Capítulo VI

Amidamaru sujetó el folder y lo miró detenidamente. Hablaba y le explicaba a detalle todo el proceso, pero él, en verdad estaba en las nubes. Veía constantemente la ventana y los copos de nieve caer con lentitud. Nuevamente el sonido del calefactor y un suspiro más de Yoh en aquella triste habitación. Prácticamente rogaba una interrupción que no ocurriría, al menos hasta que el mayordomo les llevase su tercera taza de café en el día.

-¿No va a desistir de su idea?

-Es como elegir entre ser infeliz y ser feliz. La opción es bastante fácil-contestó Yoh- Además, qué nos garantiza que éste sea el niño que tanto busca mi familia.

Y aquello sólo lo hizo enojar. Golpeó el escritorio con energía. Cómo en tan sólo unos días podía olvidar todas y cada una de sus obligaciones, sencillamente no lo concebía.

-Joven Yoh, usted tiene un deber con su familia. Su hermano abandonó el barco, sólo usted puede representarlos y ser gobernador…

Miró cabizbajo la alfombra y observó las líneas curvilíneas que tapizaban el despacho. Discutir era inútil, pero estaba dispuesto a luchar al precio que fuere por su libertad.

-Amidamaru, iremos a ver a ese niño. Pero Anna irá con nosotros-le aseguró el castaño- Lo he pensado bien y tienes razón, mi familia depende de mí, pero yo ahora dependo de ella. Si Anna le place todo este mundo de la política, me quedaré, sino entonces simplemente renunciaré.

-¡Ésa es una completa locura!-exclamó sorprendido- Su familia…

-Mi familia quiero que sea ella y su pequeño hijo, no me importa si no lleva mi sangre-admitió con una mirada llena de seguridad- Prepara el viaje para mañana, supongo que habrá dejado de nevar para entonces.


El primer indicio era más que obvio a su vista. Bastaría con revisar un poco los antecedentes de esa familia, pero se negaba a investigar qué tan influyente era Yoh en realidad. Suspiró mientras veía los pasaportes falsos, debería de empacar todo lo que pudiera antes de que algo peor sucediera. Su padre era un monstruo capaz de arrancarle a su hijo, lo conocía y francamente no tenía las armas para defenderlo.

-Por tu bien, Hana, deberíamos marcharnos-declaró sin un ápice de dudas.

Se acercó al borde de la cama y apartó con sutileza los mechones que caían en el rostro del pequeño ahora dormido. Entonces por un segundo creyó apreciar un breve parecido entre él y…

-Podrías pasar por hijo de Yoh-admitió con extrañeza-Vaya ridiculeces estoy pensando, por supuesto que no.

Fuera quien fuera el padre, no le importaba, era suyo y eso no cambiaría ni en un millón de años. Se levantó y comenzó a empacar todo. Odiaba tener que renunciar a él, pero por el bien de Hana era lo correcto, en cuanto viniese Ryu le indicaría dónde y cuándo adquirir los boletos de avión.

-Es Navidad, dudo que alguien pretenda trabajar para mi padre hoy, pero es mejor extremar precauciones-murmuró un poco más nerviosa- Si Yoh es en verdad un político, entonces yo quedaría bajo la mirada pública, por más que quisiera alejarse. Si él vino hasta aquí debe ser por algo especial, no creo que sea por vacaciones.

Entonces oyó el sonido de la puerta. No había demasiado misterio, debía ser Ryu. Aunque le extrañaba su visita nocturna, ya que no tenía demasiado tiempo ausente.

-Seguramente olvidó algo.

Pero al abrirla, no era quién ella esperaba. Yoh sonrió y le robó un beso de los labios antes de pasar.

-Dijiste que irías y aún te seguiría esperando en el departamento- dijo con un tono juguetón y amable.

Un extraño y peculiar sentimiento de culpa la embriagó por unos instantes. Cierto, ella había prometido regresar, pero cuando Ryu llegó planteándole el escape tan precipitado…

-Lo siento, Hana se quedó dormido y yo… tenía la cabeza en otro lado.

-No te preocupes-pronunció mucho más a la ligera- Tenía muchas ganas de verte y de decirte algunas cosas.

-Oh...sí y qué cosas son esas-atinó a decir sin mucha confianza.

Se notaba feliz. Bastante para el ánimo que ella se cargaba. Yoh caminaba y se movía por su departamento como si fuese en verdad familiar para él.

-Quiero que tú y Hana me acompañen de viaje, necesito cerrar algunos asuntos y no deseo permanecer lejos de ustedes.


Kino leyó por doceava vez el documento. Las pruebas eran casi certeras. En ningún momento dudó de la señorita que ahora se presentaba frente a sus ojos. Parecía una excelente mujer. Atractiva, interesada y con un desapego emocional por el niño bastante evidente.

-¿Tan necesario es todo el papeleo? Ya le explique que en efecto, todo coincide y sí, acepto darle al niño.

Su acento americano denotaba cierta elegancia, pero Miine Montgomery se sintió cohibida cuando la abuela escrutó sus facciones. Qué tanto le observaban, su hijo era rubio tal y como lo querían, la edad y los rasgos que tendría su bisnieto.

-Lo lamento, señorita, pero hasta que mi nieto no llegue no puedo aseverar que es mi bisnieto aquel pequeño- irrumpió el abuelo.

