Edward Cullen, alias 'El Mujeriego'

Gracias a Stratan por ser beta de este capítulo

momams está haciendo la traducción, autorizad por la autora.

N/T: Cuando haya la necesidad de dejar algo en inglés, ahí mismo incluiré una nota con la traducción al español.

Capítulo 4 Gimnasio


- Edward -

No fui a ningún lado el sábado, estuve viendo televisión y escuchando música. Alice me llamó para saber si iría al club en la noche, pero le dije que no, que necesitaba un descanso. Se rió y me preguntó si mi equipo estaba aún funcionando.

La verdad es que tenía miedo de que ella estuviese ahí. No había dormido bien anoche, después de salir del club. Mis sueños y pensamientos habían sido un nudo enorme con Bella la protagonista y estrella.

Creo que la razón ro la que no puedo dejar de pensar en ella, es que es intocable. Eso la hace irresistible, eso y su hermoso y justo cuerpecito. Tendría que estar ciego para no apreciar esas curvas.

Tenía que encontrar la manera de sacármela de la mente. Una vez fuera, no volvería a dedicarle ni un segundo más. De eso no me quedaba duda.

El Plan 'Seduciendo a Bella Swan' estaba en marcha.

- Bella -

Alice llamó para decirme que Edward había decidido no ir al club la noche del sábado. Me dijo que era la primera vez en casi dos años. Le respondí que seguramente no se estaba sintiendo bien, pero ella tenía sus dudas. No le dije que yo también tenía las mías. Me quedé en casa el sábado viendo películas viejas y pensando en Edward.

Ya había decidido ir al gimnasio el domingo; con la mudanza había dejado de ir un par de semanas. Mientras caminaba hacia el gimnasio más cercano, pensé en todo lo que había ocurrido desde que tomé el caso de Edward Cullen.

La expresión de su cara cuando salió del club el viernes por la noche parecía de duda o dolor, me atrevería incluso a decir que de vulnerabilidad. No había forma en que hubiese debilitado sus defensas tan rápido. Resultaba imposible para alguien como él.

En los seis años y nueve sujetos a mi haber, la persecución había durado semanas, incluso meses antes de que cayeran y se enfrentaran a sus sentimientos.

En ese tiempo, aprendí que ninguno se había realmente enamorado de mí. Se enamoraron de la imagine que había creado para ellos. Por eso resultaba tan fácil encaminarlos hacia la persona indicada. Los nueve sujetos habían encontrado a su pareja, y yo me sentía feliz y orgullosa de ser parte de eso.

Era lo menos que podía hacer para que lo que había pasado con Brianna y Jordan no volviera a suceder nunca más.

Pero Edward era diferente. Tenemos cosas en común, y me sentía físicamente atraída a él, mucho más que con cualquiera en mi pasado. Cuando me tocó había sentido el calor recorrer todo mi cuerpo, tanto que quería volverlo a sentir. Por eso no había podido quitarle la vista de encima en el club. La forma en la que me miró… como si yo fuese la única persona ahí. Su aroma me resultaba intoxicante, su voz sensual. Estaba navegando en aguas desconocidas para mí.

¡Carajo! Quiero a Edward Cullen en todas las formas posibles. Estoy metida en un gran lío.

Edward

Decidí ir al gimnasio de mi calle. En vista de que el viernes falté, tendría que reponer el tiempo hoy. Me puse unos shorts de basketball y una playera antes de salir, con mi maleta al hombro, al frío aire de Seattle. Atravesé la puerta y me dirigí de inmediato a mi caminadora favorita, enfrente de la pared de espejos.

Puse la mochila junto a ella, marqué la velocidad e inclinación y empecé con mi rutina. Fue entonces cuando alcé la cara y gemí, no lo pude evitar.

Ahí en el reflejo frente a mí estaba Bella, en un pequeño top deportivo negro y unos pequeñísimos shorts azules. Tenía el pelo en una coleta que dejaba ver la suave piel de su cuello. Gemí de nuevo al ver cómo brillaba su piel sudorosa.

¡Idiota ve para allá, es el momento ideal para poner en marcha el plan!

