"DTE" significa "Dirty Talking Edward" es decir "Edward que dice guarradas", pues eso...


Disclaimer: Twilight no nos pertenece. Pero a mi me pertenece Hayden. De verdad que le pertenezco, chicos. Veis, os lo dije. Y como este capítulo contiene DTE, ¡por favor NO intentéis robármelo! Si, No funcionará, leer el capítulo 10 de Breaking Dawn… ¡Lo entenderéis!

Como siempre chicos sois increíbles y los reviews nos inspiran para escribir más. Por supuesto esta es una actualización muy importante porque son días importantes. La publicación de, y ¡el cumpleaños de mi niño! ¡Feliz Cumpleaños, cariño!

Os paso con el chico…

Somos traviesos, señoras y señores. Buen, como regalo de cumpleaños de mi parte a todos vosotros, estamos poniendo esto. Espero que a todo el mundo le guste Breaking Dawn. ¡Gracias a todos los que me desearon un feliz cumpleaños por adelantado! Hoy es mi cumpleaños, ¿QUE DIABLOS? Aún no se que pensar de mi cumpleaños, ya veremos… Gracias de nuevo a Charley por su trabajo como beta, y también a "B." Ya sabes quien eres :D

¡AL GRANO!


EPOV

Los suaves labios de Bella estaban presionados contra los míos, mis dedos jugaban con el pelo de su nuca, tirando de él suavemente. Su flexible cuerpo situado bajo el mío, mientras nuestras lenguas se batían en duelo en un sensual beso.

Separando mi boca de la suya, me senté, mirando a su como su pecho subía y bajaba, sus sonrojadas mejillas y sus labios hinchados.

"Dios, cariño, puedo oler como me deseas. No puedo esperar más a sentirte estrujando mi pene, ¿apuesto a que estas jodidamente húmeda, verdad, sexy?"

Un gemido escapo de sus labios, y sus caderas empujaron hacía mi. Sus pechos moviéndose arriba y abajo con cada respiración, y yo no podía quietar mis manos de ellos. Acariciando su pezón con mi pulgar, le sonreí.

"¿Te gusta cuando te toco los pezones, cariño? Joder, podría chuparlos todo el día. Dios vas a estar jodidamente húmeda cuando termine contigo, apuesto a que mi pene se deslizara fácilmente, en tu prieto y húmedo coño."

Los labios de Bella intentaron formar palabras, pero presione y beso rápido sobre ellos antes de trasladarlos a su mandíbula, hasta su oreja. Después de succionar su lóbulo sople sobre la piel humedecida antes de susurrar, "Voy a hacer que te corras tan fuerte que veras estrellas, Isabella."

Mis dedos bajaron a su húmeda raja, recogiendo algo de sus jugos en ellos. Sus ojos siguieron mis movimientos, y mientras mi mano se movía en dirección a mi boca, ella agarro mis dedos y empezó a chuparlos...

Mis ojos se abrieron de golpe y tras ver a mi hija, supe el curso de acciones que necesitaba realizar: una larga y fría ducha.

Levantando mi cansado cuerpo del suelo, miré al sofá por última vez para asegurarme de que mi hija seguía dormida plácidamente. Con un escalofrío pasé mis manos por mis hombros desnudos; antes de moverse rápidamente hacia el baño.

Después de ducharme, camine por el suelo de madera, con los pies descalzos. Únicamente con una toalla alrededor de mi cintura, camine hacía la cocina, donde podía oír el sonido de los juegos y suaves risas. Estaba claro que las chicas se estaban divirtiendo.

Según entre en la cocina, Libby dio un grito más alto mientras que Bella limpiaba algo de su cara, y cuando me vio, mi hija corrió hacía mi. Unos ojos verdes preciosos me miraron y no pude evitar reírme cuando vi las manchas blancas en las mejillas de mi hija.

"¡Hola Papi! Bella y yo estamos haciendo tortitas."

Limpiando un poco de harina de su nariz, permití que mis carcajadas fueran aumentando de volumen, "¿Te esta convirtiendo Bella a ti en una tortita, bichito?"

Negando con la cabeza, una pequeña risa inundó su cuerpo, y contestó, "No, no seas tonto Papi, ¡la harina esplotó!"

La risa de Bella aumento, mientras mezclaba la masa en un bowl azul brillante, "Creo que quieres decir, explotó, cariño."

