Hola de nuevo, no sé si alguien sigua leyendo, bueno yo publicare hasta el final esta historia le pesa a quien le pese… este capítulo está pasado de tono, ya dije no quiero niñs por aquí ya este cap si esta medio fuerte, no sé si dejaron reviews no he revisado … si dejaron gracias y si no, no importa ya que solo escribo por el placer de hacerlo

Shaman King no me pertenece

Hollybell

¿Cuánto pagarías por mí?

Capitulo 2

Chico guapo, con excelente cuerpo y complaciente e iniciado

No importa la preferencia sexual

¿Cuánto pagarías por mí?

Llamar: 771 11 5609

Segunda noche

Tenía ya veinte minutos sentado en esta banca descolorida, había empezado a llover otra vez, sin duda llovería todas las noches hasta que terminara el verano, aunque me estaba mojando no podía moverme por el increíble dolor punzante que se centraba en mi trasero, esta había sido una mala noche, una mala paga y un maldito bastardo ebrio que follo en mi hasta que se canso. No podía hacer nada al respecto, con los golpes que dio, solo evite que golpeara mi rostro ya que, de alguna forma de este rostro es como vivo; de mi cara y de mi cuerpo. Los golpes a decir verdad no me importan, duelen unos días pero siempre sanan, no es como las palabras que me pueden llegar a decir, las palabras también duelen, y esas nunca sanan, por eso odio que me ofendan… aunque tal vez no pueda hacer nada al respecto.

Al menos no mientras alguien está pagando por mis servicios, solo puedo defenderme cuando alguien no me conoce, como la noche anterior que aquel chico, sin conocerme siquiera me dijo vagabundo, sí que me molesto, en ese momento no lo reconocí fue por eso que lo enfrente, de haberme dado cuenta de quién era, tal vez ni siquiera le hubiera hablado y solo lo huera visto, era él aquel chico que muchas veces había visto en revistas y en periódicos, aquel chico que era un año más joven que yo, lo tenía todo, podría decir que lo envidiaba pero, creo que la palabra exacta era admiración, ya que aunque el parecía feliz en la fotos su mirada era tan fría y porque no decirlo sexy…

Si, él debía de ser mas infeliz que yo, y aun así siempre tenía un gran porte, desde que, por primera vez en una foto hace cinco años casi podía decir que me había enamorado de él, casi por que en ese entonces yo vivía muy feliz con alguien mas y en ese entonces yo solo tenía ojos para ella, aun así sabía casi todo de él, hasta el hecho que tenía una esposa y un hijo de apenas un año, aun así me gustaba, y fue más la admiración que le tuve cuando hable con él y de alguna manera acabamos cenando juntos… un golpe de suerte del destino que no iba desaprovechar si él estaba frente de mi y sería la única vez en toda mi vida, al menos debía sentirlo cerca, por eso le bese y para mi sorpresa, él no se movió ni me alejo hasta que terminé de besarlo, lo recuerdo muy bien, como pude traspasar esa mirada dorada de sus ojos y ver la consternación que tenía, sin duda alguna nunca lo había besado otro hombre, solo atino a darse la vuelta mirarme de reojo una vez más, sonrío irónicamente, no sé qué fue lo que dijo, pero después de eso tomo un taxi y se fue, ese chico sí que tenía un buen trasero.

Ahí acabo mi momento de felicidad gratuita que te otorga la vida después de patearte, por eso hoy cuando me dijeron que tenía una "cita" y fue un hombre a recogerme y me arrojó en la cama de un hotel de paso barato, bajo mis pantalones sin mucho detenimiento y se introdujo en mí, causándome dolor solo pude cerrar los ojos y pensar en él… en Ren Tao, el chico que tenía una mirada dorada.

Mi teléfono sonó, sin duda era mí querido empleador.

-Horo, ya acabaron - pregunto con su clásica voz, por mi… Asakura debió de sacar bastante por esta noche así que no debía tratarme mal, al menos por hoy

-sí, ya termino-le conteste con monotonía, de hecho no me importaba regresar o no, no había diferencia alguna para mi, solo la delgada línea que hay que sobrepasar para soportar el dolor de mi trasero y caminar hasta allá, tal vez ya debería estar acostumbrando a que follen en mi trasero pero esta es apenas la segunda vez que pasa, así que aun no estoy acostumbrado… era más fácil complacer chicas, pero sin duda el Maldito Hao gana más vendiéndome a Hombres insatisfechos que quieren sentirse superiores

-¿a qué hora piensas regresar?, sabes que no me gusta que estés fuera, ayer te di ya un descanso- me dijo serio, así que mi no me quedaba de otra, tenía que ponerme de pie y caminar.

