus ojos. Se veían un poco más borrosos y distantes, sin embargo. Como si ella no estuviera en la misma tierra que yo.

"Gracias," dijo María un poco avergonzada. Se ruborizó, y le sonreí cálidamente. De pronto, escuché un piano en el fondo, y me di cuenta que había estado en silencio todo el tiempo que estuve leyendo el poema… ¡Edward había estado escuchando!

"¿Seguimos?" Pregunté, señalando el libro. María asintió y puso una cara de valiente determinación. Lo tomó y empezó a leer.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-

Está bien, María no era la mejor lectora. O matemática. ¿Pero a quién le importaba? Se suponía que yo debía mejorar eso, ¿cierto? Exacto, no esperaba que ella fuera un genio.

El tiempo pasó y pronto eran las 8:15. Miré con nerviosismo mi reloj, preguntándome si tenía que levantarme y dejar a María. Una parte de mí, para mi sorpresa, no quería hacer eso. ¡Y acababa de conocer a la niña! Pero había algo acerca de ella…

María se dio cuenta de la hora.

"Deberías estar yéndote," dijo. Percibí tristeza.

"Mañana estaré aquí al mediodía," dije, dándole una palmadita a su pequeña mano. Sonrió forzadamente.

"Para hacer más tarea," señaló con seriedad. Me reí y me encogí de hombros.

Me levanté del piso y me arrastré fuera. Mientras me giraba hacia la puerta, vi a Edward mirando con una expresión en blanco. Cuando salté en alarma, me vio y su mirada se trasladó hacia mí. El enojo era evidente en la esquina de sus ojos. Me puse rígida, lista para defenderme de un ataque verbal.

María se giró para ver lo que yo estaba viendo y sus ojos se entrecerraron.

"¿Nos estabas espiando?" Dijo de una forma amenazante.

"Sí," dijo tan simple que no podía darme cuenta si estaba siendo sarcástico o no.

"Realmente necesitas trabajar en matemáticas, María," añadió con una sonrisa. ¡Una sonrisa de verdad! Más o menos… Bueno, tiene unos dientes geniales. Por supuesto, lo noté, porque quería ser dentista y por lo tanto tenia este fetiche con los dientes.

"¡Cállate!" María rió, "Debiste haberme visto leer. Estoy mejorando, ¿cierto, Bella?"

Le sonreí y me giré hacia Edward, valientemente, podría añadir. Sus ojos estaban fijos en los míos. Definitivamente sabia cuan intimidantes y bellos eran sus ojos. También sabía que nunca había visto a alguien tan guapo como él, y decidió usarlo en mi contra. Sí. Porque lo conocía tan bien y eso es exactamente lo que está intentando, Bella. Pensaba demasiado las cosas… En serio, creo que estoy enferma.

"Definitivamente sin divagar," dije honestamente con un encogimiento de hombres a Edward. Me miró por un momento, en el que su mirada fue, otra vez, ilegible. Luego se volvió para sonreírle abiertamente a María. Ni siquiera lo conocía y aún así sentía de alguna forma que ese tipo de sonrisas eran raras. También me sorprendí al desear que me sonriera a mí. ¿Patético? Exactamente lo que estaba pensando.

"Bella tiene que ponerse en marcha," María suspiró, "¿Papá ya llegó?"

"Sí," dijo Edward, "Estaba por llevar a Bella a conocerlo. Ya que no lo conoció antes, y aun así fue contratada como la niñera."

Esta vez le entrecerré los ojos a Edward. Me miró de vuelta. María percibió la tensión y nos volvió a salvar de lo incómodo.

"Edward," advirtió lentamente, "me gusta. No la asustes."

Su mirada no se intensificó menos. Luego, se giró para ver a María y compartieron algún tipo de comunicación no-verbal. Algo así como mis intercambios con Alice o Rosalie. María brincó repentinamente y me abrazó, lo que logró sobresaltarme. Le devolví el abrazo, incapaz de resistirme a un ángel.