-Eso es ridículo- objetó ella- Su investigador nos ha perseguido durante dos meses, hemos tenido que mudarnos varias veces y…

-¿Y por qué tendrían que esconderse?-preguntó desconfiada Kino- Ésa es una mala referencia de usted. Una mujer que viajan con un bebé y posee un nivel de vida elevado…

-Perdón, pero no tengo un nivel de vida elevado. Perdí absolutamente todo con un problema legal y ahora me vendría muy bien ese dinero.

Kino se levantó y acarició el rostro del pequeño que ahora cargaba su ayudante. Levantó la mirada y la observó con severidad.

-Yoh llegará en el plazo de dos días, hasta entonces nadie se moverá de aquí y mucho menos haremos acuerdos hasta no cerciorarnos de la verdad- contestó con rudeza- Nos hemos ilusionado con al menos cinco niños, el tuyo puede ser uno más o en verdad, el auténtico.


¿Y si las cosas fueran de otro modo? Suspiró con pesadez después de ver a Yoh salir de la habitación en la que estaban. Aunque odiaba lo mucho que la procuraba, debía de admitir que comenzaba a agradarle su interés. ¿Cómo es que nunca había percibido el cariño de un hombre de esa manera?

Hana se sentó en el sofá y comenzó a jugar con el teléfono que el castaño le había dado para calmar su llanto. Anna miró con atención el smartphone que sostenía el niño e instintivamente lo tomó para revisar algunos mensajes. Era un gran pecado sentir esa irresistible curiosidad, pero quería saber si en verdad era quien decía ser, aunque era una tontería, porque ni ella misma le había dicho quién era en realidad.

Para empezar, quería saber si hacía bien o no en confiar tan ciegamente en él. Y aunque a veces denotaba cierta duda, terminaba haciendo cuanto él quería. Yoh ya no era un simple hombre en su vida, es estaba convirtiendo en una hermosa tentación, y en parte por ese motivo estaba de viaje con él en otro estado, en la habitación de un departamento de un tal Horokeu Usui.

Sin embargo, Hana poco toleraba sus cavilaciones y comenzó a moverse enérgicamente. El pequeño rubio inmediatamente reclamó su preciado objeto, pero no hizo caso y le dio a jugar el suyo, porque había dado con algunos mensajes realmente importantes. Si Yoh en verdad no quisiera que lo localizaran no llevaría aparatos tan costosos y mucho menos con la financiación del gobierno japonés, ¿acaso estaba ya involucrado de lleno en la política?

-No entiendo qué dice-replicó frustrada al mirar el contenido de la pantalla con grafía diferente a la suya.

Sin embargo, halló el funcionamiento más sencillo del teléfono, la parte multimedia. Y gracias a eso pudo abrir varias carpetas. Funciones, juegos y… fotos.

-Anna, tengo que salir, ¿te importaría quedarte con unos amigos?-preguntó un poco extrañado, mientras entraba de nueva cuenta a la habitación.

Silenció al notar el rudo gesto en el rostro de Anna. Sutilmente se alejó de la puerta y sentó enfrente de ella.

- ¿Todo bien?

Que él hubiera entrado de sorpresa a la habitación no le importó, estaba demasiado concentrada viendo fotos de su gran familia, los congresos, los paisajes, las fiestas, todo era tan parecido a lo que vivió junto a su padre que inusitadamente le dio nostalgia.

-¿Hay algo interesante?-cuestionó tranquilo, como si en verdad no tuviera nada que ocultar.

Entonces su vista se detuvo en la foto de una mujer, misma que le mostró.

-¿Quién es ella?-respondió con otra pregunta mientras Hana trataba en vano de alcanzar ese otro aparato que llevaba en la mano.

Yoh miró con nostalgia la imagen en la que aparecía su esposa y él de niños. Ella se veía tan tierna e inocente, sobretodo tan pequeña. Era la imagen que le daba la entereza de seguir, que le recordaba lo especial que era Tamao para él.

-Es mi mejor amiga-pronunció enternecido por el bello cuadro que armaban- La conocí desde que tuve cuatro años.

Observó con atención como Anna e incluso Hana lo escuchaban atentamente, el pequeño lo miraba fijamente sentado ahora desde el regazo de su madre y le pareció de lo más sublime.

-Pasé con ella todos los momentos divertidos de mi vida, incluso cuando me forzaban a estudiar-relató con voz mucho más alegre- Acudimos a los mismos colegios, nuestras familias convivieron bastante y…

-¿Y?-le animó a continuar con interés- ¿Qué pasó?

-Todo era un mundo perfecto. Y después de tantos años, el matrimonio era lo único lógico en aquella relación- describió con cierto estremecimiento- Ocurrió así… nada más. Nos casamos al cumplir la mayoría de edad porque nuestros padres planearon mucho esa unión.

No quiso evitar su mirada y afrontó lo que creyó que sería un rechazo, pero en los ojos de Anna sólo había curiosidad, incluso en la pequeña carita de Hana, sólo había espera.

-Estuvimos de acuerdo, tomamos la decisión con la madurez que nos pidieron y tratamos de llevar el amor por encima de todo, pero el esfuerzo no fue suficiente-agregó el castaño conmovido cuando vio a Hana recostarse en el pecho de Anna- Sólo hasta hoy me di cuenta que debí esperar, porque… cuando dos personas se comprometen, tiene que ser un acto de voluntad, y no importa cuán mal vaya, siempre tienes que aferrarte a aquella persona, no dejar romper la unión.

