Todo cambia muy deprisa

La primera semana después de la luna de miel empezamos nuestra vida ya normal, yo me matricule de nuevo en la universidad para sacarme la carrera de literatura, ya que aunque tenía la de música me gustaba escribir y quería ser escritora, aunque también doy clases en el colegio de primaria de Forks como maestra de música a niños de nueve años por las tardes, a pesar de que Edward solo quiere que estudie, pero yo como cabezota gane este pulso.

Llevábamos 2 meses casados y todo estaba fenomenal, Rosalie ya le quedaban tan solo dos meses para dar a luz, Alice y Jasper estaban disfrutando de sus días, y nosotros lo vivíamos al límite, los días que Edward tenia fiesta nos quedábamos en casa y hacíamos cosas de recién casados, no creo que haga falta dar muchos detalles (jejej).

A Edward le iba genial en el hospital le tienen mucho aprecio, y bueno cuando yo voy me tratan genial.

Edward se levantaba muy temprano a pesar que podía dormir unas horas más, pero se encapricho en llevarme a la universidad y recogerme del colegio (esta justo al lado de la universidad).

Al llegar a casa Edward se ponía conmigo a ayudarme a estudiar, y poco después de la cena nos íbamos a dormir.

La semana paso rápido y mi bebe tenia fiesta este fin de semana. Yo me desperté antes que Edward, me encantaba verlo dormir, tenía un rostro tan pacifico, acariciaba su rostro, una bonita sonrisa se formo en el, supe que se había despertado, agarro mi cintura y me estrecho contra él.

- Buenos días princesa.

- Buenos días.

Se incorporo y empezó a besarme como solo el sabia hacerlo,

Mientras sus manos se paseaban por mis piernas, besaba mi cuello, pegaba su cintura a la mía como si su vida dependiera de ello, y deslizaba sus manos desde mi muslo hacia la cintura, luego los senos a los que ataco con los labios, estaba a punto de estallar en mil pedazos si seguía así, me subí encima de él, intentando provocarlo como él había hecho conmigo, acaricie su pecho, abdomen y se le escapo un gruñido, intento ponerse de nuevo encima pero no lo deje ataque su punto débil, echo la cabeza hacia atrás y susurro mi nombre.

- Te gusta verme sufrir? – me pregunto insinuante.

- me gusta verte disfrutar. – le dije mordiéndome el labio.

- Bella el labio. – paso sus dedos por ellos, se sentó y empezó a besarme desenfrenadamente.

Lo que paso después fue lo mejor que pudo pasar, nos quedamos tumbados en la cama con nuestras respiraciones alteradas.

- Ha sido increíble. – dijo en un susurro

- increíble es poco.

-¿Quieres que vayamos a ver a Charlie?

- vale, me doy una ducha y nos vamos.

- Echo. – se incorporo para besarme.

Me metí en la ducha y deje que mi cuerpo quedara más relajado de lo que ya estaba, fue una ducha rápida, quería preparar el desayuno antes de irnos.

Al salir yo entro él.

Edward Pov.

Estaba completamente loco, Bella me hacia volverme loco de la manera en la que hacíamos el amor, me sorprendía cada segundo, cuando salió de la ducha envuelta en tan solo una toalla dejando muy poco a la imaginación, tuve que meterme de cabeza a la ducha si no quería perder el norte.

La ducha fue completamente relajante, me salí de la ducha y me puse la toalla fue entonces cuando empecé a oler a comida.

Me dirigí hacia el lugar de donde provenía ese delicioso aroma y me encontré con la estampa más sexy de mi vida: mi reciente esposa, vestida con unos pequeños shorts y una camiseta sin mangas, estaba cocinando un delicioso pollo al horno mientras movía sus caderas al compás de alguna canción que estaba tarareando.

Me recosté en el marco de la puerta y la observe hasta que no pude resistir la tentación de besarla y me acerque. Cuando me vio se sorprendió pero no le di tiempo a que dijera nada y la bese.

Cuando nos separamos sus labios estaban rojos tentándome a volver a besarlos, sus ojos estaban cerrados y sus manos en mi pecho desnudo. Cuando abrió los ojos y me miro me entraron ganas de volver a besarla pero ella me gano y se separo de mí para seguir cocinando.