Detuve la caminadora y me cambié a la que estaba junto a Bella. No me había visto aún, estaba viendo algo en su iPod. Pero ahora que estaba aquí, quería que me viera. Ajusté la máquina y re-inicié mi rutina. Volteé a verla, pero aún no había alzado la cara.

"Bella" dije de manera que sonar a pregunta. Volteó a verme y sus profundos ojos cafés se abrieron sorprendidos. Miró al rededor, cerró los ojos un momento y sonrió.

"Hola Edward," dijo un poco confundida. "¿Vives cerca?"

"En esta misma cuadra, ¿por qué?," pregunté mientras veía su reflejo en el espejo, esperando que no me sorprendiera contemplándola otra vez.

"Pues porque para venir a este gimnasio es lógico que vivas cerca, ya que tu trabajo está al otro lado de la ciudad." Bella encogió los hombros. Tomó su iPod y le quitó el volumen al video que había estado viendo.

"¿Y tú?", le pregunté, mientras pensaba en cómo podría pagar cualquier lugar cerca de aquí. Esta es una de las áreas más caras de Seattle; una de las razones por la que la elegí hace unos años.

"No te veas tan sorprendido. Te dije que me va bien," respondió molesta Bella. "También vivo en esta cuadra."

Estaba a punto de preguntarle si vivía cerca de mí, pero me detuvo el tono de su teléfono. Me sonrió y se disculpó antes de contestar. Escuché con curiosidad, su lado de la conversación.

"Oh, hola. Estaba a punto de llamarte," dijo. "¿No puedes llegar? Está bien. En serio." Me sonrió y me guiñó el ojo con coquetería. "Tendré que encontrar otro compañero de combato." Le devolví el guiño con una de mis famosas sonrisas. "Sí más te vale que me la pagues. Hablaremos pronto."

Bella colgó y volteó hacia mí. Noté que no había bajado la marcha durante la llamada telefónica. También noté que estábamos a casi la misma velocidad e inclinación, así que aumenté los míos. Sabía que resultaba infantil, pero hey, soy el hombre, debo de ser más fuerte.

"Siento mucho eso. Iba a encontrarme con una amiga para practicar combate, pero me canceló." Bella movió la cabeza y aumentó ligeramente la velocidad.

"¿Combate?" pregunté curioso. ¿Que tanto podía hacer esta pequeña y delicada mujer?

"Tea-kwon-do y jujitsu," contestó tranquila.

Tiene que estar bromeando.

"No soy tan frágil, Edward," dijo Bella, viendo la sorpresa en mi cara. "Practico frecuentemente artes marciales."

"Yo también." Respondí aún incrédulo de que ella lo hiciera.

"¿En serio?" preguntó con mirada emocionada. "¿Te interesaría un poco de combate?"

¿Cómo puedo decir que no? Pero preferí jugar no ella un poco. "No lo se Bella, soy grande y tu eres… mmm pequeña."

Me miró furiosa, la piel del cuello y mejillas enrojecida.

Esa es mi chica. Me encanta como se sonroja. Coño, se ve muy bien enojada.

Se tranquilizó rápidamente y se bajo de la caminadora. Tomó su toalla y su botella de agua, visiblemente enojada. "Como quieras Cullen. Voy a estar en el salón cuatro si cambias de parecer." Respondió y se alejó de mí moviendo su cadera en forma seductora.

La haría esperar. Si salía corriendo detrás de ella, pensaría que estaba desesperado.

Logré esperar sesenta largos segundos, antes de seguirla

Bien, por hacerla esperar.

La puerta del salón cuatro estaba entreabierta, entré con cuidado, esperando poder observar el apretado trasero de Bella. El salón que había elegido, se empleaba generalmente para aereobics, así que tenía una pared cubierta de espejos.

Se encontraba frente a los espejos, siguiendo una rutina de técnicas de bloqueo, que iban desde lo normal hasta posiciones de espalda. Su rutina terminaba con una serie de patadas, incluyendo una fuerte de eje.

