Capitulo 5: Stoppit (2D´s love bite)

Algo había cambiado en 2D. Murdoc no sabía que era, pero era algo, demasiado sutil para verlo, pero estaba ahí. Era algo en el peliazul que se sentía diferente. Al principio Murdoc no lo había notado, pero el paso de los días hizo que pesara y se diera cuenta. Los besos que el peliazul le daba, sus sonrojos, sus gemidos, su entrega en la cama… era un algo que lo hacia diferente.

¿Podría haberse enamorado de él? No… 2D era idiota, pero lo conocía lo suficiente para saber que nunca sentiría amor por ningún tipo de ser más que por sí mismo.

Pero igual aun seguía el "algo" entre ellos, algo que hacia a Murdoc querer tratar al vocalista con… sutileza, y eso lo desesperaba, pues no sabía que era y si era bueno o malo.

Y si esos días habían sido algo complicados para Murdoc, para 2D lo fueron más. Cada noche que pasaba en los brazos de Murdoc, cada beso en secreto, cada caricia que hacían sus manos en su cuerpo, cada estremecimiento… todo era muy difícil a sabiendas que el hombre que lo tocaba le importaría un rábano que estuviese enamorado de él o no; sabía que lo importante para el bajista era mantener a su juguetito hasta que se hartase. Entonces, Murdoc lo desecharía y se buscaría otra diversión, pero mantendría a 2D cerca para que cantara para él hasta que se cansara de la fama y lo desechara a él y al resto de la banda; y ese sería entonces el peor día de su vida porque ya no tendría una excusa para mantenerse cerca del moreno.

Pero…

Por alguna razón, Murdoc empezó a tratarlo diferente. Salvo el "Face-ache" de siempre, ya no lo insultaba cuando estaba a solas, lo besaba suavemente, tomándose el tiempo, ya no lo provocaba para que se pusiera en evidencia y Russel y Noodle supieran lo que hacían juntos, y lo más importante, lo trataba con cuidado cuando tenían sexo, como si el peliazul estuviera hecho de cristal y fuera a romperse con cualquier movimiento brusco. Era como si le tuviese consideración, como si fuese su… su pareja.

No, imposible, Murdoc jamás consideraría a nadie como su pareja, y menos 2D.

¿Pero y si había la posibilidad? ¿Y si en verdad Murdoc ya lo consideraba su pareja, aunque fuese su pareja sexual? 2D no sabía que pensar y eso lo frustraba más que cuando no sabía que era Murdoc para él.

Necesitaba saberlo.

El vocalista se puso de pie y caminó hacia el Winnebago, dispuesto a enfrentar a Murdoc; tocó pero nadie le abrió, así que él mismo entró a buscar al moreno, pero aparte de Cortez, que comía un poco de alpiste, no encontró a nadie. Salió del Winni y entró al edificio para seguir buscándolo. Una voz airada resonaba por los pasillos. Guiado por la curiosidad, 2D siguió el origen de la voz hasta la puerta de uno de los corredores, por lo que entró para ver que pasaba. Justo en ese momento la puerta del baño se abrió y una pequeña criatura negra salió corriendo, riéndose malignamente. Esquivó a 2D y salió al lobby con dirección a quien sabe donde.

- ¡Maldito seas! ¡Ya verás el día que te atrape, ni Satán tendrá piedad de ti! –muy enojado, Murdoc salió del baño a tiempo para ver huir al pequeño demonio.

- Murdoc…

- Maldita cosa… –dijo el moreno, entrando de nuevo al baño e ignorando a 2D.

El peliazul entró al baño y encontró la razón del enojo del bajista. Al parecer alguien (muy probablemente el demonio) había escrito en el baño con pintura roja en aerosol frases como "Murdoc está muerto" "Se donde vives" y cosas así. Al peliazul no le sorprendía que a estas alturas hasta Russel viera demonios que salían de las bocinas (1)

- Murdoc, necesito hablar contigo –dijo 2D.

- No tengo ganas –dijo Murdoc, de mal humor, tratando de quitar algo de la pintura de las paredes con una bola mojada de papel–. Mierda, no se quita.

- ¡Murdoc, necesito hablar contigo! –repitió 2D.

- ¿Tiene que ver con el disco? –preguntó el moreno, tallando contra los azulejos.

- No.

- Pues entonces no me interesa –dijo Murdoc, ignorando al peliazul.

- ¡Murdoc!

- ¿Qué coño quieres, 2D? –preguntó el satanista, de muy mal humor, soltando el papel mojado.

- ¿Qué soy para ti? –preguntó 2D.

- ¿Qué?

- Pregunté que qué soy yo para ti –dijo el peliazul–. ¿Tu amigo? ¿Tu compañero de banda? ¿Tu amante? ¿Tu juguete? ¿¡Qué soy yo para ti!?

- Y tú –preguntó Murdoc, mirando a los ojos al vocalista y cruzándose de brazos–. ¿Sabes lo que soy yo para ti?

- ¿Eh?

- No te hagas el bobo –dijo el moreno–. ¿Crees que no me he dado cuenta que cambiaste tu comportamiento conmigo?

- No es cierto…

- Oh, por favor.

- ¡Yo te pregunté primero! –dijo 2D.

- Contéstame –exigió Murdoc.

- Yo… –2D se puso rojo de vergüenza. Si, ya lo sabía, pero no podía decírselo–. Yo no…

- Veo que aun no lo descubres –dijo él, de mal humor. La conversación no le agradaba para nada.

- … no –mintió 2D, desviando la mirada.

Murdoc miró al peliazul; ¿acaso el muy idiota si se había enamorado de él? El satanista avanzó hacia el vocalista y lo tomó del mentón con brusquedad, haciendo que lo mirara a los ojos; 2D se puso aun más sonrojado; el bajista soltó un gruñido burlón y lo besó bruscamente.

- El día que me lo digas yo te lo digo a ti –respondió Murdoc, separándose del peliazul.

El moreno empezó a caminar hacia la puerta.

- ¡No, me niego! –gritó 2D, furioso–. ¡Me lo vas a decir ahora o no cantaré nunca más para ti!

Murdoc se dio la vuelta; lucía enfurecido. 2D no pudo evitar retroceder del miedo.

- ¿Quieres saberlo? –Murdoc lo tomó del pelo con fuerza con una mano y con la otra lo tomó de la cintura y lo sujetó contra su cuerpo.

- ¡Me estas lastimando! –dijo 2D, lagrimeando.

- Eres mi juguetito, Stu. Un juguete con el que puedo divertirme cuando quiera y como me plazca –susurró Murdoc, lascivamente, mientras le acariciaba la cara–. Y así será hasta que me canse de ti y te tire al basurero.

- ¿En verdad eso piensas? –susurró 2D, entre dolido y molesto.

Murdoc se rió malignamente y lamió la cara del peliazul con su lengua de demonio.

- ¿Creías que podría sentir algo más por ti fuera de tus talentos artísticos? –susurró el moreno contra su oído.

- Claro que no –respondió 2D de mal humor, mirando a los ojos a Murdoc.

- Entonces no veo porque te quejas –susurró el moreno, antes de besarlo con furia. El peliazul respondió el beso con el mismo sentimiento. Murdoc abrazó el cuerpo de 2D y lo estrelló contra la pared que había tratado de limpiar. El peliazul lanzó un gemido de protesta, pero no rompió el beso hasta que Murdoc empezó a tocar todo su cuerpo, mientras lamía su cuello y desabrochaba su camisa. 2D empezó a pasar sus manos por todo el cuerpo de Murdoc, tocando cuanto podía, sintiendo como la lujuria llenaba su cuerpo.

- Murdoc…

- ¿Si, Stu? –susurró Murdoc, mientras lamiendo el cuello del peliazul para excitarlo.

- Hazme tuyo…

- ¿Aquí? –el moreno soltó una risita. Vaya que 2D se había puesto muy ansioso.

- Aquí, ahora –dijo el peliazul, besando a Murdoc con impaciencia; ambas lenguas empezaron a luchar para dominarse, pero la batalla la ganó obviamente Murdoc. Ambos comenzaron a quitarle la ropa al otro apresuradamente, tocando cuanta piel pudiesen. En medio de toda la lucha, Murdoc tomó el miembro de 2D y empezó a masturbarlo.

- ¡Ahg! –2D se aferró a los hombros de Murdoc con fuerza mientras sentía como la mano del moreno lo acariciaba. Los colores empezaron a subírsele a la cara de nuevo; antes de que perdiera la compostura por completo, el bajista se abrió la bragueta y se bajó los pantalones–. Murdoc…

- ¿En verdad creíste que solo tu ibas a divertirte? –susurró Murdoc, mientras lo tomaba de la cintura y lo levantaba del piso.

- N-no… –el peliazul abrazó al moreno de la cintura con sus piernas. El moreno solo sonrió y empezó a penetrar a 2D. Este solo pudo abrazarse del cuello de Murdoc, sujetándolo de su cabello–. ¡Más fuerte, más fuerte! –gritó 2D, mientras sentía como el pene de Murdoc se movía dentro de él.

- ¿No vas a bajar el volumen? –preguntó el moreno, mientras aplastaba su boca contra la de 2D y seguía moviéndose–. Podrían oírnos.

- Me importa un bledo si nos escuchan –dijo 2D, lamiendo la mejilla derecha del moreno.

- ¿Oh, de veras? –preguntó Murdoc, sonriendo malignamente–. Entonces no te importará que te penetre con más profundidad, ¿o si?

El moreno comenzó a moverse con más rapidez y profundidad dentro del cuerpo del peliazul, que gemía sin importarle nada, diciendo el nombre de Murdoc en medio de sus gemidos y besándolo. Murdoc simplemente susurraba obscenidades en el oído de 2D, murmurando su nombre y mordiendo su cuello y hombros. Ninguno de los dos notó un sonido metálico, y en realidad no les hubiera importado de haberlo oído.

- ¡Más… más…!

- ¿Más?

- ¡Quiero… sentirte hasta el fondo!

- Eres un juguetito difícil de complacer… –susurró Murdoc, mientras sentía las manos del peliazul acariciando su espalda

- ¿Solo puedo ser tu juguete? –susurró 2D, tristemente.

- ¿Qué? –Murdoc miró al peliazul a los ojos. Había captado dolor en esa frase.

2D no le respondió, solo se acercó al moreno y lo besó. Por unos momentos, Murdoc dejó de moverse; ese beso… de nuevo había aparecido ese maldito sentimiento que no entendía y que lo volvía loco. ¿Qué era lo que pasaba con 2D? ¿Por qué podía volverlo loco de esa manera?

Ambos rompieron el beso lentamente. 2D lucia sonrojado. El peliazul abrazó a Murdoc del cuello y se acercó a él.

- Murdoc, quiero correrme –susurró 2D en su oído.

- Como desees –dijo Murdoc, penetrando con más fuerza el cuerpo del peliazul y tocando aquel punto dentro de él.

- ¡Ah! –gimió 2D, moviendo su cadera.

Ambos siguieron moviéndose, acariciando el cuerpo de otro, sintiendo como el placer recorría ambos cuerpos, jadeando de éxtasis, hasta que el orgasmo los alcanzó.

Con cuidado, Murdoc bajó a 2D hasta que el vocalista pudo poner los pies sobre el suelo y apoyó el delgado cuerpo contra la pared. Luego, lentamente, el moreno salió de su interior y el mismo se recargó contra el cuerpo de 2D, completamente agitado. Ambos se miraron por unos segundos, tratando de recuperar la respiración normal.

- Fue increíble –susurró 2D.

- Lo sé… –dijo Murdoc.

El peliazul se acercó a Murdoc, depositó un beso corto en sus labios y se despegó de él, sonriendo.

- Es el mejor orgasmo que he tenido en mucho tiempo –dijo el peliazul–. No es que los demás hayan sido malos…

- Ya. Entendí tu punto, Face-ache –el peliazul miró a Murdoc y sonrió; este no pudo hacer más que perderse en el negro intenso de los ojos fracturados de 2D, imaginando donde estarían sus pupilas si no le hubiera roto los ojos. El vocalista se sonrojó ante el escrutinio del otro. Murdoc se acercó más al peliazul–. 2D, yo…

- ¿Si?