"¡Nos vemos mañana!" María dijo con una voz adorable.

"¡No puedo esperar!" Sonreí. Necesité de todo mi valor para caminar hasta la puerta y alejarme de mi pequeña protectora. Realmente parecía que María me protegía de la furia de Edward. Y ahora iba a estar sola con él… qué encantador.

Dio un paso al costado para que pudiera pasar delante de él y caminamos hacia lo que resultó ser una escalera que no había visto antes en este hermoso apartamento. Simulé no estar sorprendida.

"Me cuesta creer que estés esperando por eso," dijo Edward rotundamente.

"¿Perdón?" dije incrédula.

"¿Una chica como tú? ¿Esperando pasar un día enseñando a una niña? ¡Un día en verano!"

"¿Una chica como yo? Perdón, ¡pero tú no sabes nada de mí!" Siseé en respuesta. Wow. De verdad me acababa de defender. Supongo que los chicos que prejuzgan me sacan de quicio… no es que yo sea mucho mejor juzgando, ¡pero al menos me lo guardaba para mí!

"Oh tienes razón. No sé nada de ti. Dime otra ve ¿por qué te contratamos?"

"Tal vez porque tú no eres el que me contrató, por lo que tu aporte no importa realmente."

Ahora los dos nos habíamos detenido, en el medio de la escalera. Viendo con ira al otro. Podía decir que Edward estaba intentando mantener su voz baja mientras su pecho subía y bajaba con furia. Era un mal momento para notar lo cincelado que era su cuerpo y rostro pero, por supuesto, lo noté de todas formas. No es que esos hechos fueran a detener mi enojo, pero me sentí como una zorra y pervertida que estaba obsesionada con las apariencias.

"Tranquilamente podría ser el padre de María por la cantidad de veces que yo he tenido que intervenir en vez de mi propio padre," Dijo finalmente Edward, en una amenazante voz baja.

"Eso es irrelevante. Aun así no eres mi jefe."

Debo admitirlo, estaba un poco alarmada por esa confesión que tenía que ver con el funcionamiento de la familia Cullen.

"¿Sabes eso a ciencia cierta? ¿Realmente sabes quién es tu jefe?"

"¿Debería saberlo?"

Edward pareció desconcertado por un segundo, probablemente porque respondí tan rápidamente, pero parecía que estuviera pensando en ello.

"Tal vez sería mejor para todos si no lo hicieras."

Está bien. Tiempo fuera. ¡Qué demonios significa eso…! ¡Qué argumento sin sentido! Sólo para dejarme con la boca abierta.

Con eso Edward siguió subiendo las escaleras hasta que llegamos a lo que parecía ser otro estudio. Edward se tensó visiblemente al ver a un hombre y una mujer sentados en un sillón. Ambos tenían copas de vino en su mano y estaban hablando entre ellos. Podía ver de dónde habían sacado Edward y María su belleza.

Ambos se volvieron hacia nosotros cuando Edward se aclaró la garganta. Me recibieron con una cálida sonrisa y me hicieron señas para que tomara asiento en una de las sillas. Me senté en el sillón a un lado del hombre y Edward tomó el que estaba enfrente mío que estaba a un lado de la mujer. Se veía tenso, como si se estuviera preparando para ir a la batalla.

"Bella Swan," dijo cálidamente el hombre, estrechando mi mano, "Es un placer conocerte. Soy el Dr. Carlisle Cullen, y esta es mi esposa, Esme Cullen."

"Encantada de conocerlos," dije mientras estrechaba la mano de Esme. Esme me sonrió. Casi tenía los mismos ojos angelicales de María, excepto que estaban más gastados y definitivamente no eran tan inocentes.

"Supongo que has conocido a nuestro hijo rebelde," dijo Carlisle riendo. Edward forzó una pequeña sonrisa.

"Todos en la familia hacen algo que esté relacionado con los dientes," explicó Esme, "Excepto Edward. Siempre pareció querer evitar similitudes con nosotros." Edward miraba fijamente la pared detrás de mí y esbozó una sonrisa débil. Supongo que no tenía palabras para este momento.

