Crónicas de Tokyo de Cristal I: Preludio

Por Mary Shirou


Capítulo 32: Consecuencias de los cambios


Mansión Kai'ou

A la mañana siguiente, todas se encontraban desayunando para comenzar el entrenamiento diario. Era gracioso ver a Jesters y Heartless en la mesa, pero, como explicó Molly, el convertirse en seres de esta clase no evitaba que siguieran con necesidades humanas como el alimentarse.

En eso apareció Mina, quien miraba altivamente a sus compañeras. La Princesa de la Tierra se extrañó, pues pensaba que con el castigo de Chaos con suerte se levantaría a los dos o tres días.

"Buenos días"- dijo ella, con una voz extrañamente tranquila.

"Buenos días… ¿Fue el castigo de nuestra Señora la que te hizo madrugar?"- preguntó Adalia, con una sonrisa cruel.

Como respuesta, se ganó una mirada fría de la rubia. Tan fría, que hizo que llegara a helarse por dentro.

"Lo que haya hecho nuestra Señora no te incumbe, Adalia. Lo que a mí me importa es ver cómo podemos volver a ganar la lealtad de la humanidad, incluso de aquellos que no han tomado nuestro remedio"- respondió, con naturalidad.

El que la rubia pudiera expresarse tan complejamente causó más sorpresa en su entorno, provocando especialmente la furia de Molly.

"Si estamos en esta situación es por tu error, Aino. Si quieres pensar en una solución, hazlo sola"— y se puso de pie: — "Se me quitó el apetito. Voy a entrenar"— y se retiró, junto con los Jesters y los Heartless.

"Mina… ¿Cómo respondes así? Adalia es nuestra aliada"— la regañó Michiru

"No pedí tu permiso para expresarme, Kai'ou"— respondió Mina, con la misma frialdad: — "Lo que haga o deje de hacer no te debería importar… Al fin y al cabo somos aliadas, no amigas… ¿No fue eso lo que declaraste ayer?"

Los ojos de la Senshi se agrandaron. No sabía que ella las había alcanzado a escuchar.

"De cualquier manera, necesito entrenar un poco porque nuestra Señora me ha dado nuevas habilidades para controlar… Azariel, Elia, ¿me ayudan?"— preguntó

Las aludidas soltaron miradas nerviosas, pero asintieron sin dudar.

"Bien, vamos a entrenar"— y se retiró junto con las otras.

El resto de las Senshis se quedaron allí, mirándose confundidas.

"¿Y qué bicho le picó?"— preguntó Adalia, una vez que fue capaz de hablar nuevamente.

"Lo que haya sido… Es algo otorgado por nuestra Señora y no lo podemos cuestionar"— respondió Hertha, retirándose junto con Amy: — "Y pese a que haya brotado de los labios de esa niña, ella tiene razón. Tenemos que hallar la manera de ganarnos la lealtad de la humanidad por completo. Vamos"

"Sí… Nos retiramos…"- dijo Amy, monótonamente.

Adalia, Michiru y Luna se quedaron ahí, terminando su desayuno, para luego retirarse, llenas de dudas.


Estancias de Chaos

[N/A: Ya dije, ya no puedo llamar a eso parte de la Mansión Kai'ou]

Molly, ya habiendo dejado a sus súbditos entrenando, se dirigió donde se encontraba Sailor Chaos. La aludida estaba esperando en su trono, como si ya supiera que la pelirroja iría a verla

"¿Qué significa esto, Chaos?"— preguntó la Princesa, airada: — "¡Se suponía que ibas a castigarla!"

Chaos ni se inmutó ante el reclamo. En sus manos tenía una copa de vino, la cual acercó a sus labios para beber en paz.

"¡Se supone que debía tener alguna marca, algo que la dejara incapacitada por días! ¿Cómo la dejaste ir tan tranquila?"— insistió.

Chaos, con calma, dejó la copa a un lado. Se puso de pie y con su energía alzó a Molly, haciéndola sacudirse en el aire.

"Lo que menos deberías hacer es cuestionarme, Mikaia… Mina ha sido castigada, y yo sé qué tipo de castigo se ha ganado. Es cierto que me has liberado, pero, ¿es eso lo que te ha dado derecho a mandarme cual sirviente de baja clase?"— preguntó, con frialdad

"Yo te liberé, pero recuerda que fue para que hiciéramos una alianza, para que me ayudes en lo que yo no puedo hacer…"- y no pudo hablar más ya que el ataque de la Creadora era más fuerte.