"¿Planeas quedarte parado viéndome o vas a unirte?" Bromeó Bella mientras me veía a través del espejo. Sonreí y caminé hacia ella, sin dejar de ver su adorable trasero.

"Si te lastimo, tendrás que decírmelo para que baje la intensidad." Dije preocupado de poder lastimarla.

Bella giró los ojos, y soltó una maldición entre dientes. "Si te hace sentir mejor, que te parece si en vez de golpes completos y patadas, solo empleamos manotazos a mano abierta y golpes ligeros."

Asentí mi acuerdo, demonios, ahorita estaría de acuerdo con casi cualquier cosa. Aún cuando estaba escuchando cada una de sus palabras, no podía dejar de ver nuestra imagen en el espejo. Hacerlo en este cuarto sería inolvidable. Si, serás mía, en este salón muy pronto, Bella.

Después de desechar la imagen de vernos en los espejos, acomodamos los tapetes de combate y los acercamos al espejo.

Nos colocamos frene a frente, en la forma habitual, e inclinamos la cabeza antes de tomar la posición correcta. Bailamos uno alrededor del otro unos momentos, calculando al contrincante. Bella lanzó el primer golpe que logró darme no muy fuerte en el pecho. Seguí el ejemplo, pero me topé con un bloqueo al medio. Dio dos golpes más que detuve con bloqueos bajo y alto.

"Y, ¿la pasaste bien el viernes por la noche?" le pregunté a Bella, contemplando si se habría marchado con el doctor. Esperaba que no lo hubiera hecho.

"Sí, fue una noche divertida y tu familia es sensacional," dijo Bella con una pequeña sonrisa antes de dar un manotazo a mi bíceps derecho. El sonido de nuestra piel golpeando una contra la otra, estaba llenando mi cabeza de ideas muy muy sucias.

Lancé un golpe con la mano derecha hacia su pecho para ver si lo frenaría, y me encontré con un bloque al medio. De inmediato tiré un golpe con el puño izquierdo que rozó ligeramente su busto derecho. Bella siguió como si no fuera gran cosa, así que seguí mi ataque dando manotazos a su muslo. Dios estaba duro como piedra con solo escuchar ese sonido.

"Siento haberme molestado contigo cuando ahuyentaste al doctor, " dijo Bella mientras bloqueaba dos de mis avances hacia su pecho.

"No tienes por qué disculparte," continué. "No tenía derecho." I realmente no tenía derecho alguno, pero no había querido verla irse con ese imbécil. No tengo idea del porqué, quizá se tratase de un fuerte instinto de protegerla.

Bella me sorprendió al darme tres golpes seguidos. Carajo, es buena.

"Yo si tengo que disculparme. Su prometida llegó apenas unos minutos después de que te fuiste." Bella dijo encogiendo los hombros. Aproveché el momento de distracción para dar dos ligeros manotazos en cada busto. Movió la cabeza y se veía como si estuviese intentando no reír. Sonrío, alzó una ceja en forma inquisitiva, así que moví los hombros con falsa inocencia.

Seguimos combatiendo de la misma forma unos minutos más, antes de que Bella incluyera patadas. Logró conectar una patada lateral ligera contra mi pecho. Di unos pasos atrás, pues no me la esperaba. La miré alzando la ceja y ella sonriendo movió los dedos para indicarme que "estaba lista". Después de eso el combate se intensificó. Tras treinta minutos, ambos estábamos cubiertos en sudor. Dí una ligera patada frontal a su estómago, que la hizo doblarse gimiendo.

Asustado, me dirigí a su lado para ayudarla. "¿Bella, te lastimé? Lo siento mucho." Entonces sentí sus pies engancharse en mi tobillo derecho, su mano izquierda haciendo contacto con mi pecho, lo que me hizo caer de espaldas en el tapete.

Bella se estaba riendo con expresión satisfecha en el rostro. "Ha, engañé al chico malo Cullen y lo tengo tirado de espaldas," con los ojos cerrados, se puso a cantar y bailar en señal de victoria, muy cerca de mis pies.

