Pareja: Aki/Ueno

Embrujado

Parte I: La visión de Ueno.

Le miré despertar como cualquier día. Siempre está tan radiante, digo siempre a mis adentros, mientras él seguía en su sensual proceso de des estresarse. Como todos los días, después de darse un estirón, revuelve su cabello, despeinándolo por completo y sin mucho interés. Sus hermosos ojos rojizos me miran y me encantan, como si fueran parte de un hechizo en el que gozo caer cada mañana. Su piel emana un aroma bastante agradable, que me entumece y me excita.

- Buenos días, Ueno –me dices con voz ronca para después darme un casto beso en la comisura de los labios.- ¿Pasa algo?

- ¿Eh? No, nada… -digo, tartamudeando.

Después de lo que sucedió con aquel sujeto que, supuestamente, era su pareja, ambos nos frecuentamos bastantes veces en la universidad. Le quise brindar mi ayuda para tratar esas heridas, pero en todo momento se rehusó, pero ese no fue impedimento para que yo estuviese atento a su continua recuperación. Ese hombre, prácticamente, le quitó todo, dejándolo sin un lugar donde poder vivir. Yo no acepté tal injusticia y lo ofrecí quedarse en mi casa, y él aceptó gustoso. Sin embargo, no sabía realmente lo que me esperaba al darle alojo en mi casa.

Desde aquel día, él y yo somos…eso, o al menos eso es lo que creo. Aún me cuesta trabajo decirlo ya que no estoy acostumbrado a este tipo de relación - convivencia, pero tampoco puedo negar lo que siento, muchas veces llego a molestarme por el solo hecho de que alguien se le acerque, que lo toque o que entable algún tipo de diálogo con él. Con tantas señales, llegué a comprender que me había enamorado de él.

Veo de repente como se acerca a mí y me regala un beso en los labios después de haberse aseado. Amo experimentar la sensación de sus labios y del olor embriagante que suelta su piel. No tiene que ver con lociones, ni shampoos, ni nada. Lo que me vuelve loco es su olor natural.

- A-Aki, debemos irnos o se nos hará tarde…

Él suspiró.

- Oh, está bien…

Noté su expresión de fastidio. Está abrumado, cansado, me arrepentí de repente al ver ese gesto en su rostro. A veces pienso que podría aburrirlo con mi monótono estilo de vida.

- Perdóname. Debe ser bastante aburrido vivir con una persona como yo ¿verdad?

- Para nada. Me gusta estar contigo…porque tú siempre me tratas como si fuera especial, como si realmente mereciese ser amado.

- Lo mereces –sentencié.

¡Maldición! Otra vez me brinda esa hermosa y erótica sonrisa, como amo verlo sonreír. Poco a poco voy cayendo, voy siendo arrastrado como un tonto enamorado. Ni siquiera me he dado cuenta del momento en que terminamos ambos desnudos en mi cama. Cada vez que esto sucede, todo carece de importancia para mí… ¿Estudiar? Ya podemos ir a la universidad mañana. En este momento no deseo moverme, no quiero alejarme de su calor. He caído.

He vuelto a ser embrujado.