Yo tampoco sabía que decir.

"¿Cómo estuvo María?" dijo Carlisle con repentina suavidad en su voz, "¿Le fue bien a mi bebé?"

"Mucho," dije con una sonrisa tranquilizadora, "Es una pequeña maravillosa."

Esme me sonrió alegremente y Carlisle asintió.

"Tu madre me dijo que serías muy buena para el trabajo," explicó Carlisle, "Confié en su conocimiento, por supuesto. Ella y yo tenemos una relación muy fuerte. Siempre remitepacientes a mí y yo a ella. Me dijo tantas cosas buenas de ti. ¡Una de ellas es que eres aspirante a dentista!"

"Qué maravilloso," dijo Esme con sentimentalismo, "¿Empezarás la escuela de odontología este otoño, ¿cierto?"

"Sí," contesté cortésmente. Miré de reojo a Edward que parecía querer lanzarse por la ventana. No sabía cuál era su problema. Primero arremete contra una inocente niñera, y ahora odia a sus padres. Sus verdaderamente agradables padres. Mataría por tener unos padres así. Obviamente, no sabía nada acerca de esta familia.

"Bueno, ¿supongo que estabas por irte?" dijo Carlisle. Se puso de pie junto con su esposa para verme salir por la puerta. Edward también se levantó.

"Oh. Si, ya me voy para mi casa. ¿Voy a estar aquí mañana alrededor del mediodía?"

"Eso sería perfecto," Carlisle sonrió.

"Fue maravilloso conocerlos," dije educadamente, sintiéndome extrañamente incomoda de repente. Sus padres tenían un gran barpara ellos, y sus compañeros de trabajos. ¿Realmente me había sentado en esta habitación tan elegante para tener una charla rápida y luego retirarme? Se veía del tipo de lugar para usar por mucho tiempo, como para conversaciones de cóctel. De pronto sentí que cualquier equivocación sería poco costosa para este trabajo. ¿Ellos eran mis jefes? ¿O lo era otra persona?

"El sentimiento es mutuo," Carlisle dijo mientras Edward y yo nos dirigíamos hacia la puerta. Una vez en las escaleras, Edward dejó salir el aire.

"¿Sosteniéndolo todo el tiempo?" Bromeé con una sonrisa. Edward rodó los ojos.

"No quería que María se decepcionara cuando descubriera que sus padres no aprobaban a su nueva niñera favorita," dijo Edward ácidamente. No me la tragué.

"¿Entonces estas preocupado por el bienestar de María en lugar de tus propias razones?"

Edward hizo una mueca antes de responder.

"Es mi única hermana."

"Mm hmm. Está bien, entonces, ¿tu tensión no era una mezcla de la razones de María y tus razones?"

No hubo respuesta.

"Pero tus padres no son mis jefes…"

No hubo respuesta.

"¿Debería trabajar para esta familia que parece tener un pasado misterioso?"

Las esquinas de los labios de Edward se movieron, luchando para mantener una sonrisa. Sus ojos tenían un brillo diabólico. ¿Eso respondía a mi pregunta? No. Añadía más al misterio de Edward.

Finalmente, llegamos a la puerta la cual Edward abrió para mí. Me quedé en la puerta por un momento. Me mordí el labio. Edward no estaba apurándome para que me fuera, ¿querría decirme algo?

Sentía que había estado en esta linda casa muy poco tiempo y tuve que contenerme de no empujar a Edward y dar vueltas alrededor de la grande, bonita, sala de estar. ¡Entonces noté el piano!

"Tocas bien… el piano," dije, con la esperanza de estar incitando a Edward. Edward no se inmutó por mi cumplido.

"Comes bien… los espaguetis," me imitó mientras rodaba los ojos. Está bien, entonces mi provocación no funcionó y ahora me sentía como una idiota.

Estaba a punto de darme la vuelta cuando Edward se aclaró la garganta.