Anna desvió su mirar hacia otro lado, que él le confesara todo aquello significaba algo especial y también le daba sentido a su naciente relación, aunque ella se esforzara en negarlo todo y darle un sentido más realista.

-Las personas no deberían casarse sólo porque les nace-confesó el castaño- Tiene que ser un verdadero compromiso, una verdadera unión que te haga sentir que todo tiene sentido, que te apoyé y no te deje en el abandono.

-Ella te debe seguir queriendo-dijo Anna consciente de que él se sentía diferente ahora por conocer otras emociones.

-Y la quiero-respondió sin ninguna duda- Pero no la amo, no tengo esta explosión de sensaciones como cuando estoy contigo y sé… que tú lo sientes.

Yoh tocó con lentitud su mejilla y vio lo transparentes que eran sus ojos, la paz interior que la recorría cuando estaba a su lado. Y él también lo percibía.

-Ya dejé ir una vez lo que creía era amor, pero sé que cuando estoy contigo no es algo pasajero, es una sensación de estabilidad, de querer verte ahí, conmigo, sea el lugar en el que sea. Incluso si hay problemas, si decides que un día te aburres de mí, yo estoy dispuesto a hacerte ver lo contrario, si nos peleamos, si discutimos, está bien, pero quédate a mi lado.

Anna miró la pasión que abordaba cada una de sus palabras, que definía cada parte de una relación sólida y duradera. Él se veía tan diferente a los hombres con los que salía y, sin embargo, era el único que lograba paralizarla. Se acercó lentamente, hasta cerrar el espacio entre su boca y sus labios. Sentir eso, hacía que cada instante desapareciera como un gran nada.


Diethel sugirió a Mikihisa un tercer examen para Yoh. Sus rasgos eran demasiado parecidos al bebé y sin embargo, ningún miembro de la familia sentía la más mínima conexión. Le extrañaba el proceso tan frío que estaba pasando la familia, más al trasladarse todos, sin excepción…

-Señor, sigo preguntando por qué no han deseado que estuviera aquí la señora Tamao—interrogó confundido- Creo que ella estaría mucho más emocionada que todos ustedes.

-No queremos que se haga falsas ilusiones, Lyserg-respondió con sobriedad mientras veía como Redseb y Seyram jugaban con el pequeño niño.

-Tengo un 90% de certeza. No puedo probarlo, pero sé que ese niño pertenece al círculo social político y ella fue una importante senadora.

-Cierto, pero el rango de edad…

-Es verdad, pero es ridículo, no hay tantas coincidencias para pensar que la mujer es infinitamente menor. Usted sabe que no podría tener el cargo, la independencia y todos los factores económicos que obtuvimos del hospital.

Observó todas las fotografías de la señorita y no le quedaba la menor duda. Además, se lo había prometido a la señora Asakura, quien le conmovía por la entrega y mesura en el asunto.

-¿Ha pensado en una segunda inseminación, si es que fallamos con el paso de los años?

-Más bien, yo creo que estos intentos son completamente en vano-interrumpió Yoh en aquella habitación.

Amidamaru caminaba a un costado de él, esperando no ser recibido de un modo por demás agresivo.

-Qué oportuna aparición, Yoh-ironizó su padre- Tú eres un verdadero irresponsable, cómo se te ocurre dejarnos en el Congreso en Washington.

Yoh sonrió y palmeó la espalda de su padre para saludar a Lyserg con mucho más afecto.

-Sentí que todos necesitábamos un respiro. No necesitas enojarte, Mikki- dijo sin el menor sentimiento de culpa.

-Pues a mí me parece que es un caso delicado-opinó Lyserg.

-Lo es, pero… yo ya no estoy interesado en este niño-confesó el castaño.

Aquella confesión simplemente los dejó sin habla, especialmente al investigador que no podía dar crédito a la apariencia tan despreocupada.

-Pero por qué. Qué sucedió, Yoh. Hace tan sólo unas semanas nos habíamos decidido a dar con tu hijo, tú deseabas tanto darle este niño a Tamao-dijo fuera de control- Qué paso.

-Yo…

-Será mejor que te expliques, porque yo no me voy a tragar cualquier excusa-irrumpió en la conversación Kino Asakura.


Pocas veces se había sentido tan lejana y cercana en el ambiente. Admitía que Horokeu Usui era un político en verdad molesto y gracioso, pero sobretodo muy hablador. Tenía demasiados sueños que no creía que se hicieran realidad si seguía actuando de esa forma tan inmadura, y el tal Chocolove, la miraba de una forma inquisidora.

Pero lo que más le inquietaba era que estaba en la misma ciudad que toda la familia Asakura, por eso le extrañaba tanto convivir con sus amigos mientras él se iba. No debía sentirse extraña, pero no podía evitarlo, prácticamente sentía que ella ocupaba un lugar contrario, ella debería ser la esposa y no la amante. Ridículo, totalmente.

Y asuntos familiares, esa había sido la excusa de Yoh a tantas premisas, no quería decirle el motivo por el que tuvieron que realizar ese viaje y ni siquiera le daba una pista de qué debería estar haciendo ella con personas tan influyentes de Japón. Era absurdo, ella se tuteaba con personas así todo el tiempo y sin embargo, ahora era distinto, no quería poner en foco a Hana. Si su padre lo descubriera, intentaría por todos los medios quitarle a ese niño.