Las pequeñas manos se colocaron en las pequeñas caderas mientras mi hija golpeaba el suelo con el pie, antes de girarse hacía Bella, mirándola impacientemente, "¡Eso es lo que dije! ¡Esplotó!"

Bella se giró hacía nosotros y sus mejillas se sonrojaron. Mi risa termino de golpe cuando ella vio que yo llevaba solo una toalla. Una gota de agua corrió por mi pecho desde mi pelo aun mojado, antes de desaparecer por debajo de la toalla.

Aclarando mi garganta, moví mis ojos a sus labios y me di cuenta de que estaban ligeramente abiertos. Levantando la mano, suavemente empuje su mandíbula, cerrándole la boca.

"No es de buena educación quedarse mirando, cariño."

BPOV

Cuando me giré no esperaba lo que vi. Notaba como mis mejillas se sonrojaban mientras miraba a Edward Cullen, el hombre que había sido el objeto de mis fantasías, llevando puesto únicamente una toalla. Y mis fantasías no le hacían justicia.

No podía separar mis ojos de su pecho desnudo. Sus amplios hombros seguidos de unos brazos musculosos que quería que me sujetaran. Sentí el impulso de agarrar uno de sus bíceps y sentir como los músculos se tensaban en su interior.

Su pecho perfectamente suavizado descendía hasta su sólido estomago, cada músculos de sus abdominales intensamente definido. Sentí como se me abría la boca por lo que estaba viendo y me costo muchísimo no lamerme los labios ahí enfrente de él mientras miraba más hacía abajo.

Tenía el cuerpo perfecto en forma de "V". Amplios hombros que se curvaban hacía su cintura, la forma de sobresalir de sus caderas volviéndome absolutamente loca. La única cosa que me decepcionaba era la maldita toalla bloqueando el resto de mi vista.

Nota personal: La próxima vez, esconder las toallas.

Observe como las gotas de su pelo viajaban por su pecho, marcando cada músculo en su camino hacía abajo y se secaba en la maldita toalla.

Le oí aclararse la garganta, pero mis ojos seguían pegados a su cuerpo hasta que sentí que tocaba mi mandíbula para cerrarme la boca. Luche contra el impulso de cerrar los ojos por el roce tan sensual, pero fui arrancada de mis fantasías calificadas X por su seductora voz.

"No es de buena educación quedarse mirando, cariño." susurró.

Mi corazón casi se me sale del pecho. "Cariño". Lo dijo de nuevo.

Gire mi cara roja como un tomate de nuevo hacía Libby, necesitando aclarar mi mente. "¿Qué tal si terminamos esto y después comemos?" Le pregunté, intentando mantener mi voz calmada.

Me concedió una risita. "Bella, yo quiero dos tortitas," sonrió mostrando todos los dientes y yo me reí.

"Tú, señorita del cumpleaños, puedes tomar todas las que quieras." le dije despeinando su pelo con mi mano mientras se reía.

"No seas tonta Bella, mi cumple fue ayer," me corrigió.

Me acerque a ella y me agache para estar a su altura. "Lo sé, pero cuando era pequeña mi padre me concedía un fin de semana de cumpleaños," le dije y me reí mientras su cara se iluminaba como la de un niño en Navidad.

Edward fue a ponerse algo de ropa (desafortunadamente) mientras Libby y yo terminamos las tortitas. Sostuve su mano sobre la suya cuando le ayudé a dar la vuelta a un par tortitas en la sartén y sorprendentemente solo dos cayeron al suelo.

Cuando la primera se estrelló contra los azulejos, abrió muchísimo los ojos mientras me miraba, antes de susurrar, "No pasa nada, le daremos es a papi."

Las dos empezamos a reírnos hasta que oímos la aterciopelada voz que venía del otro lado de la encimera. "Disculpa, ¿qué fue eso, calabaza?" preguntó, cogiendo a su hija de mis brazos y sentándola en la encimera antes de empezar a hacerle cosquillas.

"Nada," se echó a reír mientras intentaba escapar de él. "¡Daddy! ¡NADA!" sus palabras iban aumentaron de volumen cuanto más cosquillas le hacía él, y también la risa. "¡Bella! ¡Sálvame!"

Negué con la cabeza acercándome a ella, pero Edward, vestido únicamente con un pantalón de pijama de franela y una camiseta de tirantes me bloqueó el camino hacía la risueña niña.