Murdoc bajó la mirada y vio los labios entreabiertos del peliazul frente a él; eran perfectos.

- Quiero besarte… –susurró Murdoc.

El moreno empezó a acercarse a 2D, cerrando los ojos y acercando sus labios a los del peliazul lentamente; como deseaba besarlos…

Un ruido se oyó fuera del baño, rompiendo el momento.

- Oh, rayos –dijo 2D, frustrado.

Murdoc golpeó la pared con rabia.

- Mataré al hijo de perra que hizo eso –dijo Murdoc, con la misma frustración–. Aunque sea ese maldito demonio de mierda.

El satanista tomó el rostro de 2D y lo besó rápidamente.

- Ya no es lo mismo –dijo el peliazul, sonriendo con tristeza.

- Si, ya me di cuenta –dijo Murdoc–, aunque valía la pena el intento.

Ambos hombres se separar y empezaron a vestirse. Murdoc miraba de reojo a 2D sin que este lo notara. ¿Desde cuando lo excitaba más el pensar en besar a 2D que en poseerlo? Aunque tal vez excitar no era la palabra correcta. ¿Emocionar? Si, tal vez esa era…

2D se dio cuenta que Murdoc lo estaba mirando y se sonrojó.

- ¿Pasa algo, Murdoc? –preguntó 2D.

- No, nada –respondió él.

- ¿Entonces porque me miras tanto?

- Me gusta mirarte, eso es todo –le respondió. 2D se puso más rojo que nunca. El moreno sonrió; cuando terminó de vestirse se acercó al peliazul cuando este se abrochaba la camiseta sin mangas–. Deja que te ayude.

- ¿Eh? Está bien –dijo 2D, apenado. Murdoc se acercó al peliazul y empezó a abotonarle la camiseta, mirando su rostro. Le encantaba verlo cuando se sonrojaba así–. Gracias… –dijo 2D, cuando el moreno terminó.

- No tienes que agradecer –respondió Murdoc, acercándose de nuevo.

El sonido se repitió de nuevo.

- Oh, oh… –2D vio una tormenta de furia acercarse.

- ¡Mataré a quien este haciendo ese ruido! –grito el bajista, saliendo del baño dispuesto a desollar vivo al culpable.

- ¡Murdoc, espera!

Ambos salieron del baño, siguiendo el origen del sonido. Al llegar al lobby se percataron que el ruido provenía de arriba, así que tomaron el elevador y subieron. Al llegar al piso de arriba se guiaron por su oído y fueron hasta la cocina.

- Russel-san, no sé si esa sea la técnica correcta para matar una criatura como esa –decía Noodle, sentada en la barra de la cocina con un libro abierto en sus manos.

- ¿Prefieres el método de Murdoc? –preguntó el afro americano, con un mazo en una mano y sujetando algo que estaba dentro del fregadero.

- Eh, pues…

- ¡Ya basta! –gritó el satanista, entrando de golpe a la cocina con 2D.

- ¡Murdoc, 2D! –gritó Russel.

Murdoc se acercó a Russel y le levantó la mano que tenia escondida.

- ¿Otra anguila? –preguntó, incrédulo–. ¿¡Qué tienes tú con las malditas anguilas!?

- Bueno… son bastante sabrosas y…

- ¡Mátala de una vez antes de que le derrita la cara en la estufa! –dijo Murdoc, de mal humor.

- ¡No! –gritó 2D, que aun recordaba ese episodio. Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, le quitó el mazo y la anguila de las manos a Russel y, de un golpe certero, la vida de la pobre anguila llegó a su fin.

- Ya era hora –dijo Murdoc, de mal humor.

- Listo, Russ –dijo 2D, dándole el mazo.

Russel solo miró el cuerpo del pobre animal en el fregadero.

- Pobre criatura –dijo el baterista. (2)

- ¿Qué lees, Noodle? –preguntó 2D, acercándose a la japonesa.

- ¿Eh? Un… libro de mitología griega, 2D-san –dijo Noodle, ocultando su cara con el libro.

- ¿Y está muy interesante? –preguntó Murdoc, prendiendo un cigarro.

- Muy interesante –dijo Noodle, sin despegar la cara del texto–. Realmente muy interesante, Murdoc-san.

- ¿Oh, en serio? –preguntó el moreno, con malicia.

2D miró al satanista y luego a la japonesa y se dio cuenta de que era lo que pasaba.

- Si de verdad es muy interesante ese libro ¿Por qué lo estás leyendo al revés? –preguntó el peliazul.

Russel, que estaba empezando a cortar en pedazos a la anguila miró la escena. La japonesa despegó el rostro del libro y vio que efectivamente lo tenía al revés.

- Yo…

Murdoc miró al baterista. Este se puso muy nervioso y regresó apresuradamente a seguir cortando el cadáver de la anguila. Muy nerviosa y sonrojada, Noodle le dio la vuelta al texto y se escondió detrás de él.

- ¿Soy solo yo o algo raro esta pasando? –preguntó 2D.

- ¡Uy, miren! –dijo Noodle en voz muy alta–. ¿Sabían que Hércules fue uno de los Argonautas?

- ¡Bien, fue suficiente! –dijo Murdoc–. ¿Me quieren decir que es lo que les pasa a ustedes dos? –el baterista y la guitarrista se sonrojaron y se miraron, para luego mirar al bajista y al vocalista. 2D lucia confundido, cosa que ya era costumbre, y Murdoc muy enojado–. ¿Y bien? Estoy esperando…

Russel tosió para aclarase la garganta.

- Eh, pues…

Pero antes de que dijera algo más, Noodle tiró el libro al piso y empezó a gritar y a maldecir en distintos idiomas. El afro americano trató de calmarla, pero la japonesa seguía maldiciendo en mil y un dialectos mientras daba vueltas por toda la cocina, completamente furica.

- Eh… ¿Cuántos idiomas lleva? –preguntó 2D.

- Conté 11 –dijo Murdoc–. Español, portugués, alemán, suizo –2D empezó a contarlos uno a uno con los dedos de sus manos–, chino, hindú, árabe, japonés, italiano, griego, francés y… creo que aparte insultó en maya…

- ¿Maya?

- Una lengua indígena de México –aclaró Murdoc.

- Oh…

- ¡Ustedes! –gritó Noodle, finalmente en inglés, apuntando hacia el peliazul y el moreno–. ¿Cómo…? ¡Oh, rayos! –la chica se dio la vuelta, con las manos en la cabeza, pero de inmediato volvió a apuntar a sus dos compañeros–. ¿Cómo demonios…? ¡Es que no puede ser verdad…! ¿Quisieran explicarme…? ¡Es que en verdad no puedo creerlo!

- ¿Quisieras TU explicar de que rayos estás hablando, fideo? –dijo Murdoc.

- ¡Es que yo…!

- Ya Noodle –dijo Russ, poniendo sus manos en los hombros de la princesa asiática para calmarla–. Deja que yo les explique.

- ¡Hazlo, que yo aun no puedo reponerme de la sorpresa! –dijo ella.

- ¿Sorpresa de que? –preguntó 2D.

- Eh… –Russel en realidad no sabía como empezar, pero tomó aire y decidió acláralo todo–. Lo pondré de esta manera: Chicos, cuando quieran hacer esas cosas en primera, busquen un lugar más privado que el baño, y en segunda: sean discretos. Y eso va para ti, 2D.

El peliazul se puso más rojo que un tomate maduro. Murdoc solo atinó a sorprenderse.

- ¿Cómo…? ¿Cómo supieron…?

- No estamos sordos –dijo Russel, bastante nervioso.

- ¿Vieron algo? –preguntó Murdoc.

- Yo más de lo que quería –dijo el afro americano, rascándose la nuca–. Por suerte evité que Noodle mirara.

- Aunque eso no evitó que oyera demasiado –dijo ella, sonrojada de la pena.

2D y Murdoc se miraron.

- Esto es tú culpa –dijo Murdoc.

- ¡Pero… pero nunca antes habían escuchado!

- Porque deliberadamente te provocaba cuando no estaba ninguno, so tonto.

- ¿¡Y eso como iba a saberlo yo!? –preguntó 2D, completamente rojo.

- ¡Quiero saber –gritó Noodle– como demonios es que pasó esto!

- Fácil, el Face-ache no pudo mantener la boca cerrada.

- ¡No! –dijo la japonesa–. Lo que quiero saber es porque pasó eso y desde cuando, porque no me van a venir con el cuento de que fue la primera vez. He leído cosas y… es evidente que no son primerizos en ese tipo de relaciones.

El silencio inundó la habitación.

- ¿…Qué tipo de lecturas frecuentas, Noodle? –preguntó el baterista, preocupado.

- Ahora no, Russel-san –contestó ella; la guitarrista miró a sus otros dos compañeros–. ¿Y bien?

El moreno miró a 2D.

- Muy bien 2D, diles –dijo Murdoc, apartándose.

- ¿Cómo? –el peliazul miró al moreno, confundido.

- Si, diles –dijo el bajista–. No tiene sentido esconder lo que ya es obvio, ¿no? Creo que sería más apropiado que lo cuentes tú, ya que no creo que vayan a confiar mucho en lo que yo les diga.

- Creo que tienes razón, Murdoc-san –admitió Noodle, tras una pausa.

2D no sabía que hacer.

- Eh… yo…

Noodle miró al tecladista.

- ¿2D-san? –preguntó la japonesa; el peliazul solo miró a sus otros dos compañeros sin

saber que hacer–. ¡2D-san!

- Es que…

- 2D-san, por favor…

2D miró a Murdoc por unos segundos y luego regresó la mirada a Noodle. Murdoc sabía perfectamente lo que había hecho. Era la oportunidad perfecta. 2D podía decir en ese momento la verdad y destruir todo lazo que lo unía con los otros tres, y salir de sus vidas para siempre…

- La verdad… no sabría decirte como pasó todo en realidad –empezó el peliazul, despacio, tratando de improvisar algo–; fue tan… extraño y repentino…

- ¿Eh? –la japonesa se veía confundida

- No era algo que ninguno de los dos esperara… simplemente… nos dejamos llevar y pues… sucedió.
- ¿Tratas de decirme que todo esto inició por un impulso? –preguntó Russel.

- Si –respondió 2D.

- ¿Quién lo inició? –preguntó Noodle, con una sospecha en la mente

- Yo –dijo el peliazul.

- ¿Tú? –la japonesa se sorprendió–. ¿Cómo…?

- Pues… fui al Winnebago para beber con Murdoc –empezó– y ustedes saben que él nunca rechaza una invitación de alcohol gratis.

- Amén a eso –dijo el moreno.

- Así que nos pusimos a tomar tequila. En algún momento me quité la camiseta porque tenía calor –continuó 2D– y me acosté en la cama. Miré a Murdoc y… no recuerdo muy bien las palabras exactas, pero le dije algo así como "¿No quieres acompañarme?" o algo así… no lo recuerdo muy bien.

Fingiendo confusión, 2D se rascó la nuca.

- Yo solo me le quedé viendo y pensé "¡Que rayos! Aprovechemos la oportunidad" y me le abalancé –agregó Murdoc, sin darle mucha importancia al asunto–. El resto es historia.

- ¿¡Tratas de decirme que aprovechaste de que 2D-san estaba borracho para aprovecharte sexualmente de él!? –gritó Noodle.

- Bueno, borracho es estar exagerando –dijo 2D, pensativo–. Mas bien diría que estaba un poco pasado de copas, pero no tantas porque si recuerdo lo que hice. Fueron las suficientes para desinhibirme, pero no para embriagarme, supongo.

- Una cantidad muy exacta –admitió el moreno.

- Y la mañana siguiente me asusté porque creí que había sido un sueño, pero ya ven, no lo fue –dijo el tecladista.

- ¿Y entonces ahora son amantes? –preguntó Russel.

El peliazul se ruborizó y miró a Murdoc por el rabillo del ojo. Este parecía no querer decir nada más.

- Pues la verdad no lo so…

- Podríamos decir que sí –dijo el moreno.

