Disclaimer: todos los personajes nombrados en el fic son de Stephenie Meyer, no tengo fines lucrativos.


El Diario

I Capítulo

La campana de la escuela sonó. La adorada, adorada, campana. Suspiré aliviada. Estuve esperando que anunciaran el fin de clases desde…bueno, desde la primera hora.

Corrí lo más rápido que pude hacia el metro pero me resigné, y continué caminando, luego de caer la decimoctava vez.

Cuando llegué, el subte estaba saliendo. No había manera de detenerlo, no era como los colectivos que le haces una seña al colectivero para que pare y a veces lo hace, y otras, sigue de largo.

Me senté en una banca junto a un hombre con muy mala pinta pero lo ignoré. Abrí mi diario íntimo. Planeaba escribir lo que me pasó en la escuela: como casi me tiran de las escaleras, como llenaron de pintura mi uniforme, como me costaba concentrarme en la clase con bollos de papel golpeando mi cabeza constantemente con contenidos amenazantes, y hasta preguntarle como podía ser posible que no haya ningún estudiante amable en esa escuela, pero no lo hice, el señor a mi lado parecía querer leer lo que escribía. Si, puede que para algunos resulte tonto que una chica de dieciseis años escriba un diario pero como no tengo nadie en que confiar, prefiero esto a quedarme callada.

Cerré el diario y miré a ese hombre con cara de enfado lo que hizo que volteara. Me hubiera reído si no estuviera pensando todo el tiempo lo fracasada que es mi vida.

Al cabo de media hora, llegó el subte. Me levanté lo más rápido que pude para conseguir asiento. Si, estuve treinta minutos sentada pero la escuela me agotaba demasiado.

Cojí el primer lugar que encontré. Agarré nuevamente mi diario y le escribí todo lo que me pasó hoy y esta vez no me importó que estuviera sentada entre dos ancianas curiosas, quería contarlo todo. Era lo único con lo que podía desahogarme, no tenía en nadie en quien confiar pero yo tampoco era tan fácil. Se habían aprovechado de mí en el pasado y no dejaría que lo hicieran de nuevo. Eso explica porque soy fría, callada, seria y cerrada por fuera, no quiero que me lastimen por dentro, no de nuevo, pero la verdad, soy demasiado vulnerable.

El viaje fue algo incomodo. Alguien me estuvo observando en todo momento y tenía miedo de levantar la mirada y encontrarme con alguien de la escuela o algún familiar, no estaba de humor para conversar o, en el caso que sea un estudiante, de discutir, sufrir y enviar miradas de odio.

Cuando llegué a la estación donde debía bajarme, me levanté rápidamente haciendo que lo que estaba dentro de mi mochila cayera al instante. Las junté lo más rápido que pude por dos motivos: el primero, tendría que caminar bastante en caso de que el tren siguiera adelante y segundo, no quería mantener contacto visual con nadie. Si, yo era a una ermitaña pero si buscan mi opinión, realmente no me interesa lo que los otros piensan.

Al entrar en mi casa, todo estaba silencioso, como de costumbre. Luego de atravesar varios pasillos, subir unas cuantas escaleras y probar cuál era era mi habitación en todo el corredorme, entre a mi cuarto aunque, como ya habrán notado, me costó. Me perdí, era como un laberinto. Las paredes tienen una gran cantidad de pinturas pertenecientes a los dueños anteriores. Todos los pisos son de marmol blanco, al igual que los escalones de las escaleras y el pasamanos. Deben haber estimadamente veinte habitaciones, sin mencionar las que ocupan los empleados.

Se preguntaran de dónde mis padres sacan tanto dinero. La respuesta es triste. Son directores de una de las universidades mas conocidas en, digamos, ¡todo el mundo! Y, para llenar el vaso, es privada. Planean que vaya allí al terminar mis estudios secundarios, claro que yo estoy luchado porque eso no ocurra.

Por suerte no me encontré con Susan, mi hermana. Aunque sigo sin poder creer que tengamos la misma sangre en nuestras venas. Es muy malcriada. Nesecita sirvientes para todo. No puede hacer nada por si sola.

Alguien tocó la puerta.

—Pase.

—Señorita Swan—si lo repite de nuevo juro que le gritaré- sus padres han salido de viaje a Italia hoy a la tarde.

—¡¿Qué?!— pregunté al mismo tiempo que procesaba la información—No me avisaron.

—Señorita Swan, tranquilícese

—Mi nombre es Bella, no señorita Swan.

—Bella, hubo un escape de gas con estudiantes adentro, sus padres están recibiendo miles de demandas por lo que tuvieron que partir. Salieron en cuanto se enteraron. Hay cinco muertos y al rededor de tresientos en el hospital. Esto no es un juego, seño…Bella. Usted tiene que apoyar a sus padres más que nunca.—dejé mi mente divagar y cuando volví a la realidad fue inevitable pensar en lo poco que ellos me apoyaron siempre.—Ya le dije lo pedido, si me permite—dicho esto último, salió de la habitación.

Busqué dentro de mi mochila para escribir las últimas noticias pero sorpresa, mi diario no está… ¡Mi diario no está!


¡Hola! ¿que tal? No se si se nota pero este es el primer fic que escribo

La verdad estoy nerviosa. Pero ya que, si les gusta les gusta y sino me dedico a ser mesera por el resto de mi existencia xD

Espero que les agrade ;)

Si tienen alguna sugerencia, algun comentario productivo, etc, no duden en avisarme

¡Besitos!^^