Epílogo- ¡Porque lo digo yo!

Por siempre

Los personajes no me pertenecen, pero la historia es producto de mi imaginación.

1 AÑO DESPUÉS

Edward POV

Bella estaba perdiendo la cabeza, después de haberle puesto sal al café en lugar de azúcar había cocinado para desayunar unos panqueques con aceite de oliva. Temía seriamente que si Bella continuaba con ese estado de nerviosísimo que había tenido desde la semana pasada, comenzaba a pensar seriamente que tendría una visitar pronta al hospital más cercano.

"Bella, Bella".- La llamé por tercera vez.-"Tienes que tranquilizarte".- Pedí mientras caminaba atrás de ella por todo el apartamento. Y como las otras veces solo me gane una mirada de reproche y silencio.

Me detuve solo cuando Bella entró al baño principal y me azotó la puerta en las narices. Rodé los ojos ante su reacción, después de cinco minutos esperando a que saliera me dio a entender que no pensaba hacerlo por un buen rato, por lo que decidí arreglar un poco el desastre que Bella había causado en la cocina.

Después de un año, Bella había decidido que quería aprender a cocinar cuando era algo que odiaba y siempre estaba más que dispuesta a pedir algo o ir al restaurante en la esquina de la calle donde vivíamos. Tenía una semana intentando cocinar diferentes recetas, desde unos simples huevos hasta un ceremonioso pato a la naranja. Ambos sin éxito alguno. A los huevos los había dejado sin cocer y con exceso de sal, y el pato... Terminó con un par de naranjas enteras en sus intestinos.

Y lo más raro de todo, era que Bella no me había dicho el motivo por el cual estaba así, no estaba en su período, (llevo la cuenta de este para saber cuando no debo hacer broma alguna) y tampoco era el calor que hacía en la ciudad ya que había un frente frío y no hacía nada más que llover.

Seguí con mi tarea de arreglar la cocina mientras me partía la cabeza imaginado que podría ser lo que molestaba a Bella. Una vez que había terminado me dirigí a la habitación para cambiar mi pijama por unos pantalones de mezclilla y una camisa sencilla. Desde hace unos meses que había renunciado a cualquier victoria o con mi cabello, por lo que ya no me molestaba siquiera en peinarlo.

Me giré para volver a la sala cuando me tope con los ojos firmes de Bella. Estaba decidida a decirme que es lo que estaba pasando. Con la mirada me indicó que me sentara, así lo hice y me preparé para lo peor.

Bella suspiró y se paro enfrente de mí mirándome con una mirada que anunciaba lo peor, ¿iba a terminar conmigo? Pase saliva notoriamente y observe como una sonrisa fugaz cruzaba sus labios.

"Estoy embarazada".- Anunció dejándome en blanco. ¡No podía ser eso cierto! La miré esperando ver que se partiera de risa, pero sus ojos se mostraban tortuosos esperando una reacción de mi parte.

Duré sin moverme un rato hasta que sentí que Bella comenzaba a alejarse de la habitación fue cuando me levanté y corrí para abrazarla por la espalda.-"Todo va a estar bien".- Dije con voz áspera debido al largo rato que dure en silencio.-"Vamos a salir adelante, yo trabajaré doble turno para que tú puedas terminar de estudiar...".- Continúe diciendo para después callarme cuando sentí como el cuerpo de Bella se movía como si estuviera llorando.

La giré para poder abrazarla mejor y me llevé tremendo chasco al ver que no eran lágrimas lo que corrían por sus mejillas, sino que una enorme sonrisa iluminaba su rostro. Al ver mi expresión de confusión Bella estalló en carcajadas, dejándome aún más atónito.

"¿Colapso nervioso?".- Pregunté intentando adivinar que es lo que le pasaba a Bella y porque estaba partiéndose de risa en mi cara.

"Tu cara".- Logró decir entre una de las carcajadas.-"Eres tan lindo".- Añadió una vez que las carcajadas habían cesado y ahora solo limpiaba las pequeñas lagrimas que adornaban sus hermosos ojos.

"¿Gracias? Pero, ¿a qué se debe que sea lindo?".- Cuestione comenzándome a dar cuenta de las intenciones de Bella.