2D miró a Murdoc, completamente sorprendido y sin poder creérselo. ¿Había dicho lo que creía que había dicho?

- ¿"Podríamos decir"? –repitió Noodle.

- A ambos nos agrada acostarnos juntos y es bastante placentero y lo seguiremos haciendo hasta que ya no nos sintamos a gusto y sea hora de terminar.

- ¿Y después? –preguntó Noodle.

- ¿"Y después"? Y después seguimos con nuestras vidas como famosos músicos –dijo Murdoc–. A pesar de la obvia idiotez de Stu, el es un adulto y yo también y creo que podremos manejarlo.

Noodle y Russel miraron a 2D y Murdoc, sorprendidos. El peliazul estaba bastante ruborizado.

- Eh… pues creo que entonces todo está bien –dijo Russel–. Nada más recuerden que cuando quieran estar solos, busquen un lugar un poco más privado que el baño.

- Como sea… –Murdoc salió a la terraza.

La guitarrista miró al peliazul.

- ¿Estas seguro de esto, 2D-san? –preguntó la japonesa.

- Si Noodle. Murdoc y yo… hemos tenido buenos momentos juntos y ha sido una buena experiencia para mí, en más de un sentido. No quisiera que se terminara –admitió el peliazul, sonriendo con algo de timidez.

La chica lo miró. ¿Era su imaginación o 2D lucía… feliz y enamorado?

- Pues si estas seguro, entonces yo no soy quien para juzgarte –dijo ella–. Pero más le vale no volver a levantarte la mano o romperte el corazón o yo le rompo el cuello.

- Yo apoyo eso –dijo Russel.

- Agradezco la intención, chicos, aunque no creo que haya necesidad de eso –dijo el tecladista, algo asustado y nervioso– además, no sé si tú puedas hacer gran cosa, Noodle.

- Yo soy muy capaz de hacer muchísimas cosas que tu no te imaginas, 2D-san –dijo la princesa asiática, mirando seriamente a su compañero de banda. El peliazul le devolvió la mirada, confundido.

- Bueno pues… los dejamos solos. Supongo que querrán hablar –dijo el afro americano.

- Supongo… –dijo 2D.

Los tres miraron hacia afuera. Murdoc miraba estaba recargado en el barandal izquierdo, fumando otro cigarrillo.

- Nos vemos al rato –dijo el baterista, llevándose consigo a la japonesa fuera de la cocina.

2D miró a sus compañeros irse y luego salió hacia la terraza.

- Nos dejaron solos… –el peliazul se paró frente a Murdoc.

- Lo noté, Face-ache –dijo este, sin mirarlo, dando una calada al cigarro. Murdoc miró al peliazul de reojo. 2D tenía la cabeza hacia abajo y lucia muy avergonzado–. Tarde o temprano se hubieran enterado –dijo Murdoc–, lo hicieron de esa forma y ya no hay vuelta atrás, así que deja de quejarte tanto, idiota –el peliazul soltó un gruñido que significaba "está bien"–. Además… dejaste ir otra oportunidad.

- Como si me importara –dijo el tecladista. Murdoc dio otra calada a su cigarro mientras miraba al peliazul con disimulo, completamente intrigado por el comportamiento de su compañero de banda. ¿En verdad no le importaba?

2D sacó una cajetilla y tomó uno de los cigarros con sus labios. El moreno no pudo despegar la mirada de estos mientras su dueño buscaba un encendedor entre su ropa.

Suaves, rosados, delicados…

Dios, esos labios le pedían a gritos un beso…

- ¿Murdoc me podrías prestar tu…? –antes de que 2D pudiese terminar el enunciado, el moreno se acercó y tomó al ojinegro del mentón; el vocalista se sonrojó al sentir a Murdoc tan cerca suyo; este pegó su cigarrillo con él del peliazul y se quedó ahí hasta que el cigarro de 2D se prendió–. Eh… gracias.

- No hay cuidado –dijo el bajista, mirando como 2D exhalaba el humo de su cigarro.

El peliazul se apenaba más con cada minuto que Murdoc lo observaba, por lo que bajó la cabeza de la vergüenza. El moreno dio una calada más a su cigarro aun sin terminar, lo dejó caer al suelo y lo aplastó con el pie sin dejar de mirar a su compañero; luego, tomó a 2D del mentón y lo obligó a mirarlo a los ojos. Durante unos segundos, solo pudieron ver los ojos del otro; Murdoc desvió la mirada hacia los labios de 2D de nuevo y comenzó a acercarse despacio hacia ellos, quitándole el cigarro de la boca al peliazul, que no podía hacer nada más que dejarse llevar, hasta finalmente sintió los labios del moreno sobre los suyos, acariciándolos suavemente, para después besarlos.

Suave, solo contacto de labios con labios.

2D sintió que sus piernas temblaban como las de una colegiala por el remolino de sensaciones y sentimientos que viajaban por todo su cuerpo. Murdoc también lo notó y lo abrazó contra su cuerpo para sostenerlo, sin despegarse de él y profundizando el contacto, robándole el aliento y estremeciendo al peliazul de pies a cabeza; 2D se agarró de la camiseta del moreno para poder sostenerse; ambas lenguas empezaron a acariciarse con una deliciosa suavidad por largo rato. No se separaron hasta que ambos músicos necesitaron aire para respirar.

El peliazul se tocó sus labios temblorosos. Estaba más sonrojado que nunca, sintiendo aun los labios de Murdoc sobre los suyos. El moreno tomó a 2D del rostro y lo acercó al suyo para besarlo de nuevo. Este cerró los ojos y se dejó llevar, dejando que el moreno tomara el completo control de la situación y de su cuerpo. El moreno coló su lengua dentro de la boca del peliazul, jugueteando suavemente con la del vocalista, mientras lo abrazaba, chupando sus labios, mordiéndolos con suavidad, cuidando de no hacerles ninguna fisura, turbando al peliazul hasta que este olvidó hasta su nombre.

2D creyó que estaba en el paraíso.

- ¡2D-san! –gritó Noodle, detrás de la puerta de la cocina–. ¡2D-san, te llama Damon-san por el teléfono del estudio! ¡Le dije que estabas ocupado pero insiste en hablar contigo ahorita!

2D se separó de Murdoc, de mala gana, agarrándose aun de la playera del moreno, ya que aun sentía sus piernas flaquear. El bajista no lucía nada contento por la interrupción.

- Dile que ya voy –dijo el peliazul, en voz alta.

- ¡Hai! –los pasos de la treceañera japonesa se oyeron por el pasillo hasta que salió por la puerta que daba al lobby del primer piso.

- Vuelvo en unos minutos –dijo el vocalista, dándole un beso rápido al bajista antes de entrar de nuevo al edificio.

Murdoc puso las manos en el barandal, apretando con fuerza, sintiendo aun las consecuencias de las sensaciones que había tenido recorrer su cuerpo, todas gracias a 2D.

¿Qué demonios le estaba pasando? ¡Se estaba ablandando! ¡Con 2D! ¡Él, el demonio de Stoke-on-Tren, el líder y bajista diabólico de Gorillaz, doblegado ante el cuerpo y cara del idiota peliazul de su grupo! ¡Si era solo sexo! ¡Por Satán, ni que el infierno se hubiera congelado! (3)

Murdoc entró de nuevo al edificio rápidamente; al ir por el pasillo, oyó el sonido inconfundible de la música de Noodle, y cuando llegó al lobby, Russel salió del elevador y se dirigió a su cuarto. El moreno no perdió tiempo y entro al elevador; cuando este llegó a su destino, Murdoc salió y se dirigió directamente al estudio.

- ¡2D! –gritó el bajista, al entrar a la cabina.

- ¡Estoy aquí! –gritó el vocalista; el moreno entró y lo vio de pie, junto al teléfono–. Si… si, entiendo… no, no te preocupes, después de todo podemos usarla para el disco del lado b… ¿eh…? No, claro que le digo… ¿para cuando es la firma de autógrafos, me dijiste…? –Murdoc le arrebató a 2D el teléfono–. ¿Eh?

- ¿2D? –la voz de Damon sonaba preocupada por el teléfono–. ¿2D, sigues ahí?

- Adiós, Damon –dijo Murdoc, para después colgar de golpe.

- ¿Murdoc, pero porque…?

- ¡Cállate! –gritó el moreno aprisionando al peliazul entre su cuerpo y el muro; 2D se quedó quieto, con la cara contra la pared, por temor a hacer que el moreno enfureciera más–. Quítate los pantalones; vamos a hacerlo ahora.

El peliazul empezó a desabrocharse los pantalones lo más rápido que pudo; por el movimiento de atrás, Murdoc estaba haciendo lo mismo.

- ¿Por qué esto tan de repente? –preguntó el peliazul.

El moreno empujó a 2D contra la pared.

- Porque eres mío –susurró Murdoc, penetrando el cuerpo delgado sin consideración; 2D lanzó un gemido de dolor, mientras se acostumbraba poco a poco a la invasión tan violenta dentro de su cuerpo; algunas lágrimas se escaparon de sus ojos–. Y prepárate, porque vienen muchas noches más como esta, 2D.

Era solo el inicio de la tormenta.


Un sonido de golpes metálicos rompió el silencio de varias horas. Murdoc abrió los ojos lentamente, tratando de enfocar la imagen frente a él, pero un destello de luz hizo que los cerrara de golpe. Por unos instantes, estuvo tentado a cambiar de posición, cerrar los ojos y volverse a dormir, ignorando el bulto que tenia frente a él, pero cuando se volteó para acomodarse los golpes se repitieron, acompañados por una voz femenina.

- ¿2D-san, ya estas despierto? –la voz de Noodle se oía apagada a través del metal–. ¡2D-san, de pie, que hoy tenemos firma de autógrafos!

El moreno abrió los ojos y entonces se fijó por primera vez que no estaba en su cuarto, sino en el del peliazul y que lo que había tomado por un bulto era en realidad 2D, lleno de golpes y raspones por todo su cuerpo, ocasionados por la sesión de sexo que habían tenido la noche anterior. Y no era para menos, ya que sus encuentros eran mucho más… violentos, por decirlo de una forma agradable. Desde hacia bastantes meses, Murdoc empezó a maltratar al peliazul como nunca; lo insultaba cuando hacia algo mal, le pegaba si era más torpe que de costumbre, lo forzaba a tener sexo en lugares donde fácilmente podrían encontrarlos (en especial Noodle) e incluso, empezó a meter prácticas cada vez más sádicas para sus momentos de intimidad con 2D. El peliazul entraba en pánico siempre, pero entonces el moreno le susurraba "¿Acaso quieres que Noodle tome tu lugar esta noche?", lo que hacia que el peliazul se comportara sumiso y aceptara todos los malos tratos y los golpes, que le dejaban heridas y cicatrices por todo el cuerpo.

Los golpes en la puerta se repitieron. Sabiendo que la niña no se iba a ir con nada y probablemente entraría sin pedir permiso, Murdoc se levantó de la cama, se puso los primeros calzoncillos que se encontró tirados en el piso, ocultando todos los objetos que fueran demasiado delatores, y abrió la puerta. La guitarrista dio un paso hacia atrás al ver que era el bajista y no el tecladista el que le había abierto.

- Oh… buenos días, Murdoc (4) –dijo Noodle, sonrojada; de reojo pudo ver la silueta durmiente de 2D aun en la cama; suerte para el mayor que la japonesa no había visto las cortadas ni los moretones–. No… no sabía que habías pasado la noche aquí.

- Es evidente –dijo el moreno, tallándose los ojos–. ¿Qué horas son?

- Las 9 y media –dijo la muchacha– pero la cita es a las once y cuarto, y como nos toma cerca de una hora llegar en el Geep…

- Si, si, lo que sea… ve a despertar a Russel o algo así –dijo el bajista.

- Russel-san ya esta despierto y desayunando –dijo Noodle.

- Que raro –dijo Murdoc, con sarcasmo–. Como sea, ya vete. Yo despierto al Face-ache.

- Eh… está bien –dijo ella– te veré en unos minutos.

