Capitulo 11.- Caminando al altar.


No podía creer que tres meses se hubieran pasado tan rápido. Si bien era cierto que quería ser ya Reneesme Black, también lo era, que estaba totalmente muerta de nervios. Tenía ese sentimiento paranoico de que algo malo iba a pasar. Esta segura de que Jacob sería incapaz de dejarme plantada en el altar o de decir "no acepto". Simplemente no estaba en su naturaleza. ¿Pero y si era yo, la que en el último minuto decidía que no quería casarse? También me sonaba imposible, pero aún así, rogaba por que no sucediera. Aunque por otro lado, siempre existía la posibilidad de que alguien entrara gritando un "yo me opongo", cuando el cura dijera la temible frase. Aunque, no había nadie que se opusiera, ¿o si?

El vestido había sido el primero en quedar listo. Tía Alice hizo un par de modificaciones aquí y allá al diseño, eligió las telas, pidió rollos y rollos de las que quería y lo mandó a confeccionar con un exclusivo diseñador del cual, no quise enterarme de su nombre. El traje de Jacob fue mandado a hacer varios días después, y sólo tomó menos de una semana para que estuviera listo. Mis tías se habían hecho cargo también, de los vestidos de las damas de honor. Era raro decir que las damas de honor serían mis tías, pero no se veía así en absoluto considerando que parecían tanto o más jóvenes que yo. No habría muchos invitados; Eleazar y su familia, el clan del Amazonas, los Quileutes, mi familia y Melissa. Todas las invitaciones habían sido enviadas con un mes de anticipación, y los vampiros debían estar por llegar. La boda era dentro de unas cuantas horas.

"Nessie, linda. ¿Podrías dejar de moverte? El peinado tiene que quedar perfecto" en ese momento fue que me di cuenta de que mis piernas y mi manos no paraban de moverse.

"Los siento, tía Rose" respondí ofreciéndole un sonrisa de disculpa.

Mis tías me tenían atrapada en el baño, Rosalie me arreglaba el cabello y Alice me maquillaba. También estaban ahí la abuela y mamá. Esme no paraba de tomar fotografías -lo hacía cada dos segundos- el ritmo del click era más constante que el de mi propia respiración. Mamá sólo estaba ahí, sin apartar sus cálidos ojos de mí. Sólo sosteniendo amablemente mi mano, incluso parecía como si fuera ella la que podía leer el pensamiento, como si supiera exactamente de que iban los pensamientos que me agobiaban.

La puerta principal sonó. Todos los chicos estaban en casa de Charlie arreglándose, estaba segura de que no era ninguno de ellos. Pero por la repentina emoción de mis tías y la ligera mueca de disgusto de mi madre, sabía exactamente quien era.

"Adelante, Tanya querida" habló la abuela. La puerta frente a mí se abrió lentamente, la chica asomó su cabeza con timidez y entró tapándose la boca con la mirada fija en mí.

"¡Oh Dios santo! Reneesme, estás tan hermosa, y… crecida" No pudo disimular su gran sorpresa y yo, apenada, murmuré un silencioso gracias. A continuación siguieron una ronda de besos y abrazos. Mi madre en realidad llevaba una buena relación con Tanya, pero cada vez que la veía, su inseguridad y timidez se hacían presentes, gracias a la gran belleza que poseía. Pero mi madre era muy hermosa también, y después de algunos "Te amo Bella" por parte de papá, volvía a sentirse cómoda y feliz. Así que también la recibió gustosa.

"Estamos por terminar, sólo unos pasadores por aquí y por acá, un poco más de blush, y la hermosa novia estará más que perfecta" anunció tía Alice dando brinquitos entusiasmada.

Al terminar (casi dos horas después), Tanya llevó cuidadosamente mi bello vestido. Entre ella y mamá me ayudaron a ponérmelo y a calzarme las zapatillas. El nerviosismo iba creciendo conforme veía mas cerca la hora de la ceremonia, imaginaba a papá caminando al altar a mi lado, a Jacob esperando por mí al final de este, al cura oficiando la ceremonia, y los "acepto". Me sentía morir de nervios, pero al mismo tiempo me sentía tan llena de vida y alegría.

"Creo que es hora hija" susurró Bella con nostalgia. Sabía que este momento era un tanto difícil para ella, así que me apresuré a envolverla entre mis brazos. Mamá empezó a sollozar y aunque a pesar de que deseaba tanto formar una vida a lado de Jake, también me pesaba dejar a mis padres.

"Vamos mamá, me harás llorar. Y lo último que queremos es arruinar el excelente trabajo de tía Alice ¿verdad?" dije separándome despacio de ella.

