En mi línea de escribir algo original y como los cumpleaños de Neji y Kiba están muy cercanos uno del otro, se me ocurrió hacer una historia dividida en dos partes, cada una dedicada a uno de ellos y entonces pensé "estos no parecen muy populares de pareja ¿Por qué no hacer un shonen-ai? Seguro que original es" Y aquí está, una de mis tantas idas de olla… yo creo que la mayor de todas.

Disclaimer: Neji Hyuuga, Kiba Inuzuka y el resto de personajes que salen son propiedad de Masashi Kisimoto, eso sí, la descabellada historia es mía, él no tiene nada que ver con mis insensateces.

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TRES MOMENTOS PARA NEJI

El primero fue un accidente

Neji Hyuuga tenía toda su vida organizada. No había lugar para nada que no tuviese planeado.

Tenía que ser así. No le gustaba no saber que no controlaba su propia vida.

A punto de cumplir los 20 años, Neji dedicaba todos los días un tiempo a organizar lo que iba a hacer al día siguiente y siempre mantenía la habitación que ocupaba en la residencia limpia y ordenada. Se podía decir que casi era un poco maniático.

Tenía sus ideas muy claras, sabía lo que consideraba que estaba bien y lo que consideraba inapropiado y siempre era consecuente con sus ideas.

Pero su vida iba a ponerse patas arriba de la forma que menos se imaginaba.

Todo empezó el día que le comunicaron que iba a tener un nuevo compañero de habitación. A Neji no le gustaba tener compañeros pero las cosas eran así, las habitaciones eran dobles y en la suya había una cama disponible y por supuesto, él no iba a quejarse de las normas, las normas estaban establecidas por algo.

Caminaba por uno de los pasillos de la Universidad abstraído en sus ideas cuando un fuerte golpe le hizo caer y quedar sentado en el suelo

- Lo siento, lo siento, te ayudo – dijo una voz masculina mientras una mano le agarraba del brazo.

- Deja, ya puedo yo solo – respondió apartando la mano y levantándose sin mirar a su interlocutor

- Lo siento, es que… me he perdido y andaba distraído

Neji le miró, el chico sería más o menos de su edad, castaño, con el pelo alborotado y unos ojos que le miraban descarados e insolentes. Se rascaba la cabeza mientras sonreía con cara de pensar alguna travesura.

- Deberías tener mas cuidado

- ¡Ah! Lo sé, lo sé pero estas bien ¿no?

- Si, lo estoy pero no puedo decir lo mismo de mis cosas

Un montón de papeles se habían quedado desperdigados por el suelo.

- Lo siento, ya los recojo – y uniendo la acción a la palabra, el chico se agachó y comenzó a recogerlos

- Déjalo, ya puedo yo – Neji también se agachó

- No, yo lo hago

- Que te digo que lo dejes, lo vas a desordenar todo

- Vale, lo siento

El chico se levantó al mismo tiempo que Neji, ambos quedaron frente a frente, bastante cerca el uno del otro. El chico hizo un gesto como si olisqueara algo.

- ¿A qué huele?

- ¿Qué olor?

De pronto el chico se acercó a Neji y pegó su nariz a su cuello.

- ¡Eres tú! – exclamó con aire triunfante

- ¿Se puede saber que haces? ¿Estás loco o qué?

Neji quería haberse apartado rápidamente de aquel individuo, sin embargo, permaneció clavado allí, de alguna forma, su cuerpo se negaba a moverse.

- Hueles bien… como a fruta y… a otra cosa

- Será el champú ¡Haz el favor de separarte!

- ¿Te estoy molestando? – preguntó con cierto sarcasmo pero sin apartarse del cuello de Neji.

- ¡Si! ¡Me molestas mucho!

Neji sentía la suave respiración de aquel chico acariciar su cuello y la calidez de su cuerpo casi pegado al suyo. Comenzó a sentirse verdaderamente nervioso.

- Pues apártate tú, a mi me gusta este olor.

Neji hizo un esfuerzo y se obligó a poner sus manos en los hombros del chico y apartarte bruscamente.

- ¿Estás loco o qué?

- ¿Te has enfadado?

- Mira, vete, no necesito tu ayuda

- Si, te has enfadado

- ¡Que desaparezcas!

- Vale, vale… que carácter… ¡Ah, por cierto, me llamo Kiba Inuzuka! – Gritaba mientras se alejaba - ¡Ya nos veremos por aquí!

- Espero que no – musitó Neji sin levantar la vista.

¿Qué le había pasado? ¿Por qué se había puesto así al sentir la proximidad de ese chico? ¿Por qué su aliento le cosquilleaba aún en el cuello? Seguramente estaría cansado, si, eso sería, últimamente se esforzaba demasiado y dormía poco… seguro que era el cansancio.

El segundo fue una advertencia

Cuando Neji regresó a su habitación encontró ésta hecha un desastre. Por lo que se veía su nuevo compañero ya había llegado y había abierto sus maletas y sacado sin ningún cuidado su ropa, aunque no había ni rastro de él.