Murdoc cerró la puerta y miró de nuevo al chico dormido sobre la cama mientras encendía un cigarro; oh, como amaba hacerlo estremecerse, tanto de placer como de miedo. Cada cosa que le había hecho en los últimos meses había asustado al peliazul, pero al final había terminado aceptándolo, e incluso ayudándolo a cubrir las pruebas de cada una de sus actividades nocturnas curándose a si mismo, lo que había ocasionado que descubrieran que Murdoc tenía un fetiche por las personas vendadas. (5) Si que había disfrutado aquella noche. 2D, atado por sus propios vendajes de las muñecas y a la cama, completamente desnudo y en una posición completamente vulnerable, con su carita de pánico. Vaya que había sido una noche deliciosa.

Y sin embargo… a pesar de que frente a todos, e incluso frente a vocalista seguía comportándose como el bastardo manipulador e hijo de puta de siempre, se sentía diferente cuando tenía a 2D entre sus brazos, besándolo, tocando su cuerpo y sintiendo como el peliazul se estremecía de placer cada noche, a pesar de todo. Y aún con malos tratos que Murdoc constantemente le daba, el peliazul lo trataba bien, e incluso, amorosamente; y cuidaba que los demás lo vieran actuar así; dormía con la cabeza en el hombro del moreno cuando se encontraba cansado, lo abrazaba por la espalda cuando leía algo, le sonreía con cariño cuando este lo veía o le dirigía la palabra y acataba todas las ordenes de Murdoc, por más sádicas y dolorosas que fueran.

Pero lo que en verdad hacia la diferencia eran los besos. A veces, cuando se daba cuenta de que ambos estaban a solas, 2D se acercaba, le daba un beso corto al moreno y salía de la habitación; algunas veces lo veía por largos ratos hasta que Murdoc se daba cuenta y le preguntaba que le pasaba; entonces, el peliazul se acercaba, besaba a Murdoc y luego se iba. Y siempre, a pesar de lo cruda que hubiese sido la noche, 2D se acercaba a él y lo besaba, antes de caer rendido de sueño. Y su entrega siempre era total.

Murdoc se sentó junto a su compañero, que a pesar de sus heridas, dormía apaciblemente. El moreno suspiró.

- Lo que más detesto de ti… es que siempre dejo de ser yo mismo cuando estoy contigo –susurró, acariciando suavemente el cabello del peliazul mientras se terminaba su cigarro. El moreno trató de respirar algo de aire, pero al parecer lo hizo mal, porque empezó a toser, despertando al peliazul.

- Buenos días, Muds –susurró 2D, con la voz llena de pereza.

- Buenos… ¡cof! Buenos días, Stu –dijo Murdoc, mientras seguía tosiendo.

- ¿Te encuentras bien? –preguntó el peliazul, sentándose en la cama.

- Si, perfectamente, ¡Cof, cof, cof! ¿Por? –el moreno empezó a toser aun más fuerte.

- Es que estas tosiendo mucho –dijo 2D, levantándose de la cama.

- ¿La tos? No es nada –dijo, entre tosidos–. Estoy perfectamente bien, te lo… ¡cof, cof! Te lo aseguro… –no pudo terminar el enunciado, ya que la tos se volvió aun más fuerte y ruidosa e incluso empezó a jadear. El moreno no podía respirar; sentía que había algo dentro de sus pulmones que quería salir. El satanista cayó de rodillas en el piso, con la mano en la garganta y tosiendo terriblemente. Sentía que se moría.

- ¡Murdoc! ¿Estás bien? –2D se arrodilló junto al moreno para tratar de ayudar, pero este lanzó al peliazul lo más lejos posible de de él.

- ¡Aléjate de mi! ¡No necesito tu ayuda! ¡No necesito la ayuda de nadie! –gritó Murdoc, levantándose para salir de la habitación de su compañero. Su voz sonaba terriblemente rasposa.

- ¡Pero…!

- ¡Cállate! ¡No te me acerques! –el moreno entro a la Winnebago y fue directo al inodoro, sintiendo como algo dentro de él quería salir. Finalmente, tras varios minutos de toser sin parar, expulsó una masa negra bastante grande que olía a quemado. Por instinto, supo que eso eran años de humo negro acumulándose en sus pulmones; el bajista se levantó con dificultad del piso y jaló la cadena; abrió la llave del agua y se echó un poco en la cara para despejarse. Con pereza, salió del baño y se dejó caer en la cama, cerrando los ojos; sentía un gran dolor en la garganta y algo de agotamiento, pero no era nada que algo jarabe, un poco de descanso y una reducción drástica (y temporal) de su régimen de cigarrillos diarios no pudiera arreglar. En ese momento, alguien golpeó la puerta de la vagoneta; sospechando del peliazul, Murdoc se levantó del colchón de muy mal humor para darle una lección que nunca se le iba a olvidar al vocalista y abrió la puerta–. ¿Qué no puedes entenderlo, Face-ache? ¡Te digo que estoy…! –el moreno se calló al instante; no había nadie allá afuera– bien…

Murdoc miró hacia abajo. Alguien había dejado en el piso una bandeja con un sándwich envuelto, un refresco sin abrir, un popote, una de esas barritas nutritivas de sabor a fresa y una botella de jarabe para la tos. Evidentemente había sido 2D. Algo sorprendido por el gesto del peliazul hacia su persona, el moreno levantó la bandeja del piso y entró al Winnebago. No notó que la puerta del carpak, apenas entreabierta lo suficiente para que alguien espiara lo que pasaba adentro, se cerraba despacio.


- ¡Ya era hora de que llegaran! –gritó Damon, histérico, varias horas después del incidente de Murdoc, al ver llegar a los cuatro músicos en el Geep–. ¡Llevamos esperándolos un largo rato!

- Bah, no debió ser más que media hora –dijo Murdoc, bajando de un salto del vehiculo.

- ¡Tu media horita es una hora completa para el resto del mundo! –dijo Damon, guiando al grupo hacia el salón donde se iba a hacer la firma de autógrafos.

- ¿Llegaron ya? –preguntó Jamie, interceptando a Damon.

- ¡Si, finalmente! –le respondió el otro.

- ¡Rápido, dense prisa! –grito Jamie–. ¡Los están esperando!

- ¡Apúrense, vamos! –gritó Damon.

- Recuérdenme porque sigo haciendo esto –dijo Murdoc, corriendo con los demás.

- Sexo, drogas y matar al pop –le dijo Noodle, acomodándose su gorra de orejas de oso.

- ¡Ah, era eso…!

- ¡Ya chicos, muévanse! –gritó Jamie.

- ¡No me apures, artista de cuarta! –dijo Murdoc.

- Muy gracioso, viejo –dijo el dibujante, restándole importancia al comentario del moreno.

- ¿Están listos? –preguntó Damon a los cuatro.

- ¡Listo! –dijo 2D, alisándose su famosa camiseta de "Virus T"

- Lista –dijo Noodle, tras colocarse sombra azul claro en sus parpados.

- Yo igual –dijo Russel, tras acomodarse su gorrito rojo.

- Yo nací listo –dijo Murdoc, prendiendo un cigarro.

- Muy bien, voy a presentarlos ahora –Jamie salió con Damon al escenario; los cuatro músicos se acercaron a la salida y se formaron en fila. Murdoc iba a la cabeza, seguido por 2D, Russel y Noodle.

- Wow, si que hay mucha gente –dijo 2D asomándose por un hoyo de la cortina.

- Gracias por lo de la mañana –susurró Murdoc, lo suficientemente bajo para que solo el peliazul lo escuchara.

- No hay problema, Muds –le contestó el otro. El nerviosismo se le notaba en la voz. Aun no estaba muy acostumbrado a las grandes multitudes.

- ¡Damas y caballeros, frente a ustedes, el grupo más famoso del mundo, Gorillaz! ¡Murdoc, 2D, Russel y Noodle!

Una multitud gritó histérica a la par que se oían las primeras líneas de Feel Good Inc. y esa fue la señal de salida para el grupo. Los cuatro integrantes salieron al escenario, recibidos por una ovación, aplausos y gritos histéricos; 2D entrecerró los ojos y puso su mano para bloquear el exceso de luz de los reflectores para leer los carteles que habían traído los fans, entre los que destacaban "Rechacen los ídolos falsos" "Te amo (inserte el nombre de cualquier integrante del grupo aquí)", "Hay fuego saliendo de mis pantalones", "Hola mamá" entre otros, pero no pudo leerlos todos porque en ese momento Murdoc lo jaló de su camiseta para sentarlo.

- ¡Ven aquí, inútil!

- ¡Ay!

Las risas del publico se dejaron oír, a la par de algunos gritos de "¡No maltrates a 2D, Murdoc!"

- Bueno, antes de la firma de autógrafos, los chicos responderán algunas preguntas del público –dijo Jamie–. ¿Quien quiere empezar?

Una niña del público, que tenia una camiseta que decía en letras sangrientas "Frenzy-mind loves Saw", levantó la mano. Jamie se acercó y le dio el micrófono.

- ¿Cómo fue colaborar con los de De la Soul en el video de Feel Good Inc.? –preguntó la chica.

- Bueno, en realidad no convivimos mucho con ellos porque sus partes fueron filmadas aparte –dijo Noodle– pero un día fuimos a la grabación de su parte. Son personas muy geniales.

- A mi me dan miedo –dijo 2D.

- Face-ache, Del te daba miedo –dijo Murdoc.

- ¡Pero… el era un fantasma! –dijo 2D, apenándose y tocando las puntas de sus dedos índices. Las fans del peliazul gritaron emocionadas.

- Si, si, si… –dijo Murdoc, quitándole importancia al asunto. Ahora fue el turno de las fans de Murdoc para emocionarse.

- ¡Noodle, hemos notado que ahora hablas inglés con bastante fluidez! –dijo un chico– ¿Cómo fue que lo lograste tan rápido? ¡Hace un año apenas y podías decir algunas frases!

- Ehh… pues me apliqué para aprenderlo lo más rápidamente que pude –dijo ella, bastante nerviosa; nadie del publico se dio cuenta, pero la japonesa empezó a apretar fuertemente la tela de su falda. Los tres varones se miraron entre si.

Ahora que lo veían, Noodle no había hablado mucho sobre lo que había pasado en su estancia en Japón.

- ¿Otra pregunta? –preguntó Jamie, para desviar la atención.

- ¿Van a tocar algo hoy? –preguntó alguien.

- A lo mejor –dijo Russel– pero esa más bien es una pregunta para Damon y Jamie.

- Ya veremos, muchachos, ya veremos… –dijo Damon.

- ¿Qué pasó con Del? –preguntó una chica.

- Ya está en el más allá, descansando –dijo Russel, sonriendo con tristeza.

- ¿Cómo se llama el cuervo que tienes ahora, Murdoc?

- Cortez.

Por un largo rato las preguntas siguieron y siguieron, hasta que el segmento terminó y pasó al de los autógrafos. Miles de chicas se tomaron fotos con todos los del grupo; con el paso de las horas, Murdoc se fue aburriendo más y más. Finalmente, harto de tanto autógrafo y de tanta fan, se inclinó hacia Noodle, que estaba a su izquierda.

- Hey, fideo –susurró Murdoc, pasándole una cinta a la princesa asiática por debajo de la mesa–. ¿Puedes distraer a la multitud cantando un rato? Quiero ir al baño.

- No hay problema, Murdoc-san –dijo la chica, levantándose de la silla–. ¿Quien de ustedes quieren oír algo de buena música? –la multitud gritó enloquecida– veamos que tenemos aquí… –la japonesa leyó el titulo de la cinta "Mezcla musical sin vocales para DARE"–. En mi mano tengo la música de DARE, solo le falta la parte vocal. ¿Quieren que la cante para ustedes? –el público volvió a gritar, Noodle se tapó los oído hasta que el ruido cesó y luego volteó a ver a sus dos managers–. Creo que eso es un si. ¿Qué dicen ustedes, Damon-san, Jamie-san? ¿Puedo cantar DARE?