-Toma, Anna, estoy cansado de cuidarlo. No le gusta estar quieto en un sólo lugar, se mueve de aquí a allá, quiere tocar todo, y casi tira un jarrón carísimo de miles de dólares- irrumpió exaltado en la habitación en la que ella estaba descansando.

El pequeño Hana saltó prácticamente de los brazos de Horo Horo y la abrazó con mucha ternura, que hasta el hombre la vio enternecido por la actitud tan amorosa que tenía con ese niño. Lo que sí tenía que admitir la rubia, era que él había tenido bastante paciencia para cuidar a su hijo, más cuando Yoh los había presentado y acotado sobre la conducta hiperactiva de Hana.

-Deja de darle dulces, así no tendrá tantas energías-añadió Horo Horo- Entre tú e Yoh malcrían demasiado a ese niño.

-Yoh no piensa del mismo modo-refutó Anna sentándose en la cama con el pequeño-Cree que soy demasiado dura.

-Y lo eres, pero supongo que como es lo único que tienes, debe ser muy especial para ti-contestó Horokeu- Es decir, siendo madre soltera, tu hijo lo es todo para ti.

Entonces sus palabras le calaron con demasiada frialdad aunque fuese un comentario muy bien intencionado.

-Yoh y tú llevan una relación muy cercana, ¿no es así? Prácticamente se ven como hermanos. Aunque si no estuviera casado diría que son algo… más.

-Pero…-habló Anna con seriedad mientras acariciaba el cabello rubio de su hijo- Él no haría eso, ¿no es verdad?

-Por mucho que tú le gustaras, Anna, creo que Yoh es firme en sus convicciones. Es el ser más sincero, íntegro y honorable que conozco, no dejaría un matrimonio tan estable por una aventura. Por eso, por tu bien, no debes enamorarte de él.-le dijo con tacto, mucho más del que ella pensaba, ya que no estaba haciendo ninguna acusación.

Sonrió prácticamente con ironía y se sentía mal de hacerlo cambiar de valores, sólo porque en apariencia sentía un amor extraño el uno por el otro.

-Tú lo conoces desde niños, me has dicho, háblame de su vida y lo que hará a futuro-le pidió Anna- ¿Estás involucrado con él en algún proyecto?

-Sí, vamos a competir para las próximas elecciones como gobernador-agregó emocionado el hombre- Creo firmemente que si su carrera va tan impecable como hasta ahora, puede que después de unos años pueda aspirar a la presidencia.

Hana gateó en la enorme cama hasta abrazar una gran almohada e inusitadamente rió. Tenía una risa muy contagiosa, tanto que Horo Horo se acercó a jugar con él.

-Sabes, tiene algo atrayente este niño. Percibo una gran comodidad cuando estoy con él, como si tuviese alguna conexión conmigo de una forma.

-Pues no veo cómo, no se parece nada a ti-señaló Anna con cierta extrañeza a su comentario.

-No, no exactamente, no quise decir que fuera como mi hijo-se burló Horo Horo- Quise decir que me recuerda a alguien, es una comodidad de que me recuerda mucho a otra persona.

-Sí a mí, se parece 100% a mí, y tú a mi no me gustas-dijo con rudeza la rubia.

Entonces de nuevo esa pose altiva apareció. Pensó que por ser sólo la amiga de Yoh tendría algo que ver con los demás, pues no.

-Bueno… ¿y si me gustaras, qué? No tengo ningún compromiso y tú tampoco, ¿no?

-Sí, tengo mi vida puesta en ese niño.-rebatió Anna con mucha arrogancia.

-Y en Yoh-agregó Horo Horo- Tengo una hipótesis de esto. Eres muy cercana a él, pero no creo que seas una amiga cualquiera, tienes que ser especial o no nos dejaría a Chocolove y a mí cuidando de ustedes.

-¿Y qué? ¿Piensas que acaso él te pedirá que te cases conmigo para que pueda estar segura y tener un apellido importante para mi hijo?- ironizó Kyouyama.

Horo se acercó a la cama y cargó a Hana entre sus brazos. El niño de inmediato comenzó a alborotar su cabello y a tironear de él.

-Sería una buena opción, pero déjame advertirte algo Anna. Yoh, lo único que hará es quitarte a este niño, por muy buena madre que seas, porque quiere cumplir el sueño de Tamao de convertirla en madre y haría hasta lo imposible por lograrlo.

Anna se acercó hasta él y cargó a Hana para que le dejara ver con claridad. Era obvio que Hana jamás había visto un color como su cabello y le llamaba bastante la atención, pero sus palabras sí que le generaba gran curiosidad, y a la vez una carcajada que quería dejar escapar.

-Es ridículo, ¿y por qué me quitaría a mi hijo habiendo cientos de niños sin hogar? Claro, si hipotéticamente lo que dices es cierto.

-Claro, hay miles de niños, pero este es suyo-rebatió con firmeza-Hana es su hijo.

Anna contempló por unos segundos al niño y después su rostro adquirió una mueca de burla. Por dios, aquello era una locura, una completa locura. Se rió enérgicamente, no reprimió nada y se carcajeó cuanto pudo.