"Me alegro que lo recuerdes… Somos aliadas… Y a la próxima que me trates cual perro que debe obedecerte, te recordaré por qué yo soy Chaos"— y la soltó, dejándola caer: — "Por otra parte, deberías estar feliz de que te deje ir a tus anchas; no sea que un día de estos me aburra y me ponga a jugar yo"

Molly no contestó. Se sobó la parte lastimada y se volteó para retirarse, provocando así un nuevo ataque de Chaos, el cual la azotó contra el suelo y las paredes para luego traerla ante la presencia de la oscura y soltarla bruscamente contra el piso.

"Creo que aún no te das cuenta, Mikaia"— dijo la Creadora y sonrió cruelmente: — "Debería recordarte que, cuando te retiras, haces igualmente una reverencia y sólo cuando te dé mi venia puedes irte"

"Lo… Lo siento… Señora Chaos"— dijo haciendo una reverencia, mientras un hilillo de sangre brotaba de sus labios por mordérselos tanto. — "Me retiro"

"Claro, puedes hacerlo"— y la dejó ir.

Luego, la Dama Oscura se sentó nuevamente en su trono, tomó su copa de vino y bebió tranquilamente.

"Ya falta poco para que pueda salir de este lugar maldito… Ya no puedo confiar en Mikaia y sus juguetes, aunque aún tengo a mi ejército de Senshis esperando para la batalla" — dejó la copa a un lado: — "En fin, veamos qué puede hacer Mikaia sin mi ayuda por un tiempo y qué puede lograr mi marioneta mientras tanto" — y se quedó mirando el horizonte, con una sonrisa expectante.


Mansión Kai'ou, sala de entrenamientos

Mientras tanto, Mina comenzaba a combatir contra las dos Elementales, quienes se sorprendieron ante la fiereza de sus ataques

"Se supone que esto es un simple entrenamiento"— reclamó Azariel, jadeando: — "¿Por qué estás combatiendo como si no hubiera mañana?"

"Las Senshis de Chaos deberían ser conscientes que de una u otra manera cada combate puede ser el último"— respondió la rubia, mientras seguía atacando: — "¿O es que piensan sólo en la posibilidad de vencer?"

"Es cierto, pero también una Senshi de Chaos sabe cuándo luchar por su vida y cuando dedicarse sólo a entrenar"— respondió Elia, evadiendo los ataques.

"¿Sí? ¿Entonces por qué ambas han combatido como si fuese un entrenamiento en contra de las Senshis de Serenity?"— insistió Aino, lanzando ataques de luz consecutivos.

Las Elementales se miraron entre sí. Realmente estaban actuando demasiado pasivas en esta batalla y, pese a todo, no era la idea descubrir sus planes tan pronto. Por lo mismo, ambas asintieron y comenzaron a contratacar con sus ataques más viciosos.

"Así está mejor" — y la rubia sonrió mientras esquivaba los ataques de sus rivales.

Pasó un buen momento mientras las tres atacaban y esquivaban ataques. Ondas azules, blancas e incoloras se entremezclaban y destruían todo a su alrededor.

Las Elementales, quienes tenían años de experiencia y de batallas, se sorprendieron enormemente ante la facilidad de atacar y defenderse de la rubia. Lo que fuera que hubiera ocurrido cuando fue castigada por Chaos, provocó un cambio en ella que nadie pudo sospechar, aunque, ¿son estos cambios para bien o para mal?

Mina, en tanto, al ser completamente una muñeca de Chaos, sólo pensaba en provocar lo suficiente a sus aliadas para que así alcancen el máximo potencial, para luego lanzarlas lo antes posible en contra de las Senshis de Serenity. Al fin y al cabo, su Señora había ordenado unir a todas las Senshis a su causa o que paguen las consecuencias, tal como lo hará Mikaia en su momento.

Las otras retrocedieron un paso cuando notaron la sonrisa cruel que brotaba de la Senshi.

Era casi como ver la sonrisa de la misma Sailor Chaos.

"Bien"— dijo la rubia, al fin deteniéndose: — "Aunque aún no usaron su máximo poder, dieron una buena batalla… Espero que eso les sirva para cuando combatan contra las Senshis"

Las otras dos permanecieron unos segundos en silencio, antes que Elia contestara.