Aquello era un verdadero caos, había pantalones, camisetas y toda clase de ropa esparcidas por la cama y las sillas, debía ser que buscaba algo y tenía prisa. Tanto desorden ponía nervioso a Neji. Decidió que lo mejor sería aceptar la invitación que su amigo Naruto le había hecho para ir a tomar algo a una cafetería cercana, con suerte, cuando regresase su nuevo compañero habría vuelto y ordenado sus cosas.

Entró en la cafetería y enseguida localizó a Naruto sentado en una de las mesas junto con Hinata, Tenten y Lee.

- Hola – saludó al acercarse

- ¡Hombre Neji! ¡Que bien que hayas venido! – exclamó alegre Naruto

- ¿No decías que ibas a estudiar? – preguntó Tenten

- He cambiado de opinión

- Pero siéntate hombre – dijo Lee

- Así podremos ver otra vez al camarero nuevo – comentó riendo Tenten – Es monísimo ¿verdad Hinata?

- Si… bueno… supongo – respondió tímidamente la aludida

No tardó en acercarse el camarero.

- Buenas tardes señor ¿Qué desea?

- ¡Tú! – exclamó el camarero

Neji se quedó perplejo al ver que el camarero era ese extraño chico con el que se había topado por la mañana

- ¿Aún te acuerdas de mí? – preguntó burlón el chico

- ¿Qué haces aquí?

- Trabajo aquí ¿Qué haces tú aquí?

- ¿Le conoces Neji? – preguntó Naruto

- Ya casi somos amigos íntimos – contestó Kiba

- ¡No digas sandeces! Solo nos hemos chocado por accidente, tú y yo somos auténticos desconocidos

- Desde luego, que frío eres conmigo, después del momento tan íntimo que hemos vivido

- ¡Neji! – gritó Lee - ¿Pero que has hecho?

- ¿De qué está hablando? – también gritó Naruto

- No le hagáis ni caso, es un pobre desquiciado

- Bah, no te enfades tanto, te terminará por salir una úlcera. Vuestro amigo no entiende las bromas ¿no?

- Ni un poquito – contestó Tenten

- ¿Vas a tomar nota de lo que quiero? Ese es tu trabajo ¿no?

Lo que le faltaba, encontrarse al loco ese, desde luego así no iba a conseguir relajarse… bueno, ya sabía un sitio donde no iba a volver nunca más.

Al marchase de la cafetería volvió a encontrarse con Kiba.

- Hasta luego, espero volver a verte pronto – le despidió el chico con una sonrisa

- Espero que no – contestó secamente Neji

No tenía ganas de volver a su cuarto, así que estuvo paseando sin rumbo tratando de recuperar la calma que por culpa de ese chico estaba empezando a perder.

Al entrar de nuevo en su habitación escuchó una voz canturrear desde el cuarto de baño, por lo visto, su compañero había regresado ya, bien, a ver si ahora se ponía a recoger todo ese desastre.

Se sentó en una silla y cogió un libro. Empezaba a concentrarse en la lectura cuando una especie de gritito ahogado le desconcentró.

- ¡Ah! ¡Eres tú otra vez! – Decía Kiba mirándole divertido en la puerta del servicio, vestido solo con una toalla alrededor de su cintura - ¿Me estás persiguiendo?

- ¿Qué haces aquí? ¿Sabes que es un delito meterte en la habitación de un extraño?

- Esta es mi habitación. Es la 231 ¿no? Pues es la mía. Me he instalado hoy ¿no serás tú el que me persigue?

- ¿Qué esta es tu…? ¡No! ¡Me niego! Ahora mismo voy a poner una reclamación.

- ¿Así que tú eres mi compañero? ¡Ya es casualidad!

- Se acabó la casualidad. Voy a hablar con el director

Kiba miró divertido como Neji se marchaba.

Tardó bastante en regresar, Kiba se empezaba a preguntar si no se habría fugado de allí huyendo de él. Para cuando lo hizo, Kiba ya había recogido más o menos sus cosas.

Nej le dirigió una mirada heladora.

- Por desgracia para mí no hay más habitaciones libres – dijo muy serio – Pero ten por seguro que en cuanto las haya uno de los dos se irá de aquí.

- ¡Oh, que serio de pones! Bueno, mientras tanto sería bueno que me dijeras tu nombre ¿o quieres que me dirija a ti como "chico que huele bien"?

- Neji Hyuuga

- Encantado – Kiba le tendió la mano - ¿Puedo llamarte Neji?

- No, no puedes – Neji se apartó de él – El tiempo que tengamos que estar juntos, procura mantener las distancias

Con un gesto rápido Kiba rodeó la cintura de Neji y le atrajo hacia él, hasta quedar sus labios junto a uno de sus oidos.

- ¿Quieres decir que no haga esto? – Le susurró - ¿No puedo olerte?