La miré molesto, pero ella no se dio cuenta. Oh, no voy a tomar esto acostado, Swan. Enredé mis piernas en sus pies, provocando que cayera de frente, la atrapé y rodé. Mis rodillas estaban a cada lado de su abdomen. Tuve cuidado de no poner todo mi peso contra su pequeño cuerpo, pero sí lo suficiente para que no pudiese escapar. Puse mis manos sobre sus hombros,e n una posición de montura.

"No juegas limpio Bella". Sonreí, y obtuve una mirada enojada a cambio. Entonces se sonrió y enredó su pie izquierdo en mi tobillo derecho, al mismo tiempo que sus manos tomaban mi brazo derecho. Alzó la cadera y empujó con todas sus fuerzas, haciéndonos rodar hasta quedar ella montada sobre mí.

Carajo.

Su trasero estaba sobre mi abdomen, sus piernas enredadas en las mías en la "grapevine technique", lo que tenía mis piernas dobladas en la rodilla y abiertas y sin poderme mover. Bella oprimió la parte superior de su cuerpo contra mi pecho; sus brazos enredados en mis hombros y sus manos plantas firmes en el tapete a cada lado de mi cabeza.

(n/t: la traducción literal de grapevine es parra; y que no encaja en esta situación. Quiere decir que están entrelazados.)

Los des respirábamos con fuerza y tomando mucho aire. Sentía el movimiento de su pecho contra el mío.

¡Carajo! Se va a dar cuenta de mi obvia emoción!

Esta era la única vez que había practicado combate con alguien por quién sentía atracción, y se empezaba a sentir más como coqueteo. Podría acostumbrarme.

Ninguno hablaba. Nuestra respiración seguía siendo entrecortada, nuestros ojos fijos en los del otro. Después de algunos instantes, Bella salió del trance en el que ambos estábamos, y desenredó sus piernas e las mías. Cruzando los brazos sobre el pecho, se sentó en mi abdomen. Arqueó una ceja y empezó a mover ligeramente la cadera. Tuve que morderme el labio para no dejar escapar un gemido. Se levantó y me guiñó el ojo antes de recoger sus cosas.

"Fue muy buen ejercicio, Edward. Deberíamos de repetirlo en otra ocasión." Me ofreció su mano, la cual yo tomé, controlando el deseo de tenerla sobre mí otra vez. Pronto, me recordé. Me levanté y moví el cuerpo.

"De acuerdo, Bella. Generalmente vengo a practicar todos los días después del trabajo." Dije, esperando que accediera a practicar nuevamente conmigo. Estaríamos haciéndolo frente a estos espejos, muy pronto.

"Lo tomaré en cuenta. Bien, te veré mañana." Bella sonrió antes de dar la vuelta y salir del salón. Mis ojos, como de costumbre, fijos en su trasero. Dios, que buen trasero tiene.

Carajo, ¿cómo demonios voy a sobrevivir mañana?

****

Iba treinta y dos minutos tarde cuando oprimí el botón del elevador. Sabía que tenía un día completo, una cita para comer y nada de ganas. No dormí bien anoche. Los recuerdos de mi último encuentro con Bella plagaron toda la noche con unas muy sucias fantasías sobre nuestra siguiente sesión de combate y cada vez que aparecían, me encontraba duro y listo.

Carajo, este no es el momento para estar pensando en eso. Tenía que re-acomodarme, otra vez. A este paso, estaría duro y listo siempre que estuviera ella enfrente. Será mucho mejor cuando suceda, pensé.

Salí del elevador, sin imaginar que me encontraría a Bella esperándome con una taza de café en la mano. MI primera idea al verla fue jalarla, meterla al elevador y tomarla hasta dejarla sin sentido. Por supuesto que estas ideas, no me estaban ayudando con la situación ahí abajo. Iba a tener que encargarme de mí mismo en el baño antes de tener un caso crítico de dureza.

"Vienes tarde," dijo en tono ligeramente regañón, con la nariz tiernamente arrugada. "Aquí tienes tu café, negro, con dos de azúcar." Me entregó la taza mientras yo salía del elevador.

