"Freedom"
Por Vejibra Momiji (Lady Padme)

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"Libertad"

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"La libertad es incompatible con el amor"
- Germaine de Staël

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"Para siempre, cariño"
"Para siempre es demasiado...
tiempo"

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1. Tiempo:

Londres, 1888

El sol de verano iluminó radiante las calles de piedra de la gran ciudad de Londres; en la distancia los primeros rayos del nuevo día iluminaron el gran Big Ben, mientras en sus carreteras comenzaba a transitar los choques a caballo. Un barco de vapor pasaba debajo del puente principal con humo proveniente del vapor en sus motores esparciéndose a los aires; en los cielos las aves de verano como las palomas y pajarillos picoteaban y cantaban entorno al nuevo día.

En una pequeña casa en el sector más acomodado de la ciudad, una sirvienta conversaba animosamente con el joven lechero entre risas, chismes y coqueteos personales de gente común como ellos, fue entonces que detuvo sus palabras al escuchar la campanilla sonante de la habitación principal. Con mucho empeño se despidió del hombre y entró a la casa para con prontitud acomodar su ropa y tomar de una esquina el té y las galletas listas en la bandeja de desayuno.

Con mucho cuidado subió las escaleras alfombradas mientras iba por los pasillos iluminados por el sol, admirando como todos los días lo hacía la gran cantidad de cuadros de barcos, marineros, piratas y aventuras que coleccionaba su señora. Tocó la puerta levemente antes de entrar, pidiendo permiso antes de hacerlo, como no escuchó respuesta, solo entró dejando la bandeja sobre una mesilla en una esquina cercana a las cortinas rojizas que poseía la oscura habitación.

Con lentitud abrió las cortinas oscuras de color caoba rojizo hechas de terciopelo, la luz entro radiante a iluminar la oscuridad de aquel lugar, después a paso lento comenzó a acercarse a la cama con una sonrisa amable en sus labios. Su señora, parecía descansar, así que sin molestarla y con mucho cuidado tomó las cortinas azuladas que cubrían el alrededor de la cama y las abrió. La durmiente figura se movió en la dirección contraria, tapando con su brazo la vista del sol.

-"¡Buenos Días Señorita Dashwood!"- replicó animosamente la muchacha mientras se dirigía a la mesilla a tomar la bandeja del desayuno –"es un hermoso día, señorita, miré le traje su té de la mañana además del periódico..."- miró atenta como su señora se levantaba en una posición más cómoda para recibir la bandeja en su regazo, con su mano libre señaló el papel del periódico mientras acomodaba las almohadas de la cama –"también una carta del Señor Hargreaves"- rió con cierta timidez a lo que su ama la miró fríamente –"lamento mi impertinencia señorita..."-

-"No hay ningún problema..."- susurró mientras abría sus ojos castaños al nuevo día, como cualquier otro, observó el té caliente sobre sus piernas con las galletas de avena y la miel a su lado. Estrechó las cejas mientras cerraba los ojos, deseaba por un instante pensar que su mundo era una clase de sueño lejano, pero sabía que desear hace mucho tiempo había perdido un valor absoluto. Con cierto desgano abrió el periódico para encontrar otra noticia sobre los misteriosos asesinatos que transcurrían en la zona este de la ciudad, la zona de más pobre y peligrosa.

-"¡Qué terrible, ¿no lo cree?!"- habló con cierta preocupación la sirvienta –"no saben quién puede cometer semejantes crimines, aunque considerando que todas esas mujeres son de la peor clase muchos dicen que se lo mere..."- no alcanzó a terminar sus palabras.