"No estoy embarazada".- Dijo un poco más seria.-"Pero es peor".- Anunció soltando un suspiro.-"Lamento haberte hecho pasar por tantas cosas esta semana, créeme la mayoría fueron sin intención".- Comentó sonriendo fugazmente.-"Tendremos visita este viernes".- Finalizó mirándome con terror en los ojos.

Pero nadie sabía donde vivimos. Literalmente pude entender porque el comportamiento de Bella esa semana y en cierto modo la juzgue por no haber hecho mil cosas peores; esto significaba que su abuelo y el resto de nuestra vida antigua nos había encontrado. Ambos sabíamos que este momento, eventualmente llegaría pero siempre que alguno de los dos tocaba el tema, el otro lo desviaba cambiado el punto de conversación a algo completamente distinto. Por lo cual ahora, habíamos durado 45 minutos sin hablar una sola silaba y mi garganta estaba cerca.

"¿Cómo...?".- Comencé a preguntar pero no pude continuar debido a que mi voz sonaba mas como un graznido que mi usualmente sexy voz. Rodé los ojos ante mi comentario ego centrista, Bella tenía razón y necesitaba una seria cantidad de humildad, algo que era proporcionado por Bella y sus comentarios sarcásticos.

"Alice".- Se limitó a contestar Bella, y con eso era suficiente para una explicación. La pequeña Alice juró encontrarnos el día que se dieron cuenta de nuestra fuga; lo recuerdo tan bien, su chillona voz con la palabras altisonantes a través del auricular del celular de Bella.

"Ella nos encontró".- Dije finalmente con un suspiro largo y pesado. Tendríamos que dar tantas explicaciones a tanta gente.

"No es como si nunca fueran a encontrarnos; tarde o temprano lo harían, además de que yo también extraño mi vida, no la parte de los tutores molestos".- La miré fulminante en la última parte.-"Pero si a mis amigos, como me divertía".- Confesó con voz baja.-"Tal vez sea tiempo de volver".- Comentó en voz aun más baja, como si fuera un pecado decirlo en voz alta.

"¿Y abandonar lo que hemos construido aquí?".- Cuestione ofendido; yo había renunciado a todo por estar aquí con ella, y ayudarla a superar su pasado y ahora ella, ¿quería tirar todo a la borda?- Renuncié a mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi seguridad, todo. Renuncie a todo por empezar desde cero contigo, dos vidas nuevas donde estaríamos solos los dos".- Espeté con los dientes apretados.

"Y ha sido maravilloso, Edward".- Contestó Bella acercándose a mí.-"Hemos crecido como personas los dos, juntos que era lo principal en este plan; no quiero seguir ocultándome de mi pasado, Edward. Mi pasado es quien me forma en el presente, y quizá no haya sido perfecto, y tal vez tuvo muchos defectos, pero es mío y me ha traído hasta aquí, me ha hecho lo que soy, por lo que no cambiaría ni un solo segundo de lo que he vivido".- Finalizó intentando acercándose a mi lentamente, sus palabras eran ciertas pero aún así me dolía que quisiera abandonar nuestra vida que habíamos creado juntos, por lo que me aleje de ella.

Pude ver el dolor en sus ojos al ver que me aleje de ella cuando intento tocarme.-"No puedes pedirme esto".- Contesté extremadamente molesto tomando mi chamarra junto con las llaves del auto y salí disparado del apartamento dejando a Bella con lagrimas en mis ojos. Los dos estábamos siendo egoístas, ella por pedirme que dejara la vida que amaba, y yo por no entender que Bella no podría ser solo mía por siempre. Azoté la puerta del auto y me dirigí a un restaurant que quedaba bastante retirado del vecindario donde vivíamos; una vez que había llegado me senté y ordene un agua fresca.

Y así pasó una semana, en las cuales después de salir del trabajo me iba a sentar en la misma mesa, y no regresaba hasta entrada la noche cuando Bella ya estaba dormida, y lo único que podía hacer era llorar en silencio al ver sus ojos rojos e hinchados con la almohada húmeda por el rastro de sus lagrimas derramadas.

