Crónicas de Tokyo de Cristal I: Preludio

Por Mary Shirou


Capítulo 35: Reunión.


Torre de Tokyo

El día pasó rápidamente y llegó la hora del encuentro esperado. Haruka se encontraba ahí, dándose cuenta de lo afortunada que era al contar en esta ocasión con la ayuda de Destiny.

Tal como había predicho la Creadora, Hotaru, Setsuna y Rei, luego que salieran del hechizo realizado por la pelirroja, intentaron de todas las maneras posibles impedir la reunión, aunque no contaban con el hecho que la Senshi del Viento ya había hablado con Serena personalmente y ella misma la apoyaba, así que llegó al punto de, como nunca, ordenarles que se hicieran a un lado…

… Y que, en esos mismos momentos, estuviera sentada a su lado esperando a que Elia llegase.

"No te pedí que vinieras"— dijo la de cabellos cortos, algo exaltada.

"No… Pero quiero conocer a tu madre, al fin y al cabo, eres mi consorte"— replicó la Princesa, con una sonrisa divertida.

"De todas maneras… ¿No deberías entender que ciertas reuniones deberían ser realmente privadas? Puede ser que no sea la única vez que la vea"— insistió.

"Tú misma dijiste en la mañana: no hay mejor momento que el ahora. Nadie sabe qué pasará mañana, así que quise conocerla hoy"— y en los ojos de Serena brillaba la determinación.

"Bien, supongo que ya es tarde… Ahí viene"— e indicó hacia el horizonte.

De hecho, el mirar a Sailor Aeris era igual que mirar a Haruka, solo que más morena. Igual de alta, con los cabellos rubios tan solo un tono más oscuro que el de la uraniana. Aunque delgada, se notaban bien los músculos formados luego de horas de entrenamiento, y sus ojos celestes parecían penetrar a las dos mujeres.

Mas, lo que destacaba principalmente de ella eran las joyas que utilizaba. Un par de pulseras doradas, aretes con unas runas que sólo las guerreras del planeta Urano podían reconocer y un collar con gemas de lapislázuli incrustadas en él. Era cierto que estaba vestida sencillamente, pero aquellas joyas le daban la condición que realmente poseía: ser la reina de Urano, reconocida o no.

"Creo que debí especificar que vinieras sola" — dijo ésta, con tono seco.

"Sí, aunque no lo escribiste, suponía que vendría sola… Mas Serenity no quiso dejarme sola, anda tú a saber por qué"— dijo Haruka, con algo de fastidio.

"Ya sé, ya sé… Me preocupo demasiado por ustedes dos, en especial por los riesgos que has dicho que ambas corren"— dijo la Princesa, con un puchero: — "Pero, está bien, estarán solas mientras hablan sobre el pasado. Avísame cualquier cosa, ya que estaré en la parte superior de la Torre… Bueno, la que han podido reparar de las explosiones de Monique"— y sonrió divertida

Luego, la Princesa miró a la mujer e hizo una reverencia.

"Sé que eres mi enemiga, pero te pido que trates bien a Haruka… A Sasha, como debes conocerla. Me es muy valiosa y no quisiera perderla por la verdad que irás a decirle"— pidió.

Elia se sorprendió ante la humildad de la futura Reina y no pudo evitar sonreír.

"No se preocupe, Serenity. Tengo tantas cosas que hablar que dudo que le haga demasiado daño"— le contestó, sinceramente.

La Princesa sonrió, cosa que provocó un extraño sentimiento en Aeris, para luego dar un beso en la mejilla a Haruka y retirarse sin decir más.

"¿Quieres que pasemos a tomar algo?"— preguntó Ten'ou

"Sería bueno… Un buen café ayuda a concentrar los pensamientos"— respondió Elia, con sencillez.

Entraron al pequeño restaurant que aún había en el sector – la situación provocada por Sailor Destiny alejó a muchos negociantes —, ordenaron café y se acomodaron para conversar.

"Bien… ¿Dónde partir?"— preguntó la de piel morena

"Quizás del principio… ¿Qué fue lo que hizo mi padre para que tuvieras que huir?"— replicó Haruka, con más dureza de la que pensaba aplicar.

Rossini meditó unos instantes antes de contestar.