"Tienes razón, mi vida. Además no es como si te fueras a ir a vivir a otro planeta, o no te volviera a ver jamás" al oír eso, volví a sentir esa opresión en el pecho, como un mal presentimiento.

"Vamos chicas, el novio debe estar impaciente" dijo la abuela empujándonos suavemente hacia afuera del enorme baño. Todas iban de camino a la salida, y reparé en que ni siquiera me había visto completamente arreglada; regresé corriendo y me posé frente al gran espejo. Definitivamente esa hermosísima chica, no podía ser yo.

Con un poco de miedo me toqué el rostro con la punta de mis dedos, el maquillaje era impecable, ni mucho ni poco, lo suficiente para resaltar mis facciones. El peinado me encantaba, era un chongo de lado, algo despeinado pero muy elegante. La joyería era bellísima, parecían sacadas del cofre de alhajas de la reina de Inglaterra o algo así. Llevaba unos aretes que colgaban unos pocos centímetros y una sencilla pulsera de diamantes en cada muñeca. Di un par de vueltas observando asombrada lo bien que me quedaba el vestido. Resaltaba mis curvas y me hacía ver muy guapa. Lo levanté unos cuantos centímetros, para poder apreciar nuevamente los fabulosos zapatos con pedrería que tía Rose me había regalado.

"Hermosa" dijo mi madre viéndome a través del reflejo.

"Gracias mamá"

Ya íbamos de camino a La Push, tía Rose conducía. Papá iba en al asiento del copiloto y mamá a mi lado. Todos los invitados se encontraban ya, en el pequeño salón al aire libre que se había armado en medio del bosque.

El mercedes del abuelo Carlisle, había sido adornado en el frente con gran ramo de flores silvestres, blancas, rojas, naranjas y amarillas. Las mismas flores de las que estaba armado el ramillete que llevaba entre mis manos. Según tenía entendido, el lugar donde se celebraría la boda, también estaba adornado con los mismos colores. Todo, hasta el vestuario, estaba perfectamente combinado.

El camino esta vez se me hizo mas corto que nunca. Rosalie aparcó el auto a un lado de la carpa que se había montado algunos metros antes del pasillo que estaba a punto de recorrer. Papá bajó y rápidamente nos abrió la puerta a cada una. Ahí dentro de la carpa, se encontraban tía Alice y Melissa, listas para empezar el recorrido.

"Wow. Están radiante" comentó Mel.

"Todos están listos, te están esperando" dijo tía Alice.

"Deberías ver a Jacob. No para de dar vueltas alrededor del altar" ante la mención de su nombre, sentí la necesidad de no esperar más y salir corriendo hacia sus brazos. Por un momento, todo signo de miedo y nerviosismo desapareció de mi mente. Sólo quería ir, decir acepto y besarlo hasta quedarme sin aliento. Pero tenía que cumplir con todo ese protocolo que mis tías habían preparado si no quería hacerlas sentir mal.

"Bueno, creo es el momento" susurré.

"Le avisaré a Jasper para que empiecen con la marcha" dijo tía Alice llevándose el celular al oído.

En seguida, Pachelbel dio paso a Wagner. Mi padre colocó mi brazo derecho bajo el suyo y mis damas fueron saliendo una por una.

"¿Estás lista princesa?" inquirió papá. Asentí.

"¿Qué piensas?"

"No lo sé. Quizá es que apenas me estoy dando cuenta de que se ha ido mi pequeña bebé, y que eres una hermosa mujer" me veía a los ojos y pude notar la gran nostalgia que sentía.

"¿Soy hermosa, papi?"

"Demasiado. La mujer más hermosa del mundo"

"Gracias papá" lo abracé. "Sólo me mudo a otra casa, ¿sabes? "

"Lo sé." Suspiró. "Te amo hija, y deseo que tu existencia esté colmada de felicidad" besó mi mejilla y salimos hacía el pasillo.

Gracias al cielo, sólo había comido un poco de fruta, pues estaba tan nerviosa que hasta nauseas sentía. Tenía miedo de levantar la vista, me abrumaba la idea de ver a todas esas personas ahí, mirándome fijamente. Pero aún así, lo hice. Pasamos bajo el arco de flores, miré al frente, y lo vi.

De pie, adelante del cura, con una enorme sonrisa y los ojos grandes, brillando de pura alegría y emoción, estaba Jacob. Vestido con su elegante traje en tres tonos de beige, zapatos cafés y camisa color hueso. En realidad no puse mucha atención a su ropa, tampoco al resto de las personas que se encontraban en el lugar. Yo sólo tenía ojos para mi Jacob, el hombre que estaba a punto de convertirse en mi esposo.