Neji sintió un escalofrío recorrer su cuerpo pero reaccionó rápido y estrelló su puño contra la cara de Kiba.

- Sobretodo mantén las distancias – dijo en tono amenazante regalándole la mirada más asesina que pudo.

El tercero fue por un regalo

Había pasado casi un mes desde que Neji tenía a Kiba como nuevo compañero. Poco a poco había ido acostumbrándose a él. Era ruidoso, desordenado, nunca se estaba quieto, cambiaba las cosas de sitio… pero se estaba acostumbrando a él.

Se había acostumbrado a su mirada traviesa y a sus continuos descaros, a su mala manía de pegarse a él para "olerle", a su sonrisa burlona y a su forma de mover la nariz cuando un olor le llamaba la atención. Poco a poco Kiba se había instalado en la habitación y en su vida; cuando no estaba echaba en falta su risa, su molesta presencia preguntando que hacía y hasta echaba en falta no regañarle por su falta de orden.

Kiba estaba empezando a trastornar su mundo ordenado y planificado.

Le molestaba verle siempre salir de la ducha solo envuelto en una toalla, sin embargo un día se descubrió a su mismo mirándole con interés, observando con detenimiento cada músculo de su anatomía… eso fue algo que le hizo sentirse muy incómodo y enfadado consigo mismo ¿Qué hacía mirando a un chico?

Ahora mismo, sentado en su cama, repasando sus apuntes, sintió como el rubor crecía dentro de sí al notar la mirada de Kiba clavada en él.

- ¿Qué miras? - le dijo tratando de disimular su consternación.

- A ti ¿Te han dicho alguna vez que eres muy guapo?

- No digas tonterías

- Pues lo eres, eres, eres muy guapo, más que algunas chicas.

- Calla y duérmte – respondió fríamente

- Por mucho que te enfades, seguiré pensando que eres muy guapo.

- ¿Pero tú te estás oyendo? ¿Crees que es normal lo que dices?

- ¿Por qué no puedo decirlo? ¿Solo porque eres un chico como yo? ¡No me vengas con tonterías! Eres guapo y lo reconozco ¿No puedo decir lo que pienso? Me da igual que seas un chico, me pareces guapo y ya está.

- Vale, pues no vuelvas a decirlo, es otra norma de nuestra convivencia

- Tú y tus normas ¿Cuántas van ya? Por lo menos 106

- Las normas facilitan la convivencia

- Oye Neji-kun, mañana es tu cumpleaños ¿no?

- No me llames así y si, mañana es mi cumpleaños ¿Cómo lo sabes?

- Lo vi en tu agenda ¡Mira que anotar tu propio cumpleaños! ¿Tienes miedo de olvidarlo?

- ¿Has mirado en mi agenda? Esto ya es el colmo, eres… mira, no voy a gastar mi tiempo en decirte lo que pienso de ti.

Neji apagó su luz y se metió en su cama bastante enfadado. Kiba sonreía.

Al dia siguiente cuando Neji abrió los ojos lo primero que vio fue la cara sonriente de Kiba delante de él.

- ¡Feliz cumpleaños, Neji-kun!

- Te he dicho que no…

Kiba se apoderó de sus labios con un beso suave pero intenso. Neji no era capaz de reaccionar, se había quedado paralizado, no sabía a que hacer caso, si a su mente que le decía que le apartase de la forma más violenta posible o a su cuerpo que le rogaba que se relajase y disfrutara de aquel contacto que le llenaba el estómago de mariposas.

Cuando se separó de él, Kiba le sonrió como siempre de aquella forma descarada.

- Toma – le ofreció un paquete, era como un libro envuelto en papel de regalo blanco – Se me cayó el café en la tuya, quise limpiarla pero parece que eso no funciona… he copiado todo lo que tenías, palabra por palabra… Perdóname.

Neji, entre confundido y avergonzado desenvolvió el paquete. Era una agenda exactamente igual a la suya. Echó un vistazo por dentro, allí con la letra desastrosa de Kiba estaban anotadas todas sus cosas, sus citas, sus teléfonos… todo, incluso lo que ya había pasado ¿Realmente se había tomado la molestia de copiarla palabra por palabra? Neji le miró intrigado, aquel chico era extraño, extraño y sorprendente.

- Me he tomado la libertad de ponerte una dedicatoria.

En una esquina de la primera página había unas frases escritas.

"Aunque te enfades me seguirá gustando como hueles"

- ¡Feliz cumpleaños! – repitió esta vez en voz baja mientras acercaba su nariz al cuello de Neji.

Y esta vez, el cuerpo de Neji venció y le dejó olerle sin apartarle de un golpe.

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Vale, esta es la parte de Neji, dentro de unos días pondré la de Kiba.

Espero que alguien llegue a leerlo.

Si lo has hecho es porque o eres una persona de mente abierta que da oportunidades a cualquier cosa o la curiosidad te ha podido… En cualquier caso ¡Gracias, gracias, gracias por leer!