-"¡Basta ya, Anne!"- gritó molesta ante los comentarios de la muchacha –"prostitutas o no, son mujeres y merecen respeto..."- suspiró profundamente antes de continuar, mientras analizaba la nota de aquel día –"al parecer todavía no logran descifrar quién... es el asesino"-

-"Lo han llamado "Jack""- se tensó al escuchar la pronunciación de aquel nombre, apretó el papel entre sus manos con brusquedad, doblándolo hasta casi romperlo, mientras un eco de soledad y dolor se amontonaba en su garganta. –"no entiendo porque tan elocuente nombre, pero lo llaman así... "Jack, el destripador" creo que es un nombre muy..."-

-"¿Sabes porque le dicen Jack?"- preguntó fingiendo curiosidad al soltar el papel de sus manos, sus ojos castaños presentes mirando a la muchacha que era su sirvienta pero su mente, sus emociones envueltas en un huracán que no podrían descifrar en ese instante.

-"No señorita, creo que se lo inventaron de un momento a otro, después de todo semejante nombre sería digno de un campesino o un ladrón común"-

-"...o un pirata"- susurró por lo bajo, colocando su mano sobre su pecho, sin darse cuenta, es que aquella afirmación no era más que un nombre doloroso.

-"¿Decía algo señorita?"-

-"No nada..."- mordió sus labios en una mueca de tristeza –"¿sabes si trajeron mi vestido desde la costurería?"- cerró sus ojos ante la presión de su pecho, mientras tomaba el té para tranquilizarse, pero no tuvo efecto alguno, así que, poco después señalo con su mano a la sirvienta para que moviera la bandeja de sus piernas.

-"Si, lo trajeron, lo colgué en el armario principal de la habitación blanca, como me ordenó el día de ayer..."- la muchacha miró las cartas en la bandeja –"¿no desea leer la carta del Señor Hargreaves?"-

-"No tengo ánimo..."- susurró tristemente mientras acomodaba su cabello castaño color miel, los rizos del mismo caían por su espalda, mientras con cierto desgano se levantó de la cama y se acercó a su tocador personal, posando sus manos por un instante en el agua depositaba en el plato de cerámica hecho para tal función. Sus dedos mojados le trajeron recuerdos muy lejanos que se entremezclaban con aventuras, grandes hazañas y... piratas.

-"¿Se siente bien señorita?"-

-"Si... aunque este día quisiera..."- sus palabras fueron interrumpidas por un toque en la puerta de su habitación –"¡adelante!"- pronunció, acto seguido un hombre que parecía un mayordomo entró a la habitación haciendo una pequeña reverencia.

-"Señorita... tiene una visita en la sala principal"-

-"¿De quién se trata?"-

-"Jonathan Hargreaves, Milady... desea hablar con usted"- cerró sus ojos suspirando profundamente mientras colocaba su mano sobre su frente, no era el momento adecuado, pero no tenía más opción que recibirlo.

-"Dile que bajaré en unos minutos..."-

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En la sala, se encontraba un hombre de cabello rubio cenizo y ojos azules, con su saco negro de la época y su pantalón de tela, sosteniendo un par de guantes blancos en su mano mientras pasaba de un lado a otro en el recibidor. Esperaba pacientemente que su prometida bajará las escaleras.

-"Buenos días Jonathan..."- escuchó la melodiosa voz de aquella mujer a quién esperaba, alzando su mirada, observé a Elizabeth Dashwood, la mujer con quién se había comprometido. El cabello de la joven estaba recogido en un hermoso moño adornado con una tiara péquela de plata, su vestido de color verde cenizo con encajes oscuros con las manos enguantadas.

-"¡Elizabeth!"- se acercó a ella, mostrando su mano para que la tomará ayudándola a bajar el último escalón. Con una delicada y amable sonrisa le indico la sala de estar para que conversarán un instante –"Dime... ¿pensaste en mi oferta?"- pregunto con cierto nerviosismo mientras la observaba caminar hasta un pequeño sillón en la sala y sentarse.