-si ya voy – fue lo último que le dije antes de colgar el teléfono.

Camine por las mojadas calles, no sabía ciencia cierta si lo que se resbalaba por mis mejillas eran lagrimas o solo la lluvia, hacía ya tiempo que no distinguía la diferencia de cómo se sentía llorar y estar en lo que podía catalogarse "mi estado natural". Sentía impotencia, odiaba vivir; tal vez había una solución y el lejano sonido de la muerte en un silencio profano me dejaría estar al fin en paz, solo divise un puente donde tal vez todo acabaría, si ese era el lugar perfecto para terminar conmigo.

-vagabundo – escuche que me dijeron, si empezaba a odiar esa palabra, pero qué más daba, trate de ignorar pero me tomo el brazo, seguramente un hombre de esos que quería pasara un buen rato

-podría dejarme en paz, no estoy en servicio – le dije pero me sorprendí al ver el rostro de quien estaba ahí, su piel blanca y su largo cabello violeta oscuro, era el de nuevo el chico de mirada dorada, Ren tao estaba de nuevo enfrente de mí, y tenía una cara extraña al parecer no entendió lo que le dije ya que tenía una ceja alzada y una expresión de interrogación que luego cambio, no era mi intención que él se enterara a que me dedicaba… era … denigrante, pero al parecer no era nada tonto y debía suponerlo.

-¿estás bien?- me preguntó, aun con una ceja lazada, no me imagine nunca volverlo a ver, y de hecho si lo volvía no me esperaba que me dirigiera la palabra después de lo que le hice la noche anterior.

-si- le conteste, pero no pareció creerme, luego vi como levanto una mano y la dirigió a mi rostro, limpio lo que parecían ser lagrimas, después de todo si estaba llorando, esto sí que era humillante, ahora no solo soportaba el dolor de mi trasero sino también el de mi orgullo al verme llorando frente a otro tipo.

- entonces eres un prostituto- me dijo serio, se había dado cuenta, otro golpe más para mi, supongo que el niño rico vendría vanagloriarse conmigo abusando de mi… lo que faltaba… tal vez buscaba un entrenamiento.

-humm- trate de no responderle e irme de ahí, a decir verdad si él buscaba sexo y experimentar que buscara a otro, simplemente yo no lo haría con él, lo haría con cualquiera, pero no con el… aquel chico que desde antes me gustaba. – no pienso atenderlo, sea como sea adiós

- estas insinuando que yo… ah no… no – él se sonrojo… medio gracia al parecer no pretendía comprarme, entonces porque estaba de nuevo aquí…

-mi auto se averío, llamé al seguro pero los idiotas no llegan por el trafico y te vi- al parecer no mentía pues su auto estaba a una cuadra, ¿cómo sabía que era su auto?, sencillo en ese barrio nadie tiene un deportivo extranjero… nadie.

-al parecer pasas por ese barrio a menudo – le dije serio aun no estaba de humor, pero quería seguir conversando, mientras veía su cara de fastidio

-queda de camino a casa- me respondió con monotonía antes de que su teléfono sonara, se alejó para contestar y luego me vio, tal vez los del seguro ya habían llegado.

-¿te vas? – le pregunté, pero él me miro con una cara de molestia, tal vez no deba entrometerme.

-esos idiotas no llegaran, iré a ver si enciende ese estúpido auto – me dijo mientras caminó hacía el. Lo encendió, parecía saber la falla, sin duda alguna este era un niño rico que no sabía nada de nada, está bien yo una vez hace muchos, mucho años con mi hermana intente reparar una aradora de tierra y descubrí cuatro horas mas tarde que no tenía gasolina… a cualquiera le puede pasar, pero el ya era un hombre y yo en ese entonces era un chiquillo, un buen niño.

