El esperado Epílogo.

Aquí se resuelven todas las dudas e incógnitas sobre la guerra..

De todas aquellas personas de las que no se habla, así como Pansy etc. dejó que seáis vosotros mismos quienes decidáis su final, dejo libre vuestra imaginación para matar o dejar vivir a todos aquellos personajes que no nombro.

Disfrutad!

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- ¿Estás segura de esto, Hermione? – preguntó Draco mientras caminaban por un sendero.

- Lo hemos hablado un millón de veces, es algo que necesito saber.

- ¿Y por qué tengo que ir yo también? No pinto nada aquí.

- Porque… necesito que estés conmigo. Sabes que no me gusta la idea de separarme de ti.

Draco sonrió y la acercó a él haciendo una parada en el camino. La abrazó con fuerza pero delicadeza y atrajo los labios de Hermione a los suyos, fundiéndolos en un largo y tierno beso.

- Me odia – añadió él cuando se separaron.

- Eso no es cierto, dijiste lo mismo de mis padres y les caíste bien… pensé lo mismo de Narcissa y resulta que apoyó lo nuestro… no digas eso antes de tiempo.

Draco calló a sabiendas de que Hermione tenía razón. Aquellas semanas estaban resultando duras pero placenteras para ambos. Duras porque, por primera vez después de tres meses, hacían acto de presencia en sus casas y era ciertamente difícil hacer como si no hubiera pasado nada, sobretodo cuando aparecían juntos. Placenteras porque nadie puso pegas a su relación.

Y ahora estaban ahí, en medio del campo, caminando por un sendero que les conduciría a las respuestas que llevaban meses esperando.

Hermione se detuvo frente a la puerta de madera y miró con nerviosismo a Draco, éste la cogió de la mano y asintió lentamente, tratando de infundirle valor. Hermione tragó saliva y tocó la puerta, las voces familiares que sonaban en el interior de la casa le produjeron una gran cantidad de recuerdos.

Una figura pelirroja abrió la puerta.

- ¿Hermione? – vaciló.

- Ron – sonrió ella.

Ron sonrió a su vez y posó la mirada en las manos entrelazadas de Draco y ella sin perder la sonrisa. Tanto Hermione como Draco fruncieron el ceño, esperaban la sorpresa de Ron al verlos juntos, cualquier otra reacción menos aquella.

Pero ninguno de los dos sabía que Ron estaba al tanto de su relación.

- Malfoy – saludó sin perder la sonrisa.

- Weasly – respondió él.

Sin poder evitarlo, Hermione se lanzó a los brazos de Ron para abrazarlo, había echado tanto de menos a su amigo que le costaba creer que el que se hallaba allí era de verdad. Ron se abrazó a ella de buena gana y les hizo un asentimiento de cabeza, invitándolos a pasar.

- Tenemos visita, cariño – gritó Ron cuando llegaron al salón.

- ¿Quién es? – preguntó una inconfundible voz desde la cocina.

- Ven y compruébalo tú misma.

A los pocos segundos Lavender entró en el salón y produjo una exclamación de sorpresa al ver a Hermione y Draco juntos. Sin embargo, no tardó en acercarse a su amiga y abrazarla con todo el cariño del mundo, cuando se separaron dedico una mirada cariñosa a Draco.

Lavender sirvió el té mientras Hermione y Draco permanecían sentados en el sofá, uno muy cerca del otro y Ron les preguntaba cosas de los últimos meses, tratando de hacer tiempo antes de que las inevitables preguntas llegaran a pronunciarse. Cuando Lavender terminó de rellenar las tazas se sentó en el reposa-brazos del asiento de Ron.

- Ron, ¿dónde está Harry? – preguntó entonces Hermione – He tratado de localizarle para contactar con él pero es como si se hubiera esfumado del mapa… sólo pude dar con tu dirección.

Ron tragó saliva, sabía que la visita de Hermione no sólo era para verlo y saber cómo se encontraba, sabía que su amiga quería conocer el resultado de la guerra, aunque supiera que Voldemort hubiera sido derrotado.

- Hermione… Harry… murió – dijo por fin.

La muchacha se tapó la boca con las manos, tratando en vano de reprimir un sollozo.

- Pero… eso es imposible – dijo -. Si Voldemort era derrotado… Harry debía vivir…

- Y sobrevivió – aseguró Ron con la voz quebrada a causa de las lágrimas que pedían a gritos salir -. Pero estuvo una semana en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas muy grave…

- Oh, Dios mío – sollozó Hermione.

Durante unos instantes las lágrimas acudieron a los ojos de todos los presentes, incluyendo, para sorpresa de todos, a los de Draco. No es que él hubiera tenido una buena relación con Potter, pero su sacrificio para que él y Hermione pudieran huir fue digno de admirar, le debía un gran favor al muchacho, y le apenaba francamente su muerte.

Draco acunó a Hermione entre sus brazos durante unos instantes, hasta que se hubo calmado.

- ¿Y Ginny, Neville, Luna y los demás? – preguntó Hermione con la voz rota, cuando pudo pronunciar palabra - ¿Y Dumbledore? ¿Y Hagrid? Oh Dios mío, Hagrid tiene que estar bien…

Ron suspiró, sabía que tarde o temprano tenía que contestar a aquellas preguntas pero aún no sabía si estaba preparado.