Me sentía como la peor mierda del mundo, pero me era demasiado difícil contemplar la idea de volver a nuestras vidas que eran bastante aburridas para ser honestos. Me hinqué a su lado y contemplé su cara como si fuera la primera vez que lo hacía.

"Alice, ella es la mejor amiga de mi nieta Bella".- Había dicho el Sr. Swan para iniciar con las presentaciones de costumbre. Recordé como me había caído el balde de agua fría sobre mí al darme cuenta que a la que debía cuidar era esa creatura de ojos cafés, pensé que tendría que ser su amigo y termine siendo su novio. Desde aquél día cada una de las caras, gestos que Bella hacía habían aparecido en mis sueños y se habían marcado en fuego en mi memoria por la eternidad.

Mis manos comenzaron a picar justo como aquella vez que fui atrás de ella y hablamos por unos segundos en el jardín trasero; esa insistente necesidad por estar tocando su piel, solo para sentir que ella es real.

¿Aburridas? ¿Nuestras vidas aburridas? ¿Cómo osaba si quiera pensar eso? Si durante las primeras semanas no hice nada más que terminar embarrado con algo y regañado por su paciente nana. Ella lograba sacar lo infantil de mí, lo cual tenía bastante olvidado; había olvidado lo que era hacer algo solo por querer hacerlo y divertirse.

El humor de Bella solo mejoraba cuando yo dejaba de molestarla, pero eso se fue al caño cuando su abuelo decidió que era tiempo de dejarnos solos y que él tendría que regresar a sus viajes; fue ahí cuando, al no tener supervisión alguna, la verdadera guerra se desato.

Cada minuto con Bella, era un golpe bajo a mi ego y a mi autoestima. Siempre tenía alguna crítica sobre mi aspecto, ¿Cómo poderle regresar esos golpes cuando ella no tenía ni un solo defecto? Alguna vez llego a bañarme a baldazos solo porque insistía en que olía mal, la segunda vez terminó lazándome líquidos pegajosos y frutas en pedazos.

Sus pruebas a mi salud mental dejaron bastante afectadas, sin mencionar unos cuantos kilos demás debido a las múltiples noches comiendo pastel de chocolate, que parecía ser la única obsesión de Bella; después, dejo más que uno que otro moretón en mi cuerpo al intentar hacer el papel de la damisela en peligro lanzándose del balcón.

Aún podía sentir el escalofrío que recorría mi cuerpo cada vez que Bella estaba demasiado callada, o su mirada tenía ese brillo especial de que traía algo entre manos, y lo peor de todo, después de un año, sus bromas no cesaron, ni cesarán.

Me hizo sentir como un chiquillo en más de una ocasión, como un adolescente lleno de hormonas las cuales no podía controlar; llegué a pegarle a un verdadero adolescente solo porque ella bailaba con él, llegué a dejarle saber que no podía tomar dos cervezas sin que todo mi mundo comenzara a girar.

Me hizo entrar a un sex-shop, aunque en realidad esa no fue del todo su culpa, y termine divirtiéndome bastante; como cada momento que pasaba a su lado. Me había dado un verdadero motivo para creer que la vida era divertida y que valía la pena vivirla al máximo. Ella ere un dilema, un dilema sin el cual no podría vivir.

Recordé nuestro primer beso tan inusual en un estadio de beisbol forzados por la enfurecida multitud, ambos con diferentes parejas; sonreí el recordar como en mi mente lo único que pude pensar fue nunca le dejes ir. Y no lo hice, aunque de ahí faltaba mucho camino para que estuviésemos juntos.

Hicimos apuestas tontas y ella perdió, solo porque yo hice trampa. Hice una mueca al recordar la semana pesada que le hice pasar con tantas bromas, y el tortuoso recuerdo de su venganza poniéndole laxantes en nuestra comida a Victoria y a mí.

¿Victoria? ¿Qué habrá sido de ella? No importa.

La miré nuevamente, observando cada rasgo de su delicada cara que tenía tan bien memorizada. Volví a hacer una mueca al recordar la vez que la llame fenómeno provocando que Bella se derrumbara y que Alice me insultara con su repleto repertorio de palabrotas.