El público empezó a gritar otra vez. Entre todas las voces se podía distinguir la frase de "¡Por favor!" Jamie y Damon se miraron, asintieron con la cabeza y a la vez dijeron:

- ¡Esta bien! –la multitud volvió a gritar.

- Muy bien –dijo la chica, entregando la cinta a Damon mientras Murdoc, Russel y 2D quitaban la mesa y las sillas del escenario–. El único problema es que Shaun Ryder-san no esta con nosotros. ¿Qué podríamos hacer? –el publico empezó a gritar opciones. De entre todas las voces, la japonesa oyó un "¡Que 2D cante!"–. ¿Quieren que 2D-san cante conmigo?

La multitud gritó "¡Si!" al unísono.

- ¿Eh, yo? –preguntó 2D, confundido.

- Hey, no es mala idea, D –dijo Russel.

- Pero…

- No seas cobarde, Face-ache –dijo Murdoc–. Al público, lo que pida.

- ¡Además tú te sabes muy bien la letra, 2D-san! –dijo la chica, tapando el micrófono con una mano–. Anda, ¿si? ¡Canta conmigo!

- Uh… de acuerdo –dijo 2D, rascándose la nuca.

- ¡Dijo que si! –anunció Noodle, tapándose los oídos rápidamente porque el publico podía dejarla sorda fácilmente.

Jamie se acercó a 2D y le dio un micrófono.

- Solo tienes que cantar –dijo el dibujante, mientras Russel y Murdoc bajaban del escenario– la música ya esta lista.

- Está bien –dijo él; el vocalista caminó hacia el centro del escenario, con Noodle, mientras le daba golpecitos al micrófono para ver si en verdad estaba prendido. En un momento volteó para ver a sus otros dos compañeros, o más bien eso pensaron los demás, porque lo que 2D en verdad quería era que Murdoc le diera ánimos. Debajo del escenario, Damon y Jamie subieron los dedos en actitud de aprobación y Russel le sonrió y levantó el brazo. 2D miró al moreno. En cuanto los otros tres dirigieron su atención en poner la música, Murdoc le sonrió al peliazul e hizo la seña de "Hail Satán", el vocalista le sonrió y dirigió su mirada de regreso al publico, pero cuando trató de mirar de nuevo al satanista este había desaparecido.

- ¿Y Muds? –preguntó a Noodle, tapando el micrófono con una mano.

- ¿Murdoc-san? Me dijo que iba a ir al baño –le respondió la muchacha.

- Ah…

- ¡Música lista! –gritó Jamie, levantando el dedo.

- ¡Muy bien! –dijo 2D, aun con el micro tapado; fue entonces cuando el chico quitó la mano y gritó– ¡Esto es…!

- ¡DARE! –gritaron Noodle y 2D al mismo tiempo.

It's coming up
It's coming up
It's coming up
It's coming up
It's DARE

La multitud gritó emocionada.

It's DARE

Noodle empezó con los pasos que había hecho especialmente para la canción.


You got to press it on you
You just protect it
That's what you do, baby
Hold it down, DARE…

Mientras, Murdoc caminaba hacia los baños más cercanos; la canción duraba lo suficiente, así que podía tomarse su tiempo. Entró a los baños silbando Tomorroy comes today con tranquilidad, caminó a los orinales y empezó a hacer lo suyo.

- Creí que esa canción había pasado de moda –dijo alguien, atrás de Murdoc. Fue cuando el moreno reconoció el olor que había sentido desde que había entrado al baño.

Hierba.

- ¿Qué demonios quieres, Manson? –dijo el moreno, de mala manera.

Jimmy Mason no era desconocido para Murdoc. Había tratado de obtener el puesto de guitarrista del grupo después de que Paula se hubo ido, pero el tipo no contaba con que a ninguno de los tres le gustaba la música hippie, y mucho menos su forma de tocar. Fue un duro golpe para su ego que en su lugar eligieran a una niña japonesa que no hablara ni una pizca de ingles llegada en una caja de FedEx, por más talento musical que fuera. Y lo peor, alguien le había dicho que Mason trabajaba con el Dr. Wurzel; lo último que necesitaba Murdoc era a tres locos detrás de su trasero. (6)

- Vine a la firma de autógrafos –dijo Mason, colgado de la puerta de uno de los baños– y a convencerte de que hagas un grupo musical conmigo.

- Piérdete, hippie –dijo el moreno, de muy mal humor.

Mason se soltó de la puerta del baño y cayó al piso; el moreno puso cara asco mientras oía al tipo maldecir. No era que le desagradaran los drogadictos, después de todo, el mismo se metía cosas de vez en cuando y en su juventud había fumado hierba, pero el tipo tenía algo que le desagradaba. Mason se acercó a Murdoc y lo abrazó del cuello con un brazo.

- Vamos viejo, solo piénsalo –dijo Mason, ignorando las miradas asesinas que el bajista le daba–. Tú, yo y otros dos tipos tocando entre britpop y música hippie, viajando por todas partes, seduciendo chicas, siendo famosos…

- Exceptuando por lo de la música hippie ya tengo todo eso, gracias –Murdoc se subió el cierre y se separó del drogadicto de mala manera.

- Vamos amigo ¿Qué tienes que perder? En ese grupo eres solo uno más y en mi grupo serías la estrella ¿me oyes? ¡La estrella, Murdoc!

- Si, si, si te oigo –dijo Murdoc, lavándose las manos y el cuello.

- Oye, no sabía que te lavabas las manos –dijo Mason, sorprendido.

- De vez en cuando lo hago. ¿Por?

- No, nada –dijo el hombre– como sea, nada más necesitaríamos que te deshicieras de los otros tres para tu y yo podamos formar la banda más famosa del mundo…

- Ya estoy en la banda más famosa del mundo, hippie idiota –dijo el moreno, tomando una toalla de papel para secarse las manos y el cuello.

- Solo necesitaríamos algo… no sé… bastante grande para desmoronar a Gorillaz –dijo el hippie, abrazando de nuevo a Murdoc del cuello; le moreno se deshizo del abrazo, con una mueca de asco y volvió a abrir las llaves del agua para volverse a lavar–. No sé… ¿una muerte quizás?

- ¿Y a quien se supone vamos a matar, según tu? –preguntó el moreno

- Mmm… no lo sé… ¿el negro gordo, tal vez?

- ¿Russel? –preguntó el bajista–. Estas idiota; Russ tiene amigos en el Más Allá y son capaces de venir hasta aquí para vengarse.

- Está, bien está bien –coincidió Mason–. Tal vez entonces la niña esa…

- Estás aun más loco de lo que yo creí –se burló Murdoc–. ¡Noodle es capaz de levantarme a mi, 2D y a Russ sin cansarse!

- Ok, mala idea al parecer –dijo Mason, pensativo–. ¿Y que hay del peliazul sin ojos?

- ¿2D?

- Si, si, si… ese ¿tiene algún talento excepcional?

- Canta como los malditos ángeles y toca el sintetizador como un demonio –dijo Murdoc, lavándose el cuello.

- Si eso ya lo sé –dijo Mason–. Me refiero a que si tiene algún otro don o capacidad especial.

"Tiene la mejor boca del mundo y un orificio delicioso"

- Nada, solo es un idiota con suerte –dijo el moreno, secándose las manos.

- ¡Y ya tenemos un ganador! –gritó el hippie.

- ¿2D? ¿Quieres matar a 2D? Estas pero tocado del cerebro –dijo el satanista, lanzando la toalla al basurero y saliendo del baño.

- ¿Por qué no? Digo, no es muy fuerte y me acabas de decir que es un idiota; sería muy fácil que yo lo matara… –Mason de pronto tuvo una idea–…o hasta tú.

El moreno detuvo sus pasos.

- ¿Yo?

- ¡Si, claro! –dijo Mason–. A pesar de todo, el confía en ti y te quiere. La victima perfecta y el asesino perfecto, ¿qué no? Además, no me digas que alguna vez no quisiste matarlo…

Murdoc se volcó en sus recuerdos. Claro que había querido matarlo muchas veces, y de hecho, lo había intentado, pero al final no había podido. (7)

Por uno momento se imaginó a 2D, desangrado frente a él, con sus ojos negros abiertos y vacíos, mientras la sangre roja llenaba el piso; y él, frente al cuerpo, bañado en su sangre y con un cuchillo en la mano.

2D muerto, sin vida ni luz, cayendo en la oscuridad eterna…

Casi pudo oír el sonido del cuchillo cayendo al piso.

- No…

- ¿Y? ¿Qué te parece mi idea? –dijo Mason, abrazando de nuevo al moreno, pero esta vez con el brazo izquierdo.

- … lo tengo que pensar –respondió este.

- Teóricamente hablando, tienes hasta que el disco del lado b de Demon Days salga, así que no lo pienses demasiado, ¿eh? –Mason soltó al satanista, hizo la seña de "te vigilo" y salió del baño, dejando solo al bajista–. Chao, viejo.

Murdoc se quedó parado donde estaba por unos instantes y luego regresó a los lavabos para limpiarse por tercera vez.

Por alguna razón, no podía concebir la idea de no tener a 2D en su vida. Se había hecho una necesidad el despertar y que lo primero que viera era su cabello, su rostro o alguna parte de su cuerpo; y si por alguna razón despertaba solo, la mancha roja que había en su Winnebago se encargaba de recordarle la existencia del peliazul, animándolo a ponerse de pie para buscarlo y hacerlo suyo.

…Oír su voz, sus melodías, su risa, sus gemidos en la cama; ver su rostro sonrojado, sus ojos negros sobre los suyos, saborear sus besos suaves, sentir sus caricias tímidas y su cálida estrechez…

- Ya veremos si acabas con alguno de nosotros, maldito hippie –dijo el moreno, de mal humor.

Murdoc salió del baño, lanzando una toalla de papel hecha bola al piso y se dirigió hacia la firma de autógrafos. Ya no había música, lo que significaba que la canción ya debía de haber terminado. Nada más al verlo a parecer, Jamie se le acercó.

- ¿En donde estabas? –le preguntó el dibujante.

- Tenia ganas de ir al baño.

- ¡Te fuiste de pronto si avisar, Murdoc!

- Bueno, ya estoy aquí ¿Qué no? –dijo el moreno, yendo hacia donde estaban los otros 3 músicos–. ¿Qué sigue?

- La convivencia con los fans –le respondió Damon–. Ahora saca tu trasero ahí afuera y ponles buena cara a tus admiradores.

- Si, si, si –el moreno caminó hacia el área de convivencia–. Como…

El bajista de pronto se quedó callado.

- Eh, Murdoc ¿estas bien? –preguntó Jamie.

Frente a 2D había un grupo de fans conformado por seis chicas; cuatro de las chicas eran de piel morena, delgadas, bajitas, pero una lo tenia negro y ondulado por debajo del hombro, otra liso y pelirrojo hasta la barbilla y las otras dos, que también lo tenían negro usaban lentes, solo que una lo tenía extremadamente largo y otra un poco más por debajo de los hombro; se parecía muchísimo a una de las maquillistas. Las otras dos chicas resaltaban, ya que una era delgada, con el pelo en un corte extraño y obviamente de algún país de Asia no identificado; la otra era una castaña de lentes y piel blanca con un lunar bajo el ojo izquierdo; era brasileña, o al menos eso pensaba uno ya que traía la bandera de Brasil en su camiseta. Al excéntrico grupo se le unió la chica de la camiseta "Frenzy-mind loves Saw" (8)

- ¿Murdoc te sientes bien? –preguntó Damon.

- Estoy bien –dijo él, si quitarle la vista a 2D y su grupito de fanáticas. El peliazul reía y hablaba con el grupo, sonriéndoles todo el tiempo, posando para sus fotos, devolviendo abrazos y dando algunos besos. La chica coreana se colgó en una de sus largas piernas, cosa que la chica de lentes y pelo corto aprovechó para robarle un beso rápido al asombrado peliazul. Cuando finalmente lo soltó, todo el grupo rió; 2D sonrió nerviosamente, algo sonrojado, y abrazó a la chica con un brazo mientras otra le pedía un autógrafo.

Fue la gota que colmó el vaso del bajista.