"Primero que todo… Deberías recordar que en Urano, a diferencia de muchos reinos de la Galaxia, todo está regido por hombres… Algo similar a lo que ha ocurrido en este planeta hasta mediados del siglo veinte… Y que aún se da en ciertas partes"— al ver que su hija asentía, continuó: —"Verás, antes que yo recibiera el llamado a ser una Sailor Senshi, nunca hubo tal que representara al planeta, ya que creían firmemente que las mujeres estaban creadas para dar a luz a sus hijos, para ser las sacerdotisas de los Templos y para sanar diversas enfermedades y dolencias que sólo pueden ser sanadas por las manos hábiles de una mujer… No obstante, el que una mujer poseyera armas era considerado prácticamente una blasfemia en contra de la orden, y en la mayoría de las ocasiones era sentenciada a muerte por traición"

Esperó un momento para ver las reacciones de Ten'ou para luego continuar.

"Yo, como reina de Urano, tenía a mi cargo el sumo sacerdocio y era una sanadora por excelencia. Al manejar el don del aire era capaz de penetrar hasta las partes más recónditas del cuerpo humano y encontrar dolencias que ningún médico, ni siquiera los del día de hoy, eran capaces de encontrar. Por eso mismo, tu padre confiaba mucho en mí y, pese a que nuestro matrimonio fue por acuerdo de nuestros padres, llegamos a amarnos… No puedes calcular cuánto"— y un toque de emoción se sintió en la voz.

Tomó algo del café que ya estaba servido — sin azúcar o endulzante —, y siguió hablando.

"Sin embargo, en uno de los rituales de inicio de año, cuando tú ya tenías dos años, ocurrió algo impensado… Escuché la voz del arcángel Rafael… Ya sabes, el que lidera nuestra familia"

Los ojos de Haruka se agrandaron. Sabía bien lo que representaba ver a los ojos al gran Arcángel… Y por lo general eso era una visión de un estado de guerra que era inminente.

"Ya te he dicho, en Urano no hay Senshis, mas el Arcángel habló conmigo, me mostró el futuro como nadie de nuestro planeta puede verlo… Y me dijo que, para cambiar el destino de Urano, tanto yo en ese momento como tú en el futuro estábamos destinadas a convertirnos en Senshis… Y de esa manera cambiar el sistema de Urano"— siguió, con un brillo especial en los ojos: — "No le quise creer en ese momento… Imagínate, regida por hombres hasta el día de hoy, y de repente cambiar todo eso… Eso sí que para muchos podría considerarse traición"

La menor asintió, comprendiendo todo por haber vivido lo mismo que su madre.

"Pasó el tiempo y la visión de aquel ritual fue agravándose… Que si no me apuraba, el planeta corría riesgo incluso de perder la protección de su estrella y yo en cierto momento ya no aguanté más. Hablé con mi marido de esto… Y me imagino que sabes cómo reaccionó"

"Lanzó gritos al cielo, maldijo el momento de encontrarse contigo y te encerró un par de días creyendo que de esa manera terminaría la locura"— concluyó Haruka, habiendo vivido lo mismo.

Elia movió la cabeza afirmativamente.

"Pasaron esos días y vio que yo continuaba con esa idea… Y como él no me creyó, hablé con otros de lo que vi, pero no contaba con que tu padre ya había hablado con ellos y, por lo tanto, ninguno de ellos me apoyó… Bueno, uno o dos lo hicieron, pero se encargaron rápidamente de ellos, por lo cual me vi nuevamente sola"— contó, con algo de pesar: — "Por eso, viendo que todo iba en mi contra y que debía proteger el futuro del planeta… Y por sobre todo tu futuro, me vi obligada a huir, dejando todo atrás. Incluso le dejé una carta a tu padre, para el momento en que te hicieras mayor de edad… Pero veo que su orgullo era mayor y prefirió darme por muerta"— y sonrió con tristeza

"Comprendo"— dijo Haruka: — "De todas maneras, creo que mi padre igualmente te siguió amando y prefirió darte por muerta para que sólo recordáramos los buenos momentos juntos. Cuando me hablaba de ti, se notaba a lo lejos que aún te amaba aunque podía notar el rencor en algunos detalles de tu personalidad"

"Puedo imaginarlo… No puedo negar que sigo amando a tu padre, aunque le guardo un gran rencor también… Lo detesto mucho más sabiendo que te permitió ser una Senshi, pese a que me juró que en Urano no habrían Senshis mientras él viviera"— y se notó un tono amargo en sus palabras.