Después de aquella vez, juré que jamás seria el culpable por la cual Bella lloraría.

Y véanme ahora, recordando mi vida de un año y aun la hice llorar; eso no estaba bien. El día cuando tomamos la decisión de huir, en el avión me hice la promesa a mismo que haría cualquier cosa por la felicidad de Bella, y ahora se la estoy negado. Si Bella quiere regresar, regresaremos.

Deposite un beso en su frente y me acosté en mi lado de la cama. Mañana hablaría por ella en cuanto despertara, era hora de volver.

Bella POV

Abrí mis ojos lentamente al sentir la molesta luz del sol entrando por la ventana y pegándome de lleno en la cara. Sentí mis ojos tan pesados que me costaba trabajo mantenerlos abiertos, me quite con los dedos las lagañas que se formaron debido al llanto de la noche anterior.

Me giré y visualice a un Edward durmiendo plácidamente a mi lado, con su armoniosa cara en completa paz, sin algún motivo que lo molestara; recordé cuantas veces sentí seguridad al solo contemplarlo, o oír su voz solo con saber que él estaba cerca de mí.

Sonreí volviéndome a acostar a su lado, esta vez quedando frente a frente. Recordé el día que comencé a confiar en él, después de haberme llamado fenómeno me abrí por completo a él, le conté mis traumas y miedos debido a una terrible infancia. Por supuesto, al día siguiente lo había arruinado haciéndome un montón de bromas e ignorándome por la muñeca con un incendio en la cabeza.

Nuestro primer beso tan original, tal y como era nuestra relación. Hubiera deseado que Edward me hubiese besado cuando él quisiera y no porque una multitud aventando restos de comida lo exigía. De cualquier manera, sería una anécdota divertida de narrar a mis futuros hijos y nietos.

Rodé los ojos ante la peor locura que alguna vez invente, creer que el Sr. O'Connell había abusado de mí, fue una alucinación creado por mi subconsciente traumatizado por la película que habíamos visto; ese era un motivo para que cualquiera saliera corriendo juzgándome de una loca demente, pero no Edward, el solo rodó los ojos ante mi exceso de imaginación.

Solté una pequeña carcajada al recordar la escena que habíamos protagonizado en aquel karaoke junto con James bailando al ritmo de la pegajosa canción. Esa había sido la vez que más había estado cerca de él, y como de costumbre Edward lo volvía a arruinar llamándome chiquilla inmadura.

Sonreí con añoranza al recordar a mi hermano y a su espectacular Rose. A ambos los conocí por un par de horas y los quería como si hubiera crecido a su lado, ese había sido el mejor día, porque después de toda la diversión que habíamos logrado, Edward había confesado sus sentimientos de la mejor manera, cuando estuve a punto de morir.

Si es que alguna vez regresábamos a nuestra vida anterior, tendríamos que regresar a esas cabañas donde pasamos los dos días más espectaculares, los dos acostumbrándonos a la compañía del otro sin hacer bromas pesadas y sin una lucha por tener el poder. Ambos habíamos cedido. Pasé mi mano por su enredado cabello y mi sonrisa de ensancho.

Pero fue borrada inmediatamente ante el recuerdo de lo que sucedió cuando habíamos regresado y el drama que continuo una vez que Charlie me había alejado de su lado. Había escuchado que Charlie tuvo que dejar Forks a pesar de que no fui yo la causante, al parecer alguien más sabía de su sucio secreto y lo hizo público.

Karma.

Me salí de bañar para después cambiarme con unos jeans sencillos y una camisa blanca; le deje una pequeña nota a Edward indicándole que había ido al supermercado a comprar un par de cosas para la cena de la noche.

El sol había regresado a alumbrar la ciudad después de un par de días de intensa lluvia y nubles; el aire fresco me ayudo a aclarar mi mente, yo era de las que creía que si tenías un lío en la cabeza, nada como una caminata en la tarde con el aire fresco para encontrar la solución.