"Lo siento, señora, pero esto es área restringida," dijo con una sonrisa, sus brazos estirados a cada uno de sus lados. Mi corazón se derritió al ver su lado juguetón y solo hizo que le deseara aún más.

Cambie el mi peso hacía la derecha, engañándole con éxito haciéndole dar un paso en esa dirección antes de acercarme a la encimera y coger a Libby, después corrí fuera de la cocina, Edward se reía pisándome los talones.

Planeé correr hasta mi habitación cuando sentí un par de fuertes brazos rodear mi cintura y levantándome a mí junto el pequeño bulto que no dejaba de reír que llevaba en brazos junto a mi pecho. Su esencia se desprendía de él y yo la respiré con gula.

"¿A donde crees que vas?" me susurró al oído, enviando un escalofrío por mi cuerpo, justo en el momento que me acercó más a él y me sujeto más fuerte. Giré la cabeza para encontrar sus ojos verdes mirándome de forma provocativa.

Vi como sus ojos miraban mis labios, y los míos hicieron lo mismo. Cerré los ojos lentamente y esperé esa sensación celestial de nuevo, que sólo sus labios podrían darme.

"¡Papi, suéltanos!" Libby gritó. "¡Qué tontos!"

Edward me soltó de sus brazos y me tuve que sentar en el sofá para no desmayarme. Dejé entonces a Libby sobre sus pies y ella se quedó frente a mí. "Bella, vamos. ¡Tortitas!" dijo.

"Si, tortitas," dije un poco sin aliento.

Terminamos disfrutando del desayuno riendo y Libby habló casi todo el rato. Edward no era exactamente muy hablador, pero su hijo podía hablar todo el día. Esto estaba bien porque yo tampoco hablaba mucho.

"Bella estas 'harinosa'," Libby rió.

Miré hacía abajo para encontrar, que de hecho, estaba incluso más cubierta de harina que Libby, que tenía solo un poco en las mejillas y la nariz.

"Vaya, supongo que si. Bueno porque no vais vosotros dos a preparaos mientras yo me doy una ducha rápida. Después podemos empezar con el día," mis ojos fueron de Edward a Libby y Libby me sonrió ampliamente. "¿Suena bien?"

"Si. Ve a ducharte 'harinosa' Bella," dijo ella.

"Si, ve a ducharte, Bella," Edward repitió en un tono lento y suave.

Tragué saliva y sentí como me cara ardía y lo sensual que sonó su voz. "Vale," dije y me levanté. Mientras caminaba hacia el baño, me golpeé la cadera con la mesa, ya que seguí en una nube.

"¿Estás bien, cariño?" preguntó, levantándose de la silla.

"Si. Bien. Me voy a la ducha ahora…" y con eso me marché, escapando a los confines de mi baño.


Mientras el agua caliente bañaba mi cuerpo, me apoyé en la pared de azulejos, cerrando los ojos para intentar aclarar mi cabeza. Pero entonces cada vez que cerraba los ojos, me encontraba con Edward. La forma en que sus sexys ojos verdes ardían sobre mí. La forma en que me sujeto tan cerca y fuerte contra su cuerpo. Oh Dios, ese cuerpo.

Empezaba a sentir como se me hacía un nudo en la parte baja del estómago mientras imaginaba ese cuerpo Herculano sobre mi. Pequeñas gotas de sudor resbalando por su pecho mientras que su cuerpo se movía contra mí.

Mis manos empezaron a masajear mis pechos mientras pensaba en la forma en que sus ojos se pondrían en blanco mientras embestía dentro de mí. Esa preciosa cara contraída con cada golpe de la cama contra la pared.

Me costaba respirar, jadeaba, y aún así mi mano continuó yendo hacia abajo hasta que note que tocaba mi dolorido centro. Sin titubear introduje un dedo dentro de mi, jadeé diciendo, "Edward."

Todo lo que podía ver tras mis párpados era su cara y su cuerpo en una cama. Sus labios a escasos centímetros de los míos mientras jadeaba en su boca y su respiración chocando en mis labios. Sería tan sexy y agonizantemente placentero.

"Oh, Edward," gemí al introducir un segundo dedo y aceleré el movimiento. Mi otra mano se movió para frotar mi clítoris y pode notar pode notar la sensación en mi estómago a punto de expandirse.