"Bueno… ¿Y qué pasó en el tiempo de Serenity-sama?"— preguntó su hija, intentando comprender por qué estaba del lado de Chaos

"Bien. Como te debe haber contado Alcyone, nosotras, las Senshis Elementales y ella, que fue nuestra Maestra, llegamos juntas a servir a Serenity-sama. En ese tiempo, aunque la Alianza Lunar era plena, aún no habría Senshi de la Luna, mucho menos las Sailors Planetarias. Serenity-sama pidió nuestra ayuda porque se dio cuenta que el Imperio debía ser defendido y, aunque ella tenía contacto con Sailor Cosmos y Sailor Chronos, prefería pedir la ayuda de otra Creadora: Destiny, quien siempre había ayudado a grandes Reinos e Imperios cuando ella lo consideraba necesario. Juntas luchamos contra grandes enemigos y logramos grandes victorias en nombre de la Alianza Lunar"

Tomó otro poco de café, mientras trataba de resumir de la mejor manera lo que ocurrió con ella y con las otras Elementales.

"Aun así… Llegó un momento en que los Reyes de la Alianza, obviamente con la excepción de tu padre, pidieron tener sus Senshis, pues creían que el poder de una Senshi era necesario… Creo que tú puedes comprender cuál es la realidad detrás de una Senshi, pero en ese momento ninguno de los reyes lo consideró… Fue así que, al ver Serenity-sama la formación de nuevas Senshis, consideró nuestra presencia como innecesaria y, como nosotras no podíamos entender la razón, insistimos hasta que ella nos acusó de traición. Sailor Destiny aún era considerada como necesaria para la Reina, pero nosotras, las Elementales, fuimos exiliadas de la Alianza mientras durara la protección Planetaria… Todo porque ahora éramos consideradas como amenazas para la Alianza"— concluyó, con algo de pesar.

Pasó un momento en un silencio sepulcral, mas ninguna de ellas era capaz de pronunciar palabra sobre lo que se había narrado.

…Y ninguna de las dos se dio cuenta de cómo las joyas que usaba Elia comenzaban a tornarse de un color negro, energizado por la energía de Sailor Chaos.

"Y fue así como las encontró Chaos, ¿no? Solas, con sus capacidades a pleno y llenas de ira por algo que era incomprensible… Puedo entender las razones, pero aun así… No sabes cuánto te necesité en su momento, madre… No sabes cuánto necesitaba tener una figura a quien admirar y que me pudiera guiar como Senshi…"— Y Ten'ou empuñó sus manos, tratando de mantener la compostura: — "Es cierto que gran culpa de esto la tiene mi padre y que tú no tuviste otra opción, pues el destino de Urano está en nuestras manos, pero ahora… ¿Cómo puedo combatir contra ti, sabiendo que, de todas las Elementales, eres quien más merece el perdón en lugar de seguir aquí, a mi lado… Podrías hablar con la Princesa. Ella no es como su madre, te lo aseguro, y si quieres volver a la Luz, con total facilidad podrás hacerlo"

Elia se emocionó al ver la actitud de su hija, pues no podía creer que existiera tanta comprensión en el corazón de quien se consideraba una de las Senshis más duras de carácter. Pero sí, Sasha… Haruka como se llamaba en este tiempo, había vivido una historia sumamente parecida al de ella y se notaba que tenía plena confianza en Serenity-hime, lo cual le dolía ya que no podría tenerla consigo.

Fue ese dolor, además del hecho que sabía que su misión había fracasado —realmente deseaba tener a su hija consigo en la lucha —, la cual gatilló que las joyas entregadas por Chaos se tornaran de color negro por completo, provocando un gran dolor en el cuerpo de la Senshi del Aire.

"¿Qué pasa?"— preguntó Haruka

Elia extendió su brazo para alejar a su hija.

"No te acerques… El tiempo que me ha otorgado Chaos para estar contigo se ha agotado y no he conseguido el objetivo que se me ha dado"— y se contorsionó de dolor: — "Sasha, hija mía. Nunca quise combatir realmente contigo, sino que deseaba combatir a tu lado… Lástima… Que elegí el lado equivocado…"— y gritó de dolor.

