Disclaimer: Sigue sin pertenecerse :(

Hola a todos, hace tanto tiempo que no publico en este fic, la verdad había dejado de escribir casi por completo, ni fanfiction ni historias originales, y por un tiempo pensé que lo había abandonado definitivamente, pero la escritura es algo que siempre he amado así aquí estoy de nuevo. Debo aclarar que me siento un poco rustica, espero que no decepcione este capítulo.

Quería agradecer a todos los que han seguido apoyando esta historia a pesar de los años sin actualización, a ustedes debo mis gracias por reencontrarme con este amado fic. Este capitulo lo empecé hace un par de meses, tuve que leer todo el fic de nuevo y reconectarme con los personajes y las historia de cada uno de ellos. La realidad es que no me acuerdo mucho a lo que apuntaba en un futuro aquí y las notas sobre ideas que tenía las perdí así que tengo que empezar desde cero. Los grandes rasgos sobre como quiero que siga y como quiero que termine los recuerdo perfectamente así que tomaré esas ideas y las desarrollaré nuevamente.

Espero que disfruten este capítulo, no es del tamaño que estaba acostumbrada a escribir pero todo a su tiempo, quizás ya vuelva a hacer capítulos de 5-7k, por ahora son solo 2k. Nos leemos pronto. Los quiero y gracias por su enorme apoyo.


CAPITULO 14: EL ENEMIGO DE MI ENEMIGO


Molly aferró la mano de Ginny con fuerza mientras escuchaba como sus hijos, todos sus hijos, hablaban superponiéndose unos con otros sin llegar a entenderse exactamente quien conversaba con quien. Observándolos se cruzó con la mirada de Lily que demostraba la misma felicidad y plenitud que la suya. La mujer le sonrió desde su posición junto a su hijo.

—Cuéntenos un poco de ustedes, ¿cómo han sido sus vidas? —dijo Arthur desde su posición al otro lado de su hija.

Los cuatro visitantes del otro universo se miraron entre ellos decidiendo como comenzar y que decir.

—¿Qué es lo que quieren saber? —preguntó Harry.

Antes de que nadie pudiera hablar, Lily interrumpió.

—Creo que lo mejor es que cuenten todo lo que han vivido, sus vidas están entrelazadas con la guerra en su mundo, cariño —dijo obteniendo varios rostros preocupados.

Harry miró a su prometida y amigos.

—Deberíamos empezar con el treinta y uno de octubre —sugirió Hermione en voz baja.

El pelinegro asintió, tomando una respiración profunda antes de continuar.

—Esa noche Voldemort atacó solo la casa donde vivía con mis padres —sintió relajarse cuando Lily apoyó la cabeza en su hombro—. Esa noche mis padres murieron…

Hubo varios chillidos y bruscas inhalaciones de aire ante esa revelación. Molly llevó la mano a su boca, mientras Harry continuaba con la explicación de cómo habían acontecidos los sucesos de aquella terrible noche.

—Así que su sacrificio me protegió de la maldición asesina.

Hubo unos momentos de silencio luego de la última frase. Harry miró hacia la mesa donde sus manos jugaban con la tasa de té que le habían servido minutos antes de que comenzara la explicación.

—¿Sobreviviste la maldición asesina? —preguntó el Ron de este mundo—. ¿Puedo ver tu cicatriz?

Esto tuvo varias reacciones.

—¡Ron! —lo retaron Molly y su esposa, mientras él levantabas las manos en señal de rendición.

Las orejas de Leo (Ron) se pusieron casi del mismo rojo de su cabello mientras su novia lo miraba como si quisiera comérselo, y no en el sentido que a él le gustaba. Los rostros de los hermanos Weasley y sus esposas expresaban distintos pensamientos.

Por su parte, Harry se levantó el flequillo y comenzó a reírse ante la estupefacción de todos.

—Al parecer no tienes tacto en ningún mundo —dijo Ginny meneando la cabeza y comenzándose a reír junto a su novio.

Leo sintió la necesidad de aclarar y de salvar a su alter ego.

—Yo le hice la misma pregunta en el tren.


Albus Dumbledore apuntó su varita al rostro de la mujer que estaba en el suelo de su despacho.