"Gracias," tomé un sorbo, mientras mis ojos evaluaban su sweater rojo con cuello en V, su falta negra y su pelo en un despeinado y sexy chongo.

"¿Ya terminaste?" preguntó divertida antes de pararse junto a mí e invitarme a seguir caminando.

Me cachó evaluándola y me lo dijo, coño.

Empecé a caminar hacia nuestras oficinas.

"Bien," dijo tomando aire. "Tienes el horario lleno hoy, y afortunadamente, tu almuerzo con Phil Knight fue pospuesto hasta la próxima semana." Bella sonreía mientras caminaba a mi paso. "Tu primera cita es en diez minutos y debe durar treinta. Dejé en tu escritorio y computadora, los archivos que necesitas."

"Suena bien, necesitaré que tomes notas otra vez." Dije tomando otro sorbo de café. Volteé a ver a Bella cuando llegábamos a su oficina.

"Ahí estaré," dijo sonriendo mientras se sentaba en su escritorio y veía su computadora. La miré por última vez antes de entrar a mi oficina.

Bella acompañaba al Señor y Señora Weatherby, mi primera cita. Les indicó donde sentarse y antes de hacerlo ella, ajustó el termostato. Alcé la ceja indicando mi curiosidad.

Bella colocó su silla junto a la mía y me dijo "Para que no volvamos a tener problemas." Me guiñó el ojo y abrió su laptop.

Coño, ¿por qué tuvo que recordarme eso? Espera, ¿está coqueteando conmigo?

Los siguientes treinta minutos transcurrieron discutiendo los cambios a los planos de la casa nueva de mis clientes. Me la pasé volteando a ver a Bella. La sorprendí mirándome pero ella sonrojándose, volteaba la cabeza rápidamente. Ver su piel sonrosarse en ese hermoso todo me gustaba mucho.

Está coqueteando, esto va a ser muy fácil.

Bella acompañó a los clientes a la puerta y le pedí que se quedara y tomara asiento. Sus ojos se abrieron sorprendidos, y moviendo la cabeza, se sentó en la silla frente a mi escritorio.

"Bella, quería preguntarte si querrías ir a comer hoy conmigo." Le pregunté con la mirada un poco bajo buscando deslumbrarla. ¿Deslumbrarla? Es obvio, Cullen, que te has unido a ese lugar donde hay flores y arcoíris, comúnmente conocido como el lado obscuro.

"Claro, tenías programadas dos horas para el almuerzo con el Señor Knight a partir de las once treinta."

"A las once treinta, entonces." Contesté con una sonrisa.

"Después del almuerzo tienes la presentación con tu papá y los representantes de la Ciudad de Seattle. Estaba revisando las notas que dejó tu antigua secretaria, pero no he podido encontrar los archivos. Le pregunté a Margaret, la secretaria de tu padre, y me dijo que ella tampoco los tiene."

"Te enviaré todos los archivos que tengo relacionados al proyecto. Voy a necesitar que hagas los reportes de la presentación, ¿veinte copias para esa hora?" lo dije en forma de pregunta, sabiendo que apenas tendría tiempo de copiarlos, prepararlos y tenerlos a tiempo.

"Está bien. Acaba de llegar la nueva copiadora, es más rápida y tengo ganas de probarla. Solo mándame los archivos y me pondré a trabajar." Dijo Bella mordiendo su labio concentrada. "Pero ahora, no podré estar aquí para el resto de tus citas. Dejaré una grabadora digital para que grabe las conversaciones y las pasaré después."

"Suena bien, Bella." Estaba admirado. En ningún momento pareció dudar que podría tener la presentación lista a tiempo.

"Bien, tu siguiente cita es en veinte minutos. ¿Quieres que te traiga más café?" preguntó mientras descruzaba las piernas y me daba un instante para ver su calzón blanco antes de ponerse de pie.

Perfecto. Ahora no voy a poder sacarme la imagen de la cabeza.

"¿Edward?" preguntó Bella sacándome de mi fantasía. Moví levemente la cabeza antes de volver a mirarla. "¿Quieres más café?"