-¿Su hijo?-le cuestionó en medio de risas- Qué idea más ridícula. Me acabas de decir que Yoh es un santo y que no dejaría jamás a Tamao y no sé cuánto cosa más.

-Y lo sostengo, Anna, pero nada me asegura que no eres una donante y que ese niño es mera creación de una inseminación in vitro que hizo Yoh contigo para poder darle un hijo a Tamao y no buscar en vano al que se ha "perdido".

-Es lo más ridículo que he escuchado-contradijo inquieta, porque parte de eso era verdad- Hana es bastante natural…. Yo tuve relaciones con un hombre y de ahí nació.

-No te creo- negó totalmente Horokeu- Conozco a Yoh desde niño, y Hana es exactamente como él, se parece demasiado, sólo su pelo delata que es tu hijo, pero si fuera castaño diría que es Yoh.

-Qué ideas tienes, Horokeu. Primero me dices que te gusto y que puedes quedarte conmigo…

-Sería una buena forma para que formes parte de la vida de Hana sin estar de lleno en ella. Créeme, Tamao sería una buena madre para él.

Anna se sentó en la sala que estaba ahí y lo miró incrédula. No había hecho ese viaje para cumplir con el sueño de una mujer a la que no conocía y de la que estaba enterada era pasado para Yoh.

-Todo lo que dices es una gran tontería. Ni yo me embaracé de Yoh para darle un hijo a otra mujer, ni Hana es hijo de Yoh. Yo me embaracé porque así podía librarme de mi padre.

-Eso sí suena ridículo-dijo Horo Horo.

-Pues no lo dirías si me conocieras-le espetó con rudeza-Pero no te voy a dar detalles de mi vida y limítate a saber que has equivocado tu visión.

-Oye, yo sólo te estoy advirtiendo. Hay muchas mujeres que como tú, sufren por esto y no digo que Yoh sea cruel, no sería capaz, pero sí no estás en su plano amoroso, eso sí olvídalo.

Bien, tenía que admitir que estaba haciéndola dudar y mucho, pero confiaba en la palabra de Yoh.

-Anna, Yoh es un gran hombre con un gran futuro, no te metas en un matrimonio tan estable como el de él. Tiene un gran porvenir y gracias a la ciencia le has dado un hijo, pero ya… es todo a lo que vas a aspirar ahí. Dinero… fama, eso no te corresponde.


Por supuesto que rabiaba, cómo si fuera un niño, su abuela no tenía por qué hablarle de ese modo y menos chantajearlo con sus malestares. Miró de nuevo el papeleo que tenía que llenarle al médico y dejó que la enfermera tomara la muestra de sangre.

-En verdad no te importa, ¿verdad?

Lyserg lo miraba de forma inquisidora y no era para menos, él no podía negar que era evidente el cambio en su perspectiva.

-¿Qué sucedió para que tuvieras ese cambio repentino?

-Me enamoré-declaró sin un titubeo.

-¿Y eso se lo dijiste a tu abuela?-preguntó sorprendido.

-Pensé que me preguntarías: quién-contestó con una sonrisa pacifica en su rostro.

Él sacudió la primera muestra de sangre y suspiró con cansancio.

-Lo haría, pero es obvio que eso queda fuera de entendimiento. Sólo te digo que no te ilusiones con una aventura, no eres esa clase de hombre…

-Pero esto es muy real… lo sé.

-Yoh, tienes muchos años con Tamao. Ella te apoya, te ama realmente. Sólo valora eso y si quieres deja esto como un buen recuerdo, no le prestes mayor atención.

Amidamarui tampoco lo entendía. Cada vez que miraba en sus ojos ese signo de desaprobación se sentía como un verdadero idiota, no por la situación con Anna, sino la suya. No era ningún niño y Lyserg tenía razón, valoraba muchas cosas de Tamao, pero nunca ese sentir tan genuino que Anna le provocaba.

-Quiero estar con ella, pase lo que pase-dijo muy seguro- Si el resultado es positivo, me haré cargo del niño, pero no voy a regresar con Tamao.

-Pero, joven Yoh…-pronunció impresionado Amidamaru.

-Hablaré con mi familia al terminar todos los análisis. Por favor, Lyserg, apresura todo el proceso-le pidió amablemente.

No tardó demasiado en salir y colocarse nuevamente el saco. Afuera lo esperaba Mikihisa, con quien intercambio un par de palabras antes de dirigirse a su madre.

-Se lo dije a papá, y te lo adelanto a ti, quiero hablar con ustedes en cuanto tengamos todos los resultados de ADN.

-Sí, me comentó algo, lo que no entiendo es por qué. Tu abuela está muy molesta contigo, y no puedo entenderla.

-Le dije que no deseaba a este niño, si fuera o no el mío- aclaró sin mucho afán de alargar la charla- Y antes de que preguntes razones, te digo al igual que todos, que esto lo sacaré a su debido tiempo.

Esa seguridad los sacaba bastante de equilibrio. Yoh denotaba una madurez que ninguno sabía que tenía, pero se veía firme y totalmente convencido en sus convicciones. Amidamaru le acompañó cuando salió del hospital y miraba de reojo la seriedad de Yoh.

-Amidamaru, tú eres una persona muy especial para mí, ¿en verdad Anna no te inspira algo bueno?

-Yo le di mi opinión al respecto-respondió algo decepcionado.