- lo siento cariño pero tengo que alimentarme

- tal vez podría ayudarte- le conteste.

Me acerque a ella y la abrace por la espalda empezando a besar su cuello y su oreja, podía notar como temblaba entre mis brazos y su respiración se agitaba con cara caricia que le daba.

Poco a poco se giro y empezó a besarme y a recorrer mi cuerpo con sus manos haciéndome temblar.

La cogí de las nalgas y la lleve a la mesa de la cocina donde empezamos a besarnos de manera alocada y salvaje.

Empezó a besar mi cuello y mi oreja mientras su agitada respiración daba de pleno en la zona mojada de sus besos, sus manos recorrían mis brazos y mi pecho de manera lenta. Y sus piernas me tenían presionado contra ella.

Empecé de nuevo a besar su cuello y su escote pasando mi lengua por los puntos clave de su cuerpo mientras mis manos tocaban la delicada piel de su cintura y espalda mientras quitaba su camiseta, dejándola con un sujetador de encaje rojo del que no podía apartar la mirada.

- Edward, tenemos que irnos, a la tarde terminaremos lo que hemos empezado.

Gruñí bajo, pero tenía razón cuanto antes nos fuéramos antes vendríamos, la deje salir de la jaula de mis brazos y me disponía a salir de la cocina, cuando me quito la toalla y me quede frente a ella completamente desnudo, sus mejillas cogieron un bonito tono que hizo que me volviera loco, mi pequeña se quedo mirándome fijamente.

- ¿Ves algo que te guste cariño?

- Uhm… todo. Pero tenemos que irnos. Apúrate en arreglarte quiero venir pronto.

Sonreí ante eso.

Bella pov.

Posiblemente hoy Alice estaría orgullosa de mi, me puse unos pequeños shorts y una camiseta sin mangas, (era la ropa de la que siempre acababa discutiendo con ella que no quería ponerme.) Pero hoy me sentía bien, prepare el desayuno, unas tostadas y zumo de naranja natural, lo deje a un lado esperando que Edward saliera de la ducha. Mientras prepararía la cena, estaba cocinando pollo al horno mientras en mi cabeza recordaba una canción que me gustaba mucho y hacia mover mis caderas al compás de la canción mientras la tarareaba.

Me sorprendió que Edward estuviera allí, pero no me dio tiempo a que le dijera nada y me beso, me beso con mucha pasión, me estaba volviendo loca.

Cuando nos separamos mis ojos estaban cerrados y mis manos en su pecho desnudo, iba a perder la cordura si seguía besándome así. Cuando abrí los ojos lo vi, sus ojos un poco oscurecidos por el placer, lo mire y me entraron ganas de besarlo, pero tenía que seguir cocinando así que me separe.

- lo siento cariño pero tengo que alimentarme. – dije intentando que mi voz no fallara, teníamos que salir cuanto antes para volver pronto, era como una droga para mi, era una adicta a mi marido.

- tal vez podría ayudarte- me contesto picaron.

Se acerco de nuevo a mí y me abrazo por la espalda empezando a besar mi cuello y mi oreja, era un tramposo, sabía que eran mis puntos débiles posiblemente el podría notar como temblaba entre sus brazos y mi respiración se agitaba con cada caricia que me daba.

Poco a poco me fui girando y empecé a besarle y a recorrer su cuerpo haciéndolo temblar.

Me cogió de las nalgas y me llevo a la mesa de la cocina donde empezamos a besarnos de manera alocada y salvaje.

Empecé a besar su cuello y oreja mientras mi agitada respiración daba de pleno en la zona mojada de sus besos, mis manos recorrían sus brazos y su pecho de manera lenta, quería torturarlo un poquito, que supiera lo que le esperaba después. Y mis piernas crearon una cárcel para no dejarlo salir.

Empezó de nuevo a besar mi cuello y mi escote pasando su lengua por los puntos clave de mi cuerpo, sabía perfectamente cuales eran mis puntos, mientras sus manos tocaban la delicada piel de su cintura y espalda mientras me quitaba la camiseta, dejándome con un sujetador de encaje rojo del que no podía apartar la mirada.

- Edward, tenemos que irnos, a la tarde terminaremos lo que hemos empezado.