—¿Cómo has llegado aquí? ¿Qué tipo de magia has utilizado para poder traspasar las barreras que tiene este colegio? —dijo con un tono de voz totalmente distinto al plácido y divertido director de Hogwarts.

Anna miró al elfo que aún observaba a su alrededor con fascinación antes de fijar su mirada en los ojos azules de uno de los hombres más poderosos del mundo. Tragó en seco y disimuló su nerviosismo con un rostro neutro que no demostraba ningún sentimiento.

—Ustedes los magos poderosos no son muy diferentes entre sí, sin importar si son oscuros o si están del lado de la luz. Siempre comenten los mismos errores —una sonrisa irónica cruzó su boca—. Entre en el colegio de la misma forma que escapé de la mansión Malfoy donde el Señor Oscuro me tenía prisionera. Con la ayuda del elfo. No fue difícil hacer que Lucius liberara al elfo, aunque obviamente no lo hizo por su propia voluntad.

—La señora Anna engañó al amo Lucius para que liberara a Dobby y ahora Dobby es libre —dijo la pequeña criatura tomándose las manos.

Albus miró a Dobby y Anna y cerró los ojos suspirando, tendría que ver como reformar las barreras alrededor del colegio, para que los elfos solo pudieran aparecerse dentro de los márgenes del castillo sin que pudieran entrar o salir.

—¿Lo comprendes? —dijo riéndose—. Acabo de darte una información muy importante y puedo darte una aún más valiosa.

—¿A cambio de qué?

Ella levantó las cejas aún con una sonrisa en su boca.

—Anna, no creas que ni por un segundo yo pensaré que harás algo o darás información importante a cambio de nada. Te conozco a hace muchos años. Y no olvido que has llegado a ser la mano de derecha de Voldemort antes de que Bellatrix te remplazara en el puesto.

—Ya no soy mortífaga y lo sabes. Dejé de serlo mucho antes de que el Señor Oscuro fuera vencido por los Potter y los Longbottom. Pero si tienes razón en que quiero algo a cambio de la información que puedo proporcionarte.

El director la miró contemplándola. Anna tenía en su poder uno de los horrocruxes, eso lo sabía muy bien. Las visiones de Jack lo habían así explicado. Lo que no sabía era porque estaba dispuesta a dárselo.

—Se lo que tienes en tu poder. ¿Qué quieres darme el objeto o la ubicación donde se encuentra.

La sorpresa cruzó un momento por el rostro de la mujer antes de componerse en la máscara de neutralidad que adoptaba normalmente.

—¿Qué es lo que quieres a cambio?

—Protección, obviamente. Quiero una nueva identidad y una nueva vida en un país lejos de Inglaterra.

—¿Eso es todo? —preguntó el hombre frunciendo el ceño.

—¿Crees que es poco? Hace años que no vivo tranquila, siempre mirando a mis espaldas esperando que un ataque se presente en cualquier momento. Sabes que el Señor Oscuro no acepta deserción en entre sus filas. Una vez que te unes a él eres su esclavo hasta la muerte. Una vida lejos de la paranoia de vivir como lo hago ahora me parece una recompensa adecuada por un horrocrux.

Dumbledore la miró seriamente unos segundos y bajo lentamente su varita, pero aún la mantuvo apretada entre sus dedos.

—Esta es una decisión que no puedo tomar solo.

—Ahhhh tu magnífica Orden del Fénix.


—Hermione y yo no nos acercamos hasta el cuarto año —dijo Ron a su contraparte—. Pero nunca fuimos realmente amigos. Desde un principio nuestra relación fue sentimental.

—Quizás porque no hubo un troll de por medio —observó Fred, quien provocó unas risas leves.

—Esas es una de las formas más extrañas en que alguien se ha hecho amigo de una persona —dijo Percy.

—Y de las más peligrosas —acotó Molly.

—¿Y qué sucedió después de ese Halloween? —preguntó Charlie ansioso porque continuaran el relato. Los tres amigos ya se habían enfrentado aun cerbero y un troll y solo había sido en los primeros dos meses de su primer año—. ¿Algún tipo de monstruo más que se hayan encontrado en algún pasillo?

Los tres sabían que lo había dicho en tono de broma, pero la realidad era que algo parecido había pasado.

—No en un pasillo, en la cabaña de Hagrid —respondió Harry.