Ya no decía palabras reales, solo pequeños quejidos mientras iba más y más rápido, y como después, Edward tras mis párpados aumentaba su velocidad. Quería que el dijera mi nombre; quería saber que él también lo disfrutaba, "Mmm, Bella," casi pude oír decir con su ronca voz.

Y esa fue mi rendición. La sensación avanzó y me sentí explotar mientras que una luz blanca ardí en mis párpados, haciendo que mi cara se encogiera y mis ojos se apretaran cerrándose aún más.

Cuando terminó, dejé que mi cuerpo resbalará contra los azulejos, hasta el suelo.

"Wow," respiré abriendo finalmente los ojos. Era el mejor sexo que había tenido, y no habíamos hecho nada todavía.

EPOV

Bella se chocó contra la mesa con la cadera, me levante de la cómoda silla que estaba colocada de forma casi decorativa en su cocina. Preocupado, avancé hacia ella, entrecerrando los ojos, esperando que no se hubiese hecho daño.

"¿Estás bien, cariño?" No me arrepentí de esas palabras mientras escapaban de mi boca, llamarla 'cariño' me parecía natural.

"Si. Bien. Me voy a la ducha ahora…" Avanzando con dificultad en dirección al baño, esas palabras parecían salir al azar de sus dulces labios.

Cerrando los ojos, me froté la frente, y oí a Libby reírse suavemente.

"Papi, Tu y Bella deberíais casaros." Abrí los ojos de golpe, y giré mi cara hacia mi hija, antes de acercarme y arrodillarme frente a ella.

Agarró mi mano con la suya y sonreí. Sus pequeñas manos cabían las dos dentro de la mía y observé como ella analizaba la diferencia de tamaño de nuestras manos, su cara mostraba que estaba concentrada en lo que pensaba.

"¿Qué te hace pensar así, Bichito?"

Encogiéndose de hombros, dejó caer la mano antes de seguir con su desayuno. Entrecerré los ojos mientras me levantaba intentando entender que pasaba por la cabeza de mi hija.

"¿Papi? ¿Traes mi bolsa del cuarto de Bella? Tengo que cambiarme."

Besando sus salvajes rizos, susurré en su pelo castaño, "Si, renacuajo. Traeré tu bolsa. Quédate aquí sentada, ¿vale?"

Suavemente abría la puerta de la habitación de Bella, sonreí al ver el ligero desastre de ropa que había por el suelo. Siempre he sido un poco neurótico en cuanto a la limpieza, pero quitando el pequeño desorden de ropa me dí cuenta de que su habitación no era un desastre.

El sonido del agua de la ducha cayendo no cubrió lo que oí en el baño. Tragando, caminé hacia la puerta que estaba medio abierta, y escuché sus suaves gemidos. Negando con la cabeza, me moví para irme y entonces la oí gemir, "¡Edward!"

Mi último pensamiento antes de entrar en el baño fue: Joder.

Parado en su suelo de azulejos, mire el cristal empañado, mis ojos apenas podía trazar el patrón de su cuerpo. Tragando, vi como su mano bajaba por su cuerpo. Todo mi cuerpo me gritaba que me acercara, pero era como si mis pies estuvieran llenos de plomo.

"Oh Edward!" podía ver la figura de su cuerpo y podía ver que se estaba tocando por mi. Tragándome un gemido, me apoyé en la pared, viendo a este precioso ángel frotándose por mí.

Mi cerebro me decía que me fuera porque no estaba bien mirar, pero ella estaba gimiendo mi nombre; no el de otro.

Note que mis pantalones se estrechaban, y no pude evitar el movimiento involuntario que hizo mi mano debajo del borde de la franela de color oscuro. Solo tocaré una vez, y luego me iré. Después de que una vez se convirtiera en muchas, algo dentro de mi explotó y gemí su nombre, "Mmm...Bella".

Vi su cuerpo resbalar por la pared, y mis ojos se abrieron aun más. Sin importarme loa que acababa de ocurrir, abrí la puerta corredera de cristal, para ver sus ojos cerrados, y los labios entreabiertos. Cuando sus ojos se abrieron finalmente, ella miraba al frente, a los azulejos y la oí decir un entrecortado "Wow."