"Sé que siempre la amarás y protegerás" susurró papá. "Gracias por ello" Jacob asintió y con delicadeza, tomó mano de entre las blancas y frías manos de mi padre. Me miró a los ojos, sonrió y con dulzura, beso el dorso de mi mano.

Sabía que el cura debía estar diciendo todas esas cosas que dicen en las ceremonias de este tipo, que debíamos respetarnos, apoyarnos el uno al otro, y bla bla bla. Pero yo no escuchaba realmente ni una sola palabra. Sabía que sin importar qué, con Jacob a mi lado, siempre podría ser feliz. El siempre me respetaría, estaría ahí cuando lo necesitara, y sobretodo, siempre me amaría, al igual que yo a él. Además la palabra infidelidad, no figuraba en su vocabulario. ¿Cómo podía no ser feliz?

Nuestras manos estaban entrelazadas, así que pude compartir mis pensamientos con él. Le mostré lo contenta que estaba ante la fácil aceptación de nuestro matrimonio por parte de papá, lo nerviosa que me sentía desde que había despertado, y cómo esos nervios habían desaparecido en el instante en que mi mirada se cruzó con la suya. Amaba comunicarme de esta forma, pues no había palabras para describir como me sentía en ese preciso momento; me estaba convirtiendo en la señora Black, en su esposa. Sentía mi corazón reventar de dicha ante el pensamiento. Se le salió una suave risita, lo que provocó que el cura carraspeara llamando nuestra atención; los dos reímos. El resto de la ceremonia tratamos de poner más atención, aunque de vez en cuando nos perdíamos por segundos en los ojos del otro.

"Ahora, si escribieron sus votos, pueden decirlos. O bien, pueden repetir lo que yo les diga." Anunció el cura. Jacob le hiso una seña y tomando mis manos, empezó a hablar.

"Yo, Jacob Black, me siento honrado de estar hoy aquí frente a ti, hermosa mujer, para declarar ante toda nuestra familia y amigos, lo mucho que te amo. Y los tomo a todos ellos como testigos, de que prometo protegerte, serte fiel, ser responsable, honesto, escucharte y abrazarte cuando me necesites, por que siempre voy a estar a tu lado, siempre te voy a amar" tanto sus ojos como los míos, estaban anegados de lágrimas, lagrimas de pura felicidad.

"Yo, Reneesme Cullen, quiero decirte a ti y a todos los presentes, que sin duda seré la mujer mas afortunada en todo el mundo al tenerte a ti como esposo. Que confío plenamente en ti, y que prometo que todos tus sentimientos serán correspondidos, que seré una buena esposa y estaré siempre junto a ti. Por que no hay ningún otro lugar en el que quiera estar que no sea a tu lado. Te amo, y sin importar si el tiempo pasa o la vida se acaba, así será siempre" para ese momento, ambos teníamos caminos de lágrimas descendiendo por nuestra mejillas.

"Ahora, si hay alguien que se oponga a que esta unión no se lleve a cabo, que hable ahora o calle para siempre" por algún motivo había estado sintiendo temor hacia esa frase. Apreté con más fuerza las manos de Jacob y dirigí la mirada hacia donde se encontraban sentados los Cullen. Con horror, vi como los ojos de tía Alice estaban perdidos en alguna visión, papá tenía el entrecejo fruncido sobre una oscura mirada, y sus puños estaban demasiado apretados. Y entonces, mi burbuja de felicidad se reventó.

"Jajajajaja" se escuchó una escalofriante carcajada en el fondo. "¡El lobo y la chica híbrido se están casando! ¡Pero que ternura de fenómenos!"

"Sinceramente, hermana, yo me siento un poco decepcionado. ¡No fuimos invitados! Que malos modales, ¿no crees Jane?"

"Tienes razón, Alec. ¿Qué pensaría Aro de esto?"

"Ya sabes lo que le gusta. Las personas que se portan mal deben ser castigados" dijo Demetri.

"Hum. También opino lo mismo" sus ojos, del color exacto de la sangre, se oscurecieron repentinamente, enfocándose en mí.


Lo siento, lo siento, lo siento. Sé que no basta, pero no tengo nada más que decir. La verdad, me animaría más a escribir si encontrara más reviews en mi bandeja. Creo que los que he recibido, son demasiado pocos, y aunque aprecio mucho los que tengo, me haría feliz ver como crece esa cifra u.u Sólo quedan 2 capítulos y el epílogo. Aunque podría ser sólo uno más antes del epílogo, si no dejan reviews u.u Lo harán? *puppy eyes*

Tengo las imágenes del vestido, joyas y ramo de Reneesme, y del traje de Jacob, aún no las subo, pero sí lo haré. Yo les aviso cuando ya estén listas :)

Besos a todas! ;)