PARA REDIMIRME OS PREPARO EL TERCER CAPÍTULO YA

Japón.

-Hacía años que no venía.

-Eso lo se, ¿cómo me queda en conjunto?-era una chica morena de unos veinte años, vestida con un conjunto deportivo amarillo con una raya negra, era de estilo retro, como si fuera de hace veinte años.

-Perfecto. Hace que te parezcas más a mí que a tu padre.

-¿Aún le guardas rencor?

-Ya no tanto. Pero a Elle… a Elle le espera un infierno.

-Supongo que incluso dentro de la organización Elle y tú os llevabais de maravilla.

-No lo dudes. Por cierto ¿te conté lo del viejo que me enseñó a luchar?

-¿Lo de que cuando acogió a Elle le arrancó un ojo por insultarlo?

-Era un gran tipo, Elle después lo mató. Ojo por ojo.

Madre e hija siguieron caminando por una concurrida calle de Tokio. Había viajado hasta Japón porque un lisiado japonés que vivía en Los Ángeles les informó, con algo de persuasión, sobre el paradero de una mujer rubia, ciega, escuálida, operada,…

Entraron en un bar, un bar común, pidieron sake y shushi. Cenaron y se dirigieron a un céntrico hotel. Miraron las dos pequeñas maletas. La morena sacó de una de ellas una Katana y unos . Mientras que la rubia, su madre, sacó un fusil, una pistola y como su hija una Katana. Esperaron a que la noche fuera más oscura. La verdad era que querían terminar rápido para irse de vacaciones. Tenían interés por el Mediterráneo, el Caribe y el Egeo.