"¿Bella?" dijo, un poco más suave, pero aún tratando de mantener su mirada.

"¿Si?"

"Yo… sólo…" se había quedado sin palabras, y yo estaba más que desconcertada.

"Mi hermana es especial para toda la familia," Edward dijo, finalmente, con determinación, "Por favor no hagas que me arrepienta de no tratar de espantarte. María es inocente y es muy confiada. Sólo… no hagas nada… peligroso."

Hubo un momento de silencio en el que me quedé anonadada, confusa, y sorprendida por sus palabras. ¿Esto se añadía al misterio? Apuesto a que sí.

"Edward, no me voy a casar con tu hermanita, pero has llevado el papel de padre a otro nivel," dije con una pequeña sonrisa, "Tendré cuidado con ella, señor, se lo prometo."

Edward se rió musicalmente.

WOAH. ESPERA. ¡QUÉ! Se rió. Un sonido tan bonito… ¡Maldita sea! ¡Toda la familia Cullen estaba compuesta por ángeles con una risa bonita, y ojos cautivadores y hermosos!

Notando mi sorpresa, volvió a ponerse serio. Luché contra la urgencia de rodar los ojos a su enojo constante.

"Entonces, mañana al mediodía," dijo con severidad.

"Mm hm. Hasta entonces."

"Buenas noches, Bella."

Me di la vuelta, manteniendo mis pensamientos, de lo mucho que me gustaba cómo sonaba mi nombre en la aterciopelada voz de Edward, bajo un cuidadoso escudo. Por supuesto, los pensamientos se apoderaron de mí y trastabillé accidentalmente con la pared frente a la puerta. No podía pasar un día sin lastimarme. ¡TODO LO QUE PIDO ES UN ESTÚPIDO DÍA!

Edward rió entre dientes mientras cerraba la puerta y yo cojeé hasta el elevador dolorida. Me recargué en la estúpida pared (que ya había perdonado) y cerré mis ojos. Gran error.

La primera imagen que vino a mi cabeza fue la de Edward riendo. ¿Sonido bonito, niño bonito? Encaja, ¿no?

Entonces la realidad cayó sobre mí como cuatro elefantes. Acababa de conocer a Edward y no sabía nada de él. Me sentí estúpida porque me gustara solo por su aspecto, o la forma en que protegía a su hermana… sin mencionar la manera en que discutía conmigo y que tocaba el piano. Estúpida. No sabía nada de su personalidad o quién era realmente. En segundo lugar, él definitivamente no tenía ningún interés en mí. No había forma de que mantuviera mis esperanzas. Eso era pedir problemas. Quiero decir, ni siquiera me ilusioné cuando gané la lotería, ¡por el amor de Dios! No soy una persona optimista (que era un poco deprimente, debería añadir).

Por último, insinuó que podría haber querido deshacerse de mí como niñera. Si se preocupa por su hermana, lo cual podía deducir con total seguridad por los eventos de hoy, haría lo que fuera por ella. Algo retorcido. Algo como pretender que le gustaba, eventualmente conquistarme, y luego dejarme de modo que estuviera tan molesta/enojada que me iría por mi cuenta. Algo horrible como eso.

Tal vez estaba pensando demasiado en esto y Edward era sólo otro hombre que tendría que evitar (y me evitaría) en mi vida. Aún así, el pensamiento hizo que apretará mis puños con rabia. Y eso era otra cosa:

¿Por qué nadie me advirtió que los ángeles eran tan tentadores y retorcidos?

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-

"¿Una aspirina, doctor?" Sonrió Alice.

Rosalie, Alice, y yo estábamos sentadas en nuestro restaurante favorito para desayunar. Estábamos tomando té y esperando a que llegara nuestro desayuno. Les había informado todo lo que había pasado en lo de los Cullen la noche pasada. Y ellas, por supuesto, estaban interesadas en el hombre guapo de mi edad.