Había pasado tantas cosas en dos años; la primera parte fue cuando aprendí a conocerme y a crecer al lado de Edward; el resto sucedió en el año que teníamos viviendo aquí. Habíamos formado una especie de tregua, aunque eso no excusaba que jugáramos una que otro broma pesada al otro, eso solo hacía las cosas más interesantes; hace un par de semanas que traía una idea en la cabeza, en un par de meses cumpliría 20 años y quería empezar como una nueva etapa, le tercera etapa de mi vida. Donde tendría a mis amigos y a Edward, a los dos juntos.

Pero a Edward no le parecía la idea del todo, y me lo había dejado muy claro al no haberme dirigido la palabra en la última semana; suspiré pesadamente mientras hacía fila para pagar los productos que iba a adquirir. Tenía que encontrar una manera de convencer a Edward de regresar.

Regresé al departamento con un par de bolsas lo suficientemente grandes para hacerme tener que caminar con extremo cuidado y no perder el equilibrio. Abrí la puerta y las bolsas se cayeron debido a la sorpresa. ¡Edward estaba desnudo! Lo único que tapaba cosas que no puedo describir aquí, era un ramo de flores blancas.

"¿Qué estás haciendo?".-Pregunté con voz baja mientras levantaba mis cosas.

"¿Necesitas ayuda?".- Cuestionó Edward acercándose a mí.

"¡No!".- Chillé al ver que amenazaba con bajar las flores.-"Ya lo tengo gracias".- Agregue para después dejar las cosas en el sillón de la sala. –"¿Qué estás haciendo?".- Repetí mi pregunta cruzando mis brazos.

"¿Tregua?".- Anunció en forma de pregunta.-"He sido un estúpido la última semana, tengo tanto miedo de perderte".- Explicó mientras se acercaba a mi.-"Pensé que si regresábamos nuestra vida aquí juntos se iría al demonio, y tú me cambiarías".- Confesó sentándose en el sillón aún con las flores entre sus piernas.

"Eso no puede pasar".- Contesté sentándome a su lado.-"No hay ninguna manera en la que tú me puedas perder; eres lo mejor que me ha pasado, pero no podemos dejar de vivir nuestras vidas y vivir en esta fantasía que hemos creado tu y yo".-Aclaré acariciando su cabello.-"Esta vida, es la perfección".- Concluí besando su mejilla.

"Lo sé".- Contestó girándose para verme a los ojos.-"¿Pero…?".- Agregó.

"Pero es tiempo de agregar este perfección a nuestras vidas; este año nos ha fortalecido a ti y a mí; no hay una sola manera que algo nos pueda separar".- Aseguré besando sus labios lentamente.-"A excepción que no quites tu desnudo trasero del sillón".- Dije entre risas.

Edward sonrió y me beso nuevamente.

"Lo digo en serio".- Dije rompiendo el beso y poniéndome de pie.-"Como no te has dignado a llegar a la casa esta semana, te aviso que hoy llegarán todos en un par de horas".- Anuncie dejándolo con la boca abierta; tomé las bolsas y me dirigí a la cocina.

"¡Espera, espera!".- Exclamó Edward corriendo a la cocina.-"¿Quiénes son todos?".- Preguntó.

"¡Edward! ¡Dejaste las flores en la sala!".-Chillé al verlo tal y como Dios lo había traído al mundo.

Después de hacer una mueca graciosa combinada con horror subió a la habitación a cambiarse para luego regresar vestido propiamente.-"¿Quiénes son todos?".- Volvió a preguntar.

"Jasper, Emmet, Alice, Rose, Anita, mi abuelo, James y su nueva pareja".- Contesté distraídamente mientras acomodaba diferentes cosas en las repisas de la cocina.-"Como dije, todos".- Repetí una vez que había terminado de arreglar.

"¿Planeas meter ocho personas en un departamento donde con trabajos dos personas pueden convivir?".- Cuestiono mientras se frotaba la frente con sus dedos.-"¿Cómo va a ser eso posible?".

"No lo sé".- Contesté encogiéndome de hombros.-"Será divertido".- Añadí mientras me comía una uva y lo dejaba hablando solo en la cocina.

3 horas después.

"Mueve tu trasero Cullen".- Espetó Alice quien se encontraba entre Emmet y Jasper.-"No puedo respirar".- Agregó.