- ¡Por Satán, es Murdoc! –gritó la chica del pelo ondulado al verlo. 2D levantó la vista de la libreta que firmaba y le sonrió al moreno. La chica que había gritado corrió hacia el bajista con libreta y plumón en mano–. ¿Puedes darme tu autógrafo?

Murdoc tomó el plumón y le firmó la hoja entera; después le devolvió sus cosas a la chica de mala manera y caminó hacia donde estaba el vocalista.

- Muy bien, suficiente. No quiero ser grosero pero esto ya se acabo –dijo Murdoc, jalando a 2D lejos del grupo.

- ¿Eh? ¿Pero porque? –preguntó la brasileña.

- Porque si no salimos ahorita nos van a agarrar los zombies cuando lleguemos a Kong –explicó el moreno.

- ¿Y no podemos pasar la noche aquí? –preguntó el peliazul.

- ¡No 2D, no podemos! –Murdoc se acercó a Noodle y la jaló; después pasó junto a Russel y lo jaló también–. Lo siento, lo siento, pero ya nos vamos; dennos todas las libretas que puedan para que las firmemos porque ya nos estamos yendo. Apúrense…

- ¡Una foto! –gritó la chica coreana.

- ¡Solo una! –dijo el moreno. El mismo grupo que había rodeado al peliazul se pararon junto al grupo para posar. Jamie y Damon se unieron al grupo. Varios flashes se dejaron ver. Tras un minuto completo de estar posando, Murdoc empezó a empujar a sus compañeros de banda de nuevo–. ¡Muy bien, eso es todo! ¡Compren el disco y los boletos para los conciertos cuando salgan! ¡Adiós!

Varios murmullos y gritos de inconformidad empezaron a oírse mientras el moreno empujaba a los demás miembros del grupo hacia la salida.

- ¡Murdoc, aun no termina el evento! –gritó Noodle.

- Para mi ya lo hizo –dijo Murdoc, empujando a la japonesa y a los otros dos dentro del Geep.

- Pero…

- ¡Sin pero que valga! –gritó el moreno.

Alarmado por el extraño comportamiento de su líder, los otros tres se subieron al Geep sin decir nada más. Cuando Jamie y Damon llegaron al estacionamiento, el vehiculo ya estaba bastante lejos.

- Algo me dice que esto no va a terminar bien –presagió Damon.

Damon nunca pudo saber hasta que punto tenía la razón en ese momento.


Durante el trayecto de regreso a Kong, Murdoc estuvo particularmente silencioso, sumido en sus propios pensamientos. A pesar de eso, logró oír algunos de los comentarios de los otros tres sobre le evento; cuando Noodle le preguntó a 2D sobre la chica que lo había besado (que al parecer era una mexicana que respondía al nombre de Mariana), el moreno apretó el volante del Geep con tal fuerza que el peliazul desvió rápidamente el tema antes de que el moreno se enojase más y chocara a propósito contra algo. Murdoc sintió como perdía un poco del cariño que le tenía a la supuesta tierra de sus antepasados solo por haber sido el mismo lugar donde habría nacido esa chica y hacia nota mental de hacer algún hechizo o sortilegio contra la niñata. Su mal humor se mantuvo palpable durante el resto del camino, de tal forma que el vocalista casi no se sorprendió cuando al llegar, sacó a patadas a Noodle y a Russel del carpark; tampoco cuando lo sacó prácticamente a rastras del Geep y lo empujó dentro de su cuarto, arrancándole la camiseta y acorralarlo contra el colchón.

- Eres mío Stu. Me perteneces y no puedes escapar de mí –susurró Murdoc, antes de darle un beso feroz, cruel, que lo dejó sin aire, mientras estrechaba el delgado cuerpo en un abrazo brutal; el lado animal de Murdoc lo dominaba en ese momento y le exigía que marcara lo suyo, que le demostrara a 2D quien era su dueño.

- Murdoc… –gimió 2D, casi en un susurro inaudible; el moreno sonrió perversamente al oír aquel pequeño suspiro de pasión y siguió acariciando la pálida piel expuesta con las yemas de los dedos, casi con dulzura, asegurándose de marcar su propiedad con cada toque. Sentía como 2D se derretía de placer solo con eso, y lo mejor aun estaba por llegar.

Era demasiado intenso, demasiado poderoso. El peliazul se sentía expuesto y completamente perdido en sus sensaciones que el moreno le hacia sentir. Este detuvo sus atenciones por unos segundos, mientras le quitaba el pantalón al peliazul y lo dejaba desnudo frente a él; Murdoc se inclinó sobre el vocalista y empezó a lamer la zona cercana a la entrepierna, acariciando las largas piernas, abriéndolas y acomodándose entre ellas.

"Tu me salvaste la vida; en adelante mi alma te pertenecerá para toda la eternidad"

Su alma le pertenecía, eso era lo que él le había dicho el día que había despertado de nuevo, pero Murdoc no estaba conforme solo con eso; necesitaba su joven cuerpo, su piel blancuzca como la leche pasada y el pelo azulado natural; sentir como se estremecía al contacto con su cuerpo moreno y como le excitaba verse debajo de él, dominado; ver sus ojos negros generalmente inexpresivos, mirándolo mientras lo poseía y oír sus gemidos de pasión nocturna. Quería que su risa y su sonrisa fueran solo para él, podía sonar egoísta, pero así tenia que ser.

Solo Murdoc Niccals podía poseer ese cuerpo y esa alma tan puros. Solo él tenía el derecho de rasgar su piel, chupar su sangre, besar sus labios, y sobretodo, de hacerle el amor. Y 2D tenía que estar conciente de eso.

El moreno se hundió entre las piernas del peliazul y empezó lamer su pene.

- ¡Murdoc! –gimió 2D, al sentir la lengua y boca de Murdoc chupar su miembro casi con gula–. Ah… ¡Ah!… Murdoc… ¡Dios mío…! –el peliazul trató de morderse los labios para evitar gemir, pero el placer pudo más y los sensuales sonidos salieron de su boca. Murdoc sonrió mientras veía como 2D iba perdiendo el control de si y se le entregaba. Cuando sintió que el peliazul no podría más, el moreno separó sus labios de su miembro. El vocalista lucia terriblemente agitado y sonrojado.

- No te preocupes, 2D, no te voy a dejar así –dijo besando a 2D. Este cerró los ojos, dejándose llevar.

- ¿Qué… qué significa todo esto? –preguntó el peliazul, confundido.

Murdoc tomó al peliazul del mentón para que lo mirara a los ojos.

- Eres mío, Stu, ya te lo he dicho. Tu cuerpo me pertenece desde que me lo ofreciste para que no tomara el de Noodle.

- ¡Ya has tomado mi cuerpo muchas veces! –dijo 2D–. ¡Ya se que eres dueño de todo mi cuerpo, Murdoc! ¡Eres dueño de mi voz, de mis dedos y de mi talento! ¡También eres dueño de mi boca, mi piel e incluso de mi ano! ¡También eres el dueño de mi alma! ¿Qué más claro quieres que lo tenga?

- Por tu comportamiento de hoy en la tarde con esas chicas parece que no lo tienes suficientemente claro aun, especialmente con aquella chica que te besó –el peliazul tragó saliva, Murdoc se veía sumamente enojado–. Al parecer, necesitas una pequeña ayuda para que puedas recordarlo… permanentemente.

2D sintió pánico en cuanto vio al satanista arrodillarse en la cama y bajarse el cierre de los pantalones.

- ¿Qué es lo que vas a hacer? –la voz del tecladista dejó oír un toque de nerviosismo.

- Cierra la boca, 2D –susurró Murdoc, tomando al peliazul de las caderas.

- ¡No, eso no! ¡No así, siempre me duele mucho! –exclamó el peliazul, tratando de escapar de su propia cama. Antes que si quiera pudiese tocar el suelo, Murdoc logró agarrarlo de la cintura y lo jaló para que regresara.

- ¡Quédate quieto de una buena vez! –grito Murdoc, tratando de inmovilizar a 2D.

- ¡No, suéltame! ¡Déjame ir, Murdoc!

Murdoc ignoró olímpicamente su suplica y, tras lanzarlo boca arriba contra el colchón, lo penetró bruscamente en un solo movimiento.

- ¡Agh…! Me duele… mucho…

- Ya cállate –susurró el bajista, agarrando las caderas del peliazul con fuerza.

- Me duele… ya no más… suéltame, te lo suplico...

El moreno siguió moviéndose con fuerza dentro del cuerpo delgado de su vocalista, saciado lo que el sentía como lujuria, mientras el peliazul gemía levemente, más por dolor que por placer. Murdoc se inclinó hacia delante y empezó a besar el cuello y los hombros de 2D; sabía que terminaría gimiendo de placer, como en cada momento intimo que había pasado juntos; solo era cuestión de tiempo y de unos cuantos toques en su cuerpo para que el peliazul cayera en la lujuria que le producía estar bajo el dominio de Murdoc. Las caricias del moreno subieron desde el cuello hasta la barbilla, acariciando la mejilla izquierda de Stuart con los labios y atrapando su boca en un beso.

Y fue justo en ese momento, mientras 2D le devolvía el beso, que algo estalló en el interior de satanista. La inocencia del vocalista, su calidez, y su cariño aturdieron a Murdoc de tal forma que detuvo sus violentos movimientos y se dedicó simplemente corresponder el beso que él mismo había iniciado, abrazando al peliazul. Con un simple roce, 2D era capaz de transmitirle multitud de sentimientos y sensaciones, como lujuria, satisfacción, emoción, y algo que hacia años le habían negado, y que lo aturdía fuertemente.

Cariño.

Murdoc se separó bruscamente del peliazul y siguió empujando con fuerza, sintiendo como todas sus emociones estallaban en un torbellino furioso mientras el vocalista bajo el gemía de dolor.

¿Por qué 2D seguía aguantándolo? ¿Cómo era capaz de quererlo de ese modo, cuando todo lo que había traído a su vida era dolor y miseria? ¿Por qué, a pesar de todo lo que había hecho, el peliazul se negaba a separarse de su lado?

¿Por qué era tan doloroso para él pensar en una vida sin 2D?

- ¡Maldita sea! –dando un rugido de rabia e impotencia, el moreno salió del cuerpo del peliazul tan violentamente como había entrado, y sin siquiera haber llegado a orgasmo.

Era rabia lo que sentía, no lujuria; rabia al sentir la posibilidad de que alguien podría llevarse al peliazul de su lado.

- ¿Estas bien, Murdoc? –preguntó el preocupado vocalista.

Ahí estaba de nuevo; 2D se preocupaba por él, sin importarle si lo había lastimado o no. Murdoc se acercó al vocalista y lo besó suavemente, justo como lo había hecho aquella vez en el balcón. 2D se sintió tan vulnerable como en ese momento, pero antes que pudiese perderse por completo en sus sensaciones, el moreno rompió el beso.

- ¿Qué es lo que tienes tu… que no puedo pensar siquiera lastimarte? ¿Por qué ya no puedo pensar en ti, herido, aun sin que sea mi culpa? –susurró Murdoc, mientras acariciaba la mejilla del peliazul con suavidad, como si se la hubiera lastimado, sintiendo una tristeza inexplicable–. ¿Porque no puedo hacerme a la idea de que te vayas de aquí?

- Yo no voy a ir a ningún lado, Muds –dijo 2D, algo confundido por las palabras del mayor.

- Ya olvídalo, Stu –dijo Murdoc, sonriendo de lado.

El moreno acarició los labios de 2D con los dedos, casi cariñosamente. El peliazul cerró los ojos y suspiró, sintiendo la suave caricia de las ásperas yemas, besándolas. Sonriendo con resignación, Murdoc se levantó de encima del vocalista y se sentó a su lado.

2D miró a Murdoc. El moreno estaba extraño… distante, o al menos más de lo que acostumbraba; se le notaba triste y ni siquiera parecía disfrutar el cigarro que había prendido hacia unos minutos.