"Eso es algo sexy," se rió diabólicamente Alice, "En el sentido de una relación enfermera sexy-doctor sexy."

"Mm," Rosalie estuvo de acuerdo, "Y en una mesa de operación…"

"¡Está bien!" interrumpí, "Están desviando totalmente mi punto."

"Bueno, debería serlo," rió Rosalie, "Debiste comenzar, 'Hey, chicas, conocí a este chico realmente sexy anoche en su casa. Fue taaaaan bueno. Conocí a sus padres.'"

Alice estalló en risas y me sonrojé. No me había dado cuenta que las cosas que me habían pasado en un día era algo que les ocurría a las parejas en un largo tiempo. Aparentemente a mis amigas les pareció gracioso.

"Cállate," intenté sin ganas, viendo mi plato.

"Bella, Bella, Bella," Rosalie sacudió su cabeza en señal de desaprobación, "¿Por qué demonios no estás yendo tras este delicioso semental?"

"No está interesado," murmuré. ¿Qué iba a hacer para salirme de esta conversación?

"Um…" dijo Alice como si me estuviera perdiendo de algo, "Entonces haz que se interese. ¡Cara bonita puedes lograrlo!"

"Y no nos vengas con esa mierda de que no eres bonita," dijo Rosalie contundentemente, "Sabes muy bien lo bonita que eres."

"Bueno, no puedo coquetear aunque lo intente," dejé escapar, "Espera. No, me retracto. No necesito que ustedes me enseñen a coquetear, gracias."

"Coquetear es simple, de verdad," explicó Alice, sorbiendo su café y recargándose en su silla. Claro que es fácil para ella. Ella simplemente sabe qué es lo que vuelve locos a los hombres.

"Todo lo que tienes que hacer son pequeñas cosas accidentales," dijo Rosalie, una sonrisa traviesa expandiéndose por su cara.

"Que luego no se hacen tan pequeñas," Alice se rió, "Bella, funcionará para ti. Eres lo suficientemente inocente para hacerlo funcionar."

"Oh, ¿cómo qué? ¿Rozarme accidentalmente con él mientras paso a su lado?" Reí ante el pensamiento, "No creo que pueda hacerlo con una cara seria, en primer lugar. Y segundo, Edward pensará que estoy loca."

Mis amigas rodaron sus ojos e iban a empezar de nuevo, pero las detuve.

".Quiero," dije, golpeando la mesa con ambas manos y enunciando cada palabra lentamente. Con la esperanza de haber mostrado mi punto, porque la gente en el restaurante se giró curiosa ante el ruido. Me sonrojé.

"No todavía," dijo Rosalie astutamente después de una pausa. Movió las cejas. Le entrecerré los ojos.

"Está bien," dije, con frustración en mi voz, "Lo acabo de conocer. Y prácticamente es mi jefe."

"Um…" dijo Alice, viendo hacia sus dedos inquietos, "¿Qué piensan sobre vivir en Lower West Side…ya saben… para vivir?"

"¡¿QUÉ?" Rosalie y yo gritamos al mismo tiempo. Bombardeamos a Alice con nuestras confusas y sorprendidas caras.

Aunque debía estar agradecida de que la conversación se hubiera terminado.

"¡¿PARA VIVIR? ¡¿COMO NOSOSTRAS VIVIENDO… AHÍ?" Rosalie casi gritó.

"Sólo decía," Alice se sonrojó. Sonrojo… hm… sonrojo. ¡Espera!

"¡Jasper!" Grité con tanta felicidad y sorpresa que Alice miró por encima de su hombro para ver si estaba detrás de ella. Me hizo un mohín cuando se dio cuenta que su novio de años no estaba parado a un lado suyo con un ramo de flores. Y antes de que pregunten, sí, así era como usualmente la recibía. Eso y un par de millones de besos.

"No," me reí, "Digo, ¿no vive Jasper en Lower West Side?"

Alice no respondió y Rosalie dio un grito ahogado.