Mis ojos se movieron por su perfecto cuerpo mojado con voluntad propia, intente separarme sin que se diera cuenta. Unos suaves ojos marrones se encontraron con los míos, y tragué, abrí la boca para disculparme.

Bella no grito cuando me vio. Unos dedos húmedos se alzaron y tocaron mi mandíbula, acerqué mi cuerpo a ella, "Edward, ¿Qué haces en mi baño?"

Sonrojarse era algo raro de ver en mi expresión facial, pero sentí como mis mejillas ardían, y una sonrisa llenó los hinchados labios de Bella, "Estaba... ¿protegiendo tu cuerpo?"

Su mano se deslizó por detrás a mi nuca y moví mi cara más cerca de la suya, nuestras narices tocándose. Sentí el agua saturando mi camiseta blanca y Bella se dio cuenta también, sus mejillas se sonrojaron "¡Edward, te estas empapando!"

Arrodillándome me quite la camiseta. Después de todo, era justo. Echándome hacía delante olí su cuello antes de susurrar, "Me encanta estar mojado para ti, Isabella."

Mis labios resbalaron por su cuello y besé el final de su boca y entonces oí unos suaves nudillos golpear la puerta de madera de Bella.

"¡Bella! No encuentro a Papi, y su móvil esta sonando." Pude sentir las lágrimas en la voz de mi pequeña, así que me separé de Bella, haciéndole un gesto para que se mantuviera en silencio. Levantandome lentamente, me giré hacia mi hija, que se lanzó hacía mi en cuanto me vio.

Abrazando su pequeño cuerpo fuertemente contra mí, sentí que descansaba su cabeza en mi hombro, ya supe lo que iba a ocurrir, "¿Papi? ¿Donde está tu camiseta?"

"Bichito, Libby, ¿no has dicho que mi móvil estaba sonando?"

"Si, Papi, pero donde..."

Saliendo del baño, mi hija se agarró más fuerte a mí, y yo salí de la habitación de Bella. Caminando rápidamente a la cocina, cogí mi teléfono de la encimera, y vi el número de Liam parpadear en la pantalla. Dejando a Libby en la encimera, puse un brazo a cada lado de ella para asegurar que no se cayera.

"¡Edward, cuanto has tardado! ¡Estoy alucinando mientras tu estas retozando con Bella Swan!"

Intentando no reírme, le guiñé un ojo a Libby que se había encogido al oír el tono de alto de voz de Liam, ¿Qué pasa Li?"

"Heather se puso de parto, y estamos en el hospital."

Casi se me cae el teléfono cuando sentí una mano en mi cintura, me giré hacía Bella, sonriendo. Ella se sonrojó y bajó la cabeza, antes de coger a mi hija de la encimera haciéndole suaves cosquillas. Agradecí que Libby estuviera entretenida mientras intentaba calmar a mi amigo.

"Liam, hombre, respira, ¿vale? ¿En que hospital estás? Iremos ahora mismo."

"En el hospital de Heather. Ven aquí lo antes posible." Colgó, así que apague el mío dejándolo en la encimera. Mirando la habitación, me toqué el pelo mientras buscaba a mi hija y a Bella.

La puerta de la habitación se abrió y Libby salió corriendo, completamente vestida y bañada, con Bella cerca de ella. Corriendo hacía mi, mi pequeña sonrió antes de saltar a mis brazos, "¿quién era?"

Miré a Bella, quien se sonrojó de nuevo, y dejé a Libby en el suelo, "Era Liam. Tenemos que ir al hospital, Heather está de parto."

Libby me miró con los ojos como platos, mientras tiraba de mi pantalón, "¿Papi? ¿De donde vienen los niños?"

Ella asintió, y yo me reír al ver sus rizos moverse sobre su cara, "Bueno, señoritas. Me voy a ir a cambiar de ropa."

Bella agarró mi brazo cuando pasé por su lado, y se acercó a mi oreja. Sentí su nariz rozar mi cuello, respiré profundamente. "¿Si, cariño?"

"¿Puedo ver como te cambias?"

BPOV

Estaba mal y era grosero, pero fue divertido ver como se quedó quieto mientras abría los ojos más de lo normal. Noté como se aceleraba su respiración mientras me miraba. Quizás Rose estaba siendo una influencia sobre mi, aunque apenas fui capaz de contener la risa y mantener una cara seria.

"Umm…" fue la única respuesta que dio mientras tragaba.