"Si muevo mi redondo y suave trasero no me podré sentar en este ridículamente pequeño sillón".- Contestó apretando los dientes.-"¿Por qué no te sientas en las piernas de tu psicótico novio?".- Cuestionó con extrema molestia.

"¡No es mi novia!".- Terció Jasper que no había hablado desde que habían llegado.-"No desde hace una hora".- Completó.

"¡Su relación es un chiste!".- Exclamó Rose que estaba sentada en las piernas de su novio y se le veía extremadamente enojada.-"Terminan una hora y a la siguiente se aman con locura y pasión. ¡USTEDES SON EL CHISTE!".- Gritó Rose.

Jasper y Alice la miraron ofendidos.

"Rosalie, deja de moverte tanto ¡Me estás haciendo que se me duerman las piernas! ¿Has aumentado de peso?".- Preguntó Emmet sonriendo con malicia ganándose una bofetada de Rose.

"¡Dejen de moverse!".- Exigió Jasper en un tono muy femenino.

"¡Basta!".- Interrumpió mi abuelo que estaba sentado en uno de los sillones individuales.-"Me están provocando dolor de cabeza".- Explicó con un tono de voz más bajo y poniendo su dedo índice sobre su frente.

"¡Y a mí me saldrán hemorroides!".- Contestó una Alice muy enfadada.-"Usted muy cómodo sin tener que sentir la respiración de otros tres seres humanos en tu cara".- Añadió con rencor.

"Si, tres humanos y ¡un maldito duende!".- Chilló Rosalie.

Lo que siguió de la conversación es imposible de describir ya que no tenía idea de que era lo que estaban articulando las cinco personas que estaban involucradas en la acalorada discusión.

"¿No extrañabas esto?".- Preguntó James que se encontraba sentando en la barra de la cocina junto con un completo extraño que no hablaba español.-"El sonido de sus peleas sin sentido alguno".- Agregó para darle otro sorbo a su bebida.

Sonreí tiernamente mientras terminaba de poner las galletas en una bandeja que no sabía que teníamos.-"Era lo que más extraño".- Contesté.-"Y ser parte de ellas".

"¿Y Edward?".- Preguntó.

"Fue a comprar la cena".- Respondí encogiéndome de hombros.-"Nunca podré cocinar, ya me resigne".- Me reí abiertamente.

"¡BASTA! Rosalie, toma mi asiento".- Gritó Anita con tono de enojo.-"Emmet ponte de pie, y se un caballero".- Pidió mi nana.

James, su novio y yo corrimos a ver la escena que estaba transcurriendo en mi sala.-"Esto es épico".- Comenté sonriendo aun mas.

Emmet ahora se encontraba en sus rodillas rogándole a mi nana que lo dejara sentarse, alegando algo que su dulce trasero estaría agradecido por siempre; mi nana solo se limitaba a rodar los ojos. Mientras eso pasaba, Rosalie se sentó en el lugar donde antes estaba su novio, acto seguido por Anita volviéndose a sentar dejando a Emmet confundido y sin asiento.

"¿Qué fue lo que paso?".- Cuestiono rascándose el cabeza, confundido.-"¡Quiero sentarme!".- Exclamó Emmet haciendo un pequeño berrinche. Rodé los ojos y reí, había olvidado lo infantil que mi cuñado podía ser.

"¿Emmet?".- Lo llamé mientras colocaba la bandeja en la pequeña mesa de centro.-"¿Quieres mi puff para sentarte?".- Pregunté sonriendo como si le hablaba a un niño de cinco años; quien asintió vigorosamente y me abrazó.

"¡Eres mejor que toda esta bola de flojos!".- Gritó Emmet obteniendo que todos los presentes rodaran los ojos.

El resto de la cena trascurrió entre codazos y maldiciones de los invitados, pero no se había vuelto a soltar una discusión como la que Edward se había perdido, y ahora todo comíamos en un silencio extremadamente incomodo.

"¡Te amo Alice Brandon!".- Gritó Jasper logrando que todos nos lleváramos un chasco.-"¡No puedo estar un solo minuto más sin ti! ¿Se me novia de nuevo?".- Pidió Jasper poniéndose en sus rodillas.