"¡SÍ, ÉL VIVE AHÍ!" Rosalie y yo gritamos al mismo tiempo. Alice se hundió en su silla.

"No," dijo Rosalie bruscamente.

"Oh, vamos," se quejó Alice, "¿Al menos considéralo?"

Miré a Alice con incredulidad. Todas decidimos vivir en Midtown. Midtown era… ¡tan excitante! No me iba a mudar. Al menos que un meteorito realmente se fuera a estrellar contra Midtown.

Al ver que no hacíamos más que mirarla fijamente, Alice se volvió hacia atrás, derrotada y frustrada.

"Son tan testarudas," se quejó. Rosalie sonrió con suficiencia y yo me reí.

"Esto es democracia," expliqué con un encogimiento de hombros, "La mayoría tiene que ganar."

Los ojos de Alice vacilaron brevemente ante la comprensión de algo. Fue cuando me di cuenta.

"A menos que un país se desasocie," le dije a Alice. Pretendió no entender y arqueé una ceja.

Hubo un momento en el que batallé en silencio con Alice, para hacerla admitir que no quería vivir más con nosotras. Una punzada de tristeza me hizo dar cuenta que ella realmente estaba considerando dejarnos. Supongo que era natural, sin embargo. Jasper era el amor de su vida. ¿Quiénes éramos para retenerla? Tal vez nuestro momento también llegaría… El de Rosalie antes que el mío. Alice se vio un poco confusa ante mi repentina tristeza. Nos sentamos por un momento mientras bajaba mis ojos de regreso a mi comida.

"¿Qué quiere decir desasociarse?"Preguntó Rosalie, rompiendo el silencio.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-

María me abrió la puerta con una enorme sonrisa en su cara. Estoy segura que la mía rivalizaba con la suya. Por extraño que parezca, realmente había estado esperando para verla. Era una niña realmente divertida para pasar el rato. Sin embargo, no estaba esperando las conversaciones forzadas e incómodas con Edward.

"Me gusta tu remera," dije con una sonrisa. Me sonrió con alegría y entré a la casa. Su remera era negra y tenía un cupcake*** color rojo sangre con una salpicadura negra en el centro. Por encima se leía, en letras ensangrentadas, 'I Love Cupcakes.' Casi me reí a carcajadas, porque era una imagen tan macabra con un título tan feliz.

"Mi mamá no quería que me la comprará. Decía que es muy oscura y gótica. No lo sé," María suspiró con un encogimiento de hombros mientras entrábamos a su habitación, "Me gusta llamar la atención."

Me reí. Era demasiado adorable. Entonces miró mis zapatos y sus ojos se abrieron como platos.

"¡OH POR DIOS!" Exclamó, "¡Me encantan tus zapatos!"

Se inclinó un poco para examinarlos. Eran unas ballerinas blancas con un lazo negro y diseños negros alrededor de todo el zapato. Realmente no pensaba que fueran algo especial. Sólo extremadamente cómodos.

"Gracias," me reí, "Hey, tal vez podamos ir de compras juntas algún día."

¿Era normal que creyera que eso sería muy, muy divertido? ¿Ir de compras con una niña de diez años?

"¿De verdad?" María casi chilló. Asentí pero levanté mi dedo.

"Primero tenemos que terminar con esta pila de tarea," dije, frunciendo el ceño. Hoy parecía tener una pila más grande.

"Oh, ¿los artefactos de tortura?" María resopló, "Si, hay más hoy. Papá los trajo esta mañana."

"¿Está aquí?"

"No. Él y mi mamá casi siempre están fuera. Usualmente sólo estamos Edward y yo en la casa. Y luego la niñera y yo, o la cocinera, cuando Edward se va a trabajar."

Así que a eso se refería Edward cuando dijo que él tenía el rol de padre.

"Oh. ¿Está Edward?"

"Sí. Es un perezoso y sigue durmiendo."

¿Por qué estaba pensando en él en su cama y en pijamas me superaba?

"No te preocupes, lo escucharás cuando se despierte. Siempre va directo al piano para refrescarse."