-"Si lo hice Jonathan..."- Elizabeth podía ser una mujer arriesgada, valiente, pero no estaba lista para semejante proposición. "Si… miéntete a ti misma". Escuchó una voz acusadora en su mente, pero mantuvo su expresión apacible –"no creo que sea correcto que pase el resto del verano contigo en tu casa... es solo... no es correcto"-

-"Elizabeth, nos casaremos dentro de dos meses, no veo que sea incorrecto que pases este verano con mi familia y conmigo en nuestra mansión en el campo..."-

-"Pero lo es Jonathan..."- con lentitud se levantó su asiento y se acercó a él, tomando sus manos con delicadeza –"suficiente tenemos con que a tu familia no le agrade mi presencia, debemos... mantener esta buena imagen... es por el bien de nuestro próximo matrimonio"-

-"Esta bien... está bien... pero..."-

-"¿Si?"-

-"No vas a rechazar que demos un paseo por el parque, ¿no es así?"-

-"Este... Jonathan... yo..."- no tuvo tiempo a reaccionar o negarse, aquel hombre sostuvo su mano y la llevó con él fuera de la casa, donde los esperaba un cochero con el carruaje.

-"Tengo una sorpresa para ti..."- susurró mostrando una pequeña sonrisa de amabilidad en su rostro.

-"¿A qué te refieres?"- preguntó curiosa mientras fruncía el ceño.

-"¡Al puerto por favor!"- gritó al hombre que manejaba el carruaje –"lo encontré"- estaba emocionado.

-"¿Qué?"- su voz temblaba por unos segundos, mientras un trago amargo de dolor se hacía más y más profundo en el interior de su pecho.

-"Aquel barco que mencionaste... el perla negra, lo encontramos"-

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La noche caía como humo negro por los barrios desolados de la zona de Whitechapel, mientras los gatos maullaban en los callejones más solitarios. En un apartamento de burdel, un hombre observaba en la distancia la vista del famoso Big Ben con sus ojos oscuros estrechando de cuando en cuando una ceja.

-"Ven a la cama... cariño"- escuchó detrás de él una voz siseante en un susurró, con una sonrisa lasciva en sus labios dio media vuelta para encaminarse a la cama, sentándose junto a la mujer, acariciando su hombro.

-"Por más que la oferta sea la mejor... encanto, temo que tengo que retirarme"- se alejó de ella, acercándose ahora a su ropa depositada en una silla en la esquina derecha al otro lado de la cama y la ventana.

-"No te comprendo John... que no planeabas quedarte esta noche conmigo... después de todo por algo me contrataste ¿no?"- preguntó la mujer con cierta molestia mientras se levantaba también de la cama y tomaba su camisón de noche.

-"En eso te equivocas, amor, porque si mal no recuerdo... fuiste tú la que me pidió que me quedará esta noche contigo"- levantó su dedo señalando primero a la chica y después a él mientras realizaba la corta explicación –"y dado que ya paso la media noche... creo que estarás segura si te quedas aquí"- se puso su saco seguido de su pantalón.

-"Si, pero es peligroso, allá afuera..."- la chica se abrazo a si mismo –"ese hombre podría estar ahí..."-

-"Si, pero ya que lo mencionas, solo busca a mujeres..."- la miró de arriba abajo mientras la chica cruzaba sus brazos –"mujeres... no tan lindas como tú"-

-"¿Así John?"- pronunció sus palabras con cierta irónia.

-"Si..."- terminó de colocarse la ropa y con paso rápido abrió la puerta de la habitación –"Buenas noches, cariño... en otro momento será"-

-"¡Oh, John!"- cerró la puerta antes que la molesta chica le lanzará un vaso de cristal.

-"Debo recordarme a mi mismo alejarme de estos lugares..."- con una sonrisa lasciva, tomó su sombrero y caminando por los pasillos del burdel se dirigió a la salida del lugar, sin darse cuenta de que una sombra de ojos azules como el océano lo observaba desde la oscuridad.

Caminó durante varios minutos, entre cada pasillo más oscuro, siempre atento a los ruidos extraños en los callejones oscuros, después de todo desde el inicio de los extraños asesinatos, la vida en la zona había perdido todo su color, aunque eso no era lo que le desagradaba de la situación, cierto era que ya no salían las muchacha más bonitas y la compañía era más limitada. Lo que realmente lo molestaba era el sobrenombre que ahora llevaba aquel misterioso asesino...