- Lucky Strike rojos –dijo 2D, acercándose al moreno–; se que no son los que acostumbras fumar, pero…

- Está bien, Face-ache, no están tan mal –el moreno estaba más acostumbrado al tabaco mexicano rancio que sus amigos le enviaban en esos enormes paquetes mohosos, pero esos cigarrillos no estaban mal para variar. (9)

Murdoc siguió fumando, bajo la mirada vigilante de 2D, en silencio. A pesar de que este no había dicho nada, 2D sentir la tristeza del moreno; Murdoc estaba triste, o tal vez deprimido y eso le preocupaba mucho. El moreno ya había sufrido demasiado en su vida.

Fue por eso que el peliazul lo detuvo antes de que pudiera irse.

- No, espera.

El moreno lo miró con desconcierto. 2D solo lo miró por unos segundos y luego bajó la mirada, hacia el cigarrillo. Unos segundos después, el peliazul se levanto y se sentó sobre el moreno, sorprendiéndolo un poco, y tomó el casi extinguido cigarro entre sus dedos y lo llevó a su boca. Dio una calada profunda, llenando sus pulmones del intoxicante sabor del tabaco y la nicotina y lo exhaló, impulsando su cabeza hacia atrás; Murdoc no podía quitarle la vista. Verlo fumar era casi poético e incluso le hubiera robado un beso al peliazul en ese momento de no ser porque temió cortar la escena. 2D se inclinó para apagar la colilla en la mesita de noche, cosa que lo hizo acercarse peligrosamente al moreno hasta casi besarlo.

"Dios… se ve tan… tentador. Como para comérselo vivo"

El peliazul entreabrió la boca y se acercó al moreno, como para besarlo, pero cuando este hizo ademán de acercarse por tan ansiado beso, el otro hizo un leve movimiento de alejamiento, desconcertando al satanista; 2D miró en la profundidad de los ojos de Murdoc por unos segundos y se acercó un poco más, entrecerrando los ojos; el moreno captó la indirecta y finalmente, pudo besarlo. Fue corto, casi un roce, y Murdoc quería más, pero aparentemente este tenía otras ideas en mente, pues se inclinó hacia el cuello del bajista y empezó a lamer tímidamente la piel; Dios… o Satán… o el que sea… era delicioso. Las manos del peliazul viajaron hacia los costados de Murdoc y acariciaron su piel verde, con lentitud; el vocalista se levantó de su posición y le sonrió a Murdoc un breve instante y lo besó de nuevo, un poco más, y luego bajó hacia el pecho del moreno y continuó las caricias con su lengua. ¡Rayos! Nadie, ni siquiera a la más atrevida de sus amantes le había dejado tocar esa zona con ese tipo de caricias, pero en ese momento se arrepintió, y mas cuando el peliazul lamió una de sus tetillas con suavidad. Se sentía demasiado bien… o tal vez era porque 2D era el que se encontraba arrodillado frente a él, haciéndole todas esas cosas a su cuerpo.

- ¿Por qué estas haciendo esto? –preguntó Murdoc, sin entender del todo.

- Porque lo quiero –susurró 2D, sonriendo levemente y besando los demás músculos, mientras tomaba su miembro y el de Murdoc con la mano izquierda y empezaba a masturbarlos juntos; el satanista cerró los ojos, disfrutando de las habilidosas caricias del menor–. ¿Se siente bien?

- Ah, si… –dijo el moreno, sonriendo con malicia.

2D se deslizó un poco más abajo, acariciando la piel de los costados con los dedos, hacia el abdomen; besó cada centímetro de piel con cuidado y lamió el ombligo, ganándose un gemido de placer. Los gemidos del moreno se hicieron más fuertes aun; las caricias eran demasiado estimulantes y su miembro pedía otro tipo de atención a gritos. El peliazul se deslizó un poco más abajo, hasta llegar a la altura del pene del moreno, lo tomó con las dos manos y empezó a lamerlo con lentitud, sintiendo como Murdoc se excitaba con semejante visión. Este tomó al vocalista de los cabellos y empezó a acariciarlos, disfrutando del sexo; 2D abrió la boca y se metió el glande y empezó a chuparlo, mientras con sus manos acariciaba el tronco con suavidad. ¡Dios, que bueno era para las mamadas! Casi era imposible pensar que el único hombre al que le había hecho eso era Murdoc… era tan… increíble. El vocalista se hundió más, hasta meterse todo el pene dentro de su boca, haciendo un movimiento de vaivén delicioso. El moreno creyó que se iba a correr en cualquier momento, pero antes de que pudiera venirse en aquella boca tan buena, 2D se levantó de su posición e hizo algo que el bajista nunca se habría imaginado; dejó caer en su mano el liquido preseminal de Murdoc en sus dedos y el mismo empezó a estimular su entrada, gimiendo por lo bajo. El moreno no cabía en su sorpresa. El peliazul podía ser tan… endemoniadamente sensual.

2D se sentó en el vientre del moreno, con su trasero contra el ya bastante despierto miembro del satanista y se acercó a él, para besarlo con suavidad; el moreno empezó una lucha de lenguas con el peliazul y por primera vez, lo abrazó para sentirlo cerca suyo. El vocalista rompió el beso y, sosteniéndose en el colchón, el mismo deslizó su entrada por el pene de moreno, penetrándose. Gimió al sentir como aquel miembro entraba tanto dentro de su cuerpo y se inclinó sobre el bajista y empezó un movimiento de vaivén sensual, besando al moreno mientras embestía su trasero contra el miembro de Murdoc. El peliazul empezó a estimular un punto específico del pecho de Murdoc, cerca del hombro; si el moreno ya lo había marcado como suyo con mordiscos y cortes ¿Por qué el no podía hacer algo similar? Tomó la piel del moreno entre sus dientes y la mordió, haciendo que apareciera una marca sobre el pecho. Murdoc no le tomó importancia y empezó a mover sus caderas contra las de 2D, tratando de penétralo con más fuerza.

- Ah…. si…. m-me gusta mucho… ¡Ah! –2D se aferró contra el cuerpo moreno, embistiéndose.

-2D… –el moreno correspondió el abrazo del peliazul y desplazó su boca hacia el cuello del peliazul, lamiéndolo con sensualidad.

- ¡Murdoc…! ¡Dios! ¡Oh!

El moreno tomó el rostro del peliazul y lo obligó a mirarlo mientras el mismo se penetraba, atrapando sus labios de vez en cuando en un beso esporádico, que no duraba mucho por la necesidad de gemir un poco más. Era como si aquella entrada estuviese diseñada para él; estrecha, cálida y deliciosa. Solo para darle placer a él y a nadie más. El bajista deslizó sus manos hacia la cintura del peliazul, impulsándolo mientras el mismo movía sus caderas y embestía contar el pálido y delicioso cuerpo, oyendo como este gemía una y otra vez su nombre.

- ¡Si! ¡Ah, maldita sea!

- Ah… ¡Ah…! ¡Murdoc! ¡Más… más… más…!

- Ah… ¡Ahhh…! ¡Si, oh, si!

- ¡Si, si! ¡Ah, Murdoc! ¡Voy… a… correr… me…! ¡Ah, ah!

- ¡Yo… también! ¡Más rápido…! ¡Si!

- ¡Murdoc!

- ¡Stuart!

El peliazul se inclinó hacia adelante, acercando su rostro al del moreno. Ambos aumentaron la velocidad de sus movimientos, sintiendo el estremecimiento del otro, gimiendo de placer, hasta que finalmente llegaron al mejor orgasmo que habían tenido juntos.

Por un rato, lo único que pudieron sentir era la respiración agitada del otro y los espasmos post orgásmicos que de vez en cuando los asaltaban. El moreno tomó el rostro de 2D y atrapó sus labios en un beso casi amoroso. 2D correspondió el beso, ronroneando de placer.

- Eso estuvo muy bien –susurró el peliazul, aun jadeando por la falta de aire.

- Y que lo digas, Face-ache –susurró Murdoc, abrazándolo mientras 2D se acomodaba sobre el cuerpo del bajista, sonriendo de satisfacción–. Y que lo digas…


Muchas horas después, Murdoc despertó y se llevó una extraña sorpresa: al parecer aun seguía en la cama del vocalista, quien aun estaba abrazado a él y dormía pacíficamente. Por unos momentos estuvo tentado a despertarlo de un buen susto, pero por alguna razón, solo lo contempló con una media sonrisa. Con cuidado de no despertarlo, lo levantó de encima suyo y lo depositó en la cama, le limpió la poca baba (10) que se le escapaba de la boca y salió del cuarto. De ahí, salió del carpark directo a la cocina; procurando no hacer ruido, abrió el refrigerador, sacó una lata de White Light (11) y se sentó en la mesa de la cocina y abrió la lata, pero no bebió de ella, solo se limitó a mirar su contenido mientras, inconscientemente, tocaba la marca del pecho que 2D le había hecho en medio de la pasión. El encuentro había sido… indescriptible. Jamás se había sentido así en sus encuentros pasionales previos; el moreno casi podía jurar que había hecho el amor con 2D, pero desechó la idea con una sonrisa sarcástica.

¿El, hacer el amor? ¡Por favor! Era solo una forma bonita y boba con la que los idiotas llamaban al sexo. Hacer el amor solo era un sinónimo más a coger y punto. Y si que 2D era bueno en eso.

2D…

Murdoc recordó su conversación con Little Mason y la preocupación volvió. El tipo en verdad estaba chalado y tenia bastantes recursos, si no para hacer que la banda desapareciera, si para darles un buen dolor de huevos por un buen tiempo y lo peor era que los fondos provenían del mismísimo grupo; pero no culpaba a Russ, después de todo, no había sido su culpa (12). El moreno sintió la boca seca y le dio un trago a la cerveza.

Maldita la hora en que Jimmy Mason había puesto interés en Gorillaz. Aunque quisiera hacer un grupo nuevo, Murdoc no confiaba en él; había transformado a Russel en la sombra de lo que hubiera podido ser y seguramente haría lo mismo con cualquiera que se le acercara. El mismo incluido. Necesitaba encargarse de él, eliminarlo de una buena vez, pero no se le ocurría como…

- Oh… gomenasai Murdoc-san, no sabía que estabas aquí –dijo una voz atrás del bajista.

- ¿Eh? –el moreno volteó a ver; ahí, en la puerta de la cocina estaba Noodle, vestida con piyama de verano–. Ah, amor. No importa, no importa, pasa; no pensaba en nada importante.

- Me sorprende que estés aquí a estas horas –dijo la guitarrista, entrando a la cocina y abriendo el refrigerador.

- Si bueno, no podía dormir y tenía un poco de sed –contestó el satanista, dando un sorbo más al líquido.

- Ah…

Murdoc notó que la adolescente parecía sonrojada y lo veía de reojo. No entendió hasta que recordó el "moretón" que tenia en el pecho y sonrió con sorna.

- Vamos niña, como si creyeras que solo nos la pasamos agarraditos de la mano –se burló el moreno.

- Ehh… claro que no, pero aun no me hago por completo a la idea de que están juntos, y menos a que 2D-san haga… "esas cosas" contigo –contestó la muchacha, sonrojada.

- Lamento haberte estropeado tus oportunidades con el retrasado.

- Olvídalo ya, Murdoc-san –a Noodle no le hizo mucha gracia que el bajista llamara "retrasado" a quien se suponía era su pareja.

- Como sea –dijo el moreno, acabando su trago.

Noodle tomó una botella de agua del frigorífico y dio media vuelta para salir de la cocina, pero justo cuando empujaba la puerta, se quedó de pie y no salió de la habitación.

- ¿Murdoc-san?

- ¿Si muñeca? –preguntó Murdoc, aplastando la lata con una mano.

- Se que este no es el mejor momento pero… necesito decirte algo.

- Déjate de misterios y habla –contestó el moreno, dándole la espalda a la chica y apuntando para lanzar la lata directo al bote de basura.

Noodle tomó aire y soltó aquello que la venia carcomiendo desde hacia meses.

- Voy a tener que dejar el grupo.

El moreno erró el tiró y rompió un par de platos sucios en el fregadero. No hace falta decir que se dio la vuelta, con cara de no creer ni una silaba de lo que había oído.

- ¿¡Qué tu que!?