Alice no se esperó y se lanzo a los brazos de su novio besándolo como si no se hubiesen visto en tres años.-"¿Una hora exacta?".- Preguntó Anita.

"Una hora exacta".- Contestó Rose distraídamente mientras daba otro bocado sin darle mucha importancia.

"¿Cómo es la vida aquí?".- Preguntó mi abuelo.

Miré a Edward antes de contestar.-"Perfecta".- Dije sonriendo ganándome una sonrisa ladina de mi novio.-"Nunca me había sentido mejor en mi vida abuelo; por primera vez en mi vida tengo a alguien permanente a mi lado, no porque le pagan, si no porque él quiere estarlo".- Comenté sonrojándome un poco mas.-"Abuelo, soy feliz".- Terminé sonriendo aún más haciendo que los ojos de mi abuelo se llenaran de lágrimas.

"Sin embargo".- Terció Edward.-"Creemos que es tiempo de regresar".- Anunció haciendo que todos los presentes soltaran una exclamación de sorpresa.-"Este año estando Bella ha sido perfecto, como ella dijo. Pero no podemos pretender que nada mas existe, y ahora que somos más fuerte, estamos listos para regresar".- Explicó Edward.

Alice abandonó los brazos de su bipolar novio y saltó sobre los míos.-"No tienes idea lo espantoso que es ir de compras sin ti".- Dijo con lagrimas en los ojos.-"Nunca me vuelvas a abandonar de esa manera".- Exigió limpiándose las lagrimas.

"Nunca".- Contesté sonriendo.

1 mes después (si, el tiempo pasa rápido en este capítulo)

"¡Edward Cullen!".- Grité saliendo de mi habitación solo con una toalla envuelta en mi húmedo cuerpo, baje las escaleras rápidamente y me abalance sobre su cuarto.-"Te dije que me ducharía yo primero, ¡Me has quitado el agua tibia!".- Reclamé mientras golpeaba su puerta insistentemente.

"¿Qué pasa?".- Preguntó mi nana que había salido de la cocina.

"El estúpido de Edward me dejo sin agua para bañarme".- Espeté con odio entre dientes.-"¡Esto no se quedará así!".- Amenacé contra la puerta.-"Nana, ¿Dónde están las copias de las llaves del cuarto de Edward?".- Cuestione mientras me dirigía al patio de lavado y comenzaba a llenar un balde con agua.

"En el garaje".- Contestó.-"¿Te la traigo?".- Se ofreció mi nana sonriendo en complicidad.

"Tu si me entiendes".- Para cuando regrese al cuarto de Edward el balde además de estar con agua helada, le había puesto todos los hielos que estaban en el refrigerador.-"Gracias nana, ¿puedes abrir por mi?".- Le pedí ya que con trabajos podía sostener el balde.

Entré sigilosamente al baño de Edward y sentí la nube de calor al entrar, ¡Maldito! Y yo congelándome con agua fría, ya mismo el sabría lo que se siente. Sin pensarlo dos veces abrí la puerta de la regadera, y le arroje el balde de agua.

"¡BELLA!".- Gritó Edward furioso después de recuperarse del impacto del agua helada.-"¡Estás loca! Cogeré un resfriado".- Espetó metiéndose de nuevo bajo el chorro caliente.

"¡Al igual que yo imbécil!".- Repliqué bastante molesta.-"Hicimos una tregua, ¿recuerdas? Me baño primero y luego tu".- Le recordé. Un mes, solo un mes habíamos desde que habíamos regresado y las bromas pesadas se hacían presentes cada día; mi abuelo nos había permitido vivir en mi casa, siempre y cuando cada uno en su cuarto. Habíamos accedido para no tener que pagar renta y poder ponernos a ahorrar para más adelante poder comprar nuestra propia casa.

Porque aunque no lo parezca, seguimos juntos y tengo la pequeña sospecha de que seguiremos porque a pesar de que Edward sacaba lo peor de mí, lo amaba como nunca pensé que podría amar.