"¿Bella, me haces trenzas?" Miré a Libby tirando de mi pantalón y la sonreí antes de volver a mirar a Edward alzando una ceja.

"Claro," dije mirándole a él antes de agacharme para coger a la niña en brazos y llevarla al sofá, dejándole a Edward una vía de escape, que estoy segura que agradeció.

Mientras Edward se apresuró hacia mi habitación para cambiarse, Libby me dio un pequeño cepillo y empecé a cepillar su suave pelo castaño.

"Bella, las tortitas están muy ricas. Me gustan," dijo, pude sentir la sonrisa en su voz.

"Bueno, me alegro, cariño," le dije mientras dividía su pelo en dos par empezar las trenzas que le iba a hacer.

"Soy Libby," dijo con una risita.

"¿Oh?" pregunté, fingiendo sorpresa. Tenía el su pelo listo para comenzar cuando empecé a hacerle cosquillas en los costados. "¿Te puedo llamar, "Copos de avena con miel"?" pregunté mientras las dos reíamos por mis cosquillas y sus intentos por soltarse.

"¡Beellla... para!" ella reía. "Bella, ¡Haré que Papi te haga cosquillas a ti!" me amenazó.

Eso hizo que me detuviera, pero solo porque quería que exactamente eso pasara con demasiadas ganas. "Bueno no queremos que eso pase ¿verdad?" dije mientras mi mente pensaba en todas las formas que definitivamente dejaría que ese hombre me hiciera cosquillas.

Mientras sus risas se apagaron volví a i tarea de hacerle las trenzas. Mis dedos separaban y giraban mechones de pelo hasta que tuve terminado el lado derecho de su cabeza. Luego empecé con el otro lado.

"Bella, ¿Te casarás con mi papá?" preguntó haciendo que mis dedos de quedaran quietos durante unos segundos hasta que me recompuse como para continuar.

"¿Por qué quieres eso?" pregunté suavemente.

"Porque quiero que tu seas mi mamá. Todos los niños del cole tienen mamás y yo quiero una. Y tu eres mi favorita," dijo mientras jugaba con sus dedos delante de ella para mantenerse ocupada.

Até una goma d pelo en la otra trenza y la cogí haciendo que me mirara mientras la sentaba en mi regazo. "Libby, eso es algo que tiene que decidir tu papá, ¿vale? Pero yo siempre seré tu amiga," le prometí, tocando la punta de su nariz con mi dedo consiguiendo que soltara una carcajada mientras cerraba los ojos.

"¿De que estáis hablando chicas?" preguntó Edward, saliendo por la puerta hacia nosotras y atrayendo mi atención con éxito.

Libby le estaba contando algo a Edward entre risas mientras que mis ojos le asaltaron. Vestía de forma casual pero estaba delicioso, me sorprendió no estar babeando. Llevaba unos vaqueros oscuros que se adaptaba a sus piernas a la perfección. Un poco ajustados, que hacían que tuviera ganas de girarle y ver como le quedaban por detrás.

Por arriba llevaba una camisa blanca que quedaba holgada sobre su torso. Los tres primeros botones estaban abiertos, haciéndole parecer el chico sexy que te encontrarías en la playa en verano. Todo eso completado con su pelo sexy, me alegró tener a una niña pequeña en mi regazo que me mantenía controlada para no lanzarme hacia él.

Cuando me di cuenta que había estado mirándole durante demasiado tiempo, sentí como me ponía colorada y mirando para otro lado murmuré que debíamos marcharnos ya.

Con mi pelo aún húmedo y recogido en un alborotado moño, fuimos al SUV de Edward y até a Libby en su asiento en la parte de atrás, dejando a mí en la parte de alante con Edward.

El camino lo pasamos en su mayor parte en silencio, pero no pude evitar mirar el perfil de Edward mientras conducía. La noche anterior dejó a Libby agotada estaba medio dormida cuando llegamos al hospital.

EPOV

Sentí como Bella me echaba miradas furtivas a mi perfil mientras nos acercábamos al hospital. Mientras aparcaba, la mire deseando que sus ojos se encontraran con los míos. Cuando sintió que la miraba se giro a mirarme.

"¿Puedo ayudarle, Sr. Cullen?" Su voz tenía un tono burlón, y yo tragué, levanté la mano para apartarle un mechón de pelo de la cara. Bella movió su mano para coger la mía mientras la colocaba sobre su suave mejilla, acariciándola suavemente con mi pulgar.