Gruño bajo, pero no dijo nada y se disponía a salir de la cocina, cuando le quite la toalla y se quedo frente a mi completamente desnudo, mis mejillas estarían coloreadas ya que sentía muchísima calor, me quede mirándole fijamente.

- ¿Ves algo que te guste cariño? –dijo en tono burlón.

- Uhm… todo. Pero tenemos que irnos. Apúrate en arreglarte quiero venir pronto.

Sonrió ante eso.

El fin de semana paso demasiado rápido para gusto de los dos, el lunes por la mañana estábamos por levantarnos cuando el teléfono sonó.

- ¿Dígame? – conteste.

- Srta. Swan?

- Cullen.

- Cierto, perdone Srta. Cullen, le llamo para comunicarle que hoy no tendrá clases ya que la profesora Cope tuvo que salir a un congreso, mañana estará de vuelta. Disculpe las molestias por llamarla tan temprano.

- No se preocupe y gracias.

- ¿Quién era? – dijo Edward abrazándome por detrás.

-De la universidad, la señorita Cope hoy no está, así que no tengo clase.

- Vaya, pero yo tengo que ir a trabajar. Intentare salir pronto.

- Vale, te quiero. – dije dándole un beso para despedirnos.

Bueno hoy tenía el día libre ya que en el colegio donde iba los chicos habían marchado de excursión, decidí acostarme un poco más, aun eran las 6 así que tenia por lo menos dos horas más de sueño.

No sé cuando me quede dormida, pero empecé a escuchar un ruido, dios, que seria.

Abrí un ojo y vi que mi móvil estaba vibrando de mala manera como si estuviera furioso. Al ver la pantalla suspire.

- Dime Alice.

- Bella como que tienes fiesta y no me dijiste nada?

- ¿Cómo te has enterado?

- Yo lo se todo. ¿Por qué no me dijiste nada eh?

- Pense que lo sabias todo.

- Ya basta Swan.

- ¿Qué quieres Alice?

- ¿ Me acompañarías al medico?

- ¿Al medico?

- Si… es que veras… tengo (parte que no entendí) y creo que ya es hora de confirmarlo. – dijo tan rápido que me tuve que concentrar para escucharlo todo.

- ¿Que tienes que Alice? Pero dilo mas despacio, que no te entendí.

- Que… tengo… dos… re…tra…sos… y … quiero… ir… a …con…fir…mar… lo. ¿lo entendiste ahora? - ¿Se estaba cachondeándose? Era Alice.

- vale, cuando vienes.

DING DONG

- ¿Alice estas en la puerta?

- Abre y lo descubriras.

En cuanto puse los pies en el suelo mi cabeza empezó a dar vueltas y el estomago se me puso del revés, me levante corriendo al baño y empece a vomitar, no podía parar, me enjuague la boca y fui a abrir la puerta, por lo visto acostarme después de desayunar no fue buena idea.

-¡ Joder Bella!

- ¿Qué?

- Que pintas.

- Acabo de vomitar todo el desayuno que esperabas.

- ¿Qué acabas que?

Perfecto seria la ocasión perfecta para hacerla sentir como me hizo sentir a mi.

- Que… acabo… de… vomitar… todo… el… desayuno.

- Estas bien?

- si, ya me encuentro mejor.

- vámonos, pero tienes que prometerme una cosa.

- ¿El que?

- Tu solo promételo Bella

- no prometeré nada sin mi abogado delante Alice.

Y se echo a reir.

- Vamos Bella no será nada malo.

- esto… esta bien.

- ahora date prisa. ¿Tienes café?

- nada de café Alice. – la señale con el dedo.

- Esta bien jefe.- hizo el saludo militar.

Me puse unos tejanos y una sudadera, me recogi el pelo en una coleta alta y me cepille los dientes.

- bien vámonos.

- asi no voy contigo Bella, se que es la nueva moda, pero las pantuflas no pega con los tejanos.

La mato, la mato, lo juro. Y mire a mis pies y si era cierto, llevaba las pantuflas, corrí hacia el cuarto y me puse unas bambas.

- Vale vámonos.- canturreo.

Antes de cerrar la puerta sali corriendo al baño, un poco mas y no me da tiempo, Alice se puso a mi lado sujetándome el pelo y la cabeza, no se como podía estar allí conmigo.