"Déjalo Bella. Ya tienes la mañana muy llena. Yo voy por más antes de ir a la oficina de Emmett." Asintió y me dirigió una sonrisa que me quitó el aire antes de marcharse.

Acomodé mis pensamientos y algo más, cuando recordé los calzones blancos. Le envié a su computadora todos los archivos del proyecto para la ciudad; al salir de mi oficina unos minutos más tarde, noté que no estaba en su escritorio. Me dirigí al salón de los empleados por más café.

Abrí la puerta y vi a Bella de espaldas a mí junto a la cafetera y a James parado atrás de ella. Mis puños se cerraron con fuerza cuando lo oí hablarle.

"Vamos Bella, déjame llevarte a almorzar," dijo insistente James.

"Tengo planes para el almuerzo, James," dijo Bella sin mirarlo. El se acercó mas ella, con los brazos a cada lado de su cuerpo, apoyados en el mueble. Ella quiso moverse, pero James se lo impidió.

"Muévete James" dijo Bella con voz tensa. Yo sabía que no tendría mayor problema en defenderse sola, pero parecía del tipo que no llegaría a la violencia a menos de que fuera indispensable.

"Sí, muévete James," repetí caminado hacia ellos. James se levantó y quitó los brazos, alejándose de Bella unos cuantos pasos, mirándome furioso. Bella lanzó una mirada asesina a James, dio la vuelta y se marchó.

"Si necesitas algo estaré en la sala de copiado Edward," dijo Bella con la voz un poco agitada. Asentí con la cabeza, mientas mis ojos seguían fijos en James mientras la escuchaba partir.

"Te dije que te mantuvieras alejado de ella, James." dije con todo el odio que pude.

"Veo que aún no logras meterte bajo su falda. Bien, es solo cuestión de tiempo, antes de que caiga conmigo. Sería muy bueno ganarte."

"Esto no es un concurso James," gruñí, acercándome un poco más a él.

"¿Desde cuando?" respondió.

Mientras llenaba mi taza, apreté la quijada. "Manténte lejos de ella, James."

James se rió y movió la cabeza antes de irse.

Comúnmente, habría aceptado la competencia con James, pero Bella no lo merecía. Aunque mis intentos por llevarla hasta mi cama no fueran mejores.

Me voy a ir derechito al infierno por esto.

Decidí ir a a saludar a Emmett en su oficina, pero la puerta de la sala de copiado llamó mi atención. Me recargué contra el marco, observando Bella de pie junto a la copiadora. Estaba de espaldas a mi, balanceándose de una pierna a la otra. Sus piernas, firmes y con un tono claro, eran realmente increíbles.

"¿Disfrutando del paisaje?" preguntó Bella riendo.

Carajo, se honesto, a las mujeres les encanta.

"Sí," dije seguro de mí.

En vez de contestar, "accidentalmente" dejó caer un papel y se agachó para recogerlo. Su falda se alzó y apenas alcanzaba a cubrir su condenadamente hermoso trasero.

No pude contener mi gemido, y escuché una suave risa mientras Bella se levantaba y volteaba a verme.

Demonios, está jugando conmigo, y me encanta.

Mientas se mojaba los labios, los ojos de Bella recorrieron mi cuerpo de mi cara hacia abajo. Tuve que detener el siguiente gruñido.

¿Qué demonios me está haciendo esta mujer?

"Yo también," dijo con un guiño antes de voltear nuevamente hacia la copiadora.

Rápidamente caminé hacia ella, escuché su respiración entrecortada, mientras le susurraba al oído. " Disfruté muchísimo el combate de ayer."

"Estoy segura de ello, Edward." rió suavemente.

No quedaba duda, se dio cuenta.

"Tendremos oportunidad de repetirlo hoy," acerqué mi cuerpo al suyo un poco más

"Sí, aunque tu próxima cita es en menos de cinco minutos. Te veo luego, campeón." Dijo Bella, seductivamente, mientras se acercaba un poco más a mí.

"Hmmm, no puedo esperar," le susurré al oído mientras inhalaba en su cuello. Estaba muy cerca de perder el control, así me alejé con dirección hacia la puerta.