"¡Madre! ¡Resiste! ¡Deja que Serenity te purifique y todo saldrá bien!"— insistió su hija, comenzando a desesperarse.

"Sasha… Ahora puedo ver que realmente hay bondad en tu corazón. Me siento… Me siento honrada… De tener una hija así… Pero aún… Aún no te dije mi nombre"— y sonrió tristemente, notando cómo su piel comenzaba a oscurecerse.

Los pocos transeúntes que andaban por ahí notaban con horror cómo la mujer mayor comenzaba a tener la piel de color negro de la nada… Una magia sumamente oscura, supusieron, pero no se acercaron con temor que ocurriera lo mismo que en los otros ataque que habían visto por la televisión.

A la distancia, desde un piso superior, Serena finalmente se dio cuenta que algo iba mal, en especial por la gran emanación de energía oscura que brotaba de Elia. Fue corriendo al ascensor, con la idea de ayudar a Haruka.

"Siempre supe… Mi padre siempre te llamaba por tu nombre con tanto amor… Te llamas Elia, la que ama el aire"— dijo la uraniana, dándose cuenta que no podía acercarse más a su madre.

"¡Haruka!"— exclamó Serena, corriendo donde ellas.

"¡Princesa! ¡Ayúdala, por favor!"— suplicó su consorte

"¡No lo hagas, Princesa! ¡Chaos quiere que revelen sus identidades para terminar de volver la humanidad contra ti!"— gritó Elia: — "Además… Ya es tarde para mi"

"¡Nunca es tarde!"— exclamó la de coletas, desesperándose: — "¡No me importa revelar mi identidad, si de esa manera puedo salvarte!"

"Gracias… Realmente eres diferente a tu madre… Hime…"— y pareció que el dolor desaparecía del cuerpo de Elia: — "Pero… En serio… Ya es tarde"— y cerró los ojos.

Un grito agudo de Ten'ou alertó a todos los que estaban alrededor, los que para su terror notaron cómo la que estaba envuelta en energía oscura ahora estaba inserta en una esfera de color negro. Serena se acercó a su compañera, la cual lloraba a más no poder, viendo que su madre finalmente moría delante de sus ojos…

O eso era lo que parecía…

Pasaron unos minutos, los que parecieron ser eternos para ambas, cuando notaron que la esfera, tras encogerse abruptamente, se rompía en pedazos, dejando escapar oscuras llamas de su interior. La femenina silueta que alguna vez fue Elia se encontraba completamente destrozada apenas unida en los grotescos pedazos de carne y energía oscura que conformaban a la abominación que ahora intentaba ponerse de pie.

La grotesca masa de carne antropomórfica se tambaleaba, sin poder reflejar dolor o mero desequilibrio causado por las asquerosas alteraciones de sus músculos y la ruptura de sus tejidos. Lo único que parecía haber mejorado eran sus joyas, ahora semejantes a partes de armadura, siendo sus brazaletes unos alargados brazales dorados con joyas negras en su centro; su collar cubría ahora gran parte de su cuello y hombros, como si fuera el pañuelo de Senshi hecho de oro y joyas más oscuras que el azabache, y los aretes cubrieron el contorno de su cabeza como las alas de un casco de valquiria.

Sin embargo, aquellas joyas, ahora armaduras, dignas de una reina guerrera, apenas podían ser lucidas en aquel desahuciado cuerpo. Sus ojos estaban completamente inyectados de sangre, al borde de reventarse, mientras su rostro se veía destruido y desgarrado hasta el punto en que se veía claramente toda la estructura ósea de la mandíbula en su mejilla izquierda. Sus brazos, apenas colgando de sus músculos y ligamentos, sin dejar de sangrar a causa de fracturas expuestas y articulaciones completamente desunidas, permitían ver completamente su carne y algunos huesos entre las rasgaduras de su piel. Su pecho, levemente cubierto entre las tiras de ropa que aún le quedaba, parecía deformarse en globos mutágenos, masas sebosas que excretaban un extraño líquido mezclado con sangre por sus poros. Su abdomen parecía haberse absorbido a sí mismo, revelando costillas y algunos ligamentos a través de la piel, mientras que sus piernas, el único esbozo de humanidad que le queda, estaban fracturadas y débiles, reflejando las razones del desequilibrio y dando la creencia de una aparente lentitud.