-Lo sé, pero es referente a mi familia y si… yo no fuera feliz, y si ella realmente me hace feliz. Entonces… ¿debo dejarla marcharse sólo por cumplir con mi deber?

-Sólo puedo decirle que el amor es una ilusión, debe conocer a esa persona lo suficiente como para arriesgar todo lo que tiene, sino no vale la pena.

Y sus palabras hicieron eco en todo el trayecto al departamento de Horo Horo, donde Amidamaru se despidió de él. Subió por el elevador y en definitiva lo único que ocupó su mente fue un abrazo del pequeño Hana, sentir entre sus brazos a ese niño le devolvía la vida. Entonces sonrió, pero al escuchar el escandalo detrás de la puerta a la que se dirigía, en verdad dudó por un momento de su destino.

-¡Eres un canalla!-escuchó la voz de Anna.

-¡Arribista!-le contestó Horo Horo.

Tocó e insistió tres veces más hasta que Chocolove le abrió la puerta y pudo ver a la rubia discutir con su amigo a todo pulmón. Pensó por un momento intervenir, pero Chocolove le advirtió que por su bien no lo intentara. Fue así que transcurrieron unos minutos antes que Anna advirtiera su presencia. Hana se emocionó con su presencia y se bajó de su regazo para caminar hacia él, quien lo recibió gustoso.

-Horo, qué sorpresa verte aquí con Anna, pensé que no se llevaban bien-comentó en tono de broma el castaño.

Anna acomodó su cabello mientras contemplaba a su hijo sonreír y abrazar a Yoh con gran afecto. Las palabras de Horo Horo la hacían dudar de absolutamente todo, ella también veía el mismo semblante en Hana y en Yoh. Pero era una locura. Sería una coincidencia demasiado increíble e irreal, además de ser fantasiosa.

-Sí, bueno, estábamos pensando en casarnos y procrear una gran familia, juntos. Claro, tú te quedas a Hana.-ironizó la rubia ante esa mirada incierta de Horo Horo.

-Bueno… a Tamao le encantará tenerlo como hijo, casi tanto como a mí-comentó Yoh en tono de burla, pero los dos presentes sí que no lo tomaron del mismo modo.

-Lo que nos lleva a la extraña conclusión de que este niño sí es tu hijo-observó con seriedad Horo Horo.

Anna caminó y se situó junto a Yoh, que parecía desencajado de la conversación. De qué hablaba Horo Horo.

-Él piensa que Hana es tu hijo, y obvio no puede ser eso posible-le comentó enfadada- Desmiéntele su teoría, porque tal parece que a mí no me cree.

-Es verdad, Horo, me encantaría que fuera cierto, pero Hana no es mi hijo biológico.

-Yoh, tú sabes que puedes confiar en mí, y creo que tu idea es maravillosa. Tamao no debe esperanzarse en que vas a encontrar a tu hijo, eso es una tontería, por eso no tienes que ocultar el nacimiento de este. Es correcto lo que hiciste.

-No, Horo Horo, no entiendo de qué me hablas.

-Exacto-confirmó Anna- ¿De qué otro hijo habla? ¿Tienes hijos, Yoh?

Horo Horo se acercó hasta ellos y teniéndolos tan cerca podía ver una clara confusión en el rostro de Anna, que quería serenarse ante lo que decía este hombre.

-No, tampoco digo que te hayas metido con Anna sexualmente, no estoy diciendo eso. La inseminación artificial es a lo que me refiero y…

-Espera, Horo Horo, Anna no es ninguna donante y quiero aclarar que Hana no es mi hijo, ella tuvo a Hana de forma natural. Yo la conozco desde hace dos semanas, prácticamente, tu teoría es imposible, por no decir que es fantasiosa.

Horo Horo calló y Anna miró que él estaba molesto, ya que si refutaba esa idea, la única salida era que era su amante, lo cual no estaba seguro que fuera verdad, ya que santificaba a Yoh de una forma casi irreal.

-Necesito una explicación, porque no quiero pensar mal de ti, Yoh.-Dijo caminando hacia la habitación- Ahora.

No tuvo otra opción que seguirla y aceptar que en efecto quedaban muchas interrogantes entre ellos. Y el momento se tensó un poco, Hana miraba a ambos de forma curiosa, como explorando lo que vendría a continuación. Yoh fue el primero en reaccionar y abrazó a Anna, en busca de un gesto favorable, pero ella no sabía qué decir, ni qué reclamar.

-Nunca mencionaste a un hijo, ¿tienes un hijo, Yoh?-le cuestionó en modo defensivo.

-No lo sé, puede que sea una niña, eso francamente es un misterio-respondió quitándole importancia al asunto, lo que molestó más a Anna.

-Deja de bromear, estoy hablando enserio, odio con el alma que se burlen de mí y tú no vas a ser el primero en hacerme esto-le amenazó Anna alejándose de su lado.

Hana se sentó en el piso a observar como su madre caminaba de un lado a otro, mientras Yoh trataba en vano de tocar su brazo. Le parecía algo curioso, pero llamativo, sobretodo porque su mamá estaba enojada.

-Anna sé que suena una locura, pero confía en mí, si yo te contara todos los problemas de mi familia lo que harás será… irte y yo no quiero eso-Aseguró el castaño- Si tengo o no un hijo, eso no va a afectar nuestra relación en ningún sentido.