Cuando me recupere un poco, me enjuague la boca y al ir a la cocina las nauseas volvieron.

Intente desayunar algo, pero el minimo bocado y todo salía igual que había entrado.

- Ire yo sola al hospital Bella no estas en condiciones.

- No, voy contigo, solo dame 5 minutos.

- Esta bien.

Edward Pov.

Menuda mañanita que llevaba y eso que solo eran las 11 de la mañana, mi padre vino a buscarme a la consulta.

- Edward me podrías llevar a casa un momento? Esque el coche se me a estropeado y acaba de llevárselo la grua.

- Claro, 2 minutos y nos vamos.

-Esta bien, te espero en la recepción.

Salio y acabe de escribir un ultimo apunte en un historial y salimos de camino a casa.

- Carlisle que haces aquí? – pregunto sorprendida mama.

- el coche, me dejo tirado vengo a llevarme el otro mientras.

- oh. Hola cariño – se acerco a mi a darme un beso.

- Hola mama.

- Desayunais?

- no tenemos prisa, y a mi me espera visita a domicilio. Nos vemos en la cena.

-¿Edward? – me pregunto mama.

- no puedo, tengo muchos pacientes, pasaremos esta noche Bella y yo.

- Vale cariños. Tener cuidado.

Estaba llegando al hospital cuando vi el coche de Alice y me puse contento, posiblemente tal y como me había dicho Jasper había venido a hacerse una prueba de embarazo. Asi que corri desde el parking hasta la consulta, pero no la encontré, posiblemente me equivoque y no era el coche de Alice,

Estaba terminando mi paciente cuando una muy alterada Alice entro.

- EDWARD MASEN CULLEN

- Hola Alice, como estas? Todo bien, gracias por preguntar. – notese la ironia de mis palabras.

- No te dijo tu secretaria que te estaba esperando?

-No, a sido una mañana de locos, ¿Qué haces aquí? – le pregunte haciéndome el sorprendido.

- Esque… bueno… porque no me sigues.

- Que pasa Alice?

- tú solo ven.

La seguí entramos en la sala y vi a mi pequeña sentada en una silla echa un ovillo.

- Bella, que te pasa? Estas bien? Contéstame, que te pasa, porque lloras?

Seguía sin decirme nada, me gire para ver a Alice y ella me sonrió, cogí el informe y lo leí, increíble, solo le abrace.

- Vámonos a casa cariño, le diré a Dr. Andrew que se quede con los dos pacientes que me quedan.

Alice se fue en su coche hasta casa, allí nos espero.

- Esta noche cena en casa de papa y mama.

- No Alice, lo dejaremos para el viernes.

- Bueno así me dará tiempo de preparar unas cosillas.

Se fue canturreando. No cambiaria nunca. Pero había una cosa que me tenía un poco preocupado, porque estaba llorando, acaso no lo deseaba?

- Bella. – pregunte acariciándole las mejillas.

-dime. – dijo mirándome a los ojos.

- ¿Por qué estabas llorando?

- Me puse nerviosa y bueno… - y empezó a llorar.

- Cariño no llores, tranquila yo estoy aquí.

Me cogió la mano y me sonrio, no me lo podía creer, realmente todo había cambiado muy deprisa, pero no importaba, todo iria bien, al llegar a casa obligué literalmente a Bella que se acostara, tenia que descansar.

- No te vayas – me dijo haciéndome un puchero adorable.

- Voy a preparar algo para que comas y vuelvo antes de que me hayas echado de menos.

- no… no tengo habre.

- Tienes que comer o llamare a Alice, elige. – No quería torturarla pero es lo que había.

- Esta bien.

Se tumbo en la cama, la arrope y le di un beso en la frente, fui a la cocina y le prepare un poco de sopa, le vendría bien para el estomago y un poquito de pollo a la plancha, al llegar a la habitacion estaba durmiendo, deje la bandeja en la mesita y me sente a su lado, acariciando su cabecita.

- Edward… no… no… - empezó a balbucear, y a agarrarse fuerte de las sabanas – no… me dejes… tengo miedo.

- Bella, cariño despierta, estas teniendo una pesadilla.

Abrió los ojos un poco sorprendida, se paso las manos por la cara y se sento.