"Jack", el famoso "Jack" el destripador, enarcando una ceja, abrió la botella de ron mientras maldecía por lo debajo al hombre que había inventado tan curioso sobrenombre para un asesino, considerando que ese... alguna vez... había sido su mayor identificado.

-"Pero eso fue hace mucho tiempo... ¿no?"- susurró lentamente a la botella de ajenjo que tenía en su mano, con frustración la bebió con fuerza mientras hacía una mueca de desagrado –"simplemente no hay nada mejor que el ron..."-

-"¿Y ahora ya no existe más el ron... John Smith?"- sus ojos se abrieron con cierto espanto, mientras dejaba de beber la botella y miraba en todas direcciones, curioso enarcó una ceja, mirando a la botella, tal vez estaba caducada porque las alucinaciones producto del ajenjo venían cuando la botella estaba vacía, no cuando estaba llena.

-"...creo que mejor voy por una botella de ron"-

-"No estas alucinando, aún... John Smith"- escuchó los pasos lentos acercarse a su posición –"o debería llamarte Jack Sparrow"- ante la pronunciación de semejante nombre escondido de todo el mundo incluyendo su pasado, se erguió en una posición defensiva mientras escaneaba todo el lugar a su alrededor.

-"Es... ¡Capitan!"- frunció el ceño.

-"Hace mucho que no navegas en una nave... no eres más digno de un título como ese"- aquella voz susurró las palabras como si se tratarán de una reprimenta.

-"¿Quién eres...?"- con mucho cuidado levantó colocó su mano en el arma que tenía en el saco, sus ojos continuaban moviéndose, quién quiera que fuera aquella voz, sabía demasiado de lo que podía esperar –"muestra..."- sus palabras fueron interrumpidas cuando la figura de una mujer se hizo presente de la oscuridad de un callejón en particular, en un principio no la reconoció. Habían pasado demasiado tiempo desde el último encuentro... siglos atrás.

-"Ha pasado mucho tiempo... mi querido Jack"-

-"No el tiempo suficiente, creo..."- guardó su arma en un lugar seguro –"podría saber... ¿cuáles son los motivos para semejante visita divina?"-

-"¿No estás feliz de verme... después de todo en este mundo, Jack... es bueno ver una cara inmortal, no es así?"-

-"Si... claro..."- susurró mostrando una sonrisa lasciva –"pero para tener semejantes visitas, siempre hay un motivo secundario, especialmente después de tantos años... ¿no lo crees?"-

-"Si Jack..."-

-"Jack no existe más, ahora me lo robaron... como vez, hay un asesino a sueldo por ahí al que llaman "Jack" "- estrechó las cejas molesto, mientras pasaba una mano por su cabello –"y por lo que veo ahora no puedo llamarte Monique... ¿verdad Calipso?"- sonrió de soslayo observando con atención y detalle a la diosa ahora vestida como una prostituta cualquiera –"prefiero... el terminó Señor Smith"-

-"¡Aye...¡ Señor Smith"-

-"Bueno... ya que el encuentro fue bastante agradable, si me disculpas debo irme, porque la noche es joven y hay algunos bares por el sector que no tienen esta cosa..."- señaló la botella de ajenjo –"sino algo más de decente y digno de un pira... persona como yo, ¡como el ron!"- sin mirarla empezó a caminar en la dirección contraria.

-"Necesito tu ayuda Jack"- detuvo sus pasos al escuchar aquella reclamación.

-"y... ¿puedo saber que necesita de un hombre como yo... una diosa como tú?"-

-"Estoy muriendo Jack, el mundo es diferente ahora, los mares se contaminan a cada instante y mi poder se está perdiendo... no puedo más fingir que conozco el destino porque no es así, por eso he venido a ti, eres de los últimos que bebieron de las aguas... el único mortal inmortal en este mundo..."-

-"Por eso, prefiero correr siempre en la dirección contraria..."- sonrió un poco entre bromista y serio, mientras la diosa o la que alguna vez fue la diosa de los mares cerraba sus ojos unos segundos, profundizando en sus pensamientos.