Los ojos de todos los Weasley se abrieron desmesuradamente, mientras Lily meneaba la cabeza.

—Norberto. Esos eran los tiempos divertidos —dijo Leo fingiendo secarse una lágrima de los ojos.

Mina le golpeó la cabeza levemente.

—Es terrorífico ver a una persona idéntica a tu hermano, no solo físicamente —dijo George. Fred asintió impresionado.

Todos sus hermanos, incluso los del universo alterno, rodaron sus ojos.

—Sí, terrorífico —dijo Bill—. Especialmente cuando uno termina la frase del otro.

—Ahora saben lo horrorizados que hemos estado todos estos años con ustedes dos —dijo Percy fingiendo un escalofrío.

—Creo gemelo mío que estamos siendo ridiculizados.

—Pienso igual, oh brillante hermano mío —Fred se llevó una mano al corazón y suspiró profundamente.

—Nunca estuve tan orgulloso en mi vida de llamarlos familia —concluyó George.

Arthur se rio quedamente mientras observaba a su familia al completo.

—¿Y qué tipo de animal era Norberto?

—En realidad era Norberta, o al menos eso nos dijo Charlie —dijo Harry.

—Ahhh un dragón —dijo la contraparte del mencionado, muy emocionado.

Ese entusiasmo no fue compartido por la mayoría.

—Era solo un bebé —aclaró rápidamente Mina al ver como el rostro de Molly iba perdiendo su color—. Y lo tuvo pocos días porque enseguida contactamos a Charlie para que viniese a buscarlo.


—Acércate ahora —animó Lucas.

Jack se fregó la mano contra el cabello revolviéndolo un poco más. Miró fijamente a Zara que se encontraba bajo la sombra de un árbol a las orillas del lago. Respiró profundamente y caminó los pasos que lo separaban de ella.

—Hola —saludó sentándose delante.

Zara levantó la vista y le sonrió.

—¿Estudiando? —preguntó él señalando el libro que estaba en sus manos.

—No, es solo un libro que ahora estoy leyendo.

Ella cerró el libro y lo miró atentamente.

—Te prometí que hablaríamos hoy.

Zara le tomó las manos y acarició sus palmas con los pulgares.

—No tienes que decirme nada, si no quieres…

—Si quiero, es un poco difícil, pero quiero ser sincero contigo. Quiero que entiendas algunas cosas sobre mí.

Jack cambió de posición y se sentó al lado, era mejor no tenerla de frente y no mirarla a la cara mientras hablaba.

—Tú sabes que hace unos años fue secuestrado del colegio…

Ella apretó su mano y asintió sin pronunciar palabras, durante largos minutos la muchacho lo escuchó atentamente y sin interrumpir, ofreciendo silenciosos gestos de apoyo.

—¿Entonces no estás seguro a qué se deben tus visiones? —fue lo primero que dijo Zara cuando Jack se sumió en silencio.

—No con certeza, el profesor Dumbledore cree que es un don latente que ya tenía y que la noche en que Voldemort resucitó se despertó a causa del trauma que sufrí.

La muchacha jugó con los dedos de la mano que aún tenía entre las suyas y sin levantar la vista habló en casi un susurro.

—¿Esa es la razón por la que me evitas?... Yo… es eso o… no sé quizás… ¿sabes qué me gustas verdad?

Jack sintió el estómago revolverse, pero en un buen sentido, como si millones de mariposas revolotearan allí.

—A mí también me gustas —dijo en un susurro y sintió enrojecer su rostro, trató de mirar al cielo para no verla de frente y por eso se perdió de la radiante sonrisa que ella le estaba regalando.

—Espero que comprendas que todo lo que me has contado no influye en lo que siento, no hace que cambie nada.

Él se atrevió a mirarla y le devolvió la cálida sonrisa. Recordó su conversación con Alex, quizás seguiría su consejo y dejaría de apartar a la gente que le importaba.

—El sábado hay visita a Hogsmeade —habló mientras le arreglaba detrás de la oreja uno de los mechones de cabello que habían caído al frente de su rostro—, ¿te gustaría que saliéramos juntos?

—¿Cómo una cita?

Jack se mordió los labios y repitió el consejo de Alex para sus adentros.

—Si, como una cita.