-Lo que quiere decir que no me meta en tus asuntos, que me trajiste de viaje contigo como muñeca de aparador y que lo que quieres es evitar que me esconda de ti, que me arrepienta de haberte dicho que sí.

-No, Anna, pero entiende, yo no te voy a meter en eso. Estoy cerrando estos asuntos, así como mi separación con Tamao, nada es sencillo y no quiero que te agobies pensando en tonterías.-Resolvió Yoh.

-¿Tonterías, dices? ¿Qué es eso de que haces hijos por inseminación artificial? Porque claro, tú eres un hombre impecable que no engañaría a su esposa.

-Es una cosa absurda, y no voy a comentarte eso, sé que tienes prejuicios de mí, si confirmo o no eso te va a alejar de mí. Olvida esas ideas, ¿quieres?

-Bien, porque puede que Hana sí sea tu hijo si lo planteamos de ese modo-Le respondió de vuelta, cosa que sorprendió a Yoh.

-¿Mi hijo?-Se cuestionó incrédulo- ¿De qué hablas? ¿Acaso tú tuviste a Hana por un método artificial? ¿Qué te dijo Horo Horo?

Anna miró a Hana en el suelo y a pesar de que se sentía nerviosa por confesar cierta parte de la verdad, no le incomodaba, tenía tantos misterios como Yoh.

-Tonterías, olvídalo, ¿quieres?

-¿Me estás bromeando? Anna, es un asunto serio, no tienes por qué hacer esos comentarios sólo para…

-Son tonterías, tú lo has dicho, y es mi pasado, Hana es parte de mi pasado. Y tal parece que ese niño que tanto buscas también lo es, por lo tanto, dudo mucho que quieras que piense de nuevo que son tonterías cuando te estremece que piense que mi hijo puede ser tuyo si lo has concebido de una forma artificial.

-Eres pobre, Anna, aunque quisiera creer que Hana es mi hijo, tendrías que haber pagado mucho dinero para inseminarte y quien te asegura que yo fui tu donante-Planteó con lógica- Además de que es una locura, para qué te inseminarías si tienes… apenas 21 años.

-Como dije, sólo quise devolverte la moneda. No dije que todo fuera cierto, pero para que aprendas que tus tonterías son importantes para mí y lo que yo quiera creer de ti en el futuro.

Yoh suspiró y se tocó la frente con absoluta preocupación.

-Me niego a contarte eso, Anna… quiero hacerlo, pero no puedo.

-Entonces no lo hagas, no tengo la más mínima intención de quedarme aquí para que me quites a mi hijo, sólo para cumplir el sueño de otra mujer.

-Y supongo que la idea te la dio Horo Horo- Reaccionó molestó el castaño- Anna, tu eres la lógica, eres la razón y la más madura, ¿para qué le daría a Tamao a Hana?

-Yoh, no soy tonta y te lo dije, esa fascinación que tienes por Hana es irreal.-Le reclamó- Por mucho que me hagas pensar que es especial para ti, tiene que haber una razón y eso es porque desde el primer momento lo has visto con ojos de padre, quieres a Hana en lugar de tu hijo.

-Porque se parece a ti-Confesó el castaño- Hana tiene ese aire a ti y también…

- ¿A ti?-Completó Anna incrédula.

-Admito que la primera vez que lo vi se me hizo un niño hermoso, pero me recordó mucho a Hao. Pensé en primer instante que habías tenido algo que ver con él. Pero no me reconociste a mí, así que la idea era estúpida.

-¿Vives en la realidad? Lo único que te estoy pidiendo es sinceridad y que me digas qué es todo esto, porque si no lo haces voy a desistir de tener una relación contigo.

-No lo harás. Yo respeto todos los secretos que has tenido conmigo, sólo te pido lo mismo. La vida que vamos a empezar juntos está muy lejos de donde comenzamos, sólo hay que cerrar los problemas, es todo, lo demás será como si nada hubiese existido.

-Pues no me voy a quedar callada, no soy sumisa-Le replicó Anna.

-Entonces llevaré a Hana a un laboratorio y le aplicaré la prueba de ADN, porque tengo muchas razones para dudar de tu palabra.

-Hazlo, no vas a encontrar nada.

-Bien, llevémoslo-Le tomó la palabra el castaño- Si lo llevamos a tomar la prueba, yo te prometo que te diré todo.

-Bien, eso me parece perfecto.

Y ambos se sentaron en el sofá. Yoh suspiró y miró a Hana con detalle, claro que tenía dudas y más que ya lo había expuesto aunque sea en forma de sarcasmo, pero Anna escondía tantas cosas como él.

-No tenemos que hacer la prueba si quieres, no es necesario.

-No, por supuesto que vamos a hacer esa prueba. No quiero que me ocultes cosas como éstas, si piensas que voy a vivir tranquila así, estás loco.

-Mi… probable hijo es rubio, o eso dice mi investigador privado, lo crearon de Houston Texas, por lo que si es verdad lo que me imagino eres una candidata muy fuerte, Anna.

-Con lo pobre que soy, Yoh. ¿Eso te suena lógico?-Le respondió con ironía- Hay millones de rubios en el mundo, Hana y yo somos dos de los muchos que existen.

En esos términos, cualquiera estaba seguro de que era una tontería, pero si ella tanto insistía, pues bien le llevaría a realizar esos análisis, así podía descartar cualquier locura como la de Horo Horo o la de sus abuelos y padres.