- Solo temporalmente… o al menos por el momento; aun no decido si mi partida será por unos meses o para siempre.

- ¿Por qué demonios querrías dejarnos? –preguntó el bajista, aun aturdido por la noticia.

- ¡Si es que no quiero, tengo que!

- ¿Qué? ¿Y porque?

- Tienequeverconloquemepasóáscompicadodeloque…

- Haber fideo, barájamela más despacio que no te sigo –dijo Murdoc, que no entendía ni jota de lo que había dicho su segunda voz, y eso que le había hablado en ingles. Parecía que se había comido casi todo el contenido de un saco de azúcar adulterada. (13)

- …

- ¡Noodle!

- ¡En pocas palabras tengo que desaparecer o podrían matarme! –gritó la japonesa.

Silencio.

- ¿Matarte? ¿Quién quería matarte? –preguntó Murdoc, incrédulo.

- Como Noodle nadie importante –contestó la muchacha– pero como el Soldado AKIRA # 23…

- ¿Soldado que?

- Tiene que ver con mi pasado –contestó Noodle; parecía muy triste. Algunas lagrimas empezaron a aparecer y sus ojos se perdieron en recuerdos del pasado, demasiado dolorosos para mencionar ene se momento. (14)

Murdoc no podía creerlo ¿Quién querría matar a Noodle con tanta obsesión que incluso ella estaba asustada?

Y fue ahí cuando la idea le llegó, súbitamente. De pronto todo estuvo muy claro en su cerebro; el bajista sonrió perversamente. Ya sabía que tenía que hacer…

- Escúchame con atención, muñeca –dijo el moreno, colocando sus manos en los hombros de la única mujer de su grupo–, no tengo ni idea de que es lo que te orilla a hacer esto, pero me supongo que es demasiado grave como para seguir manteniéndolo en secreto. Te propongo algo: mañana muy temprano vamos a llamar a Jamie y Damon y les vamos a pedir que vengan aquí para que nos puedas contar a todos exactamente que es lo que te está orillando a esto.

- Está bien… –susurró Noodle, secándose las lágrimas con la manga de su pijama.

- Por ahora duerme tranquila, que ya tengo un plan infalible que nos sacará de problemas. A ti y a mí.

El moreno procedió a contarle su plan a Noodle paso por paso. Con cada palabra que este le decía, la muchacha abría sus ojos con sorpresa. Murdoc era un genio, si, pero estaba loco, completamente loco y enfermo.

Lo peor era que el plan si podría funcionar.

- ¿Me entendiste con claridad?

- Si, Murdoc-san.

- No puedes ni debes comentarle a nadie sobre el plan, ¿entiendes? Aunque te pese no poder decir nada, comprende que una sola palabra podría arruinarlo todo.

- No te preocupes, Murdoc-san, no saldrá ni una palabra de mis labios…

- Así me gusta, pequeña –respondió Murdoc, y abrazó a la adolescente para consolarla; ella no podía verlo, pero el sonreía con crueldad–. No te preocupes nena, todo va a salir bien…

Jimmy Mason iba a arrepentirse del día en que había decidido ser enemigo abierto de Murdoc Niccals y sus Gorillaz.

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A la memoria de Matilde Beltrán Trujillo, mi amada abuela que murió el 2 de mayo del 2009 victima de un paro cardio-respiratorio. Mami, no te puedo dedicar este capitulo porque el tema y el lenguaje no te hubieran gustado en lo absoluto, pero al menos te puedo dedicar el esfuerzo gastado en él. Muchos saludos al abuelo y al resto de la familia. Luv ya.


1: Según Murdoc, Russel empezó a ver demonios salir de las bocinas cuando grababan el disco, pero todos creyeron que era consecuencia de que le hubieran exorcizado a Del y no le creyeron mucho. Grave error, porque resultó ser cierto.

2: Esto pasó en el Gorillaz Bitez "The Eel" (La Anguila); en Youtube lo encuentran subtitulado al español fácilmente.

3: Frase robada del fic yaoi de Gorillaz "Veo, veo", de Kakushi Miko; léanlo, es bien cuuuuuuuuuuuursi, pero muy bueno.

4: Aquí trato de poner que Noodle habló en español.

5: Este fetiche existe, pero por desgracia no me sé su nombre.

6: El doctor Wurzel es un fanático desquiciado de Murdoc que incluso le robó su primera vagoneta y la convirtió en un tanque. El punto es que en eso de que tres locos estén tras el trasero de Murdoc me refiero a Mason, Wurzel y a Paula, ya que uno de ellos la contrató a la guitarrista para que le ayudara a destruir Gorillaz; si tengo el dato bien, fue Mason.

7: Aparentemente, la primera ruptura de Gorillaz se debió a que Murdoc trató de matar a 2D ahorcándolo.

8: En orden de aparición, están Altea Alejandra y Kai, mis dos beta Readers; yo misma (¿creyeron que no me mencionaría?), Shinoodle, una dibujante con muchísimo talento muy fanática de Gorillaz (tengo algunos de sus dibujos entre mis favoritos en el DA); les siguen la fabulosa Quere, una coreana que tiene dibujos hermosos en el DA de MurdocX2D (en uno de ellos aparece colgada de la pierna de 2D), y la brasileña Branca, famosa en el DA por dibujar a los "Alter Gorillaz" y por ultimo menciono a Frenzy-mind, otra artista prolífica del DA. Pásense por sus galerías, no se va a arrepentir.

9: Ignoro que marca de cigarro fumen 2D y Murdoc, pero como hay un logo parecido a los de los Lucky Strike en el sitio, me pareció razonable ponerlos. A propósito, lo de lo cigarrillos rancios no es un insulto. Aunque no suelo fumar, yo soy mexicana y no creo que así sepan los cigarrillos de mi tierra, pero considerando que a los amigos a los que me refiero fueron los dos rufianes que conoció en la cárcel de México, y que el mundo con el que se codea Murdoc no es lo que digamos higiénico, seguramente a eso sabría cualquier marca de cigarrillos que pase por sus manos.

10: Baba es una forma común de llamarle a la saliva

11: Según el video que se proyectó en los conciertos de Manchester, White Light es una bebida que se vende en latas azules de 500 ml y su proporción de alcohol es del 100%; por supuesto, esta bebida solo existe en el universo de Gorillaz. Aparentemente, 2D es fanático de esta cerveza, tanto, que le compuso una canción.

12: Durante el tiempo en que Russ estuvo solo en EUA después de que Del fue exorcizado de su cuerpo, Mason lo tuvo cerca suyo y le sacó todo el dinero que tenia.

13: ¿A que fanfic me estaré refiriendo, eh? xD

14: Según leí por ahí, el proyecto que dio origen a nuestra guitarrista favorita se llama AKIRA (creo que Jamie y Damon leyeron mucho manga xD); lo del # 23 lo puse yo, porque con tanto 23 que se aparece dentro de la historia, estoy casi segura que ese era su numero. Por cierto, por alguna razón no puedo dejar de pensar en que Noodle tenia un peluche en esa escena, no se porque.

Si alguna(o) vio o ha visto alguna vez "Power Rangers Jungle Fury" podrá relacionar un poco los movimientos de Mason con los de R.J., aunque la verdad, considero esto como una ofensa hacia el Ranger morado ^^U

Joder, este fue el capitulo que mas trabajo me dio; la ultima escena con 2D y Murdoc la venia escribiendo desde abril y la terminé en septiembre, y la mera verdad es que empecé a subir el fic sin haber terminado de escribir ese capitulo. Me la vivía leyendo y releyendo, borrando partes, reescribiendo y tratando de unir todo a algo que ya había escrito y que de hecho, fue lo que originalmente había dado origen a todo el fic; al final lo borré casi todo y lo reescribí de nuevo, cosa que también no fue muy fácil porque en todo esto se me atravesaron los finales de la escuela, los extraordinarios, el bloqueo del escritor, la muerte de mi precioso gato Morrongo un par de días antes de mi cumpleaños y (como habrán podido leer más arriba) la muerte de mi amada Mami, que es como llamaba yo a mi abuela, con quien conviví todos los días desde mi nacimiento hasta su muerte. Como comprenderán, no la tenia muy fácil, pero al final creo que logré algo decente -.-

¿Y que pasará en nuestro próximo capitulo? ¡Habrá muchas sorpresas! Los hilos del destino empezarán a moverse poco a poco para cumplir los malignos planes de nuestro bajista diabólico, pero en medio de todo esto la letra de una canción podría mostrarle que hay algo que ha estado pasando por alto y que debería darle más prioridad si quiere cumplir su venganza. Todas las cartas estarán en la mesa y darán lugar a una jugada muy deseada, pero jamás esperada. ¿Qué demonios quise decir con todo esto? ¡Lo descubrirán en el próximo capitulo! Y no, NADA de Gorillaz me pertenece, solo los he tomado de Jamie Hewlett y Damon Albarn, un par de genios locos, locos, locos, locos, pero genios al fin y al cabo ^w^

Y antes de que me retire, debo avisarles, la actualización del fic ya me alcanzó, así que tal vez me tome un poco más de tiempo (creo que los maestros han organizado un complot en contra nuestra, la verdad ¬.¬) pero las buenas noticias es que... ¡Ya estamos en la recta final de "El acuerdo"!

PD: ¿Supieron que ya hay imágenes oficiales del look del grupo en la Fase 3? Si quieren saber mi opinión, ya se les estaba haciendo tarde.

Sarah Pot: Muchas gracias por tus buenos deseos, y de hecho, fue una imagen del DA que tiene esa escena por la que m volví seguidora de esta pareja xDDD

Jhoker: Era lo unico que le faltaba al pobre, amar a Murdoc, pero igual él se preocupa por su peliazul. Estoy planeando escribir más fics yaoi, sobre todo de esta pareja, incluso, ya estoy en platicas con otra autora llamada Veillusen para traducir nuestros fic mutuamente o.O

Michiko Azumaya: No es coincidencia, muchos de ellos me inspiraron las escenas que ves; ¿Por mi te estas volviendo yaoista? Oh, oh... creo que me estoy volviendo una mala influencia xDDD Y si, estoy tratando de usar a Russel cuando y como puedo, de hecho, va a aparecer un poco más en la historia. Y creo que ya se lo qe pasó con eso de que no ubicabae el fic. Lo que pasa es que lo clasifiqué como M en lugar de T, asi que no sale a primera vista; lo que tienes que hacer es en la sbarritas de arriba buscas la que dice "Rater K-T" y lo cambias por "M"; gracias por tus buenos deseos tambien, los voy necesitando xDDD y trataré de seguir como pueda

Asuka Yagami: Si los leo, pero ultimamente la universidad casi no me da tiempo para respirar.

Kakushi Miko: ... ¿Porque siento que me tratas de lavar el cerebro? xDDD Y si te soy sincera, escribir cosas "malas" (lease que le hagan daño a alguien) nunca me ha gustado, soy super cursi y amante de los finales felices, pero bue... ya veremos a donde me lleva el fic ;)

khrinos-kndy niccals: No habia oido una expresion tan graciosa desde "me voy a cortar las venas con galletas de animalitos" xDDD y tranquila, espero que con este capitulo tengas por el momento, o por lo menos lo suficiente para esperar el siguiente cap, y creeme, no te conviene morirte hasta que leas el ultimo ;)

Stein: Ni idea; con respecto a tu pregunta... imaginemos que la noche anterior a esos encuentros tuvieron una sesion de delicioso sexo gay y pos... por lo que se, asi es mas facil que entre "aquello" xDDD; Murdoc esta muy confundido, ya que no habia tenido sentimientos por nadie desde que recuerda, pero si, algo esta naciendo en su negro corazon TwT; y ya no se que pensar ¿te gustó que tuviera muchas escenas picantes o no? Sinceramente yo no sabía si todas eran justificables (por eso tengo DOS beta-readers) pero una me dio su aprovacion con ojos de corazones y la otra esta nadando en trabajo y ya casi ni me lee, pero creo que consegui algo que hará que tus dos mitades se sientas satisfechas. Oh... y si, son muy evidentes, sobretodo si estan en el baño xDDD