Estaba a punto de hablar cuando Libby se movió, ya que el coche ya no se movía para acunarla mientras dormía. Dejando caer mi mano de la mejilla de Bella, la miré durante unos segundos más antes de salir del SUV.

La voz de mi hija llena de sueño llenó el coche, sonreí cuando habló, mientras le quitaba el cinturón, "¿Papi, donde estamos?"

Levantándola de su asiento, la sujete contra mí, mientras ella apoyaba su cabeza en mi pecho. Acariciando su espalda, camine con Bella a mi lado, y mientras entrábamos por las puertas automáticas, dije suavemente, "Estamos en el hospital, Elizabeth. La tía Heather te va a traer un primito."

Libby asintió, pero apretó su cara más aun contra mi pecho. Odiaba los hospitales. Bella pareció notar la tensión en el cuerpo de Libby porque su mano se unió a la mía en la espalda de mi hija. "¿Estás bien, cariño?"

Mientras su cara se apretaba mas fuertemente contra mi hombro, Libby negó con la cabeza, me mordí el labio, sabiendo que su miedo hacia los hospitales era en parte mi culpa. Los ojos de Bella se encontraron con los mío, intentando descubrir porque mi hija estaba tan incomoda.

Acercándonos al mostrador, la enfermera me sonrió, "¿Puedo ayudarle?"

Sonriendo, sentí a Libby lloriquear en mi hombro, mojando mi camisa, hable a la enfermera, "Si, buscamos a Heather Michaels"

Antes de que la enfermera tuviera tiempo de contestar, oí la voz de mi mejor amigo a través de la sala de espera, "¡Edward!"

La mujer mayor me sonrió, y habló suavemente, alzando la mano para tocar a mi hija. Noté que Libby se tensaba, y yo hice una mueca de disculpa a la enfermera, "Parece que ya encontró a quien buscaba. ¿Le apetecería a la pequeña un polo helado?"

Separando a mi hija de mi camisa, la sujete frente a mi, su ojos verdes llenos de lágrimas me miraban, mientra Bella la hablaba, "¿Quieres un polo, bichito?"

Libby asintió y sonrió, mostrando unos brillantes dientes de leche. Besando su frente sonreí, y la enfermera habló de nuevo, "¿De que saber, cariño? Tenemos cereza, frambuesa, naranja y uva."

"Frambuesa, por favor."

Acercando a mi hija contar mi hombro, Acaricie su espalda mientras la enfermera volvía con el polo y me lo dio. "Es adorable. La estáis criando muy bien, sois una pareja encantadora."

"Gracias, lo agradezco de verdad." Pase sinuosamente mi brazo libre alrededor de la cintura de Bella, la conduje en dirección a Liam. Note como la temperatura de su cuerpo subía, y sonreí cuando sus mejillas se sonrosaron.

Mi mejor amigo se echo a reír, antes de hacer cosquillas a Libby en los costados, "Hey, mira que sois lentos."

Libby rió y abrió su polo, espere que la mantuviera entretenida. Mirando a Liam, moví la cabeza lentamente, "¿Y tu esposa?"

Liam se dio un golpe en la frente con la mano, haciendo que tanto Libby como Bella se rieran, "Bueno, mierda, ¡Edward! ¡Olvidé traerla al hospital!"

Poniendo los ojos en blanco, hubiera empujado a mi mejor amigo sino hubiésemos estado en el hospital. Se que estaba nervioso, "Wow, Li, cálmate, y no hables mal delante de mi hija."

Sonriendo un poco, Liam con un gesto nos guió a la habitación de su esposa, "Bueno, Edward, como no contéstate al teléfono, te perdiste el parto, ¿Quieres conocer a tu ahijado?"

Sonriendo, deje a Libby en el suelo, sujetando su mano pegajosa en la mía. Suspirando me agache para ver el desastre en la cara de mi hija, cuando Bella habló, "Ve a conocer a tu ahijado, Edward. Yo limpiaré a Libby."

Mientras abrí la boca para protestar, Bella dio un paso hacia delante y presiono sus labios sobre los míos, frenando con eficacia mi protesta, "Ve, Edward." Girándose hacia Liam, Bella sonrió, "¿Cual es el número de la habitación, para poder encontraros?"