- creo que solo le falta diesel – le dije y él me miró frunciendo el entrecejo, si que era gracioso verlo, según sabía el no cometía errores, solo en la segunda vez que lo vi parecía ser una persona cualquiera. Después del todo me olvidé del dolor en mi trasero.

-iré a comprarlo- me dijo y yo le sonreí, no sé cómo podía ser así con el… parecía que me olvidaba de lo que yo era realmente y juntos éramos personas normales.

- es un lugar peligroso, si te reconoce alguien te asaltaran, secuestraran o sin numero de cosas que puedan hacerte, mejor toma un taxi y regresa mañana- el suspiró –así mañana también podremos vernos – finalicé y me miro extrañado, no sé en qué tono lo dije pero el se sonrojo, muy común en mi flirtear inconscientemente, después de todo el me gustaba, solo había un pequeño inconveniente en coquetear con él, yo era un prostituto, y él era una de las personas más importantes aquí, claro sin contar con el hecho que estaba casado y que tenía un hijo, de no ser por eso no había ningún problema.

- claro, si dejo aquí mi auto, para encontrarme contigo mañana…es una estupenda idea- bien, sé notar el sarcasmo y eso era lo él que usaba conmigo, eso me molesto.

-oh, disculpa solo trataba de ayudar al señor, disculpe mi atrevimiento - le dije molesto y caminé no pensaba quedarme a pelear pero él me tomo de un brazo.

-el auto se lo llevará una grúa, igual mañana por la noche, tal vez pase por aquí y coma una hamburguesa –el tono de su voz que empezó muy fuerte había terminado suave, no lo creí el… vendría mañana, sería por mi… sin dudarlo me acerque a él, y le dije al oído muy cerca respirando peligrosamente por su cuello aspirando el aroma delicioso de la colonia que tenía, rozando su piel lo suficientemente cerca para sintiera mi respiración, pero lo suficientemente lejos para que no tocara y el deseara que lo tocara, así con ese, roce le hable al oído.

-genial, tal vez yo también este por aquí…

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Sabía que había llegado tarde, y sabía lo que pasaba, aun así valió la pena. Hao se molestó, según sabía había llegado otro cliente y me había pedido, pero como yo no llegué a tiempo el cliente se desesperó y rompió algunas cosas luego peleó con Hao y finalmente se fue, era uno de los clientes favoritos, pues pagaba y mucho.

Hao en cuanto me vio fue directo hacia mí y me dio un golpe en el estomago, una chica Marion me dijo lo que pasó.

-sabes que perdimos a uno de nuestros mejores clientes, me hablo Hao mientras yo seguía engullido en suelo después de los golpes que me había dado.

-ya había salido con uno antes – me defendí generalmente yo solo salgo con un cliente por noche, pero me cayó con una patada en las costillas, si sabía que esa era el último golpe que él me daría

-por eso te llame y te dije que llegaras, sabes bien cuanto me debes, no solo pagaras lo del hospital y el funeral se esa estúpida mujer, también pagaras todos los daños que hizo ese hombre y cuanto se me antoje, no te daré tu libertad hasta que se me dé la gana Usui.

- - no le conteste, eso ya me lo imaginaba, lo que no tenía que recordarme era el hecho de que ella se hubiera muerto, ese era un dolor tan grande y tan profundo que siempre lo llevaba sellado dentro, ni siquiera mi hermana pudo ayudarme a superarlo él no tenía derecho ni a mencionarla.

Mi dolor me cegó solo por mencionarla, fui sobre de él y lo golpee, pero enseguida unos hombres me quitaron de ahí solo pude darle un golpe, con eso me basto.

Después de eso recuerdo que me llevaron atrás de un callejón con las órdenes de Hao, golpéenlo hasta que entienda, ni solo golpe en su cara, y así lo hicieron hasta que deje de sentir dolor y solo podía gemir por la necesidad de mi cuerpo y el derecho de suplica, hasta que mis ojos ya no podían ver y de mi boca salía aquel liquido rojo sabor metálico por las heridas internas que me debieron de dar, generalmente prefería esto a los azotes, estos golpes se quitaban en unos días, mas las cicatrices de mi espalda tal vez nunca desaparezcan.

Aún así valió pena llegar tarde ya que.

La próxima noche también te estaré esperando…

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