- Huele bien.

- Venga vamos a comer. - Apoye la bandeja en sus piernas y empece a darle de comer.

- Edward puedo comer sola, no soy una niña chica.

- Dejame mimarte un poco.

.

- ¿Si?

- Edward? –mi madre.

- Hola mama.

- ¿Bella esta bien? – matare a la duende, lo prometo.

- Si, solo tenia malestar de estomago.

- ¿Necesitas algo?

- No, ahora esta comiendo un poco y parece que le entra bien.

- Me acercare de todos modos.

- bien, aquí esperamos.

Termino de cenar e hizo ademan de levantarse.

- ¿Dónde crees que vas señorita?

- al sofá, no quiero estar en la cama cuando venga Esme.

- Quedate tumbada Bella. – dije en tono serio.

- No.

Suspire

- Esta bien pero al sofá y de allí no te mueves.

Se sento en el sofá y me sente a su lado, se acurruco a mi lado.

- ¿Me quieres Edward?

- Mas que a mi vida, ¿A que viene eso?

- ¿Te hace ilusión?

No pude contestarle porque picaron a la puerta. Al abrir allí estaban todos, mama, papa, Alice "a la que mire frunciendo el ceño", Jasper, una muy abultada Rose y Emmett.

- Hola.

- muévete de la puerta hermanito dejanos entrar. – dijo Emmett.

Cuando llegamos al salón Bella me miro roja como un tomate.

- Edward como no me dijiste que iba a ser abuela.

- lo iba a decir el viernes, pero por lo visto la duende se adelanto. – me restrege las manos, y Alice me miro raro. – por cierto mama, sabias que Alice tambien va a ser mama?

- no. – dijo - ¿Alice?

Ella solo asintió. Se abrazo a ella, y se pusieron a llorrar, cuando me di cuenta, mi princesa y Rose tambien lloraban.

- vaya como están con las hormonas. – solto Emmett y se gano un golpe de parte de Rose y una mirada envenenada de parte de Alice y Bella. – Vale, vale, solo era un comentario.

Pasaron un rato mas en casa y poco después se fueron, y nos quedamos solos de nuevo.

Habian pasado dos meses desde que nos enteramos que íbamos a ser papas y lo estabamos disfrutando al limite, hoy era viernes y me toco fiesta, estabamos en el jardín, habíamos cenado y ahora estabamos en la piscina la temperatura era ideal, cuando sonó el teléfono.

- Yo voy. –dije

Entre corriendo lo que me gane un resbalón por ir mojado.

- ¿Si?

- Edward, Edward, Edward.

- si ese soy yo, ¿Qué te pasa Emmett?

- Rose, hospital, gemelos.

- tranquilízate, llama a papa, y ve al hospital, nos vemos allí en 15 minutos, dile a Rose que respire.

Colgó sin decir nada.

-Bella, Rose esta de parto, vamos al hospital. ¿o prefieres quedarte?

- No, voy, esperame.

Nos cambiamos a tiempo record y nos fuimos derechos al hospital, allí estaban papa, mama, emmett y rose.

- Bien, vamos dentro. – dijo papa.

- Edward no me dejes sola con tu hermano, por favor. – dijo Rose cogiéndome del brazo, a lo que Bella sonrio.

- Tranquila Rose, yo entro, tengo que ver como están mis sobrinos, no te preocupes. – en ese momento le vino una contracción. –DIOS ROSEE!. - Me dejo la mano rota.

La prepararon, y mi padre empezó.

- Bien cielo, cuando yo te diga empujas, no antes. – controlaba las contracciones por el monitor y cuando vio que se acercaba una. – ahora rose, empuja.

Rosalie Pov.

Como Emmett tenía fiesta en el trabajo, nos fuimos a pasear por la tarde. Fuimos a un centro comercial, tenía que comprar cosas para mis bebes y, una vez dentro, nos sentamos porque estaba un poco cansada, pues estaba de 39 semanas, entramos a dos tiendas compre lo que necesitaba y nos fuimos para casa

. Llegando a casa tuvimos una pequeña discusión

- No Rose, no tienes razón, estas de 39 semanas, estas a punto de dar a luz y aun así te expones a ir cargada como una mula y salir de compras en los últimos días cuando tienes todo.