"¿Y cuándo crees que combatiremos?"

"Eso sólo lo decide nuestra Señora… Por ahora, está satisfecha con ver jugar a Mikaia y a nosotras, pero pronto tendrán que intervenir, antes que las Senshis de Serenity actúen demasiado a la ofensiva"— habló la rubia, con un tono monótono.

"Y combatiremos, no lo dudes"— dijo Azariel, con una mirada que parecía decidida.

"Espero que así sea… Es cierto que nuestra Señora tiene un ejército de Senshis a su disposición, pero sería una pena tener que disponer de unas guerreras de mayor nivel por sus tendencias separatistas"— y la rubia se retiró, mostrándoles una mirada altiva.

Sólo cuando dejaron de escuchar los pasos de la Senshi, las otras dos soltaron suspiros de alivio.

"¿Qué fue eso?"— preguntó Azariel, con un tono asustado.

"No sé cuál fue el castigo de Chaos, pero la Venus contra la que combatimos no era la que hemos conocido en este tiempo"— respondió Elia, preocupada: — "Siempre supe que Sailor Chaos ataba a guerreros a su voluntad, y pensé que nosotras, al haber aceptado su oferta, habíamos caído en lo mismo. Sin embargo, al ver esa mirada y esa forma de combatir, ahora comprendo lo que llama atar a su voluntad"

"Elia… Eso me asusta… ¿Y si se da cuenta de lo que estamos haciendo y nos obliga a hacer lo mismo?"

"Primero muerta… Aunque no sin antes encontrarme aunque sea una vez con Sasha…"— y se quedaron ahí, inmóviles, sumidas en sus propios pensamientos.

Mientras tanto, Mina también pensaba, siempre atada a la voluntad de Chaos

"Esas dos son buenos elementos, pero siento dudas en sus corazones… Quizás necesiten unos cuantos incentivos… ¿Unas buenas joyas, quizás? Tendré que ir con mi Señora…"— y sonrió cruelmente, pensando en cómo complacer a la Creadora.


Mansión Ten'ou

Ajena a los planes de Chaos, Monique se dirigió hacia donde estaban entrenando sus compañeras, siempre lideradas por Sailor Galaxia.

"Freya…"— dijo a la guerrera dorada: — "¿Puedo hablar con Haruka un momento, por favor?"

A la discípula de la Creadora le extrañó el tono humilde que había utilizado la pelirroja. No obstante, miró el extraño brillo en los ojos de su maestra y se dio cuenta que debía de ser algo realmente importante.

"Espero que lo que le digas sea de provecho"— respondió y miró a la de cabellos cortos: — "Anda, y diga lo que diga que no se te ericen los cabellos"— y sonrió traviesamente

"Lo dices como si me mandaras a hablar con el diablo"— dijo Ten'ou, con la mayor calma posible

"Soy su discípula directa. Si tiene esa mirada, es porque vas a hablar con el diablo"— y sonrió ampliamente.

"Sí, claro. Recuerda que este diablo te escuchó ampliamente y por eso no te libras del entrenamiento de la noche, Freya"— dijo Lacrois, molesta: — "No le hagas caso. Sólo tiene envidia de ciertas habilidades que poseo"— y sonrió con ironía

"Si le llamas a eso habilidad…"

"Freya, serán treinta kilómetros cronometrados, y si no me satisface el tiempo que te demoras haré que recuerdes porqué soy tu Maestra"— y el brillo asesino de sus ojos no se hizo esperar.

"De acuerdo, me quedó claro…"— y con un gesto de la mano, hizo que las demás la siguieran para continuar el entrenamiento.

Mientras, Haruka y Monique comenzaban a caminar hacia un lugar de la mansión donde pudieran conversar en paz.

"Haruka"— dijo la pelirroja, en el lugar donde finalmente se detuvieron: — "¿Qué sabes de las Sailors Elementales"

La rubia se sorprendió ante la pregunta de la maestra, pero prefirió responder rápidamente:

"Bueno, representan los cuatro elementos y además están del lado de Chaos. Nada más"

Lacrois asintió, con una mirada algo decepcionada.