-"No lo entiendes... necesito de tu ayuda para sobrevivir... necesito que me traigas al destripador"- levantó su mano haciendo una burbuja de agua en medio de la nada, como una clase de esfera de cristal divina. Por unos segundos, él intentó abrir y cerrar sus ojos tratando de pensar que la alucinación causada por el ajenjo estaba yendo demasiado lejos en su realismo. –"su sangre... es más importante, las muertes que ocasiona... él..."- las imágenes de la esfera eran de un hombre cuyo rostro no se veía, mientras llevaba en sus manos un cuchillo lleno de sangre –"lo necesito Jack, lo necesito para sobrevivir"-

-"¡...Buena suerte con la búsqueda!"- levantó su mano a modo de despedida alejándose con rapidez de la diosa.

-"Ella morirá, Jack"- Calipso pronunció sus palabras firmemente, sabía que tendrían efecto, después de tantos siglos, y tenía razón, Jack detuvo sus pasos, mientras estrecha las cejas molesto y curioso.

-"¿y... a quién te refieres con ella?"-

-"Tu sabes de quién se trata, son los dos únicos mortales inmortales Jack... en este mundo, en esta vida"-

-"... ¿Por qué se supone debo creerte en todo caso?"-

-"Rompiste las reglas, Jack, hace mucho tiempo... te advertí de las consecuencias de beber del agua de vida, te advertí de las consecuencias de vivir para siempre... si no haces lo que te digo, ella morirá"-

-"Los dioses han interferido demasiado en esta vida y muchas más"-

-"Como tú lo hiciste cuando quebrantaste nuestras reglas..."- con la mirada azulada siempre presente en él tomó un paso lento, mientras caminaba a su alrededor como un jaguar rodeando a su presa –"si... me traes al destripador, me aseguraré que ella continué con vida durante unos siglos más..."-

-"¿Qué conseguiré si... te traigo a tu pequeño asesino?"-

-"Libertad"-

-"No te creo... libertad es lo que más tengo ahora"-

-"Mientes Jack, te engañas..."- sonrió con complacencia mientras él la miraba con atención, mostrando el ceño serio como pocas veces se le podía ver –"¿entonces... tenemos un trato?"- extendió su mano para que la tomará.

-"Si... te aseguras que no nos pase nada..."- cerró sus ojos antes de continuar –"es un trato... buscaré a tu asesino y te lo traeré, bajo dos condiciones"-

-"No hago tratos con pirat..."-

-"¡Ah!, pero ya no somos piratas, ¿no es así?"- sonrió de medio lado mientras observaba las extrañas interacciones de la diosa –"las condiciones son las siguientes: deja a quién sabemos fuera del asunto y la segunda me devolverás la libertad de usar a mi conveniencia está inmortalidad"- sonrió estirando su mano y tomando la mano de Calipso en la suya –"¿Tenemos un trato?"-

-"Tenemos un trato Jack..."-

-"Es... John, John Smith, ¿Savvy?"- sin negarlo más amplió sus labios en una sonrisa como solo él sabía hacerlo.

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"Tiempo"

Continúa...


Notas: Si están leyendo esta historia o el inicio de ella, quiero agradecerles profundamente. Bueno la temática surgió un día que vi cortos de la película "From Hell" de Johnny Depp y me pregunté ¿qué pasaría si Jack consiguiera la fuente de la juventud, más aún Elizabeth también?. Las cosas no hubieran sido fáciles para ambos, ante el mundo cambiante ante sus ojos, así nació este fic. Espero que les agrade y me dejen sus comentarios mediante un Review. ¡Muchas gracias por leer, no olviden los reviews!. Siempre animan a continuar escribiendo.

Atte:
Lady Padme

Disclaimer: Piratas del Caribe, Jack Sparrow y Elizabeth Swann pertenecen a Disney y sus derechos reservados. Esta historia no tiene fin de lucro, tan solo es por entretenimiento.