"Que… artístico," dije lentamente.

"A otras chicas, creo, también les gustaría," María rió probablemente por mi expresión soñadora, "Pero nunca trae a nadie a la casa ni nada. Dice que soy la única chica que ha conseguido tener toda su atención. Creo que es sólo porque piensa que es demasiado bueno para cualquier chica."

Oh, eso es genial. Ahora, de verdad tenía una oportunidad… ¡no que alguna vez haya querido una! Psh. Noo…

"Espero que no te importe que pregunte…" dije tentativamente, "¿Pero qué ha pasado con esas… 'niñeras malas'?"

María bajó la mirada y suspiró.

"Bueno, hubo una que me engañó para mantenerme en la cocina mientras trataba de robar la joyería de mi mamá. Y luego hubo otra que sólo estaba interesada en contrabandear comida fuera de la casa. Y otra que sólo estaba interesada en mi papá. Ew, lo sé. Y finalmente, una que trató de besar a Edward… cada oportunidad que tenía."

No es de extrañar que a Edward no le gustara. Dios, tenía buenas razones para ponerse en guardia al segundo de escuchar, 'nueva niñera.'

"Por Dios," dije, sorprendida por sus desgracias, "¿Alguna vez has tenido una niñera buena?"

"Estoy sentada justo al lado de ella," dijo María con una sonrisa y una mirada hacia mí con esos ojos angelicales.

"Aww," dije, agitando su cabello, "¡Gracias! Pero ese elogio no me convencerá de dejar la tarea e ir de compras en su lugar."

"Por fin," una aterciopelada voz dijo detrás de mí, "Alguien que es realmente inmune a los encantos de María."

Me giré para ver a Edward apoyado en el marco de la puerta. Sus brazos estaban cruzados, su desordenado cabello (como si acabara de rodar fuera de la cama), y tenía su pijama azul con una playera gris. Se veía bieeeeen… P-pero eso no importaba p-porque ¡n-no me gustaba de todos modos!

Me preguntaba cuánto tiempo estuvo ahí parado… ¡Maldición! ¿Por qué no fue a su piano primero? Al menos podía haberme escondido en el baño por un tiempo y así poder acomodar mis pensamientos o algo. Como la cobarde que era.

María, el perfecto angelito, rápidamente le enseñó su lengua y él se rió. Luego, volvió su mirada hacia mí. Sus ojos tenían un brillo travieso y su sonrisa me dijo que estaba tramando algo.

¡Pero qué!

¿Qué demonios estaba tramando éste ángel…?


*Los ángeles de Charlie fue una serie de televisión estadounidense, emitida por la cadena ABC entre 1976 y 1981. La serie narra las peripecias de tres mujeres (los ángeles) que dejaron el Cuerpo de Policía para trabajar en una agencia de detectives propiedad de Charles Townsend (Charlie). También se han hecho películas.

Fuente: Wikipedia xDD

** Son unos libros escritos por William S. Gray y Zerna Sharp. Eran usados para que los niños aprendieran a leer en USA por los años 30s y 70s.

Fuente: Entre Wikipedia y yo xDD

*** Al menos yo siempre los conocí con ese nombre pero bueeeeno, vivo en una ciudad donde hay más Starbucks que hospitales. La televisión me dijo que su nombre en español es 'magdalena'


¡Perdón!

Sé que tarde muchísimo y les pondría mis excusas pero… ¿para qué?

En tres minutos tengo que salir así tengo que ser rápida como Flash(¿) y sólo me da tiempo de decir que por como están las cosas con emeCe y conmigo (escuela, trabajo, etc.) Estoy buscando una beta para este ficc. ¡POR FAVOR! Si me quieren ayudar lo pueden hacer por PM o por mi msn (cigarette . smk hotmail . com)

Y ok, se me hizo tarde xDDD

¿Reviews?

PD: Amo a María (L)

PD2: Perdón por los dedazos o algfo con el cap, mañana los corrigo.

Chelle