"Veo que aún no tienes todos los recuerdos del tiempo del Milenio de Plata, mucho menos de tu planeta natal"— dijo, con calma: — "Siendo así me va a costar más contarte algunas cosas que deberías saber"

Ten'ou se quedó perpleja ante la declaración de la mayor, pero prefirió no hablar para saber de qué se trataba todo esto.

"Como bien has dicho, las Senshis Elementales representan los cuatro elementos. Sin embargo, no siempre estuvieron del lado de Sailor Chaos, sino que entraron conmigo a formar parte del séquito de Senshis de la Reina Serenity"— comenzó, lo más calmada posible. — "Esas Senshis, durante un buen tiempo, sirvieron a la Reina y gracias a ello no se necesitó formar a más Senshis dentro del Sistema Solar. De hecho, los reyes y reinas de la Alianza se sentían cómodos al saber que podrían formar a sus hijos de la mejor manera. Todos… Con excepción del rey del planeta Urano"

"¿Mi padre?"— intervino Haruka, con algo de sorpresa

"Sí. Tu padre es un ser sumamente orgulloso. Él no aprobaba la existencia de las Senshis y creía con todo su ser que quienes debían defender la Alianza Lunar eran guerreros, varones, que tuvieran la fuerza suficiente para soportar las continuas batallas. Y ese pensamiento se incrementó cuando tu madre los abandonó para cumplir su sueño"

Con la respuesta de la Creadora, los ojos de Haruka se agrandaron, dándose cuenta del rumbo que había tomado la conversación.

"Espera… ¿Mi madre está viva?"— preguntó, con un tono de voz más alto que el usual.

"Sí… Tu padre nunca permitió que ella te viera, mucho menos cuando se dio cuenta de que ella había alcanzado su sueño y que tenía una fuerza que podría haberlo apartado del Reino si así lo hubiera querido… Ella siempre te buscó, pero cuando la Reina Serenity la apartó de sus funciones junto con sus compañeras, fue exiliada del Sistema Solar y ahí sí que le fue imposible verte… Hasta ahora"

Miles de preguntas surcaban la mente de la Senshi de Urano, partiendo del hecho que su madre estaba viva y que estaba exiliada del Sistema Solar hasta hace poco… Hasta que recordó la primera pregunta que le hizo Monique en esta conversación.

"Espera… ¿Estás diciendo que mi madre es una Senshi Elemental?" — preguntó, esperando que eso no fuera cierto.

Para su pesar, Lacrois asintió.

"¿Y por qué no lo dijiste antes?"— volvió a preguntar

"Piensa que mis recuerdos van ligados con las Sailor Destiny que existieron antes que yo. Son muchos recuerdos como para que mi cerebro los procese adecuadamente" — respondió la pelirroja, algo avergonzada: — "Durante todo este tiempo busqué la respuesta de por qué las Elementales fueron rechazadas por la reina Serenity y de a poco se fueron armando los recuerdos, hasta que vi la imagen completa. Como ellas dijeron, todas buscan venganza por su rechazo, pero tu madre, más que cualquier otra cosa, quería encontrarse contigo y decirte la verdad, para que pudieras comprenderla de mejor manera… Bueno, y de esa manera podría vengarse de tu padre…" — y rió, algo nerviosa: — "Hay muchas cosas que yo podría decirte de ella, pero considero que es mejor saber la verdad de sus labios"

"¿Y quién es?"— preguntó Haruka

"La respuesta es fácil… ¿Quién es la única de las Elementales que maneja tu elemento y que aún no tienes el honor de combatir contra ella personalmente?"— y sonrió tristemente

Su compañera pareció meditar por unos momentos, tratando de recordar los momentos de batalla hasta que contestó, con más temblor de voz del que quería aparentar.

"Aeris… Mi madre es Sailor Aeris"

Y, viendo cómo la Creadora asentía levemente, el mundo de Haruka comenzó a temblar…

Fin del capítulo…


Oh, bien...

Holis n.n

Es una actualización rápida antes de irme a dormir... Pero ya se vienen los capítulos finales del primer libro de las Crónicas.

Por favor, sé que a algunos no les gusta Monique/Sailor Destiny. La irán comprendiendo poco a poco, pero tampoco espero milagros :P

Me daré el tiempo para contestar todas las preguntas, pero tengan en claro que estoy con hartas cosas que hacer (siempre lo estoy)

Saludos y nos vemos en el próximo capítulo