- Hagrid permanece en San Mungo, está en coma.

Dos lágrimas de pura tristeza rodaron por las mejillas de Hermione, Draco hizo una mueca de disgusto: Hermione se había encargado de contarle lo mucho que Hagrid le había ayudado para llevar a cabo su relación, su intervención en la clase con Buckbeak y sus charlas a las noches, en las que Hermione se desahogaba sobre los sentimientos que tenía hacia Draco.

- Al parecer le estallaron un par de explosiones muy cerca – continuó Ron antes de que su amiga preguntara nada más -. Algunos hechizos de los Mortífagos le dieron de lleno. Ginny está bien – continuó -, está en la Madriguera, recuperándose de la pérdida de Harry y Fred…

- ¿Fred? – lo interrumpió Hermione.

- Sí – repuso cabizbajo Ron -. Fred de Fred y George…

- Ron lo siento muchísimo – se apresuró a decir Hermione que ya no hacía el esfuerzo por contener las lágrimas.

El pelirrojo hizo acopio de todas sus fuerzas y continuó.

- Neville vive en Australia ahora, su abuela murió en la guerra y él ha preferido alejarse de todo, al menos durante un tiempo. Luna sigue tan suya como siempre, a veces viene a hacernos alguna visita… Dumbledore murió, al igual que la señora Sprout y Snape.

Un silencio de respeto inundó la habitación.

Ron continuó contando qué personas permanecían con vida y cuales habían caído en la guerra, que era exactamente lo que Hermione y Draco llevaban queriendo saber aquellos tres meses. No obstante la verdad y la tristeza filtrada en las palabras de Ron les hicieron desear no haber preguntado nunca.

Los cuatro amigos lloraban por las innumerables pérdidas que habían sufrido en la guerra: Tonks, Lupin, Fred, Dumbledore, Sprout, Snape, Harry…

Al cabo de unas horas, trataron de hablar de algo más animado y terminaron por reír contando experiencias vividas en aquellos duros meses, experiencias que valiera la pena contar.

Hermione se retiró del salón junto a Lavender para ayudarle a recoger y Ron aprovechó la oportunidad para acercarse a Draco.

- Hay algo que quiero contarte – le susurró -. No lo he dicho delante de Hermione porque temo que su reacción no sería muy buena, espero que no se lo cuentes o, que si lo haces, sea dentro de un tiempo, cuando haya asimilado todas las muertes.

Draco asintió, intrigado.

- Harry no habló demasiado mientras se debatía entre la vida y la muerte en San Mungo – prosiguió Ron -, pero hay algo que si me pidió como último favor. Me dijo que te encontrara y te dijera que cuidaras bien de Hermione.

Draco no supo qué contestar, estaba más que asombrado de las palabras de Weasly, una vez más volvió a sentir un extraño cariño por Potter: estaba muriéndose y lo último que le preocupaba era dejar a Hermione en buenas manos. Una razón más para llorar su muerte.

- Siempre lo he hecho pero lo seguiré haciendo, puedes estar seguro de que sí – prometió.

El antiguo Slytherin dirigió una mirada a la cocina y se encontró con los ojos marrones de Hermione fijos en él, una vez más y como tantas otras veces, el fuego de la mirada de la muchacha y el hielo de los ojos grises de Draco entraron en colisión y ambos se embriagaron de lo maravilloso de aquella mirada de amor.

"Eres mía" pensó Draco con todas sus fuerzas. Hermione sonrió.

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Y aquí termina ERES MÍA.

Sé que es un final triste, ya que hay muchas muertes de por medio. Quería reflejar lo buen amigo que es Harry, arreglar la enemistad eterna que hay entre él y Draco. Y creo haberlo conseguido. Draco jamás volverá a sentir despreció por El niño que sobrevivió.

En mi fuero interno, sé que Hagrid se recuperará del coma y volverá a dedicarse a cuidar a criaturas mágicas, aunque su destino (como he dicho en un principio) está en el aire, así que cada cual puede imaginárselo a su manera.

Tal vez, con el tiempo, haga una segunda entrega de este fic. contando la nueva vida de Draco y Hermione, una vida juntos, lejos de los Mortífagos y siendo, por fin, felices.. pero todavía hay algunos fics que quiero escribir, tocando otras historias y otros temas.

Espero que esto no sea una despedida, que siga comunicándome con todas aquellas personas que quieran saber de mí y de mis historias, yo, como he hecho hasta ahora, contestaré a los fics, tratando de resolver vuestras dudas, comentando las historias y embriagándome de vuestros apoyos.

Espero también que os haya gustado la historia tanto como a mí me gustó escribirla, que os hayais deleitado con los sucesos, enamorado de sus sentimientos y sufrido con sus desgracias.

Gracias una vez más por todo el apoyo, las críticas constructivas y el ánimo que habéis puesto en mí, haciéndome seguir escribiéndo, llenándome de placer :)

Hasta pronto!

Un beso enorme!

Pandora Lover__

NOTHING IS IMPOSSIBLE___[DRAMIONE]