Edward me sacó de mis cavilaciones cuando me tomo de la muñeca y me metió a su regadera.-"¿Qué tal si mejor compartimos la ducha?".- Preguntó sin dejarme tiempo de contestar porque me besó y nos quedamos así un buen rato.-"¿Sabes? Este mes me he sentido tal cual cuando empezamos a vivir juntos, cuando yo era tu tutor y tú me hacías la vida de cuadritos".- Comentó mientras besaba mis mejillas.

"Ahora que lo dices, tienes razón. Y me has hecho recordar algo".- Dije antes de pegarlo contra la pared y aprisionarlo con mis brazos.-"No duraste más de seis meses".- Confesé para después besarlo salvajemente.

"¿De qué hablas? Tenemos casi dos años juntos".- Respondió rompiendo el beso.

"Juntos, si".- Accedí.-"Mas como mi tutor solo duraste 3 meses".- Expliqué sonriendo triunfal.

"Vaya, y en tres meses me enamoré de ti".- Agregó tomando mi cintura y pegándome a él.-"¡Que poco original de nosotros!".- Añadió con dramatismo.-

"Somos un cliché".- Dije riendo abiertamente.-"Pero eres mi cliché favorito".- Añadí mientras lo besaba tiernamente.

No pude terminar de besarlo porque Edward abrió la puerta de la regadera y salió corriendo dejando un rastro de agua por donde pasaba; y en un parpadeo de ojos estaba de vuelta en el baño, pero aun afuera de la regadera. Mi miró a los ojos y se arrodilló.

¡No! ¿Edward se iba a proponer en un baño, desnudo y mojado? Eso sería original.

"Bella Swan, ¿te casarías conmigo? Para vivir el resto de nuestras vidas como el más grande cliché que ha existido"- Preguntó dejándome sin aliento, y en parte se debía a que había abierto la boca y algo de agua se había metido.-"Y si me permites, intentar romper cada uno que se presente".- Añadió sonriendo.-"Oh, Bella ¿estás llorando?".- Preguntó.

"No, son gotas de agua de la regadera".- Expliqué riendo tontamente. Me puse seria inmediatamente al darme cuenta que no había contestado su pregunta.

"Bella, ¿te casarías conmigo?".- Repitió Edward abriendo la pequeña caja donde estaba el anillo.-"Lo siento, la primera vez que lo pregunté olvide sacar el anillo".- Explicó haciéndome estallar en carcajadas.

Me hinqué para quedar a su altura y tome su cara en mis manos.-"Eres la única persona que me hace odiarlo un segundo, y al siguiente reírme a carcajadas. Eres la única persona que me da ganas de pegarlo un puñetazo, y querer comerte a besos. Eres la única persona, a la que le diría. ¡Carajo, si! ¡Si quiero!- Dije siendo invadida por una emoción que nunca había sentido, lloré de felicidad, lloré en sus brazos.

Porque este no era un final, era el perfecto inicio para mí.

FIN

Se les informa que Anabella no quiere escribir esta última nota de autor en esta historia, por lo que lleva media hora debajo de su escritorio.

(Suspiro) No sé por dónde empezar, esta historia ha sido todo para mí. Fue la historia a la que recurría cada vez que necesitaba escapar unos momentos de la realidad, sin embargo también fue la que me ayudo a comprender la realidad y que me enseño a vivir en la delgada línea entre la realidad y fantasía.

Esta historia, fue yo. Porque crecí con ella. La empecé a los 16 años y la termino casi a los 19. Y quizá no son tantos años de diferencia, no son los 912 días en los que esta historia estuvo, si no lo que contiene cada uno de esos días, tantas enseñanzas que no podría nombrarlas.

Esta historia me hizo creer en un mundo mejor, y me enseño mi verdadera vocación. Y por último, y lo más importante; me dio a ustedes, cada una de las lectoras que esta leyendo esto y que lo hizo por los 25 capítulos; por cada una de sus palabras en los Review.

Bueno, basta ya con el sentimentalismo. Espero que hayan entendido la pequeña metáfora del final.

Las quiere, por siempre.

Anabella Dennet.

Gracias, en verdad.

PD: ¡No se librarán de mi tan fácil! Aún tengo 2 historias pendientes, así que ahí nos leemos. :D