Disclaimer: Nada de lo que reconozcan es mío.


Brisa otoñal

La fría brisa de otoño hace que las hojas de los árboles se meneen con suavidad. Algunas caen, otras siguen luchando por seguir en el árbol, pero al final la brisa seguirá soplando.

—¿Malfoy? —pregunta alguien con curiosidad. El chico rubio se gira, pero no ve a nadie allí donde la voz se escuchó. De repente, un joven con cabello azabache aparece.

—¿Otra vez usando esa tonta capa, Potter? —dice mirando el objeto que tiene en sus manos el otro.

—Pues ya sabes, no quiero que el celador me encuentre vagando por ahí a estas horas de la noche.

—Ya deberías de haber aprendido que cuando algo es prohibido, es aún más tentador —comenta el rubio—. De todas formas, ¿qué haces aquí?

—Eso mismo te pregunto yo —y es en ese momento cuando Albus se da cuenta de que Scorpius tiene un cigarrillo encendido entre sus dedos.

El rubio lo mira y sonríe ante la expresión de sorpresa de su compañero. Se lleva el cigarrillo a la boca y le da una calada.

—Simplemente pensar.

—¿Sobre qué, Scorpius?

—De todo un poco, supongo —Albus se sienta junto a Scorpius, recargado en el árbol en el que estaba, junto al lago—. Pero, sobretodo, sobre porqué la gente le da tanta importancia a los apellidos y a la sangre. Quiero decir, ¿qué tiene de importante?

Albus no dice nada, simplemente mira la sombría apariencia del rubio.

—No suelo darle importancia a lo que las personas piensen de mí, yo sé quién soy, no necesito que otras personas traten de adivinarlo. Pero… —exhala un suspiro y le da otra calada al cigarrillo— después de tantos años de ser alguien solitario, de caminar por los pasillos y saber que los demás están hablando sobre mí y sobre mi familia, sobre mi sangre y el pasado… creo que después de aguantar todo eso, estoy exhausto, Albus —una calada más—. Me gustaría demostrarles que no soy como ellos piensan, pero estoy muy cansado.

El joven de cabello azabache cambia de lugar y se posiciona frente al rubio. Tiene la mirada perdida y no lo mira, así que le levanta la cabeza, sosteniéndolo por el mentón.

—No tienes que demostrarle nada a nadie, Scorpius. Si ellos no quieren entenderlo, es su problema.

El rubio observa los verdes ojos de su amigo y siente que puede perderse en ellos, perderse y ser feliz. Asiente con la cabeza y Albus vuelve a sentarse junto a él, mientras le arrebata el cigarrillo y se lo lleva a la boca para darle una calada.


Quedaba unas cuantas palabras más largo, pero he intentado acortarlo para que logre concursar en el drabbleton de vrai_epilogues y aún así ha quedado muy largo. En fin, mi segundo drabble de esta pareja y aunque me gusta, no estoy segura de que haya quedado bien.

Recuerden que dejar reviews adelgaza! ;)