"Qué… ¿Qué es eso?"— preguntó Haruka, conmocionada

"No… No lo sé… ¿Ésa es Elia?"— le contestó la Princesa, entre asustada y asqueada ante la vista.

Al escuchar las voces, la criatura las miró y sus ojos refulgieron, con una sonrisa sádica.

"Senshis… Matar… Así… Ordena… Chaos…"— dijo, comenzando a dirigirse a ellas.

Ambas tuvieron que apartarse rápidamente, pues el ser se movió a la velocidad del viento, atacándolas. Sus pisadas dejaban un extraño líquido negro el cual soltaba burbujas y gases tóxicos.

La gente corría despavorida, aunque los infortunados que pisaban los líquidos dejados por Elia pronto entraban en una combustión espontánea, sin dejar cenizas o rastros de su identidad.

"¿Qué haremos?" — preguntó la Princesa

"No nos queda otra… Tendremos que transformarnos… Y acabar con eso"— respondió Ten'ou, duramente

"Es cierto"— se escuchó una voz al lado de ella

"¡Monique!"— exclamaron ambas, asustadas y notando que Lacrois no venía transformada

"Lo que ven ahí es el castigo que deja Chaos a sus traidoras de mayor nivel… Les consume su alma y semilla estelar para luego convertir sus cuerpos en eso, guiadas solamente por la orden de Chaos de destruir todo a su paso, así que eso ya no es Elia"— explicó, con seriedad: — "Sin embargo, quiero que sean conscientes de esto… Hay ocho cámaras enfocando al monstruo, y por lo tanto a nosotras. No hay forma de evitar que se vean nuestras transformaciones"

Ambas se alertaron ante la declaración de Destiny.

Haruka, por su parte, empuñó sus manos con tanta furia que la sangre comenzó a brotar.

"Ambas sabíamos los riesgos, Monique… Y, ya que los humanos quieren saber quiénes somos… ¿Qué mejor que enfrentando a un vástago de Chaos?"— y las tres sonrieron

"Me alegro que piensen así… Las demás, cuando lleguemos, querrán darnos una paliza"— dijo Haruka

"Oh, bueno… Supongo que tendré que utilizar mis facultades como Princesa y así sólo nos castigarán levemente"— sonrió Tsukino.

"Nah, soy maestra de todas ustedes y, si reclaman demasiado, puedo convertirlas aun en sapos y tirarlas a los cocodrilos"— dijo la pelirroja y las otras dos soltaron un escalofrío

"¡Monique, eres una bruja!"

"Bueno, a algo me tengo que dedicar en mi tiempo libre" — dijo, divertida, hasta que repentinamente entró en una confusión: — "¿O en mi tiempo libre las entreno a ustedes y soy bruja en verdad? Bah, lo que sea…"

Y, entre carcajadas, tuvieron que esquivar otro ataque del monstruo, ya harto de ser ignorado.

"Oh, bien… ¿Listas?"— y sacó su broche de transformación

"¡Sí!"— contestaron las otras dos, con sus respectivos artefactos

¡Cristal Real de Urano!

¡Estrella de Destino!

¡Poder del Caos Lunar!

¡TRANSFORMACIÓN!

…Lo mejor estaba por comenzar…


Fin del capítulo.

... Y me odian, ¿cierto? xD

Holis ^^

Lo admito, en un principio tenía la idea de mantener viva a Elia, pero sin este momento, no iba a tener sentido todo lo que se viene después. Como ya estaba anunciado en el capítulo 34, este es el principio del fin. Más bien... estoy publicando hoy el chapter 35, ya estamos dentro de la cuenta regresiva para el final del primer libro y, tal como lo adelanté en un principio, es muy probable que no les guste el final... Y con lo de hoy ya les estoy dando un indicio del porqué.

Muchas gracias por sus reviews, aunque esperaba más visitas... Lo que sí, esperé a que me llegaran al menos cinco reviews para publicar, ahora pienso hacer lo mismo, aunque ya la otra semana entro a mi trabajo. A quien esta vez sí voy a saludar en especial es a Blanse que me ha seguido del principio y es el que más paciencia ha tenido para seguir en esta historia ;). Muchas gracias

Saludos, y paciencia, estoy trabajando para llegar hasta el final

Byes