Como era de esperar me puse a llorar, en parte tenía razón, pero estaba con las hormonas revolucionadas.

- Lo siento Rose, no quise hacerte llorar, perdóname. – paro el coche y me abrazo fuerte, cuando entramos a casa fui al baño, una vez en el baño, descubrí que había una pequeña cosa gelatinosa en mi ropa interior. Asustada llamé a Esme sin que Emmett se enterara no sabía lo que estaba pasando. Me tranquilizó y me explicó que eso era señal de que estaba cerca de dar a luz, aunque todavía podía tardar unos días mas.
Yo me encontraba perfectamente y la tarde siguiente fuimos a casa de Esme y Carlisle y mi suegro como siempre que me animó a que fuésemos al hospital. Pero yo me negué. Me encontraba bien.

Era hora de irnos a casa, necesitaba descansar estaba un poco cansada y me dolían las piernas.

Emmett estaba por meterse en la ducha cuando sentí un dolor que me quería morir.

- !

- Rose, Rose que pasa? Estas bien?

- Bien?, tu crees que si estuviera bien chillaría?, Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah, dios llama a Edward, llámalo!

Me senté en la cama y sentí como un liquido recorría mis piernas, había roto aguas, escuchaba a Emmett ir de arriba abajo llamando por teléfono.

Agarro sus pantalones y una camiseta se la puso y me ayudo a subir al jeep, íbamos de camino al hospital. Practique las respiraciones que nos enseñaron en las clases de pre-parto, cuando entramos al hospital me sentaron en una silla de ruedas pero me negaba a entrar sin que estuvieran mi suegro y mi cuñado allí. Tenía contracciones cada pocos minutos hasta que por fin entraron por la puerta.

- Bien, vamos dentro. – dijo Carlisle.

- Edward no me dejes sola con tu hermano, por favor. – dije agarrándome de su brazo como si mi vida dependiera de ello, más que nada porque mi marido se mareaba con la sangre y no sabía si aguantaría dentro mucho rato. Estaba acojonada.

- Tranquila Rose, yo entro, tengo que ver cómo están mis sobrinos, no te preocupes. – en ese momento me vino una contracción de las más fuertes que había sentido. –¡DIOS ROSEE!. – Se quejo.

Me prepararon en el potro me quería morir de dolor, me pusieron la epidural y parece que ceso un poco peor aun así quería acabar, me dolía horrores, entonces los tres entraron, Emmett se puso detrás de mi cogiéndome las manos y dándome besos en la cabeza, Edward se puso a mi lado, la comadrona al otro lado, y Carlisle enfrente de mí, y todo empezó.

- Bien cielo, cuando yo te diga empujas, no antes. – sabia que venía una contracción – ahora Rose, empuja.

Empuje con todas mis fuerzas, sentí el llanto de un bebe, pero aun quedaba otro.

- Venga Rose, queda uno, y tienes que empujar con todas las fuerzas que te queden, vamos a la de tres.

Asentí como pude, estaba agotada.

- Venga, uno, dos, tres.

Edward se subió literalmente encima de mi ayudándome a empujar, yo agarre a Emmett todo lo fuerte que pude, ni siquiera se quejo, y entonces caí y el llanto de mis bebes era la música más hermosa que jamás escuche, quise levantar mi cabeza para ver si los veía, pero no tenía fuerzas, entonces Emmett y Edward aparecieron con mis bebes en brazos.

- Has hecho un gran trabajo mi amor, son hermosos. – dijo Emmett con lagrimas en los ojos.

Edward me paso al que tenía en brazos y mis lagrimas caían sin cesar, realmente era la cosa más hermosa que había visto en mi vida, los dos lo eran.

Se los llevaron para examinarlos y a mi me terminaron de coser y me llevaron a mi habitación, poco rato después me los trajeron a mi lado, y fue entrando la familia, Bella tenía signos de haber llorado al igual que Alice.

-¿Cómo estas Rose? – me pregunto Esme.

- Un poco cansada, pero bien.

- Ya sabéis como les vais a poner?

- Emmet Jr y Kellan.

Se que tarde, pero perdi el capitulo y tuve que repetirlo de nuevo, espero actualizar pronto.

Bueno sin mas espero que os guste el capi y nos leemos pronto! Besos.