Liam sonrió, "206."

Libby se despidió con la mano, su cara llena de polo, "¡Adiós Papi! ¡Adiós Li Li!"

Despidiéndome de mi pequeña y de Bella, seguí a mi amigo. Sonreí cuando su brazo ya no estaba en un cabestrillo, me sentía mejor por ya no ser su compañero.

Abriendo la puerta de la habitación de Heather, sonreí cuando la vi con el pequeño niño en brazos. Tenía la cabeza cubierta de pelo castaño, y vi como las enfermeras jugaban tiernamente con los suaves mechones, separándolos hacia los lados. Intente no reír de la sorprendida expresión de Liam mientras hablaba, "Me voy de la habitación dos minutos y señoras, ¿ya están afeminando a mi hijo?"

Heather alzó la cabeza para verme con Liam, y sonrió indicándonos con la mano que nos acercáramos a ella, "Edward. Te presentó a tu ahijado, Brennor Cruz Michaels. Brennor, mi pequeño, este es tu padrino, Edward Cullen."

Extendiendo su pequeño cuerpo hacia mí, con cuidado cogí a mi ahijado entre mis brazos, mientras las enfermeras salían de la habitación, entre risas. Acariciando el suave pelo marrón de Brennor, sonreí mirando sus ojos entreabiertos, recordando el día que mi hija nació.

Flashback

"Vamos, Carmen, puedes hacerlo."

Aparte el palo de su sudorosa frente, trague, mirando a la mujer que me estaría dejando pronto, a mí y a nuestra hija. Me lo había dicho unas noches antes, que nunca pensó que nuestra relación fuera a funcionar, y que podía quedarme con nuestra hija. Carmen quería irse.

Al parecer, nunca quiso a nuestra hija, pero le dio miedo decirme que pensaba que el aborto era necesario, sabiendo que yo no era partidario de esas prácticas. Su mano golpeo la mía, y yo la aparte dejando la caer en mi costado.

Nuestra hija tendría su propia habitación, y una vez que naciera, Carmen me iba dar la custodia en exclusiva, Dijo que yo nunca estaba en casa, y que la academia de policía era mi vida, y que ella no me importaba.

"Un último empujón, Carmen," Un llanto retumbo por la habitación del hospital cuando mi hijo respiró por primera vez, y no pude evitar las lágrimas que empezaron a caer.

Oí a la que pronto sería mi ex-esposa dar un suspiro de disgusto, "Llevárosla; le pertenece a él."

La enfermera le puso mala cara, "¿No quieres ponerle un nombre?"

Carmen negó con la cabeza, "No quiero tener nada que ver con ella."

Mire al suelo, agitando mi cabeza, preguntándome que había hecho sentir tanto odio hacia nuestra hija. La enfermera me miró expectante, yo sonreí, caminado hacia mi hija envuelta en una manta. Acariciando sus suaves rizos, dije suavemente, "Bienvenida al mundo, Elizabeth Grace Cullen. Mi perfecto angelito."

Fin del Flashback

Unas pequeñas manos agarraron el final de mi camisa, y por primera vez, sentí las lágrimas en mi cara. Miré a Libby, y me arrodille para que pudiera ver la cara de Brennor. Sus pequeñas manos acariciaron su suave piel, y él suspiro suavemente.

"Te presento a tu primo, bichito."


Bueno, ahora poseo dos copias de cada libro, menos de Amanecer. Sin Embargo, he odio que me lo van a dar por mi cumpleaños mañana de parte de mi abuela. Si, soy una pringada, pero no puedo dejarle a la gente mis cosas sin tener un salvoconduto. ¿Decirme que opináis, por favor? *haciendo un mohín*… Confiar en mi, Hayden haciendo un mohín, no es un Hayden bonito. Y es mi cumpleaños, así que puedo hacerlo si quiero.

Hayden

Personalmente, este ha sido mi capítulo favorito desde el primero. ¿Qué opináis chicos? Umm…rugido sexy. Este Edward es maravilloso. Eso es lo que hace mi querido. Buenos hasta el viernes.

Mucho amor y muchas más historias,

ashel-13


Siento a ver tardado tantísimo en actualizar, estoy muy liada últimamente y no puedo llevar el mismo ritmo en las traducciones que llevaba antes.

¡Espero que os guste!

~Etnie