-Bien… creo que probar que no soy el padre si me servirá de todas formas.

Calló un momento y tomó su mano fría. A pesar de que Anna se quería sentir independiente estaba comenzando a dudar de sus propósitos, ya que tanto había desistido de viajar con él y ahora incluso quería que experimentara con Hana y todo para saber a fondo la historia del tratamiento al que se había sometido.

-Te has quedado mudo-Evidenció la rubia- ¿Qué estás pensando?

-Que tal vez tengas razón, voy muy rápido con nuestra relación-Confesó temeroso- ¿Crees que sea correcto?

-No soy yo quien me declama amor verdadero, ni soy la persona a quien debas expresarle tus dudas, Yoh.-Le cortó tajantemente mientras se levantaba para recoger a Hana del suelo- Avísame cuando tengamos que salir.

Y él que pensaba que la parte más difícil ya había pasado, de la aceptación que había tenido con Anna a un compromiso más serio, pero tenía que reconocerlo, sólo estaba poniendo obstáculos a su relación de una forma estúpida y más después de saber que su abuela estaba empeñada en recuperar a ese niño. Le enseñaron fotos y ese niño le daba igual, cruelmente lo reconocía.

Suspiró y después de meditar quince minutos se levantó a buscarla. Claramente como estaba nevando, sus amigos optaron por jugar cartas y tomar, mientras Anna miraba la televisión con Hana en su regazo. El niño lo vio y alzó los brazos para que él lo cargara.

-Odio que haga eso-Comentó Anna molesta- Siempre quiere estar contigo.

Yoh se acercó y tomó al niño entre sus brazos mientras se sentaba en el sofá a su lado.

-Los niños siempre buscan una figura paterna, tal vez debas llevarlo a que conozca a su verdadero padre.-Respondió el castaño con tanta naturalidad.-Si es que lo tiene…

Anna le sonrió con ironía y cambió de canal una y otra vez. Ya estaba cansada de inventar una vida coherente cuando estaba a su lado, francamente lo que pensara ya le tenía sin cuidado.

-Claro que lo tiene, lo está cargando justo en este momento-Pronunció Horo Horo en voz alta.

-Claro que no lo es- Afirmó Chocolove- 100 a que no lo es.

-200 a que ninguno de los dos puede callarse la boca-Replicó Anna molesta.

-Hecho-Bromeó Yoh levantándose con Hana en brazos- Pero si no fuera por la loca teoría de Horo Horo, también diría que es mi hijo, me quiere mucho, ¿verdad, Hana?

-Apuesto a que yo sería un buen padrastro para él-Añadió orgulloso Horo Horo mientras le quitaba al niño de los brazos.

No sólo Hana jaló de los cabellos del hombre sino que Anna se levantó para ver cómo su hijo le propinaba una patada en la cara a Horo Horo.

-Bien, sabía que por algo era mi mayor orgullo-pronunció sorprendida.

-Bien, agradece que es hijo de Yoh, sino estaría dispuesto a tirarlo por el balcón- Se quejó devolviendo al niño a quien consideraba su progenitor.

-Sí, es su hijo, por algo le pusimos Hana, tonto-le dijo con total sarcasmo.

-¡Ves! ¡Lo sabía, sí es tu hijo!-gritó emocionado Horo Horo a un Yoh que le sonreía con lástima.

Chocolove carrapeó antes de hablar.

-Creo que no Horo Horo, te equivocas si piensas eso. Ella sólo le puso así por herencia de su padre-habló sabiamente el moreno en japonés - Aunque estoy seguro que no sabe ni un ápice de japonés.

Yoh miró a Chocolove de una forma extraña, mientras que Horo Horo sólo miró al niño de forma inquisitiva.

-¿Conoces a su padre?-preguntó Yoh en japonés.

-¿Sabías que no era hijo de Yoh?-cuestionó Horo Horo.

-Quiero saber qué demonios están parloteando de mí-interrumpió Anna de forma tajante.

-Es una niña rica-Confesó Chocolove ante la mirada sorprendida de ambos hombres.

-Es imposible, ella es pobre yo lo sé-Confrontó Yoh algo molesto-En qué te basas para decir eso.

-Una vez la vi en una publicación, ella está envuelta en la política…

Yoh le dio al niño a Anna, quien se sorprendió del gesto serio que tenía el castaño.

-¿Sabes con cuántas personas le vi parecido? Con al menos 3 conocidos que he visto en revistas, no puedes basarte en eso para decir que es una persona famosa.

-¿Y quién te dice que no te está usando?-Le preguntó desconfiado- El niño obviamente requiere un apellido, qué mejor que el de un político extranjero, le dará renombre.

Horo Horo que se había mantenido al margen, sintió una oleada de dudas enorme.

-Creo firmemente que Anna es una arribista que sólo busca ganar fama.

Continuará….


N/A: Saludos, encontré muchos archivos de este fic y quise actualizárselos, agradezco mucho a las personas que leen todas mis historias, por el momento les puedo decir que traigo una excelente racha para cumplir mis promesas, empezando por un poco más de constancia. ¡Estamos en contacto y a seguir mejorando!

Agradecimientos especiales: anneyk, KAHM, DarkAlizz, snoopyter, diazepam, annita-fic, Raspberry Orchid, clau17, Majo-Sonolu y Katsumi Kurosawa.